21.10.06
Aclaraciones
Mi mensaje sobre César Vidal ha sorprendido a algunos lectores, ha decepcionado a algunos otros, y ha dado lugar a un debate vivo.
Como creo que la cosa lo merece, y no pude participar en el debate según iba sucediendo, convierto mi respuesta a ese hilo de comentarios en una entrada principal.
1. Tienen razón los que ven en esa entrada una salida de la línea habitual. Normalmente cuento los pecados sin calificar a los pecadores.
2. También es cierto que al comenzar el blog escribí, come me han recordado en los comentarios, que no me iba a ocupar de casos de mala prensa causados por sesgos ideológicos. Y es un compromiso que trato de mantener, porque creo que es bueno para la página, aunque, como comprenderán, lo suyo me cuesta (y mis amigos saben que me encanta opinar de tooodo).
Más de una vez he expresado aquí mi satisfacción porque en los comentarios de Malaprensa hay casi siempre un debate civilizado, argumentado y cordial (que, con alguna excepción, tampoco se ha perdido en este caso). Es una de las cosas de las que estoy orgulloso. Y creo que es, precisamente, en gran parte, el resultado de evitar habitualmente los temas más candentes políticamente.
3. Ahora bien, esto también tiene un lado negativo, que no se puede dejar de ver: evitar los temas candentes políticamente significa evitar también, muchas veces (otras no), los temas más importantes. Quizá algunos piensan que este blog es poco relevante, o poco valiente, precisamente porque no se moja en las grandes trifulcas mediáticas. Habrá quien pase por aquí y piense: ¿y con la que está cayendo, y los temas tan importantes que se tratan en nuestros medios, y la guerra que hay entre ellos, qué hace este tío hablando del sexo de los ángeles, de estadísticas y numeritos?
4. Esta una crítica que asumo, porque es el precio que he aceptado pagar para intentar centrar la discusión en "mi tema". Actúo como en las familias en las que no se habla de política para no acabar a tortas en las comidas navideñas. Pero hay que reconocer las cosas como son: esto es una forma de autocensura, y es en cierto modo ya una victoria de los extremistas y apasionados (de derechas e izquierdas, nacionalistas y anti-nacionalistas) que llenan los comentarios de muchas páginas de retahílas de descalificaciones y los hacen casi inservibles.
5. No es la primera vez, ni será la última, que expreso una opinión. Una cosa es que haya decidido centrarme en ciertas cosas, y otra es que todo lo demás no me importe ni me interese. No es así, naturalmente. De forma que en cierto casos, como este (o el de Oriol Malló, o el de Mercedes Milá, entre otros, y salvando las diferencias, claro) he decidido saltarme mis propias reglas, simple y llanamente porque me parecía importante decir lo que pensaba, aunque eso que pensaba fuera opinión, y aunque eso me haga vulnerable a críticas, y que algunos me tachen de esto o de lo otro.
6. He criticado a Vidal, no por su ideología ni sus posiciones políticas, sino por el género de pseudo-periodismo que practica, aunque a veces ambas cosas son difíciles de disociar (si uno realmente cree que vivimos el fin de la civilización y de España, quizá sea comprensible que se pase el día predicando). Estoy plenamente convencido de que el otro día mintió a sabiendas sobre las 825 horas, y también que deliberadamente habló de "Islam y árabe", cuando se estaba hablando sólo de enseñanza de religión.
Encaja perfectamente con todas las ocasiones en las que le he oído, haciendo siempre un programa militante de una visión del mundo estrecha y obsesiva, manejando toda la información y todos sus comentarios en una dirección única y monotemática, retorciendo los datos, y si es preciso falsificándolos.
Por cierto, agunos me han criticado por verter mi opinión a pesar de decir que le oigo muy ocasionalmente. ¿Hace falta ver muchas horas de Aquí Hay Tomate para saber que es un programa deleznable? ¿Hace falta ver un programa entero de Gran Hermano para formarse una opinión? ¿Era necesario ver algo más que el trailer del progama de Ana Obregón para hacerse una idea? ¿Tengo que ver muchas telenovelas para poder juzgar el género? Igualmente, he escuchado a Vidal unas cuantas veces y siempre hace exactamente las mismas cosas, así que no tengo dudas de que mi opinión no se basa en una muestra no representativa.
7. No pienso ir corriendo a buscar algo parecido en "el otro bando" para contentar a nadie. Cuando me encuentre con algo igualmente censurable, lo criticaré, pero no voy a introducir un sistema de cuotas.
8. Como decía alguno de los comentaristas, no deja de ser curioso, de todos modos, y revelador de cómo está el país, que haya gente que diga que da por hecho y acepta que ciertos medios de comunicación sean manipuladores, sectarios y engañosos, pero que les he decepcionado terriblemente por expresar, en mi blog personal, una opinión no basada en pruebas irrefutables. El mundo al revés.
9. Que no tema nadie, que Malaprensa no se va a convertir en una página de opinión. Pero como no soy un ángel, ni un robot, ni estoy obligado por juramento, cargo o empleo, a guardarme mis opiniones, tampoco les prometo ocultar siempre y en toda circunstancia mi opinión, como parece que algunos esperarían. Voy a seguir como hasta ahora, mordiéndome la lengua muchas veces, la mayoría, pero no haciéndolo cuando me parezca que es más importante decir la verdad que guardar unas limitaciones que yo mismo me he impuesto.
Como creo que la cosa lo merece, y no pude participar en el debate según iba sucediendo, convierto mi respuesta a ese hilo de comentarios en una entrada principal.
1. Tienen razón los que ven en esa entrada una salida de la línea habitual. Normalmente cuento los pecados sin calificar a los pecadores.
2. También es cierto que al comenzar el blog escribí, come me han recordado en los comentarios, que no me iba a ocupar de casos de mala prensa causados por sesgos ideológicos. Y es un compromiso que trato de mantener, porque creo que es bueno para la página, aunque, como comprenderán, lo suyo me cuesta (y mis amigos saben que me encanta opinar de tooodo).
Más de una vez he expresado aquí mi satisfacción porque en los comentarios de Malaprensa hay casi siempre un debate civilizado, argumentado y cordial (que, con alguna excepción, tampoco se ha perdido en este caso). Es una de las cosas de las que estoy orgulloso. Y creo que es, precisamente, en gran parte, el resultado de evitar habitualmente los temas más candentes políticamente.
3. Ahora bien, esto también tiene un lado negativo, que no se puede dejar de ver: evitar los temas candentes políticamente significa evitar también, muchas veces (otras no), los temas más importantes. Quizá algunos piensan que este blog es poco relevante, o poco valiente, precisamente porque no se moja en las grandes trifulcas mediáticas. Habrá quien pase por aquí y piense: ¿y con la que está cayendo, y los temas tan importantes que se tratan en nuestros medios, y la guerra que hay entre ellos, qué hace este tío hablando del sexo de los ángeles, de estadísticas y numeritos?
4. Esta una crítica que asumo, porque es el precio que he aceptado pagar para intentar centrar la discusión en "mi tema". Actúo como en las familias en las que no se habla de política para no acabar a tortas en las comidas navideñas. Pero hay que reconocer las cosas como son: esto es una forma de autocensura, y es en cierto modo ya una victoria de los extremistas y apasionados (de derechas e izquierdas, nacionalistas y anti-nacionalistas) que llenan los comentarios de muchas páginas de retahílas de descalificaciones y los hacen casi inservibles.
5. No es la primera vez, ni será la última, que expreso una opinión. Una cosa es que haya decidido centrarme en ciertas cosas, y otra es que todo lo demás no me importe ni me interese. No es así, naturalmente. De forma que en cierto casos, como este (o el de Oriol Malló, o el de Mercedes Milá, entre otros, y salvando las diferencias, claro) he decidido saltarme mis propias reglas, simple y llanamente porque me parecía importante decir lo que pensaba, aunque eso que pensaba fuera opinión, y aunque eso me haga vulnerable a críticas, y que algunos me tachen de esto o de lo otro.
6. He criticado a Vidal, no por su ideología ni sus posiciones políticas, sino por el género de pseudo-periodismo que practica, aunque a veces ambas cosas son difíciles de disociar (si uno realmente cree que vivimos el fin de la civilización y de España, quizá sea comprensible que se pase el día predicando). Estoy plenamente convencido de que el otro día mintió a sabiendas sobre las 825 horas, y también que deliberadamente habló de "Islam y árabe", cuando se estaba hablando sólo de enseñanza de religión.
Encaja perfectamente con todas las ocasiones en las que le he oído, haciendo siempre un programa militante de una visión del mundo estrecha y obsesiva, manejando toda la información y todos sus comentarios en una dirección única y monotemática, retorciendo los datos, y si es preciso falsificándolos.
Por cierto, agunos me han criticado por verter mi opinión a pesar de decir que le oigo muy ocasionalmente. ¿Hace falta ver muchas horas de Aquí Hay Tomate para saber que es un programa deleznable? ¿Hace falta ver un programa entero de Gran Hermano para formarse una opinión? ¿Era necesario ver algo más que el trailer del progama de Ana Obregón para hacerse una idea? ¿Tengo que ver muchas telenovelas para poder juzgar el género? Igualmente, he escuchado a Vidal unas cuantas veces y siempre hace exactamente las mismas cosas, así que no tengo dudas de que mi opinión no se basa en una muestra no representativa.
7. No pienso ir corriendo a buscar algo parecido en "el otro bando" para contentar a nadie. Cuando me encuentre con algo igualmente censurable, lo criticaré, pero no voy a introducir un sistema de cuotas.
8. Como decía alguno de los comentaristas, no deja de ser curioso, de todos modos, y revelador de cómo está el país, que haya gente que diga que da por hecho y acepta que ciertos medios de comunicación sean manipuladores, sectarios y engañosos, pero que les he decepcionado terriblemente por expresar, en mi blog personal, una opinión no basada en pruebas irrefutables. El mundo al revés.
9. Que no tema nadie, que Malaprensa no se va a convertir en una página de opinión. Pero como no soy un ángel, ni un robot, ni estoy obligado por juramento, cargo o empleo, a guardarme mis opiniones, tampoco les prometo ocultar siempre y en toda circunstancia mi opinión, como parece que algunos esperarían. Voy a seguir como hasta ahora, mordiéndome la lengua muchas veces, la mayoría, pero no haciéndolo cuando me parezca que es más importante decir la verdad que guardar unas limitaciones que yo mismo me he impuesto.




