13.10.06

Los muertos de Irak 

Seguro que ayer y anteayer oyeron y vieron ustedes múltiples informaciones sobre el estudio publicado en The Lancet, con una estimación de unos 650.000 muertos en Irak causados desde 2003 por la invasión liderada por los Estados Unidos, la guerra y la posguerra (si se registran, pueden descargarse el texto completo).

El estudio es sin duda serio, financiado por prestigiosas instituciones, y publicado en una revista rigurosa. Pero eso no garantiza que sea la verdad definitiva. Por el contrario, basta con leer la parte final del artículo para ver que los propios autores muestran muchas cautelas sobre todas las limitaciones de su estudio.

Esto es absolutamente normal en el mundo académico. Contra lo que cierta creencia popular puede implicar, los artículos publicados en revistas académicas no son, ni muchas veces aspiran a ser, la respuesta definitiva a un problema. La ciencia no avanza con pasos de gigante, sino de hormiga. Cada artículo aporta una pequeña evidencia adicional, y se convierte en verdad provisional, a la espera de que un nuevo artículo lo mejore, o incluso lo rectifique sustancialmente. La buena ciencia no lo es porque sus conclusiones sean definitivas e inamovibles. Lo es porque hace avanzar el conocimiento con métodos rigurosos, replicables y contrastables (esto último es difícil en el caso que nos ocupa).

Sin embargo, muchas veces, los medios tratan las noticias sobre ciencia como si todo estudio publicado en una revista académica estableciera una certeza definitiva, en lugar de una verdad provisional. Así fue ayer en varios de los medios que yo leí y escuché. Por ejemplo, la portada de El País, y sus páginas interiores con gran despliegue, presentaban los resultados del estudio como definitivos, sin sombra de duda o cautela. Muchos otros medios hicieron algo parecido.

Pero la prudencia de los propios científicos en su artículo y la enorme discrepancia con otras fuentes, no sólo "oficiales", sino también algunas independientes (como Iraq Body Count), debería llevar a una presentación algo más contenida de la información (por cierto, los autores del Iraq Body Count se defienden en este texto de ataques anteriores de uno de los autores del artículo de The Lancet).

Simple y llanamante, si varias fuentes dicen cosas extraordinariamente distintas, una mínima prudencia debería llevar a presentar los datos de todas ellas con cautela. A menos, claro, que uno tenga un prejuicio en favor de un resultado.