29.12.08

Hoy vengo a hablar de mi libro 


Espero que me perdonen un poco de auto-promoción. Entre las cosas que me han tenido entretenido este 2008 y que explican la bajada de actividad en Malaprensa está el libro que he publicado hace unos meses y del que hasta ahora no me había animado a hacer marketing por aquí, supongo que porque no tiene nada que ver con Malaprensa y me daba un poco de pudor contarles a ustedes cosas que tal vez ni les van ni les vienen.

Pero pensándolo mejor, esta es una buena vía de difusión y tal vez un pequeño porcentaje de ustedes esté interesado. Incluso, quien sabe, algún periodista piense que el libro tiene interés para una reseña o una información sobre él en su medio de comunicación, en cuyo caso les haré llegar una copia.

Así que aquí les presento El palo y la zanahoria. Política lingüística y educación en Irlanda (1922-1939) y el País Vasco (1980-1998), que tiene su propia página web, donde les doy más detalles.

Resumo del resumen:
El libro muestra con detalle cómo en el País Vasco se siguieron básicamente políticas voluntarias (o acotadas a una parte de la población) y asistidas, que podemos llamar políticas intensivas, o de “zanahoria”, mientras que en el caso irlandés se optó fundamentalmente por políticas universales y no asistidas, a las que podemos llamar políticas extensivas o de “palo”.

Esas estrategias distintas tuvieron resultados también diferentes, pero en sentido contrario al que intuitivamente se podría esperar. En efecto, la estrategia más exitosa para favorecer la recuperación de una lengua a través del sistema educativo no fue su implantación obligatoria como medio de instrucción en todos sus niveles (la estrategia de “palo”, seguida en Irlanda), sino su introducción progresiva siguiendo la voluntad libre, pero incentivada, de los padres (la estrategia de “zanahoria”, seguida en el País Vasco).

Las razones de que Irlanda y el País Vasco siguieran estrategias distintas son también probablemente inesperadas, y un tanto paradójicas. Ambos movimientos nacionalistas compartían una inclinación por las políticas más radicales (que serían las políticas de palo, universales y no asistidas). Irlanda siguió esa estrategia porque la causa de la lengua contaba con un amplio apoyo social y político, no contrarrestado por ningún grupo contrario, o al menos receloso, del proyecto de revitalización de la lengua, con la suficiente fuerza para modificar los impulsos de los políticos nacionalistas. En cambio, el País Vasco adoptó una estrategia de zanahoria porque el impulso nacionalista se vio limitado por la conciencia de los políticos nacionalistas de que una parte considerable de la sociedad, con una voz política, podía resentirse del establecimiento inmediato y universal de un sistema de enseñanza total o parcialmente en euskera. Fue esta percepción la que les llevó a una política intensiva, que a su vez era posible por existir un movimiento social fuerte y activo de ikastolas, y una minoría importante de la población, cuyo núcleo lo constituían los vascoparlantes, dispuesta a incorporarse a un proceso voluntario de enseñanza en euskera. Así pues, las políticas que resultaron ser más exitosas fueron adoptadas por el gobierno que se encontraba con mayor oposición al proyecto de recuperación de la lengua, mientras que las políticas que resultaron ser menos efectivas fueron adoptadas por el gobierno que encontró un mayor apoyo general a la política lingüística.