4.3.09
Más un cambio de reglas que de votos
Las elecciones vascas han producido por primera vez una mayoría no nacionalista en el Parlamento Vasco, como todo el mundo sabe ya. Es posible que esto lleve, por primera vez, a la elección de un lehendakari no nacionalista.
Pero muchas de las noticias, y no digamos los comentarios, sobre el asunto (son tantos que me excusarán de enlazar: simplemente miren su periódico de ayer o anteayer, y encontrarán seguramente varios ejemplos) han errado en su análisis, al atribuir este cambio a una modificación fundamental en las preferencias de los votantes. Esta se ha dado, pero ha sido más bien pequeña.
En realidad, la mayor parte del "cambio histórico" se explica por la ilegalización de los partidos vinculados a ETA. Pero esa misma ilegalización hace difícil analizar la evolución de los votos de los diferentes partidos y bloques de partidos: si se toma el número absoluto de votos (o el porcentaje sobre el censo), la comparación se distorsiona por los cambios en la participación; si se toma el porcentaje del voto válido, la base del porcentaje incluye hasta 2001 los votos a partidos proetarras, y los excluye para 2009.
Por eso creo que no viene mal analizar la evolución de los resultados calculando un porcentaje que no se suele utilizar, pero que en este caso es útil: el porcentaje de los votos emitidos (incluyendo nulos, blancos y válidos). Así se elimina la distorsión por la diferente participación, y también por la traslación de muchos votantes de Batasuna/PCTV al voto nulo.
La siguiente tabla presenta lo que sucede cuando hacemos esta comparación, desde las primeras elecciones celebradas tras el Pacto de Lizarra, en 1998, que supuso el fin de los pactos entre nacionalistas y no nacionalistas, y un cambio de estrategia del PNV-EA (y EB) en cuanto a las relaciones con los partidos cercanos a ETA. En la tabla se incluye también la estimación del voto nulo atribuible a D3M en 2009, pero eso no afecta a los porcentajes de los demás partidos y bloques. Hay que matizar además que comparamos voto definitivo de las elecciones anteriores con voto provisional en estas, que se verá ligeramente modificado por la adición del voto de los residentes en el extranjero.
Como porcentaje del voto emitido, el voto al PSE es realmente un récord histórico: casi el 28% de los vascos que han votado lo han hecho por él, muy por encima de récords anteriores, suyos o de cualquier otro partido no nacionalista (el máximo del PP fue el 22,8% en 2001). El bloque constitucionalista también mejora respecto a 2005, pero el cambio es menos espectacular: pasa del 40% al 42,3% del voto emitido, debido al descenso del PP, que solo en parte se compensa con la aparición de UPyD.
Si miramos a los partidos nacionalistas, vemos que la suma de votos de PNV y EA se ha quedado prácticamente donde estaba: del 38,26% han bajado al 38,06%. No es, ni mucho menos, una desautorización catastrófica, como algunos quieren hacer creer. Pero como Aralar ha tenido un considerable aumento, el bloque de partidos que podríamos llamar nacionalismo democrático (ya sé que habrá quien discuta la etiqueta, pero nos entendemos), ha subido, del 40,5% al 43,5% de los votos emitidos.
Incluso si sumamos a los nacionalistas a EB, en lo que podríamos llamar el bloque "soberanista" (o Ibarretxista, o como ustedes quieran), resulta que ese bloque ha aumentado ligeramente su porcentaje de votos emitidos, desde el 45,9% al 46,7%.
En definitiva, en porcentaje del voto emitido han subido tanto los constitucionalistas (2,32%) como los soberanistas (0,81%), lo que es posible, claro, por el descenso del voto del "tercer bloque" los nacionalistas cercanos a ETA (en 2009, la mayoría de los nulos).
El voto soberanista e incluso el voto nacionalista democrático (sin EB) era y sigue siendo superior al voto constitucionalista, que tiene la mayoría absoluta de los diputados sólo gracias al peculiar sistema electoral vasco que da 25 diputados a las tres provincias, independientemente de su población (la gran beneficiada es Álava, que es justamente la menos nacionalista de las tres). Los constitucionalistas, por cierto, ya tuvieron en 1998 más diputados (32) que los soberanistas (29), aunque tuvieran menos votos. Pero entonces hubo otros 14 diputados de EH que permitieron gobernar a Ibarretxe. Si se eliminaran esos diputados, en1998 también podría haber gobernado una coalición constitucionalista.
Visto de otra forma: como han calculado en La Moqueta Verde, si en 2009 repartiéramos los diputados atribuyendo a D3M la mayoría del voto nulo, obtendría 7 diputados, y los otros dos bloques quedarían empatados a 34 diputados. No muy distinto de 2005, cuando PCTV tuvo 9 diputados, y los otros dos bloques empataban a 33 diputados.
En definitiva, que para explicar el "cambio histórico" tiene mucha más importancia la ilegalización de D3M que el deslizamiento de los votos, que es apreciable, pero no dramático, y que no ha transformado a los constitucionalistas en mayoritarios.
Todo lo cual no va dirigido a poner en duda la legitimidad del resultado, sino a subrayar que los cambios en la sociedad y el electorado vasco son menores de lo que sugieren los cambios en el resultado electoral medido en diputados.
Actualización (5-marzo): Me escribe un lector (y amigo) indignado porque ayer en 59 segundos un periodista dijo que "por primera vez los no nacionalistas han tenido más votos que los nacionalistas" y nadie de los muchos periodistas presentes le corrigió. En realidad, como se ve en dos filas que he añadido a la tabla (en amarillo), no se puede decir radicalmente que sea falso si a) no contamos los 95.000 votos nulos "extras" como voto nacionalista b) contamos a EB como partido no-nacionalista (formalmente no lo es). Creo que ambas cosas son formalismos que no responden a la sustancia de las cosas. Pero es un argumento defendible.
Pero muchas de las noticias, y no digamos los comentarios, sobre el asunto (son tantos que me excusarán de enlazar: simplemente miren su periódico de ayer o anteayer, y encontrarán seguramente varios ejemplos) han errado en su análisis, al atribuir este cambio a una modificación fundamental en las preferencias de los votantes. Esta se ha dado, pero ha sido más bien pequeña.
En realidad, la mayor parte del "cambio histórico" se explica por la ilegalización de los partidos vinculados a ETA. Pero esa misma ilegalización hace difícil analizar la evolución de los votos de los diferentes partidos y bloques de partidos: si se toma el número absoluto de votos (o el porcentaje sobre el censo), la comparación se distorsiona por los cambios en la participación; si se toma el porcentaje del voto válido, la base del porcentaje incluye hasta 2001 los votos a partidos proetarras, y los excluye para 2009.
Por eso creo que no viene mal analizar la evolución de los resultados calculando un porcentaje que no se suele utilizar, pero que en este caso es útil: el porcentaje de los votos emitidos (incluyendo nulos, blancos y válidos). Así se elimina la distorsión por la diferente participación, y también por la traslación de muchos votantes de Batasuna/PCTV al voto nulo.
La siguiente tabla presenta lo que sucede cuando hacemos esta comparación, desde las primeras elecciones celebradas tras el Pacto de Lizarra, en 1998, que supuso el fin de los pactos entre nacionalistas y no nacionalistas, y un cambio de estrategia del PNV-EA (y EB) en cuanto a las relaciones con los partidos cercanos a ETA. En la tabla se incluye también la estimación del voto nulo atribuible a D3M en 2009, pero eso no afecta a los porcentajes de los demás partidos y bloques. Hay que matizar además que comparamos voto definitivo de las elecciones anteriores con voto provisional en estas, que se verá ligeramente modificado por la adición del voto de los residentes en el extranjero.
Como porcentaje del voto emitido, el voto al PSE es realmente un récord histórico: casi el 28% de los vascos que han votado lo han hecho por él, muy por encima de récords anteriores, suyos o de cualquier otro partido no nacionalista (el máximo del PP fue el 22,8% en 2001). El bloque constitucionalista también mejora respecto a 2005, pero el cambio es menos espectacular: pasa del 40% al 42,3% del voto emitido, debido al descenso del PP, que solo en parte se compensa con la aparición de UPyD.
Si miramos a los partidos nacionalistas, vemos que la suma de votos de PNV y EA se ha quedado prácticamente donde estaba: del 38,26% han bajado al 38,06%. No es, ni mucho menos, una desautorización catastrófica, como algunos quieren hacer creer. Pero como Aralar ha tenido un considerable aumento, el bloque de partidos que podríamos llamar nacionalismo democrático (ya sé que habrá quien discuta la etiqueta, pero nos entendemos), ha subido, del 40,5% al 43,5% de los votos emitidos.
Incluso si sumamos a los nacionalistas a EB, en lo que podríamos llamar el bloque "soberanista" (o Ibarretxista, o como ustedes quieran), resulta que ese bloque ha aumentado ligeramente su porcentaje de votos emitidos, desde el 45,9% al 46,7%.
En definitiva, en porcentaje del voto emitido han subido tanto los constitucionalistas (2,32%) como los soberanistas (0,81%), lo que es posible, claro, por el descenso del voto del "tercer bloque" los nacionalistas cercanos a ETA (en 2009, la mayoría de los nulos).
El voto soberanista e incluso el voto nacionalista democrático (sin EB) era y sigue siendo superior al voto constitucionalista, que tiene la mayoría absoluta de los diputados sólo gracias al peculiar sistema electoral vasco que da 25 diputados a las tres provincias, independientemente de su población (la gran beneficiada es Álava, que es justamente la menos nacionalista de las tres). Los constitucionalistas, por cierto, ya tuvieron en 1998 más diputados (32) que los soberanistas (29), aunque tuvieran menos votos. Pero entonces hubo otros 14 diputados de EH que permitieron gobernar a Ibarretxe. Si se eliminaran esos diputados, en1998 también podría haber gobernado una coalición constitucionalista.
Visto de otra forma: como han calculado en La Moqueta Verde, si en 2009 repartiéramos los diputados atribuyendo a D3M la mayoría del voto nulo, obtendría 7 diputados, y los otros dos bloques quedarían empatados a 34 diputados. No muy distinto de 2005, cuando PCTV tuvo 9 diputados, y los otros dos bloques empataban a 33 diputados.
En definitiva, que para explicar el "cambio histórico" tiene mucha más importancia la ilegalización de D3M que el deslizamiento de los votos, que es apreciable, pero no dramático, y que no ha transformado a los constitucionalistas en mayoritarios.
Todo lo cual no va dirigido a poner en duda la legitimidad del resultado, sino a subrayar que los cambios en la sociedad y el electorado vasco son menores de lo que sugieren los cambios en el resultado electoral medido en diputados.
Actualización (5-marzo): Me escribe un lector (y amigo) indignado porque ayer en 59 segundos un periodista dijo que "por primera vez los no nacionalistas han tenido más votos que los nacionalistas" y nadie de los muchos periodistas presentes le corrigió. En realidad, como se ve en dos filas que he añadido a la tabla (en amarillo), no se puede decir radicalmente que sea falso si a) no contamos los 95.000 votos nulos "extras" como voto nacionalista b) contamos a EB como partido no-nacionalista (formalmente no lo es). Creo que ambas cosas son formalismos que no responden a la sustancia de las cosas. Pero es un argumento defendible.
Etiquetas: elecciones, país vasco




