30.5.09

Esto sí que es serio 

Ahora toca ponerse serios. Ayer vi en elmundo.es, en portada y bien grande durante un rato, una noticia que decía que El cambio climático ya está provocando la muerte de 315.000 personas al año. Naturalmente, todos los medios han publicado cosas similares, y casi todos han escogido esa cifra para el titular (Elpais, Abc, El Periódico de Aragón, y tantos otros). La fuente es un informe del Global Humanitariam Forum, presentado ayer por Kofi Annan, sobre los impactos actuales y futuros del cambio climático sobre la salud y el bienestar humano en general.

La verdad es que de entrada me sorprendió muchísimo que nadie pueda afirmar semejante cosa con rotundidad. Para empezar, como cualquiera puede imaginar, morir por culpa del cambio climático no es como morir de SIDA, o de cáncer. La relación es indirecta, y las muertes atribuibles al cambio climático serán en todo caso una parte de las muertes causadas directamente por fenómenos variados. En particular, según veo en el propio informe, son de dos tipos: desastres naturales (inundaciones, huracanes, sequías, incendios...) y enfermedades asociadas a cambios graduales en el medio ambiente (diarreas, malnutrición, malaria).

Las páginas 9 y siguientes cuentan que cada año el cambio climático sería responsable de unas 315.000 muertes extras, de las cuales 300.000 se derivarían de cambios graduales en el medio ambiente y sólo unas 15.000 por desastres naturales. Es muy interesante, que sin embargo, las fotos escogidas por elmundo.es y abc.es para ilustrar la noticia sean más bien de desastres naturales. Es un reflejo más del problema del periodismo para hablar de fenómenos graduales, que no se dejan fotografiar (y de que es dudoso que esa distribución le haya llegado al que redacta la noticia, claro). Pero es importante, porque seguramente refuerza en el lector superficial de la noticia la suposición de que la mayoría de los muertos se deben a eventos catastróficos y anómalos.

¿Cómo han llegado a esas cifras? En el apéndice metodológico lo cuentan (p. 83 y ss). La cifra de los 15.000 muertos por desastres naturales viene de estimar que el 40% de las muertes por desastres naturales (sequías, olas de calor, incendios, inundaciones) entre 2000 y 2008 es atribuible al cambio climático. ¿Y de dónde sale el 40%? Pues de un cálculo que parece, francamente, demasiado simple: han comparado la tendencia de 25 años (1980-2005) en el número de desastres relacionados con la meteorología y con los terremotos, y han deducido que el mayor aumento de los primeros (un 40% de media) se puede atribuir al cambio climático. Por lo tanto, también el 40% de los muertos por desastres causados por lluvias, tormentas, sequías, etc.. pueden atribuirse al cambio climático. Un cálculo tan simple parece poco defendible, y la literatura científica sobre este tema está de acuerdo en ello, como el propio IPCC ha observado, y cuenta Roger A. Pielke hoy en el New York Times y en el blog Prometheus (gracias a Wonka por la pista).

Con todo, para mí lo más interesante son los 300.000 muertos por efectos graduales del cambio climático. Estudios de la OMS que se citan en el informe, y que ahora no puedo revisar, así que los daremos por buenos, estiman que el 4% de las muertes por diarrea, malaria y malnutrición pueden deberse actualmente al cambio climático.

Y en efecto, el 4% de los 7,55 millones de muertos anuales causados por la diarrea, la malaria y la malnutrición, son 300.000 muertos.

La estimación del informe es que para el año 2030 las posibles mejorías en la lucha contra esas enfermedades se verán compensadas por el aumento de la población así que supone, para simplificar, que el número de muertos anuales por ellas será el mismo, y aumenta el porcentaje, asociado con el cambio climático, al 6,25% (combinado de valores distintos para cada enfermedad). Por lo que estima que en ese año 472.000 de los 7,55 milones de muertos por esas enfermedades se deberán al cambio climático.

El informe insiste en que sus estimaciones pueden ser conservadoras (se basan en modelos intermedios de cambio climático; sólo llegan hasta 2030, cuando el cambio climático aún habrá sido, según los modelos, moderado).

Aún así, francamente, me parece que nos deberían preocupar más los 7 millones de muertos por malaria, diarreas y malnutrición no atribuibles al cambio climático que el informe prevé para 2030 (y cada año intermedio, claro). Por eso, no entiendo que Annan dijera ayer, según citan El País y Abc, que "el cambio climático es el mayor desafío emergente de nuestro tiempo". Sí, claro, el adjetivo "emergente" libra a la cita de ser una completa estupidez. Pero el mensaje que queda para el receptor de las noticias es que el que han entendido en elmundo.es: "El cambio climático se está convirtiendo en el mayor desafío humanitario de nuestro tiempo".

Rotundamente, no. Los mayores desafíos humanitarios de nuestro tiempo siguen siendo los de hace mucho: agua corriente, alcantarillado, asistencia sanitaria básica y alimentación. El cambio climático, también, pero sus efectos, durante al menos dos décadas, son de otro orden de magnitud, según este mismo informe. Como siempre, las proporciones, y la perspectiva, son importantísimas. Y como tantas veces, se echan en falta.

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