23.7.04
Transversalidad veraniega
(Con este artículo enviado por Wonka, Malaprensa se interrumpe hasta primeros de agosto).
No sé a cuento de qué viene esta noticia (ABC del 19 de julio: Los padres reclaman nuevas asignaturas al sentirse desbordados en la tarea de educar a sus hijos), que no lo es, sino una especie de síntesis (mejor dicho, reiteración, casi con puntos y comas de trocitos de notas de prensa) de datos (dudosos) a favor del punto de vista del autor sobre la conveniencia de las asignaturas transversales en la escuela. Quizá es que el verano deja todavía más hueco a noticias que no lo son.
No sé a qué viene, pero sí sé que flaquea por varios sitios. Veamos.
La introducción es un estupendo compendio de lugares comunes no necesariamente validados por la experiencia:
“Vivimos en un mundo complejo y cambiante, en donde lo que hoy es aceptado mañana puede dejar de serlo, en el que la competencia da poder al «todo vale» y en donde la velocidad y el vértigo acorralan los momentos de reflexión. Y sin embargo, es en esta sociedad del cambio en donde la educación es, y seguirá siendo, un pilar clave.”
Prosigue con una afirmación acerca del cambio del papel de la escuela de alguien que parece que no ha ido a la escuela en su vida, pues parece que sólo ahora a pasado a ser “un importante agente educador”:
“La escuela está cambiando su papel, de transmisora de conocimientos ha pasado -en gran parte por la dejadez de los padres- a ser un importante agente educador.”
A continuación emite un juicio sobre la educación en valores que valdría para... ¿1969?, pero no, desde luego, para el año 2004:
“Integración, solidaridad, paz, igualdad, respeto, responsabilidad... son cuestiones que aunque no tienen cabida en los currículos oficiales han ido conquistando los pupitres de los colegios.”
Luego viene lo que parece la idea fuerza central del artículo, la de que los padres piden más atención para las asignaturas transversales, pero no aporta ninguna evidencia, ni siquiera la nota de prensa de alguna asociación de padres, o alguna entrevista hecha a la salida del colegio. Nada:
“Hoy día, son muchos los padres que reclaman a las instancias educativas una mayor atención hacia las denominadas «asignaturas transversales» y exigen su incorporación al sistema como nuevas materias.”
Prosigue con una selección de datos de encuesta que abundan en la idea de la importancia de esas “asignaturas transversales”. Los primeros, acerca de lo incapaces que se sienten los padres para educar a sus hijos, provienen casi directamente de la nota de prensa de la FAD cuando publicó el estudio (debidamente recogida por el mismo autor el 1-12-2002 en el ABC; aunque en esta ocasión, su redacción se parece sospechosamente a la de Comunidad Escolar).
Sigue, a mi juicio, con su alucinación acerca de las transversales [mis juicios en corchetes]:
“El debate sobre la necesidad de este tipo de asignaturas es cada día mayor [¿¿¿evidencia???] y la comunidad educativa discute cada vez más sobre la necesidad de incluir contenidos como la educación en valores, ambiental, sexual, para la democracia, educación vial, para el consumo, la salud, la paz... [están incluidos] Muchas de ellas [todas ellas, creo] fueron recogidas por la Logse como asignaturas transversales [no sólo como tales] y son aplicadas de forma optativa [obligatoria, quiere decir] en los colegios españoles.”
“... Ello exige un cambio en los currículos -un modelo estructurado que ya no satisface todas las necesidades formativas actuales [¿qué querrá decir esto?]- y un cambio de mentalidad en el profesorado [¿y esto?]. Hay que, como señala la Unesco [quiere decir señalaba, se refiere al Informe Faure, de 1972], acercar la escuela a la realidad social en la que se encuentra. Un objetivo que, por otra parte, resulta complicado en cuanto a la contradicción que suponen los temas transversales en un sistema educativo jerarquizado [¿jerarquizado?] y competitivo [el mantra habitual, pero, en realidad, ¿quiénes compiten con quienes?].
Lo siguiente es el típico non sequitur aderezado de batiburrillo:
“Pero a pesar de ello, la realidad social que viven los jóvenes españoles, las cifras de contagios de sida [que están cayendo, si no me falla la memoria], de violencia doméstica [España, de los países en que menos hay, y no parece que vayan al alza], de fallecidos en accidentes de tráfico [altas, en comparación con otros países, pero no parece que vayan al alza], de abortos en adolescentes [altas o bajas, no lo sé] ... evidencian una clara necesidad de apostar por materias más allá de las tradicionales [este es el non sequitur: no es evidente que para “luchar” contra esos problemas haga falta un cambio de currículo] que logren educar en la responsabilidad y en la igualdad.”
Las cifras siguientes, sobre comportamiento sexual de adolescentes son imposibles de comprobar, pues sólo contamos con la nota de prensa que dio el Ministerio de Sanidad y Consumo en su momento, adelantando los resultados de un estudio todavía no publicado. No incluyo el enlace porque las notas de prensa anteriores a abril de 2004 han desaparecido de la web del MSC. Sin embargo repiten la mala redacción de aquella nota de prensa, la incompletitud de las cifras y los juicios que entonces se encargó de difundir el Ministerio (y vocear los medios, entre ellos, el propio ABC). Curioso.
“Tres de cada diez [en realidad es un 25,4%] adolescentes españoles de entre 15 y 17 años mantiene relaciones sexuales y sólo el 12,7 por ciento [¿de los que mantienen relaciones o de todos los adolescentes?] reconoce utilizar algún método anticonceptivo considerado fiable. El resto de los escolares no utiliza método anticonceptivo alguno (12 por ciento [¿esto es el resto?]), pero para más inri, casi ocho de cada diez adolescentes ni siquiera se pronuncia sobre el asunto [no sabemos si no se pronuncia sobre el hecho de mantener relaciones sexuales, cosa probable, o si lo es sobre el uso de anticonceptivos], lo que pone de manifiesto la falta de información, los tabúes o la despreocupación sobre su comportamiento sexual [o, pequeño detalle, el que los críos de esas edades se muestren muy tímidos a la hora de responder a este tipo de encuestas; como se comprueba aquí)] . El resultado: cada año más de 7.000 españolas menores de edad se quedan embarazadas”.
A continuación toca criticar la dieta y los hábitos alimentarios de los niños y jóvenes. Seguramente tiene bastante razón en lo que dice (aunque me temo que la evidencia que lo sustenta sea “delgada”, como dicen los angloparlantes), pero ¿qué podemos inferir de que “dos de cada diez niños de entre 10 y 12 años [deseen] estar más delgados”? La mención del grave problema de la anorexia seguramente tiene sentido, pero ¿qué significa que “un 50 por ciento [de los anoréxicos, se entiende] no alcanza más allá de los estudios secundarios”? Aparte de qué signifique “estudios secundarios”, ¿se ha preguntado el periodista por la proporción entre los no anoréxicos?
Sigue otro non sequitur:
“Estos y otros datos -como la incidencia del alcohol, el sida o las drogas entre los alumnos españoles- respaldan la necesidad de poner en marcha una educación para la salud”
y otra afirmación sin sustentar:
“Una materia reclamada desde asociaciones de padres y otros colectivos que piden la creación de una asignatura que ayude a los escolares desde edades tempranas a comprender los riesgos y la forma de evitarlos.”
Añadamos otro non sequitur más:
“Para suprimir la violencia, la discriminación racial y los atentados contra la dignidad humana hay que hablar de educación en valores”
y una colección de datos que no he tenido tiempo de comprobar, pero cuya síntesis es todo un prodigio de intepretación:
“Una cuestión difícil en un mundo en el que el 83,4 por ciento de los adolescentes españoles de entre 15 y 24 años se identifican con los valores pragmáticos [los que el autor del estudio, seguramente, defina como tales]. Los considerados «tradicionales» no están de moda y apuestan por la búsqueda del placer inmediato [¿evidencia?]. Además, un 24,1 por ciento no tiene reparos en admitir que apuesta por valores incívicos y ventajistas-que buscan el interés o beneficio propio aún a costa de perjudicar a los demás- [ya me extraña que nadie reconozca esto explícitamente] y un 22,2 por ciento reconoce ser autoritario o xenófobo [todavía me extraña más]”.
La traca final, casi completando la colección de tópicos:
“El freno a la destrucción de nuestro planeta, a la irresponsabilidad en las carreteras o al consumismo necesita del sector educativo.”
Y concluye insistiendo en la llamada de atención:
“Padres y educadores deben ser conscientes de que los valores que un niño interioriza serán determinantes a la hora de enfrentarse a cualquier conducta de riesgo social, como la violencia, la intolerancia y el racismo. Por tanto, la realidad social que viven los jóvenes hace más necesaria una mayor atención hacia las -hasta ahora- consideradas «materias menores» del sistema educativo.”
Y yo concluyo preguntándome si no se tratará todo el artículo, a su vez, de la reiteración de una nueva nota de prensa o comunicado, o lo que sea, de alguna asociación u otro actor interesado que no he podido localizar. Si no lo es, lo parece.
No sé a cuento de qué viene esta noticia (ABC del 19 de julio: Los padres reclaman nuevas asignaturas al sentirse desbordados en la tarea de educar a sus hijos), que no lo es, sino una especie de síntesis (mejor dicho, reiteración, casi con puntos y comas de trocitos de notas de prensa) de datos (dudosos) a favor del punto de vista del autor sobre la conveniencia de las asignaturas transversales en la escuela. Quizá es que el verano deja todavía más hueco a noticias que no lo son.
No sé a qué viene, pero sí sé que flaquea por varios sitios. Veamos.
La introducción es un estupendo compendio de lugares comunes no necesariamente validados por la experiencia:
“Vivimos en un mundo complejo y cambiante, en donde lo que hoy es aceptado mañana puede dejar de serlo, en el que la competencia da poder al «todo vale» y en donde la velocidad y el vértigo acorralan los momentos de reflexión. Y sin embargo, es en esta sociedad del cambio en donde la educación es, y seguirá siendo, un pilar clave.”
Prosigue con una afirmación acerca del cambio del papel de la escuela de alguien que parece que no ha ido a la escuela en su vida, pues parece que sólo ahora a pasado a ser “un importante agente educador”:
“La escuela está cambiando su papel, de transmisora de conocimientos ha pasado -en gran parte por la dejadez de los padres- a ser un importante agente educador.”
A continuación emite un juicio sobre la educación en valores que valdría para... ¿1969?, pero no, desde luego, para el año 2004:
“Integración, solidaridad, paz, igualdad, respeto, responsabilidad... son cuestiones que aunque no tienen cabida en los currículos oficiales han ido conquistando los pupitres de los colegios.”
Luego viene lo que parece la idea fuerza central del artículo, la de que los padres piden más atención para las asignaturas transversales, pero no aporta ninguna evidencia, ni siquiera la nota de prensa de alguna asociación de padres, o alguna entrevista hecha a la salida del colegio. Nada:
“Hoy día, son muchos los padres que reclaman a las instancias educativas una mayor atención hacia las denominadas «asignaturas transversales» y exigen su incorporación al sistema como nuevas materias.”
Prosigue con una selección de datos de encuesta que abundan en la idea de la importancia de esas “asignaturas transversales”. Los primeros, acerca de lo incapaces que se sienten los padres para educar a sus hijos, provienen casi directamente de la nota de prensa de la FAD cuando publicó el estudio (debidamente recogida por el mismo autor el 1-12-2002 en el ABC; aunque en esta ocasión, su redacción se parece sospechosamente a la de Comunidad Escolar).
Sigue, a mi juicio, con su alucinación acerca de las transversales [mis juicios en corchetes]:
“El debate sobre la necesidad de este tipo de asignaturas es cada día mayor [¿¿¿evidencia???] y la comunidad educativa discute cada vez más sobre la necesidad de incluir contenidos como la educación en valores, ambiental, sexual, para la democracia, educación vial, para el consumo, la salud, la paz... [están incluidos] Muchas de ellas [todas ellas, creo] fueron recogidas por la Logse como asignaturas transversales [no sólo como tales] y son aplicadas de forma optativa [obligatoria, quiere decir] en los colegios españoles.”
“... Ello exige un cambio en los currículos -un modelo estructurado que ya no satisface todas las necesidades formativas actuales [¿qué querrá decir esto?]- y un cambio de mentalidad en el profesorado [¿y esto?]. Hay que, como señala la Unesco [quiere decir señalaba, se refiere al Informe Faure, de 1972], acercar la escuela a la realidad social en la que se encuentra. Un objetivo que, por otra parte, resulta complicado en cuanto a la contradicción que suponen los temas transversales en un sistema educativo jerarquizado [¿jerarquizado?] y competitivo [el mantra habitual, pero, en realidad, ¿quiénes compiten con quienes?].
Lo siguiente es el típico non sequitur aderezado de batiburrillo:
“Pero a pesar de ello, la realidad social que viven los jóvenes españoles, las cifras de contagios de sida [que están cayendo, si no me falla la memoria], de violencia doméstica [España, de los países en que menos hay, y no parece que vayan al alza], de fallecidos en accidentes de tráfico [altas, en comparación con otros países, pero no parece que vayan al alza], de abortos en adolescentes [altas o bajas, no lo sé] ... evidencian una clara necesidad de apostar por materias más allá de las tradicionales [este es el non sequitur: no es evidente que para “luchar” contra esos problemas haga falta un cambio de currículo] que logren educar en la responsabilidad y en la igualdad.”
Las cifras siguientes, sobre comportamiento sexual de adolescentes son imposibles de comprobar, pues sólo contamos con la nota de prensa que dio el Ministerio de Sanidad y Consumo en su momento, adelantando los resultados de un estudio todavía no publicado. No incluyo el enlace porque las notas de prensa anteriores a abril de 2004 han desaparecido de la web del MSC. Sin embargo repiten la mala redacción de aquella nota de prensa, la incompletitud de las cifras y los juicios que entonces se encargó de difundir el Ministerio (y vocear los medios, entre ellos, el propio ABC). Curioso.
“Tres de cada diez [en realidad es un 25,4%] adolescentes españoles de entre 15 y 17 años mantiene relaciones sexuales y sólo el 12,7 por ciento [¿de los que mantienen relaciones o de todos los adolescentes?] reconoce utilizar algún método anticonceptivo considerado fiable. El resto de los escolares no utiliza método anticonceptivo alguno (12 por ciento [¿esto es el resto?]), pero para más inri, casi ocho de cada diez adolescentes ni siquiera se pronuncia sobre el asunto [no sabemos si no se pronuncia sobre el hecho de mantener relaciones sexuales, cosa probable, o si lo es sobre el uso de anticonceptivos], lo que pone de manifiesto la falta de información, los tabúes o la despreocupación sobre su comportamiento sexual [o, pequeño detalle, el que los críos de esas edades se muestren muy tímidos a la hora de responder a este tipo de encuestas; como se comprueba aquí)] . El resultado: cada año más de 7.000 españolas menores de edad se quedan embarazadas”.
A continuación toca criticar la dieta y los hábitos alimentarios de los niños y jóvenes. Seguramente tiene bastante razón en lo que dice (aunque me temo que la evidencia que lo sustenta sea “delgada”, como dicen los angloparlantes), pero ¿qué podemos inferir de que “dos de cada diez niños de entre 10 y 12 años [deseen] estar más delgados”? La mención del grave problema de la anorexia seguramente tiene sentido, pero ¿qué significa que “un 50 por ciento [de los anoréxicos, se entiende] no alcanza más allá de los estudios secundarios”? Aparte de qué signifique “estudios secundarios”, ¿se ha preguntado el periodista por la proporción entre los no anoréxicos?
Sigue otro non sequitur:
“Estos y otros datos -como la incidencia del alcohol, el sida o las drogas entre los alumnos españoles- respaldan la necesidad de poner en marcha una educación para la salud”
y otra afirmación sin sustentar:
“Una materia reclamada desde asociaciones de padres y otros colectivos que piden la creación de una asignatura que ayude a los escolares desde edades tempranas a comprender los riesgos y la forma de evitarlos.”
Añadamos otro non sequitur más:
“Para suprimir la violencia, la discriminación racial y los atentados contra la dignidad humana hay que hablar de educación en valores”
y una colección de datos que no he tenido tiempo de comprobar, pero cuya síntesis es todo un prodigio de intepretación:
“Una cuestión difícil en un mundo en el que el 83,4 por ciento de los adolescentes españoles de entre 15 y 24 años se identifican con los valores pragmáticos [los que el autor del estudio, seguramente, defina como tales]. Los considerados «tradicionales» no están de moda y apuestan por la búsqueda del placer inmediato [¿evidencia?]. Además, un 24,1 por ciento no tiene reparos en admitir que apuesta por valores incívicos y ventajistas-que buscan el interés o beneficio propio aún a costa de perjudicar a los demás- [ya me extraña que nadie reconozca esto explícitamente] y un 22,2 por ciento reconoce ser autoritario o xenófobo [todavía me extraña más]”.
La traca final, casi completando la colección de tópicos:
“El freno a la destrucción de nuestro planeta, a la irresponsabilidad en las carreteras o al consumismo necesita del sector educativo.”
Y concluye insistiendo en la llamada de atención:
“Padres y educadores deben ser conscientes de que los valores que un niño interioriza serán determinantes a la hora de enfrentarse a cualquier conducta de riesgo social, como la violencia, la intolerancia y el racismo. Por tanto, la realidad social que viven los jóvenes hace más necesaria una mayor atención hacia las -hasta ahora- consideradas «materias menores» del sistema educativo.”
Y yo concluyo preguntándome si no se tratará todo el artículo, a su vez, de la reiteración de una nueva nota de prensa o comunicado, o lo que sea, de alguna asociación u otro actor interesado que no he podido localizar. Si no lo es, lo parece.
Un nuevo record en Malaprensa
Creo que este titular puede aspirar al libro de honor (es un decir) de Malaprensa. Dice elmundo.es, recogiendo una noticia de EFE (la duda es quién ha parido el titular): El Congreso de EEUU prohíbe a los estados reconocer los matrimonios homosexuales de Massachusetts
Tan pocas palabras recogen tres errores de diferente, pero considerable gravedad:
- A diferencia de España, en los Estados Unidos el Congreso no es la cámara baja del parlamento, sino el conjunto de las dos cámaras, lo que aquí llamaríamos "Las Cortes Generales". La Cámara de la que habla la noticia es la cámara baja, la Cámara de Representantes.
- Como dice el antetítulo, la ley debe pasar al Senado, es decir, no ha sido aprobada aún. Por lo tanto, el uso del verbo prohibir en presente de indicativo es muy inadecuado. Una sola cámara no puede prohibir nada, porque no puede aprobar, por sí sola, ninguna ley.
- Lo más grave: el proyecto de ley aprobado por la cámara baja no prohibiría nada a los estados, sino que prohibiría a los tribunales federales obligar a los estados a reconocer los matrimonios homosexuales en otros estados, como por otra parte explica la propia noticia.
Una parte de los conservadores en Estados Unidos considera que a menudo los jueces, interpretando supuestamente la Constitución u otras leyes federales, van más allá de sus poderes deseables y constitucionales, invadiendo las competencias de las legislaturas estatales. Por eso, poniendo la venda antes de que llegue la herida, lo que quieren los republicanos es que una ley se anticipe a los jueces en este caso, diciendo cómo se debe interpretar la Constitución.
Es decir, la ley protege la autonomía de los estados (que los republicanos suponen que ejercerán para no reconocer los matrimonios homosexuales), mientras que el titular da a entender justamente lo contrario, que la reduce.
Titular alternativo: "La Cámara Baja de EEUU, favorable a los estados que no reconozcan el matrimonio homosexual".
Se admiten mejoras.
Tan pocas palabras recogen tres errores de diferente, pero considerable gravedad:
- A diferencia de España, en los Estados Unidos el Congreso no es la cámara baja del parlamento, sino el conjunto de las dos cámaras, lo que aquí llamaríamos "Las Cortes Generales". La Cámara de la que habla la noticia es la cámara baja, la Cámara de Representantes.
- Como dice el antetítulo, la ley debe pasar al Senado, es decir, no ha sido aprobada aún. Por lo tanto, el uso del verbo prohibir en presente de indicativo es muy inadecuado. Una sola cámara no puede prohibir nada, porque no puede aprobar, por sí sola, ninguna ley.
- Lo más grave: el proyecto de ley aprobado por la cámara baja no prohibiría nada a los estados, sino que prohibiría a los tribunales federales obligar a los estados a reconocer los matrimonios homosexuales en otros estados, como por otra parte explica la propia noticia.
Una parte de los conservadores en Estados Unidos considera que a menudo los jueces, interpretando supuestamente la Constitución u otras leyes federales, van más allá de sus poderes deseables y constitucionales, invadiendo las competencias de las legislaturas estatales. Por eso, poniendo la venda antes de que llegue la herida, lo que quieren los republicanos es que una ley se anticipe a los jueces en este caso, diciendo cómo se debe interpretar la Constitución.
Es decir, la ley protege la autonomía de los estados (que los republicanos suponen que ejercerán para no reconocer los matrimonios homosexuales), mientras que el titular da a entender justamente lo contrario, que la reduce.
Titular alternativo: "La Cámara Baja de EEUU, favorable a los estados que no reconozcan el matrimonio homosexual".
Se admiten mejoras.
22.7.04
Tímida autocrítica
(Gracias, esta vez, a Salvatierra de Barros por la pista).
Hay que celebrar las ocasiones en las que, aunque sea tímidamente, los medios de comunicación hacen algo de autocrítica, y parecen mostrar algún tipo de conciencia de sus flaquezas. Es el caso, más o menos, de la noticia-entrevista que El País publica el 22 de julio, a raíz de la publicación del libro "Adaptarse a Internet". Según el subtítulo de la entrevista la catedrática de psicología de Deusto, Helena Matute, autora del libro, "culpa a la prensa de la mala fama de la web".
El párrafo más relevante para lo que aquí nos incumbe dice: "Matute achaca como una de las razones principales de que Internet haya sido puesta en el punto de mira a la "mala prensa" por parte de los medios de comunicación. Cita en su libro el caso del The New York Times, que en 1998 publicó en su portada una investigación de una revista de psicología que aseguraba que Internet causaba soledad y depresión. La noticia fue recogida después por la mayoría de los periódicos del mundo; pero no así la posterior rectificación de los autores del estudio."
Deberes para mañana para el periodista Alex Fernández, autor de la noticia-entrevista: averiguar en el archivo histórico de elpais.es si su periódico fue uno de esos que en el año 1998 se hizo eco de la portada del NYTimes y luego no publicó las rectificaciones. Mi apuesta (sin mirar el archivo): seguro que sí.
Hay que celebrar las ocasiones en las que, aunque sea tímidamente, los medios de comunicación hacen algo de autocrítica, y parecen mostrar algún tipo de conciencia de sus flaquezas. Es el caso, más o menos, de la noticia-entrevista que El País publica el 22 de julio, a raíz de la publicación del libro "Adaptarse a Internet". Según el subtítulo de la entrevista la catedrática de psicología de Deusto, Helena Matute, autora del libro, "culpa a la prensa de la mala fama de la web".
El párrafo más relevante para lo que aquí nos incumbe dice: "Matute achaca como una de las razones principales de que Internet haya sido puesta en el punto de mira a la "mala prensa" por parte de los medios de comunicación. Cita en su libro el caso del The New York Times, que en 1998 publicó en su portada una investigación de una revista de psicología que aseguraba que Internet causaba soledad y depresión. La noticia fue recogida después por la mayoría de los periódicos del mundo; pero no así la posterior rectificación de los autores del estudio."
Deberes para mañana para el periodista Alex Fernández, autor de la noticia-entrevista: averiguar en el archivo histórico de elpais.es si su periódico fue uno de esos que en el año 1998 se hizo eco de la portada del NYTimes y luego no publicó las rectificaciones. Mi apuesta (sin mirar el archivo): seguro que sí.
21.7.04
El susto de la semana
(Gracias a Wonka por la pista)
La Vanguardia del 20 de julio informa de que Las comidas copiosas dañan la pared de las arterias y elevan el riesgo de infarto (registro gratuito). La noticia proviene de una conferencia impartida por el cardiólogo Valentí Fuster, director del Instituto de Cardiología del hospital Mount Sinai de Nueva York (EE.UU.). El texto de la noticia, sin embargo, no sustenta realmente el titular.
Según parece, está comprobado que tras una comida copiosa aumenta, temporalmente, el nivel de triglicéridos en la sangre, y se sabe que éstos están asociados con la acumulación de grasa en las venas y arterias, la formación de trombos, y los infartos.
Sin embargo, también según la noticia, no se han hecho estudios que verifiquen en cuánto tiempo el nivel de triglicéridos en la sangre vuelve a su nivel normal tras una comida copiosa, aunque el Dr. Fuster estima que serán unas dos horas. También "reconoció que pocos estudios se han preocupado de ver qué ocurre en el organismo tras una comida copiosa," por lo cual, aunque “es un área a la que deberíamos empezar a prestar más atención,” lo más que llegó a decir sobre sus repercusiones el doctor es que la repetición con frecuencia de comidas copiosas “probablemente puedan tener repercusiones negativas importantes”.
El adverbio "probablemente", el verbo "puedan"... esas cosas que usan los científicos para expresar que están hablando de hipótesis de trabajo, aún no demostradas. Pero parece que los titulares de los medios españoles no aguantan esas matizaciones. No sé si es que en las escuelas de periodismo les enseñan que los titulares, para ser claritos, tienen que ir en presente de indicativo, y sin adverbios.
La Vanguardia del 20 de julio informa de que Las comidas copiosas dañan la pared de las arterias y elevan el riesgo de infarto (registro gratuito). La noticia proviene de una conferencia impartida por el cardiólogo Valentí Fuster, director del Instituto de Cardiología del hospital Mount Sinai de Nueva York (EE.UU.). El texto de la noticia, sin embargo, no sustenta realmente el titular.
Según parece, está comprobado que tras una comida copiosa aumenta, temporalmente, el nivel de triglicéridos en la sangre, y se sabe que éstos están asociados con la acumulación de grasa en las venas y arterias, la formación de trombos, y los infartos.
Sin embargo, también según la noticia, no se han hecho estudios que verifiquen en cuánto tiempo el nivel de triglicéridos en la sangre vuelve a su nivel normal tras una comida copiosa, aunque el Dr. Fuster estima que serán unas dos horas. También "reconoció que pocos estudios se han preocupado de ver qué ocurre en el organismo tras una comida copiosa," por lo cual, aunque “es un área a la que deberíamos empezar a prestar más atención,” lo más que llegó a decir sobre sus repercusiones el doctor es que la repetición con frecuencia de comidas copiosas “probablemente puedan tener repercusiones negativas importantes”.
El adverbio "probablemente", el verbo "puedan"... esas cosas que usan los científicos para expresar que están hablando de hipótesis de trabajo, aún no demostradas. Pero parece que los titulares de los medios españoles no aguantan esas matizaciones. No sé si es que en las escuelas de periodismo les enseñan que los titulares, para ser claritos, tienen que ir en presente de indicativo, y sin adverbios.
20.7.04
¿Malaprensa o corrupción?
Perdonen ustedes que me repita, pero creo que la ocasión lo merece. Hace poco más de una semana dediqué una larga pieza, llamada Malapublicidad, a un artículo aparecido en la sección de negocios de El Mundo, donde se cantaban los beneficios de la gestión digital de facturas, hinchando de manera totalmente increíble los costes de la gestión en papel de las mismas.
Pues bien, El País del domingo 18 ha publicado una noticia titulada "El futuro es de las facturas sin papel", donde, oh sorpresa, se vuelven a reproducir los famosos cálculos (con menos detalles que en El Mundo), según los cuales los ahorros por abandonar la gestión en papel serían de 6,5 euros por factura. La fuente vuelve a ser la empresa Eprom, comercializadora de un software para gestión informática de facturas.
En mi texto de hace una semana hice unos cálculos a bulto que mostraban que, sin ser profesional de la gestión administrativa, era fácil deducir que los costes que se atribuían a la gestión en papel estaban totalmente fuera de la realidad.
Vean lo que me escribió poco después A.M.A., que podía haber sido un comentario al texto de la semana pasada, pero viene bien ahora:
"Si la documentación que tiene que conservar una empresa cupiera en 1 o 2 archivadores como el citado, no tendría sentido hablar del tema. A nadie le falta espacio para 1 o 2 archivadores. Pero ya que han cogido para la comparación un caso poco usado de archivo de documentos, quizá buscando una clientela con poca formación/información al respecto, creo que los números que has hecho son correctos, incluso generosos, por lo que comento a continuación.
1) En lo que se refiere al espacio ocupado por el archivador, las dimensiones de uno como el que proponen, como media (no hay un estándar pero difieren poco entre marcas) puede medir (en cm) 45 de ancho x 70 de fondo x 135 de alto = 0,315 m de superficie y 0,425 m de volumen. Es decir, en el metro cuadrado que tu le adjudicas, entran más de tres armarios como estos. Pero además el espacio de uso dedicado puede servir a dos grupos de archivadores, unos enfrente de otros, por lo que en 1 m de espacio de uso serviría a 6,35 archivadores, con una relación de espacio de uso del 50% entre espacio de uso y espacio de almacenamiento (1 m de "pasillo" para 2 grupos de archivadores de 1 m cada uno).
2) En el archivo "definitivo" de documentos, normalmente aplicado después de cerrar cada año -lo que afectaría a 5/6 partes de los documentos a archivar- no se utilizan en general archivadores de este tipo, con carpetas colgantes, subcarpetas, etc., sino cajas de cartón que se almacenan en estanterías de altura completa de 1 piso, mucho más eficientes que los archivadores en el nº de documentos por superficie/volumen dedicados.
Incluso en empresas con mucha documentación dichos estantes pueden ser del tipo móvil, en el que están todas las estanterías juntas, y mediante un mecanismo manual o eléctrico, se abre un pasillo que permite el acceso a las estanterías en las que se ubica la documentación requerida. Una estructura de este tipo puede disponer de 150 a 200 m de estantería en planta con solo 15 a 20 m de espacios de acceso precisos, lo que resulta el 10% frente al 300% que le adjudicabas.
Es decir, un rendimiento en documentos por espacio muchísimo más alto del que correspondería al m que tu estimas para el archivador, desde un mínimo de 6 (Como indico en el punto 1) hasta quizá 60 o más veces la cantidad de documentos por unidad de espacio/volumen de la estimación que has hecho. La media real probable en oficinas menos organizadas seguro que es superior a 10 veces tu estimación.
3) Las estanterías de archivo "definitivo" son de costo muy inferior por documento al archivador que sirve de comparación en el caso.
Total, que los números que proponen de espacio/costo por documento no solo no responden a lo que es normal en el uso práctico de las empresas, sino que son mucho más exagerados de lo que tu has evidenciado, resultando altamente improbables. Quizá creen que salvan la desvergüenza de proponer un ejemplo casi irreal con decir que "puede ahorra hasta ...".
Y como tu dices al final, parece que por contraste no hay otros costos del sistema propuesto. ¿Será que el software lo regalan?. Lo podría haber dicho de entrada. Entonces vale, les perdonamos las cuentas disparatadas.
En fin, es indignante que se utilice un formato de artículo/reportaje informativo para algo que resulta en la práctica un publireportaje ... con toda la parcialidad que se le pueden suponer. Y lo preocupante es que si este formato existe y funciona así ¿cuántas informaciones parciales y tendenciosas que no se basan en aspectos cuantitativos comprobables, o solo en aspectos cualitativos, nos "cuelan" bajo formato de artículo/reportaje?. ¿No entrarán estos falsos artículos en el contraste con el libro de estilo cuando tendrían que estar mucho más vigilados por la posible tendenciosidad, como en este caso, por la aportación de informaciones o datos a conveniencia del promocionado en el artículo, con errores que no se los salta un gitano y que deberían sonrojar a quién los publica?.
Se queda uno con la duda de si ellos son tontos, lo que "a priori" no cabe pensar por la formación que se les supone, y que sería bastante grave dado el potencial de los medios que manejan, o si toman por tontos a los lectores, lo que sería mucho peor aún."
Pues la misma duda sigue: ¿son tontos o corruptos?
Pues bien, El País del domingo 18 ha publicado una noticia titulada "El futuro es de las facturas sin papel", donde, oh sorpresa, se vuelven a reproducir los famosos cálculos (con menos detalles que en El Mundo), según los cuales los ahorros por abandonar la gestión en papel serían de 6,5 euros por factura. La fuente vuelve a ser la empresa Eprom, comercializadora de un software para gestión informática de facturas.
En mi texto de hace una semana hice unos cálculos a bulto que mostraban que, sin ser profesional de la gestión administrativa, era fácil deducir que los costes que se atribuían a la gestión en papel estaban totalmente fuera de la realidad.
Vean lo que me escribió poco después A.M.A., que podía haber sido un comentario al texto de la semana pasada, pero viene bien ahora:
"Si la documentación que tiene que conservar una empresa cupiera en 1 o 2 archivadores como el citado, no tendría sentido hablar del tema. A nadie le falta espacio para 1 o 2 archivadores. Pero ya que han cogido para la comparación un caso poco usado de archivo de documentos, quizá buscando una clientela con poca formación/información al respecto, creo que los números que has hecho son correctos, incluso generosos, por lo que comento a continuación.
1) En lo que se refiere al espacio ocupado por el archivador, las dimensiones de uno como el que proponen, como media (no hay un estándar pero difieren poco entre marcas) puede medir (en cm) 45 de ancho x 70 de fondo x 135 de alto = 0,315 m de superficie y 0,425 m de volumen. Es decir, en el metro cuadrado que tu le adjudicas, entran más de tres armarios como estos. Pero además el espacio de uso dedicado puede servir a dos grupos de archivadores, unos enfrente de otros, por lo que en 1 m de espacio de uso serviría a 6,35 archivadores, con una relación de espacio de uso del 50% entre espacio de uso y espacio de almacenamiento (1 m de "pasillo" para 2 grupos de archivadores de 1 m cada uno).
2) En el archivo "definitivo" de documentos, normalmente aplicado después de cerrar cada año -lo que afectaría a 5/6 partes de los documentos a archivar- no se utilizan en general archivadores de este tipo, con carpetas colgantes, subcarpetas, etc., sino cajas de cartón que se almacenan en estanterías de altura completa de 1 piso, mucho más eficientes que los archivadores en el nº de documentos por superficie/volumen dedicados.
Incluso en empresas con mucha documentación dichos estantes pueden ser del tipo móvil, en el que están todas las estanterías juntas, y mediante un mecanismo manual o eléctrico, se abre un pasillo que permite el acceso a las estanterías en las que se ubica la documentación requerida. Una estructura de este tipo puede disponer de 150 a 200 m de estantería en planta con solo 15 a 20 m de espacios de acceso precisos, lo que resulta el 10% frente al 300% que le adjudicabas.
Es decir, un rendimiento en documentos por espacio muchísimo más alto del que correspondería al m que tu estimas para el archivador, desde un mínimo de 6 (Como indico en el punto 1) hasta quizá 60 o más veces la cantidad de documentos por unidad de espacio/volumen de la estimación que has hecho. La media real probable en oficinas menos organizadas seguro que es superior a 10 veces tu estimación.
3) Las estanterías de archivo "definitivo" son de costo muy inferior por documento al archivador que sirve de comparación en el caso.
Total, que los números que proponen de espacio/costo por documento no solo no responden a lo que es normal en el uso práctico de las empresas, sino que son mucho más exagerados de lo que tu has evidenciado, resultando altamente improbables. Quizá creen que salvan la desvergüenza de proponer un ejemplo casi irreal con decir que "puede ahorra hasta ...".
Y como tu dices al final, parece que por contraste no hay otros costos del sistema propuesto. ¿Será que el software lo regalan?. Lo podría haber dicho de entrada. Entonces vale, les perdonamos las cuentas disparatadas.
En fin, es indignante que se utilice un formato de artículo/reportaje informativo para algo que resulta en la práctica un publireportaje ... con toda la parcialidad que se le pueden suponer. Y lo preocupante es que si este formato existe y funciona así ¿cuántas informaciones parciales y tendenciosas que no se basan en aspectos cuantitativos comprobables, o solo en aspectos cualitativos, nos "cuelan" bajo formato de artículo/reportaje?. ¿No entrarán estos falsos artículos en el contraste con el libro de estilo cuando tendrían que estar mucho más vigilados por la posible tendenciosidad, como en este caso, por la aportación de informaciones o datos a conveniencia del promocionado en el artículo, con errores que no se los salta un gitano y que deberían sonrojar a quién los publica?.
Se queda uno con la duda de si ellos son tontos, lo que "a priori" no cabe pensar por la formación que se les supone, y que sería bastante grave dado el potencial de los medios que manejan, o si toman por tontos a los lectores, lo que sería mucho peor aún."
Pues la misma duda sigue: ¿son tontos o corruptos?
19.7.04
Malaprensa o malaciencia
(Gracias a Wonka por la pista)
Hay ciertas causas "populares" que encuentran fácilmente un científico bienintencionado que las estudie y llegue a las conclusiones políticamente correctas. Cuando la prensa nos lo cuenta, uno no sabe si está ante malaprensa o malaciencia. Esto sucede con la noticia publicada el sábado 17 de julio por ABC: Pasar frente a la TV dos horas diarias en la niñez predispone a la mala salud. Aparte de que "predisponer" quizá no sea el verbo más adecuado, y habría que haber dicho algo así como "está asociado con", uno se pregunta por los mecanismos causales que pueden explicar la relación entre ver televisión y tener mala salud.
La noticia de ABC no responde a esa crucial pregunta, y sólo informa de que según un estudio realizado por una universidad de Nueva Zelanda, que va a ser publicado por la prestigiosa revista médica The Lancet, "los menores que ven la televisión durante dos horas o más al día están predispuestos a padecer un riesgo aumentado de sufrir sobrepeso, fumar y poseer elevados niveles de colesterol en la primera madurez".
Viendo la nota de prensa de la Universidad de Otago, uno se inclina a pensar que podemos estar más bien ante un caso de malaciencia. No es que el estudio no sea serio concienzudo. 1000 niños nacidos entre 1972-73 fueron entrevistados cada dos años, entre la edad de los 5 y los 15 años, y se les preguntó cuanta televisión veían. Después se estudió su salud en la primera madurez (como "young adults" dice literalmente la nota) y se encontró que los que veían más televisión de niños tenían más problemas de salud (sobrepeso, colesterol alto, tabaco). La asociación no se puede explicar por factores familiares (como familias fumadoras), o socio-económicos, o por "otros factores", dice el estudio. Tampoco se trata de que los niños gorditos vean más la televisión, sino que los niños que veían más televisión tendían a engordar. Parece entonces que ver la televisión tiene un efecto propio y separado sobre la salud.
Ahora bien, la nota de prensa, algo más adelante, enumera posibles vías causales de relación entre ver la televisión y la mala salud. En primer lugar, el tiempo dedicado a la televisión "puede quitar tiempo que podría dedicarse" a formas de ocio más activas; en segundo lugar, a pesar de la prohibición de publicidad del tabaco en televisión, que existe en Nueva Zelanda desde los sesenta, "la imaginería del tabaco ha sido común en la televisión infantil"; en tercer lugar, "la publicidad televisiva en Nueva Zelanda durante las horas de audiencia infantil tiende a promociona una dieta no saludable". La redacción de esa parte de la nota de prensa da a entender claramente que esto son sólo hipótesis, que no han sido estudiadas en el trabajo. Es decir, que entre los "otros factores" mencionados más arriba, que no explican las diferencias de salud, no pueden estar, porque no han sido estudiados, ni los hábitos alimentarios, ni los hábitos de actividad física y deporte de los chicos. Bueno, pues no sé por qué se me ocurre que a lo mejor estas dos cosas tienen más que ver con el colesterol o el sobrepeso que ver o no la televisión.
Hay ciertas causas "populares" que encuentran fácilmente un científico bienintencionado que las estudie y llegue a las conclusiones políticamente correctas. Cuando la prensa nos lo cuenta, uno no sabe si está ante malaprensa o malaciencia. Esto sucede con la noticia publicada el sábado 17 de julio por ABC: Pasar frente a la TV dos horas diarias en la niñez predispone a la mala salud. Aparte de que "predisponer" quizá no sea el verbo más adecuado, y habría que haber dicho algo así como "está asociado con", uno se pregunta por los mecanismos causales que pueden explicar la relación entre ver televisión y tener mala salud.
La noticia de ABC no responde a esa crucial pregunta, y sólo informa de que según un estudio realizado por una universidad de Nueva Zelanda, que va a ser publicado por la prestigiosa revista médica The Lancet, "los menores que ven la televisión durante dos horas o más al día están predispuestos a padecer un riesgo aumentado de sufrir sobrepeso, fumar y poseer elevados niveles de colesterol en la primera madurez".
Viendo la nota de prensa de la Universidad de Otago, uno se inclina a pensar que podemos estar más bien ante un caso de malaciencia. No es que el estudio no sea serio concienzudo. 1000 niños nacidos entre 1972-73 fueron entrevistados cada dos años, entre la edad de los 5 y los 15 años, y se les preguntó cuanta televisión veían. Después se estudió su salud en la primera madurez (como "young adults" dice literalmente la nota) y se encontró que los que veían más televisión de niños tenían más problemas de salud (sobrepeso, colesterol alto, tabaco). La asociación no se puede explicar por factores familiares (como familias fumadoras), o socio-económicos, o por "otros factores", dice el estudio. Tampoco se trata de que los niños gorditos vean más la televisión, sino que los niños que veían más televisión tendían a engordar. Parece entonces que ver la televisión tiene un efecto propio y separado sobre la salud.
Ahora bien, la nota de prensa, algo más adelante, enumera posibles vías causales de relación entre ver la televisión y la mala salud. En primer lugar, el tiempo dedicado a la televisión "puede quitar tiempo que podría dedicarse" a formas de ocio más activas; en segundo lugar, a pesar de la prohibición de publicidad del tabaco en televisión, que existe en Nueva Zelanda desde los sesenta, "la imaginería del tabaco ha sido común en la televisión infantil"; en tercer lugar, "la publicidad televisiva en Nueva Zelanda durante las horas de audiencia infantil tiende a promociona una dieta no saludable". La redacción de esa parte de la nota de prensa da a entender claramente que esto son sólo hipótesis, que no han sido estudiadas en el trabajo. Es decir, que entre los "otros factores" mencionados más arriba, que no explican las diferencias de salud, no pueden estar, porque no han sido estudiados, ni los hábitos alimentarios, ni los hábitos de actividad física y deporte de los chicos. Bueno, pues no sé por qué se me ocurre que a lo mejor estas dos cosas tienen más que ver con el colesterol o el sobrepeso que ver o no la televisión.
16.7.04
Un caso dudoso
Hoy propongo un caso de malaprensa menos rotundo de lo habitual. Normalmente me quejo de que los periodistas reproducen sin más contemplaciones notas de prensa exageradas, distorsionadas o directamente disparatadas, provenientes de instituciones varias. En el caso de hoy, en cambio, el error es algo más sutil.
Se trata de la noticia de El País con el titular siguiente: El Gobierno calcula que el déficit comercial exterior restará un punto al PIB este año. Para empezar, es loable que por una vez el titular, correctamente, no convierta el cálculo de alguien en "dato", sino que señale claramente que de lo que informa es de una estimación de una fuente concreta. Ello ya introduce un cierto factor de incertidumbre en la información.
Con todo, el argumento que sostiene el anuncio del gobierno me parece claramente falaz: "El secretario general de Comercio Exterior, Alfredo Bonet, explicó ayer que el déficit comercial exterior restará un punto al crecimiento de la economía española este año. España importa mucho más de lo que vende en el extranjero y la tendencia se mantendrá, según el Gobierno. A finales de año, las importaciones habrán aumentado un 7,5%, mientras que las exportaciones crecerán un 5%, o medio punto más como máximo. La previsión de crecimiento del PIB para este año es del 3%, pero sería del 4% si los intercambios comerciales no registrasen saldo negativo."
Falso, falso, no es: si compráramos menos fuera o vendiéramos más al extranjero, la economía crecería más. Pues sí. ¿Pero qué significa eso? Los comportamientos económicos no son arbitrarios. Si vendemos menos fuera será porque no producimos bienes competitivos, o no los sabemos comercializar; si compramos más en el extranjero será porque los productos de otros países tienen mejores precios, calidades, o marketing... Es decir, que compramos o vendemos fuera porque la economía española es como es, con sus defectos y virtudes. El déficit externo no es un factor exógeno, como el precio del petróleo, o el cambio euro-dólar. Es un resultado final de todas las características de nuestra economía.
Lo que ha dicho el Secretario General de Comercio Exterior es, entonces, con todos los respetos, una pequeña bobada. Es como si yo dijera: si vinieran 3 millones más de turistas a España, nuestro PIB crecería 0,5 puntos. Pues muy bien. Y otro puede decir: si aumentara la tasa de actividad un 5% nuestro PIB crecería un 3%. Pues estupendo. Son obviedades. O así me lo parecen.
Se trata de la noticia de El País con el titular siguiente: El Gobierno calcula que el déficit comercial exterior restará un punto al PIB este año. Para empezar, es loable que por una vez el titular, correctamente, no convierta el cálculo de alguien en "dato", sino que señale claramente que de lo que informa es de una estimación de una fuente concreta. Ello ya introduce un cierto factor de incertidumbre en la información.
Con todo, el argumento que sostiene el anuncio del gobierno me parece claramente falaz: "El secretario general de Comercio Exterior, Alfredo Bonet, explicó ayer que el déficit comercial exterior restará un punto al crecimiento de la economía española este año. España importa mucho más de lo que vende en el extranjero y la tendencia se mantendrá, según el Gobierno. A finales de año, las importaciones habrán aumentado un 7,5%, mientras que las exportaciones crecerán un 5%, o medio punto más como máximo. La previsión de crecimiento del PIB para este año es del 3%, pero sería del 4% si los intercambios comerciales no registrasen saldo negativo."
Falso, falso, no es: si compráramos menos fuera o vendiéramos más al extranjero, la economía crecería más. Pues sí. ¿Pero qué significa eso? Los comportamientos económicos no son arbitrarios. Si vendemos menos fuera será porque no producimos bienes competitivos, o no los sabemos comercializar; si compramos más en el extranjero será porque los productos de otros países tienen mejores precios, calidades, o marketing... Es decir, que compramos o vendemos fuera porque la economía española es como es, con sus defectos y virtudes. El déficit externo no es un factor exógeno, como el precio del petróleo, o el cambio euro-dólar. Es un resultado final de todas las características de nuestra economía.
Lo que ha dicho el Secretario General de Comercio Exterior es, entonces, con todos los respetos, una pequeña bobada. Es como si yo dijera: si vinieran 3 millones más de turistas a España, nuestro PIB crecería 0,5 puntos. Pues muy bien. Y otro puede decir: si aumentara la tasa de actividad un 5% nuestro PIB crecería un 3%. Pues estupendo. Son obviedades. O así me lo parecen.
15.7.04
Me miro al ombligo y no me veo
La capacidad de los medios para malinterpretar y distorsionar las cifras parece infinita. Elmundo.es publica el 14 de julio una noticia basada en una Nota de Análisis y Prospectiva de la Fundación Auna, titulada "Los nuevos miembros de la UE en la Sociedad de la Información". Como se puede deducir por el título, el contenido principal de la nota es exponer cuál es la situación de los nuevos miembros de la UE en cuanto al uso de las tecnologías de información (telefonía móvil, Internet, ordenadores), comparándolos entre sí y con el resto de los países de la unión.
Pero, en un alarde de ombliguismo, Elmundo.es titula España desciende hasta el decimoséptimo puesto en Sociedad de la Información, lo cual, en primer lugar, llama la atención sobre un punto absolutamente marginal de la información (en qué puesto quedamos en el ranking de la UE-25), y en segundo lugar transmite una falsa impresión de "descenso" que es puramente artificial. En un ranking de 15 éramos los decimocuartos, y en un ranking de 25 somos los decimoséptimos, porque tres de los nuevos países nos superan. Pero eso no es "descender", ya que han cambiado los términos de la comparación.
Titulares como "Estonia, Malta y Eslovenia, mejor que España en la Sociedad de la Información" o "Tres nuevos países de la UE superan a España en la Sociedad de la Información" hubieran transmitido mejor la comparación entre España y los nuevos países (si se quiere centrar en ello el titular), sin apuntar a un inexistente "descenso", pero llamando la atención sobre algo que parece cierto: que seguimos estando un tanto rezagados en el tema (y eso que en telefonía móvil somos de los más entusiastas).
Pero, en un alarde de ombliguismo, Elmundo.es titula España desciende hasta el decimoséptimo puesto en Sociedad de la Información, lo cual, en primer lugar, llama la atención sobre un punto absolutamente marginal de la información (en qué puesto quedamos en el ranking de la UE-25), y en segundo lugar transmite una falsa impresión de "descenso" que es puramente artificial. En un ranking de 15 éramos los decimocuartos, y en un ranking de 25 somos los decimoséptimos, porque tres de los nuevos países nos superan. Pero eso no es "descender", ya que han cambiado los términos de la comparación.
Titulares como "Estonia, Malta y Eslovenia, mejor que España en la Sociedad de la Información" o "Tres nuevos países de la UE superan a España en la Sociedad de la Información" hubieran transmitido mejor la comparación entre España y los nuevos países (si se quiere centrar en ello el titular), sin apuntar a un inexistente "descenso", pero llamando la atención sobre algo que parece cierto: que seguimos estando un tanto rezagados en el tema (y eso que en telefonía móvil somos de los más entusiastas).
14.7.04
¿Conclusión o prejuicio?
(Gracias a Wonka por la pista)
Elmundo.es del martes 13 de julio presenta un curioso ejemplo de cómo unas cifras cualesquiera pueden servir a un periodista para presentar una conclusión absolutamente desconectada de las mismas, y basada totalmente en un prejuicio. A raíz de conmemorarse el "Día Internacional de la Población", el periódico publica una noticia con el titular La situación de la mujer en el mundo ha mejorado de forma muy desigual en la última década.
Recuerda la noticia que hace 10 años en la cumbre de El Cairo los gobiernos de 179 países se comprometieron a "mejorar la calidad de vida de las madres y las familias", a través entre otras cosas del acceso a educación y servicios sanitarios. En los siguientes párrafos el artículo parece querer hacer balance de cómo va esa promesa en algunos aspectos muy concretos, como la asistencia médica durante el embarazo y el parto y otros temas como la violencia sexual y mutilación genital. Se presentan algunos datos (malos) pero no se habla de la evolución en el tiempo, con lo cual es difícil saber si vamos mejorando, estamos estancados o vamos a peor.
Pero la segunda parte del artículo deja ya de hablar de las mujeres para hablar, en general, del reparto de riqueza en el mundo, con cifras sobre población y riqueza de diferentes países. Como es bien sabido, la riqueza está desigualmente distribuida en el mundo, de manera que, según dice la noticia, los países del G-7, con el 11% de la población, producen el 65% del PIB mundial (no se aclara si contado a precios de mercado o a precios de paridad de poder adquisitivo). A este dato le siguen otros sobre cuáles son los países con PIB (total) mayor, y cuáles los que tienen población mayor. Sólo Japón y Estados Unidos están en las dos listas.
Lo interesante es que todos estos datos son estáticos, y se refieren al momento "presente" (no se indica cuál, pero se supone que las cifras son de un año reciente). No hay en todo el texto un sólo dato comparativo de la evolución a través del tiempo de una sola de las cifras que se manejan.
Pero ello no obsta para termine con la siguiente conclusión: "Estas cifras demuestran la tendencia de la globalización neoliberal a incrementar las diferencias entre ricos y pobres."
Sí, señor. Unas cifras referidas sólo al momento presente, demuestran que ha habido un incremento de un fenómeno (diferencias entre ricos y pobres), y también, sin lugar a dudas, demuestran que la causa de ese incremento ha sido la globalización neoliberal. Mira que es perra la globalización esa.
Elmundo.es del martes 13 de julio presenta un curioso ejemplo de cómo unas cifras cualesquiera pueden servir a un periodista para presentar una conclusión absolutamente desconectada de las mismas, y basada totalmente en un prejuicio. A raíz de conmemorarse el "Día Internacional de la Población", el periódico publica una noticia con el titular La situación de la mujer en el mundo ha mejorado de forma muy desigual en la última década.
Recuerda la noticia que hace 10 años en la cumbre de El Cairo los gobiernos de 179 países se comprometieron a "mejorar la calidad de vida de las madres y las familias", a través entre otras cosas del acceso a educación y servicios sanitarios. En los siguientes párrafos el artículo parece querer hacer balance de cómo va esa promesa en algunos aspectos muy concretos, como la asistencia médica durante el embarazo y el parto y otros temas como la violencia sexual y mutilación genital. Se presentan algunos datos (malos) pero no se habla de la evolución en el tiempo, con lo cual es difícil saber si vamos mejorando, estamos estancados o vamos a peor.
Pero la segunda parte del artículo deja ya de hablar de las mujeres para hablar, en general, del reparto de riqueza en el mundo, con cifras sobre población y riqueza de diferentes países. Como es bien sabido, la riqueza está desigualmente distribuida en el mundo, de manera que, según dice la noticia, los países del G-7, con el 11% de la población, producen el 65% del PIB mundial (no se aclara si contado a precios de mercado o a precios de paridad de poder adquisitivo). A este dato le siguen otros sobre cuáles son los países con PIB (total) mayor, y cuáles los que tienen población mayor. Sólo Japón y Estados Unidos están en las dos listas.
Lo interesante es que todos estos datos son estáticos, y se refieren al momento "presente" (no se indica cuál, pero se supone que las cifras son de un año reciente). No hay en todo el texto un sólo dato comparativo de la evolución a través del tiempo de una sola de las cifras que se manejan.
Pero ello no obsta para termine con la siguiente conclusión: "Estas cifras demuestran la tendencia de la globalización neoliberal a incrementar las diferencias entre ricos y pobres."
Sí, señor. Unas cifras referidas sólo al momento presente, demuestran que ha habido un incremento de un fenómeno (diferencias entre ricos y pobres), y también, sin lugar a dudas, demuestran que la causa de ese incremento ha sido la globalización neoliberal. Mira que es perra la globalización esa.
13.7.04
Matemáticas veraniegas
El Magazine de El Mundo del domingo 11 de julio anuncia en portada un reportaje sobre el aire acondicionado y otros cinco inventos que han cambiado nuestra experiencia del verano. No es uno de los temas que me llaman la atención como potenciales ejemplos de malaprensa.
Pero un vistazo superficial al reportaje (de cinco páginas) me empuja a incluirlo aquí. Entre la risa y la vergüenza ajena, compruebo de nuevo que no sólo en las prisas del día a día se cometen barbaridades en los periódicos españoles. Sólo en las entradillas, a tamaño grande, que sirve de prólogo de los cinco inventos, aparecen los siguientes disparates:
"Aire acondicionado: se ha convertido en la estrella del verano. Ya no es símbolo de distinción social, pero su disfrute marca un antes y un después. Lo conocían los antiguos sirios hace 6.000 años y sólo tiene un siglo de uso masivo. Los españoles compramos un millón de equipos al año, azuzados por las olas de calor. Dan aire fresco, pero también favorecen algunas bacterias peligrosas y otros efectos indeseables."
¡¡¡Los antiguos sirios conocían el aire acondicionado!!! Debían conocer también la electricidad. No, claro. El texto especifica que lo que tenían los sirios es construcciones con doble pared con el fin de que el aire circulara mejor y las habitaciones se refrescaran.
"Piscinas: En España hay medio millón de piscinas, y cada año se construyen 20.000, lo que supone un crecimiento del 10% anual. Cada una cuesta de media 12.500 euros, y el mantenimiento, 850 al año. Un lujo cada vez más popular."
¡¡¡Vivan las matemáticas veraniegas!!! 20.000 es el 10% de 500.000.
"Helados: Cada español consumió el año pasado ocho litros de helado, dos más que en 2002..."
Un crecimiento extraordinario del 33% en un año (de 6 a 8). Pero seguramente falso, si esta otra cifra, que aparece en el texto, es cierta (vaya usted a saber): "Las grandes marcas distribuyeron el año pasado 326 millones de litros, casi un 10% más que en 2002."
326 entre 40 son algo más de 8, así que lo de los ocho litros parece venir de aquí. Pero entonces ¿los dos litros de crecimiento?
Espero que los pobres niños que han suspendido las matemáticas y están con sus cuadernos de verano no lean los suplementos de los periódicos, o volverán a suspender en septiembre.
Pero un vistazo superficial al reportaje (de cinco páginas) me empuja a incluirlo aquí. Entre la risa y la vergüenza ajena, compruebo de nuevo que no sólo en las prisas del día a día se cometen barbaridades en los periódicos españoles. Sólo en las entradillas, a tamaño grande, que sirve de prólogo de los cinco inventos, aparecen los siguientes disparates:
"Aire acondicionado: se ha convertido en la estrella del verano. Ya no es símbolo de distinción social, pero su disfrute marca un antes y un después. Lo conocían los antiguos sirios hace 6.000 años y sólo tiene un siglo de uso masivo. Los españoles compramos un millón de equipos al año, azuzados por las olas de calor. Dan aire fresco, pero también favorecen algunas bacterias peligrosas y otros efectos indeseables."
¡¡¡Los antiguos sirios conocían el aire acondicionado!!! Debían conocer también la electricidad. No, claro. El texto especifica que lo que tenían los sirios es construcciones con doble pared con el fin de que el aire circulara mejor y las habitaciones se refrescaran.
"Piscinas: En España hay medio millón de piscinas, y cada año se construyen 20.000, lo que supone un crecimiento del 10% anual. Cada una cuesta de media 12.500 euros, y el mantenimiento, 850 al año. Un lujo cada vez más popular."
¡¡¡Vivan las matemáticas veraniegas!!! 20.000 es el 10% de 500.000.
"Helados: Cada español consumió el año pasado ocho litros de helado, dos más que en 2002..."
Un crecimiento extraordinario del 33% en un año (de 6 a 8). Pero seguramente falso, si esta otra cifra, que aparece en el texto, es cierta (vaya usted a saber): "Las grandes marcas distribuyeron el año pasado 326 millones de litros, casi un 10% más que en 2002."
326 entre 40 son algo más de 8, así que lo de los ocho litros parece venir de aquí. Pero entonces ¿los dos litros de crecimiento?
Espero que los pobres niños que han suspendido las matemáticas y están con sus cuadernos de verano no lean los suplementos de los periódicos, o volverán a suspender en septiembre.
12.7.04
Malapublicidad
Uno de los temas recurrentes en Malaprensa es la reproducción acrítica por los periódicos de notas de prensa u otros contenidos producidos "a instancia de parte", es decir, por personas o más frecuentemente organizaciones interesadas en el tema en cuestión, que tienden a cargar las tintas o exagerar los datos de acuerdo a su conveniencia.
Lo que creo que no habíamos visto hasta ahora es una situación de este tipo en la que la fuente de la noticia es directamente una empresa que quiere vender un producto, cuyas virtudes exagera de manera palmaria. Suponiendo buena fe e ingenuidad por parte de la periodista, y no cosas más oscuras, estamos ante un obvio caso de malaprensa en la noticia que publica la sección Nueva Economía de El Mundo, el domingo 11 de julio, con el titular "Como [sic ]ahorrar con las facturas". Lo más llamativo es el subtítulo: "El reglamento que desde enero permite deshacerse de las facturas de papel y conservarlas sólo en formato digital podría ahorrar a las empresas hasta 6 euros por documento".
6 euros me parecieron muchos para simplemente cambiar el papel por el archivo informático. Las facturas hay que seguir haciéndolas, y mandándolas (las propias), y verificándolas (las ajenas), hay que seguir comprobando el ajuste entre las facturas y los cobros y pagos... ¿Dónde estaba tanto ahorro?
Pues según el texto el ahorro sería de 2,2 euros por el coste del material de archivo; y unos 4 euros por la productividad del personal.
Lo del material de archivo se justificaba en una tabla adjunta, con el siguiente desglose
Armarios archivadores (4 cajones * 50 carpetas=600 documentos)= 0,50 euros por factura
Fotocopias (4/factura)= 0,14 euros por factura
Carpetas, clips, etiquetas, etc...= 0,09 euros por factura
Metros cuadrados (coste espacio almacén por cinco años de vida)= 1,50 euros por factura.
Total= 2,23 euros por factura
Cada una de las líneas me parece exagerada. Y algunas tienen trampa.
Por ejemplo, los armarios archivadores de 4 cajones, pueden acoger, sin duda, mucho más de 600 facturas. Piense usted en lo que ocupa un bloque de 500 folios y en la profundidad de estos armarios, que habrá visto alguna vez en alguna oficina, y aun contando con carpetas, clips, etc... desde luego en cada cajón deben caber al menos, qué se yo, 1.000 documentos. Serían 4.000 por armario, que a 0,50 euros representaría un coste de 2.000 euros por armario. Coste hinchadísimo, puesto que veo por Internet en tiendas de material de oficina que los armarios de este tipo pueden valer unos cientos de euros.
Pero además, coste tramposo, porque las facturas se van tirando al pasar los años, !!!pero no se tira con ellas el armario!!!
Otro ejemplo evidente es la última línea. Suponiendo de nuevo una estimación muy conservadora de 4.000 documentos por armario, a 1,50 euros por documento, son 6.000 euros por armario. Ese sería el coste estimado del alquiler del espacio que ocupa el armario en cinco años, que es el tiempo legal durante el que hay que guardar las facturas. Pero 6.000 euros entre 60 meses son 100 euros al mes. Aún calculando que un armario de estos ocupe un metro cuadrado, y otro metro cuadrado delante de él que hay que dejar libre para utilizarlo, estaríamos ante un coste de alquiler de 50 euros el metro cuadrado. ¿Habrá alguna ciudad, barrio o calle de España donde el precio medio del alguiler de oficinas sea de 50 euros/metro cuadrado?. Parece que no.
Finalmente, los 4 euros de ahorro por el menor tiempo dedicado a cada factura por los trabajadores parecen también exagerados. Redondeando mucho, suponiendo un personal administrativo que cueste al empleador 1.500 euros al mes (14 pagas), me sale un coste por hora de unos 11 euros, así que 4 euros vendrían a ser 20 minutos de ahorro, por factura, por todas y cada una de las facturas (atención: no en hacer, ni enviar, ni verificar: en archivar). ¿Mucho no?
Para redondear el dislate, los supuestos ahorros no se comparan con los costes de la administración digital, que también los tendrá: software, hardware, aprendizaje, copias de seguridad, y un cierto tiempo de trabajo de un empleado también por cada factura.
En fin, el disparate se entiende fácilmente: todas estas cifras las facilita la empresa EProm, que vende un software para gestionar digitalmente las facturas. Si fuera publicidad pagada y rotulada como tal, casi se podría decir que es publicidad engañosa. Pero aparece como una noticia más. Qué bazofia.
Lo que creo que no habíamos visto hasta ahora es una situación de este tipo en la que la fuente de la noticia es directamente una empresa que quiere vender un producto, cuyas virtudes exagera de manera palmaria. Suponiendo buena fe e ingenuidad por parte de la periodista, y no cosas más oscuras, estamos ante un obvio caso de malaprensa en la noticia que publica la sección Nueva Economía de El Mundo, el domingo 11 de julio, con el titular "Como [sic ]ahorrar con las facturas". Lo más llamativo es el subtítulo: "El reglamento que desde enero permite deshacerse de las facturas de papel y conservarlas sólo en formato digital podría ahorrar a las empresas hasta 6 euros por documento".
6 euros me parecieron muchos para simplemente cambiar el papel por el archivo informático. Las facturas hay que seguir haciéndolas, y mandándolas (las propias), y verificándolas (las ajenas), hay que seguir comprobando el ajuste entre las facturas y los cobros y pagos... ¿Dónde estaba tanto ahorro?
Pues según el texto el ahorro sería de 2,2 euros por el coste del material de archivo; y unos 4 euros por la productividad del personal.
Lo del material de archivo se justificaba en una tabla adjunta, con el siguiente desglose
Armarios archivadores (4 cajones * 50 carpetas=600 documentos)= 0,50 euros por factura
Fotocopias (4/factura)= 0,14 euros por factura
Carpetas, clips, etiquetas, etc...= 0,09 euros por factura
Metros cuadrados (coste espacio almacén por cinco años de vida)= 1,50 euros por factura.
Total= 2,23 euros por factura
Cada una de las líneas me parece exagerada. Y algunas tienen trampa.
Por ejemplo, los armarios archivadores de 4 cajones, pueden acoger, sin duda, mucho más de 600 facturas. Piense usted en lo que ocupa un bloque de 500 folios y en la profundidad de estos armarios, que habrá visto alguna vez en alguna oficina, y aun contando con carpetas, clips, etc... desde luego en cada cajón deben caber al menos, qué se yo, 1.000 documentos. Serían 4.000 por armario, que a 0,50 euros representaría un coste de 2.000 euros por armario. Coste hinchadísimo, puesto que veo por Internet en tiendas de material de oficina que los armarios de este tipo pueden valer unos cientos de euros.
Pero además, coste tramposo, porque las facturas se van tirando al pasar los años, !!!pero no se tira con ellas el armario!!!
Otro ejemplo evidente es la última línea. Suponiendo de nuevo una estimación muy conservadora de 4.000 documentos por armario, a 1,50 euros por documento, son 6.000 euros por armario. Ese sería el coste estimado del alquiler del espacio que ocupa el armario en cinco años, que es el tiempo legal durante el que hay que guardar las facturas. Pero 6.000 euros entre 60 meses son 100 euros al mes. Aún calculando que un armario de estos ocupe un metro cuadrado, y otro metro cuadrado delante de él que hay que dejar libre para utilizarlo, estaríamos ante un coste de alquiler de 50 euros el metro cuadrado. ¿Habrá alguna ciudad, barrio o calle de España donde el precio medio del alguiler de oficinas sea de 50 euros/metro cuadrado?. Parece que no.
Finalmente, los 4 euros de ahorro por el menor tiempo dedicado a cada factura por los trabajadores parecen también exagerados. Redondeando mucho, suponiendo un personal administrativo que cueste al empleador 1.500 euros al mes (14 pagas), me sale un coste por hora de unos 11 euros, así que 4 euros vendrían a ser 20 minutos de ahorro, por factura, por todas y cada una de las facturas (atención: no en hacer, ni enviar, ni verificar: en archivar). ¿Mucho no?
Para redondear el dislate, los supuestos ahorros no se comparan con los costes de la administración digital, que también los tendrá: software, hardware, aprendizaje, copias de seguridad, y un cierto tiempo de trabajo de un empleado también por cada factura.
En fin, el disparate se entiende fácilmente: todas estas cifras las facilita la empresa EProm, que vende un software para gestionar digitalmente las facturas. Si fuera publicidad pagada y rotulada como tal, casi se podría decir que es publicidad engañosa. Pero aparece como una noticia más. Qué bazofia.
9.7.04
Espiral descendente
Yo creía que estas cosas sólo pasaban en la prensa gratuita o en periódicos "de provincias" (con perdón). Pero han debido llegar los becarios y los jefes de sección se han debido ir de vacaciones, de manera que joyas como ésta llegan a publicarse en periódicos como El País (eso sí, sólo, por ahora en la versión online).
Titular: "El 57% de los españoles preferiría trabajar fuera de la oficina." Subtítulo, y ahí está lo mejor: "Según una encuesta un 25% se ha apuntado al teletrabajo, frente al 35% de media europea." Pues fíjense, uno de cada cuatro españoles trabaja desde casa, y yo sin saberlo. Y ustedes tampoco, claro, porque fenómeno social de tal magnitud no se le habría escapado a nadie... y porque no es verdad, claro.
Fuente de tan prodigiosa fantasía: una encuesta de la empresa Monster (portal de Internet de búsqueda de empleo) entre 8.000 ciudadanos europeos. Ustedes ya se huelen lo siguiente: efectivamente, he ido a la página en cuestión, y he encontrado la "encuesta" que es, como aquella de los trabajadores que se dormían en el trabajo, una encuesta auto-administrada y voluntaria, entre aquellos visitantes de la página que tengan a bien contestar, cuando ven en el margen la encuesta. Los españoles que han respondido son 288, de los cuales, efectivamente, el 57% dicen que les gustaría trabajar desde casa, y el 22% (no el 25) dicen que ya lo hacen.
El propio elpais.es, cuando hace encuestas a sus lectores, pone una notita diciendo que aquello no tiene ninguna validez representativa. Menos mal, porque si no ya veo a algún becario llenando las páginas de agosto con encuestas disparatadas, mientras sus jefes toman el sol.
Titular: "El 57% de los españoles preferiría trabajar fuera de la oficina." Subtítulo, y ahí está lo mejor: "Según una encuesta un 25% se ha apuntado al teletrabajo, frente al 35% de media europea." Pues fíjense, uno de cada cuatro españoles trabaja desde casa, y yo sin saberlo. Y ustedes tampoco, claro, porque fenómeno social de tal magnitud no se le habría escapado a nadie... y porque no es verdad, claro.
Fuente de tan prodigiosa fantasía: una encuesta de la empresa Monster (portal de Internet de búsqueda de empleo) entre 8.000 ciudadanos europeos. Ustedes ya se huelen lo siguiente: efectivamente, he ido a la página en cuestión, y he encontrado la "encuesta" que es, como aquella de los trabajadores que se dormían en el trabajo, una encuesta auto-administrada y voluntaria, entre aquellos visitantes de la página que tengan a bien contestar, cuando ven en el margen la encuesta. Los españoles que han respondido son 288, de los cuales, efectivamente, el 57% dicen que les gustaría trabajar desde casa, y el 22% (no el 25) dicen que ya lo hacen.
El propio elpais.es, cuando hace encuestas a sus lectores, pone una notita diciendo que aquello no tiene ninguna validez representativa. Menos mal, porque si no ya veo a algún becario llenando las páginas de agosto con encuestas disparatadas, mientras sus jefes toman el sol.
8.7.04
Los gráficos misteriosos de las páginas Salmón
(Gracias a Salvatierra de Barros por la pista)
Hace ya unos días, el 27 de junio, el suplemento Negocios de El País publicó un reportaje titulado "La morosidad no entiende de ciclos económicos". Se trata de la morosidad en los pagos entre empresas por las facturas ordinarias debido a suministros y servicios prestados, no la morosidad en la devolución de préstamos.
El reportaje explicaba, bastante claramente, que había grandes diferencias entre países en las costumbres y regulaciones sobre el tema, y que en aquellos países donde había largos plazos de pago y/o demoras habituales, las empresas tenían que "financiar" a sus clientes con cantidades notables de dinero. Precisamente, el motivo para el reportaje era que el gobierno español acababa de aprobar un proyecto de ley para regular este tema en España, siguiendo, por lo que parece, directrices de la UE.
La noticia iba acompañada por dos gráficos, en los que se informaba del porcentaje estimado de impagados, en los 25 países de la UE, y también del número medio de días estimados que se tardaba en pagar una factura, sumando los plazos pactados y los retrasos habituales.
Todo bastante razonable, excepto el mapa que reproduzco abajo. El índice de riesgo de impagos no puede ser superior al 100% en ninguna parte. Si el riesgo fuera del 100% querría decir que todas las facturas quedan impagadas. Esto significaría el total colapso de la economía. Pero por encima del 100% es simplemente un imposible matemático y lógico. La probabilidad de un evento está entre 0 y 1, o si se quiere entre 0 y 100%, pero no puede estar por encima. ¿Qué quiere decir alguien si dice que la probabilidad de que llueva hoy es del 130%?
Una explicación posible sería que alguien hubiera elaborado un índice con base 100 en la media de la UE, y el mapa pretendiera ilustrar los diferentes riesgos en relación con la media de la Unión. Pero tampoco esto sirve, porque todos los países tienen valor mayor de 100.
En fin, que otra vez tenemos un gráfico, que alguien ha dibujado, un redactor ha colocado en una noticia, por lo demás bien escrita, un jefe de sección ha aprobado... y que es totalmente incomprensible.
Hace ya unos días, el 27 de junio, el suplemento Negocios de El País publicó un reportaje titulado "La morosidad no entiende de ciclos económicos". Se trata de la morosidad en los pagos entre empresas por las facturas ordinarias debido a suministros y servicios prestados, no la morosidad en la devolución de préstamos.
El reportaje explicaba, bastante claramente, que había grandes diferencias entre países en las costumbres y regulaciones sobre el tema, y que en aquellos países donde había largos plazos de pago y/o demoras habituales, las empresas tenían que "financiar" a sus clientes con cantidades notables de dinero. Precisamente, el motivo para el reportaje era que el gobierno español acababa de aprobar un proyecto de ley para regular este tema en España, siguiendo, por lo que parece, directrices de la UE.
La noticia iba acompañada por dos gráficos, en los que se informaba del porcentaje estimado de impagados, en los 25 países de la UE, y también del número medio de días estimados que se tardaba en pagar una factura, sumando los plazos pactados y los retrasos habituales.
Todo bastante razonable, excepto el mapa que reproduzco abajo. El índice de riesgo de impagos no puede ser superior al 100% en ninguna parte. Si el riesgo fuera del 100% querría decir que todas las facturas quedan impagadas. Esto significaría el total colapso de la economía. Pero por encima del 100% es simplemente un imposible matemático y lógico. La probabilidad de un evento está entre 0 y 1, o si se quiere entre 0 y 100%, pero no puede estar por encima. ¿Qué quiere decir alguien si dice que la probabilidad de que llueva hoy es del 130%?
Una explicación posible sería que alguien hubiera elaborado un índice con base 100 en la media de la UE, y el mapa pretendiera ilustrar los diferentes riesgos en relación con la media de la Unión. Pero tampoco esto sirve, porque todos los países tienen valor mayor de 100.
En fin, que otra vez tenemos un gráfico, que alguien ha dibujado, un redactor ha colocado en una noticia, por lo demás bien escrita, un jefe de sección ha aprobado... y que es totalmente incomprensible.
7.7.04
Suspenso en matemáticas... a la sección de economía
(Gracias a A.S.N. por la pista)
Las páginas económicas siguen deleitándonos con disparates que no debería decir ni un alumno de EGB (perdón, primaria). Titular de Elmundodinero de ayer, que parece provenir, seguramente "tal cual" de la agencia Europa Press: Las mujeres ganaron de media un 71,1% menos al año que los hombres . Veo en Google News que otros periódicos, como Levante, tienen el mismo titular; y otros como el Diario Montañés, lo adaptan a los datos regionales.
Toda persona con sentido común se puede dar cuenta de que eso no puede ser cierto. No así los tres periodistas perpetradores de estos titulares, ni el padre del embrollo, que seguramente es el redactor de Europa Press, que no son capaces de calcular y expresar correctamente un porcentaje. Resulta que la noticia de Elmundodinero empieza así: " El salario medio bruto por trabajador se situó en 19.808,06 euros en 2002, correspondiendo 22.174,08 euros a los empleados varones y 15.775,07 euros a las mujeres, lo que sitúa el salario promedio anual femenino un 71,1% por debajo del masculino." Es decir, que el salario medio de las mujeres es el 71,1% del de los hombres, no "un 71,1% menos". Ahí es nada la diferencia.
Pero bueno, al menos la búsqueda en Google permite señalar que hay periodistas que piensan. El ABC titulaba correctamente "El salario de las mujeres es el 71% del de los hombres," y La Nueva España, quizá oliéndose el error, y huyendo de los porcentajes, titulaba "Los varones perciben en Asturias 6.920 euros brutos al año más que las mujeres".
Las páginas económicas siguen deleitándonos con disparates que no debería decir ni un alumno de EGB (perdón, primaria). Titular de Elmundodinero de ayer, que parece provenir, seguramente "tal cual" de la agencia Europa Press: Las mujeres ganaron de media un 71,1% menos al año que los hombres . Veo en Google News que otros periódicos, como Levante, tienen el mismo titular; y otros como el Diario Montañés, lo adaptan a los datos regionales.
Toda persona con sentido común se puede dar cuenta de que eso no puede ser cierto. No así los tres periodistas perpetradores de estos titulares, ni el padre del embrollo, que seguramente es el redactor de Europa Press, que no son capaces de calcular y expresar correctamente un porcentaje. Resulta que la noticia de Elmundodinero empieza así: " El salario medio bruto por trabajador se situó en 19.808,06 euros en 2002, correspondiendo 22.174,08 euros a los empleados varones y 15.775,07 euros a las mujeres, lo que sitúa el salario promedio anual femenino un 71,1% por debajo del masculino." Es decir, que el salario medio de las mujeres es el 71,1% del de los hombres, no "un 71,1% menos". Ahí es nada la diferencia.
Pero bueno, al menos la búsqueda en Google permite señalar que hay periodistas que piensan. El ABC titulaba correctamente "El salario de las mujeres es el 71% del de los hombres," y La Nueva España, quizá oliéndose el error, y huyendo de los porcentajes, titulaba "Los varones perciben en Asturias 6.920 euros brutos al año más que las mujeres".
6.7.04
En todas partes cuecen habas
(Muchas gracias a Wonka por la pista).
En el origen de Malaprensa está la desazón ante el descuido observado en la prensa española, descuido que, en mi impresión subjetiva, es menor en la prensa de otros países (fundamentalmente en inglés), que leo con cierta frecuencia. Pero claro, esta impresión podría ser errónea. Precisamente en inglés existe el refrán que dice que "la hierba del jardín del vecino es más verde".
De hecho, en Malaprensa ya hemos "pillado" un par de veces a la BBC en su versión española con pifias similares a las de la prensa española, en relación con la fertilidad masculina y los teléfonos móviles y también respecto a las infecciones de SIDA entre el personal médico de países en desarrollo.
Ahora el Daily Telegraph revela que ha tenido acceso a documentos internos de la BBC donde uno de los directivos se queja de que "un número significativo de noticias de la BBC carecen de fiabilidad y están lleno de errores porque los periodistas de la corporación no comprueban sus datos." El texto se refiere en particular a la página web de la BBC (que parece ser la más visitada de Europa), y dice que las quejas por errores son crecientes, y en muchos casos justificadas, y que muchos periodistas se saltan las instrucciones para someter todos los escritos a supervisión de su jefe.
O sea, que, como me sugiere Wonka, quizá habría que rebautizar a la BBC como la Bean Boiling Corporation.
Con todo, tal vez aferrándome a mis mitos y prejuicios, pienso que los mensajes internos muestran que son conscientes del problema y tienen la preocupación de que deben arreglarlo. Me pregunto si los medios españoles que aparecen tan frecuentemente en Malaprensa tienen el mismo tipo de discusiones internas, o viven felizmente inconscientes de las tonterías que sus periodistas publican todos los días.
En el origen de Malaprensa está la desazón ante el descuido observado en la prensa española, descuido que, en mi impresión subjetiva, es menor en la prensa de otros países (fundamentalmente en inglés), que leo con cierta frecuencia. Pero claro, esta impresión podría ser errónea. Precisamente en inglés existe el refrán que dice que "la hierba del jardín del vecino es más verde".
De hecho, en Malaprensa ya hemos "pillado" un par de veces a la BBC en su versión española con pifias similares a las de la prensa española, en relación con la fertilidad masculina y los teléfonos móviles y también respecto a las infecciones de SIDA entre el personal médico de países en desarrollo.
Ahora el Daily Telegraph revela que ha tenido acceso a documentos internos de la BBC donde uno de los directivos se queja de que "un número significativo de noticias de la BBC carecen de fiabilidad y están lleno de errores porque los periodistas de la corporación no comprueban sus datos." El texto se refiere en particular a la página web de la BBC (que parece ser la más visitada de Europa), y dice que las quejas por errores son crecientes, y en muchos casos justificadas, y que muchos periodistas se saltan las instrucciones para someter todos los escritos a supervisión de su jefe.
O sea, que, como me sugiere Wonka, quizá habría que rebautizar a la BBC como la Bean Boiling Corporation.
Con todo, tal vez aferrándome a mis mitos y prejuicios, pienso que los mensajes internos muestran que son conscientes del problema y tienen la preocupación de que deben arreglarlo. Me pregunto si los medios españoles que aparecen tan frecuentemente en Malaprensa tienen el mismo tipo de discusiones internas, o viven felizmente inconscientes de las tonterías que sus periodistas publican todos los días.
5.7.04
Pirateos del mercado y patentes de corso del reporterismo
(Texto enviado por A.M.A. Muchas gracias)
El tema de portada del suplemento "Domingo" de El País del 4 de julio, "El imperio de los piratas", trata sobre el pirateo de artículos de consumo. Una pena que un tema tan importante se vea desmerecido por una aportación de datos confusa y contradictoria. Sorprende más al tratarse de un reportaje de un suplemento semanal, al que se supone se concede más tiempo para su realización que las noticias diarias que hay que redactar y publicar a la carrera, y por tratarse del reportaje principal, de portada de dicho suplemento. Y además en un diario que se supone guiado por un libro de estilo riguroso.
El hecho es que para "abrir boca", en la introducción en la portada, refiriéndose a la piratería intelectual e industrial, dice "Los beneficios que obtienen son inversamente proporcionales al daño que causan a las empresas legales ..." . O sea, a muchísimo beneficio de los piratas, poquísimo daño a las empresas legales. Entonces, no hay de que quejarse, ojalá ganen mucho los piratas. Pues si los piratas tuvieran poquísimos beneficios, entonces el daño sería muchísimo.
En fin, que el "inversamente" sobra, o tendría que haber sido un "directamente". La intención de "reforzar" el antagonismo de los resultados ha colado el término, con un significado literal opuesto al pretendido. Parecido a lo de darle a algo un "cambio" de dirección de 360 º.
Pero lo peor viene dentro: En el 4º párrafo de la página 2 dice: "... un kilogramo de discos compactos piratas vale en la actualidad 3.000 euros en las calles de Europa Occidental, mientras que un kilo de resina de cannabis está valorado en 1.000 euros". Pues no, absolutamente no: 1 kg. de discos compactos son aproximadamente 65 discos, pero esto solo el disco, sin estuche exterior ni carátula impresa ni envoltorio de celofán (Con todo este aditamento, y dependiendo del tipo de caja, normal o fina y del contenido de papel impreso, en 1 kg. entrarían entre 12 y 20 discos compactos aproximadamente).
Suponiendo que se refiriera a los discos grabados sólo, sin nada del embalaje citado, 3.000 euros entre 65 un. da a 46,15 € por CD. Y si se consideran con embalaje, 1 kg. de CDs a 3.000 euros saldría a 200 euros por unidad aprox. No entiendo por qué a este precio el top manta tiene tanto éxito, si multiplica de 3 a 10 veces los precios normales de mercado. Tras esta comprobación ¿A dónde se va el argumento comparativo que propone en el texto?.
Después, en el primer párrafo que inicia en la pág, 3 dice: "Sólo en la capital de España se venden unos 100.000 CD y unos 30.000 DVD piratas al día, ...". Me parecen muchos para ser vendidos en la calle furtivamente y me preocupa por la dimensión del problema. Pero más adelante, al final del último párrafo completo en la misma columna dice: "La FAP (Federación Antipiratería) calcula el pirateo audiovisual [películas y videojuegos] en nueve millones de películas al año". Se debe suponer que esta Federación -de carácter nacional- que sufre el problema conocerá bien los datos, por lo que no cabe que los hayan redondeado a la baja pues reduciría la magnitud del problema que delatan y persiguen".
Pero las dos cifras no cuadran, pues 30.000 DVDs vendidos en Madrid al día, son 10.950.000 DVDs al año, casi un 22% más que la cifra dada para toda España, lo que es imposible.
O sea, lo de siempre: ningún control sobre los datos que se citan ¿de donde los habrán sacado?. Sin pedir tanto como que los cotejaran con otras fuentes, ¿por qué no los han contrastado antes ellos mismos?. ¿Será igual de creíble todo lo que dice el reportaje, menos comprobable para el lector?. ¿Se ha auto adjudicado el periodista una patente de corso para saltarse las leyes de la veracidad y rigor, y de la aritmética más elemental con el ánimo de combatir y reducir la fuerza del comercio de los piratas?. Pues gracias por la intención, pero no lo hacer mejor así.
El tema de portada del suplemento "Domingo" de El País del 4 de julio, "El imperio de los piratas", trata sobre el pirateo de artículos de consumo. Una pena que un tema tan importante se vea desmerecido por una aportación de datos confusa y contradictoria. Sorprende más al tratarse de un reportaje de un suplemento semanal, al que se supone se concede más tiempo para su realización que las noticias diarias que hay que redactar y publicar a la carrera, y por tratarse del reportaje principal, de portada de dicho suplemento. Y además en un diario que se supone guiado por un libro de estilo riguroso.
El hecho es que para "abrir boca", en la introducción en la portada, refiriéndose a la piratería intelectual e industrial, dice "Los beneficios que obtienen son inversamente proporcionales al daño que causan a las empresas legales ..." . O sea, a muchísimo beneficio de los piratas, poquísimo daño a las empresas legales. Entonces, no hay de que quejarse, ojalá ganen mucho los piratas. Pues si los piratas tuvieran poquísimos beneficios, entonces el daño sería muchísimo.
En fin, que el "inversamente" sobra, o tendría que haber sido un "directamente". La intención de "reforzar" el antagonismo de los resultados ha colado el término, con un significado literal opuesto al pretendido. Parecido a lo de darle a algo un "cambio" de dirección de 360 º.
Pero lo peor viene dentro: En el 4º párrafo de la página 2 dice: "... un kilogramo de discos compactos piratas vale en la actualidad 3.000 euros en las calles de Europa Occidental, mientras que un kilo de resina de cannabis está valorado en 1.000 euros". Pues no, absolutamente no: 1 kg. de discos compactos son aproximadamente 65 discos, pero esto solo el disco, sin estuche exterior ni carátula impresa ni envoltorio de celofán (Con todo este aditamento, y dependiendo del tipo de caja, normal o fina y del contenido de papel impreso, en 1 kg. entrarían entre 12 y 20 discos compactos aproximadamente).
Suponiendo que se refiriera a los discos grabados sólo, sin nada del embalaje citado, 3.000 euros entre 65 un. da a 46,15 € por CD. Y si se consideran con embalaje, 1 kg. de CDs a 3.000 euros saldría a 200 euros por unidad aprox. No entiendo por qué a este precio el top manta tiene tanto éxito, si multiplica de 3 a 10 veces los precios normales de mercado. Tras esta comprobación ¿A dónde se va el argumento comparativo que propone en el texto?.
Después, en el primer párrafo que inicia en la pág, 3 dice: "Sólo en la capital de España se venden unos 100.000 CD y unos 30.000 DVD piratas al día, ...". Me parecen muchos para ser vendidos en la calle furtivamente y me preocupa por la dimensión del problema. Pero más adelante, al final del último párrafo completo en la misma columna dice: "La FAP (Federación Antipiratería) calcula el pirateo audiovisual [películas y videojuegos] en nueve millones de películas al año". Se debe suponer que esta Federación -de carácter nacional- que sufre el problema conocerá bien los datos, por lo que no cabe que los hayan redondeado a la baja pues reduciría la magnitud del problema que delatan y persiguen".
Pero las dos cifras no cuadran, pues 30.000 DVDs vendidos en Madrid al día, son 10.950.000 DVDs al año, casi un 22% más que la cifra dada para toda España, lo que es imposible.
O sea, lo de siempre: ningún control sobre los datos que se citan ¿de donde los habrán sacado?. Sin pedir tanto como que los cotejaran con otras fuentes, ¿por qué no los han contrastado antes ellos mismos?. ¿Será igual de creíble todo lo que dice el reportaje, menos comprobable para el lector?. ¿Se ha auto adjudicado el periodista una patente de corso para saltarse las leyes de la veracidad y rigor, y de la aritmética más elemental con el ánimo de combatir y reducir la fuerza del comercio de los piratas?. Pues gracias por la intención, pero no lo hacer mejor así.
2.7.04
Abusos.... del lenguaje
Noticia con millón y niños: garantía de malaprensa. Titula El País del 1 de julio que Más de 4,5 millones de escolares sufren abusos en EE UU. Como me parecen muchos niños, sigo leyendo, y la cosa empeora: no es que hayan sufrido abusos del tipo vejaciones o insultos de sus compañeros, por ser gordito, gafotas o amanerado; y no es que hayan sufrido abusos en cualquier lugar y por cualquier persona. No: han sufrido abusos sexuales en la propia escuela, y por lo que parece, no incluye los realizados por unos alumnos sobre otros, sino sólo los realizados por "profesores, seguidos de los entrenadores de deporte, profesores sustitutos y conductores de autobuses escolares".
La propia noticia nos informa un poco más abajo del truco de semejante número disparatado: "El informe, realizado por la Universidad Hofstra por encargo del departamento de Educación, define el término "abuso" de forma muy amplia: desde tocamientos, coacción y penetración hasta insinuaciones verbales, intentos de seducción hablando de sexo, enseñando fotos pornográficas, o simplemente miradas lascivas." Y luego sigue contando cómo esa amplísima definición ha generado muchas críticas.
Este es un nuevo caso, visto ya varias veces en Malaprensa, de la manía de la prensa española de usar como titulares con aspecto de "dato" lo que son afirmaciones, muchas veces dudosas, realizadas en informes de partes interesadas. Una buena práctica periodística debería obligar, aunque ocupe más espacio, u obligue a eliminar detalles, a titular de forma que quede claro que el supuesto dato es una afirmación no totalmente demostrada ni absolutamente establecida.
Lo hemos visto recientemente con la madera no certificada, con los niños víctimas del tráfico de menores, con el personal médico afectado por el SIDA en países en desarrollo, con la tala de árboles provocada por el cultivo del tabaco... y tutti cuanti.
Aparte de que el periodista debería verificar, en lo posible, si lo que se dice es cierto, o puede serlo; si los conceptos manejados son claros, etc... una mínima precaución le debería llevar a usar titulares del tipo: "Un informe afirma que..."; "Una ONG dice que..."
Además, el lector español (y el norteamericano), no sabe cuántos niños hay en las escuelas de Estados Unidos, por lo que la cifra de 4,5 millones resulta irrelevante. Sería mucho mejor decir: uno de cada 20, o de cada 5 o de cada 100 (parece que la cifra correcta es uno de cada diez).
Una búsqueda en Goggle News muestra algunas cosas interesantes. La primera: que El País se ha dado mucha prisa en recoger una información que la mayoría de los medios norteamericanos aún no habían divulgado (hago mi búsqueda el jueves 1 de julio a las 9:30 am, y sólo aparecen 5 periódicos, que han puesto la noticia en la última hora), con lo que se pone en duda su frase de que "las conclusiones provocaron gran alarma entre padres y profesores". También llama la atención el criterio editorial para dar tan urgentemente una noticia "local". ¿Será porque el país en cuestión es el imperial Estados Unidos?
La segunda: que los norteamericanos (casi todos) titulan mejor que El País. Véanse los cinco titulares:
Study: Sex Abuse Prevalent in Schools (Lancaster Newspapers, Pennsylvania)
Sexual misconduct widespread in schools, national report says (Lawrence Journal World, Kansas)
1 in 10 kids see sexual misdeeds in schools (Detroit Free Press, Michigan)
Study Cites Adult Sexual Offenses in Schools (Los Angeles Times, California)
Sexual misconduct widespread at schools (Pasadena Star-News, California)
Ningún titular habla de 4,5 millones, porque la cifra absoluta es irrelevante. Uno dice "uno de cada diez": esto sí significa algo. Los demás: el abuso sexual está extendido (widespread) , o es predominante o corriente ("prevalent"), lo cual es un poco exagerado. Tres de los cinco incluyen en el titular la idea de que esto es un estudio o informe. Los Angeles Times, el más conocido de los cinco, es el más cauto: simplemente dice que un estudio "menciona" (cites) abusos sexuales en las escuelas.
Conclusión al estilo de la prensa española: Estados Unidos 5- España 0
La propia noticia nos informa un poco más abajo del truco de semejante número disparatado: "El informe, realizado por la Universidad Hofstra por encargo del departamento de Educación, define el término "abuso" de forma muy amplia: desde tocamientos, coacción y penetración hasta insinuaciones verbales, intentos de seducción hablando de sexo, enseñando fotos pornográficas, o simplemente miradas lascivas." Y luego sigue contando cómo esa amplísima definición ha generado muchas críticas.
Este es un nuevo caso, visto ya varias veces en Malaprensa, de la manía de la prensa española de usar como titulares con aspecto de "dato" lo que son afirmaciones, muchas veces dudosas, realizadas en informes de partes interesadas. Una buena práctica periodística debería obligar, aunque ocupe más espacio, u obligue a eliminar detalles, a titular de forma que quede claro que el supuesto dato es una afirmación no totalmente demostrada ni absolutamente establecida.
Lo hemos visto recientemente con la madera no certificada, con los niños víctimas del tráfico de menores, con el personal médico afectado por el SIDA en países en desarrollo, con la tala de árboles provocada por el cultivo del tabaco... y tutti cuanti.
Aparte de que el periodista debería verificar, en lo posible, si lo que se dice es cierto, o puede serlo; si los conceptos manejados son claros, etc... una mínima precaución le debería llevar a usar titulares del tipo: "Un informe afirma que..."; "Una ONG dice que..."
Además, el lector español (y el norteamericano), no sabe cuántos niños hay en las escuelas de Estados Unidos, por lo que la cifra de 4,5 millones resulta irrelevante. Sería mucho mejor decir: uno de cada 20, o de cada 5 o de cada 100 (parece que la cifra correcta es uno de cada diez).
Una búsqueda en Goggle News muestra algunas cosas interesantes. La primera: que El País se ha dado mucha prisa en recoger una información que la mayoría de los medios norteamericanos aún no habían divulgado (hago mi búsqueda el jueves 1 de julio a las 9:30 am, y sólo aparecen 5 periódicos, que han puesto la noticia en la última hora), con lo que se pone en duda su frase de que "las conclusiones provocaron gran alarma entre padres y profesores". También llama la atención el criterio editorial para dar tan urgentemente una noticia "local". ¿Será porque el país en cuestión es el imperial Estados Unidos?
La segunda: que los norteamericanos (casi todos) titulan mejor que El País. Véanse los cinco titulares:
Study: Sex Abuse Prevalent in Schools (Lancaster Newspapers, Pennsylvania)
Sexual misconduct widespread in schools, national report says (Lawrence Journal World, Kansas)
1 in 10 kids see sexual misdeeds in schools (Detroit Free Press, Michigan)
Study Cites Adult Sexual Offenses in Schools (Los Angeles Times, California)
Sexual misconduct widespread at schools (Pasadena Star-News, California)
Ningún titular habla de 4,5 millones, porque la cifra absoluta es irrelevante. Uno dice "uno de cada diez": esto sí significa algo. Los demás: el abuso sexual está extendido (widespread) , o es predominante o corriente ("prevalent"), lo cual es un poco exagerado. Tres de los cinco incluyen en el titular la idea de que esto es un estudio o informe. Los Angeles Times, el más conocido de los cinco, es el más cauto: simplemente dice que un estudio "menciona" (cites) abusos sexuales en las escuelas.
Conclusión al estilo de la prensa española: Estados Unidos 5- España 0
1.7.04
Sugerir, apuntar, mostrar, demostrar: escoja la más adecuada
(Gracias a Wonka por la pista)
Ya que está visto que los periodistas no son buenos con los números, al menos podían serlo con las palabras. El Mundo del 29 de junio recogía, como muchos otros medios, una noticia sobre la posible vinculación entre uso de teléfonos móviles y fertilidad masculina. Lo hacía con este titular: Un estudio demuestra que el uso de teléfonos móviles puede reducir en un 30% la fertilidad masculina.
Objeción esencial, tras leer la breve noticia: no se puede utilizar el verbo "demostrar" para el resultado de un sólo estudio científico, cuando la propia noticia dice que hay otros estudios contratictorios.
Véase cómo trata la BBC online la misma noticia:
Titular: "Mobiles 'could cut male fertility' " (Los móviles podrían reducir la fertilidad masculina)
Subtítulo: "Carrying a mobile phone could significantly affect a man's fertility, scientists have suggested." (Llevar un teléfono móvil podría afectar significativamente a la fertilidad masculina, según sugieren unos científicos).
Las palabras cruciales son "could" y "suggested".
Pero, para mi sorpresa, la misma noticia, en la BBC en español, la titulan así: "Celulares reducen fertilidad masculina", y en el subtítulo también hay una variación notable: "La radiación emitida por los teléfonos celulares puede afectar significativamente la fertilidad masculina, afirmó un equipo de científicos de la Universidad de Szeged, en Hungría".
Uno duda si hay algo en el idioma español que impulsa a decir cosas categóricas donde los anglos pueden decir cosas más matizadas. De momento lo que parece es que habrá que seguir leyendo la BBC en inglés para enterarse mejor de las cosas.
Ya que está visto que los periodistas no son buenos con los números, al menos podían serlo con las palabras. El Mundo del 29 de junio recogía, como muchos otros medios, una noticia sobre la posible vinculación entre uso de teléfonos móviles y fertilidad masculina. Lo hacía con este titular: Un estudio demuestra que el uso de teléfonos móviles puede reducir en un 30% la fertilidad masculina.
Objeción esencial, tras leer la breve noticia: no se puede utilizar el verbo "demostrar" para el resultado de un sólo estudio científico, cuando la propia noticia dice que hay otros estudios contratictorios.
Véase cómo trata la BBC online la misma noticia:
Titular: "Mobiles 'could cut male fertility' " (Los móviles podrían reducir la fertilidad masculina)
Subtítulo: "Carrying a mobile phone could significantly affect a man's fertility, scientists have suggested." (Llevar un teléfono móvil podría afectar significativamente a la fertilidad masculina, según sugieren unos científicos).
Las palabras cruciales son "could" y "suggested".
Pero, para mi sorpresa, la misma noticia, en la BBC en español, la titulan así: "Celulares reducen fertilidad masculina", y en el subtítulo también hay una variación notable: "La radiación emitida por los teléfonos celulares puede afectar significativamente la fertilidad masculina, afirmó un equipo de científicos de la Universidad de Szeged, en Hungría".
Uno duda si hay algo en el idioma español que impulsa a decir cosas categóricas donde los anglos pueden decir cosas más matizadas. De momento lo que parece es que habrá que seguir leyendo la BBC en inglés para enterarse mejor de las cosas.






