30.9.04

Malaciencia y malaprensa políticamente correcta 

(Artículo completo remitido por Wonka. Muchas gracias)

El artículo de La Vanguardia titulado “El factor mamá,” publicado el 27 de septiembre refiere los resultados de un interesante estudio sobre la sexualidad de las adolescentes y la relación con sus madres, pero lo hace sesgadamente, aunque reconozco que, en esta ocasión, quizá comparten el sesgo el periodista y los autores del estudio.

Dice el periodista:
Las adolescentes que se entienden bien con sus madres suelen tener más tarde su primera relación sexual que aquellas que tienen malas relaciones en casa.
Quizá sea cierto, pero entre las que ya la han tenido, la diferencia es ridícula, apenas significativa: 15,82 (+-1,27) años frente a 15,48 (+-1,29). Más relevante es que entre las primeras son bastantes menos las que ya han tenido relaciones sexuales plenas (22,7 frente a 37,3%). Este dato, quizá el más interesante de todo el estudio, no se menciona en la noticia.
También tienen menos embarazos no deseados y menos enfermedades de transmisión sexual.
Sobre embarazos: la diferencia no es significativa (jerga estadística que significa “podría deberse al azar”). Sobre enfermedades: la diferencia es significativa, pero muy pequeña.
El estudio rompe con el tópico de que hablar de sexualidad incita a la promiscuidad. Así, cuando la relación con la madre es buena, seis de cada diez chicas hablan con ella de sexualidad; cuando es mala, la proporción cae a tres de cada diez. En el grupo que más habla de sexualidad en casa la primera relación sexual es más tardía que en el grupo que menos habla. Cuando la relación con la madre es buena, además, el riesgo de embarazo cae a la mitad. Y el cambio de pareja es menos frecuente.
Una parte de lo anterior es cierto, salvo lo del riesgo de embarazo–ya visto antes. Lo que ocurre, y esto es un fallo de los investigadores, es que el estudio no pretende explicar la promiscuidad, aunque lo parezca por la redacción del artículo, sino la buena o mala relación con la madre. Entonces, lo único que sabemos es que entre las chicas con buena relación con su madre se habla más de sexualidad (no sabemos qué significa esto, por cierto) y/o de la pareja de la chica, y que en ese grupo la principal conducta de riesgo (tener relaciones) es inferior.

Por otra parte, el periodista se olvida (¿interesadamente?) de señalar que, entre las chicas que ya han tenido relaciones, la frecuencia de no haber usado un método anticonceptivo fiable y la de no haber usado ningún anticonceptivo en alguna de esas relaciones no distingue a las chicas con buenas relaciones con su madre de las que no las tienen.

Por último, ¿de dónde se ha sacado el periodista el tópico al que hace referencia? Si acaso, lo que se escucha una y otra vez en los medios de comunicación y en la escuela en los últimos, no sé, treinta años, es todo lo contrario. Que hay que hablar de sexualidad para que ésta sea más responsable.
El estudio del Institut Dexeus rompe también con el tópico de que las hijas de parejas separadas tienen más conductas de riesgo que las de familias intactas.
Quizá sea verdad, pero el estudio no lo prueba (no puede hacerlo con los análisis que incluye). Aquí el periodista vuelve a aliarse con los autores, que insisten en desdibujar los posibles efectos de vivir en una familia “intacta” (aquélla en la que los padres siguen casados o emparejados) y “no intacta” (padres separados). Se intenta contrarrestar la opinión generalizada, basada, por otra parte en una amplia literatura, de que el bienestar de los hijos de padres separados es inferior al de los hijos cuyos padres siguen viviendo juntos.

En la noticia, ese desdibujamiento reza así:
Los hijos de padres separados que dicen que la relación entre su padre y su madre es correcta no difieren de los que viven en familias nucleares’, afirma Surís. Un estudio previo ha detectado que los adolescentes que viven en familias nucleares que funcionan mal lo pasan peor que los hijos de parejas separadas.
En ambos casos, no se efectúan comparaciones equivalentes. Primero se comparan los hijos de padres separados con buenas relaciones entre sus padres y el conjunto de familias nucleares (“intactas”). Lo que habría que comparar es el conjunto de los hijos de padres separados con el conjunto de los hijos de padres no separados. Segundo, se comparan los hijos de familias (“intactas”) que funcionan mal con el conjunto de hijos de familias separadas. Aplíquese lo dicho para el primer caso.

Lo mejor es que en el estudio se muestra que (sin tener en cuenta posibles factores que confundan la relación) entre las chicas con buenas relaciones con su madre, la proporción de familias “intactas” (88,7%) es significativamente superior a la que se da en el grupo de chicas con malas relaciones (79,1%).

En definitiva, al periodista parece interesarle resaltar que hablar de sexo con la madre no incita a la promiscuidad y que los hijos de familias separadas no están en una situación de riesgo especial. Ambas cosas, quizá verdaderas, quizá no, no se deducen del artículo. Los autores del artículo también van en la misma línea, pero al tener que publicar sus opiniones (pues no son otra cosa, y remito al lector a leer el artículo) en un artículo científico, tienen que incluir las advertencias (“caveats”) correspondientes, que, por supuesto, desaparecen en la noticia. “Caveats” tales como las siguientes, que comentamos:
Our study has some limitations. The first one is that, as it has been done in other similar studies, our independent variable was a single-item measure based on the adolescent’s perception of her relationship with her mother. As no other factors have been taken into consideration, our results should be viewed with certain caution.
Es decir, admiten que la medida de la relación con las madres podía haber sido más “sofisticada” que haber usado una mera escala del 1 al 10.
The second one is that it is based on a cross-sectional survey and causality cannot be assumed.
Esto es fundamental: no se preguntan por las relaciones con la madre en un momento del tiempo y por las relaciones sexuales en un momento posterior, sino en el mismo, luego no cabe hablar de causalidad. De hecho, la causalidad podría moverse en el sentido contrario al implicado en el artículo y la noticia (sin que yo crea que esto sea lo más probable): las chicas más promiscuas tienen peores relaciones con sus madres porque éstas se han enterado de que son promiscuas y lo llevan fatal, o las chicas más promiscuas hablan menos de sexualidad con sus madres que las no promiscuas porque les da más corte hacerlo...
The third is that it is based on self-report, although the fact that it was anonymous should minimize it.
Es decir, no se ha preguntado a las madres por la relación con las chicas; y tampoco hay manera de asegurarse de que las preguntas hayan sido respondidas con total sinceridad, a pesar del anonimato de la respuesta.
Finally, as mentioned above, we do not know the type and depth of information given by the mothers to their daughters when talking about sexuality or their partner.
Es decir, no saben nada acerca de las conversaciones sobre sexualidad o pareja sexual entre madres e hijas, salvo el hecho de que la hija entrevistada dice haberlas tenido o no.

Yo añadiría entre sus “caveats” el que se permiten hablar de lo importante de la buena relación con la madre en las conductas promiscuas a pesar de no ser éstas la variable dependiente y a pesar de no haber incluido variables familiares que podrían haber tenido influencia (por ejemplo, el status socioeconómico, el nivel educativo de la madre, si la madre está casada o sólo emparejada, entre otras).

En definitiva, un caso más de “malaprensa” difícil de separar de un caso de “malaciencia” (o, al menos, ciencia no del todo seria).

29.9.04

La Vanguardia suspende la selectividad 

Titular de La Vanguardia del 22 de septiembre: "Un 60% de los alumnos aprueba la selectividad en septiembre con 4,9 de media". Parece claro que al titular le falta una coma. Pero además los datos no cuadran.

(1) La nota media de los examinantes aprobados en esta segunda oportunidad es de 4,97, la misma que en el curso pasado, y dos centésimas por encima de la media correspondiente al mes de junio.
Donde se ve que 4,97 se ha redondeado en el titular (mal) a 4,9. Pero luego se dice:
(2) En Barcelona se han presentado 2.017 alumnos, de los que 1.187 (58,8%) han aprobado con una nota media de 4,8; en Girona, de los 173 que se presentaron, 84 han aprobado (48,55%), con la misma nota media; en Lleida han superado la prueba con un 4,8 de media 203 alumnos (64,5%) de los que 314 presentados y en Tarragona, donde se presentaron 300, el 66,3% (199) sacaron un 4,9 de media.
La media de todo lo cual no puede ser 4,97, como se decía en (1).
Y sigue más adelante:
(3) Estas notas medias son entre un punto y dos más bajos que las de los exámenes de junio.
Contradiciendo el párrafo (1).
Y termina el artículo, tras otros datos, con esto:
(4) En los exámenes de acceso a la universidad celebrados en junio, de los 24.594 estudiantes que se presentaron a las pruebas aprobaron un 87,5%, con una nota media del 5,8.
Que contradice directamente a (1) y es prácticamente imposible que sea cierto, si lo son (2) y (3). Con esa media, es posible que los datos por provincias fueran en junio superiores en un punto a los de septiembre, pero no dos.

Total, que unos datos sencillos y ramplones se convierten en un galimatías gracias a las habilidades matemáticas del redactor de La Vanguardia. ¡Suspendido!

28.9.04

¡¡¡Peazo de encuesta!!! 

Ya saben que una de las secciones de Malaprensa se dedica al mal uso de las encuestas. La semana pasada una noticia de elmundo.es (también oída en alguna radio) me dejaba anodado al desbordar todo lo visto hasta ahora. El titular era el siguiente: Los madrileños que utilizan el transporte público invierten cada día dos horas para ir al trabajo.

Vean de dónde sale la cosa:

Los sindicatos CCOO y UGT de Madrid han informado de que los trabajadores de la Comunidad de Madrid tardan una media de dos horas diarias para trasladarse, ida y vuelta, entre su casa y su puesto de trabajo utilizando el transporte público.

Este dato se desprende de un estudio realizado por ambos sindicatos, para el cual han escogido cuatro itinerarios de la región que "ejemplifican" el tiempo que suelen necesitar los trabajadores madrileños para llegar a su puesto laboral si utilizan el transporte público.

Los itinerarios elegidos fueron de Móstoles al polígono industrial Cobo Calleja en Fuenlabrada (por el que un trabajador tarda una hora en llegar), de Alcorcón al polígono industrial de San Sebastián de los Reyes (92 minutos), de Aravaca a Canillas (84 minutos) y del barrio de la Prosperidad a Aravaca (una hora).

Eso sí que es una encuesta bien hecha. Algún cráneo privilegiado ha decidido que con una muestra de cuatro casos imaginarios ha conseguido representar ("ejemplificar") lo que hacen el conjunto de los madrileños, tiene el morro de presentar eso como la media de lo que tardan los trabajadores madrileños, y se encuentra con un alma cándida de un periódico que lo recoge tal cual.

Por otra parte, la media no sería de una hora en cada trayecto, sino de 74 minutos. Pero se ve que los mismos perpetradores de la tontería se han dado cuenta de que no se podían sacar conclusiones, así que han decidido que la "media" es igual al recorrido mínimo de los cuatro estudiados. No sé por qué no va a ser el 0,75 del mínimo, o la raíz cuadrada de la media de los cuadrados de los valores mínimo y máximo. Es decir, que no hay criterio ninguno.

Como no lo hay tampoco para escoger los trayectos, claro. No es que con cuatro trayectos se pueda hacer nada "representativo", y criticarles por eso es casi hacerles el juego, aceptando lo que es un disparate, pero para los que no conocen Madrid: los recorridos y distancias son bastante atípicos, diría yo. Los dos recorridos dentro de la ciudad de Madrid (es un decir, porque Aravaca es su término municipal pero no tiene metro, y el tren pasa por un "costado" de ese barrio) son muy largos, y los dos de periferia son con origen o destino en polígonos industriales (¿cuánta gente trabaja en polígonos industriales?), y uno de ellos de un pueblo del sur a otro del norte. Pero no hay ningún trayecto dentro de la ciudad de Madrid (en sentido geográfico, no de términos municipales), ni tampoco ninguno de la periferia de Madrid hacia la ciudad, recorrido que hacen muchas decenas de miles de personas todos los días.

No sé para qué la Consejería de Transportes de la Comunidad de Madrid hace una encuesta de movilidad, que este año le va a costar 2.400.000 euros. Qué manera de despilfarrar nuestro dinero. ¡Con lo fácil que sería pedirles a los sindicatos una estimación!

Malaprensa en italiano 

(Gracias a A.M.A. por el envío)

No sólo en España hay descuidos, como ilustra esta información del Corriere della Sera. Aunque está a medio camino entre la malaprensa y la errata, y no afecta mucho al fondo de la noticia, la recojo también por un motivo secundario: el recordatorio de que el calentamiento global no tiene que ver sólo con el CO2, como algunos parecen creer.

El texto italiano original es:

La riduzione di emissioni di metano rientra nelle clausole del Protocollo di Kyoto, fortemente voluto, tra gli altri da Australia e Nuova Zelanda.

TASSA ANOMALA - La Nuova Zelanda, in particolare, è particolarmente attiva nella battaglia alle emissioni di metano in campo agricolo. Data la consistenza presenza di bestiame, il paese conta ben 9 milioni di bovini e 46 milioni di ovini, quest'anno il governo ha introdotto una tassa sugli allevatori, prontamente soprannominata 'tassa sui rutti". La tassa prevede il pagamento di 60 centesimi di euro l'anno per ogni bovino posseduto ed 8 per pecora. Gli introiti, che un rapido calcolo permette di prevedere intorno ai 5 milioni di euro, serviranno a finanziare la ricerca necessaria perché la Nuova Zelanda possa conseguire gli obiettivi del protocollo di Kyoto sulla riduzione delle emissioni di gas-serra.
Que en la traducción de A.M.A., dice lo siguiente:
La reducción de emisiones de metano entra en las clausulas del Protocolo de Kyoto, fuertemente apoyado, entre otros por Australia y Nueva Zelanda.

TASA ANOMALA - Nueva Zelanda, en particular, es particularmente [?] activa en la batalla contra las emisiones de metano en el sector agrícola. Dada la fuerte presencia de animales, el país cuenta con más de 9 millones de bovinos y 46 millones de ovinos, este año el gobierno ha introducido una tasa a los criadores, rápidamente apodada 'tasa sobre los eructos". La tasa prevé el pago de 60 céntimos de euro al año por cada bovino en propiedad y 8 por oveja. Los ingresos, que un rápido cálculo permite prever en torno a los 5 millones de euro, servirán para financiar la investigación necesaria para que Nuova Zelanda pueda conseguir los objetivos del protocolo de Kyoto sobre la reducción de las emisiones de gas-invernadero. [Los destacados son de A.M.A.]
Como concluye A.M.A.: "O sea: ( 0,60x9.000.000) + (0,08x46.000.000) = 5.400.000 + 3.680.000 = ~ 5 millones. Verdaderamente han hecho el cálculo -y el repaso- muy rápido."

27.9.04

Sostenella y no enmendalla 

Ayer domingo El País publicó un amplio reportaje de una página titulado vuelvaustedmañana.com, en el que se volvía al tema de los déficits en la administración electrónica española, tomando como punto de partida la noticia sobre el ranking de la Universidad de Brown, que yo había criticado duramente en malaprensa el pasado miércoles.

Al comienzo del reportaje se hacía una defensa de la veracidad del tal informe, en estos términos:

A Domingo Laborda, director general de Modernización de la Administración, le resulta cómico escuchar que la República de Togo está muy por delante de España en cuanto a la presencia de su Gobierno en Internet, la calidad de la información y los servicios que da a sus ciudadanos a través de la Red. El dato aparecía en un estudio de la estadounidense Universidad de Brown, publicado la semana pasada, que comparaba lo que se llama administración electrónica (e-gobierno, en jerga tecnológica) en 198 países y que colocaba a España en el puesto 77 y a Togo en el 8.

Pero basta entrar en la página web www.republicoftogo.com para rendirse a la evidencia. Literalmente, en un par de pasos están disponibles los datos biográficos de su presidente, la composición del Gobierno actual y del anterior, teléfonos de la oficina del primer ministro y de todos los ministerios, datos económicos básicos del país y todo tipo de información turística. Bien es cierto que Togo tiene menos población que la Comunidad de Madrid. Pero la orientación directa y sencilla de su página de bienvenida no se encuentra en casi ninguna de las 200 webs de la Administración española.

Y luego ya se seguía con una discusión sobre lo que funciona y lo que no en la administración electrónica española, reconociendo que hay algunas muy buenas (como las de la Seguridad Social o la Agencia Tributaria) pero presentándolas como excepciones en un campo en general atrasado.

Seguramente no soy el único que pensó que aquella noticia era un disparate. Pero como mandé un e-mail a la defensora del lector de El País con un link a mi texto, me pregunto si malaprensa tuvo alguna influencia en la preparación del reportaje del domingo. Supongo que pudo contribuir, junto con algún otro comentario a despertar el interés suficiente para hacer el reportaje.

Lo mejor de todo es que, contra lo que dice el texto, es muy discutible que al entrar en www.republicoftogo.com uno deba "rendirse a la evidencia". Efectivamente, la página está muy bien diseñada, es colorista, y es muy atractiva. Y tiene mucha información sobre Togo. Pero es más bien un portal de presentación de un país hacia el exterior que una buena página de gobierno electrónico.

Dice el periodista de El País: "en un par de pasos están disponibles los datos biográficos de su presidente, la composición del Gobierno actual y del anterior, teléfonos de la oficina del primer ministro y de todos los ministerios". Cierto, por ejemplo, el vínculo a Gouvernement nos da casi toda esa información. Pero ¿y las páginas web de los diferentes ministerios? Où sont-elles? Parece que no existen. Bueno, no importa, porque hay un e-mail info@republicoftogo.com con el que nos podemos dirigir a todos los ministerios. Sí, sí, todos los ministros y sus ministerios comparten una cuenta de correo electrónico. Muy bien, muy bien, para que los ciudadanos no se despisten.

Sin duda, mucho mejor la administración electrónica en Togo que en España. Ni comparar con www.la-moncloa.es, donde hay vínculos a las páginas web de todos los ministerios, la administración de justicia, las comunidades autónomas. Vaya rollo, ¿no? Cuánto mejor la página de Togo, con poca información, pero muy clarita.

Gracias a El País por ayudarnos a comprender lo bien hecho que está el informe de la Universidad de Brown. A eso se llama sostenella y no enmendalla.

24.9.04

La Isla de la Tortuga 

(Gracias a Iñigo Saenz de Ugarte por la pista. Merece la pena visitar su cuaderno de bitácora Guerra eterna en Oriente Medio).

En medio de la tragedia enorme que el huracán Jeanne ha causado en Haití, se coló en nuestros medios de comunicación la especulación de que, como consecuencia del mismo, hubiera desaparecido por completo la Isla de la Tortuga, poco menos que barrida por las olas. Yo lo oí en varias radios, y como ejemplo aquí está la versión de elmundo.es. El desastre hubiera sido extraordinario, puesto que en esa isla viven 26.000 personas.

Pues bien, como me dice Saenz de Ugarte: "es imposible que haya sucedido
algo así, a menos que se hubiera producido una catástrofe de proporciones
bíblicas, y ni eso. La isla La Tortuga tiene varias cotas, y la mayor de
ellas tiene 465 metros de altura. Si el mar hubiera hundido esta isla,
probablemente la mitad de Haití también habría desaparecido. Y creo que nos
habríamos enterado."

Sería interesante saber de dónde salió el bulo. Es decir, quién empezó a jugar con la idea de que, puesto que los aviones no habián podido avistar la isla, una causa posible fuera que la isla, por decirlo así, ya "no estaba allí". Si fue un medio o agencia desde Haití, realmente la ignorancia sería inexcusable.

En cuanto a los medios de aquí que repitieron la noticia, supongo que la premura de tiempo de la crónica de un desastre puede quizá servir de atenuante para una información como esta. Y quizá las dimensiones, y la altura de la cota máxima de una isla no es un dato tan fácilmente averiguable. Supongo que en las redacciones tendrán unos Atlas más o menos buenos, con sus líneas indicativas de cotas de altura. Si no, que se vayan comprando las que dan por fascísculos con los periódicos, aunque sean de la competencia.

Mucho cabreo 

Mis (pocos) fieles lectores se han extrañado de que malaprensa no se actualizase ayer. Se debió a un fallo del servidor de ftp de ya.com, que es quien alberga esta página. Era posible ver la página, pero yo no podía cargar ningún nuevo contenido.
Parece que ser que estaban "mejorándolo", pero han tenido el servicio de ftp suspendido casi 48 horas.
Grrrrr

22.9.04

El catedrático está desnudo 

(Escrito con la ayuda de Wonka y Salvatierra de Barros, mis dos más persistentes y entusiastas colaboradores. Mil gracias)

Ayer martes 21 El País publicó una pieza digna de un cuadro de honor de malaprensa, con el título La administración electrónica española, por detrás de las de Armenia, Bolivia o Togo. Supongo que su reacción al leer ese titular es la misma que la mía: incredulidad. Y el paso siguiente es adentrarse en el texto para ver cómo puede ser esto posible. ¿De dónde han salido estos datos? ¿Cómo se han elaborado? ¿Quién lo ha hecho? Puesto que sus datos desafían de manera tan obvia al sentido común, ¿es posible que los datos no sean buenos?

El estudio, según dice la noticia, ha sido elaborado por la Universidad de Brown (eso está en Estados Unidos), "sobre 1.935 webs de administraciones públicas de 198 países".

Para realizar el estudio, firmado por Darle M. West del ‘Center for Public Policy’ de la Universidad de Brown (EE UU), se han visitado las páginas del ejecutivo (presidencia, primeros ministros, líderes de partidos, ministerios y agencias gubernamentales y, en algunos casos, instituciones como la familia real), legislativo (congresos, parlamentos y en general las asambleas representativas), oficinas judiciales, etc.
En cada una de ellas se realizó un análisis de diferentes aspectos: información de contacto, enlaces a otros sitios, publicaciones, bases de datos, audio, video, accesibilidad, idiomas, seguridad, búsquedas, precios, servicios ‘online’, etc., para los que se adjudicaba una puntuación. Recopilada toda esta información, el país mejor puntuado ha sido este año Taiwán, con una nota de 44,3 sobre 100, seguido de cerca por Singapur (43,8). Por detrás, en tercer y cuarto lugar, están EE UU (41,9) y Canadá (40,3).


Vaya, todo parece indicar que se trata de un estudio "serio". Lo firma un profesor de una universidad norteamericana, que en principio se supone que son de fiar. Se han consultado miles de páginas webs, parece haber un método sistemático de evaluación sobre los contenidos de las páginas... ¿Es posible que esté bien?

He aquí el momento crucial para el periodista: "cortar y pegar" o investigar. El de El País (que, por cierto, no firma, así que la responsabilidad es colectiva) ha optado por lo primero, y no le tiembla el pulso al escribir el titular que han visto ustedes más arriba, o al escribir en el texto que "España ocupa el puesto 77, tras otros países en teoría menos desarrollados como Armenia, Bolivia o Corea del Norte". ¿Corea del Norte? Vamos, hombre.

Sólo en el quinto párrafo se atreve a mostrar un atisbo de duda: "Sorprende la presencia entre los primeros puestos de países como Togo (36 puntos, en octava posición), Dominica (17ª posición) o Líbano (29 puntos), así como la presencia de la administración electrónica española en el puesto 77."

En mi humilde opinión, esas reservas deberían ser mucho más explícitas y contundentes, deberían aparecer desde el primer párrafo, y deberían haberse trasladado de algún modo al titular, que no puede recoger como "hecho", lo que es el resultado de un sólo estudio que produce resultados tan absurdos.

Eso, por lo menos. Mejor áun: haber indagado un poco más sobre el estudio y haberse preguntado ¿qué puede estar fallando aquí? La nota de prensa del estudio muestra que no son sólo Togo, o Dominica o España los que están en posiciones extrañas, es que toda la lista es un disparate. Finlandia, la patria de Nokia y país supertecnificado ocupa el puesto 41, por detrás de Jordania, Indonesia, Irak o Moldavia (entre otros). Estonia, que es famosa por haber suprimido los papeles en los Consejos de Ministros, que a veces hacen sus reuniones por video-conferencia e Internet, figura en el puesto 47, por debajo de los anteriores y de Líbano e Irán. En fin, Suiza está en el puesto 62, y Noruega en el 71, ambas, como España, superadas por Uzbekistán, Egipto o Myanmar (antes Birmania, si la memoria no me falla).

¿De verdad alguien se cree esto? El periodista debería haberse atrevido a pensar y decir lo que es obvio: este estudio es una chapuza, y tiene que estar mal hecho. Punto. Lo firme quien lo firme.

¿Qué puede estar fallando? Una crítica seria requeriría saber mucho más de lo que se cuenta en la nota de prensa, o incluso en el informe "completo". Pero algunas cosas sí se pueden deducir de una lectura más o menos cuidadosa:

1. El número de web visitadas es bajo. Sale una media de 9,77 por país, que se dice que se cubren las ramas ejecutiva, judicial y legislativa.

2. Además, la proporción de páginas por zonas geográficas no se corresponde con la proporción por países. Por ejemplo, Europa Occidental, con algo más de 20 países, tiene el 20% de las páginas visitadas; en cambio, África, con casi 50 países, tiene el 24% de las páginas visitadas. Esto quiere decir que en algunos países se han visitado muchas más páginas que en otros. Algunos países africanos han debido ser catalogados con 4 ó 5 páginas.

3. Lo que lleva al tema de la selección de las páginas visitadas. No se explicita en absoluto el proceso de elección. Se dicen generalidades como:
We analyze a range of sites within each country to get a full sense of what is available in particular nations. Among the sites analyzed are those of executive offices (such as a president, prime minister, ruler, party leader, or royalty), legislative offices (such as Congress, Parliament, or People's Assemblies), judicial offices (such as major national courts), Cabinet offices, and major agencies serving crucial functions of government, such as health, human services, taxation, education, interior, economic development, administration, natural resources, foreign affairs, foreign investment, transportation, military, tourism, and business regulation. Websites for subnational units, obscure boards and commissions, local government, regional units, and municipal offices are not included in this study.
Si eso fuera cierto, el número de páginas web visitado sería mucho mayor. Con una media de 9,8 por país no da para tanto. Y menos en los países donde se hayan visitado 4 ó 5 páginas.

Por otra parte, quizá para el ciudadano de a pie sea mucho más importante la página web de su ayuntamiento que la del presidente del gobierno, y no digamos que la de su casa real, donde las haya.

4. Una "smoking gun" de que el estudio no hay por donde cogerlo: en la nota de prensa se pone entre paréntesis el puesto ocupado el año pasado, y se muestra que hay bandazos espectaculares. Mónaco ha saltado del puesto 166 al 5 (luego vuelvo con Mónaco, que es muy ilustrativo); Togo del 44 al 8; Irak del 185 al 10; Dominica del 149 al 14; Indonesia del 184 al 20... y al revés, Finlandia del 13 al 41, Austria del 10 al 51, Turquía del 6 al 62, Malasia del 8 al 83, el Vaticano del 9 al 86...

Todo esto es absurdo. Simplemente no puede ser que un año se produzcan semejantes alteraciones, y refuerza la idea de que el estudio simplemente está mal hecho. Lo más probable es que, dado que las páginas visitadas son pocas, el ranking de un país se pueda ver muy alterado porque las páginas escogidas un año u otro sean más o menos avanzadas o estén mejor o peor diseñadas.

5. Volviendo a Mónaco, dado su espectacular quinto puesto, este país recibe un comentario específico al final del informe, donde se habla de los cinco mejores países. Y ahí se nos ofrece otra pista de lo que está mal en este estudio: entre las páginas ejemplares que se mencionan está la página de la oficina nacional de turismo (www.visitmonaco.com). No sabemos cuántas páginas se habrán visitado en Mónaco pero parece dudoso que esa página sea muy relevante como ejemplo de la relación entre el gobierno de Mónaco y sus ciudadanos.

¿Y si el estudio estuviera sesgado hacia países que tienen muchas páginas (en inglés) orientadas hacia el exterior, que son fácilmente legibles para los investigadores de Brown? Por ejemplo, páginas para turistas, o para inversores internacionales.

Llama muchísimo la atención que en el "Executive Summary" de cuatro párrafos, el único dedicado a poner ejemplos de los avances de los gobiernos sea éste:

Governments around the world have created websites that facilitate tourism, citizen complaints, and business investment. Tourists can book hotels through the government websites of many Caribbean and Pacific island countries. In Australia, citizens can register government complaints through agency websites. Nations such as Bulgaria, the Netherlands, and the Czech Republic are attracting overseas investors through their websites.
Tres de cuatro ejemplos relacionados con turistas e inversores extranjeros.

6. En efecto, lo del idioma es un problema muy serio. ¿Cuántas lenguas pueden leer los siete investigadores que en dos meses han codificado las 1.935 páginas (a unas seis páginas al día)? No lo sabemos, aunque la sección sobre método nos dice que se han usado traductores (humanos), en otros casos traducción por software, y que en algunos casos la evaluación se ha hecho a partir de traducciones al inglés de fragmentos (portions) de las páginas web.

El sesgo favorable al inglés es palmario en el ranking: entre los 25 primeros están Singapur, Estados Unidos, Canadá, Australia, Hong Kong, Nueva Zelanda, Reino Unido, las Islas Marshall, San Vicente y Granadinas, y Malta, diez países con muy diferentes niveles de desarrollo, pero que tienen en común el idioma inglés como lengua oficial. A los que cabría añadir países como Taiwan, e Israel, donde el inglés, sin ser idioma oficial, está extendidísimo. Y me apostaría algo a que las páginas oficiales del gobierno de Irak, en el puesto 10, deben tener bastantes cositas en inglés.

Es más, en la sección dedicada al final a alabar las mejores páginas, el párrafo dedicado a Taiwan, en el número 1, recibe este comentario: "All sites had English translation links which consistently directed the user to an English page identical to the Chinese." Puede que ese sea un gran mérito, para los investigadores de Brown, o los visitantes extranjeros de las páginas, pero no desde luego para los nacionales.

En fin, ya me he extendido mucho. Este estudio es un bodrio, y cualquiera que lo mire con un poco de atención lo puede ver. El periodista también pudo verlo, o quizá lo vio, pero no se atrevió a decirlo. En todo caso, sea por pereza, ignorancia, por respeto reverencial a un estudio con marchamo universitario, o por no perder un titular espectacular, no ha cumpido con su trabajo, que es contarnos la verdad, y ahorrarnos el leer mamarrachadas.

21.9.04

Fe de errores 

Me llama la atención en la página de Opinión de elpais.es de hoy 21 de septiembre, la aparición de una sección de Fe de Errores que no me resulta familiar. Sí que recuerdo haberla visto en papel, pero no me suena en la versión online. Bienvenida sea.

Casualmente el domingo pasado el defensor del lector de La Vanguardia (registro gratuito) hacía en su sección una loa de la fe de errores como un importante mecanismo a través del cual el periódico puede y debe corregir todos los errores de cierta importancia que detecte. También comentaba como un lector detallista le había escrito para señalarle que en todo el verano sólo se habían publicado en La Vanguardia tres fes de errores, cifra que obviamente no se correspondía ni de lejos con los errores realmente aparecidos en el periódico, y que contrastaba con la aparición casi diaria de la sección equivalente en periódicos como Le Monde.

No sé si lo que he visto hoy en elpais.es es o no indicio de un nuevo deseo de expandir esa sección, y su cobertura en la versión online o si es pura casualidad. Pero estoy seguro de que una sección diaria en el periódico con una fe de errores lo más exhaustiva posible podría tener un gran valor educativo para los lectores y para los propios periodistas, que se andarían con más cuidado con lo que escriben.

18.9.04

Sin lugar a dudas 

Parece que casi todos los que escriben en los periódicos han estudiado cinco años de carrera de periodismo, porque algún botarate ha pensado que el periodismo es una disciplina académica y no una profesión que se puede aprender en un postgrado, o ejerciéndola, después de haber estudiado algo más sustantivo (por ejemplo economía, o historia, o ciencias políticas, o sociología), como creo que sucede en otros países.
Bien, pues en esos cinco años no debe dar para que alguien explique a los periodistas una nociones mínimas sobre lo que es una encuesta, y cómo se interpreta. Porque de lo contrario no perpetrarían noticias como la del sábado 18 de septiembre en El País, titulada El 71,6% de los niños viajan mal sujetos en los vehículos.
Los errores se acumulan:
1. Por supuesto, resulta cómica la falsa precisión del titular. El 71,6%, nada menos. Que alguien explique a la periodista el concepto de margen de error, por favor. Una encuesta, salvo que sea monstruosamente grande, no puede hablar con esa precisión. Mucho mejor haber usado lo que dice en la primera frase del cuerpo de la noticia: "siete de cada diez niños de 6 a 12 años" van mal sujetos...
2. El titular habla de "niños", pero la encuesta, que fue curiosamente hecha a los propios niños (no había visto ninguna, se me ocurren muchos problemas de ejecución que me hacen dudar de los resultados, pero en fin, supongamos que todo se ha hecho con sumo cuidado), se realizó sólo entre niños de 6 a 12 años (lógico, por la fiabilidad de las respuestas; y aún así los de 6 los tomaría con mucho cuidado).
Pero claro, entonces el titular se va al carajo porque son los niños más pequeños los que hoy ya viajan casi siempre bien asegurados, con sus sillas y accesorios super-seguros, y son los más mayores los que tienden a ir sentados sin elementos especiales de seguridad (entre otras cosas porque, como dice la noticia, sólo desde julio la ley obliga a hacerlo hasta los 12 años).
Por tanto, de una encuesta a niños de 6 a 12 años no se puede extrapolar una afirmación sobre los "niños".
3. La falsa precisión se extiende al intentar diferenciar entre tipos de trayectos. Se dice que en los trayectos urbanos es cuando más niños viajan sin protección (75,9%), frente a los trayectos por carretera (73,5%). Una diferencia tan pequeña en una muestra de 600 entrevistas es simplemente irrelevante: no podemos saber si en la población, a diferencia de la muestra, los valores son distintos.
4. No se menciona que haya otros tipos de trayecto (que tampoco se me ocurren), pero entonces no es posible que una media ponderada de esos dos valores, sea como sea que se haya hecho, sea el 71,6% del titular.
Pues eso, que alguien debería contar estas cositas, bien sencillas, a los periodistas. Por favor.
Actualización:
No dejen de leer el comentario de Wonka sobre quién patrocina este estudio. Alucinante.

17.9.04

En busca del titular más alarmante 

Típico problema de un "periodista": asiste a una conferencia o rueda de prensa donde un señor o señora muy sesuda cuenta un montón de cosas más o menos interesantes sobre un tema. Tiene que hacer una pequeña nota sobre la conferencia y tiene que buscar un titular.
Primera opción: intentar resumir el argumento principal. Pero a veces este es demasiado complejo, o realmente no lo hay, o el periodista no lo ha entendido.
Segunda opción: tomar uno de los muchos datos o afirmaciones, y convertirlo en titular, sea o no el tal dato parte central de la confeferencia o presentación.
Ejemplo de hoy en El País (en papel) con una presentación ayer en el Foro Urbano Mundial (parte del Forum) de un informe de UN-Habitat titulado El estado de las ciudades del mundo 2004-2005. Titular: "La ONU alerta de que tres millones de indigentes malviven en Europa".
Comentarios:
1- Sí, es cierto que el informe dice aproximadamente eso. Más precisamente: que se estima que hay 3 millones de personas sin hogar (homeless) en Europa occidental. También dice, como recoge la noticia, que "Desde finales de la II Guerra Mundial no se habían contabilizado en Europa occidental una cantidad tan grande de indigentes durmiendo en la calle". Tan categórica afirmación debería haber hecho sonar las alarmas de un periodista cuidadoso. Vuelvo sobre ello más abajo.
2- No parece ser el dato más importante de un informe sobre las ciudades "en el mundo". El eurocentrismo del periodista es llamativo.
3- El dato, que seguramente mencionó quien presentó el libro, no aparece efectivamente en el resumen sobre el libro en la página web de UN-Habitat, que se refiere precisamente a su presentación en Barcelona, y que se titula "UN-HABITAT Report Celebrates Multicultural Cities". No es por tanto, para los propios autores el más importante.
4- Tampoco aparece, en su página web, en el "General Overview"
5- Aparece en la página 3 (de 6) del documento "Trends in Advanced Economies", uno de los 21 documentos del "kit para la prensa" que es un resumen del informe.

¿Por qué es entonces ese el titular de la noticia en El País? ¿Quizá porque es alarmante y llamativo?
Propongo este otro, igualmente sesgado, pero que sí proviene del resumen del libro: "Asia y el Pacífico han experimentado una de las mayores reducciones de la pobreza en la historia de la humanidad".

Volviendo al dato. ¿Realmente en Europa occidental hay ahora un aumento dramático de los homeless, hasta niveles nunca vistos desde la 2ª Guerra Mundial?
Busco en google europe+homeless y encuentro que hay una asociación europa de ONGs que tratan estos temas, que se llama FEANTSA. En su página web hay un informe muy serio sobre las estadísticas europeas. Cuentan que no hay buenas estadísticas uniformes, que hay muchos problemas de definición... Pero aún así resumen con mucho cuidado los datos existentes de los 15 países de la UE, que aproximadamente coinciden con lo que solemos llamar "Europa occidental" (sólo faltan Suiza, Noruega, Islandia). Sumando los diferentes números, con muy diferentes definiciones, me salen, a bulto, como 1,5 millones de homeless.

Prescindiendo del número, en las conclusiones dicen:
It is not always easy to identify underlying trends in the level of
homelessness. ... However, on the basis of the evidence available
it would appear that some countries continue to experience an
increase in homelessness (though not always at the levels of
growth experienced in the mid-1990s). Other countries, however,
have seen a long-term reduction in the overall level of
homelessness while others have experienced a fluctuation (with
increases in recent years) around an underlying trend that is
static or showing a slight reduction in the long term.
Resumen: con muchas dificultades puede decirse que en algunos países crece, pero menos que en los noventa, en otros lleva años bajando y en otros oscila en torno a valores más o menos estáticos.

Si este informe tan cuidadoso dice esto, ¿de dónde habrán salido los datos de UN-Habitat? ¿Y su conclusión de que estamos en niveles nunca vistos desde la 2ª Guerra Mundial? Pues pásmense, la única fuente citada en el documento antes citado ("Trends in Advanced Economies") es FEANTSA (eso sí, la edición del año anterior).

O sea, que el periodista ha tenido el olfato de reproducir en su titular un dato anecdótico, sobre un asunto menor, y además un dato que no coincide con otras fuentes fácilmente extraíbles en Internet. Eso sí, nos alarma bien alarmados, como es su obligación.

16.9.04

Absolutamente oscuro 

He llamado ya otras veces la atención sobre la costumbre de los periódicos por usar cifras absolutas en sus informaciones, olvidándose de que los valores absolutos no significan nada muchas veces, que lo importante son las cifras relativas.
Ejemplo de hoy en elmundo.es (y he visto/oído la noticia en muchos otros sitios en parecidos términos) : "Más de 70.000 niñas mueren al año por el embarazo y el parto". Mi reacción inmediata es: ¿y?

Me explico: para saber si es mucho o poco tendría que saber:
a) qué porcentaje es eso respecto del total de niñas embarazadas al año
b) ¿es ese porcentaje mayor, y si es así, por cuánto, que el de mujeres de todas las edades que mueren por el embarazo y el parto?
c) ¿cuál es la diferencia en esa tasa entre los países del primer y tercer mundo?
d) ¿cuál es la diferencia entre la tasa de embarazos de niñas (y adolescentes) entre países más desarrollados y menos desarrollados?
Las preguntas c) y d) se basan en suponer que los países desarrollados han llegado a niveles mejores en esos dos indicadores, y que por tanto sus niveles pueden considerarse como objetivos razonables o deseables a los que llegar algún día por los países en desarrollo.
e) Y alguna otra más (¿cómo se define "niña"?)



Encuentro respuestas a algunas de esas preguntas, pero no a todas, en la noticia.
a) Cada año 13.000.000 de "niñas" dan a luz. Se puede calcular, pero el periódico no lo dice, que 70.000 muertes representan el 5 por mil.
b) " Las madres menores de 20 años tienen un 50% más de riesgo de morir a consecuencia del embarazo que las mujeres más mayores".
Espero que el concepto de "niñas" no se haya usado para referirse a las menores de 20 años. Pero si ese concepto de riesgo no es abstracto, sino calculado sobre datos verdaderos, y es aplicable también a "niñas", querría decir que la tasa entre las mujeres mayores sería algo así como del 3,6 por mil.
O dicho de otra manera, de las 70.000 "niñas" muertas, 46.000 serían muertes "normales", teniendo en cuenta la tasa de mortalidad de las mujeres adultas, y 24.000 serían muertes "extraordinarias", debidas a la joven edad de las madres.
c) No se contesta
d) No se contesta
Concepto de "niñas": vaya usted a saber. A veces se habla de niñas y adolescentes, a veces, como he mostrado, se dan datos de "menores de 20 años".

Total: que sigo sin saber la diferencia entre las tasas de mortalidad de las mujeres, y en particular de las más jóvenes, durante el embarazo y parto, entre países en desarrollo y países desarrollados, que sería lo único que realmente me haría ver si el problema del que hablamos es gigantesco, grande, o moderado; si la distancia por recorrer, o si se quiere, las mejoras que se pueden conseguir son grandísimas o son modestas...

Seguramente el informe citado lo dice, y la nota de prensa no. ¿Sería mucho pedir que el periodista fuera más allá de la nota de prensa?

15.9.04

Uno de cada 50 españoles tiene diagnosticado Alzheimer 

Se lo juro. ¿No se lo creen? Pues léanlo, que lo dice la Cadena Ser: El Gobierno prepara una red asistencial para enfermos de Alzheimer.

Me encantaría saber de donde ha salido esta patochada. A ver quién lo encuentra.

14.9.04

Moscas o avispas 

La Defensora del Lector de El País escribió su sección del domingo pasado (reproducida, no sé si legalmente, aquí) centrándose en el problema de los errores del periódico respecto a la cuestión clave del rigor, "un rigor que, en ocasiones, se asienta sobre pequeños detalles que pueden parecer insignificantes incluso para los autores de las informaciones, pero a los que los lectores dan gran importancia."

Les recomiendo la lectura completa, pero a mí me ha dado la impresión de que la defensora del lector subestima la importancia de la falta de rigor de los periodistas. Su diagnóstico de las causas, con matices, puede compartirse:

Las causas, creo haberlo dicho antes, son varias y entre ellas, las principales, los propios despistes y desconocimientos de los redactores, su falta de cuidado o el pertinaz incumplimiento del Libro de estilo, amén de la insuficiencia de correctores.
Pero su benevolente actitud ante "desconocimientos" y "falta de cuidado" me parece autocomplaciente: "Los errores son una especie de maldición de la que parece imposible librarse." Y más adelante: "los errores en un periódico son como las moscas en verano. Hay que luchar insistentemente contra ellas, evitarlas, intentar que no sean legión y que no molesten demasiado. Pero es inevitable, en verano hay moscas."

Mi impresión es que sí son legión, y que molestan y mucho, porque más que moscas los errores parecen abejorros o avispas, que hacen mucho daño, como intento documentar en esta página web. Así que el artículo de la Defensora del Lector me parece demasiado tímido y no me convence. Pero en fin, al menos presenta una cierta conciencia del problema.

13.9.04

Malaprensa por azar 

Creerán algunos lectores que uno se pasa el día leyendo periódicos como un descosido en busca de la malaprensa. Lamentablemente, no es así. Salta por sí sola cada dos por tres.

Estaba yo buscando por Internet información sobre la financiación de los partidos, para algo que nada tiene que ver con esta página, cuando el azar me ha llevado a una estupenda pieza del género "2+2=5". Decía El País del domingo 15 de febrero, en titular: "El dinero anónimo beneficia al PP", con el subtítulo "Los populares superan 10 veces a los socialistas. PNV y CiU son los más favorecidos proporcionalmente". Y he aquí el primer párrafo de la noticia:
El PP recibió durante la última década auditada por el Tribunal de Cuentas 20,4 millones de euros en donativos, en su mayoría anónimos, 10 veces más que el PSOE, según se desprende de las memorias de fiscalización de dicho organismo. Al PP le siguen en la cabeza de recaudadores CiU y el PNV, con 20,8 y 15,6 millones de euros, respectivamente.
Mira tú por dónde, los 20,8 millones de CiU le ponen por detrás de los 20,4 del PP. Pa mí que no.

Y los 36 millones largos de los nacionalistas no llegan para hacer un titular, a pesar de que ellos tengan 1,2 millones de votos (en 2000, última elección anterior a la fecha de la noticia), frente a los 22 millones del PSOE y el PP, con más de 18 millones de votantes (en aquella misma fecha). Algo huele a podrido en Barcelona y en Vitoria-Gasteiz. Pero claro, la campaña es la campaña.

De cómo un mal titular se carga un buen texto  

(Gracias a Wonka por la pista)
Titula el ABC de hoy que "Sólo España, Portugal e Irlanda «cargan» a los padres el coste de los libros de texto," titular que es completamente desmentido por la propia noticia, ya que en ellas se nos cuenta que:

- En varias comunidades autónomas de España los padres no pagan los libros
- En Italia sólo son gratuitos los libros hasta los 11 años, y a partir de ahí hay ayudas para las rentas más bajas
- En Alemania tradicionalmente eran gratuitos, pero es una competencia de los estados, y algunos, debido a razones económicas, han empezado a hacer pagar a los padres
- En Francia se tiende a la gratuidad, pero es un proceso en marcha que varía por regiones y por niveles educativos

Pues vaya, casi me sale el titular contrario "Ningún país de Europa ha implantado la total gratuidad de los libros escolares". ¿Qué había bebido el redactor del titular?

Hay otras perlas sobre la sociedad norteamericana, pero dejo a Wonka que las comente.

12.9.04

Entre muchas y casi todas 

(Gracias a Salvatierra de Barros por la referencia)
La obsesión por expresar todo con números puede ser una manifestación, irónicamente, de la "anumerización" (o analfabetismo numérico). Alguien en el Diario de Alto Aragón, o en Cruz Roja, puede padecer ese mal, ya que en una noticia en la que Cruz Roja aboga por que una de cada cinco personas sepa primeros auxilios, se nos suelta esta perla:
Entre el 39 y el 85 % de las muertes que se producen pasados unos minutos del accidente, explica Cruz Roja en un comunicado, se deben a problemas como hemorragias y obstrucción de vías respiratorias que podrían haberse evitado con unas simples técnicas de primeros auxilios.

O sea, como dice Salvatierra de Barros en su mensaje: "entre muchas y casi todas". Yo diría: "no tenemos ni puñetera idea de cuantas, pero muchas".
También me encanta lo de que haría falta que "una de cada cinco" personas supieran primeros auxilios para poder atender estas situaciones. ¿Qué oscuro cálculo matemático apoya que sean una de cada cinco, y uno una de cada cuatro, tres o seis? ¿Por qué no simplemente muchas, cuantas más mejor...?

10.9.04

Supergobierno 

No sé si soy un pesado, pero es que la cosa va a peor. Como si se tratara de un superhombre de comic que poco a poco va descubriendo nuevos superpoderes, el gobierno no es ya sólo capaz de cambiar el solito las leyes. Vean lo que va a hacer ahora, según El País: El Gobierno rehabilitará "jurídica y moralmente" a las víctimas del franquismo. Ya ven, el gobierno en plan Harry Potter, te toca con su varita y hala, "rehabilitado moralmente". Digo yo que esto no se puede hacer por decreto, ni siquiera por ley. La compensación moral es algo mucho más serio, que cada uno juzgará si ha recibido o no, a medio plazo, y que, desde luego, no depende de que un buen día se le ocurra aprobarla al gobierno de turno.

Sigue el gobierno legislando 

El País sigue echando paladas a la tumba de Montesquieu, aquella en la que le metió Alfonso Guerra: El Gobierno anuncia que eliminará los descuentos en los libros de texto.

El Gobierno establecerá un "precio fijo sin excepciones" de los libros que acabará con los descuentos de hasta un 25% que se pueden aplicar actualmente a los libros de texto de los alumnos. El director general del Libro, Rogelio Blanco, adelantó ayer esta medida que irá incluida en la Ley de Libro que el Ministerio de Cultura quiere tener lista en 2005.
Si pueden leer el resto del texto, se lo pasarán bomba. Lleno de números que encajan bastante mal, sin que el periodista parezca darse cuenta. Lo de los descuentos es malisísimo, pero sólo afecta al 35% del mercado de los libros de texto, que a su vez es el 36% de la facturación de las librerías. Lo de los descuentos es malisísimo, y lo que hace es encarecer los libros en origen... pero en el último año los libros han subido menos que el IPC. En fin, un debate de altura, con un periodista que claramente nos ayuda a separar la paja del grano.

La teleceguera 

El País de hoy 10 de septiembre publica el artículo de Vicente Verdú "La teleceguera", reproducido (supongo que ilegalmente, pero ahí está), en Periodista Digital, que encuentro magnífico y que se conecta con algunas de las preocupaciones que inspiran Malaprensa.

Mensaje principal: la televisión (sin duda más que otros medios, pero no sólo, pienso yo) está centrada en sus informativos en muy pocos temas, y tratados muy limitadamente, de forma que todo lo que no sea política (más bien declaración política), suceso, o deporte (sobre todo fútbol, claro), simplemente no se cuenta. "Aquella falsa broma de las redacciones que decía cuando sonaba el teléfono: 'No lo cojas que puede ser una noticia', está acercándose a la verdad."

Esto contrasta, según el autor, con lo que pasa, por ejemplo, en la TF-1 francesa. Y se pregunta si sucede por "¿Pereza? ¿Condicionamientos? ¿Pérdida de afición?" Yo me inclino, visto lo visto en la prensa escrita, por la primera, combinada, lamentablemente, con poca formación de los periodistas.

9.9.04

Capacidad mental forzada 

Informa elmundo.es de que, según estudios publicados en Estados Unidos, "La contaminación frena el desarrollo pulmonar de los niños", es decir, que niños expuestos a altas concentraciones de contaminantes en el aire durante su infancia y adolescencia, experimentan un desarrollo pulmonar menor que los niños con menor exposición a ciertos contaminantes (según elmundo.es nitrógeno, "vapor ácido" o carbón elemental).

Una lectura cuidadosa de la nota de prensa del New England Journal of Medicine permite encontrar algunos errores en la versión de elmundo.es, el más curioso de los cuales, seguramente, es la traducción de "forced expiratory volume" (volumen espiratorio forzado), por "capacidad vital forzada". Igualmente, la página del proyecto, llamado The Children's Health Study, y citada por el propio elmundo.es, permite conocer con más detalle los agentes contaminantes estudiados (parece que el "vapor ácido" se refiere a "ácidos fuertes en fase de vapor", HNO3 y HCI).

Pero claro, ¿ha oído usted alguna vez hablar de todos esos contaminantes? ¿No le suenan? Si hace mucho que dejó de estudiar química, como yo, todo ello le sonará a chino. Al periodista también, así que, para dar un poco más de color a la noticia no ha dudado en añadir una morcillita de su parte, mezclando churras con merinas, y abriendo la noticia con este estupendo párrafo:
Cuando se habla del protocolo de Kioto, de cuotas de emisión, de dióxido de carbono, de la capa de ozono... a menudo se olvida que con todo ello no sólo está en juego el medio ambiente, la salud infantil es otro de los aspectos más perjudicados directamente por la contaminación. Un estudio californiano viene a sumarse esta semana a la montaña de evidencias que se acumulan en este sentido, con una advertencia: el desarrollo pulmonar puede verse afectado por la acumulación de sustancias tóxicas presentes en el aire contaminado.
¡Diga usted que sí! Si es contaminación del aire ¿algo tendrá que ver con Kioto y con el ozono ese, no? Pues no, pero no se iba a limitar el periodista a contar (bien) lo que venía de Estados Unidos. Algo tenía que aportar él. No va a ser todo cortar y pegar. Pues a veces casi mejor.


8.9.04

¿Crisis de la familia? Quizá, pero no tanto 

(Artículo completo enviado por Wonka. Muchas gracias)

El ABC del 8 de septiembre de 2004, bajo el título "Más de millón y medio de parejas rotas," se refiere a unos datos sobre matrimonios, separaciones y divorcios en España cuyo tratamiento no tiene despercicio como ejemplo de “malaprensa”.

Por una parte, se empeña, como muchas otras fuentes (véase, por ejemplo, la nota del Instituto de Política Familiar, de la que parece beber la noticia), en sumar las separaciones y los divorcios para medir el total de rupturas matrimoniales que se producen al año, o en periodos superiores, en España. Sumarlos implica contar dos veces la misma cosa, pues es requisito necesario de un divorcio una separación previa, como, por otra parte, se recoge en la noticia adyacente (“El anteproyecto de ley del divorcio prevé suprimir la separación como paso obligatorio para poder pedir el divorcio”). Claro, al sumar separaciones y divorcios obtienen la exagerada cifra de “más de millón y medio de parejas rotas” desde 1981 hasta 2003.

Seguramente los matrimonios rotos (cuando habla de parejas se refiere a matrimonios, que son los únicos que pueden pasar por procesos de separación o divorcio) son bastantes menos, teniendo en cuenta, como también reconocen en la noticia, por boca de un representante del IPF, que “un 25% de las parejas que se separan ‘acaban’ reconciliándose”. A lo que habría que añadir, si fuera cierto, el 5/10% de los matrimonios que se separan pero nunca se divorcian, como se afirma, eso sí, sin referencia comprobable ni explicaciones sobre el cálculo, en la susodicha nota de prensa del IPF.

La cifra de “cuatro millones de ciudadanos ... implicados ... en un proceso de separación matrimonial” procede, claramente, de un informe también del IPF, con datos hasta 2002 (900.000 separaciones, 600.000 divorcios , 1.000.000 de hijos implicados), repetida acríticamente por el periodista. Vale tan poco como la del millón y medio.

Por otra parte, recoge un dato de cuya procedencia todavía no estoy seguro, pero es a todas luces erróneo. Se afirma: “Según el CIS, el 52 por ciento de los matrimonios no alcanzan los diez años de vida, y buena parte de los que llegan lo hacen con serias dificultades”. Si fuera así, estaríamos asistiendo a una crisis familiar de enormes proporciones y, seguramente, nos habríamos dado cuenta de ello. No es el ABC el único que ha recogido esta información. En el diario Hoy Digital se afirmaba: “Los matrimonios de hoy tienen mucha menos paciencia para aguantarse: el 52 por ciento no alcanza los diez años de vida, y muchos de los que llegan lo hacen con serias dificultades”. Aquí no se cita la fuente del CIS, aunque sí se menciona a este organismo como responsable de una encuesta sobre actitudes sobre estos temas.

¿Será que el ABC ha bebido de la fuente del Hoy Digital o que ambos han bebido de la misma fuente? Apuesto por que el ABC ha bebido directamente de Hoy Digital (o intermediario equivalente), sobre todo por la atribución al CIS del dato del 52%. Y apuesto por que la información de Hoy Digital (y de ABC, en última instancia) bebe de la fuente del informe ya mencionado del IPF, en el que se afirma (de nuevo sin referencias) algo que sí puede ser plausible, pero que no tiene nada que ver con lo que afirman ABC y Hoy Digital: “El 52% de los matrimonios que se separan no alcanza los diez años de vida”. Un dato que, por cierto, para ser del todo relevante, habría que comparar con la duración media de los matrimonios que no se separan.

Se combinan en este caso de “malaprensa” tres de los rasgos habituales del género: la reiteración acrítica de informaciones producidas por grupos de interés (en este caso el Instituto de Política Familiar, probablemente inclinado a exagerar el problema de las rupturas familiares), la falta de “numeracy” de algunos periodistas (que debería hacer saltar sus alarmas ante el dato del 52%) y, casi peor, la incapacidad para darse cuenta de las incoherencias entre los datos que manejan en la misma noticia. Todo un logro en despropósitos.

7.9.04

Periódico adivino 

El Mundo de hoy martes 7 de septiembre lleva la noticia siguiente: "Moscú se lanza hoy a las calles en una masiva manifestación de dolor y rechazo al terrorismo". No habría mucho que objetar si no fuera porque ese titular es de la edición impresa, que se ha publicado muchas horas antes de que se produjera la manifestación.

¿Cómo sabe el periodista que va a ser una manifestación "masiva"? Quizá, dado el tema, es que se ha contagiado del hábito de la prensa española de mezclar la información con la opinión, y utilizar las noticias sobre convocatorias a los ciudadanos para animar a la gente a participar en ellas. Lástima que en Moscú no mucha gente lea El Mundo, y el entusiasmo del periodista no haya podido llegar a los potenciales manifestantes. Con todo, según informa el propio elmundo.es, se han manifestado decenas de miles de personas. No sé si eso llegará a la categoría de "masivo", tan imprecisa, por cierto.

6.9.04

Gobierno, parlamento, ley, proyecto 

Siento que me repito, pero también lo hacen los errores periodísticos. Me llama la atención este titular de elmundo.es: "El Gobierno quiere ampliar la ley de Matrimonio Civil antes de enero". Pues sí que se van a dar prisa, pienso.

Parece mentira que siga picando. Naturalmente, el titular es falso. Esto es lo que dicen las primeras frases de la noticia:
La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, anunció que el Gobierno enviará al Parlamento antes de enero la ampliación de la Ley del Divorcio y la del Matrimonio Civil para equipararlo con el homosexual...
Siguen los periódicos españoles empeñados en ignorar la diferencia entre que el gobierno apruebe un proyecto de ley y que la ley sea aprobada por el Congreso y Senado. Pues no son la misma cosa, y menos con un gobierno en minoría. Y seguramente este mismo curso lo veremos muy claro, cuando el PSOE tenga sus primeras diferencias con sus "socios".

Quizá esta ley no sea de las más problemáticas, pero aún así yo apostaría que hasta verano, como pronto, no llegará. Bueno, es la época esocogida por la mayoría de las parejas para casarse en España, así que a lo mejor llega en buen momento.

3.9.04

Suspenso para la Academia de la Lengua 

(Muchísimas gracias a A.M.A. por esta pista valiosísima).
Muchos de los casos de malaprensa tienen que ver con el pobre manejo de los números por los periodistas, ya sea en el sentido básico de no saber hacer operaciones elementales, en el de no "comprender" lo que los número significan, o en el de no saber hacer gráficos.

Al conjunto de habilidades que consisten en manejar las matemáticas básicas, y comprender lo que se hace con ellas le llaman en los países anglos "numeracy", por analogía con "literacy" (alfabetización). En español no tenemos una palabra para el concepto, y a lo mejor, siguiendo la estela de las noticias recientes que reivindican la hipótesis de Whorf, eso contribuye a que el mismo concepto falte de nuestra discusión pública, y de las preocupaciones de nuestra sociedad.

Porque igual que puede haber analfabetos funcionales (personas que saben leer pero no saben manejarse con los textos), puede haber "anuméricos" funcionales (personas que saben hacer una suma, o una operación matemática, pero no se manejan con los números, no entienden realmente su significado).

No sé si lo de saber interpretar gráficos sobre números se puede incluir o no en el concepto de numeracy, pero lo cierto es que es una habilidad cada día más necesaria, porque los gráficos se utilizan mucho en la comunicación periodística, y en el mundo de la empresa. Por otro lado, claro, los que se dedican a la comunicación deberían tener la numeracy suficiente como para hacer gráficos comprensibles y con sentido, lo cual, como hemos visto ya unas cuantas veces, no siempre sucede en nuestros periódicos, por diferentes razones (véase, a la derecha, la sección correspondiente).

Pues bien, hoy me salgo del campo de trabajo habitual de malaprensa para mostrar que los periodistas están acompañados por gente muy ilustre en su chapucero manejo de los gráficos. Nada menos que la Real Academia Española de la Lengua, en su página web, tiene varios ejemplos de gráficos absurdos.

La sección en cuestión se llama El Diccionario en cifras, y contiene una lista de enlaces a "cuadros" donde "aparecen las cifras que muestran el trabajo hecho en el paso desde la 21.ª edición, aparecida en 1992, hasta la 22.ª, publicada en octubre del año 2001". Entre estos cuadros, de los que son correctos unos cuantos, están los que reproduzco más abajo (en formato reducido respecto a los originales. Los reproduzco acompañados de los comentarios que en su momento me envió A.M.A., que son suficientemente expresivos.

Los dos primeros se refieren al número de artículos añadidos y a la variación en el número de paréntesis etimológicos:





Estupendas proporciones de barras verticales, con las "clarísimas" bases de referencia de 5.279 y 41.713 (por decir algo, en ambos casos). El primero ilustra crecimientos en la nueva edición de dos conceptos, sumables, sin datos de referencia de la edición anterior, donde se "muestra" que 5.836 unidades es más de 2,5 veces superior a 5.589 unidades (Será que los artículos nuevos americanos han mermado mucho durante el viaje). Absolutamente recomendable para grafistas estadísticos estreñidos. O sea, p'a cagarse.
El siguiente corresponde a la variación del número de lemas:




En el de la izquierda se ilustra una valor negativo sobre la misma base y sentido que el número [positivo] dado a su derecha. Lo que trata de reflejar, que hay 5.417 lemas más, sí guarda proporción con las barras, pero no se ilustra que se han modificado 17.433 lemas, a menos que hubieran hecho como en el primer gráfico, poniendo "Total = 17.433 variaciones".
El tercer ejemplo agrupa tres gráficos separados, donde sólo se dan datos de la 22ª edición, pero se hace de esta curiosa manera:







Muy de agradecer tanto la flechita que indica que la cifra sube, al pasar del puñetero suelo a las alturas, como la indicación de cuanto sube. (Probablemente porque si dejaran solo la flechita podríamos tener dudas, ya que no se han preocupado de inclinarla más o menos según la cantidad de subida, como si fuera un variómetro de un avión o la flecha de los ascensores que salían en películas antiguas, más inclinadas hacia la derecha cuanto más arriba subía el ascensor). Clarísimo.
Me pregunto: ¿Cómo ha sacado el "grafista" la proporción de las barras en estos gráficos, en los que 684 parece algo más que 931, y este es solo como un 10% mayor que 223? ¿Lo habrán dado a tres "grafistas" distintos"?
Lo peor de todo, la pena que me dan las cifras del DRAE de 1992, ahí tiradas, como si les hubiera pasado un camión por encima. Pobres.
Supongo que algún académico habrá revisado, aunque sea por encima, estas páginas. Pues debe ser un "anumérico" funcional para no haberse dado cuenta de los dislates.

Parece que, como dice A.M.A., la Academia "limpia, fija y da esplendor", pero "pinta" muy mal.

2.9.04

¡Cuidado con los refrescos... y con los periódicos! 

Uno de los terrenos más resbaladizos para los periodistas son las noticias científicas, en parte por las propias dificultades de la labor. La ciencia avanza despacio, con pasos sucesivos, graduales, y siempre con conclusiones provisionales, matizadas, limitadas y abiertas a refutación. Todo esto es verdad, y lo sabemos, pero también lo deberían saber los periodistas. Sin embargo, muchos de ellos, por ignorancia, descuido o sensacionalismo, prefieren olvidar cautelas y matices, o dejarlas para el final de los textos, y apostar por los textos contundentes. Tentación especialmente grande cuando hay por medio temas de salud, algún producto típico de nuestra sociedad de consumo, tan mala ella, y más aún si es de origen yanki.

Ejemplo: el 25 de agosto elmundosalud.com publicaba una noticia con el titular "Los refrescos aumentan el riesgo de diabetes en mujeres jóvenes." El primer párrafo era rotundo, y no tiene desperdicio:

El incremento de las tasas de obesidad entre los estadounidenses en los últimos años se ha producido coincidiendo con un espectacular aumento del consumo de refrescos. No parece una relación casual. Las últimas evidencias apuntan directamente a estas bebidas como responsables de la aparición de diabetes tipo 2 y del aumento de peso entre las mujeres jóvenes.
¿Hablamos de diabetes (titular) o de obesidad (primera frase del párrafo)? Que yo sepa no son la misma cosa, aunque están relacionadas. ¿Los refrescos son "responsables de la aparición" de diabetes tipo 2? ¿No la habría sin ellos? ¿Y también "responsables" del aumento de peso? ¿Tampoco habría gordos en USA sin refrescos? Exagerado. Y falso. Veamos lo que realmente dice el estudio, según el propio texto de elmundosalud:

Sobre la diabetes: "
las mujeres que toman una lata de refresco al día tienen hasta un 83% más de probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2 que aquellas que lo hacen menos de una vez al mes". Bien, parece que la diabates tipo 2 existe, aunque se tomen muy pocos refrescos, pero tomar uno al día aumenta mucho el riesgo (luego volvemos sobre ello). Unos párrafos más adelante, sin embargo, se añade algo totalmente ignorado en el titular, y en el párrafo de apertura. No son sólo culpables los refrescos. También lo son los zumos de frutas con azúcares añadidos:
Pero no sólo se midió el consumo de refrescos, también el de zumos de frutas y otras bebidas azucaradas a base de extracto de fruta. Éstas últimas también resultaron decisivas en la aparición de diabetes tipo 2. Tomar una o más al día se asociaba con un riesgo dos veces mayor que el de las mujeres que bebían menos de uno de estos productos al mes.
Atención, tomar refrescos incrementa el riesgo el 83% (en número), pero tomar zumos de frutas con azúcares añadidos lo aumenta el doble (en letras, pero eso es el 100%). Curioso que el titular de la noticia no sea: "Los zumos azucarados son peores para la diabetes que los refrescos". Eso sí, habría que quitar la foto con las coca-colas y cambiarla por alguna marca de zumos menos yankee, y quizá españolísima.

Y ¿qué pasa con la obesidad? Pues según la noticia "
las mujeres que aumentaron su consumo de refrescos entre 1991 y 1995 y se mantuvieron estables en los cuatro años posteriores, ganaron una media de ocho kilos en los nueve años que duró el seguimiento." El texto es un poco oscuro, pero no parece que los refrescos sean los "responsables" de la obesidad en los USA, ya que ganar ocho kilos en nueve años, "aumentando" el consumo de refrescos no es desde luego como para explicar los problemas serios de obesidad.

Invito a los lectores a leer la nota de prensa del Journal of the American Medical Association, donde se pueden apreciar otros interesantes matices que la noticia de El Mundo deja fuera. Que yo haya visto: que los refrescos de los que se habla son azucarados, por tanto, no los light, que aparecen de todos modos en la foto de ilustración de la noticia; que las mujeres con un 83% más de riesgo de tener diabetes 2 eran las que consumían uno o más refrescos al día, no sólo uno; que la diabetes tipo 2 apareció en 741 de las 91.249 mujeres estudiadas, es decir, una tasa global (entre las que beben muchos refrescos y las que beben pocos) del 8,1 por mil, lo cual quiere decir que un cambio del 83% en el riesgo, o incluso del doble del riesgo, puede suponer saltar, a lo mejor, del 6 por mil (en el grupo de menos riesgo) al 12 por mil (bebiendo uno o más refescos al día).

Otro matiz, que El Mundo no señalaba (¿quizá el periodista no le da importancia?), es que todos estos efectos se producían "controlando" otros posibles factores causantes, relacionados con dieta y estilos de vida
("controlar" en jerga estadística quiere decir utilizar métodos matemáticos para aislar el efecto de una variable, en este caso la bebida de refrescos o zumos, de otros posibles factores que inciden sobre el mismo resultado, en este caso la obesidad o la diabetes). Y esto es muy importante, porque si no el estudio no tendría ninguna validez. De hecho uno de los párrafos finales del texto de El Mundo podría llevar a esa conclusión, porque, no habiendo advertido del "control" sobre esas variables, se dice: "Los autores reconocen que el perfil de estas 'bebedoras' correspondía con el de mujeres con peores hábitos de vida, fumadoras, sedentarias y con un consumo de calorías total mayor que el de sus compañeras". Lo cual, por cierto, hace pensar que, a menos que el control de variables coadyuvantes hay sido muy exhaustivo (sólo con la nota de prensa no se puede saber), quizá el consumo de refrescos sea, más que nada, un indicador de malos hábitos de vida, que un contribuyente directo a la mala salud.

En definitiva, que nos podemos seguir tomando tranquilamente, de vez en cuando, nuestro refresco, mejor sin azúcar. Y si quiere tomarse más, puede leer la crítica sobre el estudio realizada en la sección de "ciencia basura" de Fox News (en inglés), por un autor que se ha leído todo el estudio, no sólo la nota de prensa, y ha encontrado algunos puntos flacos. Pero esto es ya "pa nota" y no se lo vamos a pedir a nuestros periodistas.


1.9.04

Tres en uno 

(De nuevo gracias a Salvatierra de Barros por la pista. Este agosto vacacional se ha mantenido al pie del cañón revisando la prensa).
La noticia que publicaba El País de Madrid el 4 de agosto con el titular "Los recién titulados con contratos indefinidos superan a los temporales" tiene un triple mérito para ser incluida en malaprensa: viola el sentido común, utiliza mal los conceptos, y además interpreta mal los resultados de una encuesta.

Realmente sería sorprendente que hubiera más recién titulados con contratos indefinidos que temporales, por lo que el olfato del aguerrido periodista (quizá también un recién titulado con contrato de prácticas, o sin contrato, de becario) debería haberle hecho leer con más atención los datos. Si lo hubiera hecho se hubiera dado cuenta de que el titular era gravemente incorrecto. No hay más que leer los dos primeros párrafos del texto para descubrir el desaguisado:

Los titulados en 2002 en la Universidad Carlos III que han conseguido un contrato laboral lo han hecho en mejores condiciones que el año anterior. Por poco, el porcentaje de los que consiguieron un contrato indefinido -un 29,4%- es mayor que el de los que consiguieron uno temporal -29,2%-. Así lo ha mostrado el Estudio de Inserción Laboral que realiza esta universidad pública cada año desde 1996 para "conocer la realidad a la que se enfrentan" los alumnos de este campus cuando finalizan sus estudios.

El año anterior, es decir, entre los titulados en 2001, un tipo y otro de contratación estaban casi a la par: 31,2% de indefinidos y un 29,6% de temporales. La tercera vía más elegida por las empresas para contratar a estos nuevos licenciados son las prácticas, con un 23,2% del total.

Problema conceptual: en el primer párrafo se habla sólo de dos tipos de contratos (indefinidos y temporales) y parece que los primeros superan ligeramente a los segundos (volveré sobre eso). Pero los dos grupos suman mucho menos del 100%, lo cual no tiene sentido, puesto que son porcentajes calculados sobre una base definida como "los titulados... que han conseguido un contrato laboral." El segundo párrafo, al hacer la comparación con el año anterior, da la pista sobre los que faltan: hay otro montón de estudiantes que son contratados en prácticas. Los contratos en prácticas son también, obviamente contratos "temporales" en el sentido común del término, por oposición a indefinidos, por lo cual está claro que el titular es erróneo. Aunque no se da el dato de 2002, puesto que "faltan" algo más del 30% de los titulados con contrato laboral, es de suponer que muchos de ellos, como en 2001, serían contratados en prácticas.

Problema adicional: ¿qué significado tiene, en una encuesta, una diferencia entre dos porcentajes de 2 décimas (las que separan los contratos indefinidos de los temporales)? Respuesta, que un periodista debería saber: ninguna. Aunque la noticia no informa del método de elaboración del Estudio de Inserción Laboral, es de suponer que ha sido una encuesta, bien sobre una muestra limitada de los titulados, bien haciendo llegar el cuestionario a todos los titulados recientes, y procesando las respuestas de los que respondan efectivamente, que nunca serán todos. Sin saber matemáticas ni estadística, el periodista debería saber que una diferencia tan pequeña no es significativa, es decir, los porcentajes son tan parecidos en la muestra que no estamos seguros de cuál de los dos porcentajes será realmente mayor en la población de la que hemos extraido la muestra.

Me explico. La estadística, entre otras muchas cosas, permite que entrevistando a unos pocos cientos o miles de personas (siempre que se escojan al azar, claro) podamos afirmar cosas de millones. Para ello la estadística se basa en la probabilidad: si tomamos a 1.000 españoles (escogidos al azar) y, pongamos, un 80% son morenos y un 20% rubios, podemos decir, con casi total certeza, que una inmensa mayoría de los españoles son morenos. La probabilidad nos dice que, si la muestra ha sido tomada al azar, es casi imposible que nos haya salido una muestra con esas características de una población con más rubios que morenos. De hecho, la estadística y la probabilidad afinan bastante más, y nos dicen algo así como: con esos datos, y con una muestra escogida al azar, con un 95 de probabilidad el porcentaje de morenos en el total de la población estará entre el 77% y el 83%, mientras que el de rubios estará entre el 17% y el 23%.

Ese más/menos 3% es lo que llamamos el margen de error, lo que hay que sumar y restar al dato obtenido en la muestra para estimar el rango dentro del cual debe estar el valor