29.10.04
Arrepentíos, el final está cerca
(Gracias Wonka por la pista)
O eso podría uno creer si se tomara en serio este titular del ABC del 25 de octubre: "Cuatro de cada diez especies terrestres, marinas y de agua dulce han desaparecido, de media, desde 1970."
El titular tiene tela:
- No se entiende qué quiere decir el "de media";
- ¿Existen otras especies, además de las terrestres, marinas y de agua dulce? Supongo que las aves son especies terrestres, porque no están todo el día volando. Y no sé si hay especies subterráneas. Seguramente podría haberse dicho especies, a secas;
- Lo más grave: lo que parece entenderse, que es que el 40% de las especies del planeta se han extinguido desde 1970 es falso de toda falsedad.
Efectivamente: como se ve en el propio texto, lo que dice el informe del WWF del que se habla en la noticia (otra cosa es que, a su vez, sea cierto, porque no sabemos cómo se ha hecho el análisis) es que han descendido, en grandes proporciones, las poblaciones de algunas especies:
No se dan más datos en la noticia, con lo que, sin haber accedido al informe del WWF, se echa uno a temblar pensando que el 40% "de media" del titular, sea nada más que la media entre el 30% de disminución de población de especies marinas y el 50% de las de agua dulce. No me extrañaría. Si confunde especies con poblaciones, también puede pensar que se puede hacer una media así. Pues nada, que pueden pasar el fin de semana tranquilos, que la cosa no está tan mal (en el mundo, porque en las redacciones la cosa sigue muy malita).
O eso podría uno creer si se tomara en serio este titular del ABC del 25 de octubre: "Cuatro de cada diez especies terrestres, marinas y de agua dulce han desaparecido, de media, desde 1970."
El titular tiene tela:
- No se entiende qué quiere decir el "de media";
- ¿Existen otras especies, además de las terrestres, marinas y de agua dulce? Supongo que las aves son especies terrestres, porque no están todo el día volando. Y no sé si hay especies subterráneas. Seguramente podría haberse dicho especies, a secas;
- Lo más grave: lo que parece entenderse, que es que el 40% de las especies del planeta se han extinguido desde 1970 es falso de toda falsedad.
Efectivamente: como se ve en el propio texto, lo que dice el informe del WWF del que se habla en la noticia (otra cosa es que, a su vez, sea cierto, porque no sabemos cómo se ha hecho el análisis) es que han descendido, en grandes proporciones, las poblaciones de algunas especies:
La merma en especies de agua dulce ha sido especialmente dramática, con una disminución en las tres últimas décadas de un 50 por ciento en las poblaciones de 323 especies vertebradas que se encuentran en ríos, lagos y humedales.
....
Las especies marinas también se encuentran amenazadas, con un descenso de aproximadamente un 30 por ciento en 267 especies de mamíferos, aves, reptiles y peces de los océanos y ecosistemas costeros.
No se dan más datos en la noticia, con lo que, sin haber accedido al informe del WWF, se echa uno a temblar pensando que el 40% "de media" del titular, sea nada más que la media entre el 30% de disminución de población de especies marinas y el 50% de las de agua dulce. No me extrañaría. Si confunde especies con poblaciones, también puede pensar que se puede hacer una media así. Pues nada, que pueden pasar el fin de semana tranquilos, que la cosa no está tan mal (en el mundo, porque en las redacciones la cosa sigue muy malita).
27.10.04
Al rico número!!!!
(Gracias a Salvatierra de Barros por la pista)
La Razón del domingo 24 de octubre publicaba una noticia sobre los accidentes de los autónomos, con este titular: "Los accidentes mortales de los autónomos descienden un 16%". Lo único razonable de la noticia es el titular y el primer párrafo, donde se cuenta que los accidentes mortales entre los autónomos han bajado, en los 9 primeros meses de 2004, de 168 a 141, lo que supone efectivamente un descenso del 16% aproximadamente.
Pero luego sigue con este dato irrelevante:
Y después continúa con más datos inútiles como estos:
Termina el engendro así:
En fin, tres valiosos párrafos de La Razón tirados a la basura. Con la de cosas interesantes que deben suceder en el mundo, ¿por qué nos castigan los periodistas con tanta irrelevancia?
La Razón del domingo 24 de octubre publicaba una noticia sobre los accidentes de los autónomos, con este titular: "Los accidentes mortales de los autónomos descienden un 16%". Lo único razonable de la noticia es el titular y el primer párrafo, donde se cuenta que los accidentes mortales entre los autónomos han bajado, en los 9 primeros meses de 2004, de 168 a 141, lo que supone efectivamente un descenso del 16% aproximadamente.
Pero luego sigue con este dato irrelevante:
Por comunidades autónomas, los accidentes mortales entre este grupo de trabajadores sólo aumentaron en Cantabria y Extremadura, con un incremento del 50 por ciento respecto a septiembre de 2003, mientras que los mayores descensos, en porcentaje similar, se dieron en La Rioja, Ceuta y Melilla.¿Por qué es irrelevante? Porque todas las comunidades citadas tienen muy poca población. Por ejemplo, Cantabria, tiene según mis cálculos, alrededor del 1,3% de la población española. Suponiendo que tenga una proporción parecida de los autónomos, y de los fallecimientos en accidente, en los primeros meses de 2003 debió tener 2 fallecimientos. Claro, si en este año hubo 3, eso es un aumento del 50%. Pero eso no significa nada, es totalmente irrelevante, porque con números tan pequeños cualquier cambio se convierte en "sube el 50%" o "baja el 50%" (me apostaría algo a que en La Rioja, Ceuta y Melilla, el descenso del 50% se dio al pasar de 2 muertes a una).
Y después continúa con más datos inútiles como estos:
Por edades, los autónomos de 36 a 54 años registran el 46,4 por ciento de los accidentes laborales y el 58,2 por ciento de los accidentes mortales. Por su parte, los mayores de 55 años padecieron 30,3 por ciento de los accidentes laborales y el 26,9 por ciento de los mortales, porcentajes que quedan en el 23,3 y el 14,9 por ciento, respectivamente, para el colectivo de autónomos menores de 35 años.¿Por qué es inútil? Porque si no sabemos qué proporción de los autónomos entra en cada grupo de edad, la información sobre qué proporción de los accidentes padece cada grupo es totalmente incomprensible. No podemos saber si cada grupo de edad tiene aproximadamente la proporción de accidentes que "le toca", en cuyo caso todo el párrafo sobra; o si algún grupo tiene más accidentes de los que les correspondería, en cuyo caso la información sería interesante, pero tal y como se da no lo podemos saber.
Termina el engendro así:
Por las mismas razones que con las edades, como nada sabemos sobre la distribución de los autónomos por sectores, nada aprendemos con este párrafo sobre la incidencia de los accidentes entre profesionales de diferentes áreas. Es de suponer que el 56,7% del transporte será más alto que el peso del sector entre los autónomos. Pero es sólo una suposición, educada, que el párrafo no nos permite comprobar.
Por sectores de actividad, la mortalidad más alta, el 56,7 por ciento, corresponde al transporte, seguido de la construcción, con el 25,5 por ciento de los fallecidos. La construcción y los servicios profesionales registran la mayoría de los accidentes laborales entre los autónomos, con el 26,6 por ciento; el transporte registra el 14,4 y el comercio, el 13,2 por ciento.
En fin, tres valiosos párrafos de La Razón tirados a la basura. Con la de cosas interesantes que deben suceder en el mundo, ¿por qué nos castigan los periodistas con tanta irrelevancia?
26.10.04
Vuelve Bélmez
(Gracias a Mauricio por la alerta)
Nunca hasta ahora me había ocupado en malaprensa de lo que podríamos llamar mejor pseudoprensa, es decir, la parte de la prensa que recoge noticias sobre pseudociencia, ciencias paranormales, y toda la horda de titiriteros que a su alrededor se mueven.
Como comprenderán, si me cojo un cabreo timoteo cada vez que veo mal interpretada una estadística, peor aún me parece que me vendan como noticias lo que son versiones modernas del timo de la estampita. Y la verdad es que en los medios "serios" tampoco aparecen ya tantas noticias como hace años sobre ovnis, figuras en los campos, o personas con poderes especiales tipo Uri Geller.
Eso sí, muchos siguen publicando el horóscopo. Y en la radio, además del programa de la cadena SER "Tercer Milenio", hay también en algunas cadenas nacionales espacios con adivinos, echadores de cartas y demás.
Pues bien, resulta que un famoso cuento chino, el de las Caras de Bélmez, (también conocido como "los gatos de Bélmez"), ha reaparecido con fuerza este mes de octubre, y diversos medios serios han recogido la historia como si tal cosa, sin siquiera poner en duda la credibilidad de gentes como la Sociedad Española de Investigaciones Paranormales (SEIP). La Voz de Galicia, por ejemplo, decía el 11 de octubre:
Naturalmente, los blogs escépticos están que arden con este reverdecer, en los supuestos medios serios, de una falsedad conocida. Vean al respecto Uno por uno, Master of Puppets, y especialmente El retorno de los charlatanes, que cuentan mejor que yo, con más conocimiento y detalle el esperpento en torno a esta historia. Me gusta especialmente la idea de "el retorno": ¿pero cómo van a encontrar explicaciones científicas los de la SEPI, si no las buscan?
En fin, como el otro día con lo del estudio Durex: SE BUSCA una noticia sobre el tema que mencione claramente las más que fundadas dudas sobre todo el montaje. Se recompensará con una mención en Buenaprensa.
Nunca hasta ahora me había ocupado en malaprensa de lo que podríamos llamar mejor pseudoprensa, es decir, la parte de la prensa que recoge noticias sobre pseudociencia, ciencias paranormales, y toda la horda de titiriteros que a su alrededor se mueven.
Como comprenderán, si me cojo un cabreo timoteo cada vez que veo mal interpretada una estadística, peor aún me parece que me vendan como noticias lo que son versiones modernas del timo de la estampita. Y la verdad es que en los medios "serios" tampoco aparecen ya tantas noticias como hace años sobre ovnis, figuras en los campos, o personas con poderes especiales tipo Uri Geller.
Eso sí, muchos siguen publicando el horóscopo. Y en la radio, además del programa de la cadena SER "Tercer Milenio", hay también en algunas cadenas nacionales espacios con adivinos, echadores de cartas y demás.
Pues bien, resulta que un famoso cuento chino, el de las Caras de Bélmez, (también conocido como "los gatos de Bélmez"), ha reaparecido con fuerza este mes de octubre, y diversos medios serios han recogido la historia como si tal cosa, sin siquiera poner en duda la credibilidad de gentes como la Sociedad Española de Investigaciones Paranormales (SEIP). La Voz de Galicia, por ejemplo, decía el 11 de octubre:
La Sociedad Española de Investigaciones Paranormales (SEIP) ratificó ayer el carácter parapsicológico del fenómeno de las caras de Bélmez de la Moraleda (Jaén), en una de cuyas viviendas, al parecer, aparecen rostros y siluetas sobre una pared desde 1971.La cosa va a peor. El lunes 25 de octubre el ABC nos sacude con este titular: "Las nuevas teleplastias de Bélmez de la Moraleda no son obra humana". Y escribe:
Tras realizar un experimento científico que comparó placas de cemento de la vivienda expuestas al fenómeno con otras inducidas artificialmente, los expertos de la asociación creen que el fenómeno no tiene explicación científica.
La Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológica (SEIP) descartó que las teleplastias halladas en la casa donde nació la propietaria de la célebre 'casa de las caras' de Bélmez de la Moraleda (Jaén) hallan [sic] sido fruto de la acción humana.Y en este plan anda la cosa, por lo que parece, desde que hace unos días las caras "reaparecieron". ¿Es que ninguno de los periodistas que escribe estas cosas ha visitado la página web de la SEIP y ha visto que clase de "científicos" se dan cita en ella? ¿Es que ninguno de sus jefes tiene la mínima decencia para pedirles que pongan en algún lugar de sus noticias referencias a otras fuentes, o a las muchas dudas que hay sobre los supuestos científicos que andan por ahí certificando tonterías?
Naturalmente, los blogs escépticos están que arden con este reverdecer, en los supuestos medios serios, de una falsedad conocida. Vean al respecto Uno por uno, Master of Puppets, y especialmente El retorno de los charlatanes, que cuentan mejor que yo, con más conocimiento y detalle el esperpento en torno a esta historia. Me gusta especialmente la idea de "el retorno": ¿pero cómo van a encontrar explicaciones científicas los de la SEPI, si no las buscan?
En fin, como el otro día con lo del estudio Durex: SE BUSCA una noticia sobre el tema que mencione claramente las más que fundadas dudas sobre todo el montaje. Se recompensará con una mención en Buenaprensa.
25.10.04
Castrismo infiltrado... en el grupo Vocento
Está bien volver de vez en cuando para visitar a la familia... y para poder echar un vistazo a la malaprensa local. El domingo 24de octubre El Correo de Bilbao, origen del antiguamente llamado "grupo Correo" y hoy Vocento, que incluye el ABC, publicaba una noticia sobre la reacción en Cuba a la famosa caída de Fidel al suelo tras pronunciar un mitín. El título de la noticia era ya curioso: "Fidelidad al Fidelismo".
Pero más impresionante era el antetítulo:
Lo peor: el texto parece salido directamente del Granma. No voy a poner comentarios, porque la cosa es tan chusca que sobran. Me limito a señalar en negritas las partes más llamativas.
Esta no la puedo dejar pasar sin subrayarla: "sin represión ni nada". Ya se sabe que la represión es el modo normal de operar con las masas que se rebelan contra las políticas injustas de los gobiernos. Pero el bueno de Fidel llegó y sólo con su presencia mesiánica, consiguió calmar a los manifestantes. Menos mal que no se le cayó una sandalia. Si no, estaría media Cuba corriendo ahora detrás de él, diciendo "Es el Mesías", "Es el Mesías".
En fin, la cosa termina así:
Y luego una carta al Correo para pedirles que manden de corresponsales a las dictaduras a gente un poco más avispada y menos crédula (en el mejor de los casos), o menos sectaria (en el peor).
Pero más impresionante era el antetítulo:
El accidente del presidente ha despertado la solidaridad de los once millones de habitantes de Cuba y el temor al futuro cuando falte su liderazgo.Espectacular la capacidad de investigación de la periodista, Milagros López de Guereño: ni "la mayoría", ni "muchos", ni nada parecido. Ella sabe que los once millones de cubanos han sentido "solidaridad". Parece un referéndum de los de Franco, con el 101% de votos favorables.
Lo peor: el texto parece salido directamente del Granma. No voy a poner comentarios, porque la cosa es tan chusca que sobran. Me limito a señalar en negritas las partes más llamativas.
La caída del presidente el miércoles en Santa Clara ha disparado muchas alarmas y un aluvión de mensajes de solidaridad...
...su traspiés causó conmoción. Provocó llantos y subidas de tensión, incluso sus detractores quedaron impactados ante el rictus de dolor del hombre al que llamaban hace años 'El caballo' por su elevada estatura y fortaleza física.
«Me dio mucha pena verle la cara de dolor. Se le ve fuerte todavía, pero los años no perdonan. Una caída como ésa a su edad puede ser peligrosa. No quisiera algo así ni para mi peor enemigo», comentó Giselle García, empleada de una empresa mixta.
«Su figura impone respeto», dice Gloria, una vecina de La Habana Vieja, que critica sin recato los problemas cotidianos: «El transporte es un dolor de cabeza y la vida está carísima». No obstante, reconoce: «Me erizo cuando pienso cómo con su sola presencia calmó a todos los que estaban tirando piedras a la Policía durante la crisis de los balseros (agosto de 1994). Los agentes no podía controlarlos, pero apareció Fidel y todos se calmaron, sin represión ni nada. Fue como dice la canción, 'Llegó el comandante y mandó parar'».
Esta no la puedo dejar pasar sin subrayarla: "sin represión ni nada". Ya se sabe que la represión es el modo normal de operar con las masas que se rebelan contra las políticas injustas de los gobiernos. Pero el bueno de Fidel llegó y sólo con su presencia mesiánica, consiguió calmar a los manifestantes. Menos mal que no se le cayó una sandalia. Si no, estaría media Cuba corriendo ahora detrás de él, diciendo "Es el Mesías", "Es el Mesías".
También circula de boca en boca cómo Fidel regala coches para premiar gestos notables o cómo se interesa personalmente por determinadas situaciones particulares. Por eso son miles los ciudadanos que recurren a él para resolver problemas atascados en las redes burocráticas.
Recientemente, en pleno apogeo de apagones o 'alumbrones', ... el gobernante tomó el toro por los cuernos y durante tres días compareció en programas especiales televisados en los que preguntaba sin cuartel a los expertos presentes las causas que habían originado la crisis energética.
Tras el tropezón, y dado que pocos conocen dónde vive el mandatario, los mensajes de solidaridad llegan al Consejo de Estado. «Querido Comandante: Quisiera que se ponga bien, que se cuide mucho la rodilla enferma. Me gustó mucho su mensaje al pueblo y me puso contento saber que estaba mejor, a mí, a mi familia y a mis hermanitos. Póngase pronto bien. Lo queremos mucho», decía la carta de Elián, el niño balsero que fue rescatado de Estados Unidos para traerlo de vuelta a Cuba.Aquí no me puedo contener: el niño no fue "rescatado" de Estados Unidos. Fue entregado por los Estados Unidos a su padre, tras un proceso legal en el que los tribunales de Estados Unidos, siguiendo sus propias leyes, decidieron que el padre tenía derecho a la custodia del niño.
Diplomáticos, presidentes y ex presidentes de varios países, líderes políticos, fundamentalmente latinoamericanos, intelectuales, cantantes y compositores, médicos cubanos cumpliendo misión en el extranjero, y hasta el alcalde del Concello de Láncara, en Lugo, han enviado notas deseándole una rápida recuperación.El mundo entero se solidariza con el bueno de Fidel, que regala coches a los pobres (¿será con su dinero?), hace duras preguntas a los técnicos sobre los apagones, y se interesa por los problemas cotidianos de los cubanos. ¿No les suena como a cacique latinoamericano de novela de Vargas Llosa o García Márquez?
En fin, la cosa termina así:
El año pasado, Castro advirtió que «destino no era venir al mundo para descansar al final» de su vida, pese a que «el tiempo pasa y las energías se agotan». Ésta fue su promesa: «Estaré con ustedes (...) mientras tenga conciencia de que pueda ser útil y si antes no lo decide la propia naturaleza. Ni un minuto menos, ni un segundo más».Qué mejor que las propias palabras del dictador para expresar, de manera absolutamente objetiva, su entrega al pueblo cubano. Se me caen las lágrimas. Ahora mismo le mando mi mensaje de solidaridad.
Y luego una carta al Correo para pedirles que manden de corresponsales a las dictaduras a gente un poco más avispada y menos crédula (en el mejor de los casos), o menos sectaria (en el peor).
23.10.04
27 por cien por mil o por cien mil
(Gracias a Javier Gamero por su envío)
El 8 de octubre ABC publicaba este gráfico, ilustrando una noticia sobre delincuencia basada en un informe del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia.
El artista, muy ingenioso él, ha pensado que un gráfico en forma de cristales rotos puede ser una manera original de informar sobre el tema.
Pero por el camino se ha dejado unas cuantas cosas:
- Las "barras" (cristales rotos) no son proporcionales a las cifras. Sí parecen serlo las más altas, pero no las de los extremos, los valores más pequeños (es difícil saberlo, por otra parte, ya que sus lados superiores no son horizontales).
- Las barras son de diferente anchura, sin que ello esté relacionado con el número de años de edad a los que se refieren. Las barras deberían ser o bien del mismo ancho, o bien de anchos proporcionales al número de años (según lo que se quiera representar). Pero no de un ancho arbitrario escogido por razones "artísticas".
- Encima de las barras hay unas cifras expresadas como porcentaje, que suman casi 100 (96,46). El lector podría pensar que ese es el porcentaje de actos violentos que se producen en cada grupo de edad. Lo cual significaría que más del cincuenta por ciento de los actos violentos se producen por jóvenes menores hasta 21 años de edad.
Sin embargo, en el gráfico hay también un rótulo que dice "Prevalencia x 1.000". ¿En qué quedamos? ¿Son datos por cien, por mil, o por cienmil? ¿Y entonces cada dato no es el porcentaje de los delitos que comete cada grupo de edad, sino el "por algo" de personas de cada grupo de edad que comete un delito?
Hay que leer el texto para enterarse de que así es, que se trata del tanto por mil de las personas, en cada grupo de edad, que fueron detenidos en el año 2003.
Pero ni eso, porque si uno sigue leyendo, se encuentra esto:
El 8 de octubre ABC publicaba este gráfico, ilustrando una noticia sobre delincuencia basada en un informe del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia.
El artista, muy ingenioso él, ha pensado que un gráfico en forma de cristales rotos puede ser una manera original de informar sobre el tema.
Pero por el camino se ha dejado unas cuantas cosas:
- Las "barras" (cristales rotos) no son proporcionales a las cifras. Sí parecen serlo las más altas, pero no las de los extremos, los valores más pequeños (es difícil saberlo, por otra parte, ya que sus lados superiores no son horizontales).
- Las barras son de diferente anchura, sin que ello esté relacionado con el número de años de edad a los que se refieren. Las barras deberían ser o bien del mismo ancho, o bien de anchos proporcionales al número de años (según lo que se quiera representar). Pero no de un ancho arbitrario escogido por razones "artísticas".
- Encima de las barras hay unas cifras expresadas como porcentaje, que suman casi 100 (96,46). El lector podría pensar que ese es el porcentaje de actos violentos que se producen en cada grupo de edad. Lo cual significaría que más del cincuenta por ciento de los actos violentos se producen por jóvenes menores hasta 21 años de edad.
Sin embargo, en el gráfico hay también un rótulo que dice "Prevalencia x 1.000". ¿En qué quedamos? ¿Son datos por cien, por mil, o por cienmil? ¿Y entonces cada dato no es el porcentaje de los delitos que comete cada grupo de edad, sino el "por algo" de personas de cada grupo de edad que comete un delito?
Hay que leer el texto para enterarse de que así es, que se trata del tanto por mil de las personas, en cada grupo de edad, que fueron detenidos en el año 2003.
Pero ni eso, porque si uno sigue leyendo, se encuentra esto:
O sea, que no todos los detenidos son delincuentes. Pero como no sabemos si esa distinción es sólo para jóvenes, o incluye a los otros números llegamos a la conclusión de que qué se yo. En fin. El corta y pega de nunca acabar, eso sí, esta vez aliñado por un artista gráfico.
El Centro Reina Sofía ha definido hasta el perfil predominante entre esos jóvenes menores de 21 años detenidos: son sobre todo hombres, residen en casa de sus padres, consumen drogas y tienen antecedentes penales. En el 60% de los casos son españoles y en el 40% restante extranjeros, pero entre estos sólo dos de cada diez delinquen, ya que para los otros dos de cada diez los problemas con la justicia son consecuencia de la aplicación de la Ley de Extranjería.
22.10.04
Disculpas
Durante una hora, aproximadamente, por un error mío, la página de Malaprensa ha sido sustituida por otra pequeña página que he montado, haciendo campaña contra el voto electrónico.
Disculpas a los que se hayan visto confundidos por el asunto.
Y de paso les invito a visitar
No al voto electrónico
Disculpas a los que se hayan visto confundidos por el asunto.
Y de paso les invito a visitar
No al voto electrónico
Ciencia basura... prensa basura
(Salvatierra de Barros y Wonka, casi a la vez, me llamaron la atención sobre esto. Gracias)
Como cada año, en los últimos días, decenas de medios comunicación en lengua española y centenares en otras lenguas, se han hecho eco de la encuesta global sobre sexualidad llevada a cabo por la empresa Durex.
Véanse, ayer, por ejemplo, La Razón, El Mundo, el ABC, o El País.
Ya se entiende que el tema es ligero, y "jugoso". Pero un creería que eso no excusa a los medios de mantener ciertos estándares de calidad. No se rían, hombre, que hablo en serio.
Resulta que lo de las encuestas sobre sexo es sabido en el mundillo sociológico que es uno de los temas más delicados y espinosos, y de los más complicados de hacer bien. Así que surge rápidamente la duda sobre cómo se habrá hecho el estudio.
En la página internacional de Durex pueden descargarse el informe "completo" (son sólo 18 páginas). No se cuenta muy bien, pero resulta que las 350.000 encuestas se han respondido a través de la página web de durex.com. Es decir, muestra auto-seleccionada, es decir, informe-basura que no tiene ninguna representatividad.
Entretenimiento para el fin de semana: busquen por los periódicos españoles (como los enlazados más arriba u otros) alguna mención al hecho de que este informe no tiene ninguna validez científica. Yo no he visto ninguna. Si alguien la encuentra, por favor, que incluya un comentario en este mensaje, y pondremos al periódico en cuestión en nuestra sección de buenaprensa.
Como cada año, en los últimos días, decenas de medios comunicación en lengua española y centenares en otras lenguas, se han hecho eco de la encuesta global sobre sexualidad llevada a cabo por la empresa Durex.
Véanse, ayer, por ejemplo, La Razón, El Mundo, el ABC, o El País.
Ya se entiende que el tema es ligero, y "jugoso". Pero un creería que eso no excusa a los medios de mantener ciertos estándares de calidad. No se rían, hombre, que hablo en serio.
Resulta que lo de las encuestas sobre sexo es sabido en el mundillo sociológico que es uno de los temas más delicados y espinosos, y de los más complicados de hacer bien. Así que surge rápidamente la duda sobre cómo se habrá hecho el estudio.
En la página internacional de Durex pueden descargarse el informe "completo" (son sólo 18 páginas). No se cuenta muy bien, pero resulta que las 350.000 encuestas se han respondido a través de la página web de durex.com. Es decir, muestra auto-seleccionada, es decir, informe-basura que no tiene ninguna representatividad.
Entretenimiento para el fin de semana: busquen por los periódicos españoles (como los enlazados más arriba u otros) alguna mención al hecho de que este informe no tiene ninguna validez científica. Yo no he visto ninguna. Si alguien la encuentra, por favor, que incluya un comentario en este mensaje, y pondremos al periódico en cuestión en nuestra sección de buenaprensa.
21.10.04
Si bebes no conduzcas... ni escribas en el periódico
El ABC del miércoles 20 trae dos noticias contradictorias sobre la siniestralidad en las carreteras españolas. Lo divertido es que las dos beben de la misma fuente (hip!), pero se ve que a algunos la bebida les sienta mal.
Dice la sección nacional, bajo el título " El 16 por ciento de la red vial del Estado presenta un riesgo elevado, según un informe europeo" lo siguiente:
Lógicamente, en las carreteras con más volumen de tráfico hay más accidentes en términos absolutos, pero el concepto de riesgo sólo se entiende como una proporción de accidentes en relación al número de coches que circulan. Madrid 1-Barcelona 0.
Dice la sección nacional, bajo el título " El 16 por ciento de la red vial del Estado presenta un riesgo elevado, según un informe europeo" lo siguiente:
Las Comunidades autónomas con mayor porcentaje de «puntos negros» en sus carreteras son Aragón, Comunidad Valenciana y Asturias (10 por ciento, 9,7 y 8,7, respectivamente), mientras Cataluña, Extremadura, Madrid y Murcia presentan un porcentaje nulo de tramos con índice de riesgo alto.Pero dice la edición de Cataluña: "La N-II a su paso por el Maresme es la carretera más peligrosa de España." Y empieza así:
Las dos citan el informe EuroRap. ¿Cómo se come? (O se bebe). Pues porque el redactor de Madrid utiliza el término "punto negro" o "tramos de índice de riesgo alto" utilizando un indicador que tiene en cuenta la densidad del tráfico, mientras que el redactor de Barcelona sólo tiene en cuenta el número absoluto de accidentes.
La carretera N-II a su paso por la comarca del Maresme (Barcelona) es la más peligrosa de España al concentrar el mayor índice de accidentes de tráfico del país, puesto que en el trienio 2001-2003 se produjeron 118 accidentes mortales o graves.
Lógicamente, en las carreteras con más volumen de tráfico hay más accidentes en términos absolutos, pero el concepto de riesgo sólo se entiende como una proporción de accidentes en relación al número de coches que circulan. Madrid 1-Barcelona 0.
20.10.04
Gráficos delictivos
(Gracias a Salvatierra de Barros por la pista)
No es por mala leche, pero El País del lunes (es decir, el famoso número 10.000) contenía uno de los mejores ejemplos que he encontrado hasta ahora de gráficos radicalmente inútiles. O peor que inútiles, porque no sólo no ayudan al lector a entender mejor los datos, sino que producen una impresión visual engañosa, que distorsiona los datos.
El gráfico estaba en la noticia titulada "La delincuencia bajó un 2,12% en los primeros nueve meses de 2004", pero se refería sólo a los primeros seis meses del año. Es éste:
¿No es genial? Las barras claras y oscuras (2003 y 2004) no son proporcionales. Pero entonces no sirven para nada. O lo que es peor, confunden. Para "entender el gráfico" hay que leer los números, todos, y literalmente prescindir de las barras, que dan una falsa impresión.
¿De qué sirve un gráfico de barras, si no es para expresar visualmente la proporción entre dos o más números? De nada. Hubiera bastado una tabla con los números que están en cada barra, y el porcentaje de descenso que aparece debajo. En general, cuando sólo hay dos números que comparar, un gráfico de barras no añade nada a los números. Sólo cuando hay una serie de datos relativamente larga el gráfico ayuda de verdad (si está bien hecho, claro).
Pero en los periódicos de hoy, ilusionados con el juguetito del ordenador que hace gráficos, nos cascan de vez en cuando tonterías como ésta. Y lo asombroso no es que el becario con el ordenador las haga. Lo asombroso es que el redactor de la noticia y el jefe de la sección las pasen.
No es por mala leche, pero El País del lunes (es decir, el famoso número 10.000) contenía uno de los mejores ejemplos que he encontrado hasta ahora de gráficos radicalmente inútiles. O peor que inútiles, porque no sólo no ayudan al lector a entender mejor los datos, sino que producen una impresión visual engañosa, que distorsiona los datos.
El gráfico estaba en la noticia titulada "La delincuencia bajó un 2,12% en los primeros nueve meses de 2004", pero se refería sólo a los primeros seis meses del año. Es éste:
¿No es genial? Las barras claras y oscuras (2003 y 2004) no son proporcionales. Pero entonces no sirven para nada. O lo que es peor, confunden. Para "entender el gráfico" hay que leer los números, todos, y literalmente prescindir de las barras, que dan una falsa impresión.
¿De qué sirve un gráfico de barras, si no es para expresar visualmente la proporción entre dos o más números? De nada. Hubiera bastado una tabla con los números que están en cada barra, y el porcentaje de descenso que aparece debajo. En general, cuando sólo hay dos números que comparar, un gráfico de barras no añade nada a los números. Sólo cuando hay una serie de datos relativamente larga el gráfico ayuda de verdad (si está bien hecho, claro).
Pero en los periódicos de hoy, ilusionados con el juguetito del ordenador que hace gráficos, nos cascan de vez en cuando tonterías como ésta. Y lo asombroso no es que el becario con el ordenador las haga. Lo asombroso es que el redactor de la noticia y el jefe de la sección las pasen.
19.10.04
Imposible escribir peor
Ayer me hacía eco del artículo "La imposible ecuación sanitaria", firmado por Sandro Pozzi, que publicaba El País en su número 10.000, refiriéndome sobre todo al gráfico que lo ilustraba. Pero ya me dí cuenta de que el texto no era mucho mejor.
Veamos
En fin, esta pieza antológica mancha las páginas de El País en su número 10.000. Qué lástima.
Veamos
...el incremento [del gasto federal ]está siendo muy fuerte, con una media anual del 9,3% entre 2001 y 2002.El incremento entre 2001 y 2002 no es una "media" anual, puesto que no se puede hacer la media cuando sólo hay un dato.
El gasto público representa hoy el 15% del PIB, en torno a 1,6 billones de dólares anuales o unos 5.400 dólares por habitanteComo ya dije ayer, no es el gasto público, sino el total, que es aproximadamente el doble.
Hay un problema: el ciudadano de a pie no se beneficia de estos fondos públicos que se lleva el sector sanitario y sólo ve cómo las aseguradoras le suben las primas cada año.¿Cómo dice? ¿El estado se gasta el 7% del PIB en gasto sanitario y eso "no beneficia" a los ciudadanos? ¡¡¡Joder, pues entonces que lo privaticen todo!!!
Los planes de cobertura sanitaria que ofrecen las empresas a sus empleados subieron un 60% desde 2000. En 1998, el coste en salud por empleado era de un dólar a la hora. Hoy es de 1,5 dólares.Han subido un 60% desde 2000, pero un 50% desde 1998. Me lo explique.
Se calcula que el número de empleados cubiertos por sus empresas cayó hasta el 61%, frente al 68% de 2001.No se sabe a qué año se refiere el 61%, pero aparte de que la caída es muy brusca, aunque sea en dos años, es dudoso que ese dato sea compatible con los porcentajes de cobertura por seguro de la empresa que aparecen en un gráfico que acompaña a la noticia (63,3% de la población, excluyendo jubilados, cubiertos en 2002 por ese tipo de seguros: parece que el porcentaje entre la población sería menor que entre empleados, ya que hay una parte de la población que son desempleados o auto-empleados; aunque también podría influir los diferentes tamaños de las familias de los empleados frente a otros sectores de la población).
...los estadounidenses están pagando como mínimo 10.200 dólares anuales por su plan de cobertura sanitaria, a lo que hay que añadir unos 20 dólares cada vez que se va a la consulta del médico y hasta 10 dólares al comprar los medicamentos. Esto al final equivale a una cuarta parte del ingreso medio de una familia en EE UU, que se sitúa en torno a los 43.000 dólares anuales.Al final, y al principio, 10.200 es casi la cuarta parte de 43.000. Pero es muy dudoso que 10.200 dólares sea el seguro mínimo para una familia. Mi experiencia personal allí hace un par de años me hace dudar. Pero no al corresponsal de El País, que firma desde Nueva York. Busco en Google y en 0,21 segundo encuentro esto, de un grupo digamos "progre" que critica, como el corresponsal, la falta de seguro médico de mucha gente, y que seguro que no se queda corto al criticar el duro coste del seguro privado para las familias: "The average family policy now costs $9,068 per year and continues to rise." Es decir, el coste medio de una póliza familiar es de 9.068 dólares.
Una reflexión que tiene su reflejo en el último censo en EE UU, que muestra que 45 millones de ciudadanos -en su mayoría con bajos ingresos- no disponen en la actualidad de seguro médico o de otro plan de cobertura sanitaria. Son 1,4 millones más de "sin seguro" que en el informe anterior y cinco millones más que al inicio del mandato del presidente George Bush al frente de la Casa Blanca. La alternativa podrían ser los programas públicos, pero uno está dirigido a la tercera edad (Medicare) y el otro a los pobres (Medicaid), lo que está convirtiendo la sanidad en una necesidad apta sólo para familias con buenos recursos. Y la presión sobre estos programas, además, no para de crecer debido al envejecimiento de la población y a que cada vez hay más pobres. [negritas mías]Aparte de que el antecedente del "lo que" no es muy claro, que la sanidad será un servicio, un bien o un lujo que sólo se podrán permitir unos u otros, pero no una "necesidad apta" para unos u otros. ¿Cómo define el autor "familias con buenos recursos"? Si los que no tienen seguro son, según el gráfico que acompaña el texto, el 17% de los americanos, su concepto de "familias con buenos recursos" abarca al 83% de los norteamericanos. La inmensa mayoría.
En fin, esta pieza antológica mancha las páginas de El País en su número 10.000. Qué lástima.
18.10.04
10.000 números de calidad... ¿y descuido?
El País celebra hoy sus 10.000 números, y lo hace a lo grande, regalando a los lectores un tocho de 292 páginas, y permitiendo el acceso gratuito durante todo el día a su página web completa, entre otras cosas.
Es obvio que El País es el periódico (de información general, y de pago) más leído de España, que es también muy influyente y leído por todo el establishment, y que en sus páginas hemos encontrado durante todos estos años mucha buena información. Es también lógico que toda empresa humana celebre sus grandes hitos, así que no hay por qué extrañarse de que el periódico celebre este momento especial.
No obstante, como lector escéptico de prensa, sí que pienso que el periódico debería tener ojos más críticos hacia sí mismo. La palabra "rigor" aparece unas cuantas veces en ese suplemento gordísimo que nos han dado hoy. Pero en diez minutos de ojeo al buen tun-tun he encontrado dos fallos serios: confundir enfermos de sida con infectados de vih en un mapa de la infección en áfrica(pag. 56) , y presentar un gráfico truncado por la base, sin indicarlo, de manera que 42 millones de personas parecen el doble que 36 millones (pag. 96) ¿Qué otras sorpresas nos deparará este suplemento especial, cuando lo miremos con cuidado? Si se cuelan estas cosas, en un suplemento preparado con mimo y tiempo, ¿no será que en el periódico no hay tanto rigor como el que cree?
Para ver lo que pasa en el periódico diario no hay que pasar hoy de la página 4, donde, acompañando a una noticia sobre la campaña electoral americana ("La imposible ecuación sanitaria") se presenta este gráfico sobre la evolución del gasto público sanitario en Estados Unidos.
Sólo hay dos "pequeños" problemas con el gráfico. El primero es que las cifras son incorrectas, ya que se refieren no al gasto público, sino al gasto total, y como (más o menos) se explica en el artículo, en Estados Unidos hay más gasto privado que público. El error se reproduce en el texto, donde se dice que el gasto público en sanidad es el 15% del PIB, cuando esa es la cifra representada por el gasto sanitario total. El público era, en 2002, el 46% del gasto total.
Pero además, cuando uno hace un gráfico sobre la evolución de cifras económicas, expresadas en unidades monetarias, no puede usar sin más la cifra en dólares corrientes de cada año, porque el valor de un dólar de 1990 no es el mismo que el de un dólar de 2002. La inflación hace subir los precios, los salarios, y los gastos de todo tipo, en términos nominales, sin que realmente suba el gasto. Por eso, para comparar gastos o ingresos a través del tiempo es necesario transformar los datos en dólares corrientes a dólares constantes, es decir, dólares que tienen en cuenta la inflación. Cosa que no se hace en el gráfico ni, me temo, en el resto del artículo.
Si la fuente original no lo cuenta bien, pues habrá que hacer algún cálculo. Por ejemplo, con las cifras antes citadas, más los datos de inflación de Estados Unidos que he encontrado aquí, pueden rehacerse los datos del gasto público per cápita entre 1990 y 2002, y sale algo como esto:
El gasto real actual es de unos 2.500 dólares, no 5.400. Y el aumento real desde 1990, descontada la inflación es de algo más del 50%, no casi el 100% como mostraba el gráfico de la información de El País.
¿Soy demasiado puntilloso, y para el lector medio de El País no es tan importante todo este detalle? Puede que sí. Pero entonces lo que hay que hacer es contar bien las ideas generales, y no ilustrarlas con malos datos o gráficos.
Por cierto, que en el artículo de marras me da la impresión de que hay también unos cuantos datos mal contados, así que invito a los lectores a revisar las cifras y comentarlas.
Es obvio que El País es el periódico (de información general, y de pago) más leído de España, que es también muy influyente y leído por todo el establishment, y que en sus páginas hemos encontrado durante todos estos años mucha buena información. Es también lógico que toda empresa humana celebre sus grandes hitos, así que no hay por qué extrañarse de que el periódico celebre este momento especial.
No obstante, como lector escéptico de prensa, sí que pienso que el periódico debería tener ojos más críticos hacia sí mismo. La palabra "rigor" aparece unas cuantas veces en ese suplemento gordísimo que nos han dado hoy. Pero en diez minutos de ojeo al buen tun-tun he encontrado dos fallos serios: confundir enfermos de sida con infectados de vih en un mapa de la infección en áfrica(pag. 56) , y presentar un gráfico truncado por la base, sin indicarlo, de manera que 42 millones de personas parecen el doble que 36 millones (pag. 96) ¿Qué otras sorpresas nos deparará este suplemento especial, cuando lo miremos con cuidado? Si se cuelan estas cosas, en un suplemento preparado con mimo y tiempo, ¿no será que en el periódico no hay tanto rigor como el que cree?
Para ver lo que pasa en el periódico diario no hay que pasar hoy de la página 4, donde, acompañando a una noticia sobre la campaña electoral americana ("La imposible ecuación sanitaria") se presenta este gráfico sobre la evolución del gasto público sanitario en Estados Unidos.
Sólo hay dos "pequeños" problemas con el gráfico. El primero es que las cifras son incorrectas, ya que se refieren no al gasto público, sino al gasto total, y como (más o menos) se explica en el artículo, en Estados Unidos hay más gasto privado que público. El error se reproduce en el texto, donde se dice que el gasto público en sanidad es el 15% del PIB, cuando esa es la cifra representada por el gasto sanitario total. El público era, en 2002, el 46% del gasto total.
Pero además, cuando uno hace un gráfico sobre la evolución de cifras económicas, expresadas en unidades monetarias, no puede usar sin más la cifra en dólares corrientes de cada año, porque el valor de un dólar de 1990 no es el mismo que el de un dólar de 2002. La inflación hace subir los precios, los salarios, y los gastos de todo tipo, en términos nominales, sin que realmente suba el gasto. Por eso, para comparar gastos o ingresos a través del tiempo es necesario transformar los datos en dólares corrientes a dólares constantes, es decir, dólares que tienen en cuenta la inflación. Cosa que no se hace en el gráfico ni, me temo, en el resto del artículo.
Si la fuente original no lo cuenta bien, pues habrá que hacer algún cálculo. Por ejemplo, con las cifras antes citadas, más los datos de inflación de Estados Unidos que he encontrado aquí, pueden rehacerse los datos del gasto público per cápita entre 1990 y 2002, y sale algo como esto:
El gasto real actual es de unos 2.500 dólares, no 5.400. Y el aumento real desde 1990, descontada la inflación es de algo más del 50%, no casi el 100% como mostraba el gráfico de la información de El País.
¿Soy demasiado puntilloso, y para el lector medio de El País no es tan importante todo este detalle? Puede que sí. Pero entonces lo que hay que hacer es contar bien las ideas generales, y no ilustrarlas con malos datos o gráficos.
Por cierto, que en el artículo de marras me da la impresión de que hay también unos cuantos datos mal contados, así que invito a los lectores a revisar las cifras y comentarlas.
17.10.04
Ocho de cada diez periodistas no piensan lo que escriben
(Gracias a Wonka por la pista)
O eso parece a veces leyendo los periódicos. El ABC del sábado 16 de octubre informa de que el Ministerio de Sanidad está preparando un plan para luchar contra la creciente obesidad infantil. En la noticia, con el título "Bollería industrial y refrescos, a debate en España para reducir la obesidad infantil", se recoge esta perla:
O eso parece a veces leyendo los periódicos. El ABC del sábado 16 de octubre informa de que el Ministerio de Sanidad está preparando un plan para luchar contra la creciente obesidad infantil. En la noticia, con el título "Bollería industrial y refrescos, a debate en España para reducir la obesidad infantil", se recoge esta perla:
Los especialistas tienen claro que los elementos responsables de la obesidad en España son hábitos tan poco saludables como que ocho de cada diez niños y adolescentes se van cada día de casa sin desayunar, a lo que se suma un progresivo abandono de la dieta mediterránea y un sedentarismo cada vez más acusado.Uuupss. ¿Ocho de cada diez niños y adolescentes se van cada día de casa sin desayunar? ¿Seguro? ¿Dónde está el sentido común del periodista? ¿Ocho de cada diez madres toleran que sus hijos salgan de casa sin comer absolutamente nada? ¡Qué memez!
16.10.04
Este hogar se autodestruirá en 30 segundos
Esa frase, tipo Misión Imposible, me ha venido a la cabeza al leer este titular de El País del 15 de octubre: "Más de la mitad de los hogares españoles no llega a fin de mes". Naturalmente, con lo de "no llegar" no se refiere a eso. Ni a lo del divorcio rápido que el gobierno quiere introducir. Se refiere a la dificultad para llegar económicamente.
Pero no es esa pequeña confusión lingüística la que trae la noticia a malaprensa. ¿No creen ustedes que todos nos habríamos dado cuenta si más de la mitad de los hogares "no llegaran" a fin de mes, es decir, realmente no pudieran pagar sus gastos normales, o tuvieran que hacer enormes recortes de sus gastos para poder terminar el mes? ¿Ven ustedes alrededor una sociedad en la que a más de la mitad de las familias el dinero que ganan no les llega realmente para cubrir sus gastos?
Claro que no, porque no es cierto. Aquí están los datos:
Pero no es esa pequeña confusión lingüística la que trae la noticia a malaprensa. ¿No creen ustedes que todos nos habríamos dado cuenta si más de la mitad de los hogares "no llegaran" a fin de mes, es decir, realmente no pudieran pagar sus gastos normales, o tuvieran que hacer enormes recortes de sus gastos para poder terminar el mes? ¿Ven ustedes alrededor una sociedad en la que a más de la mitad de las familias el dinero que ganan no les llega realmente para cubrir sus gastos?
Claro que no, porque no es cierto. Aquí están los datos:
En cuanto a la percepción subjetiva del momento económico,entre abril y junio, el 55,9% de las familias españolas dijo que tenía alguna dificultad para llegar a fin de mes con sus ingresos netos, 0,42 puntos más que un año antes. Así, según el resultado de las encuestas, el 12,44% de los hogares tenía mucha dificultad para terminar el mes, el 16,94% dificultad, y el 26,54% cierta dificultad. Del resto, el 28,56% llegaba con cierta facilidad, el 14,14% con facilidad y sólo el 1,3% restante con mucha facilidad. El porcentaje de hogares que en el segundo trimestre podían destinar algo de dinero al ahorro se situó en el 37,44%, 1,78 puntos más que un año antes.Redondeando: el 56% de las familias tiene "alguna dificultad" para llegar a fin de mes con sus ingresos netos, lo que es el resultado de sumar los que tienen mucha dificultad (12%), dificultad a secas (17%) y, el grupo más numeroso, "cierta dificultad" (27%). Incluir a esos tres grupos como familias que "no llegan a fin de mes" es una clara distorsión de los datos. Pero claro, produce un titular más espectacular.
15.10.04
Tranquilos, sus videojuegos son legales
Lo de la división de poderes y el reparto de competencias entre ejecutivo, legislativo y judicial parece que se les resiste a los periodistas, que repiten una y otra vez falsedades considerables sobre lo que hacen los ejecutivos (que "aprueban leyes", según muchos titulares) o sobre las decisiones de los jueces.
Ejemplo: El alarmista titular de hoy en El País dice que
El Tribunal de Justicia de la UE veta los juegos que simulan asesinatos.
El titular es doblemente falso. Por un lado, porque "juegos que simulan asesinatos" incluiría una enorme porción de videojuegos, y parece que la decisión se aplica sólo a juegos en los que personas reales se disparan entre sí con armas simuladas.
Segundo, y mucho más importante, porque el tribunal no ha vetado nada. Lo que el tribunal ha dicho es algo muy diferente: que la decisión alemana de prohibir esos juegos en Alemania no es contraria a las leyes europeas que permiten el libre comercio y la libre prestación de servicios.
No sé si falla la lógica, el lenguaje, o la culturilla general, pero parece que la diferencia entre "declarar que una prohibición (en un país concreto) es válida" y "prohibir" es demasiado sutil para el periodista que ha redactado el titular.
Ejemplo: El alarmista titular de hoy en El País dice que
El Tribunal de Justicia de la UE veta los juegos que simulan asesinatos.
El titular es doblemente falso. Por un lado, porque "juegos que simulan asesinatos" incluiría una enorme porción de videojuegos, y parece que la decisión se aplica sólo a juegos en los que personas reales se disparan entre sí con armas simuladas.
Segundo, y mucho más importante, porque el tribunal no ha vetado nada. Lo que el tribunal ha dicho es algo muy diferente: que la decisión alemana de prohibir esos juegos en Alemania no es contraria a las leyes europeas que permiten el libre comercio y la libre prestación de servicios.
No sé si falla la lógica, el lenguaje, o la culturilla general, pero parece que la diferencia entre "declarar que una prohibición (en un país concreto) es válida" y "prohibir" es demasiado sutil para el periodista que ha redactado el titular.
Impuestos y recaudación
Dice El Mundo del viernes 15 de octubre que Gallardón subirá las tasas de grúa un 113% y un 51% la zona ORA. Ya se sabe, subir los impuestos siempre es impopular.
Pero el periódico patina con su titular porque los porcentajes que maneja no son los referidos al aumento de los impuestos, sino al aumento de la recaudación, que son cosas muy diferentes.
Subir impuestos está feo, pero siempre se ha dicho que mejorar la gestión de los mismos y luchar contra el fraude está muy bien. Igualmente, no creo que haya mucha gente que se oponga a que la grúa actúe más en Madrid y nos vaya obligando a todos a ser un poco más civilizados como conductores.
Habrá que ver los detalles, cuando se conozcan, de cuánto va a subir la tasa, y cuánto la actividad, pero en todo caso mezclar aumento de tasas con aumento de recaudación es una confusión imperdonable.
Pero el periódico patina con su titular porque los porcentajes que maneja no son los referidos al aumento de los impuestos, sino al aumento de la recaudación, que son cosas muy diferentes.
...lo que más subirá en 2005 para contribuir a los ingresos municipales serán las tasas de la grúa, un 113% hasta 16 millones de euros, y del Servicio de Estacionamiento Regulado (SER), con una previsión de 54 millones tras una subida del 51%.Así que el señor Bravo (concejal de Hacienda) "no dijo cuanto" iba a subir la grúa, pero el titular dice que es el 113%. Alguien se ha colado.
En relación al SER, Bravo indicó que se aplicará una subida progresiva que elevará la hora de aparcamiento en zona verde de 1,30 a 1,80 euros -un 38%-, aun por debajo de ciudades como Barcelona (2,50 euros), mientras que con la grúa se recaudará más no sólo porque será más cara -no dijo cuanto- sino porque registrará un "incremento importantísimo de actividad".
Subir impuestos está feo, pero siempre se ha dicho que mejorar la gestión de los mismos y luchar contra el fraude está muy bien. Igualmente, no creo que haya mucha gente que se oponga a que la grúa actúe más en Madrid y nos vaya obligando a todos a ser un poco más civilizados como conductores.
Habrá que ver los detalles, cuando se conozcan, de cuánto va a subir la tasa, y cuánto la actividad, pero en todo caso mezclar aumento de tasas con aumento de recaudación es una confusión imperdonable.
13.10.04
Batiburrillo de datos
(Gracias a Salvatierra de Barros por la pista)
El País del 11 de octubre publicaba una información sobre las relaciones entre familias y ancianos en España, con el titular Las mujeres se encargan de cuidar a los ancianos en 1,1 millones de hogares.
No hay, a primera vista, ningún dato obviamente erróneo en el texto, como suele pasar en otros casos de malaprensa. Pero sí que hay algo que aparece muchas otras veces, y que Salvatierra de Barros llama "batiburrillo de datos", que es el caso de las noticias que dan muchos datos numéricos, pero no acaban de dar una imagen clara de lo que quieren decir. Quizá porque el periodista no la tiene, quizá porque no la tiene tampoco el que ha redactado la nota de prensa de la que ha tomado los datos el periodista (en este caso es una nota del Ministerio de Trabajo y Asunto Sociales), quizá porque (esperemos que no) ni siquiera los autores del estudio en el que se inspira la nota saben muy bien cuál es el mensaje que quieren transmitir.
Lo que produce una noticia como esta es más confusión que información. Por ejemplo, el titular destaca el número absoluto de hogares en que "las mujeres" se encargan de cuidar a los ancianos. Se entiende que quiere decir las hijas de las personas mayores. Pero resulta que el texto nos dice que de 1,6 millones de hogares con un mayor dependiente, en un 14% de los casos los cuida personal doméstico; del resto, en un 83% (1,14 millones de hogares) los cuidan las mujeres; pero más abajo se dice que sólo "en el 47% de los casos las mujeres (las hijas) son las únicas de la casa que se ocupan del mayor". Problema: no se sabe cuál es la base de ese 47%, si todos los hogares con mayores, o sólo los que no tienen empleados domésticos para atenderles. En ambos casos, quizá, teniendo en cuenta la tradición española de cargar los mayores a las espaldas de las mujeres, ese 47% sería una noticia más interesante que los 1,1 millones de hogares del titular.
Otro problema: hay muchos datos en la noticia cuyo significado real es incomprensible, porque sólo aportan datos de los grupos estudiados, pero no dan datos de referencia del conjunto de la sociedad, para comparar. Ejemplos: el 38% de las mujeres que cuidan a ancianos no puede disfrutar de vacaciones; el 33% de ellas se declaran cansadas; más de la mitad tiene problemas de salud; el 45% tienen problemas crónicos. ¿Qué significan esos porcentajes, si no tenemos, para comparar los del conjunto de la población equivalente (en este caso mujeres que viven en familia)?
Lo mismo para los datos sobre los ancianos: el 65% de las viviendas no tiene calefacción; el 40% no tiene ni una estufa para calentarse; el 18% carece de ascensor. Sin referencias comparativas estos datos poco significan, aunque para mí que debe haber algún error, sobre todo en lo de la calefacción.
En fin, que en este caso el corta y pega de la nota de prensa, que a su vez seguramente no tenía un mensaje claro, da lugar a una ensalada de datos que no acaba por transmitir ningún mensaje muy claro. Ruido, más que información.
El País del 11 de octubre publicaba una información sobre las relaciones entre familias y ancianos en España, con el titular Las mujeres se encargan de cuidar a los ancianos en 1,1 millones de hogares.
No hay, a primera vista, ningún dato obviamente erróneo en el texto, como suele pasar en otros casos de malaprensa. Pero sí que hay algo que aparece muchas otras veces, y que Salvatierra de Barros llama "batiburrillo de datos", que es el caso de las noticias que dan muchos datos numéricos, pero no acaban de dar una imagen clara de lo que quieren decir. Quizá porque el periodista no la tiene, quizá porque no la tiene tampoco el que ha redactado la nota de prensa de la que ha tomado los datos el periodista (en este caso es una nota del Ministerio de Trabajo y Asunto Sociales), quizá porque (esperemos que no) ni siquiera los autores del estudio en el que se inspira la nota saben muy bien cuál es el mensaje que quieren transmitir.
Lo que produce una noticia como esta es más confusión que información. Por ejemplo, el titular destaca el número absoluto de hogares en que "las mujeres" se encargan de cuidar a los ancianos. Se entiende que quiere decir las hijas de las personas mayores. Pero resulta que el texto nos dice que de 1,6 millones de hogares con un mayor dependiente, en un 14% de los casos los cuida personal doméstico; del resto, en un 83% (1,14 millones de hogares) los cuidan las mujeres; pero más abajo se dice que sólo "en el 47% de los casos las mujeres (las hijas) son las únicas de la casa que se ocupan del mayor". Problema: no se sabe cuál es la base de ese 47%, si todos los hogares con mayores, o sólo los que no tienen empleados domésticos para atenderles. En ambos casos, quizá, teniendo en cuenta la tradición española de cargar los mayores a las espaldas de las mujeres, ese 47% sería una noticia más interesante que los 1,1 millones de hogares del titular.
Otro problema: hay muchos datos en la noticia cuyo significado real es incomprensible, porque sólo aportan datos de los grupos estudiados, pero no dan datos de referencia del conjunto de la sociedad, para comparar. Ejemplos: el 38% de las mujeres que cuidan a ancianos no puede disfrutar de vacaciones; el 33% de ellas se declaran cansadas; más de la mitad tiene problemas de salud; el 45% tienen problemas crónicos. ¿Qué significan esos porcentajes, si no tenemos, para comparar los del conjunto de la población equivalente (en este caso mujeres que viven en familia)?
Lo mismo para los datos sobre los ancianos: el 65% de las viviendas no tiene calefacción; el 40% no tiene ni una estufa para calentarse; el 18% carece de ascensor. Sin referencias comparativas estos datos poco significan, aunque para mí que debe haber algún error, sobre todo en lo de la calefacción.
En fin, que en este caso el corta y pega de la nota de prensa, que a su vez seguramente no tenía un mensaje claro, da lugar a una ensalada de datos que no acaba por transmitir ningún mensaje muy claro. Ruido, más que información.
11.10.04
Lo mismo da ocho que ochenta
Confieso algo un poco malévolo: da un gustillo especial pillar en falta, cuando se trata de números a las páginas de economía, y especialmente a los suplementos dominicales de colores sepia, donde nos abruman con números, con los que el ciudadano normal se marea y tiene la impresión de se puede estar perdiendo algo importante si no los entiende.
Pues bien: podemos relajarnos porque algunos de los propios periodistas de estas secciones (y sus jefes, que digo yo que supervisan las portadas) tampoco se enteran.
El domingo 3 de octubre El País Negocios publicaba en su portada una noticia titulada "La Bolsa vence en la carreta del tiempo", con el subtítulo "Desde 1980 se ha revalorizado el 610%". En el texto de portada y de nuevo en el reportaje, que continuaba a página completa en el interior, se decía también que la renta fija "ha subido el 210%" y los productos bancarios el 110%. El reportaje era un resumen de un trabajo publicado por el Servicio de Estudios de la Bolsa de Madrid, que ha hecho un interesante estudio comparando la rentabilidad acumulada, desde 1980 hasta hoy, de un hipotético inversor que hubiera realizado y mantenido su inversión, reinvirtiendo todos los beneficios intermedios, en tres modelos alternativos: bolsa (usando índices medios de la bosla española), renta fija a largo plazo (bonos de deuda pública) y depósitos bancarios de corto plazo.
Lamentablemente, el periodista se ha hecho un lío con los números, porque, como las rentabilidades obtenidas por esos tres productos no fueron las que indica el texto, sino aproximadamente 10 veces más. Como el mismo texto indica "cien euros invertidos en 1980 en la Bolsa española se han convertido en 24 años en 6.100 euros," (en realidad 6.054), pero eso no es una rentabilidad del 610%, que significaría haber multiplicado el valor por 6, sino más bien de 5954%, ya que el valor se ha multiplicado por 60. La rentabilidad de los bonos es de aproximadamente 1.950%, y la de los depósitos bancarios habría sido aproximadamente del 1.000%. Nada, un cerito arriba o abajo a quien le importa.
Esto es algo más que una errata, puesto que altera considerablemente el significado del texto. Es curioso el empecinamiento de El País en usar esa rentabilidad en 24 años, mal calculada por el propio periódico (esa cifra no viene en el estudio de Bolsa de Madrid), y que sin embargo omita otra serie de cifras jugosas que sí aparecen en el estudio: la rentabilidad anual acumulada de cada producto, la rentabilidad descontada la inflación, la rentabilidad comparada que hubieran obtenido inversores en diferentes periodos de tiempo (desde 1 hasta los 24 años), según cuando hubieran realizado su inversión y desinversión.
Y ahí no queda todo. Cuando el periodista intenta ilustrar la idea de que la bolsa es más arriesgada, porque oscila mucho más que los bonos o los depósitos, muestra de nuevo que le cuesta entender lo de las proporciones y los porcentajes. Según él, cuando más riqueza se creó en la bolsa fue entre 1996 y marzo de 2000, cuando el valor de los 100 euros hipóteticamente invertidos en 1980 pasó de 2.000 a 7.100 euros. Pero entre 1983 y 1987 el valor de la inversión en bolsa se multiplicó casi por 7. Pero claro, en el gráfico que acompaña la noticia este es "sólo" un salto desde 145 a 1.034 euros.
En fin, que este es uno de esos casos en los que uno desearía que el periodista se hubiera limitado a resumir correctamente, y si me apuran, a cortar y pegar, porque con sus aportaciones confunde más que ayuda. Y se pregunta uno en qué estaba pensando el director de este suplementeo de Negocios, que por cierto, se supone escrito sin la presión urgente del cierre, y con suficiente tiempo para repasar los originales.
Pues bien: podemos relajarnos porque algunos de los propios periodistas de estas secciones (y sus jefes, que digo yo que supervisan las portadas) tampoco se enteran.
El domingo 3 de octubre El País Negocios publicaba en su portada una noticia titulada "La Bolsa vence en la carreta del tiempo", con el subtítulo "Desde 1980 se ha revalorizado el 610%". En el texto de portada y de nuevo en el reportaje, que continuaba a página completa en el interior, se decía también que la renta fija "ha subido el 210%" y los productos bancarios el 110%. El reportaje era un resumen de un trabajo publicado por el Servicio de Estudios de la Bolsa de Madrid, que ha hecho un interesante estudio comparando la rentabilidad acumulada, desde 1980 hasta hoy, de un hipotético inversor que hubiera realizado y mantenido su inversión, reinvirtiendo todos los beneficios intermedios, en tres modelos alternativos: bolsa (usando índices medios de la bosla española), renta fija a largo plazo (bonos de deuda pública) y depósitos bancarios de corto plazo.
Lamentablemente, el periodista se ha hecho un lío con los números, porque, como las rentabilidades obtenidas por esos tres productos no fueron las que indica el texto, sino aproximadamente 10 veces más. Como el mismo texto indica "cien euros invertidos en 1980 en la Bolsa española se han convertido en 24 años en 6.100 euros," (en realidad 6.054), pero eso no es una rentabilidad del 610%, que significaría haber multiplicado el valor por 6, sino más bien de 5954%, ya que el valor se ha multiplicado por 60. La rentabilidad de los bonos es de aproximadamente 1.950%, y la de los depósitos bancarios habría sido aproximadamente del 1.000%. Nada, un cerito arriba o abajo a quien le importa.
Esto es algo más que una errata, puesto que altera considerablemente el significado del texto. Es curioso el empecinamiento de El País en usar esa rentabilidad en 24 años, mal calculada por el propio periódico (esa cifra no viene en el estudio de Bolsa de Madrid), y que sin embargo omita otra serie de cifras jugosas que sí aparecen en el estudio: la rentabilidad anual acumulada de cada producto, la rentabilidad descontada la inflación, la rentabilidad comparada que hubieran obtenido inversores en diferentes periodos de tiempo (desde 1 hasta los 24 años), según cuando hubieran realizado su inversión y desinversión.
Y ahí no queda todo. Cuando el periodista intenta ilustrar la idea de que la bolsa es más arriesgada, porque oscila mucho más que los bonos o los depósitos, muestra de nuevo que le cuesta entender lo de las proporciones y los porcentajes. Según él, cuando más riqueza se creó en la bolsa fue entre 1996 y marzo de 2000, cuando el valor de los 100 euros hipóteticamente invertidos en 1980 pasó de 2.000 a 7.100 euros. Pero entre 1983 y 1987 el valor de la inversión en bolsa se multiplicó casi por 7. Pero claro, en el gráfico que acompaña la noticia este es "sólo" un salto desde 145 a 1.034 euros.
En fin, que este es uno de esos casos en los que uno desearía que el periodista se hubiera limitado a resumir correctamente, y si me apuran, a cortar y pegar, porque con sus aportaciones confunde más que ayuda. Y se pregunta uno en qué estaba pensando el director de este suplementeo de Negocios, que por cierto, se supone escrito sin la presión urgente del cierre, y con suficiente tiempo para repasar los originales.
8.10.04
Confusión entre sociedad y estado
La sección de tecnología de El Mundo ofrece el viernes 8 de octubre un artículo interesante, pero con un titular claramente engañoso: "España: avanzando hacia la retaguardia de Europa". ¿Por qué es engañoso?
Porque la incorporación de España a las nuevas tecnologías no va tan mal. El propio artículo lo dice:
Es un razonamiento muy flojo. Afortunadamente, ni "España" es lo mismo que "el gobierno español", ni lo que pase en España con la Sociedad de la Información depende del dinero que gaste el Ministerio de Industria. Así que no hay ninguna regla que diga que el gasto público en un tema tenga que crecer a la par que el fenómeno al que se dirige. Quizá incluso al revés: si el estado sirve (en teoría) para compensar los "fallos del mercado", pues cuando el mercado provee de bienes y servicios en un área y un sector crece mucho, se podría argumentar que el papel del estado es menos necesario.
Al menos, el papel como "gastador". Más importante serán, quizá, sus actividades de regulación y vigilancia. Pero en todo caso, en este sector, como en tantos otros, el estado no es el agente principal ni sus decisiones son tan importantes.
Así que España no va para atrás porque el presupuesto del ministerio sólo aumente el 1%. Aunque ya puestos a mirar ese detalle, hay que señalar que el artículo hace mal su argumento porque se olvida de la inflación. Si el presupuesto aumenta un 1% y la inflación está en torno al 2,5%-3%, el gasto en términos reales disminuye, porque un 1% más de euros compra menos cosas si los precios han subido un 3%. O sea que las cosas, en el gasto público, son peores de lo que piensa el redactor. Pero, como he dicho más arriba, a lo mejor no importa tanto.
Porque la incorporación de España a las nuevas tecnologías no va tan mal. El propio artículo lo dice:
Un 9% más de navegantes domésticos. 14,4 millones de usuarios potenciales de la Red. Aumentos espectaculares del uso por persona: 16,2% más páginas vistas por persona de media, un 21% de aumento en las sesiones de navegación, 8,4% de crecimiento en el número de dominios visitados, un 17,4% más horas de navegación mensuales... Dan ganas de llorar, de emoción. Internet crece en España con inusitado, desmesurado vigor.¿Por qué entonces el titular? Pues porque, según el texto, el proyecto de presupuestos para 2005 sólo contempla un aumento del 1% en el apartado de Ministerio de Industria dedicado a la Investigación y Desarrollo de la Sociedad de la Información. "¿Qué ocurre cuando uno aumenta en un 1% el presupuesto dedicado a algo que crece un 9%? Pues que en realidad está bajando el presupuesto. Racaneando dinero."
Es un razonamiento muy flojo. Afortunadamente, ni "España" es lo mismo que "el gobierno español", ni lo que pase en España con la Sociedad de la Información depende del dinero que gaste el Ministerio de Industria. Así que no hay ninguna regla que diga que el gasto público en un tema tenga que crecer a la par que el fenómeno al que se dirige. Quizá incluso al revés: si el estado sirve (en teoría) para compensar los "fallos del mercado", pues cuando el mercado provee de bienes y servicios en un área y un sector crece mucho, se podría argumentar que el papel del estado es menos necesario.
Al menos, el papel como "gastador". Más importante serán, quizá, sus actividades de regulación y vigilancia. Pero en todo caso, en este sector, como en tantos otros, el estado no es el agente principal ni sus decisiones son tan importantes.
Así que España no va para atrás porque el presupuesto del ministerio sólo aumente el 1%. Aunque ya puestos a mirar ese detalle, hay que señalar que el artículo hace mal su argumento porque se olvida de la inflación. Si el presupuesto aumenta un 1% y la inflación está en torno al 2,5%-3%, el gasto en términos reales disminuye, porque un 1% más de euros compra menos cosas si los precios han subido un 3%. O sea que las cosas, en el gasto público, son peores de lo que piensa el redactor. Pero, como he dicho más arriba, a lo mejor no importa tanto.
7.10.04
11S-11M
(Gracias a Salvatierra de Barros por la sugerencia)
No sé si es la fascinación del número o qué, pero desde el atentado del 11-M en Madrid alguna gente se ha empeñado en hacer comparaciones entre ambos eventos. Algunas pueden ser sensatas, pero otras parecen disparatadas.
Ejemplo: según parece, un estudio de investigadores de la Universidad de Alcalá ha estudiado el impacto psicológico del evento sobre los supervivientes y sobre la población en general. Dice el ABC que "Un estudio científico revela que casi la mitad de los heridos del 11-M ha sufrido estrés y un tercio, depresión". Puede que sea cierto y no parece disparatado (según como se defina "herido", supongo).
Pero lo que simplemente no me creo es lo siguiente, que aparecen también en la información de ABC, y que El País lleva a su titular: "Los daños psicológicos del 11-M en Alcalá son idénticos a los del 11-S en Nueva York". Y luego siguen un montón de datos como estos:
No conozco los datos de Manhattan, pero me apostaría algo a que en la comparación debe haber problemas de algún tipo. Buenos candidatos: diferentes definiciones de las enfermedades, no aleatoriedad de la muestra (se dice que se han estudiado a 500 residentes en Alcalá de Henares, pero no se dice nada del método).
¿Qué debe hacer el periodista cuando encuentra una afirmación como ésa que es obviamente una exageración? Hay varias opciones legítimas, como hemos dicho otras veces: no publicar la información, si no es muy importante; averiguar más y aclarar las posibles fuentes de los errores; contarlo con cautelas y subrayando al lector lo dudoso de los datos... Lo que no debe hacer nunca es lo que han hecho el ABC o El País: tragarselo todo y regurgitarlo a sus lectores sin comentario, duda, ni crítica.
No sé si es la fascinación del número o qué, pero desde el atentado del 11-M en Madrid alguna gente se ha empeñado en hacer comparaciones entre ambos eventos. Algunas pueden ser sensatas, pero otras parecen disparatadas.
Ejemplo: según parece, un estudio de investigadores de la Universidad de Alcalá ha estudiado el impacto psicológico del evento sobre los supervivientes y sobre la población en general. Dice el ABC que "Un estudio científico revela que casi la mitad de los heridos del 11-M ha sufrido estrés y un tercio, depresión". Puede que sea cierto y no parece disparatado (según como se defina "herido", supongo).
Pero lo que simplemente no me creo es lo siguiente, que aparecen también en la información de ABC, y que El País lleva a su titular: "Los daños psicológicos del 11-M en Alcalá son idénticos a los del 11-S en Nueva York". Y luego siguen un montón de datos como estos:
Dos meses después del 11-M, un 12% de la población de Alcalá de Henares, el municipio del que partieron los cuatro trenes donde explotaron bombas, sufría estrés postraumático, y un 10% padecía miedo a los espacios abiertos. Las cifras, obtenidas por expertos de la Universidad de Alcalá y varios hospitales madrileños, son muy similares a las registradas en las áreas cercanas a las Torres Gemelas dos meses después del 11-S.Con el debido respeto a las víctimas, cuyo drama personal y familiar es siempre terrible, y no depende de que además hayan muerto cinco, 10, 100 ó 1.000 personas más, simplemente no es creíble que el impacto social de estos dos acontecimientos haya sido similar. Según El País, un 15% de los muertos y un 20% de los heridos el 11-M venían de Alcalá. Aproximadamente 30 muertos y, pongamos 200 heridos. Pero para la mayoría de los alcalaínos la experiencia fue indirecta, puesto que no sucedió allí. ¿Realmente el impacto psicológico puede ser semejante al de la población del sur de Manhattan, que vive en torno a las torres, que experimentó en primera persona el derrumbe de los edificios, el pánico de aquel día, con temor directo sobre su vida, días sin saber si los muertos eran 3.000 ó 10.000, semanas sin servicios básicos, meses de retirada de escombros...?
No conozco los datos de Manhattan, pero me apostaría algo a que en la comparación debe haber problemas de algún tipo. Buenos candidatos: diferentes definiciones de las enfermedades, no aleatoriedad de la muestra (se dice que se han estudiado a 500 residentes en Alcalá de Henares, pero no se dice nada del método).
¿Qué debe hacer el periodista cuando encuentra una afirmación como ésa que es obviamente una exageración? Hay varias opciones legítimas, como hemos dicho otras veces: no publicar la información, si no es muy importante; averiguar más y aclarar las posibles fuentes de los errores; contarlo con cautelas y subrayando al lector lo dudoso de los datos... Lo que no debe hacer nunca es lo que han hecho el ABC o El País: tragarselo todo y regurgitarlo a sus lectores sin comentario, duda, ni crítica.
6.10.04
Control de alcoholemia para el gabinete de prensa
(Gracias otra vez a Wonka por la pista)
El ABC repite en Malaprensa por su contumaz uso de titulares que distorsionan las noticias, y que pueden ser fácilmente desmentidos por la lectura de la propia noticia, aparte de que a menudo desafían el sentido común.
Titula el ABC del martes 5 de octubre que "Los jóvenes se emborrachan ahora casi el doble que hace dos años". Es el tipo de dramático cambio social que no podría pasar desapercibido. El doble en 2 años es mucho para que haga falta un estudio que nos lo cuente.
Naturalmente, no es el doble: el estudio realizado a estudiantes de 14 a 18 años indica que "si en 2002 un 19,4% de los jóvenes reconocía haberse embriagado en el último mes ahora se ha pasado a un 27,3%." Puesto que no hay ningún otro dato al respecto, parece que es de ahí de donde el periodista ha sacado lo del aumento de las borracheras.
Pero claro, el aumento no es del doble, sino del 41%; y el fenómeno medido no es el número o la frecuencia de las borracheras, sino el hecho de haber tenido una en el último mes.
El barullo no acaba ahí. Se dice también que "si en 2002 la edad en que se comenzaba a beber estaba en 15,3 años ahora se ha pasado a 13,7". Pero alguien se ha hecho un lío: en el estudio de 2002, se distinguía entre el primer consumo de alcohol y el comienzo del consumo habitual (semanal). El primero tenía lugar a los 13,6 años, y el segundo a los 15,3.
Todo hace sospechar que el dato del que se está informando ahora es también del "primer consumo" y no el del consumo semanal, con lo cual no habría ninguna diferencia entre 2002 y 2003. Sin embargo, como los datos provienen de una rueda de prensa, y se repiten en similares términos por Telemadrid y como no hay, al parecer, una nota de prensa que el periodista haya podido utilizar como fuente escrita, para cotejar lo que dijo la minista, el palo en este caso se lo merece más bien el gabinete de prensa del ministerio, por transmitir un dato erróneo.
Lo dicho, que la noticia cae en un alarmismo exagerado, probablemente inducido por la rueda de prensa de la ministra. Será interesante ver qué pasa cuando se publiquen los datos completos del estudio de 2003, porque los de 2002 decían que el consumo de alcohol llevaba varios años moderándose. ¿Habrá un cambio de tendencia o será todo un ataque de sensacionalismo ministerial?
El ABC repite en Malaprensa por su contumaz uso de titulares que distorsionan las noticias, y que pueden ser fácilmente desmentidos por la lectura de la propia noticia, aparte de que a menudo desafían el sentido común.
Titula el ABC del martes 5 de octubre que "Los jóvenes se emborrachan ahora casi el doble que hace dos años". Es el tipo de dramático cambio social que no podría pasar desapercibido. El doble en 2 años es mucho para que haga falta un estudio que nos lo cuente.
Naturalmente, no es el doble: el estudio realizado a estudiantes de 14 a 18 años indica que "si en 2002 un 19,4% de los jóvenes reconocía haberse embriagado en el último mes ahora se ha pasado a un 27,3%." Puesto que no hay ningún otro dato al respecto, parece que es de ahí de donde el periodista ha sacado lo del aumento de las borracheras.
Pero claro, el aumento no es del doble, sino del 41%; y el fenómeno medido no es el número o la frecuencia de las borracheras, sino el hecho de haber tenido una en el último mes.
El barullo no acaba ahí. Se dice también que "si en 2002 la edad en que se comenzaba a beber estaba en 15,3 años ahora se ha pasado a 13,7". Pero alguien se ha hecho un lío: en el estudio de 2002, se distinguía entre el primer consumo de alcohol y el comienzo del consumo habitual (semanal). El primero tenía lugar a los 13,6 años, y el segundo a los 15,3.
Todo hace sospechar que el dato del que se está informando ahora es también del "primer consumo" y no el del consumo semanal, con lo cual no habría ninguna diferencia entre 2002 y 2003. Sin embargo, como los datos provienen de una rueda de prensa, y se repiten en similares términos por Telemadrid y como no hay, al parecer, una nota de prensa que el periodista haya podido utilizar como fuente escrita, para cotejar lo que dijo la minista, el palo en este caso se lo merece más bien el gabinete de prensa del ministerio, por transmitir un dato erróneo.
Lo dicho, que la noticia cae en un alarmismo exagerado, probablemente inducido por la rueda de prensa de la ministra. Será interesante ver qué pasa cuando se publiquen los datos completos del estudio de 2003, porque los de 2002 decían que el consumo de alcohol llevaba varios años moderándose. ¿Habrá un cambio de tendencia o será todo un ataque de sensacionalismo ministerial?
5.10.04
Esta noticia pierde aceite
(De nuevo gracias a Wonka por la pista)
Las páginas de salud son un pozo sin fondo de errores. O bien exageran tremendamente los riesgos, o bien se emocionan ante las noticias positivas, pero casi siempre descuidan la precisión que este tipo de informaciones demanda.
Aunque a veces es sobre todo el titular el que estropea una noticia que no está del todo mal. Es el caso de la que traía el ABC del sábado 25 de septiembre, con el titular "La dieta mediterránea reduce en un 65 por ciento la tasa de mortalidad". La primera frase desmiente el titular:
Lo más divertido es que la dieta mediterránea era, de las cuatro cosas, la que menos reducía la mortalidad. Como se puede ver en el estudio, que está disponible gratuitamente en la página del Journal of the American Medical Association, la mortalidad por todas las causas (y no sólo el riesgo de enfermedad coronaria, cáncer o cardiovascular, como decía la noticia) se reducía en los que seguían una dieta mediterránea un 22%, frente al 37% de los que hacían ejercicio, el 35% de los que no fumaban, y el 23% de los que consumían moderadamentealcohol (lo que equivale a un empate con la dieta).
En fin, que la noticia hubiera merecido un titular más ajustado, pero no menos optimista, como por ejemplo: "El ejercicio moderado reduce un tercio la mortalidad en los mayores de 70 años." Claro que el ejercicio no es algo tan español como la dieta mediterránea. Eso sí, se pueden bailar sevillanas.
Las páginas de salud son un pozo sin fondo de errores. O bien exageran tremendamente los riesgos, o bien se emocionan ante las noticias positivas, pero casi siempre descuidan la precisión que este tipo de informaciones demanda.
Aunque a veces es sobre todo el titular el que estropea una noticia que no está del todo mal. Es el caso de la que traía el ABC del sábado 25 de septiembre, con el titular "La dieta mediterránea reduce en un 65 por ciento la tasa de mortalidad". La primera frase desmiente el titular:
La dieta mediterránea, combinada con hábitos saludables como el ejercicio físico o el control sobre el consumo de alcohol y tabaco, puede reducir hasta en dos terceras partes la tasa de mortalidad de las personas mayores de 70 años.Pequeño matiz: para llegar a ese 65% de reducción, hay que combinar la dieta mediterránea, con reducir los consumos de alcohol y tabaco y hacer más ejercicio. El entusiasmo del ABC por lo español parece que le ha cegado al redactor del titular. Y además el estudio se refiere sólo a mayores de 70 años.
Lo más divertido es que la dieta mediterránea era, de las cuatro cosas, la que menos reducía la mortalidad. Como se puede ver en el estudio, que está disponible gratuitamente en la página del Journal of the American Medical Association, la mortalidad por todas las causas (y no sólo el riesgo de enfermedad coronaria, cáncer o cardiovascular, como decía la noticia) se reducía en los que seguían una dieta mediterránea un 22%, frente al 37% de los que hacían ejercicio, el 35% de los que no fumaban, y el 23% de los que consumían moderadamentealcohol (lo que equivale a un empate con la dieta).
En fin, que la noticia hubiera merecido un titular más ajustado, pero no menos optimista, como por ejemplo: "El ejercicio moderado reduce un tercio la mortalidad en los mayores de 70 años." Claro que el ejercicio no es algo tan español como la dieta mediterránea. Eso sí, se pueden bailar sevillanas.
4.10.04
En espera de buenas cifras... sobre las listas de espera
(Artículo remitido íntegramente por Wonka. Muchas gracias de nuevo)
En El Mundo de 1 de octubre de 2004, sección M2, p. 9, se incluye la noticia “Un año esperando una mamografía”, titular exagerado donde los haya para destacar los “hallazgos” de un estudio recién publicado por la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid. El estudio intenta mostrar la evolución de las listas de espera en 14 especialidades y dos pruebas radiológicas entre el año 2001 y el año 2004.
Como en tantos otros casos de “malaprensa”, la periodista se limita a repetirlo acríticamente y a enfatizar todavía más los énfasis que interesan al que presenta el estudio, con su dosis correspondiente de fallos de “numeracy”. Por ejemplo, dice la periodista que “En 2001 la espera media para esta prueba [mamografía] era de un mes. Ahora la demora mínima ... se sitúa en 35 días y la máxima en 330". Esta última cifra es la que ella misma se ha encargado de resaltar en el primer párrafo. Sólo hay un problema, el dato de la “espera media” es falso; al menos, lo es si nos guiamos por el estudio que se comenta. Este estudio no incluye esperas medias (como sí se señala en la nota de Europa Press) sino esperas máximas y mínimas (más sobre esto más adelante), y en el caso de la mamografía ni siquiera está claro lo que incluye, ya que en el cuadro de datos indica sólo “30 [días] – cita telefónica” para el año 2001 y “35 – 330" para el año 2004. ¿El primer dato es una media? No se dice en el cuadro.
Como no incluye esperas medias, tampoco es fácilmente admisible el subtítulo de la noticia: “Según un estudio, las demoras para algunas especialidades han subido respecto a 2001". Veamos por qué.
El estudio sólo recoge máximos y mínimos, pero no otro tipo de medidas que pudieran darnos idea del comportamiento medio de las listas de espera. Cabrían dos medidas al respecto: la media (se suma el tiempo que espera cada paciente para ver al especialista y se divide por el total de pacientes) o la mediana (se colocan los datos de espera de cada paciente ordenados de mayor a menor y se elige el valor que divide a ese conjunto en dos mitades iguales). En jerga estadística, a ambas medidas les llaman “medidas de tendencia central” y son las más utilizadas, dependiendo de circunstancias en las que no podemos entrar aquí, para comparar cosas como los ingresos o los gastos de los hogares en dos momentos distintos. Los mínimos y los máximos no nos dicen nada de la media o la mediana. Puede darse el caso de que aumente el mínimo y aumente el máximo en una muestra y no varíen las medidas de tendencia central. Igualmente, pueden disminuir ambos y aumentar la media o la mediana.
No extraña que la nota de prensa de la ADSP no se atreva a establecer claramente ese tipo de comparaciones, pues para hacerlas tendrían que haber utilizado medias (sí lo hizo días antes la OCU con un estudio propio, que quizá habría que comentar en otro momento o lugar).
En realidad, con sus propios datos, la ADSP (y los periodistas, claro) podían haber sido, quizá, más positivos. Como se ve en la tabla siguiente, el número de especialidades en que aumenta la espera mínima es de 5 pero se reduce en 9. Asimismo, el número de especialidades en que aumenta el máximo es de 4, pero se reduce en 9. Si tenemos en cuenta el intervalo entre mínimo y máximo, dicho intervalo habría aumentado en 5 especialidaes, pero se habría reducido en 9. Por término medio, los tiempos mínimos de espera se habrían reducido en 2,3 días (sobre 13) y los máximos en 20,1 días (sobre 99,0).
Por supuesto con los datos anteriores, no podemos decir nada de la evolución media de las listas de espera, para lo cual la ADSP habría hecho bien en proporcionarnos medias o medianas. Se ha limitado, por contra, a ofrecernos unos datos mediocres, en la esperanza de que el periodista y el lector medio (o mediano, medianillo) no se dieran cuenta.
En El Mundo de 1 de octubre de 2004, sección M2, p. 9, se incluye la noticia “Un año esperando una mamografía”, titular exagerado donde los haya para destacar los “hallazgos” de un estudio recién publicado por la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid. El estudio intenta mostrar la evolución de las listas de espera en 14 especialidades y dos pruebas radiológicas entre el año 2001 y el año 2004.
Como en tantos otros casos de “malaprensa”, la periodista se limita a repetirlo acríticamente y a enfatizar todavía más los énfasis que interesan al que presenta el estudio, con su dosis correspondiente de fallos de “numeracy”. Por ejemplo, dice la periodista que “En 2001 la espera media para esta prueba [mamografía] era de un mes. Ahora la demora mínima ... se sitúa en 35 días y la máxima en 330". Esta última cifra es la que ella misma se ha encargado de resaltar en el primer párrafo. Sólo hay un problema, el dato de la “espera media” es falso; al menos, lo es si nos guiamos por el estudio que se comenta. Este estudio no incluye esperas medias (como sí se señala en la nota de Europa Press) sino esperas máximas y mínimas (más sobre esto más adelante), y en el caso de la mamografía ni siquiera está claro lo que incluye, ya que en el cuadro de datos indica sólo “30 [días] – cita telefónica” para el año 2001 y “35 – 330" para el año 2004. ¿El primer dato es una media? No se dice en el cuadro.
Como no incluye esperas medias, tampoco es fácilmente admisible el subtítulo de la noticia: “Según un estudio, las demoras para algunas especialidades han subido respecto a 2001". Veamos por qué.
El estudio sólo recoge máximos y mínimos, pero no otro tipo de medidas que pudieran darnos idea del comportamiento medio de las listas de espera. Cabrían dos medidas al respecto: la media (se suma el tiempo que espera cada paciente para ver al especialista y se divide por el total de pacientes) o la mediana (se colocan los datos de espera de cada paciente ordenados de mayor a menor y se elige el valor que divide a ese conjunto en dos mitades iguales). En jerga estadística, a ambas medidas les llaman “medidas de tendencia central” y son las más utilizadas, dependiendo de circunstancias en las que no podemos entrar aquí, para comparar cosas como los ingresos o los gastos de los hogares en dos momentos distintos. Los mínimos y los máximos no nos dicen nada de la media o la mediana. Puede darse el caso de que aumente el mínimo y aumente el máximo en una muestra y no varíen las medidas de tendencia central. Igualmente, pueden disminuir ambos y aumentar la media o la mediana.
No extraña que la nota de prensa de la ADSP no se atreva a establecer claramente ese tipo de comparaciones, pues para hacerlas tendrían que haber utilizado medias (sí lo hizo días antes la OCU con un estudio propio, que quizá habría que comentar en otro momento o lugar).
En realidad, con sus propios datos, la ADSP (y los periodistas, claro) podían haber sido, quizá, más positivos. Como se ve en la tabla siguiente, el número de especialidades en que aumenta la espera mínima es de 5 pero se reduce en 9. Asimismo, el número de especialidades en que aumenta el máximo es de 4, pero se reduce en 9. Si tenemos en cuenta el intervalo entre mínimo y máximo, dicho intervalo habría aumentado en 5 especialidaes, pero se habría reducido en 9. Por término medio, los tiempos mínimos de espera se habrían reducido en 2,3 días (sobre 13) y los máximos en 20,1 días (sobre 99,0).
| Días mínimos y máximos de espera para la atención del especialista o la realización de una prueba radiológica en la Comunidad de Madrid, años 2001 (enero-agosto) y 2004 (enero-agosto) | |||||||
| 2001 | 2004 | Diferencias | |||||
| Mínimo | Máximo | Mínimo | Máximo | Mínimo | Máximo | Intervalo | |
| Cardiología | 3 | 205 | 1 | 58 | -2 | -147 | -149 |
| Cirugía | 6 | 32 | 3 | 70 | -3 | 38 | 35 |
| Dermatología | 6 | 95 | 19 | 48 | 13 | -47 | -34 |
| Digestivo | 3 | 35 | 6 | 60 | 3 | 25 | 28 |
| Ecografía | 18 | 180 | 18 | 61 | 0 | -119 | -119 |
| Endocrinología | 5 | 78 | 1 | 65 | -4 | -13 | -17 |
| Ginecología | 6 | 176 | 7 | 120 | 1 | -56 | -55 |
| Mamografía | 30 | 35 | 330* | 5 | |||
| Neurología | 4 | 131 | 6 | 140 | 2 | 9 | 11 |
| O.R.L. | 3 | 33 | 1 | 60 | -2 | 27 | 25 |
| Obstetricia | 3 | 41 | 2 | 26 | -1 | -15 | -16 |
| Oftalmología | 13 | 146 | 5 | 60 | -8 | -86 | -94 |
| Rehabilitación | 90 | 60 | -30 | ||||
| Reumatología | 12 | 63 | 3 | 8 | -9 | -55 | -64 |
| Traumatología | 3 | 104 | 3 | 90 | 0 | -14 | -14 |
| Urología | 3 | 68 | 1 | 240 | -2 | 172 | 170 |
| Casos en que aumenta el mínimo, el máximo o el intervalo | 5 | 4 | 5 | ||||
| Casos en que disminuye el mínimo, el máximo o el intervalo | 9 | 9 | 9 | ||||
| Media | 13 | 99,1 | 10,7 | 79 | -2,3 | -20,1 | -20,9 |
| Fuente: elaboración propia con datos de ADSP. | |||||||
| (*) Dato no incluido en la comparación por no contar con su equivalente en 2001. | |||||||
Por supuesto con los datos anteriores, no podemos decir nada de la evolución media de las listas de espera, para lo cual la ADSP habría hecho bien en proporcionarnos medias o medianas. Se ha limitado, por contra, a ofrecernos unos datos mediocres, en la esperanza de que el periodista y el lector medio (o mediano, medianillo) no se dieran cuenta.
1.10.04
Lo peor de septiembre
Para animar un poco la cosa, inicio hoy un pequeño juego en Malaprensa: invito a los lectores a escoger, entre los artículos del mes de septiembre, el que refleje el peor caso de malaprensa.
Los artículos de septiembre pueden verse, todos seguidos, usando el link que aparece en la columna de la derecha, bajo "archivos".
Para expresar su opción, añada un comentario en esta entrada del cuaderno, explicando no sólo cual es su elección, sino también sus razones. El artículo más votado será el primero de una nueva sección dedicada a recoger la Pésimaprensa.
Los artículos de septiembre pueden verse, todos seguidos, usando el link que aparece en la columna de la derecha, bajo "archivos".
Para expresar su opción, añada un comentario en esta entrada del cuaderno, explicando no sólo cual es su elección, sino también sus razones. El artículo más votado será el primero de una nueva sección dedicada a recoger la Pésimaprensa.
¿Hipotecas? No, gracias
Lo de las hipotecas y el precio de los pisos lleva tiempo siendo mareante: casi no hay semana donde alguien en algún lado no haga una estimación de lo que han subido, en el último mes/semestre/año, en España/Madrid/Cataluña... los pisos, con lo cual todos tenemos una confusión considerable encima. Con tal exceso de información, uno necesitaría que alguien con un poco de criterio se leyera las diferentes estimaciones, distinguiera la paja del trigo y nos ahorrara leer morralla o datos confusos, contradictorios o mal elaborados.
Para eso querríamos la prensa de calidad, esa que parece que ahora está un poco mosqueada por la competencia desde Internet, y se preocupa por la falta de fiabilidad de los boletines, confidenciales y cosas semejantes que circulan por la red. Pero amigo, el pequeño problema es que la prensa seria no es muy seria, y están tan confusa como todos nosotros con los datos de las hipotecas, y en lugar de poner orden añade a la confusión y embarulla todo.
Ejemplo al canto. El País del 30 de septiembre titula una noticia: "La concesión de créditos para vivienda crece a ritmos del 40%". La sintaxis no me parece muy convincente, pero en fin, centrémenos en la cifra. ¿Qué es exactamente lo que ha crecido un 40%? ¿Y en qué plazo? Leamos:
Problema: no salen las cuentas.
Veamos: Valor total de créditos de un año (C)=Número de créditos(N)*Crédito Medio (M).
C03=N03*M03
C04=N04*M04
Pero entonces lo que dice el párrafo es
C04=C03*1,40
N04=N03*1,1943
M04=M03*1,133
Según esto:
C03*1,40=(NO3*1,1943)*(M03*1,133)
C03*1,40=(NO3*M03)*1,353
C03*1,40=C03*1,353
O sea que una de las tres cifras está mal.
Peor aún, si se sigue leyendo la noticia, se descubre, con esfuerzo, entre el marasmo de datos, que el crédito hipotecario total al que se refiere el titular no es el destinado a vivienda sólo, sino también el que incluye fincas rústicas, solares, y locales de negocio. Y los 120.000 euros de valor medio de la hipoteca también se refieren a todas las hipotecas de todos los tipos. Y la subida del 13,3% en comparación con un año antes también parece que se refiere al total de hipotecas, incluyendo solares y locales de negocio, o garajes, o cualquier otra finca hipotecada.
O sea, que de lo dicho, niente. Que el titular es engañoso y que acaba uno teniendo que ir a la página web del INE a enterarse de lo que realmente pasa. ¿Y se extrañan los pofesionales de que la gente deserte?
Para eso querríamos la prensa de calidad, esa que parece que ahora está un poco mosqueada por la competencia desde Internet, y se preocupa por la falta de fiabilidad de los boletines, confidenciales y cosas semejantes que circulan por la red. Pero amigo, el pequeño problema es que la prensa seria no es muy seria, y están tan confusa como todos nosotros con los datos de las hipotecas, y en lugar de poner orden añade a la confusión y embarulla todo.
Ejemplo al canto. El País del 30 de septiembre titula una noticia: "La concesión de créditos para vivienda crece a ritmos del 40%". La sintaxis no me parece muy convincente, pero en fin, centrémenos en la cifra. ¿Qué es exactamente lo que ha crecido un 40%? ¿Y en qué plazo? Leamos:
Los españoles siguen endeudándose con la compra de la vivienda. El importe de los créditos hipotecarios formalizados durante el primer semestre del año aumentó un 40,1%, mientras que el número de fincas hipotecadas creció el 19,43% respecto al mismo periodo de 2003, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). El importe medio de las hipotecas se situó en 119.561 euros, el 13,3% más que un año antes.Algo se aclara: el salto del 40% se refiere a una comparación entre el importe total de los créditos hipotecarios para la compra de vivienda suscritos en el primer semestre de 2004, en comparación con los suscritos en el primer semestre de 2003. Como el número de fincas hipotecadas creció un 19,43%, en realidad el importe medio creció "sólo" un 13,3%.
Problema: no salen las cuentas.
Veamos: Valor total de créditos de un año (C)=Número de créditos(N)*Crédito Medio (M).
C03=N03*M03
C04=N04*M04
Pero entonces lo que dice el párrafo es
C04=C03*1,40
N04=N03*1,1943
M04=M03*1,133
Según esto:
C03*1,40=(NO3*1,1943)*(M03*1,133)
C03*1,40=(NO3*M03)*1,353
C03*1,40=C03*1,353
O sea que una de las tres cifras está mal.
Peor aún, si se sigue leyendo la noticia, se descubre, con esfuerzo, entre el marasmo de datos, que el crédito hipotecario total al que se refiere el titular no es el destinado a vivienda sólo, sino también el que incluye fincas rústicas, solares, y locales de negocio. Y los 120.000 euros de valor medio de la hipoteca también se refieren a todas las hipotecas de todos los tipos. Y la subida del 13,3% en comparación con un año antes también parece que se refiere al total de hipotecas, incluyendo solares y locales de negocio, o garajes, o cualquier otra finca hipotecada.
O sea, que de lo dicho, niente. Que el titular es engañoso y que acaba uno teniendo que ir a la página web del INE a enterarse de lo que realmente pasa. ¿Y se extrañan los pofesionales de que la gente deserte?