31.12.04

Feliz 2005 

Mis mejores deseos para el 2005 a todos los lectores de Malaprensa. El año próximo seguiremos dando la murga, a ver si nos hacen caso.

Deterioro, ¿qué deterioro? 

El Mundo y ABC y tantos otros periódicos se han hecho estos días de que el llamado Observatorio del Sistema Nacional de Salud ha publicado su primer informe, referido al año 2003, en el que evalúa la marcha del sistema sanitario público.

Casi todos los titulares hablan de que el informa detecta un "deterioro", aunque leyendo con cuidado las noticias, no parece claro si esa palabra procede del informe, o es más bien una expresión pronunciada por el secretario general de sanidad, Fernando Lamata, que naturalmente es un cargo político, y que en la misma rueda de prensa acusó al gobierno anterior de ser el responsable del deterioro.

Lo extraño es que en las noticias que he leído la principal evidencia sobre el "deterioro" aparece enterrada tras muchos párrafos (o no aparece, como en el ABC), y consiste en que las encuestas a los usuarios muestran una cierta caída de la puntuación recibida por el sistema (de medio punto sobre 10, aproximadamente).

En cambio, se citan repetidamente como evidencias del deterioro dos datos absolutamente discutibles como indicio de tal cosa. Uno es el aumento del gasto farmacéutico, que puede ser un problema grave para el sistema, y puede ser consecuencia de muchos factores (envejecimiento de la poblacion, entre otros), pero es extraño entender que indique un deterioro.

El otro, más curioso todavía, es el hecho de que la proporción del gasto en relación al PIB haya permanecido constante en los últimos años (en torno al 5,4% del PIB), que se compara desfavorablemente con los países de nuestro entorno, en los que el gasto sanitario ha crecido en relación al PIB en periodos comparables.

Da la casualidad de que en el periodo reseñado (1997-2003) el PIB español ha crecido más que el de los países del entorno europeo. Así, la "congelación" del gasto en España (expresión del ABC), es en realidad un aumento considerable, que bien pudiera ser que fuera mayor del producido en Alemania, donde el gasto sanitario ha pasado del 8 al 8,6 por ciento. Pero además no sabía yo que los resultados de un sistema sanitario se midieran por cuánto se gasta en él.

El gasto es una cosa y los resultados otra. Como en ciertos servicios públicos es tan difícil medir los resultados, a veces se usa el gasto como indicador aproximado del esfuerzo realizado en una materia en diferentes países. Pero de ahí a equiparar evolución del gasto con evolución de los resultados, hay un gran salto. ¿Se imaginan ustedes a un ama de casa que dijera: "estoy encantada porque en mi casa cada vez gastamos más en ropa"? ¿O a un empresario que dijera: "la empresa va muy bien porque nuestros gastos de producción crecen todos los años"? Como que no, ¿verdad? Pues no se ve por qué el estado tiene que aplicar esa lógica.

30.12.04

Políticamente incorrecta 

Supongo que así se puede calificar mi anotación de hoy. El Mundo dice que "El Comercio Justo aumenta sus ventas un 40% en el 2004," haciéndose eco de la información transmitida por Intermón Oxfam sobre la evolución de las ventas en sus tiendas en 2004.

El disparate es doble. Por un lado se toman los datos ofrecidos por una sola organización como representativos de todas las ventas del autoproclamado "comercio justo", cuando es obvio que hay otras organizaciones que se dedican también a ese tipo de comercio. No parece que sea un error accidental de El Mundo, sino que seguramente viene inspirado por los textos de Intermón, ya que hace unos días una entrevista a su director, Ignasi Carreras, en Canal+, dio lugar a una carta de protesta de A Cova da Terra, otra entidad que dice tener entre sus actividades el "comercio justo", que se quejaba de que, preguntado sobre donde se podían comprar productos de "comercio justo" había dirigido a los espectadores en exclusiva a sus propias tiendas, y no había mencionado que existieran tiendas de otras organizaciones (hay de hecho una Coordinadora Estatal, que incluye, por cierto, alguna que defiende las excelencias del sistema cubano: eso sí que es justicia, y lo demás son tonterías).

Pero hay un segundo disparate. Aún si la noticia recogiera los datos de todas las tiendas de España dedicadas a esa peculiar modalidad del comercio, el titular seguiría siendo del todo inapropiado. Porque una cosa es que con fines propagandistícos todas estas organizaciones hayan decidido llamar al tipo de comercio que practican "comercio justo", acusando implícitamente a todos los demás de cometer alguna clase de injusticia con su comercio, y creando una especie de presunción de culpabilidad sobre todo el comercio realizado por canales comerciales ordinarios y por grandes empresas. Y otra cosa es que un periódico acepte acríticamente esa denominación, sin poner unas comillas o cualificarla, como si el único comercio justo que se practica sea el que hacen estas organizaciones.

Bien al contrario, en principio, hay que presumir, salvo prueba en contrario, que todo comercio es justo, pues se basa en la interacción voluntaria de dos partes, comprador y vendedor. Es obvio que si el poder de negociación de esas dos partes es extremadamente desigual se puede producir una posición de abuso de la más fuerte, que podría dar lugar a situaciones moralmente repugnantes de explotación. Aunque claro, lo que nos parece explotación a los occidentales, puede que no se lo parezca a los habitantes de países más pobres (véase al respecto este artículo de Johan Norberg sobre las fábricas de Nike en Vietnam).

En definitiva, "comercio justo" es una expresión propagandística como la sería, no sé, "coches fiables", usada por un fabricante. Ningún periódico se atrevería a titular "aumenta el 20% la venta de coches fiables" para referirse a la evolución de las ventas de una marca en particular. Pues igualmente tendencioso y engañoso es usar comercio justo, sin comillas ni cualificaciones, para referirse a las ventas de una, o incluso de todas, las organizaciones que usan esa "denominación comercial".

28.12.04

El tren volador 

Creo que hasta ahora no hemos hablado en Malaprensa de las fotos de archivo totalmente faltas de información que muchas veces acompañan a las noticias. Un periodista nos podría contar mejor porque aparecen. Las televisiones tienen que poner "algo" cuando informan sobre un tema (por eso las repetitivas imágenes de parejas en los parques retozando, cuando se informa, qué se yo, de la última encuesta sobre comportamientos amorosos).

Pero los periódicos no tienen que poner una foto no informativa para acompañar una noticia. Se supone que el espacio en los periódicos es escaso, y que las fotos sólo deberían aparecer si aportan alguna información. Sin embargo aparecen. Quizá alguien que trabaje en un periódico nos puede explicar este extraño fenómeno. ¿Sobrecarga de la gente de archivo? ¿Escasez de cosas que contar? Una vez más, ¿pereza?

Veamos un caso. Desconozco si esta foto apareció también en la edición en papel de La Vanguardia del viernes 24 de diciembre, o si sólo lo hace en la edición en Internet. La noticia era la aprobación por el gobierno del (borrador del) nuevo Plan de Infraestructuras. He aquí la ilustración, carente de todo interés:


Pero atención, ahí no acaba la cosa. No contentos con publicar una foto inútil, totalmente arbitraria y para nada informativa, deciden que es conveniente acompañarla de un pie de foto, lo que en esos casos es de nuevo completamente inútil e innecesario, ya que saber, por ejemplo, en qué parte exacta de la geografía española o catalana está tomada la foto carece de todo interés, cuando la foto es un pegote. Pues ahí tienen el pie de foto, que redondea la faena: "Un tramo de la vía del tren de alta velocidad desde la cabina del convoy".

¡¡¡Volare, e-o, cantare, uooooo!!!

28 de diciembre 

Creo que podríamos proclamar que hoy es Santa Malaprensa, ya que los medios se dedican a hacer, intencionadamente, y con supuesto humor, lo que el resto del año hacen a escondidas, por ignorancia o pereza: dar como noticias disparates, exageraciones y distorsiones varias.

Esta mañana en una radio la inocentada era que el gobierno, para promover el interés en el referéndum del 20-F, dará desgravaciones fiscales a quienes sean capaces de recitar de memoria los sopotrocientos artículos de la Constitución Europea. A ver si mañana algún periódico lo publica. ¿O quizá los 29 de diciembres los periódicos ponen en marcha su "ojo avizor" que tienen el resto del año dormido? Sería una interesante prueba de que si quieren, pueden ejercer el sentido común.

Mientras tanto, sigamos a lo nuestro. Voy repasando la prensa atrasada de estos días de asueto y me encuentro este titular, entre divertido y macabro, del ABC del domingo 26, a cuyo redactor se le ha ido la mano en el deseo de elogiar la entrega del Santo Padre: "Juan Pablo II agotó sus escasas energías para felicitar la Navidad al mundo en 62 idiomas". Digo yo que si alguien "agota sus escasas energías" es que ya no le quedan más, ergo, fallece. Pero no era eso lo que quería decir el redactor, claro, o ustedes ya se habrían enterado. En fin, un traspiés menor, supongo derivado del titular opinativo y metafórico.

23.12.04

Así hago yo también estudios "sientíficos" (hip) 

(Gracias a Wonka por la pista, otra vez).
Ya saben que alcohol+conducción=accidente. Pero como la gente es dura de mollera (no hay más que ver los datos de la semana pasada, que mostraban que aún anunciándose una gran campaña de controles, el 2 ó 3% de los conductores fueron pillados con más alcohol del debido), alguno piensan que un atajo para convencerles es montar pseudo-estudios y contárselos a los periódicos.

Y estos, angelitos, pues qué van a hacer, más que repetir lo que les dicen las "autoridades". Así que por ejemplo, El Periódico de Aragón nos cuenta, bajo el título "Un poco de vino basta", que "Una prueba con 10 conductores demuestra que incluso una cantidad mínima de alcohol aumenta el riesgo de accidente. Cada copa de más duplica los errores".

La intención es buena, pero ni las buenas intenciones justifican patochadas así. Con 10 conductores no se puede "demostrar" nada. Ilustrar, mostrar, observar, ejemplificar... vale, pero demostrar, no.

Tampoco se ve muy claro el proceso lógico de este párrafo:
Un simple vaso de vino o una copa provocó que el número de fallos de las pruebas se duplicara. Con dos copas se multiplicó por tres, y con cuatro hubo hasta siete veces más fallos. Traducido en el riesgo de sufrir un accidente, con cero copas, la probabilidad es del 3%, con una sola sube al 9%, y con cuatro, al 17%.

¿Qué quiere decir que con cero copas la probabilidad es del 3%? ¿El tres por ciento de las personas que cogen un coche sufre un accidente? ¿El tres por ciento de los que recorren un determinado número de kilómetros? ¿Cuántos? ¿Cómo se ha calculado esa progresión de probabilidades? ¿Con el estudio de diez conductores? ¿Con algún otro estudio? ¿Sin estudio ninguno, a boleo? Misterios sin respuesta.

Malditas prisas... y maldita falta de sentido común 

(Gracias a Wonka por la pista)
Las erratas no son, en principio, material para Malaprensa. Pero las erratas en titulares, repetidas en subtítulos, y diciendo auténticos disparates muestran un descuido y falta de profesionalidad extraordinarios por parte del redactor del titular, y de sus supervisores.

Así que creo que podemos deleitarnos y carcajearnos a gusto con este titular de La Razón del 22 de diciembre: Sobrevive el bebé más pequeño del mundo, que pesó 37 gramos al nacer. Sólo hay que leer el primer párrafo de la noticia para enterarse de que en realidad pesó 243,8 gramos, 37 menos que el anterior récord registrado.

Pregunta habitual: ¿nadie revisa lo que publican los periódicos?

22.12.04

Burradas de entrevistado 

(Gracias a Salvatierra de Barros por la pista)
Hoy presento una situación hasta ahora no contemplada ni discutida en Malaprensa ¿qué pasa si un entrevistado dice una auténtica burrada, un error fáctico de gran calibre? No sé lo que se contará en las facultades de periodismo o en los libros de estilo, pero si la regla es que "lo que dice el entrevistado se reproduce sin comentario alguno" estaríamos ante una deontología un poco rara, ¿no?

Esto viene a cuento de este texto en El País del miércoles 22 de diciembre, "La tecnología básica soluciona las primeras necesidades de los países pobres", donde se cuela esta perla, en boca de uno de los entrevistados:
Ten en cuenta que para fabricar un único chip se usan 80 toneladas de agua que queda contaminada.

Ochenta toneladas por chip le parecen muchas a Salvatierra de Barros. No he encontrado a la primera en Google respuestas a la cuestión, pero algunas pistas hay de que el dato es seguramente erróneo. Por ejemplo, en Barrapunto se habla de 1.500 kg de agua para producir un PC (entero); en Alasbarricadas.org (en un texto dedicado precisamente a alertar de los peligros ambientales de los ordenadores) se habla de 10.000 litros de agua por chip. Se podrían buscar más, pero todo parece indicar que al entrevistado le ha fallado la memoria (o al entrevistador las notas que ha tomado).

Sigo dudando sobre lo que es correcto ante esta situación. ¿Alguna opinión?

21.12.04

Testigos de cargo... del mal periodismo 

Con el título de Testigos de cargo de clima, el ABC nos sonroja hoy con un articulito (breve en Internet, aunque no sé si lo veo truncado) sobre las personas llevadas a Buenos Aires a "testificar" sobre los males del calentamiento global.

Este es el impresionante primer párrafo:
Vienen de lugares remotos abandonados de la mano de Dios y perjudicadas por la del hombre. Son testigos de cargo de los efectos que causa el cambio climático en sus vidas. Estaban en la Cumbre del Clima para suplicar a los países ricos que pongan freno al desenfreno, a las plagas, a las sequías, a las lluvias torrenciales... a todos los males que han comenzado a padecer por causa ajena


Que todos los expertos digan que la conexión entre eventos particulares y el cambio climático es complicadísima, y prácticamente indemostrable y que sequías, plagas y lluvias torrenciales las haya habido toda la vida de Dios no le impide al periodista presentarnos como datos ciertos que hay personas y comunidades humanas que son ya, objetivamente, cuantificables como víctimas de catástrofes que no se hubieran producido sin el cambio climático. Menos mal que es el ABC, el periódico conservador pro-capitalista y pro-americano (más o menos).

20.12.04

Mal me huele, mal me huele 

(Gracias a Salvatierra de Barros y a Wonka por la pista).
Un estudio original, y bonito. Quizá difícil de hacer mejor (dudoso), pero desde luego mal contado en El Periódico, que hoy lunes 20 de diciembre dice que Dos de cada diez catalanes tienen problemas de olfato.

Titular categórico no justificado. Porque el estudio se hizo distribuyendo un tríptico con El Periódico de Cataluña impregnado con olores y pidiendo a los lectores de ese periódico que contestaran a una encuesta sobre lo que olían. Por lo tanto, estamos ante muestra auto-seleccionada, que siempre acarrea problemas de representatividad. Los más atraídos por el tema habrán respondido en mayor medida. Probablemente eso introduce sesgos favorables a un buen sentido del olfato. Con lo cual las conclusiones resultan cuando menos dudosas.

Pero además, el texto dice que "un 17% de la población catalana, casi dos de cada 10 ciudadanos, sufre una pérdida parcial del sentido del olfato", y luego, en cambio se dice que "aunque un 75% de los encuestados captó los olores propuestos, sólo un 40% pudo identificarlos todos." Y no se explica muy bien la diferencia entre ese 25% que no captó alguno de los olores propuestos (supongo que dijo "no huelo nada") y el 17% que sufre "pérdida parcial del sentido del olfato". En fin, habría que ver la fuente original, pero una vez más parece que alguien (no está claro si el periodista o el científico) ha sacado conclusiones no justificadas por los datos.

17.12.04

¿A alguien le importa? 

Acabamos la semana con un tono "ligero". Ayer ABC me sorprendía diciendo que "El coste del hábito de fumar en la UE es de 100 billones de euros anuales". No sé si fue en segundo o en tercero de EGB que se enseñaban las divisiones entre números largos. Pero vamos, con una calculadora casera se puede hacer: 100.000.000.000.000 de euros entre unos 456.000.000 habitantes de la UE-25 es igual a: 219.298 euros al año por persona. Va a ser que no. ¿Quizá la milésima parte? Aún me parecería mucho, pero pueda ser (según cómo se estimen los gastos, y si son brutos o netos, claro).

La cifra se atribuye a la ministra Salgado, en una rueda de prensa, pero la nota del ministerio no la refleja. Así que es posible que la ministra lo dijera de viva voz, citando de memoria, o leyera una chuleta en inglés, y le bailara lo del billion inglés (mil millones, el "millardo" que no acaba de arraigar en español) al billón español (millón de millones). Y así lo recogió sin pensarlo alguien que estuvo por allí, supongo que de una agencia de prensa.

Y aún más asombroso es que semejante disparate haya pasado desapercibido al redactor de la noticia, al que escogió el titular, y al jefe de sección en el ABC.

Y en La Nueva España.
Y en La Voz de Galicia.
Y en Xornal.com.
Y en el Diario de Avisos.
Y en el Diario de Córdoba.
Y en El Mundo.
Y en El Periódico.
Y en El Periódico Mediterráneo.

¿Por cuántas personas ha pasado esta burrada en todos estos periódicos, sin ser detectada? Me imagino que todas ellas tendrán terminada la EGB, el bachillerato y hasta la carrera.

¿Le importa a alguien en estos medios dar un dato erróneo de este calibre? ¿Le importa a algún lector? No lo sé, pero con cosas como esta es para dudarlo.

16.12.04

3 por 1 

Lectores varios (gracias) me han escrito recientemente con noticias cortadas por el mismo patrón (que ha aparecido otras veces en Malaprensa): titular de noticia científica rotundo y sin matices, seguido por noticia más o menos bien contada que suaviza, matiza o a veces casi desmiente lo que dice el titular.

Veamos. Salvatierra de Barros me cuenta que El País del día 14 publica que "El estrés multiplica por cuatro el riesgo de asma en niños." No hay nada particularmente patoso en la noticia, excepto que se trata de un estudio hecho con los datos de 60 niños, lo cual quizá demandaría un titular más cauteloso, del tipo: "un estudio une el estrés y el asma en niños" o cosa parecida.

También Salvatierra de Barros me envía otro apunte de El País del mismo día: "
Dormir poco aumenta el apetito". Otro titular rotundo, otro contenido bien débil: un estudio con 12 varones voluntarios entre 20 y 25 años, que durmieron sólo 4 horas por noche, durante el increíblemente largo periodo de 2 noches, y
experimentaron un descenso del 18% en la leptina, una hormona segregada por el tejido adiposo que dice al cerebro que no hace falta más comida, y un aumento del 28% en los niveles de grelina, una hormona que provoca la sensación de hambre.
Cuestionarios realizados a los doce sujetos mostraban que efectivamente tenían más hambre que en los días anteriores, y especialmente "
un aumento del deseo de dulces, como caramelos y galletas; comidas saladas, como patatas fritas y frutos secos, y alimentos harinosos, como pan y pasta. El deseo de fruta, verduras o productos lácteos aumentaba mucho menos."

No contentos con esto,
El equipo de la Universidad de Chicago se ha atrevido incluso a relacionar la falta de horas de sueño con la obesidad. Lo cierto es que los datos epidemiológicos parecen indicar que la reducción crónica de las horas de sueño y el aumento de casos de sobrepeso y obesidad son dos fenómenos que evolucionan en paralelo en las sociedades modernas desde hace algún tiempo.

En los últimos 40 años, los adultos estadounidenses han reducido su tiempo medio de sueño en casi dos horas. En 1960 dormían una media de 8,5 horas diarias; en 2002 esa cifra se redujo a menos de siete horas por noche. Durante el mismo periodo, la proporción de adultos jóvenes que duermen menos de siete horas ha pasado del 15,6% al 37,1%. Ahora, sólo el 23,5% duerme al menos ocho horas por noche.

Con el peso ha ocurrido lo contrario. En 1960 sólo uno de cada cuatro adultos tenía sobrepeso y uno de cada nueve era obeso. Ahora, dos de cada tres adultos tienen sobrepeso y casi uno de cada tres es obeso. Aunque no está claro que estas dos tendencias estén unidas por un vínculo causal, existen diversos estudios en los que se muestra una relación entre dormir poco y una tendencia al sobrepeso.

Sí, la palabra atrevimiento es seguramente adecuada. Las variables temporales son muy dadas a tener correlaciones, positivas o negativas, porque casi ningún fenómeno social es estático, así que es facilísimo encontrar fenómenos sociales que evolucionan en el mismo sentido a lo largo del tiempo, y por tanto correlacionan positivamente.


Mejor aún, la propia noticia de El País informa de que personas muy cualificadas tienen dudas sobre el estudio:

A juicio de otros expertos, sin embargo, la relevancia del estudio de Van Cauter es cuestionable. Marià Alemany, profesor del Departamento de Nutrición de la Universidad de Barcelona, investiga desde hace años la relación entre las hormonas esteroidales y la obesidad en roedores. Según Alemany, el estudio se limita a describir los síntomas a que da lugar la falta de sueño en forma de alteraciones en los niveles de leptina y grelina, pero no explica el mecanismo que está detrás de ese aumento del apetito.

"La leptina y la grelina son protagonistas secundarios aquí. Su influencia sobre el apetito es despreciable. El descubrimiento de la leptina fue un boom y muchos apostaron por ella como solución para el problema de la obesidad, pero ahora ya nadie cree en ella. La grelina es la nueva esperanza, aunque tampoco se conseguirá ningún fármaco antiobesidad con ella", explica.

¿Tanto costaría poner un titular que dijera: "Un estudio apunta a que dormir poco puede hacer aumentar el apetito"?

Seguimos. Iñaki Urteaga me señala que El Correo del 10 de diciembre publicaba que "Abusar del portátil reduce la fertilidad de los hombres jóvenes". ¿Qué tendrá que ver? Pues que
«Con frecuencia, esos aparatos se usan sobre las piernas y, además de producir calor local, hay que apretar las piernas, lo que atrapa el escroto» ... La experimentación, testada en 29 voluntarios de entre 21 y 35 años, revela que, en esas circunstancias, la temperatura aumenta dos grados.
Esto es lo único que se ha estudiado: un aumento de dos grados de la temperatura del escroto, tras no se sabe cuánto tiempo de tener en sus cercanías un portátil. Por otro lado, "el aumento de la temperatura escrotal puede conllevar un daño en la calidad del esperma." Por lo que, concluye el estudio,
«Hasta que se realicen otros estudios que proporcionen más información sobre este tipo de exposición térmica, los adolescentes y los hombres jóvenes deberían limitar el uso de los ordenadores portátiles sobre las piernas, ya que el uso prolongado podría tener un efecto negativo sobre su salud reproductiva»
O sea, que no hay ningún estudio que haya medido la posible relación entre uso del portátil y fertilidad. Ninguno.

La cosa es aún peor. Iñaki me manda un vínculo al resumen del estudio (en inglés) y resulta que el aumento de temperatura que se producía tras sesiones de 60 minutos era de 2,6 a 2,8 ºC usando el ordenador sobre las piernas, y de 2,1 ºC manteniendo la misma posición de tensión y presión sobre el escroto, sin sostener un ordenador portátil. Olé y olé y olé.

15.12.04

Uso partidario de encuestas (y van...) 

(Mil gracias a Salvatierra de Barros por este texto completo)
Dice el titular del ABC de hoy miércoles 15 de diciembre que "Sólo el ocho por ciento de los ingenieros de caminos prefiere las desaladoras a los trasvases".

Efectivamente si lees el artículo, que hace referencia a una encuesta entre miembros de ese digno cuerpo técnico, es así : sólo el 8,28% es partidario de la desalación, aunque no sabemos cómo se formuló la pregunta exactamente.

Pero vayamos por partes:

1. La encuesta se ha hecho entre 625 miembros de la Asociación de ICCP y representa el 10% de sus asociados. ¡Bien!. No sabemos si la encuesta es o no aleatoria entre los miembros de la misma. Pero ya no son "los ingenieros" los que opinan sino los miembros de una asociación.

2. Y va una y se pregunta ¿cuántos ICCP hay en España?. Asociarse es, por encima de todo, voluntario y colegiarse, en este caso, también, pero pienso que será más habitual que se colegien que no que se asocien (por tradición, por espíritu de cuerpo, etc.) , así que consulto la Memoria del Colegio de ICCP y compruebo, como imaginaba, que hay bastantes más colegiados que asociados. Efectivamente en 2003 la memoria da 18.548 ICCP colegiados en todo España. Ello no quiere decir que sean todos los que son, obviamente, porque la colegiación no es obligatoria (aunque tengo la idea de que está muy implantada), ni es requisito indispensable para ejercer la profesión estar colegiado.

3. Y cuando lees el artículo te enteras, entre otras cosas, de que las opiniones son del tipo: 40,95% partidario de trasvases, 8,28% partidario de la desalación y 48,77% partidario de una combinación de ambas iniciativas.

4. Y, además, también te enteras de que el 68,86% de los encuestados opina que sí se deben construir desaladoras.
Pero es el ABC, hay que reforzar las posiciones a favor de cierta tesis y ponen como titular lo que conviene, cogiendo el rábano por las hojas y no reflejando lo que opinan los "ingenieros asociados", casi la mitad a favor de una combinación entre trasvases y desalación, y con opiniones variadas y complejas que no son blanco/negro como pretender reflejar el periódico, sino llenas de grises, matices y posiblidades diversas como las que ofrecen las técnicas actualmente disponibles.

Curiosamente he podido leer el artículo en la edición impresa de hoy (página 26) pero no he podido localizarlo en la edición electrónica.

14.12.04

¿Será porque son católicos? 

La Vanguardia nos sorprende el lunes 13 de diciembre con este titular que parece sacado de La Razón: "Las urbes más seguras de EE.UU. hablan español". Subtítulo: "La inmigración masiva de hispanos no ha agravado la inseguridad en las grandes ciudades estadounidenses". Pero el artículo comienza así:
La inmigración masiva no ha agravado la inseguridad ciudadana en Estados Unidos, sino que ha coincidido con un descenso de la delincuencia urbana.
Fíjense que título, subtítulo y primera frase dicen cosas distintas. El primero parece indicar que la presencia de hispanos va asociada a más seguridad, el segundo, que la presencia hispana al menos no está asociada con un aumento de la delincuencia (¿por qué iba a estarlo?) y la tercera, que la inmigración, en general, ha coincidido con descensos de la delincuencia urbana.

¿Qué de todo eso es verdad? Pues parece que sobre todo lo tercero. Lo que sucede es que más de la mitad de los inmigrantes son hispanos, con lo cual, donde hay muchos inmigrantes hay también muchos hispanos.

Pero el artículo sigue amagando un rato con la relación seguridad-hispanos:
Ocho de las diez ciudades grandes más seguras -entre ellas, Nueva York, San José, San Francisco y El Paso- cuentan con poblaciones hispanas superiores a la media nacional, del 12,6%, y con porcentajes de inmigrantes de primera generación mayores que la media, del 11,7%.

Detroit, Washington, Baltimore o Memphis, las cuatro grandes ciudades de mayor inseguridad ciudadana, según el ranking, tienen en cambio poblaciones hispanas muy pequeñas. Las comunidades hispanas son inferiores al 7% y -con la excepción de Washington- los inmigrantes equivalen a menos del 5% de la población. En estas ciudades, la población afroamericana, que sigue siendo la más pobre de EE.UU., es muy elevada.
Aunque más adelante el propio artículo da la clave para entender todo esto: las ciudades con más hispanos son las que tienen más inmigrantes en general, son también las más dinámicas económicamente, las que tienen menos pobres y menos delincuencia.
Mientras el crecimiento demográfico durante los últimos diez años en las ciudades seguras rebasa en muchos casos el 10%, ciudades peligrosas como Detroit y Baltimore sufren una fuerte despoblación con una pérdida de más del 7% de sus habitantes.

La explicación más obvia de estas tendencias es que la inmigración hispana se dirige principalmente a las zonas de mayor crecimiento económico, donde hay más generación de empleo, principalmente en el sur y sudoeste.

Estamos entonces ante otra divertida correlación espuria. Tanto la delincuencia como la inmigración correlacionan (en sentido opuestos) con el desarrollo económico reciente. Quizá incluso haya cierta relación causal entre delincuencia e inmigración, pero en el sentido contrario al que parece sugerir el título (la gente se siente más atraída por ciudades que sabe seguras que por ciudades conflictivas como Baltimore o Detroit). La relación entre hispanos y seguridad es solamente una variante de la relación entre inmigración y seguridad, que a su vez es una relación indirecta, al estar ambas relacionadas con el desarrollo económico.

No hay nada especial en los hispanos que justifique un titular ni un texto así. Simplemente son la mayoría de los inmigrantes, que van donde hay trabajo y oportunidades, y esos lugares tienen menos delincuencia. Lo cual por cierto puede ser una información interesante para el debate español sobre inmigración. Pero casi se pierde en el barullo de la noticia de La Vanguardia. ¿Preferirán hacer "hispanismo" antes que "inmigrantismo"? Más bien sospecho que la torpeza del redactor le impide pensar con claridad.

13.12.04

Fast press 

(Texto íntegro de Wonka. Mil gracias)
No tiene desperdicio esta noticia del ABC, aparentemente dedicada meramente a transcribir la correspondiente nota de prensa. Se refiere al Barómetro de Consumo que acaba de publicar la Fundación Eroski, con esta nota de presentación.
Si hay algo en lo que confían los españoles es en la calidad y seguridad de los alimentos, y eso a pesar de que el margen de confianza ha descendido de 7,29 a 7,26 puntos [de aquí en adelante, mis negritas].
Le falta decir “en un año”. ¿Acaso cree el periodista que esa diferencia es significativa estadísticamente? Y si lo fuera, ¿merecería siquiera apuntarla? Simplemente repite lo que apunta la nota de prensa.
Ahora bien, poca credibilidad sigue mereciendo la comida ya lista para consumir, el «fast-food» y los alimentos transgénicos.
En la encuesta quizá recoja una “credibilidad” baja el “fast-food”, pero en la realidad, no hay más que ver la cantidad de establecimientos de este tipo que cierran cada día. Vamos, que hace décadas que no veo un MacDonalds. Por otra parte, un poquito de contexto: no creo que nadie tenga consciencia de haber consumido alguna vez un alimento transgénico (casi no se venden en España) y, por otra parte, tienen una prensa malísima. Respecto a la “fast-food”, la gran mayoría de los entrevistados de 14 años o más no visita esos establecimientos, aparte de la mala prensa que tienen.
Por contra, son los naturales los que reciben mayor grado de apoyo, a pesar de que el mercado de productos ecológicos no logra consolidarse.
Vaya, una dosis de realidad..., que debería llevar al periodista a preguntarse por la relación de las respuestas a esta encuesta con los comportamientos reales. “¿Alimentos ecológicos? Sí, sí, estupendos, me gustan, geniales. No, no los compro, son caros”.
Otra de los cambios apreciados tras el estudio es una mayor apuesta hacia las marcas «blancas» o de distribuidor, así como las más baratas. Ya sea bien porque la cultura del consumo está cambiando en nuestro país y cada vez son menos los que se esclavizan a las grandes marcas, o porque la necesidad de ahorro comienza a hurgar en los bolsillos y sobre todo teniendo en cuenta las fechas que se avecinan.
Un párrafo delicioso. La primera afirmación puede ser cierta, pero, por una vez que incluye el periodista su propia interpretación la joroba: no sabía yo que fuéramos esclavos (voluntarios: “se esclavizan a”) de las grandes marcas. Además, lo de “las fechas que se avecinan” es de traca. ¿Acaso cree el periodista que la encuesta se hizo ayer? Pues no, el trabajo de campo es del verano (21 de junio a 9 de julio).
El estudio ofrece el perfil de un consumidor cada día más exigente, que se siente poco satisfecho con el mercado, autónomo e individualista (sólo confía en sí mismo o en las recomendaciones de su círculo de amigos a la hora de realizar una compra) y que, sin embargo, continúa siendo poco activo a la hora de denunciar: sólo el 17 por ciento de los ciudadanos ha formalizado una reclamación en los últimos doce meses. Un nivel paupérrimo de reclamación que puede tener su origen en el hecho de que la insatisfacción con la respuesta recibida tras efectuar las reclamaciones aumenta entre los consumidores.
De nuevo un párrafo brillante. ¿Qué querrá decir “poco satisfecho con el mercado”? En la nota de prensa se dice: “poco compensado por lo que paga por productos y servicios” (téngase en cuenta que incluyen cosas como la vivienda). ¿Es lo mismo? Y eso de que “sólo confía en sí mismo...”, cómo se come. Ni siquiera la nota de prensa exagera tanto: “en quien más confía como fuente de información es en su círculo más cercano, está convencido de que quien mejor defiende sus intereses es él mismo”. También tiene traca lo relativo al “nivel paupérrimo de reclamación”. Aquí el culpable es la Fundación Eroski, son sus palabras. ¿Por qué habrían de ser más las reclamaciones? Por otra parte, la explicación del periodista no vale: las reclamaciones han aumentado ligeramente desde el año 2001, la satisfacción por la reclamación ha caído ligeramente. ¿En qué quedamos?

Lo dejo aquí. Menos mal que hay limitaciones de espacio y no ha podido recoger más exhaustivamente la nota de prensa. Qué sería de los periodistas de la sección de sociedad sin un barómetro que llevarse a la boca.

10.12.04

Haciendo el payaso 

(Muchas gracias, por enésima vez, a Wonka, por todas las pistas).
Llega la Navidad, y es el tiempo de los juguetes, los regalos... tiempo también para que algunos periódicos hagan el payaso malinformando a los lectores sobre los peligrosos juguetes que les esperan en las tiendas. El ABC del miércoles 8 de diciembre titulaba "Seis de cada diez juguetes que se venden en España son tóxicos, defectuosos y poco seguros". Según el texto, "Sanidad advierte de que el 61% de los juguetes que ha analizado incumplen la normativa." Dos interesantes saltos lógicos:
- incumplir la normativa no es lo mismo que ser "tóxico, defectuoso y poco seguro";
- ¿los juguetes analizados serán una muestra aleatoria de los juguetes vendidos?

El Mundo del mismo día también se lucía: "Sanidad recomienda comprar los juguetes de fabricación española y en 'tiendas de confianza'," decía, y se arrancaba con este párrafo:
Mucho cuidado con las compras de juguetes en Navidad. La advertencia llega de la ministra de Sanidad y Consumo, Elena Salgado, que asegura que el 70% de los productos analizados no cumplían las normas de seguridad y calidad exigidas. Su recomendación: comprar los juguetes en "tiendas de confianza" y apostar por los que son de fabricación española o europea.
Vaya por Dios, lo de "o europea" se ha caído del titular. Y el porcentaje del 60 ha subido ya al 70%. La cosa empeora. Pero atención, el segundo párrafo nos da una pista para entender toda esta locura:
Salgado quiso lanzar sin embargo un mensaje de tranquilidad al recordar que ese alto porcentaje no quiere decir que el 70% de los productos que hay en el mercado incumplen la normativa, ya que sólo se analizan los juguetes que de algún modo son "sospechosos".
Menos mal que mandó un mensaje de tranquilidad, porque si no habría que ver con qué párrafo habría comenzado la noticia. Pero lo crucial es que, efectivamente, según esta nota de prensa del ministerio, "El alto porcentaje de productos defectuosos es consecuencia de que al CICC sólo se remiten aquellos productos sobre los que existen sospechas de posibles irregularidades". Por lo tanto, esos porcentajes no nos dicen nada sobre los juguetes vendidos en España.

La misma nota de prensa informa de que más de la mitad de los productos defectuosos lo serían por cuestiones de etiquetado. Ni tóxicos, ni peligrosos, aunque eso sí, "defectuosos" al menos en el sentido legal del término.

En fin, un 10 al ABC y a El Mundo por su tenaz labor de informar a los consumidores.

9.12.04

Catedráticos y catedráticas 

El 19 de noviembre El País informaba, en una noticia breve, de que "Sólo el 12% de las cátedras universitarias están ocupadas por mujeres". En vista de lo jugoso del tema, la redactora de la noticia ha vuelto sobre el asunto el pasado lunes 6 de diciembre, con un reportaje a página completa, titulado "El techo de cristal universitario", que empezaba así:
Alguna cosa no acaba de funcionar en los templos del saber y la investigación. A pesar del indudable avance en aras de la igualdad, las mujeres aún sufren una persistente discriminación y apenas han conseguido penetrar en los ámbitos de decisión del sistema universitario y científico.
Ambos textos toman una buena parte de sus datos, y sus razonamientos, de un Documento sobre mujeres y ciencia, publicado por el Observatorio de Bioética y Derecho de la Universidad de Barcelona (UB).

El problema es que tanto los datos como los razonamientos son defectuosos. Empecemos por los datos. Con textos parecidos, las dos noticias contienen esta afirmación clave:
...aunque las mujeres representan casi el 60% de los licenciados, únicamente el 12% de los puestos de catedráticos están en manos femeninas...
En el segundo reportaje, incluso, se ilustra el contraste con un gráfico que ilustra sobre el porcentaje de mujeres entre los licenciados, los doctores, los titulares (ronda el 34% si no recuerdo mal) y los catedráticos (el famoso 12%). Lamento no poder reproducir el gráfico, que aparecía en papel, pero no en la versión electrónica de El País.

¿Dónde está el problema de esos datos? No en que sean falsos (no los he comprobado), sino en que son engañosos, por dos razones. La primera es que se compara la proporción de mujeres entre los alumnos que se licencian cada año actualmente, con la proporción de mujeres entre todos los catedráticos de universidad existentes actualmente, pero que fueron nombrados catedráticos en los últimos 20-25 años, y por tanto, son el resultado acumulado de la discriminación contra la mujer existente en décadas anteriores. En términos económicos diríamos que se está comparando un flujo y un stock. La comparación pertinente sería, en todo caso, entre los licenciados del año más reciente y los nombrados catedráticos en el año más reciente.

Y lo cierto es que las cifras de catedráticas nombradas cada año son fácilmente averiguables con una breve visita al BOE. Según un cálculo aproximado basado en los títulos de las resoluciones, en 2003 se nombraron 61 catedráticas, y 296 catedráticos, lo que hace un porcentaje de catedráticas todavía muy bajo, del 17%.

Pero ni siquiera eso sería correcto. Porque, en segundo lugar, para ser catedrático no basta con ser licenciado. Hay que ser doctor, y normalmente se tarda un mínimo de 10 años y más frecuentemente 15 ó 20 años desde el doctorado hasta conseguir la experiencia y el curriculum suficiente para llegar a una cátedra. Por lo tanto, para ver la dimensión de la supuesta discriminación actualmente existente, y no la que es resultado de discriminaciones antiguas, habría que comparar la proporción de mujeres entre los catedráticos nombrados actualmente, con la proporción de doctoras entre los que obtuvieron el doctorado hace, pongamos, unos quince años. Ese dato es bastante más difícil de conseguir. Según este documento, en 1976 las mujeres representaban el 22% de los doctorados, y en 1999 habían subido hasta el 42%. A falta de otros datos, podemos suponer que hacia finales de los ochenta la cifra rondaría el 33%.

Por tanto, la comparación (aproximada) correcta para medir la supuesta discriminación actual en el acceso a las cátedrás sería entre aproximadamente un 33% de doctoras con unos 15 años de antigüedad y un 17% de catedráticas nombradas en el año 2003. Es una diferencia notable, pero mucho menor que la diferencia 60-12 de la que habla la noticia (y, lamentablemente, el informe de la Universidad de Barcelona).

Pero incluso ese contraste debe ser hecho con cuidado, porque la diferencia puede deberse a causas variadas, incluyendo, efectivamente, la discriminación laboral (es decir, que a igualdad de méritos docentes e investigadores más hombres que mujeres sean promocionados a la categoría de catedráticos), pero también, por ejemplo, a que haya más mujeres que hombres que hayan dedicado menos tiempo a lo profesional y más tiempo a lo familiar. Naturalmente, esta diferencia puede deberse, a su vez, a variadas razones: una opción libre de las mujeres, o un reparto desigual de las cargas familiares aceptado pero en realidad no deseado, más o menos "impuesto" por sus parejas masculinas, o separaciones o divorcios en los que ellas han quedado básicamente al cargo de los hijos.

En definitiva, el 12% de catedráticas es el resultado de nombramientos hechos en los últimos 20-30 años, de personas que a su vez se doctoraron entre, aproximadamente, 1960 y 1990. No es válido en absoluto para medir la discriminación actual de las mujeres en la universidad.

Algo más valioso es el dato del 17% de catedráticas nombradas en 2003, pero un análisis serio y no propagandístico debe entender que ese dato también es el resultado de varias cosas: discriminaciones pasadas (por las cuales, hace unos 15 años, sólo el 33% de los doctores eran mujeres); desigualdades entre hombres y mujeres no relacionadas estrictamente con la universidad, como las que existen en la dedicación a la vida familiar y laboral, y que pueden ser en parte voluntarias y en parte involuntarias; y también, por supuesto, seguramente, discriminaciones actuales del sistema de promoción universitario.

Es lamentable que las profesoras universitarias que aparecen citadas en el artículo no hagan estas distinciones, para poner las cosas en sus justos términos. Y es triste, pero seguramente esperable, que la periodista no sea capaz de cuestionar los datos ramplones que le han dado.

7.12.04

Estoy unos días en Lisboa, "desconectado", en su doble sentido (off-line y sin ver ni leer medios de comunicación espagnoles). Volveré a escribir después del puente. Feliz descanso a los que lo tengan.

3.12.04

Bienvenido Mr Davis 

En los próximos días se celebrará la final de la Copa Davis en Sevilla, y los políticos de la ciudad se han lanzado a hacer estimaciones entusiastas sobre los inmensos beneficios que el acontecimiento traerá para la ciudad, a cuenta de los espectadores y otras personas (periodistas, federativos...) que la visitarán.

El problema es que las cuentas del gran capitán que hacen no hay quien se las crea. Bueno, sí, perdón, hay periodistas que se las creen. El otro día oí estas cifras en televisión (no recuerdo el canal), como si tal cosa, y me sonaron a cuento chino. Ahora las he visto por escrito y me reafirmo: son un cuento chino.

Veamos cómo las contaba esta semana el Diario de Cádiz, con credulidad pasmosa:
El concejal de presidencia del Ayuntamiento de Sevilla, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis cifró ayer en 22'5 millones de euros el impacto económico que dejará de "manera directa" la celebración de la final de la Copa Davis en la capital andaluza. El edil detalló esta previsión inicial precisando que, según los datos de la Asociación Provincial de Hoteles, se espera que pernocten en Sevilla unas 12.000 personas, con una estancia media de cinco días. "Esto supone, teniendo en cuenta que el coste será de 150 euros por día, unos nueve millones de euros", aseguró.
Mal empezamos. ¿Coste medio por persona (no por habitación) de 150 euros por noche? Puede que sea así para periodistas y otros pagados por sus empresas (que también, por cierto, negocian precios con los hoteles). Pero no desde luego para los turistas deportivos, que seguramente vienen en grupos (familias, parejas....) y no pagan 300 euros por noche de hotel para dos personas como media. Por cierto, que como ese dinero dice este señor que se va a quedar en Sevilla de manera "directa", hay que suponer que todos los precios son sin IVA, que se va para el Ministerio de Hacienda.
Con respecto a la restauración, Gómez de Celis destacó que la Asociación de Hostelería de Sevilla ha previsto que sean 15.000 personas las que "hagan vida completa" en la ciudad durante la celebración del evento. Por este motivo, señaló que los ingresos esperados ascienden a unos seis millones de euros, estipulando el gasto medio por visitante en 80 euros durante cinco días de estancia.
Otra que tal: sin pestañear nos cuenta un gasto medio por persona y día de 80 euros. No sólo los ejecutivos de la federación, o los periodistas, o los patrocinadores... no, no, 15.000 personas, los 12.000 de antes más otros 3.000 que no sé de dónde salen (quizá aficionados de las cercanías, que no pernoctan en Sevilla sino en sus lugares de origen), que se van a gastar, otra vez, como media, 80 euros al día en comidas y cenas (quizá también en los desayunos, porque claro, pagando sólo 300 euros por noche en el hotel no creo que el desayuno esté incluido). 80 euros son, por si no lo recuerdan ustedes, 13.300 ptas, más o menos. Lo normal vamos, 6.500 para comer y 6.500 para cenar (IVA aparte). Y 300 para las propinas.
El concejal se refirió, al mismo tiempo, a los datos de la encuesta de coyuntura realizada por la Universidad de Sevilla para indicar que se prevé ingresar unos seis millones de euros en el apartado de ocio y compras
Otra cuenta absurda, de otros 80 euros al día por persona, o si lo prefieren, 400 euros por persona en cinco días. Cada persona que va a Sevilla a ver la Copa Davis va a gastar, de media, no en comer ni en cenar, sino en compras, 66.000 pelas. Pero vamos a ver, entre tanta comilona y gasta que te gasta en las tiendas, ¿cuándo van a ver los partidos?

Tiene su gracia también que cada número disparatado tenga su aval de alguna autoridad o asociación. Pero el que más me gusta es éste, que no lleva avalista:
...la utilización de transportes urbanos dejará en Sevilla, según apuntó, alrededor de 1,5 millones de euros.
Vaya, qué moderación. Sólo 1,5 millones. Qué rácanos. Sólo 20 euros al día por persona en transportes públicos. Como supongo que no se pasarán el día en autobuses, debe estar pensando en taxis. Si todos y cada uno cogen un par de taxis al día, a lo mejor consiguen gastarse los 1,5 millones. Pero claro, eso sí, que no se les ocurra compartir taxi, porque se le chafa la media al concejal. Ya veo la campaña del ayuntamiento: un turista, un taxi.

En fin, que ante tamaño ejercicio de contabilidad creativa los periodistas del Diario de Cádiz y de la cadena televisiva que yo veía el otro día ni se inmutaron. El País, en cambio, después de contar básicamente las mismas cifras,
se atrevió a llegar hasta aquí: "Aunque a primera vista parecen cálculos hechos con mucho optimismo, el delegado municipal de Presidencia, Alfonso Rodríguez (PSOE), insiste en que 'posiblemente se queden cortos'. "

Uff, que me emociono. ¡¡¡Qué momento de periodismo riguroso y crítico!!!


2.12.04

Gran descubrimiento: los dueños de negocios ganan más que los asalariados 

Como lo leen. ¿Es impresionante, no? Este increíble hallazgo lo ha hecho el Banco de España en la primera encuesta financiera de las familias,y lo publica, en titular, el periódico El País del lunes 29 de noviembre ("Los empleados por cuenta propia son los de mayor riqueza").

Pero esperen, que el subtítulo es aún peor: "El Banco de España revela que el patrimonio del colectivo dobla el de los asalariados".

¿Quiere decir el periodista que en su conjunto los autoempleados tienen un patrimonio doble que los asalariados? Parece que sí: "
La primera encuesta financiera de las familias deja claro que, aunque los empleados por cuenta propia sólo son el 11,4% de los hogares, tienen una riqueza que duplica la de los asalariados" (negritas mías).

Si sólo el 11,4% tienen de los hogares tienen el doble de riqueza que los asalariados, que son muchos más (aparte están los jubilados), cada hogar de autoempleado debe ser muchas veces más rico que los asalariados. Pero no:
La magnitud de la riqueza (patrimonio acumulado durante años) en los hogares donde el cabeza de familia es dueño de su propio negocio es reveladora. En este caso, la media de riqueza es de 327.300 euros, frente a los 156.000 de los hogares donde un jubilado está al frente o los 130.000 euros de un empleado por cuenta ajena.
No sé cómo ha hecho las cuentas el periodista, pero con esos datos a mí me sale que para que el colectivo de las familias con "jefe" autoempleado tuviera el doble de patrimonio que las encabezadas por asalariados, sólo podría haber 1,25 familias de asalariados por cada familia de auto-empleados. O sea, el 14,34% de las familias. El resto deben estar encabezados por jubilados. Raro, raro, raro...

Termino con otro par de disparates:
El Banco de España también ofrece el cálculo de la mediana de la riqueza (la ratio que excluye las variables más extremas) por lo que el resultado se aplana más. Así, esta mediana, en el caso de dueños de su negocio, es de 184.500 euros, frente a los 103.100 de los jubilados o los 92.300 de los asalariados.
El periodista no sabe lo que es la mediana, obviamente. Ni yo sé qué quiere decir que "el resultado se aplane". ¿Empatados a ignorancia? Quizá. Pero a él le pagan.

1.12.04

Lo peor de noviembre 

La sección Pésimaprensa va incluyendo la peor noticia de cada mes, elegida por los lectores. Llega ya el momento de votar por la peor noticia de noviembre.

Para "votar", añada un comentario en esta entrada del cuaderno, explicando cual es su elección, y sus razones. La noticia con más votos se incluirá en Pésimaprensa a primeros de enero.

Me lo dijo Pérez 

El Mundo del lunes 29 de noviembre baja unos peldaños más en el camino descendente de las malas noticias de ciencia. "El veneno de las abejas sirve para tratar más de 500 enfermedades", dice. No es el único, le acompañan 17 medios de comunicación en español, incluyendo al Diario de Navarra y a Telecinco.

¿En qué (a ser posible prestigiosa) revista médica se ha publicado el estudio? ¡Qué digo un estudio! Debe haber decenas de ellos, que permitan al periodista un titular tan rotundo, desprovisto de las cautelas del tipo "un estudio dice que...", "investigadores afirman que..."

Ni decenas, ni uno. La fuente es Adela Pérez (perdonen el trato llano, pero es que la noticia no dice nada sobre los títulos académicos que la señora pueda tener). Lleva 3 años aplicando terapia basada en aplicar veneno de abejas sobre los mismos puntos que usan los acupontores para afectar a los correspondientes órganos. Y está encantada porque "
las propiedades del veneno de las abejas no son muy conocidas, pero después de hacer múltiples pruebas, llevo tres años trabajando con esta terapia y los resultados son satisfactorios en el tratamiento de un elevado número de enfermedades".

"Resultados satisfactorios". No hay más precisión. Nada de grupos de control. Nada de placebos. Nada de estudios independientes. A la señora Pérez, que tiene s
us propias colmenas, "porque es muy importante saber en qué condiciones se encuentran las abejas", le bastan los resultados "satisfactorios". Y al periodista, por lo que parece, también.

Buscando por Google, Wonka ha dado con una entrevista en la que se habla de que en no se qué sitio se usan los productos de la colmena (no sólo el veneno) para tratar 500 enfermedades. Parece que el sitio es Rumanía...¿no será Togo?.

Y ha continuado buscando. Finalmente, parece que la fuente última es www.apitherapy.com, y en especial esta página encantadora, donde dicen, más o menos: hay más de 500 enfermedades que se pueden tratar, aquí sólo le damos una muestra...

En fin, que con estas tonterías El Mundo (y otros) han llenado una paginita de la sección de ciencia. Ah, no, que en el periódico online no hay que llenar páginas con chorradas sólo por completar la sección. ¿Y entonces cómo es que se ha publicado esta castaña? Imposible de entender.

Ya saben que abeja en inglés se dice bee. Pues eso, que aquí están los periodistas diciendo bee, bee.