31.7.05

Calcaditas 

Dos noticias breves de El Correo, sección de Sociedad. La misma estructura: titular con cifra, párrafo de desarrollo, cita de fuente "interesada".

Uno: 200.000 mascotas son abandonadas. Fuente citada: Laboratorios Intervet.

Dos: Un tercio de los jóvenes fuma por la publicidad. Fuente citada: Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo.

Las segunda cifra tiene que ser una pura invención, porque no ha habido estudio ninguno en el mundo que haya sido capaz de atribuir directamente a la publicidad un efecto tan preciso, especialmente hablando de un consumo genérico, como el tabaco, y de un hábito continuado (a diferencia, por ejemplo, de un aumento ocasional en el consumo de un determinado producto, que sí puede, razonablemente, atribuirse a una campaña de publicidad).

La primera huele también a chamusquina, en particular con los antecedentes que tenemos sobre cifras muy dudosas de animales de compañía en España, que analizó recientemente Wonkapistas.

¿Alguien ocioso se anima a buscar por la red información complementaria sobre estos dos estudios? Se lo crean o no, hoy 31 de julio, domingo, estoy trabajando, así que no me puedo dedicar a ello.

30.7.05

¿Malas noticias? 

Les recomiendo lectura para el fin de semana. Es un ensayo de Richard A. Posner, profesor de derecho en la Universidad de Chicago, que tiene un blog conjunto con el economista y premio Nobel Gary Becker (sí, se puede ser premio Nobel y escribr un blog). Lo publica hoy el New York Times (requiere registro gratuito), con el título de Bad News, y es una reflexión que encuentro muy juiciosa sobre la "crisis" de los medios tradicionales en Estados Unidos. Hay muchas referencias locales, pero mucho de lo que se dice se puede aplicar, mutatis mutandis, a España.

Un punto central de su argumento es que el interés del público por la verdad es bastante limitado. El público busca otras cosas (entretenimiento, información local relevante para su vida, y confirmación de sus propias ideas y prejuicios). Eso no quiere decir que los medios mientan (hay un cierto control mutuo que les presiona para no dar noticias "falsas"). Pero sí que explica, en un mercado cada vez más abierto, el sensacionalismo y la creciente polarización política (¿les suena?).

El párrafo final resume su argumento (léanlo entero para comprenderlo mejor):
Thus the increase in competition in the news market that has been brought about by lower costs of communication (in the broadest sense) has resulted in more variety, more polarization, more sensationalism, more healthy skepticism and, in sum, a better matching of supply to demand. But increased competition has not produced a public more oriented toward public issues, more motivated and competent to engage in genuine self-government, because these are not the goods that most people are seeking from the news media. They are seeking entertainment, confirmation, reinforcement, emotional satisfaction; and what consumers want, a competitive market supplies, no more, no less. Journalists express dismay that bottom-line pressures are reducing the quality of news coverage. What this actually means is that when competition is intense, providers of a service are forced to give the consumer what he or she wants, not what they, as proud professionals, think the consumer should want, or more bluntly, what they want.
El balance global no es claramente negativo, porque también, cree él, el público es cada vez más escéptico. Pero para los que fantaseamos con medios cada vez más "objetivos", este texto es una dolorosa dosis de realismo, me temo que acertado.

27.7.05

Recordatorio. Leo en El País (gracias a José María Delgado) que Zapatero y Llamazares se pusieron ayer de acuerdo en estudiar una posible reforma electoral. Según la noticia:
Llamazares confió en que tras ese dictamen se ponga de manifiesto "la injusticia electoral" que sufre su coalición en todas las elecciones pues teniendo muchos más votos que cualquier fuerza política nacionalista, obtiene menos escaños.
Aunque no lo dice literalmente, muchos pueden entender que la ley electoral "castiga a IU y premia a los nacionalistas". Esta idea circula cotidianamente por nuestros medios. Así que hay que repetir alto y claro, cuantas veces haga falta, que es falsa.

Defina "estancar" 

El País Negocios del domingo 24 de julio: "El comercio electrónico pierde la línea" (no sé por qué la manía de este suplemento de hacer titulares con juegos de palabras). Subtítulo: "Las ventas minoristas por Internet se estacan [sic] en España, donde sólo el 5% de los ciudadanos compra por la Red" (negritas mías).

Varias veces en el texto se repite lo de que las ventas se "estancan"; que "el crecimiento se ha detenido"; "Las empresas siguen sin vender y los españoles siguen sin comprar"....

Datos de ventas minoristas por Internet, sacadas del mismo artículo:


Otra forma de presentar la misma información: el crecimiento interanual en 2004 fue del 100% (76% en 2003). El crecimiento intertrimestral fue en los cuatro trimestres del 2004 del 20, 24, 24 y 7%. ¿Sólo el 7% intertrimestral? ¡¡Estancamiento!!

¿Qué tendría que pasar para que el periodista dijera que las ventas crecen a buen ritmo?

Opinión e interpretación 

La norma de Malaprensa es no meterse en las secciones de opinión. Sin embargo, hoy no me puedo contener, a sabiendas de que me va a costar algún comentario desabrido, y que alguien me va a malinterpretar, porque hoy me he vuelto a enfrentar al famoso asunto de la "era de la interpretación".

Verán, he estado unos días fuera de España, así que no he leido la prensa local este fin de semana. Pero sí he visto en la BBC World las declaraciones de Ian Blair, jefe de la policía metropolitana de Londres, explicando que la muerte del electricista brasileño era una consecuencia desgraciada de una política que pensaban seguir manteniendo ante situaciones en las que se pensara que se estaba ante un posible terrorista suicida. El argumento era que en esos casos, para evitar que el terrorista active su bomba solo hay una acción posible: tirar a matar, y no al pecho (que puede estar cubierto de explosivos), sino a la cabeza.

Esta argumentación se puede compartir o no. Se puede discutir sobre si se puede inmovilizar o dejar inconsciente por otros medios. Se puede discutir sobre el grado de verosimilitud de la amenaza que debe existir para tomar medidas tan drásticas.

Pero lo que creo que en ningún caso se puede hacer es interpretar este asunto sin hacer referencia a esta argumentación de la policía británica (la información), que supongo que aquí también habrá llegado, y si no lo ha hecho, debería. Y sin embargo eso es justamente lo que hoy he escuchado asombrado en dos radios. En la SER, por la mañana (intervenían Alberto Oliart y Magis Iglesias, entre otros, si no recuerdo mal), y en RNE, por la tarde (Ángeles Caso, Juan y Medio y Javier Sádaba) han interpretado en total aproximadamente durante una hora sobre la acción de la policía británica que resultó en la muerte del brasileño sin mencionar una sola vez las expresiones "terrorista suicida", sin mencionar ni una sola vez a Ian Blair o sus explicaciones. Es decir, sin mencionar ni una sola vez que los policías pudieron creer que disparando a matar estaban evitando más muertes. Que es justamente el centro del asunto, y del dilema moral sobre el que tiene que tomar una decisión en pocos segundos un policía en esta situación (por cierto, aun imaginándose a la policía más despiadada y cínica ¿alguien piensa que a la policía británica le interesa matar a un terrorista indefenso y que no supone ningún peligro? ¿no será más valioso como informante que como cadáver?).

En definitiva, no estamos, como he oído hoy, ante una política de ejecuciones extrajudiciales, ni de penas de muerte aplicadas sin juicio. Estamos ante la discutible, problemática y criticable política de la policía británica frente a una situación nueva (en occidente): la del posible terrorista suicida que con un leve movimiento puede activar una carga asesina que porta sobre su propio cuerpo.

Omitir este aspecto en la discusión es simplemente dar al público mercancía averiada. Interpretación sin información.

26.7.05

Mil terroristas 

(Gracias a Salvatierra de Barros por la pista)
Decía el ABC de ayer, día de Santiago, que Un asesor de Alonso cifra en mil los islamistas dispuestos a practicar el terrorismo en España. Titulares parecidos se han publicado en muchos otros medios.

El "asesor" es un catedrático de Ciencia Política, Fernando Reinares, que lleva muchos años trabajando sobre temas de terrorismo, y que sólo secundariamente es asesor del ministro, a pesar del titular. Las declaraciones provienen, cómo no, de un curso de verano, aunque no se diga en ninguna parte de la noticia del ABC, pero sí en la de Europa Press.

Más llamativo es que Europa Press ni menciona en su texto lo que constituye el titular principal de tantos medios (lo de los 1.000 potenciales terroristas islámicos en España). Quizá sea porque el redactor se ha dado cuenta de que esa estimación (¿improvisada quizá en un turno de preguntas?) no era demasiado rigurosa. Eso va a ser. El País, que titula "Un asesor de Interior calcula que España tiene 1.000 islamistas radicales", explica lo siguiente:
De los aproximadamente mil millones de musulmanes que hay en el mundo, entre uno y dos millones son susceptibles de una radicalización tal que terminen convirtiéndose en yihadistas, según un artículo de Reinares. A través de la aplicación de esta ratio, Reinares obtiene la cifra de casi mil islamistas radicales en España y el doble, en Reino Unido.
Parece que así se hacen los titulares, al menos en verano.

21.7.05

Ataque ¿sin víctimas? en Londres 

Hoy vuelven a llegar malas noticias de Londres. A estas horas, todo parece indicar que no pasa nada grave. Pero claro, la experiencia de hace dos semanas nos dice que no nos podemos fiar. Entonces en España se comentó con sorpresa que pasaran unas seis horas desde los incidentes hasta que se confirmó que había decenas de muertos, lo que contrastaba con nuestra experiencia de un año antes, en la que supimos casi al instante la gravedad de lo que había pasado en Madrid.

¿Es una buena práctica la retención de información? La verdad es que tengo mis dudas. Es cierto que, si se protege adecuadamente la seguridad de todos, no es demasiado relevante que pasen unas horas entre los incidentes y la información. Y si eso puede ayudar, por ejemplo, a perseguir a los culpables (no dándoles pistas de lo que se sabe sobre ellos), puedo entender hasta cierto punto la contención informativa. Me cuesta un poco más entender la tardanza en establecer un centro de atención a familiares, o los días que pasaron hasta la identificación de los cuerpos.

Pero lo que me parece más preocupante es una posible pérdida de confianza de la población. Cuando la policía diga "no pasa nada" ya no te puedes fiar de que realmente no pasa nada. Al menos, se supone, te puedes fiar de que sus instrucciones sobre lo que debes hacer son las correctas. Y tampoco veo muy claro que haya que ser tan secretista. ¿Si uno tiene delante de sí 10 cadáveres sobre la calle, junto al autobús, gana algo la investigación y persecución de los culpables por retener esa información 4 ó 5 horas? ¿Qué temen? ¿Que la gente se eche a las calles, que haya motines o saqueos, peleas entre británicos y musulmanes? Bueno, tal vez esto último no sea tan descabellado.

En fin, no sé. Esperemos que lo de hoy sólo sea un susto, y unos detonadores mal puestos no hayan explotado. Pero si yo fuera un londinense que no puede contactar con alguien que iba en el metro, estaría un poco mosqueado.

20.7.05

La entrevista trae cola 

Hace días les conté que me habían hecho una entrevista en Diario Directo. Comenté divertido que había una pequeña errata en el nombre de una asignatura de las que doy. Y luego en los comentarios me hicieron ver que también habían escrito mal mi nombre (Jesús en lugar de Josu). Esto último me molestó algo más, así que protesté y lo corrigieron.

Pero el periodista responsable de DiarioDirecto, un tal Antonio Asencio, a pesar de mantener un blog, no parece estar acostumbrado a que su trabajo sea criticado en público. Se ha enfadado muchísimo conmigo por esos comentarios, más bien inocentes, sobre sus errores, dice que yo les acusé de ser malaprensa por las erratas (justamente escribí que "no llega a malaprensa") y se larga un estupendo mensaje titulado "Apología del error/errata" donde, además de lamentarse de haberme entrevistado, hace toda una declaración de principios sobre lo que él cree que debe ser el buen periodismo. Les recomiendo que lo lean entero, porque nunca había encontrado una apología tan abierta del relativismo. Entresaco esta perla:
Creer que el problema del periodismo son las erratas es ser un funcionario de la información, análogo a ese administrativo que no te deja matricularte porque te faltó un sello en la última fotocopia, igual que el repollo de clase que se chivaba de que tu ejercicio, mejor que el suyo, tenía un tachón imperdonable. Desafortunadamente, la racionalización, la burocratización, produce estos monstruos, esta obsesión enfermiza y estadística por la absurda perfección vacía de sentido. Este señor no sabe que vivimos en la era de la interpretación, no en la época del positivismo comtiano.
La era de la interpretación. Por ejemplo: donde alguien dice "No llega a malaprensa" se puede interpretar "Somos mala prensa".

Francamente, prefiero seguir en la "hipertrofia de la corrección" y la "vigorexia de la exactitud", que son otras de mis desconocidas características. También me acusa de "esteticismo de la razón: maquillaje del sentido", pero no estoy seguro de entenderlo, así que no me pronuncio.

Una duda me corroe: ¿Será este hombre representativo de lo que piensan los periodistas españoles? Así se entenderían muchas cosas.

Carta reveladora 

No toda la malaprensa tiene que ver con estadísticas mal entendidas, aunque figure aquí prominentemente, por ser relativamente fácil descubrirla. Hay otra mucha que pasa desapercibida, porque consiste en contar mal lo que alguien dijo o hizo, y no hay fuentes alternativas para contrastar la información. Excepto cuando ese alguien es una persona de relevancia, como Antonio Muñoz Molina, que escribe al periódico (en este caso El País) una carta al director rectificando sus errores. Termina así:
Por tranquilidad de espíritu, prefiero pensar que entre los hechos diarios y el relato que el periódico hace habitualmente de ellos haya una relación más veraz y menos fantástica que entre mi charla del día 18 de julio en El Escorial y el titular y la crónica de Gabriela Rojas.

Pues yo tengo mis dudas.

19.7.05

Periodismo instantáneo e irrelevante 

Oímos y leemos estos días todo tipo de comentarios sobre los incendios, y en particular el de Guadalajara, con su trágico resultado de 11 muertos. Los tertulianos se lanzan a pontificar sobre lo que hay que arreglar en la política española de lucha contra incendios. Esta mañana he asistido (es un decir, porque era un programa de radio) a un fantástico ejemplo de cómo cada uno barre para su casa.

En RNE, una tertuliana (siento no recordar el nombre) deducía del incendio de Guadalajara que la culpa de todo la tienen las transferencias a las autonomías de las competencias de lucha contra incendios. Enric Sopena la recriminaba por sacar conclusiones apresuradas de un sólo caso y llevarse el agua a su molino. Pero cinco minutos (escasos) después, un oyente que intervenía se identificaba como empleado en la lucha contra los incendios y Enric Sopena le preguntaba: ¿pero usted para quien trabaja? y él decía "En una empresa privada, a la que contrata la comunidad autónoma". "Hay Ahí puede estar la clave de todo esto", colegía satisfecho el señor Sopena. Un caso no sirve para deducir nada sobre las autonomías, pero sí sobre la subcontratación a empresas privadas. Lógica espectacular.

Lo mejor de todo es que seguramente no hay nada que arreglar. Vean el gráfico de la evolución de los incendios en España, cortesía del INE, en La sociedad española tras 25 años de Constitución, capítulo 6 (pdf), para más señas:



¿Ven ustedes algo que arreglar? ¿Ven ustedes el pernicioso efecto de las autonomías y/o las privatizaciones? Yo tampoco.

Periodistas y periodistas 

Leo en Escolar.net la traducción de un intercambio entre Scott McClellan, portavoz del presidente de Estados Unidos, y un periodista, en una rueda de prensa celebrada el día 11 en la Casa Blanca, donde se ve a las claras que, a pesar de todo, la prensa norteamericana aprieta las tuercas y hace sudar la gota gorda a los políticos cuando habla con ellos. Algo muy distinto del tono deferente al que estamos acostumbrados aquí, donde cualquier político sale por peteneras ante preguntas serias y no hay ningún periodistas que le diga "no ha respondido usted a mi pregunta"; o "usted se contradice con lo que dijo tal día en tal sitio" (como le hacen a McClellan).

No sé muy bien quién es el responsable de ese estado de cosas en España. Quizá los años de gobierno autoritario, mezclados con la "camaradería" entre políticos y periodistas en la transición han llevado a la extraña y perniciosa costumbre de la entrevista blandengue, de la que el político se va de rositas, incluso en medios de comunicación "hostiles", que en la página siguiente, en la sección de opinión, ponen al entrevistado y a su partido a caer de un burro. Para mí es una nueva manifestación de malaprensa, porque hacer una entrevista "dura" a un político requiere saberse bien los datos, las fechas, las citas, y tener un gusto por el detalle y al precisión del que, al parece, carecen los periodistas (y/o los medios y/o los lectores) españoles. Desde luego, yo preferiría más entrevistas incordiantes y menos artículos de opinión.

Los españoles y la internés 

Gracias a Pablo, de Abundando, en un comentario a un mensaje anterior, encuentro esta entrada de Abladías ("¿Son los medios de comunicación necesarios?"), que revela que la estadística divulgada por todos los medios recientemente de que el 70% de los españoles consideran innecesario Internet es (¡oh!) falsa.

18.7.05

Autocrítica de la prensa escrita 

No todo está perdido, si es cierto que muchos periodistas piensan lo que se dice en esta información de Elmundo.es: Autocrítica de la prensa escrita: más investigación, profundidad y atención a la ciudadanía. La mitificación del pasado mejor no me la acabo de creer, ni yo pondría los énfasis en las mismas cosas. Pero una parte importante suena bien.

Todo ello se dijo en un "curso de verano" universitario, de esos de los que les hablaba yo el otro día, que no es propiamente un curso, sino un ciclo de conferencias, ni es propiamente universitario, puesto que los "docentes" son profesionales, prácticantes, no universitarios. Más información aquí.

15.7.05

Ni del INE te puedes fiar 

Hoy Joaquín Leguina (en versión demógrafo, no político) escribe en El País un interesante artículo, "¿Cuántos somos?" en el que nos recuerda que incluso las estadísticas sociales más "básicas", como las de población, son estimaciones aproximadas, y pueden contener errores no despreciables. Cómo siempre, para comprender los datos, hay que tratar de saber lo más posible sobre cómo se elaboran, y comprender qué mecanismos pueden existir para que la cuenta esté desviada en una u otra dirección. Muy sugerente.

Entrevista 

Perdónenme el auto-bombo de contarles que María Sánchez me ha entrevistado para el periódico digital Dario Diario Directo. Creo que no digo allí nada que no haya contado ya aquí, pero en fin, por si alguien tiene la curiosidad...

Detalle divertido: el encabezado contiene una errata en el nombre de una de las asignaturas que enseño. No llega a malaprensa. Pero es gracioso, dado el contenido de la entrevista.

14.7.05

Se puede decir más claro... 

Aunque soy un fan, reconozco que para los no habituales Arcadi Espada puede ser un poco críptico. Pero hoy dice dos verdades como templos, y bastante claritas: que uno de las grandes razones de los males de la prensa es que la buena información (es decir, buenos datos bien digeridos y bien explicados) es mucho más cara que la opinión.

El empresario periodístico, por tanto, ve más beneficios en llenar sus páginas (o sus minutos) de mala información (datos malos, o datos enviados por parte interesada), o de mucha opinión, que de buena información.

Segunda verdad, que matiza la primera, y da algo de esperanza: como Malaprensa muestra tantas veces, Internet ha reducido enormemente los costes de contrastar la información y conseguir buenos datos. Lo que antes llevaba días u horas, ahora se puede conseguir en minutos. Hace falta, eso sí, que los periodistas tengan la habilidad y el interés para buscar esa buena información.

Quizá ahí este la madre del cordero. En muchas materias, a un buen periodista le costaría casi el mismo tiempo y esfuerzo escribir buena o mala información. Pero si el buen periodista cuesta al empresario más que el malo, le sigue saliendo más barata la mala información que la buena.


Salarios españoles y europeos (II) 

Como ya anunció Wonka en un comentario a mi mensaje del otro día, los datos de Adecco y el IESE sobre la evolución de los salarios en España no coinciden con las estadísticas oficiales EUROSTAT. Lo cuenta con más detalle aquí.

Es decir, que yo andaba criticando a los periódicos por no poner en el contexto correcto los datos, sin pararme a verificar si los datos eran buenos. Y parece que no lo eran. O al menos no concuerdan con datos oficiales. Y esto se podía saber de manera facilita. Error de principiante por mi parte. Y razones adicionales para criticar a todos los medios que han publicado el resumen del estudio sin poner en duda sus afirmaciones.

¿Hay algún economista en la sala que pueda explicar la discrepancia entre Eurostat y Adecco-IESE? Una parte quizá se explique porque Eurostat habla de salario/hora y Adecco-IESE (en el último boletín disponible en Internet) hablan de salario medio, de manera que es posible que no tengan en cuenta las diferencias entre trabajos a tiempo completo y a tiempo parcial.

En todo caso, la anotación de Wonka acaba haciéndose la pregunta retórica sobre si sus datos tienen la misma probabilidad de aparecer en los medios que los de Adecco-IESE. La respueta es no, claro, porque no tiene detrás un aparato de difusión, ni el marchamo de empresas e instituciones. Pero también porque su noticia no es suficientemente mala. Recordemos que Wonka ha encontrado que el estudio ahora difundido en todos los medios forma parte de una colección/serie que viene publicándose regularmente, pero de la que usted y yo no habíamos oído hablar hasta ahora. ¿Quizá porque nunca hasta ahora habían conseguido fabricar un titular tan espectacular y con un contraste tan negativo entre España y los demás países?

13.7.05

Tiempo perdido 

Esta noticia da para muchas bromas y titulares divertidos. Por ejemplo, ZDNet: "Deja de leer este titular y ponte a trabajar". Y el Kansas City Star dice "¿Estás leyendo esto en el trabajo? Qué apropiado". ¿De qué estoy hablando? De la noticia según la cual una encuesta (cómo no), ha averiguado que los estadounidenses pierden casi dos horas al día en el trabajo, de las cuales una buena parte se dedica a navegar por Internet por motivos personales. Lo cuenta (mal) El País de hoy, que titula Los trabajadores de EE UU pierden el tiempo navegando, y dice en su primer párrafo:
Los trabajadores en EEUU confiesan que la forma preferida en que malgastar su tiempo laboral es navegar por Internet, a lo que suelen dedicar dos horas diarias, y la excusa más popular es que no tienen bastante trabajo. Un sondeo de AOL y Salary.com, indica que una cuarta parte de la jornada de los empleados (2,09 horas) es tiempo perdido, sin incluir los periodos asignados para el almuerzo o los tiempos muertos.
¿Dedican dos horas a navegar por Internet y 0,09 horas a todas las demás actividades de "pérdida de tiempo"? No, es que el redactor se ha liado. Son 2,09 horas perdidas en total, de las cuales el 44,7% (alrededor de una hora) se dedican a navegar por Internet por razones personales, un 23,4% a charlar con los compañeros y cantidades mucho más pequeñas a otras actividades (entre las cuales me hace especial gracia la de buscar otro trabajo).

¿Y quién es el autor de este estudio? Dos empresas de Internet: AOL.com y Salary.com. Nino-nino-nino. Alarma roja. Achtung!!! ¡¡¡Encuesta hecha por empresa de Internet sobre actividades en Internet!!! ¡Peligro! ¡¡Malaprensa a la vista!! ¡¡Cuidado, extremen las precauciones!!

Pues no señor. No se extreman. He aquí el informe de la encuesta. Y he aquí la metodología:
America Online and Salary.com conducted in-depth research relating to time wasted at work among 10,044 respondents during May and June, 2005. Populations surveyed included AOL users, Salary.com Salary Wizard users and corporate human resource professionals. Respondents were asked to indicate how much time they wasted in an average workday, assuming a workweek consisting of five 8-hour days. Demographic information, including respondent geography, job category and gender was also collected in the study. Data was analyzed by Salary.com's team of Certified Compensation Professionals.
La muestra es, claramente, no representativa, ya que los encuestados son todos usuarios de Internet. Y aunque no se dice expresamente, todo hace pensar que estamos ante una muestra auto-seleccionada. O sea, que su valor es practicamente cero. Pues nada. Pican todos, incluso en la prensa anglosajona más respetable. Algunos incluso hacen su titular con el puesto número uno de Misuri en el ranking de estados que más tiempo pierden, lo que, con una muestra de 10.000 personas, y 50 estados de muy diferente población, resulta también seguramente un despropósito (debe haber estados con menos de 50 encuestados). Ya ven, en todas partes cuecen habas.

12.7.05

Salarios españoles y europeos 

Hoy tenemos un bonito caso de una (probablemente) buena estadística que va a ser generalmente mal interpretada. Se trata de un ejemplo de libro del problema de comparar dos cosas distintas, pero que parecen similares. Elmundo.es titula así: "El salario medio español sólo creció un 0,1% en los últimos cinco años". Y en el subtítulo se dice: "Frente al 5,5% de la UE". El primer párrafo repite ambas ideas y añade alguna información sobre la evolución más reciente, que es incluso negativa:
El salario medio real en España se ha estancado en los últimos cinco años, con un incremento de sólo un 0,1%, frente al 5,5% del conjunto de la Unión Europea. Es más, en el primer trimestre del año, en el que se registró una sólida creación de empleo, los salarios descendieron.
En realidad, la media de la UE de la que se habla no es tal, como se descubre en los siguientes párrafos:

Según el euroíndice laboral Adecco, en el que se analizan datos relativos a siete países europeos (Francia, Polonia, Alemania, Italia, Reino Unido, Portugal y España) en el primer trimestre de este año, el salario medio real europeo registró un incremento interanual del 0,8%. En este mismo periodo, de los siete países estudiados, sólo los salarios de España y Alemania experimentaron caídas, del 0,7% en el primer caso y del 0,3% en el segundo.

La evolución salarial de España en el último lustro es la menos favorable de estos siete países, mientras que Reino Unido presenta el comportamiento más positivo, con una revalorización del 14,4% en los últimos cinco años.

Bien, la media no es de la UE, sino de 7 países estudiados por Adecco. Pero no es ese el problema fundamental de estos datos. El problema se apunta aquí:

Según este índice, elaborado por investigadores del IESE, España siguió generando entre enero y marzo más empleo que los demás países europeos. De hecho, cuatro de cada diez puestos de trabajo creados en la UE en este periodo se generaron en España, esto es, 760.000 empleos. En total, la UE ganó 1.963.000 ocupados en el primer trimestre del año.

De esta cantidad, el 53% de los empleos (1.050.000) fueron ocupados por mujeres. Las previsiones recogidas en este estudio apuntan a que a que en los próximos dos trimestres este porcentaje se elevará hasta el 55%.

Resulta que en España se están creando muchísimos empleos, proporcionalmente muchísimos más que en los otros países (sí, otra vez, donde dice UE quiere decir los siete países estudiados). Esto implica que en los últimos años en España han entrado muchísimas personas por primera vez al mercado de trabajo. Muchas de ellas, como todos sabemos, son inmigrantes. Ahora piensen ustedes: ¿los salarios de las personas que empiezan a trabajar por primera vez, se parecerán más bien a los salarios altos dentro de la economía, o a los salarios bajos? Y si usted compara los salarios medios de dos economías, una que no crece apenas, y donde no se crea empleo, y otra que crece mucho, y donde se crea mucho empleo nuevo, en gran parte ocupado por inmigrantes, ¿está comparando cosas similares?

La respuesta es no. La composición del conjunto de la población ocupada española está cambiando mucho más (en experiencia, nivel de estudios, sector, incluso quizá horas trabajadas), que en la mayoría de las economías europeas, que están mucho más estancadas. Comparar los salarios medios en estas circunstancias puede llevar a muchas conclusiones erróneas. No digo que no se deba hacer. Digo que debe saberse que se están comparando cosas heterogéneas. Y que por tanto, es erróneo titular, como hace El Periódico: "España registra la peor evolución salarial de la Unión Europea en los últimos cinco años". Sí, pero no.

9.7.05

Mala universidad 

No puedo evitar añadir un nuevo comentario sobre la universidad española. Les advierto que esto no se refiere a un caso de malaprensa, pero pienso que es extraordinariamente importante, y que hay una cierta conexión con el tema de esta página.

Verán, El Pais del sábado trae esta llamativa noticia: "Tres años de cárcel a una profesora universitaria por falsificar el examen del hijo del decano". Les resumo los hechos: en 1999 el hijo del decano de la facultad de medicina de la Universidad de Cádiz, Jesús María Rosety, se presentó a un examen de fisiología, que contenía preguntas de tipo test y otras "de desarrollo". Las múltiples correcciones en la parte de test, y el contraste entre la nota de esa parte y la de desarrollo, llamaron la atención de un profesor, que informó sobre el tema a la directora del área, Carmen Estrada, y finalmente se descubrió que María José Rodríguez, profesora y secretaria del departamento, había cambiado las respuestas del hijo del decano, cosa que confesó ante la directora del área y ante un vicerrector. Hasta aquí, estamos ante un simple caso de delincuente que es pillado. Pero lo interesante viene ahora: ¿cómo reaccionó la universidad?
Este reconocimiento sólo tuvo como consecuencia la modificación de la calificación del alumno, que pasó de "apto" a "no apto". Rosety no reclamó, no se presentó a la asignatura ese año y la aprobó al año siguiente, indica el texto del Supremo.

El vicerrector y Estrada decidieron dejar las cosas "como estaban", y mantuvieron a Rodríguez en el departamento. Estrada incluso recomendó que se la volviera a contratar para el curso 1999-2000, porque consideró que si no lo hacía se "difundiría la noticia, con mayor daño de todos".

Ya ven, un alumno cuyo examen ha sido falsificado recibe como todo castigo el cambio de nota. La profesora que ha realizado tal fechoría no recibe ningún castigo. No sólo eso, al año siguiente se propone que se renueve su contrato temporal.

La historia nunca hubiera pasado de ahí, si no fuera porque poco después la profesora se presentó a un concurso para una plaza de funcionaria, y recurrió la resolución que no se la daba, llegando a presentar una denuncia por "coacciones y amenzas" contra Estrada y otro profesor. En ese juicio se hizo público finalmente el asunto del examen falsificado, y el fiscal inició, por su propia iniciativa, acciones contra ella, que son las que le llevan a hora a la cárcel.

Se trata de un caso extremo, pero en mi opinión, los dos párrafos que he citado más arriba expresan sucintamente el drama de la universidad española: la falta generalizada de rigor y estándares públicamente aprobados y sancionados, no sólo de calidad, sino de mínima decencia, tanto para los alumnos como para los profesores. Asi, todo el mundo se toma a risa la copia en los exámenes, como algo que, como mucho, lleva a suspender el examen y tener que presentarse en la siguiente convocatoria. Lo mismo pasa con los plagios en los trabajos de los alumnos: la mayoría no saben ni lo que es, y los hacen de manera masiva, sin pensar ni por un minuto que aquello pueda estar mal. En otros países estos comportamientos llevarían a la expulsión de la universidad.

Respecto a los profesores, no quiero decir que todos sean corruptos o ineptos. No, lo que quiero decir es que el que es bueno, y trabaja bien (y hay muchos), lo hace por su propia vergüenza torera, o por la presión informal de su grupo de investigación o docencia, o de su área o su departamento, en su caso, no porque el sistema organizativo, de sanciones e incentivos funcione.

No funciona. Y así todos los que estamos en la universidad conocemos casos de comportamientos inaceptables que no llevan consecuencia negativa alguna. Hay profesores conocidos porque dan sólo una pequeña parte de sus clases (pero claro, es funcionario, y es ya mayor, y qué le vas a hacer...); hay quien deja de dar clases unos meses porque está muy ocupado preparando su oposición; hay quien no da clase el mes de octubre, cuando casualmente no hay hojas de firma en las clases; hay quien dice a los alumnos que no se presenten en septiembre porque está muy ocupados y no corregirá los exámenes; hay profesores que dejan de dar clase unos meses y encasquetan el trabajo docente a sus compañeros (normalmente subordinados).... Por no hablar de los profesores que una vez conseguida su posición de funcionario dejan prácticamente de realizar cualquier tarea de investigación y se limitan a la pura docencia. Insisto en que estos comportamientos no son generalizados. Probablemente son incluso hoy menos frecuentes que hace unos años. Pero lo importante es que la universidad como sistema no los persigue y sanciona.

La solidaridad profesional mal entendida puede llegar incluso, como se ve en la noticia, a encubrir y renovar el contrato de una profesora corrupta, y de paso tapar las vergüenzas de un decano. Por cierto, que la noticia no dice nada sobre las sanciones que la Universidad de Cádiz ha aplicado, tras conocerse la historia, al decano, a su hijo, a la directora del área, y al vicerrector,. Estos últimos, a fin de cuentas, encubrieron un delito que ahora lleva a tres años de cárcel. No sé por qué, pero sospecho que esas sanciones no han existido.

Si a esa tolerancia sumamos que todas las tesis doctorales tienen, casi sin excepción, la nota máxima; que la inmensa mayoría de plazas de funcionarios se consiguen en concursos en los que se presenta una sola persona, que era quien estaba previamente contratado haciendo la misma función docente; que en esas oposiciones se presentan unos tochos de "proyectos docentes" que nadie se toma en serio, y que se saben muchas veces "inspirados" en otros anteriores... nos encontramos con un clima bastante generalizado de falta de rigor, y de falta de meritocracia, donde el progreso en la carrera académica depende sobre todo de estar en el sitio adecuado en el momento justo, cumplir con las formalidades, esperar los años correspondientes a que le saquen a uno "su plaza" y no enemistarse con nadie importante. Insisto: muchos hacen su trabajo bien, pero el sistema no les premia, ni castiga a los que no lo hacen.

Como decía al principio, esto no es malaprensa, pero hay un cierto aire en común entre ambas cosas, puesto que muchos de los vicios son comunes: tono general de falta de rigor, de "todo vale", de indiferencia ante el trabajo bien o mal hecho, combinado con una mal entendida solidaridad profesional, y una aversión igualitarista a la meritocracia.

Lamentablemente, la mayor parte de la opinión pública ignora estos problemas. El gobierno anterior amagó con intentar atacar algunos de estos problemas, pero propuso soluciones burocráticas y poco imaginativas, que acabarán siendo burladas por la inercia del sistema. El gobierno actual parece totalmente al margen de estas preocupaciones, así que casi nada cabe esperar de él en esta dirección. Lo siento, pero soy pesimista.

Si quieren más (y mucho mejor) sobre estos temas, y si pueden acceder (son de pago), lean los artícuos recientes de Ignacio Sotelo en El País: "De continente a islote"y "Universidad de asignaturas o de titularidades". De un artículo anterior, de mayo de 2004, "Nuevo gobierno en un ciclo nuevo", me permito extraer este párrafo con el que estoy casi completamente de acuerdo:
Me temo que los socialistas, en su afán de diálogo con la institución universitaria, vuelvan a cometer los errores del pasado, pero esta vez agravados. Tres son las exigencias de la Universidad en su actual estructura: más dinero, estabilidad en el empleo y en ningún caso competir. Cierto que una reforma cabal de la Universidad probablemente necesite de mayores recursos financieros, pero éstos por sí solos no cambian el panorama. Si los rectores piden más dinero es para repartirlo entre su clientela, única forma de ser reelegidos; sin un cambio radical en la gobernación de las universidades y en su forma de funcionamiento, más dinero podría incluso empeorar la situación. El error más grave de los socialistas en su anterior etapa es haber funcionarizado a la masa de profesores no numerarios, cerrando las puertas a la docencia universitaria a los mejores de las generaciones posteriores. Repetir tamaño error -y me temo que la presión en este sentido será muy fuerte- es acabar ya definitivamente con la esperanza de una mejor Universidad, con las terribles consecuencias económicas y sociales que esto tendría para nuestro futuro. En fin, la Universidad en su actual estructura, con una mayoría de sus miembros, estudiantes y profesores, satisfechos, lo que más repudia es tener que competir: una universidad con otra, un departamento con otro, un profesor con sus colegas, un estudiante con los demás. Una vez que todos los profesores cuenten con un empleo fijo y sueldos parecidos y todos los estudiantes sean admitidos y sin gran esfuerzo consigan un título, el principio igualitario, sedicentemente de izquierda, es repartirse por igual los recursos crecientes que se consigan. Lo que reciba una universidad ha de recibirlo la otra, sea cual fuere su rendimiento, y las ayudas que se den a un profesor las han de recibir los otros, sin tener en cuenta calificación ni logros. Nada de seleccionar a los estudiantes, ni apoyar la excelencia de profesores y alumnos. Si el Gobierno se deja influir por las estructuras de poder que hoy dominan la Universidad, en esto podría consistir la política socialista. Y lo angustioso es que de la política educativa depende toda la política social del futuro.
Mucho me temo que va a tener razón.

Los cursos de verano 

Ya están aquí los mal llamados cursos de verano de las universidades españolas, que son en realidad ciclos de conferencias, la mayor parte de las veces poco hiladas entre sí, y muchas veces impartidas por celebridades políticas o periodísticas que nada tienen que ver con la universidad. Eso sí, se celebran habitualmente en lugares más o menos turísticos, y a un ritmo tirando a relajado. Todo esto lo agradecen mucho los conferenciantes, que aparte de cobrar una moderada gratificación monetaria, reciben una compensación considerable en especie, ya que pueden pasar unos días a cuerpo de rey en un lugar agradable, acompañados, en su caso, por sus cónyuges o similares. Los alumnos no son muy exigentes, porque pagan precios subvencionados o tienen becas, les dan algún credito académico que pueden usar en su universidad a cambio de la sola presencia (no siempre controlada), y pueden aprovechar las muchas horas libres para ir a la playa o hacer turismo.

Esta juerga la pagan nuestros bancos y cajas, poniéndose encima medallas como grandes promotores de la educación universitaria. Mejor sería que cerraran estos chiringuitos y dieran dinero para otras cosas.

Todo esto no lo leerán ustedes nunca en los periódicos, que tienen una relación simbiótica con las universidades de verano: los medios dan cobertura privilegiada a los cursos, y se abstienen de criticarlos, haciendo indirectamente publicidad gratuita a los patrocinadores (cuyos logos aparecen de fondo muchas veces en las fotos de los cursos) y muchos de estos cursos dan titulares para los periódicos veraniegos, siempre tan faltos de contenido.

En fin, todo esto es una introducción para el titular de hoy de El País, Un demoledor estudio revela el escaso interés de los profesores por la lectura, que proviene, efectivamente, de un curso de verano. El titular distorsiona seriamente el contenido del estudio, que sí aparece reflejado en el subtítulo: "El 40% de los maestros de primaria y secundaria no visita nunca la biblioteca escolar".

El texto es confuso, porque se mezclan datos sobre las actividades individuales del profesor y las actividades realizadas con los alumnos. Pero aún así parece que visitar la biblioteca escolar y tener interés por la lectura son cosas dramáticamente diferentes, sobre todo, precisamente, en el caso del profesor, debido en parte a a la pobreza de nuestras bibliotecas escolares, y en parte a que lógicamente van a estar orientadas a los intereses de los alumnos, y no a los de los profesores.

A la periodista se le ha ido claramente la mano. Un titular sobre la escasa utilización de las bibliotecas escolares hubiera sido mucho más ajustado a la noticia. Pero menos espectacular, claro.

7.7.05

¿Bisexual o mentiroso? 

(Gracias a Lucas P. por la pista). El País del martes pasado incluía un reportaje con el título "Un estudio científico pone en duda la existencia de la bisexualidad masculina". El estudio afirma que los que se declaran bisexuales sienten en realidad atracción sexual sólo por un sexo (tres cuartos serían en realidad homosexuales y un cuarto heterosexuales), y lo estudia con un método ingenioso: en lugar de confiar en las declaraciones de la gente, directamente se mide, con sensores en los genitales, la excitación de los sujetos estudiados ante la contemplación de escenas "eróticas" protagonizadas por hombres o por mujeres.

El País cita a la página web del New York Times como fuente, y efectivamente, el texto del periódico español es casi una traducción literal, ligeramente resumida, de la noticia del Times titulada "Straight, Gay or Lying? Bisexuality Revisited", aunque con un matiz curioso: el periodista de El País sigue casi párrafo por párrafo al New York Times, hasta el final de la primera página de su noticia, e ignora por completo todo lo que dice en la segunda. Creo que estamos ante un ejemplo fantástico de "corta y pega" en el sentido más literal de la expresión.

Aparte de eso, resulta chocante, si no fuera por su morbo, que una noticia así llegue a los periódicos. Como el propio texto cuenta, el estudio se realizó entre 101 varones encontrados a través de noticias en "periódicos gays y alternativos". Esto plantea ya un cierto problema sobre la representatividad de la muestra.

Luego fueron entrevistados, y según sus respuestas se les catalogó como heterosexuales (30), bisexuales (33) y homosexuales (38). Un tercio de los miembros de cada grupo, sin embargo, no experimentó una excitación al ver las películas. Así que el estudio se basa, en definitiva, para hacer su afirmación principal, en las reacciones antes las pelícuas de unos 22 bisexuales.

Como ciencia, que es siempre parcial, fragmentaria e incremental, vale. Como noticia de periódico parece dudosa. Está claro que si el fenómeno estudiado fuera cualquier otro, no habría llegado a las páginas del New York Times, ni de rebote a las de El País.

6.7.05

A votar 

Ya hace días que cambiamos de mes, así que es hora del balance. El premio a la peor prensa de mayo va para "Más autonomía que un estado federal" donde se desmontaba la tesis, absurda pero muchas veces enunciada en los medios, de que las regiones españolas tienen más autonomía que, por ejemplo, los estados que forman los Estados Unidos de América.

A partir de ahora, les invito a elegir la pésimaprensa de junio. Tienen aquí el archivo del mes. Échenle una ojeada para recordar las cosas de las que hemos hablado, y voten con un comentario a esta entrada, explicando su elección.

4.7.05

Prensa criminal 

Llego un poco tarde a la polémica, que no es estrictamente sobre malaprensa. Es algo peor. Prensa criminal, diría yo. Así que, por si ustedes no se han enterado, lean el artículo publicado en Avui por Oriol Malló, "Falangistes taxidermistes", traducido al castellano, creo que fielmente, por Arcadi Espada, uno de los amenazados.

El asunto se agrava por ser Avui, en la práctica, un medio público de comunicacion, financiado por la Generalitat. Y porque, según cuenta el propio Arcadi, no ha habido desde que el artículo se publicó, el 30 de junio, reacción de la Generalitat, ni de los co-propietarios del periódico (que incluyen a Godó, propietario de La Vanguardia, y a Lara, que participa en La Razón).

No puedo añadir nada más que la expresión de mi simpatía y solidaridad (en lo que valga) con los amenazados, y mi preocupación, no tanto porque algo así se publique, sino por la tímida o inexistente reacción de las autoridades políticas de Cataluña, que subvencionan el medio en el que ha aparecido este texto. Luego se sorprenderán y quejarán de que otros les satanicen.