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Las inspiradoras (MODERNA ENCLOPEDIA FEMENINA, pp. 267- 306. 1967) El tema en el que trabajo desde hace tres años es el de cómo se construye la identidad. Creo que para autoidentificarnos, sólo lo podemos hacer interactivamente frente a los otros. La identidad del yo es autoreflexiva, una imagen (como había previsto Lacan) formada en los espejos, su proceso de identificación sólo puede darse como interlocución; según el cual el yo, al enunciarse, se descubre en otro. La identidad la entiendo como algo variable y múltiple. Esta obra inspirada nace en la lectura del capítulo enciclopédico del mismo título que narra las historias de una veintena de mujeres que inspiraron a los grandes artistas de la historia. Me interesó desde un primer momento la inspiración como construcción de la identidad, una construcción mutua, entre el yo y el otro. La inspiración no es portadora de otra identidad, sino responde cuestiones sobre nuestra propia identidad, y así nos vemos reflejados. La instalación consta de veinte piezas, cada una está formada por una matriz fotolitográfica, que representa a la inspiradora, y la correspondiente estampa, que representa al inspirado. La matriz se hubiera podido imprimir múltiples veces, pero me interesaba sólo reflejar el instante que el capítulo me estaba narrando. El momento en el que la inspiración hace que Verdi sea Josefina. Por esta razón sólo expongo una única estampa junto con la plancha matriz perdida. Una vez más el lenguaje intrínseco de la técnica del grabado me ofrece apoyo conceptual en el trabajo.
De mi piel hacia dentro mando yo, mentira Esta pieza es un ejemplo de obra de aquellas que crees que están terminadas y que retomas después del tiempo para modificar y rehacerla. Comenzó con la idea de que la identidad es un archivo en si misma, idea fomentada por las enseñanzas especializadas del arte, que siguen la moral de la modernidad, una moral que, en su radicalidad, arrasa con todo. Realicé un vestido con impresiones de fotografías de mi propia piel. Mostraba con él una pequeña parte de mí misma, y, a la vez, me protegía del exterior, de las posibles influencias. Me fotografíe con el vestido, y realicé dos impresiones digitales. La impresión digital, como el grabado son técnicas que se caracterizan por su capacidad de reproducción. Como en la obra anterior, juego con la concepción de único y múltiple que me da la propia técnica para apoyar la idea de la obra: la noción de identidad como variable y múltiple, que se transforma y se crea interactivamente frente a los otros. La obra son las dos impresiones digitales, una de ellas numerada sobre dos y la otra numerada sobre infinito porque sobre mi rostro he colocado un espejo, entonces es una imagen que se diferenciará cada vez que sea observada. El espectador, el otro se verá reflejado y formará parte de la imagen, formará parte de mi y yo de él. blanca navas logroño, 4 de abril de 2002
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Las paredes de cristal se cierran y te aprisionan; tu imagen se repite mil veces en otros mil espejos. Condenado a no salir de ti mismo, Condenado a buscarte en las galerías transparente, siempre a la vista, siempre inalcanzable: ese que está ahí, frente a ti, que te mira con ojos de súplica pidiéndote una señal, un signo de fraternidad y reconocimiento, no eres tú, sino tu imagen. Octavio Paz. : La hija de rapaccini, Madrid, Alianza Cian, 1994.
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