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A pocos kilómetros de nuestro país y cerca de Burdeos, Francia
nos obsequia con una de sus comarcas más fascinantes, La Dordoña.
Este departamento administrativo fue creado durante la revolución
Francesa y debe su nombre al río que riega sus fértiles tierras.Su
paisaje natural, de gran belleza, nos hace testigos privilegiados
del paso del hombre desde el paleolítico en el valle del Vèzère
hasta la actualidad.
La
Dordoña nos da testimonio de la presencia del hombre a través del
tiempo, desde sus cuatro cromáticos Perigord. Según nos adentramos
iremos percibiendo cómo aquí, más que en ningún otro lugar, la historia
es algo latente que no forma parte exclusiva del pasado; sino de
la impronta actual de esta comarca. Todo cobra vida y parece que
sus ciudades, calles, piedras, bosques, ríos, grutas, castillos
y bastidas nos hablaran dando fe de cómo el hombre vivió a través
de los siglos.
Cuna de los yacimientos prehistóricos del hombre de Cromañón, La
Dordoña recibe
la denominación de "El país del hombre". Su paisaje relajante,
verde, armonioso está salpicado de innumerables e increíbles castillos.
La belleza natural de este entorno, limpio y sereno aderezado con
el fluir cadencioso de amplios ríos como el Dordoña e Isle, nos
trasladan en el tiempo hasta épocas tan lejanas como nuestra memoria
pueda llegar.
La Dordoña se compone por el Perigord Negro, Perigord Blanco,
Perigord Púrpura y Perigord Verde. Su especificidad geográfica y
diversidad de paisaje se identifican con unos colores que pueden
sintetizar de alguna manera la personalidad de cada zona. Los cuatro
Perigord se complementan formando el verdadero alma de la Dordoña.
Perigord Verde El más septentrional de los cuatro Perigord.
Denominado así, por estar situado en un enclave privilegiado de
verdes valles, bosques de castaños que surcan numerosos riachuelos.
Se trata de un área húmeda que propicia la existencia
de una exuberante vegetación incluso en las épocas más secas del
año. El Dronne, El Bandiat , los altos valles del Isle y del Auvézère
recorren esta comarca que se extiende de Lanouaille a la Roche-Chalais,
el viajero no deberá pasar de largo lugares como Nontron, Brantôme,
Bourdeielles y Ribérac.

Encontramos en Brantôme una de las villas más hermosas
del Perigord. Conocida como la Venecia del Perigord. Esta villa
de planta semicircular conforma una isla bañada por el río
Dronne. Sus orígenes remotos se ubican en el asentamiento
de la villa sobre un poblado celta. Pero su particular morfología
y carácter de isla no son los únicos alicientes que podemos encontrar.
En Brantôme, podremos recrearnos con la visita a la abadía Carolingia
que posee los más viejos campanarios de Francia, el camino troglodítico
de la abadía y la iglesia Benedictina.

Pero si lo que deseamos es estar en contacto con la naturaleza,
tendremos la posibilidad de deleitarnos con un maravilloso recorrido
en piragua a través de las aguas del Dronne. Gracias a su peculiar
disposición "isleña" Brantôme se descubre como un lugar ideal para
pasear y disfrutar del encanto de cada uno de sus rincones.
El
Perigord Blanco es uno de los más representativos, de hecho
esta zona fue el centro de la región a lo largo de dos mil años,
desde que los antiguos romanos fundaran la ciudad de Vesuna,
actualmente denominada Perigueux, donde destaca la renovación
de toda su parte medieval, su catedral de estilo Bizantino
y los restos de los vestigios galo romanos. Su peculiaridad paisajística
se advierte en las planicies de caliza y anchos valles de praderas,
surcados por los ríos Auvèzeré y el Isle. Desde Hautefort
donde visitaremos su magnifico Chateau, hasta Montpon, tenemos la
posibilidad de visitar pueblos como Savignac-les-Églises, Sorges
conocida como la capital del diamante negro debido a la trufa
, Saint Astier, Neuvic y Mussidan.

Al remontar hacia la desembocadura del Dordoña, el viajero descubre
el Perigord Púrpura, denominación de reciente acuñación de
la región de Bergerac. En el país de Montaigne son reyes
el vino, el tabaco y las bastidas francesas e Inglesas, recuerdo
de la guerra de los cien años. Aquí encontraremos las denominaciones
de origen del viñedo Bergercois. Nombres como Pécharmant (con su
famoso Don Pétrus, por ejemplo) o el de Monbazillac. Bergerac, se
volvió famosa sobre todo gracias a Edmond Rostand, autor
de Cyrano de Bergerac, la nariz más célebre de la literatura. En
esta parte del Perigord, las "bastides" (ciudades medievales fortificadas)
y los castillos continúan defendiendo culturalmente el territorio.
Al
sureste, la densidad de los bosques de robles anuncia el Perigord
Negro. Esta región domina los valles del Vézère y del Dordoña.
Es obligada la visita a Motignac, Lascaux, Font-de-Gaume,
Les Eyzies, le Bugue, Limeuil, Terrasson y Saint-Cyprien donde encontraremos
importantes yacimientos prehistóricos. A lo largo del Valle
del Dordoña, los castillos de Montfort, Beynac, Castelnaud presentan
un recorrido histórico incomparable. Del Perigord Negro destacamos
la visita a Sarlat, capital de la nuez, donde el tiempo se
ha detenido y todo permanece intacto. Este sitio privilegiado ha
sido elegido muchas veces para rodar películas históricas como por
ejemplo últimamente "Jeanne Dárc" o "Por siempre jamás"
Périgueux, capital del Perigord, es una ciudad de contrastes
que vive en el presente.
El ajetreo de coches y vida urbana nos demuestra que no estamos
en el Perigord rural. Pero existe una cosa de la que afortunadamente
no se ha podido desligar, su pasado. Este es el nexo de unión más
importante que mantiene con el resto de la región. Los episodios
históricos han forjado la personalidad de esta villa reflejándose
en su catedral, calles y plazas. Los dos mil años de historia de
la ciudad, están esperando al visitante para contarle lo que allí
aconteció. En el museo de Périgueux, en el barrio de la catedral,
se encuentra la joya arqueológica más preciada de la comarca y según
no pocos investigadores, de Europa. Se trata de restos de enterramientos
fechados hace más de 70.000años. Sudarios que los periguenses han
convertido en hermosa paradoja: "Antes de la muerte fue la vida,
y en ese lugar se ha vivido muy bien desde hace 70.000años". La
ciudad está dividida en tres partes: La Citè, asentamiento
galorromano de Vesanna, cuya estructura principal fue destruida
en el siglo III; el barrio de la catedral, que cobró importancia
en la Edad Media con los peregrinos jacobeos y la ciudad Nueva,
una animada zona urbana que cada fin de semana reúne a los jóvenes
de los alrededores. Originalmente
el Périgueux lo componían dos ciudades, una eclesiástica, la otra
más mercantil. Los más antiguos restos todavía se pueden apreciar
en torre Galo-romana, la torre de Vésone, y las excavaciones de
una villa de la misma era. La parte antigua de la ciudad nos ofrece
una maravillosa posibilidad para disfrutar de eventos al aire libre
como el festival de mimo o los conciertos de Jazz, Macadam jazz,
en los meses de julio y agosto, así como más eventos tradicionales
como el Marchee au Gras antes de Navidad.
Para conocer la ciudad le proponemos las siguientes visitas:
· El museo donde encontrará una excelente colección
de restos galo-romanos, colecciones de etnografía, historia natural,
porcelana, pintura y escultura.
· El mercado los miércoles y sábados a la mañana, concentrado
en el Boulevard central, en varias calles de la zona peatonal y
cerca de la catedral. Aquí se encuentra el mercado de los granjeros
con fruta fresca, plantas y legumbres, pollos y conejos vivos, etc.
· La iglesia de San Etienne de La Citè , el Chateau Barrière,
la maison des dames de la Foy ofrecen a los visitantes, testimonios
vivos de la Edad media.
· La catedral y sus cúpulas Bizantinas. Esta iglesia
única en Francia es la más grande del sud-ouest. Las incesantes
reconstrucciones y restauraciones, han provocado un edificio original
sobre la cual, cada época ha dejado su huella.
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