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La
villa está formada por el núcleo urbano propiamente dicho junto a un
primitivo Castro y el Barrio de Pedrosa, así llamado por haberse levantado
en terreno pedregoso.
Al
norte de Corporales a un Km. de distancia, hay otro Castro con el foso
de circunvalación aún bien visible. En su vertiente oeste se destaca
la “peña ahumada”, grueso peñasco traído de lejos de cuya base arranca
una galería que desciende en vertical hasta una profundidad desconocida.
Que yo sepa ha sido explorada hasta los 30 metros, hallandose una especie
de chimenea con las paredes ennegrecidas. La mencionada peña fue colocada
para cortar los vientos del Oeste allí dominantes y facilitar el tiro.
La chimenea se taponó posteriormente y ahora es imposible el acceso a
la misma sin practicar una excavación. En la fachada sur del Castro en
cuestión, se ocultan otras galerías que discurren en sentido horizontal
bajo las tierras de labor.
Al norte del barrio de Pedrosa, entre los ríos Eria y Manzanal, en una
colina de 1.336m de nombre La Corona se han efectuado metódicas
excavaciones que han arrojado a la luz los restos de un poblado más antiguo,
asentamiento preromano que data de mediados del siglo I antes de Cristo.
Resulta evidente, que en todos estos casos la población originaria estuvo
asentada en los mencionados “castros”, los cuales han proporcionado
cerámica, tégulas, monedas, sepulturas, molinos de mano y otros restos
arqueológicos entre los que llama la atención, una bola metálica en
forma de lenteja del tamaño de un panecillo la cual pesa 25 Kg, cantidad
sumamente desproporcionada en relación con su volumen.
Los
hallazgos efectuados se encuentran cubiertos por arena para preservarlos
de las inclemencias del tiempo; no obstante, en el flanco Sur, aun se advierten
dos oquedades que responden a las catas arqueológicas realizadas, que
alcanzaron una extensión de unos 500 metros cuadrados.
Por
Corporales pasa el río Eria en una de cuyas márgenes, no lejos del pueblo,
se descubrió a principios de siglo, un”pasadizo” que conducía a un
Lago subterráneo cuyo acceso estaba interceptado por una verja metálica.
Después se construyó una presa para toma de agua de los prados y el pasadizo
quedó sepultado por los arrastres del río.
En
el término de Corporales se inician las explotaciones auríferas romanas
del valle del Eria que nace en el valle de las Rubias, el cual desciende
de la cima del Teleno, montaña consagrada al “Dios Marte” bajo la
advocación de “Marti Tileno” que en romance dio Marte Teleno, hibridísmo
de origen latino-griego que significa “Marte, Lanzador de Rayos” de
donde toma su nombre la montaña; según la tradición local, el valle
y arroyo de las Rubias deben su nombre a la existencia de una “venta”
que en tiempos atrás estuvo atendida por dos hermanas así llamadas “
las rubias”, murieron y la venta desapareció; pero aún se hallan en
su lugar, fragmentos de teja, la insinuación del algún cimiento y el
borroso trazado de lo que fue una extensa huerta, ahora sin cultivar y
casi invadida por la pradera.
Al
final del valle de las Rubias, caso coronando el Teleno está la peña
de la Chimenea, una perforación vertical que partiendo de la base atraviesa
la roca; aún se aprecian en las paredes las muescas en donde fijaron sus
pies los esclavos que la practicaron siguiendo el filón de cuarzo aurífero
incrustado en su seno. Otras calicatas de comprobación a escasa
profundidad se observan en las bases de los peñascales adyacentes. La
más curiosa es una a modo de hornacina en donde según la voz popular
fue recogida la imagen la Virgen de las Ribas que ahora se venera en la
ermita del pueblo. Etimológicamente la expresión procede de las voces
latinas “ad (a) y Ripa”-ribera-; está empleada en sentid adverbial
y quiere decir virgen procedente de los lugares que se hallan en
dirección a lo que está más elevado.
Otra
peña del valle de las Rubias, lleva el nombre de peña “Sartana”,
esto es peña de Santa Ana; también existe la peña de “Sartañin”que
significa “peña de San Antonín”.
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Como
testigos de la floreciente minería de otras épocas, se descubre en el
valle de las Rubias, tres grandes canales de los que parten numerosos canales
de los que alimentaron pequeños lavaderos de pepitas viéndose aquí
y allá grandes murias y montones de cantos procedentes del laboreo así
como varios algibes o estanques artificiales hechos de cantos y tierra
amontonada que se emplearon para el almacenamiento y distribución de las
aguas.
Al
suroeste de Corporales hubo otras dos explotaciones de oro una de
las cuales tiene 100 metros de largo y en opinión de los especialistas
se removieron en ella más de un millón de metros cúbicos de materiales.
Concretamente en el alto de Peña Aguda puede verse un canal romano que
llega hasta las medulas a lo largo de unos 90Km. El canal nace en las
proximidades de Santa Eulalia de Cabrera a una cota aproximada de unos
1300 m. de altitud. Capta aguas en la vertiente septentrional de la sierra
de Cabrera y las encauza, faldeando los montes, para enlazar con la sierra
del Teleno ( donde coge aguas del río Eria) y los montes Aquilanos hasta
las inmediaciones de Las
Médulas.
En
el valle de “Mascariel” también hubo explotaciones aunque no tan importantes.
Dos de los canales antes citados pasan por este valle en dirección a Saceda,
para terminar su recorrido en las Médulas del Bierzo. El otro que corre
más bajo, pasa por Corporales cruzando los pajares de la salida
del pueblo, atraviesa dos veces la carretera y se dirige al mismo destino
que los anteriores.
Mascariel,
significa lugar donde se celebran “mascaradas”, es decir, bailes, procesiones
o ceremonias con máscaras. Ritos mágicos que arrancan de la lejana prehistoria
y que aquí se celebraron para ahuyentar la “papera”enfermedad contagiosa
que aqueja el ganado; se desarrolla sobretodo por efectos del frío
y de la humedad. Mascriel es un valle soleado donde la nieve dura poco
y abundan los pastos tempranos. Al otro lado del Teleno, mirando el Norte,
está el valle de “Tolaniel”, de la raíz celta-gala significa “papera”
y quiere decir lugar donde existe esta enfermedad. Esto da como resultado
que, mientras la papera es endémica en el valle de Tolaniel, en el de
Mascariel ocurre más raramente o desaparece enseguida. El temor al contagio
dio origen a las mascaradas que aún siendo pura superchería ocurría
que la mayor parte de las veces por las razones citadas eran eficaces.
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