TEXTO DEL MANUSCRITO DANZA DEL REY NABUCODONOSOR

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adorarle cara a cara,

tengo hacerle una oración

que será cosa extremada:

bien sabes estoy soltero

y me hace falta una muchacha (2),

que sea muy bien dispuesta,

muy linda, hermosa y bizarra,

que sepa hacer de comer

y guisarme las patatas;

que tenga buenos alcores

con gargantilla de plata,

que sea bien presumida

y repique la campana,

que me diga todo el pueblo

¡oh, bien haya tal muchacha!,

que no hay otra como ella

ni en Babilonia ni en Francia.

Pero te lo encargo mucho,

no me la des de La Baña ...

 

 

Rey moro

 

Concederé lo que pides,

no te de pena de nada,

te la daré más hermosa

que los cuernos de la luna.

Mientras se hace la imagen,

toque el instrumento y ruja.

 

 

(Danzan y dice el Rey cristiano)

 

 

Rey cristiano

 

¡Cristianos, vasallos míos,

de la ley de Jesucristo!,

ya habéis oído una cosa

que los mortales no han visto.

Me tiene confuso y muerto

y muy lleno de temor

 

 

 

 

de ver las cosas que intenta

el Rey Nabucodonosor;

pretende que le adoremos

en figura de su estatua,

lo que no permita Dios

ni la Virgen soberana,

que su ley, bárbara y ciega,

se envuelvan con la cristiana.

Si a acaso nos pone guerra

de que adoremos la estatua,

todos debemos morir

por defender la Ley Santa.

Ninguno sea cobarde,

por amor de Dios inmenso,

que después nos dará el pago

en el reino de los cielos.

¡Oh! gran Dios de la bondad,

danos, Señor, vuestro aliento

para poder rechazar

la furia de aquél soberbio.

Ambicioso Rey que intenta

cosas que no pueden serlo,

no hay que tenerle temor,

porque nuestro Dios severo,

poderoso, sabio y justo,

infinitamente bueno,

con todos piadoso y recto,

sabrá librarnos a todos

del poder de aquél soberbio que, sin saber lo que hace, quiere oponerse a Dios mismo.

Descendiente puede ser

de aquellos bárbaros ciegos

que hicieron aquella Torre para subir a los cielos, que según dice la historia

pasó por cima del viento,

pensando que a Dios subían

por aquella torre y, luego,

viendo el Señor su locura,

el sagrado Padre inmenso

y toda la Trinidad,

al instante, dispusieron arrojarlos de la Torre,

los peones y maestros,

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(2) Escrito, primeramente, "mujer".