Nada hacia presagiar que llegaríamos a Valencia apenas sin incidencias, cuando en el kilómetro 9 de nuestra salida en Burgos tuvimos nuestra primera avería grave.
- Algo me roza- gritó Antonio Franco con el tono de voz doblada de Silvester Stallone que tanto repitió a lo largo de la ruta.
Entonces, manazas Luis que la tiene tomada con la bici de Antonio se paró solícito para ayudarle. En realidad iban los últimos y no quedaba nadie para echar una mano.
-Tienes aflojada la tija del sillín,por eso baila un poco, y mueve la alforja que roza en la rueda- sentenció Luis. Diagnóstico rápido y sencillo, así como su solución, debieron pensar ambos.
Manazas Luis giró la abrazadera y con un rápido movimiento la apretó. -Crash- hizo la abrazadera y -¡hostias! , exclamó Luis, me parece que me la he cargado-. Antonio le miró con una cara sonriente entre incrédulo y amenazador.No sabía si llorar o dar una hostia a Luis.
Afortunadamente la sangre no llegó al ruedo y voluntariosos ambos se dirigieron andando al encuentro del resto del grupo que les esperaba en el Monasterio de San Pedro de Cardeña.
Braulio Gómez, con una rápida mirada de buen profesional mecánico que le caracteriza dijo:
- Esto es fácil. Hacemos una nueva rosca al tornillo y solucionado. ¿Quien tiene unos alicates? Nos miramos perplejos unos a otros y concluimos que teníamos cámaras, juego de llaves allen, la maneta del cambio, aceite, tronchacadenas, jabón de afeitar, navaja, fruta y galletas, ¿pero para que coños íbamos a llevar unos alicates?.
Bueno, pués a pesar de todo, llegamos a Valencia en tiempo y hora previsto.
Continuará. L.L
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