SECCIÓN DE BICICLETA DE MONTAÑA
ASOCIACION DE EMPLEADOS DE LA CAIXA, MADRID

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Sábados, mañanitas de pedaleo, tardes de paseo.. o de sofá según se acabe

Perales, ..... ah que tiempos aquellos,.... los pechos de Matilde al son de los celos de la guitarra, ahhh, ... pero, no es este Perales sino el del Tajuña. Allí quedamos una fría mañana de Febrero para recorrer una vía pecuaria y otra verde sobre lo que sería la vía de ese tren que nos hacía soñar ...

Pues bien, estamos en época de satélites más que de sueños, y el GPS parecía no conectar con las alturas. Así entre idas y venidas, ora por aquí y vuelta, que no.. que por aquí no.., pudimos degustar un infinito bufet de olores típicos del campo: aguas fecales, estiércol, granjas de cerdos, etc.

Pero pronto encontramos la Cañada Real Soriana. Por un hermoso campo poblado de majestuosos álamos blancos, chaparrales, encinares... los ruiseñores cantaban ebrios de gozo, mientras los oboes se superponían a las flautas...,ah no, que esto es de Les Luthier ;el camino surcaba un ondulado terreno que nos hizo emplearnos más de lo que se había pensado y planeado. Los mojones que marcaban la vía pecuaria se perdían en medio de los sembrados dejando a la vista la rapiña de nuestro patrimonio nacional por parte de algunos campesinos, así como la ineptitud de algunos de nuestros funcionarios: alcaldes, guardia civil, Seprona... Suda que te suda, cambia el plato, sube el piñón, ¿estaremos perdidos?,.. ¡ que no ! Que controla Luis.. Un milano sobre nuestras cabezas, las gentes del campo, aquí podan una viña, allí recogen aceituna, recuerdos de infancia. El milano parece seguirnos divertido ¿querrá hacer puntería con una deposición?..¡ como me cagues te arreo un cantazo!

Y cuestecita arriba y cuestecita abajo que apenas nos dejaba tiempo para ver las perdices, abubillas, aguiluchos, etc llegamos a Mondéjar, quién te ha visto y quién te ve, no ha mucho deprimido y ahora con trabajadores venidos de otras partes del mundo, qué recuerdos cuando Africa empezaba en los Pirineos. Momentos para solazarnos ante un buen pincho de tortilla, o unos espectaculares bocatas de chorizo y queso, (Ferrán no glasees estos manjares ni los caramelices), sentados en un banco bajo un magnífico sol de invierno dimos cuenta de estas ambrosías y otras más muy españolas todas, y que sirvió de lección a estas buenas gentes venidas del Magreb empeñados en pagarnos nuestra pensión, y que allí andaban sentados disfrutando de aquella mañana luminosa e invernal junto con los mayores del pueblo.

El resto del camino más suave por la vía verde del Tajuña, mostraba la espléndida gama de grises de los árboles desnudos, sin olvidar la floración invernal por excelencia, el almendro, que nos acompañó durante todo el trayecto. Así unos más agachados que otros llegamos a Perales tras sesenta y tres Km , y el que esta crónica relata, da fe que le sobraron al menos diez.

...y ¿quién es él?... ahh no...

Alberto Martín Martínez "Chino"