C. MARX -INSTRUCCIÓN SOBRE DIVERSOS PROBLEMAS A LOS DELEGADOS DEL CONSEJO CENTRAL PROVISIONAL (1)
El Consejo
Central Provisional recomienda el plan de organización tal y como ha sido trazado
en los Estatutos Provisionales. La experiencia de dos años prueba lo justo de dicho plan
y las posibilidades de su adaptación a los diferentes países, sin perjuicio para la
unidad de acción. Para el año próximo recomendamos que Londres sea la sede del Consejo
Central, puesto que la situación en el continente no parece ser propicia para cambios.
Por supuesto,
los miembros del Consejo Central serán elegidos por el Congreso (§ 5 de los Estatutos
Provisionales), con derecho de cooptación.
El Secretario
General será elegido en el Congreso por un año y será el único miembro pagado de
la Asociación. Proponemos que se le paguen dos libras esterlinas por semana.
La
contribución uniforme anual de cada individuo miembro de la Asociación será de medio
penique (quizá un penique). El precio del carnet de miembro se pagará aparte.
Al llamar a los
miembros de la Asociación a formar mutualidades y a establecer vínculos internacionales
entre ellas, dejamos, a la vez, la iniciativa en este problema («établissement des
sociétés de secours mutuels; appui moral et matériel accordé aux orphelins de
l'Association») a los suizos, que lo han propuesto en la Conferencia de septiembre
último pasado (2)
(a) Desde un
punto de vista general, esta cuestión abarca toda la actividad de la Asociación
Internacional, cuyo objetivo es mancomunar y llevar a un mismo cauce los esfuerzos de la
clase obrera, hasta ahora dispersos, de los distintos países en la lucha por su
emancipación.
(b) Una de las
principales funciones que la Asociación ha cumplido hasta el momento con mucho éxito, es
la de hacer frente a las intrigas de los capitalistas, siempre dispuestos en los casos de
huelga o de cierre de empresas a abusar de los obreros extranjeros, empleándolos como
instrumento contra los obreros nativos. Una de las grandes metas de la Asociación es
lograr que los obreros de los distintos países, además de sentirse hermanos y
camaradas, actúen como tales en la lucha por su emancipación formando en el
ejército de la emancipación.
(c) Una gran
«mancomunidad internacional de los esfuerzos», que nosotros sugerimos, será una investigación
estadística de la situación de la clase obrera en todos los países, llevada a cabo por
la clase obrera misma. A fin de actuar con cierta probabilidad de éxito, es preciso
conocer los materiales con los que se ha de trabajar. Al iniciar tan gran obra, los
obreros mostrarán que son capaces de tomar sus destinos en sus propias manos. Por eso
proponemos:
Que en todo
lugar en que exista una sección de nuestra Asociación se comience el trabajo
inmediatamente y se recojan datos concretos sobre los distintos puntos señalados en el
esquema de la investigación que va adjunto.
El Congreso
invita a todos los obreros de Europa y los Estados Unidos de América a colaborar en la
recolección de elementos de dicha estadística sobre la clase obrera; los informes y
datos concretos se enviarán al Consejo Central. Este, partiendo de dichos materiales,
redactará un informe general, acompañándolo de datos concretos en el suplemento
Este informe,
con el suplemento, se presentará al Congreso ordinario anual y, una vez aprobado, se
publicará a costa de la Asociación.
ESQUEMA GENERAL DE LA ENCUESTA, QUE,
DESDE LUEGO, PUEDE SER MODIFICADO EN CADA LUGAR 1.
Industria, su denominación. 2.
Edad y sexo de sus trabajadores. 3.
Número de ocupados. 4.
Salarios y sueldos: (a) de los aprendices; (b) pago por jornal o por pieza; pago
que abonan los intermediarios. Promedio del salario semanal y anual. 5.
(a) Horas de trabajo en las fábricas. (b) Horas de trabajo en las empresas de
pequeños patronos y en la producción doméstica, caso de que exista ese tipo de
producción. (c) Trabajo de noche y de día. 6.
Intervalos para la comida. Tratamiento de los obreros. 7.
Carácter del taller y del trabajo: estrechez del local, deficiente ventilación,
escasez de luz solar, empleo de alumbrado de gas. Limpieza, etc. 8.
Género de ocupación. 9.
Efecto del trabajo en el estado físico. 10.
Condiciones morales. Educación. 11. Carácter de la producción. Es temporal o se distribuye más o
menos regularmente a lo largo de todo el año; se observan o no considerables
fluctuaciones, está o no sujeta a la competencia extranjera; si atiende principalmente el
mercado interior o el exterior, etc. |
3. LIMITACION DE LA JORNADA DE TRABAJO
La condición
preliminar, sin la que todas las tentativas de mejorar la situación de los obreros y de
su emancipación están condenadas al fracaso, es la limitación de la jornada de
trabajo.
Es necesaria
para restaurar la salud y la fuerza física de la clase obrera, que es la armazón básica
de toda nación, lo mismo que para asegurar a los obreros las posibilidades de desarrollo
intelectual, de mantener relaciones sociales y de dedicarse a actividades sociales y
políticas.
Nosotros
proponemos 8 horas de trabajo como límite legal de la duración de la
jornada laboral. Esta limitación es la demanda general de los obreros de Estados Unidos
de América (3); el voto del Congreso
la hará plataforma común de la clase obrera del mundo entero.
Para
información de los miembros continentales de la Asociación, cuya experiencia en materia
de legislación fabril es relativamente reciente, añadiremos que ninguna restricción
legal alcanzará el objetivo planteado y todas serán vulneradas por el capital si no se
fija con precisión el período del día en que deben encajar estas 8 horas. La
duración de este período debe ser de 8 horas de trabajo y unas pausas adicionales para
la comida. Por ejemplo, si los distintos intervalos para comer ocupan una hora, el
período legal del día será de 9 horas, digamos desde las 7 de la mañana hasta las 4 de
la tarde o desde las 8 de la mañana hasta las 5 de la tarde, y así sucesivamente. El
trabajo nocturno debe admitirse sólo en casos excepcionales en ciertas industrias
especificadas por la ley. La tendencia debe ser la de suprimir del todo el trabajo
nocturno.
Este párrafo se
refiere sólo a los trabajadores adultos de ambos sexos; por cierto, las mujeres deben
excluirse rigurosamente de todo trabajo nocturno, al igual que de todos los tipos
de trabajo peligrosos para el organismo frágil de la mujer o que lo expongan al efecto de
sustancias tóxicas y nocivas. Entendemos por adultos a los que han alcanzado la edad de
18 años.
4. EL TRABAJO DE LOS JOVENES Y NIÑOS
(DE AMBOS SEXOS)
Consideramos que
es progresiva, sana y legítima la tendencia de la industria moderna a incorporar a los
niños y los jóvenes a cooperar en el gran trabajo de la producción social, aunque, bajo
el régimen capitalista, ha sido deformada hasta llegar a ser una abominación. En todo
régimen social razonable, cualquier niño de 9 años de edad debe ser un
trabajador productivo del mismo modo que todo adulto apto para el trabajo debe obedecer la
ley general de la naturaleza, a saber: trabajar para poder comer, y trabajar no sólo con
la cabeza, sino también con las manos. Sin embargo, en el presente, nos ocupamos sólo de
los niños y los jóvenes de ambos sexos de la clase obrera.
Por razones
fisiológicas estimamos que los niños y los jóvenes de ambos sexos deben dividirse en tres
clases, que requieren distinto tratamiento: la primera comprende a los niños de 9 a
12 años de edad; la segunda, a los de 13 a 15 años, y la tercera, a los de 16 y 17 años
de edad. Proponemos que la ley restrinja el trabajo de los niños de la primera clase a dos
horas en todos los tipos de talleres o a domicilio; la duración del trabajo para los
niños de la segunda clase debe ser de cuatro horas y para los de la tercera, de seis
horas. Para la tercera clase deberá hacerse un intervalo de una hora, como mínimo, para
comer o descansar.
Sería deseable
que la enseñanza en las escuelas elementales comenzase antes de los 9 años de edad; pero
aquí tratamos nada más que del más indispensable antídoto contra las tendencias del
régimen social que reduce al obrero a la condición de simple instrumento de acumulación
de capital y convierte a los padres, agobiados por la miseria, en esclavistas que venden a
sus propios hijos. Hay que defender los derechos de los niños y los jóvenes, ya
que ellos no pueden hacerlo. Esta es la razón de que la sociedad tenga el deber de
intervenir en su favor.
Si la burguesía
y la aristocracia muestran negligencia respecto de sus deberes para con sus descendientes,
es cosa suya. A la vez que disfruta de los privilegios de estas clases, el niño se ve
condenado a sufrir las consecuencias de sus prejuicios.
El caso de la
clase obrera es completamente distinto. El obrero no es libre en sus actos. En demasiado
frecuentes casos resulta tan ignorante que no es capaz de comprender los verdaderos
intereses de su hijo o las condiciones normales de desarrollo humano. De cualquier modo,
la parte más ilustrada de la clase obrera se da perfecta cuenta de que el porvenir de su
clase y, por tanto, de la humanidad, depende enteramente de la formación de la joven
generación obrera. Sabe que antes de nada es preciso preservar a los niños y los
jóvenes contra los efectos destructivos del sistema vigente. Esto sólo se puede
conseguir mediante la transformación de la razón social en fuerza social,
y en las circunstancias presentes esto sólo es posible a través de leyes generales
aplicadas por el poder del Estado. Con la aplicación de semejantes leyes, la clase obrera
no fortalece en modo alguno el poder del Gobierno. Al contrario, convierte en arma propia
el poder que se utiliza ahora contra ella, consigue mediante un acto legislativo general
lo que estaría procurando en vano a través de multitud de esfuerzos individuales
dispersos.
Partiendo de
eso, decimos que no se debe permitir en caso alguno a los padres y los patronos el empleo
del trabajo de los niños y jóvenes si ese empleo no se conjuga con la educación.
Por educación
entendemos tres cosas:
Primero, educación
mental.
Segundo, educación
física, como la que se da en los gimnasios y mediante los ejercicios militares.
Tercero, educación
tecnológica, que da a conocer los principios generales de todos los procesos de la
producción e inicia, a la vez, al niño y al joven en el manejo de los instrumentos
elementales de todas las industrias.
A la
distribución de los niños y los jóvenes obreros en tres clases debe corresponder un
curso gradual y progresivo de formación mental, física y tecnológica. Los gastos para
el mantenimiento de las escuelas tecnológicas deben cubrirse en parte mediante la venta
de su producción.
La combinación
del trabajo productivo retribuido, la formación mental, los ejercicios físicos y la
enseñanza politécnica pondrá a la clase obrera muy por encima del nivel de la
aristocracia y la burguesía.
De suyo se
entiende que el empleo del trabajo de niños de 9 a 17 años de edad de noche o en
cualquier industria nociva para la salud debe estar rigurosamente prohibido por la ley.
5. TRABAJO COOPERATIVO
La Asociación
Internacional de los Trabajadores se propone unir, llevando a un mismo cauce, los movimientos
espontáneos de la clase obrera, pero, de ninguna manera, dictarle o imponerle
cualquier sistema doctrinario. Por eso, el Congreso no debe proclamar uno u otro sistema
especial de cooperación, sino que ha de limitarse a la enunciación de algunos
principios generales.
(a) Nosotros
estimamos que el movimiento cooperativo es una de las fuerzas transformadoras de la
sociedad presente, basada en el antagonismo de clases. El gran mérito de este movimiento
consiste en mostrar que el sistema actual de subordinación del trabajo al capital,
sistema despótico que lleva al pauperismo, puede ser sustituido con un sistema
republicano y bienhechor de asociación de productores libres e iguales.
(b) Pero, el
movimiento cooperativo, limitado a las formas enanas, las únicas que pueden crear con sus
propios esfuerzos los esclavos individuales del trabajo asalariado, jamás podrá
transformar la sociedad capitalista. A fin de convertir la producción social en un
sistema armónico y vasto de trabajo cooperativo son indispensables cambios sociales
generales, cambios de las condiciones generales de la sociedad, que sólo
pueden lograrse mediante el paso de las fuerzas organizadas de la sociedad, es decir, del
poder político, de manos de los capitalistas y propietarios de tierras a manos de los
productores mismos.
(c) Recomendamos
a los obreros que se ocupen preferentemente de la producción cooperativa, y no del
comercio cooperativo. Este último no afecta más que la superficie del actual
sistema económico, mientras que la primera socava sus cimientos.
(d) Recomendamos
a todas las sociedades cooperativas que conviertan una parte de sus ingresos comunes en
fondo de propaganda de sus principios, tanto con el ejemplo, como con la palabra, a saber,
contribuyendo al establecimiento de nuevas sociedades cooperativas de producción, a la
par con la difusión de su doctrina.
(e) A fin de
evitar la degeneración de las sociedades cooperativas en simples sociedades burguesas por
acciones (sociétés par actions), los obreros de cada empresa, independientemente
de si están asociados o no, deben cobrar igual parte de los ingresos. Podemos consentir,
a título de compromiso puramente temporal, que los asociados cobren, además, un interés
mínimo.
6. SOCIEDADES OBRERAS (TRADE'UNIONS).
SU PASADO, SU PRESENTE Y SU PORVENIR
(a) Su pasado.
El capital es
una fuerza social concentrada, mientras el obrero no dispone más que de su fuerza de
trabajo. Por consiguiente, el contrato entre el capital y el trabajo jamás puede
concertarse sobre bases equitativas, equitativas incluso desde el punto de vista de la
sociedad en la que la propiedad sobre los medios materiales de existencia y de trabajo se
halla de un lado, y las energías productivas vitales, del lado opuesto. La única fuerza
social de los obreros está en su número. Pero, la fuerza numérica se reduce a la nada
por la desunión. La desunión de los obreros nace y se perpetúa debido a la inevitable
competencia entre ellos mismos.
Originariamente,
las tradeuniones nacieron de los intentos espontáneos que hacían los obreros para
suprimir o, al menos, debilitar esta competencia, a fin de conseguir unos términos del
contrato que les liberasen de la situación de simples esclavos. El objetivo inmediato de
las tradeuniones se limitaba, por eso, a las necesidades cotidianas, a los intentos de
detener la incesante ofensiva del capital, en una palabra, a cuestiones de salarios y de
duración del tiempo de trabajo. Semejante actividad de las tradeuniones, además de
legítima, es necesaria. Es indispensable mientras exista el actual modo de producción.
Es más, esta actividad debe extenderse ampliamente mediante la formación y la unidad de
las tradeuniones en todos los países. Por otra parte, sin darse cuenta ellas mismas, las
tradeuniones se fueron convirtiendo en centros de organización de la clase obrera, del
mismo modo que las municipalidades y las comunas medievales lo habían sido para la
burguesía. Si decimos que las tradeuniones son necesarias para la lucha de guerrillas
entre el capital y el trabajo, cabe saber que son todavía más importantes como fuerza
organizada para suprimir el propio sistema de trabajo asalariado y el poder del capital.
(b) Su presente.
Ocupadas con
demasiada frecuencia en las luchas locales e inmediatas contra el capital, las
tradeuniones no han adquirido aún plena conciencia de su fuerza en la lucha contra el
sistema de la esclavitud asalariada. Por eso han estado demasiado al margen del movimiento
general social y político. Sin embargo, últimamente, por lo visto, se ha despertado en
ellas la conciencia de su gran misión histórica, como lo prueban, por ejemplo, su
participación en el movimiento político de Inglaterra (4), la más amplia comprensión de su
función en los Estados Unidos (5) y la siguiente resolución adoptada en la reciente gran
Conferencia de los delegados de las tradeuniones celebrada en Sheffield (6):
«La conferencia, apreciando en su justo valor los
esfuerzos de la Asociación Internacional para unir con lazos fraternales a los obreros de
todos los países, recomienda encarecidamente a las distintas sociedades representadas
aquí que se afilien a dicha Asociación, con el convencimiento de que eso contribuye
esencialmente al progreso y la prosperidad de toda la comunidad obrera».
(c) Su porvenir.
Aparte de sus
propósitos originales, deben ahora aprender a actuar deliberadamente como centros
organizadores de la clase obrera ante el magno objetivo de su completa emancipación.
Deben apoyar a todo movimiento social y político en esta direccion. Considerándose y
actuando como los campeones y representantes de toda la clase obrera, tienen el deber de
llevar a sus filas a los obreros no asociados (non-society men). Deben preocuparse
solícitas por los obreros de las ramas más miserablemente retribuidas, como, digamos, de
los obreros agrícolas, que, vistas las circunstancias excepcionales, se ven privados de
toda capacidad de acción. Las tradeuniones deben mostrar a todo el mundo que no luchan
por intereses estrechos y egoístas, que su objetivo es la emancipación de los millones
de oprimidos.
(a) No hay
modificación de la forma de gravámenes impositivos que produzca cambios importantes en
las relaciones entre el trabajo y el capital.
(b) No obstante,
de tener que elegir entre los dos sistemas de gravámenes impositivos, recomendamos la total
abolición de los impuestos indirectos y su sustitución completa por los directos;
Porque los
impuestos indirectos hacen subir los precios de las mercancías, ya que los comerciantes
añaden a dichos precios, tanto el importe de los impuestos indirectos como el interés y
la ganancia sobre el capital desembolsado para pagarlos;
Porque los
impuestos indirectos ocultan ante cada individuo lo que éste paga al Estado, mientras que
el directo no se encubre con nada, se cobra abiertamente y no puede engañar siquiera al
menos listo. Por consiguiente, los impuestos directos impulsan a cada uno a controlar el
Gobierno, mientras que los indirectos destruyen toda tendencia a la autogestión (self-government).
8. CREDITO INTERNACIONAL
Hay que dejar la
iniciativa en manos de los franceses.
9. LA CUESTION DE POLONIA
(a) ¿Por qué
los obreros europeos plantean esta cuestión? En primer termino, porque existe una
conspiración de silencio entre los agitadores y los escritores burgueses, aunque
patrocinen a todas las nacionalidades del continente e incluso de Irlanda. ¿Cuál es la
causa de este silencio? Pues, eso ocurre porque, tanto los aristócratas, como los
burgueses ven en esta oscura potencia asiática, que se halla detrás de los bastidores,
el último baluarte frente a la ascendiente ola del movimiento obrero. Esta potencia sólo
puede ser destruida efectivamente a través de la restauración de Polonia sobre una base
democrática.
(b) Dados los
recientes cambios ocurridos en Europa Central y, en particular, en Alemania, es necesaria
más que nunca la existencia de una Polonia democrática. Sin ella, Alemania se
convertirá en avanzadilla de la Santa Alianza (7), mientras que con ella, cooperará con
la Francia republicana. El movimiento de la clase obrera se verá continuamente
interrumpido, trabado y retardado mientras no se haya resuelto esta importante cuestión
europea.
(c) Es un deber
especial de la clase obrera de Alemania el tomar la iniciativa en esta cuestión, puesto
que Alemania es uno de los participantes en los repartos de Polonia.
10. EJERCITOS
(a) La
influencia deletérea de los grandes ejércitos permanentes en la producción ha
sido expuesta suficientemente en los congresos burgueses de toda denominación, congresos
de la paz, económicos, estadísticos, filantrópicos y sociológicos. Por eso
consideramos completamente superfluo extendernos sobre ese particular.
(b) Proponemos
el armamento general del pueblo y su instrucción general en el uso de las armas.
(c) Aceptamos
como necesidad temporal la existencia de pequeños ejércitos permanentes, como escuelas
de oficiales de la milicia; todo ciudadano de sexo masculino debe servir en dichos
ejércitos durante un período muy corto.
11. CUESTION RELIGIOSA
Hay que dejar la
iniciativa en manos de los franceses.
NOTAS
1- La presente Instrucción
fue escrita por Marx para los delegados al Consejo Central Provisional (denominado
posteriormente Consejo General), enviados al I Congreso de la Asociación Internacional de
los Trabajadores celebrado del 3 al 8 de setiembre de 1866, en Ginebra. La Instrucción
sugería las soluciones a los problemas a examinar en el Congreso. Se planteaban en ella
varios problemas concretos, y la lucha por el cumplimiento de estos últimos debía unir a
las masas obreras, elevar su conciencia de clase e incorporarlas a la lucha común de la
clase obrera. De los nueve puntos formulados por Marx seis fueron aprobados como
resoluciones del Congreso: acerca de la unidad internacional de acción, de la reducción
de la jornada de trabajo, del trabajo de los niños y las mujeres, del trabajo
cooperativo, de los sindicatos y de los ejércitos permanentes.- 77
2 -Trátase de
la Conferencia de Londres se celebró del 25 al 29 de septiembre de 1865.
Participaron en sus labores los miembros del Consejo General y los dirigentes de diversas
secciones. La Conferencia escuchó el informe del Consejo General, aprobó su rendición
de cuentas financieras y el orden del día del próximo Congreso. La Conferencia de
Londres, preparada y celebrada bajo la dirección de Marx, desempeñó un gran papel en el
período del devenir y la constitución de la Internacional.- 77
3- La cuestión del establecimiento legislativo de la
jornada de 8 horas se discutió en el Congreso obrero norteamericano de Baltimore,
celebrado del 20 al 25 de agosto de 1866. El Congreso examinó igualmente las cuestiones
siguientes: la actividad política de los obreros, las sociedades cooperativas, la
adhesión de todos los obreros a las tradeuniones, las huelgas, etc.- 79
4- Trátase de la amplia participación de las
tradeuniones inglesas en el movimiento democrático general en pro de la segunda reforma
del derecho electoral en los años de 1865 a 1867. La primera tuvo lugar en 1831-1832 y
dio acceso al parlamento a representantes de la burguesía industrial.
El 23 febrero de
1865, en la asamblea de los partidarios de la reforma del derecho electoral, a iniciativa
y con la participación activa del Consejo General de la Internacional, se adoptó el
acuerdo de fundar la Liga de la reforma, que se erigió en centro político de dirección
del movimiento masivo de los obreros por la segunda reforma. A instancia de Marx, la Liga
de la reforma planteó las reivindicaciones del derecho electoral para toda la población
masculina adulta del país. Sin embargo, debido a las vacilaciones de los radicales
burgueses en la dirección de la Liga, asustados por el movimiento masivo de los obreros,
así como a la política de conciliación de los líderes oportunistas de las
tradeuniones, la Liga no pudo llevar a la práctica la línea trazada por el Consejo
General; la burguesía inglesa consiguió escindir el movimiento, y en 1867 se celebró
una reforma mutilada, concediéndose el derecho de elegir nada más que a la pequeña
burguesía y a las capas más altas de la clase obrera, de modo que el grueso de la clase
obrera siguió privado de derechos políticos.- 84
5- Durante la guerra civil de los EE.UU., las
tradeuniones norteamericanas apoyaban activamente a los Estados del Norte en su lucha
contra los esclavistas.- 84
6- La Conferencia de las tradeuniones británicas de
Sheffield se celebró del 17 al 21 de julio de 1866, discutiéndose en ella la cuestión
de los lock-out.- 84
7- La Santa Alianza fue un pacto reaccionario
concertado en 1815 por los monarcas de Rusia, Austria y Prusia para aplastar el movimiento
revolucionario en los diversos países y salvaguardar las monarquías feudales.- 85
Escrito: Por C. Marx a fines de agosto de 1866.
Publicado por vez primera: En los núms. 6-7 del periódico The International Courier, del 20 de febrero, los núms. 8-10 del 13 de marzo de 1867 y en los núms. 10 y 11 del periódico de Le Courrier international, del 9 y 16 de marzo de 1867, así como en los núms. 10 y 11 de la revista Der Vorbote, de octubre y noviembre de 1866.
Versión al castellano: Instituto del Marxismo-Leninismo & Editorial Progreso, Moscú. Traducido del inglés.
Fuente: C. Marx & F. Engels, Obras Escogidas (en tres tomos), tomo II, Editorial Progreso, Moscú.
Esta edición: Marxists Internet Archive, 2002.