F. Engels
EL ORIGEN DE LA FAMILIA, LA PROPIEDAD PRIVADA Y EL ESTADO
Prefacio a la Primera Edición 1884
Las siguientes páginas vienen a ser, en cierto sentido, la ejecución de un testamento.
Carlos Marx se disponía a exponer personalmente los resultados de las investigaciones de
Morgan en relación con las conclusiones de su (hasta cierto punto, puedo decir nuestro)
análisis materialista de la historia, para esclarecer así, y sólo así, todo su
alcance. En América, Morgan descubrió de nuevo, y a su modo, la teoría materialista de
la historia, descubierta por Marx cuarenta años antes, y, guiándose de ella, llegó, al
contraponer la barbarie y la civilización, a los mismos resultados esenciales que Marx.
Señalaré que los maestros de la ciencia "prehistórica" en Inglaterra
procedieron con el "Ancient Society" de Morgan del mismo modo que se comportaron
con "El Capital" de Marx los economistas gremiales de Alemania, que estuvieron
durante largos años plagiando a Marx con tanto celo como empeño ponían en silenciarlo.
Mi trabajo sólo medianamente puede remplazar al que mi difunto amigo no logró escribir.
Sin embargo, tengo a la vista, junto con extractos detallados que hizo de la obra de
Morgan, glosas críticas que reproduzco aquí, siempre que cabe.
Según la teoría materialista, el factor decisivo en la historia es, en fin de cuentas,
la producción y la reproducción de la vida inmediata. Pero esta producción y
reproducción son de dos clases. De una parte, la producción de medios de existencia, de
productos alimenticios, de ropa, de vivienda y de los instrumentos que para producir todo
eso se necesitan; de otra parte, la producción del hombre mismo, la continuación de la
especie. El orden social en que viven los hombres en una época o en un país dados, está
condicionado por esas dos especies de producción: por el grado de desarrollo del trabajo,
de una parte, y de la familia, de la otra. Cuanto menos desarrollado está el trabajo,
más restringida es la cantidad de sus productos y, por consiguiente, la riqueza de la
sociedad, con tanta mayor fuerza se manifiesta la influencia dominante de los lazos de
parentesco sobre el régimen social. Sin embargo, en el marco de este desmembramiento de
la sociedad basada en los lazos de parentesco, la productividad del trabajo aumenta sin
cesar, y con ella se desarrollan la propiedad privada y el cambio, la diferencia de
fortuna, la posibilidad de emplear fuerza de trabajo ajena y, con ello, la base de los
antagonismos de clase: los nuevos elementos sociales, que en el transcurso de generaciones
tratan de adaptar el viejo régimen social a las nuevas condiciones hasta que, por fin, la
incompatibilidad entre uno y otras no lleva a una revolución completa. La sociedad
antigua, basada en las uniones gentilicias, salta al aire a consecuencia del choque de las
clases sociales recien formadas; y su lugar lo ocupa una sociedad organizada en Estado y
cuyas unidades inferiores no son ya gentilicias, sino unidades territoriales; se trata de
una sociedad en la que el régimen familiar está completamente sometido a las relaciones
de propiedad y en la que se desarrollan libremente las contradicciones de clase y la lucha
de clases, que constituyen el contenido de toda la historia escrita hasta nuestros dias.
El gran mérito de Morgan consiste en haber encontrado en las uniones gentilicias de los
indios norteamericanos la clave para descifrar importantísimos enigmas, no resueltos
aún, de la historia antigua de Grecia, Roma y Alemania. Su obra no ha sido trabajo de un
día. Estuvo cerca de cuarenta años elaborando sus datos hasta que consiguió dominar por
completo la materia. Y su esfuerzo no ha sido vano, pues su libro es uno de los pocos de
nuestros días que hacen época.
En lo que a continuación expongo, el lector distinguirá fácilmente lo que pertenece a
Morgan y lo que he agregado yo. En los capítulos históricos consagrados a Grecia y a
Roma no me he limitado a reproducir la documentación de Morgan y he añadido todos los
datos de que yo disponía. La parte que trata de los celtas y de los germanos es mía,
esencialmente, pues los documentos de que Morgan disponía al respecto eran de segunda
mano y en cuanto a los germanos, aparte de lo que dice Tácito, únicamente conocía las
pésimas falsificaciones liberales del señor Freeman. La argumentación económica he
tenido que rehacerla por completo, pues si bien era suficiente para los fines que se
proponía Morgan, no bastaba en absoluto para los que perseguía yo. Finalmente, de por
sí se desprende que respondo de todas las conclusiones hechas sin citar a Morgan.
Escrito por Engels para la primera edición de su libro "El origen de la familia, la
propiedad privada y el Estado", publicado en Zurich en 1884.
Se publica según la 4ª edición del libro. Traducido del alemán.