VII
La república social apareció como frase, como profecía, en el umbral de la revolución de Febrero. En las jornadas de Junio de 1848, fue ahogada en sangre del proletariado de París, pero aparece en los restantes actos del drama como espectro. Se anuncia la república democrática. Se esfuma el 13 de junio de 1849, con sus pequeños burgueses dados a la fuga, pero en su huida arroja tras sí reclamos doblemente jactanciosos. La república parlamentaria con la burguesía se adueña de toda la escena, apura su vida en toda la plenitud, pero el 2 de diciembre de 1851 la entierra bajo el grito de angustia de los monárquicos coligados: "¡Viva la República!".
La burguesía francesa, que se rebelaba contra la dominación del proletariado trabajador, encumbró en el Poder al lumpemproletariado, con el jefe de la Sociedad del 10 de Diciembre a la cabeza. La burguesía mantenía a Francia bajo el miedo constante a los futuros espantos de la anarquía roja; Bonaparte descontó este porvenir cuando el 4 de diciembre hizo que el ejército del orden, embriagado de aguardiente, disparase contra los distinguidos burgueses del Boulevard Montmartre y del Boulevard des Italiens, que estaban asomados a las ventanas. La burguesía hizo la apoteosis del sable, y el sable manda sobre ella. Aniquiló la prensa revolucionaria, y ve aniquilada su propia prensa. Sometió las asambleas populares a la vigilancia de la policía; sus salones se hallan bajo la vigilancia de la policía. Disolvió la Guardia Nacional democrática y su propia Guardia Nacional ha sido disuelta Decretó el estado de sitio, y el estado de sitio ha sido decretado contra ella. Suplantó los jurados por comisiones militares, y las comisiones militares ocupan el puesto de sus jurados.
Sometió la enseñanza del pueblo a los curas, y los curas la someten a ella a su propia enseñanza. Deportó a detenidos sin juicio, y ella es deportada sin juicio. Sofocó todo movimiento de la sociedad mediante el Poder del Estado y el Poder del. Estado sofoca todos los movimientos de su sociedad. Se rebeló, llevada del entusiasmo por su bolsa, contra sus propios políticos y literatos ¡ sus políticos y literatos fueron quitados de en medio, pero su bolsa se ve saqueada después de amordazarse su boca y romperse su pluma. La burguesía gritaba incansablemente a la revolución como San Arsenio a los cristianos: Fuge, tace, quiesce! ¡Huye, calla, descansa! Y ahora es Bonaparte el que grita a la burguesía: Fuge, tace, quiesce! ¡Huye, calla, descansa!
La burguesía francesa había resuelto desde hacía mucho tiempo el dilema de Napoleón: Dans cinguante ans, l'Europe sera républicaine ou cosaque
(Dentro de cincuenta años, Europa será republicana o cosaca) Lo había resuelto en la république cosaque (Republica cosaca.) Ninguna Circe ha desfigurado con su encanto maligno la obra de arte de la república burguesa, convirtiéndola en un monstruo. Aquella república no perdió nada, sólo su apariencia de respetabilidad. La Francia actual (La Francia después del golpe do Estado de 1851) se contenía ya integra en la república parlamentaria. Sólo hacía falta el arañazo de una bayoneta para que la vejiga estallase y el monstruo saltase a la vista.¿Por qué el proletariado de París no se levantó después del 2 de diciembre?
La caída de la burguesía sólo estaba decretada; el decreto no se había ejecutado todavía. Cualquier alzamiento serio del proletariado habría dado a aquélla nuevos bríos, la había reconciliado con el ejército y habría asegurado a los obreros una segunda derrota de Junio.
El 4 de diciembre, el proletariado fue espoleado a la lucha por burgueses y tenderos. En la noche de este día prometieron comparecer en el lugar de la lucha varias legiones de la Guardia Nacional, armadas y uniformadas. En efecto, burgueses y tenderos habían descubierto que, en uno de sus decretos del 2 de diciembre, Bonaparte abolía el voto secreto y les ordenaba inscribir en los registros oficiales, detrás de sus nombres, un si o un no. La resistencia del 4 de diciembre amedrentó a Bonaparte. Durante la noche mandó pegar en todas las esquinas de París carteles anunciando la restauración del voto secreto. Burgueses y tenderos creyeron haber alcanzado su finalidad. Todos los que no se presentaron a la mañana siguiente eran tenderos y burgueses.
Un golpe de mano de Bonaparte, dado durante la noche del 1 al 2 de diciembre, había privado al proletariado de París de sus guías, de los jefes de las barricadas. ¡Un ejército sin oficiales, al que los recuerdos de junio de 1848 y de 1849 y de mayo de 1850 inspiraban la aversión a luchar bajo la bandera de los montagnards, confió a su vanguardia, a las sociedades secretas, la salvación del honor insurreccional de París, que la burguesía entregó tan mansamente a la soldadesca, que Bonaparte pudo más tarde desarmar a la Guardia Nacional con el pretexto burlón de que temía que sus armas fuesen empleadas abusivamente contra ella misma por los anarquistas!
"C'est le triomphe complet et définitif du socialisme!" (
¡El triunfo completo y definitivo del socialismo!) Así caracterizó Guizot el 2 de diciembre. Pero si la caída de la república parlamentaria encierra ya en germen el triunfo de la revolución proletaria, su resultado inmediato, tangible, era la victoria de Bonaparte sobre el parlamento, del Poder Ejecutivo sobre el Poder Legislativo, de la fuerza sin frases sobre la fuerza de las frases. En el parlamento, la nación elevaba su voluntad general a ley, es decir, elevaba la ley de la clase dominante a su voluntad general. Ante el Poder Ejecutivo, abdica de toda voluntad propia y se somete a los dictados de un poder extraño, de la autoridad. El Poder Ejecutivo, por oposición al Legislativo, expresa la heteronomía de la nación por oposición a su autonomía. Por tanto, Francia sólo parece escapar al despotismo de una clase para reincidir bajo el despotismo de un individuo, y concretamente bajo la autoridad de un individuo sin autoridad. Y la lucha parece haber terminado en que todas las clases se postraron de hinojos, con igual impotencia y con igual mutismo, ante la culata del fusil.Pero la revolución es radical. Está pasando todavía por el purgatorio. Cumple su tarea con método. Hasta el 2 de diciembre de 1851 había terminado la mitad de su labor preparatoria; ahora, termina la otra mitad. Lleva primero a la perfección el Poder parlamentario, para poder derrocarlo. Ahora, conseguido ya esto, lleva a la perfección el Poder Ejecutivo, lo reduce a su más pura expresión, lo aísla, se enfrenta con él, como único blanco contra el que debe concentrar todas sus fuerzas de destrucción. Y cuando la revolución haya llevado a cabo esta segunda parte de su labor preliminar, Europa se levantará, y gritará jubilosa: ¡bien has hozado, viejo topo!
64Este Poder Ejecutivo, con su inmensa organización burocrática y militar, con su compleja y artificiosa maquinaria de Estado, un ejército de funcionarios que suma medio millón de hombres, junto a un ejército de otro medio millón de hombres, este espantoso organismo parasitario que se ciñe como una red al cuerpo de la sociedad francesa y le tapona todos los poros, surgió en la época de la monarquía absoluta, de la decadencia del régimen feudal, que dicho organismo contribuyó a acelerar. Los privilegios señoriales de los terratenientes y de las ciudades se convirtieron en otros tantos atributos del Poder del Estado, los dignatarios feudales en funcionarios retribuidos y el abigarrado mapa-muestrario de las soberanías medievales en pugna en el plan reglamentado de un Poder estatal cuya labor está dividida y centralizada como en una fábrica. La primera revolución francesa, con su misión de romper todos los poderes particulares locales, territoriales, municipales y provinciales, para crear la unidad civil de la nación, tenía necesariamente que desarrollar lo que la monarquía absoluta había iniciado: la centralización; pero al mismo tiempo amplió el volumen, las atribuciones y el número de servidores del Poder del gobierno. Napoleón perfeccionó esta máquina del Estado. La monarquía legítima y la monarquía de Julio no añadieron nada más que una mayor división del trabajo, que crecía a medida que la división del trabajo dentro de la sociedad burguesa creaba nuevos grupos de intereses, y por tanto nuevo material para la administración del Estado. Cada interés común se desglosaba inmediatamente de la sociedad, se contraponía a ésta como interés superior, general, se sustraía a la propia actuación de los individuos de la sociedad y se convertía en objeto de la actividad del gobierno, desde el puente, la casa-escuela y los bienes comunales de un municipio rural cualquiera, hasta los ferrocarriles, la riqueza nacional y las universidades de Francia. Finalmente, la república parlamentaria, en su lucha contra la revolución, vióse obligada a fortalecer, junto con las medidas represivas, los medios y la centralización del Poder del gobierno. Todas las revoluciones perfeccionaban esta máquina, en vez de destrozarla. Los partidos que luchaban alternativamente por la dominación, consideraban la toma de posesión de este inmenso edificio del Estado como el botín principal del vencedor.
Pero bajo la monarquía absoluta, durante la primera revolución, bajo Napoleón, la burocracia no era más que el medio para preparar la dominación de clase de la burguesía. Bajo la restauración, bajo Luis Felipe, bajo la república parlamentaria, era el instrumento de la clase dominante, por mucho que ella aspirase también a su propio Poder absoluto.
Es bajo el segundo Bonaparte cuando el Estado parece haber adquirido una completa autonomía. La máquina del Estado se ha consolidado ya de tal modo frente a la sociedad burguesa, que basta con que se halle a su frente el jefe de la Sociedad del 10 de Diciembre, un caballero aventurero venido de fuera y elevado sobre el pavés por una soldadesca embriagada, a la que compró con aguardiente y salchichón y a la que tiene que arrojar constantemente salchichón. De aquí la pusilánime desesperación, el sentimiento de la más inmensa humillación y degradación que oprime el pecho de Francia y contiene su aliento. Francia se siente como deshonrada.
Y sin embargo, el Poder del Estado no flota en el aire. Bonaparte representa a una clase, que es, además, la clase más numerosa de la sociedad francesa: los campesinos parcelarios.
Así como los Borbones eran la dinastía de los grandes terratenientes y los Orleáns la dinastía del dinero, los Bonapartes son la dinastía de los campesinos, es decir, de la masa del pueblo francés. El elegido de los campesinos no-es el Bonaparte que se somete al parlamento burgués, sino el Bonaparte que lo dispersa. Durante tres años consiguieron las ciudades falsificar el sentido de la elección del 10 de Diciembre y estafar a los campesinos la restauración del imperio. La elección del 10 de diciembre de 1848 no se consumó hasta el golpe de Estado del 2 de diciembre de 1851.
Los campesinos parcelarios forman una masa inmensa, cuyos individuos viven en idéntica situación, pero sin que entre ellos existan muchas relaciones. Su modo de producción los aísla a unos de otros, en vez de establecer relaciones mutuas entre ellos. Este aislamiento es fomentado por los malos medios de comunicación de Francia y por la pobreza de los campesinos. Su campo de producción, la parcela, no admite en su cultivo división alguna del trabajo ni aplicación ninguna de la ciencia; no admite, por tanto, multiplicidad de desarrollo, ni diversidad de talentos, ni riqueza de relaciones sociales. Cada familia campesina se basta, sobre poco más o menos, a sí misma, produce directamente ella misma la mayor parte de lo que consume y obtiene así sus materiales de existencia más bien en intercambio con la naturaleza que en contacto con la sociedad. La parcela, el campesino, y su familia; y al lado otra parcela, otro campesino y otra familia. Unas cuantas unidades de éstas forman una aldea, y unas cuantas aldeas un departamento. Así se forma la gran masa de la nación francesa, por la simple suma de unidades del mismo nombre, al modo como, por ejemplo, las patatas de un saco forman un saco de patatas. En la medida en que millones de familias viven bajo condiciones económicas de existencia que las distinguen por su modo de vivir, sus intereses y su cultura de otras clases y las oponen a éstas de un modo hostil aquéllas forman una clase.
Por cuanto existe entre los campesinos parcelarios una articulación puramente local y la identidad de sus intereses no engendra entre ellos ninguna comunidad, ninguna unión nacional y ninguna organización política, no forman una clase.
Son, por tanto, incapaces de hacer valer su interés de clase en su propio nombre, ya sea por medio de un parlamento o por medio de una Convención
65. No pueden representarse, sino que tienen que ser representados. Su representante tiene que aparecer al mismo tiempo como su señor, como una autoridad por encima de ellos, como un poder ilimitado de gobierno que los proteja de las demás clases y les envíe desde lo alto la lluvia y el sol. Por consiguiente, la influencia política de los campesinos parcelarios encuentra su última expresión en el hecho de que el Poder Ejecutivo someta bajo su mando a la sociedad.La tradición histórica hizo nacer en el campesino francés la fe milagrosa de que un hombre llamado Napoleón le devolvería toda la magnificencia. Y se encontró un individuo que se hace pasar por tal hombre, por ostentar el nombre de Napoleón gracias a que el Code Napoleón (
Código napoleónico) ordena: "La recherche de la paternité est interdite" (Queda prohibida la investigación de la paternidad). Tras 20 años de vagabundaje y una serie de grotescas aventuras, se cumple la leyenda y este hombre se convierte en emperador de los franceses. La idea fija del sobrino se realizó porque coincidía con la idea fija de la clase más numerosa de los franceses.Pero, se me objetará: ¿y los levantamientos campesinos de media Francia, las batidas del ejército contra los campesinos, y los encarcelamientos y deportaciones en masa de campesinos?
Desde Luis XIV, Francia no ha asistido a ninguna persecución semejante de campesinos "por manejos demagógicos".
Pero entiéndase bien. La dinastía de Bonaparte no representa al campesino revolucionario, sino al campesino conservador; no representa al campesino que pugna por salir de su condición social de vida, la parcela, sino al que, por el contrario, quiere consolidarla; no a la población campesina, que, con su propia energía y unida a las ciudades, quiere derribar el viejo orden, sino a la que, por el contrario, neciamente retraída en este viejo orden, quiere verse salvada y preferida, en unión de su parcela, por el espectro del imperio. No representa la ilustración, sino la superstición del campesino, no su juicio, sino su prejuicio, no su porvenir, sino su pasado, no sus Cévennes
66 modernas, sino su moderna Vendée67.Los tres años de dura dominación de la república parlamentaria había curado a una parte de los campesinos franceses de la ilusión napoleónica y los habían revolucionado, aun cuando sólo fuese superficialmente; pero la burguesía los empujaba violentamente hacia atrás, cuantas veces se ponían en movimiento. Bajo la república parlamentaria, la conciencia moderna pugnó con la conciencia tradicional de los campesinos franceses. El proceso se desarrolló bajo la forma de una lucha incesante entre los maestros de escuela y los curas.
La burguesía abatió a los maestros. Por vez primera los campesinos hicieron esfuerzos para adoptar una actitud independiente frente a la actividad del gobierno. Esto se manifestó en el conflicto constante de los alcaldes con los prefectos. La burguesía destituyó a los alcaldes. Finalmente, los campesinos de diversas localidades se levantaron durante el período de la república parlamentaria contra su propia progenie, el ejército. La burguesía los castigó con estados de sitio y ejecuciones. Y esta misma burguesía clama ahora acerca de la estupidez de las masas, de la vile multitude
(La muchedumbre vil) que la ha traicionado frente a Bonaparte. Fue ella misma la que consolidó con sus violencias las simpatías de la clase campesina por el Imperio [Imperialismus], la que ha mantenido celosamente el estado de cosas que forman la cuna de esta religión campesina.Claro está que la burguesía tiene necesariamente que temer la estupidez de las masas, mientras siguen siendo conservadoras, y su conciencia en cuanto se hacen revolucionarias.
En los levantamientos producidos después del golpe de Estado, una parte de los campesinos franceses protestó con las armas en la mano contra su propio voto del 10 de diciembre de 1848. La experiencia adquirida desde 1848 les había abierto los ojos. Pero había entregado su alma a las fuerzas infernales de la historia, y ésta los cogía por la palabra, y la mayoría estaba aún tan llena de prejuicios, que precisamente en los departamentos más rojos la población campesina votó públicamente por Bonaparte. Según ellos, la Asamblea Nacional le había impedido caminar. Ahora no había hecho más que romper las ligaduras que las ciudades habían puesto a la voluntad del campo. En algunos sitios, abrigaban incluso la idea grotesca de colocar, junto a un Napoleón, una Convención.
Después de que la primera revolución había convertido a los campesinos semisiervos en propietarios libres de su tierra, Napoleón consolidó y reglamentó las condiciones bajo las cuales podrían explotar sin que nadie les molestase el suelo de Francia que se les acababa de asignar, satisfaciendo su afán juvenil de propiedad. Pero lo que hoy lleva a la ruina al campesino francés, es su misma parcela, la división del suelo, la forma de propiedad consolidada en Francia por Napoleón. Son precisamente las condiciones materiales que convirtieron al campesino feudal francés en campesino parcelario y a Napoleón en emperador.
Han bastado dos generaciones para engendrar este resultado inevitable: empeoramiento progresivo de la agricultura y endeudamiento progresivo del agricultor. La forma "napoleónica" de propiedad, que a comienzos del siglo XIX era la condición para la liberación y el enriquecimiento de la población campesina francesa, se ha desarrollado en el transcurso de este siglo como la ley de su esclavitud y de su pauperismo. Y es precisamente esta ley la primera de las idées napoléoniennes que viene a afirmar el segundo Bonaparte. Si comparte todavía con los campesinos la ilusión de buscar la causa de su ruina, no en su misma propiedad parcelaria, sino fuera de ella, en la influencia de circunstancias secundarias, sus experimentos se estrellarán como pompas de jabón contra las relaciones de producción.
El desarrollo económico de la propiedad parcelaria ha invertido de raíz la relación de los campesinos con las demás clases de la sociedad. Bajo Napoleón, la parcelación del suelo en el campo complementaba la libre concurrencia y la gran industria incipiente de las ciudades. La clase campesina era la protesta omnipresente contra la aristocracia terrateniente que se acababa de derribar.
Las raíces que la propiedad parcelaria echó en el suelo francés quitaron al feudalismo toda sustancia nutritiva. Sus mojones formaban el baluarte natural de la burguesía contra todo golpe de mano de sus antiguos señores. Pero en el transcurso del siglo XIX pasó a ocupar el puesto de los señores feudales el usurero de la ciudad, las cargas feudales del suelo fueron sustituidas por la hipoteca y la aristocrática propiedad territorial fue suplantada por el capital burgués. La parcela del campesino sólo es ya el pretexto que permite al capitalista sacar de la tierra ganancia, intereses y renta, dejando al agricultor que se las arregle para sacar como pueda su salario. Las deudas hipotecarias que pesan sobre el suelo francés imponen a los campesinos de Francia un interés tan grande como los intereses anuales de toda la deuda nacional británica. La propiedad parcelaria, en esta esclavitud bajo el capital a que conduce inevitablemente su desarrollo, ha convertido a la masa de la nación francesa en trogloditas. Diez y seis millones de campesinos (incluyendo las mujeres y los niños) viven en cuevas, una gran parte de las cuales sólo tienen una abertura, otra parte dos solamente, y las privilegiadas tres. Las ventanas son para una casa lo que los cinco sentidos para la cabeza. El orden burgués, que a comienzos del siglo puso al Estado de centinela de la parcela recién creada y la abonó con laureles, se ha convertido en un vampiro que le chupa la sangre y la médula y la arroja a la caldera de alquimista del capital. El Code Napoleón no es ya más que el código de los embargos, de las subastas y de las adjudicaciones forzosas. A los cuatro millones (incluyendo niños, etc.) de indigentes, vagabundos, delincuentes y prostitutas, que oficialmente cuenta Francia, hay que añadir cinco millones, cuya existencia flota al borde del abismo y que o bien viven en el mismo campo o desertan constantemente, con sus harapos y sus hijos, del campo a las ciudades y de las ciudades al campo. Por tanto, el interés de los campesinos no se halla ya, como bajo Napoleón, en consonancia, sino en contraposición con los intereses de la burguesía, con el capital. Por eso los campesinos encuentran su aliado y jefe natural en el proletariado urbano, que tiene por misión derrocar el orden burgués.
Pero el gobierno fuerte y absoluto -- que es la segunda idée napoléonienne que viene a poner en práctica el segundo Napoleón -- está llamado a defender por la violencia este orden "material". Y este ordre matériel es también el tópico en todas las proclamas de Bonaparte contra los campesinos rebeldes.
Junto a la hipoteca, que el capital le impone, pesan sobre la parcela los impuestos. Los impuestos son la fuente de vida de la burocracia, del ejército, de los curas y de la corte; en una palabra, de todo el aparato del Poder Ejecutivo.
Un gobierno fuerte e impuestos fuertes son cosas idénticas. La propiedad parcelaria se presta por naturaleza para servir de base a una burocracia omnipotente e innumerable. Crea un nivel igual de relaciones y de personas en toda la faz del país. Permite también, por tanto, la posibilidad de influir por igual sobre todos los puntos de esta masa igual desde un centro supremo. Destruye los grados intermedios aristocráticos entre la masa del pueblo y el Poder del Estado.
Provoca, por tanto, desde todos los lados, la ingerencia directa de este Poder estatal y la interposición de sus órganos inmediatos. Y finalmente, crea una superpoblación parada que no encuentra cabida ni en el campo ni en las ciudades y que, por tanto, echa mano de los cargos públicos como de una respetable limosna, provocando la creación de cargos del Estado. Con los nuevos mercados que abrió a punta de bayoneta, con el saqueo del continente, Napoleón devolvió los impuestos forzosos con sus intereses. Estos impuestos eran entonces un acicate para la industria del campesino, mientras que ahora privan a su industria de sus últimos recursos y acaban de exponerle indefenso al pauperismo. Y de todas las idées napoléoniennes, la de una enorme burocracia, bien galoneada y bien cebada, es la que más agrada al segundo Bonaparte. ¿Y cómo no había de agradarle, si se ve obligado a crear, junto a las clases reales de la sociedad, una casta artificial, para la que el mantenimiento de su régimen es un problema de cuchillo y tenedor? Por eso, una de sus primeras operaciones financieras consistió en elevar nuevamente los sueldos de los funcionarios a su altura antigua y en crear nuevas sinecuras. Otra idée napoléonienne es la dominación de los curas como medio de gobierno. Pero, si la parcela recién creada, en su armonía con la sociedad, en su dependencia de las fuerzas de la naturaleza y en su sumisión a la autoridad que la protegía desde lo alto era, naturalmente, religiosa, esta parcela, comida de deudas, divorciada de la sociedad y de la autoridad y forzada a salirse de sus propios horizontes limitados, se hace, naturalmente, irreligiosa El cielo era una añadidura hermosa al pedazo de tierra acabado de adquirir, tanto más cuanto que de él vienen el sol y la lluvia; pero se convierte en un insulto tan pronto como se le quiere imponer a cambio de la parcela. En este caso, el cura ya sólo aparece como el ungido perro rastreador de la policía terrenal: otra idée napoléonienne. La próxima vez, la expedición contra Roma se llevará a cabo en la misma Francia, pero en sentido inverso al del señor Montalembert.
Finalmente, el punto culminante de las idées napoléoniennes es la ejército. El ejército era el point d'honneur
(El orgullo) de los campesinos parcelarios, eran ellos mismos convertidos en héroes, defendiendo su nueva propiedad contra el enemigo de fuera, glorificando su nacionalidad recién conquistada, saqueando y revolucionando el mundo. El uniforme era su ropa de gala; la guerra su poesía; la parcela, prolongada y redondeada en la fantasía, la patria, y el patriotismo la forma ideal del sentido de propiedad. Pero los enemigos contra quienes ahora tiene que defender su propiedad el campesino francés no son los cosacos, son los alguaciles y los agentes ejecutivos del fisco. La parcela no está ya enclavada en lo que llaman patria, sino en el registro hipotecario. El mismo ejército ya no es la flor de la juventud campesina, sino la flor del pantano del lumpemproletariado campesino. Está formado en su mayoría por remplaçants (Los que se obligaban a servir en el ejército, en sustitución de los que eran llamados a filas), por sustitutos, del mismo modo que el segundo Bonaparte no es más que el remplaçant, el sustituto de Napoleón. Sus hazañas heroicas consisten-ahora en las cacerías y batidas contra los campesinos, en el servicio de gendarmería, y si las contradicciones internas de su sistema lanzan al jefe de la Sociedad del 10 de Diciembre del otro lado de la frontera francesa, tras algunas hazañas de bandidaje el ejército no cosechará precisamente laureles, sino palos.Como vemos, todas las "idées napoléoniennes" son las ideas de la parcela incipiente, juvenil, pero constituyen un contrasentido para la parcela caduca. No son más que las alucinaciones de su agonía, palabras convertidas en frases, espíritus convertidos en fantasmas. Pero la parodia del imperio [des Imperialismus] era necesaria para liberar a la masa de la nación francesa del peso de la tradición y hacer que se destacase nítidamente la contraposición entre el Estado y la sociedad. Conforme avanza la ruina de la propiedad parcelaria, se derrumba el edificio del Estado construido sobre ella. La centralización del Estado, que la sociedad moderna necesita sólo se levanta sobre las ruinas de la máquina burocrático-militar de gobierno, forjada por oposición al feudalismo
(En la edición de 1852, este párrafo, prescindiendo de las últimas dos oraciones, terminaba con las siguientes líneas: "La demolición de la máquina del Estado no representa ningún peligro para la centralización. La burocracia no es sino la forma inferior y brutal de una centralización que carga aún con su antítesis, con el feudalismo. Al desilusionarse de la restauración napoleónica, el campesino francés abandonará la fe puesta en su parcela; todo el edificio estatal erigido sobre ella se vendrá abajo, y la revolución proletaria obtendrá el coro, sin el cual su solo se convierte en toda nación campesina, en un canto del cisne"). Las condiciones de los campesinos franceses nos descubren el misterio de las elecciones generales del 20 y el 21 de diciembre, que llevaron al segundo Bonaparte al Sinai68, pero no para recibir leyes, sino para darlas.Manifiestamente, la burguesía no tenía ahora más opción que elegir a Bonaparte. Cuando, en el Concilio de Constanza
69, los puritanos se quejaban de la vida licenciosa de los papas y gemían acerca de la necesidad de reformar las costumbres, el cardenal Pierre d'Ailly dijo, con voz tonante: "¡Cuando sólo el demonio en persona puede salvar a la Iglesia católica, vosotros pedís ángeles!"La burguesía francesa exclamó también, después del coup d'état:¡sólo el jefe de la Sociedad del 10 de Diciembre puede ahora salvar a la sociedad burguesa!¡Sólo el robo puede ahora salvar a la propiedad! ¡Sólo el perjurio puede ahora salvar a la religión, el bastardismo a la familia y el desorden al orden!
Bonaparte, como Poder Ejecutivo convertido en fuerza independiente, se cree llamado a garantizar el "orden burgués". Pero la fuerza de este orden burgués está en la clase media. Se cree, por tanto, representante de la clase media y promulga decretos en este sentido. Pero si es algo, es gracias a haber roto y romper de nuevo diariamente la fuerza política de esta clase media. Se afirma, por tanto, como adversario de la fuerza política y literaria de la clase media. Pero, al proteger su fuerza material, engendra de nuevo su fuerza política.
Se trata, por tanto, de mantener viva la causa, pero de suprimir el efecto allí donde éste se manifieste. Pero esto no es posible sin una pequeña confusión de causa y efecto, pues al influir el uno sobre la otra y viceversa, ambos pierden sus características distintivas. Nuevos decretos que borran la línea divisoria.
Bonaparte se reconoce al mismo tiempo, frente a la burguesía, como representante de los campesinos y del pueblo en general, llamado a hacer felices dentro de la sociedad burguesa a las clases inferiores del pueblo. Nuevos decretos, que estafan de antemano a los "verdaderos socialistas"
70 su sabiduría de gobernantes. Pero Bonaparte se sabe ante todo jefe de la Sociedad del 10 de Diciembre, representante del lumpemproletariado, al que pertenece él mismo, su entourage (Los que le rodean), su gobierno y su ejército, y al que ante todo le interesa beneficiarse a si mismo y sacar premios de lotería californiana del Tesoro público. Y se confirma como jefe de la Sociedad del 10 de Diciembre con decretos, sin decretos y a pesar de los decretos.Esta misión contradictoria del hombre explica las contradicciones de su gobierno, el confuso tantear aquí y allá, que procura tan pronto atraerse como humillar, unas veces a esta y otras veces a aquella clase,- poniéndolas a todas por igual en contra suya, y cuya inseguridad práctica forma un contraste altamente cómico con el estilo imperioso y categórico de sus actos de gobierno, estilo imitado sumisamente del tío.
La industria y el comercio, es decir, los negocios de la clase media, deben florecer como planta de estufa bajo el gobierno fuerte. Se otorga un sinnúmero de concesiones ferroviarias. Pero el lumpemproletariado bonapartista tiene que enriquecerse. Manejos especulativos con las concesiones ferroviarias en la Bolsa por gentes iniciadas de antemano. Pero no se presenta ningún capital para los ferrocarriles. Se obliga al Banco a adelantar dinero a cuenta de las acciones ferroviarias. Pero, al mismo tiempo, hay que explotar personalmente al Banco y, por tanto, halagarlo. Se exime al Banco del deber de publicar semanalmente sus informes. Contrato leonino del Banco con el gobierno. Hay que dar trabajo al pueblo. Se ordenan obras públicas. Pero las obras públicas aumentan las cargas tributarias del pueblo. Por tanto, rebaja de los impuestos mediante un ataque contra los rentistas, convirtiendo las rentas al 5 por 100 en rentas al 4 1/2 por 100.
Pero hay que dar un poco de miel a la burguesía. Por tanto, se duplica el impuesto sobre el vino para el pueblo, que lo bebe al por menor, y se rebaja a la mitad para la clase media, que lo bebe al por mayor. Se disuelven las asociaciones obreras existentes, pero se prometen milagros de asociación para el porvenir. Hay que ayudar a los campesinos: Bancos hipotecarios, que aceleran su endeudamiento y la concentración de la propiedad. Pero a estos Bancos hay que utilizarlos para sacar dinero de los bienes confiscados de la casa de Orleáns.
No hay ningún capitalista que se preste a esta condición, que no figura en el decreto, y el Banco hipotecario se queda reducido a mero decreto, etc., etc. Bonaparte quisiera aparecer como el bienhechor patriarcal de todas las clases. Pero no puede dar nada a una sin quitárselo a la otra. Y así como en los tiempos de la Fronda se decía del duque de Guisa que era el hombre más obligeant
(Obsequioso) de Francia, porque había convertido todas sus fincas en obligaciones de sus partidarios, contra él mismo, Bonaparte quisiera ser también el hombre más obligeant de Francia y convertir toda la propiedad y todo el trabajo de Francia en una obligación personal contra él mismo. Quisiera robar a Francia entera para regalársela a Francia, o mejor dicho, para comprar de nuevo a Francia con dinero francés, pues como jefe de la Sociedad del 10 de Diciembre tiene necesariamente que comprar lo que quiere que le pertenezca. Y en institución del soborno se convierten todas las instituciones del Estado, el Senado, el Consejo de Estado, el Cuerpo Legislativo, la Legión de Honor, la medalla del soldado, los lavaderos, los edificios públicos, los ferrocarriles, el état-major de la Guardia Nacional sin soldados rasos, los bienes confiscados de la casa de Orleáns. En medio de soborno se convierten todos los puestos del ejército y de la máquina de gobierno. Pero lo más importante en este proceso en que se toma a Francia para entregársela a ella misma, son los tantos por ciento que durante la operación de cambio se embolsan el jefe y los individuos de la Sociedad del 10 de Diciembre. El chiste con el que la condesa L., la amante del señor de Morny, caracterizaba la confiscación de los bienes orleanistas: "C'est le premier vol de l'aigle" (La palabra vol significa vuelo y robo. (Nota de Marx.)) ["Es el primer vuelo (robo) del águila"], puede aplicarse a todos los vuelos de este águila, que más que águila es cuervo. Tanto él como sus adeptos se gritan diariamente, como aquel cartujo italiano al avaro, que contaba jactanciosamente los bienes que habría de disfrutar durante largos años: "Tu fai conto sopra i beni, bisogna prima far il conto sopra gli anni" ("Cuentas los bienes, cuando lo que debieras contar son los años"). Para no equivocarse en los años, echan las cuentas por minutos. En la corte, en los ministerios, en la cumbre de la administración y del ejército, se amontona un tropel de bribones, del mejor de los cuales puede decirse que no se sabe de dónde viene, una bohemia estrepitosa, sospechosa y ávida de saqueo, que se arrastra en sus casacas galoneadas con la misma grotesca dignidad que los grandes dignatarios de Soulouque (Presidente haitiano que imitando a Napoleón I se hizo proclamar en 1849 emperador de Haití. Por semejanza se dio a Luis Bonaparte el apodo del "Soulouque francés"). Si queremos representarnos plásticamente esta capa superior de la Sociedad del 10 de Diciembre, nos basta con saber que Véron-Crevel (En su obra La Cousine Bette, Balzac presenta en Crevel, personaje inspirado en el Dr. Véron, propietario del periódico Constitutionnel, al tipo del filisteo más libertino de París. (Nota de Marx.) es su predicador de moral y Granier de Gassagnac (Periodista francés (1806-1880)) su pensador. Cuando Guizot, durante su ministerio, utilizó a este Granier en un periodicucho contra la oposición dinástica, solía ensalzarlo con esta frase: "C'est le roi des drôles ", "es el rey de los bufones". Sería injusto recordar a propósito de la corte y de la tribu de Luis Bonaparte a la Regencia71 o a Luis XV. Pues "Francia ha pasado ya con frecuencia por un gobierno de favoritas pero nunca todavía por un gobierno de hommes entretenus" (Palabras de Madame Girardin. (Nota de Marx.) Hommes entretenus: hombres mantenidos por mujeres).Acosado por las exigencias contradictorias de su situación y al mismo tiempo obligado como un prestidigitador a atraer hacia sí, mediante sorpresas constantes, las miradas del público, como hacia el sustituto de Napoleón, y por tanto a ejecutar todos los días un golpe de Estado en miniatura, Bonaparte lleva el caos a toda la economía burguesa, atenta contra todo lo que a la revolución de 1848 había parecido intangible, hace a unos pacientes para la revolución y a otros ansiosos de ella, y engendra una verdadera anarquía en nombre del orden, despojando al mismo tiempo a toda la máquina del Estado del halo de santidad, profanándola, haciéndola a la par asquerosa y ridícula. Copia en París, bajo la forma de culto del manto imperial de Napoleón, el culto a la sagrada túnica de Tréveris
72. Pero si por último el manto imperial cae sobre los hombros de Luis Bonaparte, la estatua de bronce de Napoleón se vendrá a tierra desde lo alto de la Columna de Vendôme.Escrito por C. Marx en diciembre de 1851 - marzo de 1852. Publicado en 1852, en Nueva York, en la revista "Die Revolution". Originalmente escrito en alemán.
============= NOTAS
1 En su obra El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, C. Marx analizó la revolución francesa de 1848-1851; desarrolló aún más el principio fundamental del materialismo histórico, la teoría de la lucha de clases y de la revolución proletaria, la doctrina del Estado y de la dictadura proletaria; llegó por primera vez a la conclusión de que el proletariado triunfante tiene que destruir la máquina del Estado burgués.
Marx registró por escrito y oportunamente el acontecimiento ocurrido desde diciembre de 1851 hasta marzo de 1852. Mientras escribía El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, intercambió muy a menudo con Engels opiniones sobre el suceso francés. Para la investigación, además de los periódicos y materiales oficiales, Marx se valió también de algunas correspondencias privadas remitidas de París. El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte fue preparado originalmente para que saliera a luz en Norteamérica en ediciones sucesivas del semanario comunista Die Revolution, auspiciado por José Weydemeyer, amigo de Marx y Engels y miembro de la Liga de los Comunistas. Pero esta revista publicó sólo dos números (en enero de 1852), debido a las dificultades económicas. Y como el artículo de Marx llegó demasiado tarde, no se pudo publicar en esos dos números. De acuerdo con la sugerencia de Marx, Weydemeyer lo publicó, en mayo de 1852, en forma de folleto como el primer número (y único número) de Die Revolution, publicación de aparición indeterminada.
Weydemeyer cambió el título del folleto por el de El dieciocho Brumario de Luis Napoleón (no Luis Bonaparte). Obedeció al aprieto económico el hecho de que Weydemeyer no pudiera comprar la mayor parte de la primera edición al propietario de la imprenta, por lo cual no fueron muchos los folletos enviados a Europa. Fracasó también la tentativa de imprimirla de nuevo en Alemania o editarla en inglés en Inglaterra. La segunda edición del folleto no se publico hasta el año 1869. Al publicarla, Marx revisó el texto de la primera. En el prólogo de la edición de 1869, Marx dio la explicación siguiente acerca de la revisión: "Una reelaboración de la presente obra la habría privado de su matiz peculiar. Por eso, me he limitado simplemente a corregir las erratas de imprenta y a tachar las alusiones que hoy ya no se entenderían." La tercera edición editada por Engels en 1885 es exactamente igual en texto a la de 1869. El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, en francés, se publicó primero en eneronoviembre de 1891 en Le Socialiste, órgano del Partido Obrero de Francia, luego apareció, el mismo año en Lila, en forma de opúsculo. En 1894 apareció por primera vez, en Ginebra, la edición en ruso. La traducción de este folleto se ha tomado de la edición alemana de 1869.
El dieciocho Brumario del octavo año de la República después de la revolución burguesa francesa, o sea el 9 de noviembre de 1799, fue el día en que Napoleón I dio el golpe de Estado, implantó el régimen imperial y la dictadura militar. El 2 de diciembre de 1851 Luis Bonaparte, siguiendo la pauta de su tío, por medio de un golpe de Estado reestableció la dictadura militar; el 2 de diciembre de 1852; abrogó la República, emprendió el régimen imperial y fue proclamado Napoleón III. Por esta razón, Marx tomó la fecha dieciocho Brumario como título de su folleto para satirizar y denunciar a Luis Bonaparte.
2 La segunda edición de El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte salió a luz en Hamburgo en julio de 1869. La prensa burguesa se mantenía callada ante la nueva edición; Der Volksstaat no dio a conocer la noticia de su publicación sino hasta el 16 de marzo de 1870 y al mismo tiempo publicó el prólogo de aquélla, el cual fue después colegido en la tercera edición editada por Engels en 1885. En enero de 1891, Le Socialiste, órgano del Partido Obrero de Francia, publicó la versión en francés del prólogo; la edición publicada en Lila el mismo año, contenía también este prólogo. En 1894, apareció en Ginebra por primera vez este prólogo en la primera edición en ruso de El dieciocho Brumario de Luis Bonaparte.
Der Volksstaat, órgano central del Partido Obrero Social Demócrata de Alemania (los eisenachianos), se publicó en Leipzig desde el 2 de octubre de 1869 hasta el 29 de septiembre de 1876, dos veces por semana antes de julio de 1873 y tres veces por semana desde aquel mes. Este periódico reflejaba el punto de vista de los representantes de las fuerzas revolucionarias que surgieron durante la campaña obrera alemana, por lo cual era perseguido con frecuencia por el gobierno. Debido a que sus redactores eran muy a menudo detenidos, los organizadores del periódico se hallaban en constante vicisitud, pero la dirección general continuaba en manos de G. Liebknecht. A. Bebel desempeñó un papel de gran importancia al dirigir la editorial de Der Volksstaat. Desde la edición inaugural de dicha prensa, Marx y Engels eran redactores y solían dar ayuda a la redacción y subsanar constantemente la línea de la publicación. Así, Der Volksstaat se convirtió en una de las más sobresalientes prensas obreras de la década de los años setenta del siglo XIX.
De acuerdo con la decisión del Congreso de Gotha de 1876, desde el 1º de octubre de 1876 comenzó a publicarse Vorwärts (Adelante) -único órgano central del Partido Socialista Obrero de Alemania- en lugar de Der Volksstaat y Neuer Social-Demokrat. Al entrar en vigencia la ley extraordinaria contra los socialistas, el 27 de octubre de 1878 dejó de publicarse Vorwärts.
3 V. Hugo, Napoleón le Petit, 2.a ed. Londres, 1852; P. J. Proudhon, La Révolution sociale démontrée par le coup d'État du 2 Décembre, París, 1852.
4 La Columna de Vendôme, revestida de bronce y rematada con una estatua de Napoleón I, fue levantada en la plaza de Vendôme en el centro de París. Con el fin de dar bombo a la victoria de su guerra invasora, Napoleón I la construyó con los 1.200 cañones capturados y así se la llamó también "columna del triunfo". Era símbolo de agresión y chovinismo.
Después de establecida la Comuna de París, se adoptó una ley el 12 de abril de 1871 que ordenó destruir la Columna de Vendôme, señalando que ésta era un "monumento a la barbarie" y una "exaltación al militarismo". El 16 de mayo fue demolida pero, en 1875, el gobierno burgués la restauró.
5 J. B. A. Charras, Histoire de la campagne de 1815. Waterloo, Bruxelles, 1857.
6 J. C. L. Simonde de Sismondi, Études sur l'économie politique, T. I, París, 1837. pág. 35.
7 Se refiere a Luis Bonaparte, que tomó el cargo de presidente de la República francesa el 10 de diciembre de 1848. Aspirando ya abiertamente al Imperio, disolvió el Parlamento
Legislativo y el Consejo de Estado mediante el golpe de Estado del 2 de diciembre de 1851 y detuvo a numerosos diputados. Se declaró el estado de sitio en 32 provincias y los dirigentes de los Partidos Socialista y Republicano fueron expulsados del país. La Nueva Constitución, que se adoptó el 14 de enero de 1852, otorgó todo el poder al presidente, y el 2 de diciembre de 1852 Luis Bonaparte fue proclamado Napoleón III, emperador de Francia.
8 Manicomio de Londres.
9 El 10 de diciembre de 1848, Luis Bonaparte fue elegido por sufragio universal presidente de la República Francesa.
10 Según la Biblia, al huir de Egipto los judíos esclavizados, algunos de ellos, frente a la penalidad y el hambre en el camino, recordaron la vida de esclavitud que llevaban y pudieron sobreponerse. El refrán "por el recuerdo de las ollas de Egipto" hace alusión a este pasaje.
11 "Hic Rhodus, hic salta", frase tomada de una fábula de Esopo, en la que se habla de un fanfarrón que, invocando testigos, afirmaba que en Rodas había dado un salto prodigioso.
Los que le escuchaban le con testaron: "¿Para qué necesitamos testigos? ¡Aquí está Rodas, salta aquí!" En otras palabras: demuestra con hechos lo que eres capaz de hacer. "Aquí está la rosa, baila aquí", substituto de la cita anterior, ('Ðïóïò palabra griega que significa 'isla' también 'rosa'), empleado por Hegel en el prólogo de su Filosofía del derecho.
12 Ese día terminaba el mandato presidencial de Luis Bonaparte y, de acuerdo con la Constitución francesa de 1848, la elección de nuevo presidente debía realizarse, una vez cada cuatro años, el segundo domingo de mayo.
13 In partibus infidelium quiere decir literalmente "en el país herético". Se añade al título del
obispo católico cuando está acreditado como tal, pero absolutamente nominal, de un país herético. Marx y Engels solían emplear este término para referirse al hecho de establecer gobiernos de toda ralea en el exilio, mientras se hace caso omiso de las actividades en el interior del país.
14 Un viejo cuento romano dice que una vea, 390 años a.n.e., cuando Roma estaba sitiada por los galos, los gansos sagrados de la principal fortaleza romana, el Capitolio, despertaron con sus graznidos a la guarnición, que, gracias a esto, pudo repeler el ataque nocturno del enemigo y salvar la ciudad.
15 En Francia, se llamó "africanos" o "argelinos" a los oficiales franceses durante la guerra de conquista de Argelia, cuando ésta luchaba por su independencia. Precisamente son ellos, los "héroes de África", a los que Marx se refiere aquí. Cavaignac, Lamoricière y Bedeau, "héroes de África", eran jefes del grupo republicano en la Asamblea Nacional.
16 Palabras de Mefistófeles en Fausto de Goethe.
17 La oposición dinástica era un grupo de diputados, con Odilon Barrot a la cabeza, de la cámara de representantes de Francia durante la época de monarquía de Julio. En dicho grupo, los que representaban el sentimiento liberal de la burguesía industrial y comercial abogaron por la realización de la moderada reforma electoral, creyendo que así podía evitarse la revolución y conservarse la monarquía de Orleáns.
18 La revuelta revolucionaria de la población de París efectuada el 15 de mayo de 1848 se llevó a la práctica bajo la consigna de promover sucesivamente la revolución y apoyar la campana revolucionaria de Italia, Alemania y Polonia. En esta actuación jugaron el papel importante los obreros de París con Blanqui a la cabeza. Los manifestantes que penetraron en el sitio de la Asamblea Constituyente exigieron que realizara lo prometido, diera pan y trabajo a los obreros y estableciera el ministerio de trabajo. Intentaron disolver la Asamblea Constituyente e instituir un nuevo gobierno provisional. Pero dicha revuelta fue aplastada y sus dirigentes Blanqui, Barbès, Albert, Raspail, etc. fueron detenidos. Después del fracaso de esta revolución, el gobierno provisional adoptó una serie de medidas para suprimir las fábricas estatales, llevó a efecto la ley que restringía el derecho de reunión y clausuró muchos clubs democráticos.
19 El National, órgano de los republicanos burgueses moderados, se publicó en París de 1830 a 1851. Sus representantes más renombrados que figuraban en el gobierno provisional eran Armand Marrast, Jules Bastide y Garnier Pagès.
20 Journal des Débats (abreviatura de Journal des Débats politiques et littéraires), diario de la burguesía francesa, que se publicó a partir de 1789 en París. Fue oficial durante la monarquía de Julio y órgano burgués orleanista. En la época revolucionaria de 1848, reflejó puntos de vista de la burguesía contrarrevolucionaria, o sea, los del partido del orden.
21 En la conferencia de Viena (1814-1815), las fuerzas reaccionarias de Europa con Austria, Inglaterra y la Rusia Zarista al frente, pasando por alto el interés de unidad e independencia de las diversas nacionalidades, delimitaron nuevamente el mapa europeo para facilitar la restauración de las monarquías ortodoxas respectivas.
22 Se refiere a la Comisión ejecutiva de derechos, o sea el gobierno de la República Francesa, establecida el lo de mayo de 1848 por la Asamblea Constituyente para sustituir el gobierno provisional simbólico. Existió hasta el 24 de junio de 1848 en que se estableció la dictadura de Cavaignac.
23 La Carta Constitucional aprobada después de la revolución burguesa francesa de 1830 era la ley fundamental de la monarquía de Julio. Se declararon nominalmente en ella el derecho de autodeterminación de los nacionales y ciertas limitaciones al poder del rey; quedaron intactas, sin embargo, las y burocráticas y las tiránicas leyes opuestas al movimiento obrero y al democrático.
24 "¡Hermano, hay que morir!", frase de salutación entre los monjes de la abadía de la Trapa, perteneciente a la orden del Cister, fundada en 1664, era conocida por sus rigurosos reglamentos y la forma de vida ascética de sus miembros.
25 Cárcel para deudores, en París (1826-1867).
26 Partido burgués francés, llamado también republicanos de la bandera de tricolor o partido del National, debido a su órgano el National. En la época revolucionaria de 1848, los dirigentes del partido tomaron parte en el gobierno provisional y después proyectaron, apelando a la ayuda de Cavaignac, la matanza de junio para aplastar al proletariado de
París.
27 Se refiere a la intervención armada del Reino de Nápoles en la República romana, realizada en mayo-julio de 1849. La Asamblea Constituyente, creada en Roma el 9 de febrero de 1849 por sufragio universal, abolió los poderes paganos del papa y promulgó la fundación de la república. El Poder Ejecutivo de la republica se concentro en tres gobernadores con Mazzini al frente. En el periodo de la existencia de la república, se llevó a la práctica una serie de reformas democráticas de la burguesía. No obstante, en la política agraria se manifestó la limitación de clase de la república; debido a su negación de transferir la tierra de los terratenientes a los campesinos, la república perdió su aliado en la lucha frente a la contrarrevolución. Con la intervención armada de Francia, Austria y Nápoles, se echó abajo la República romana el 3 de julio de 1849.
28 Los sucesos de la vida de Luis Bonaparte a que Marx hace referencia son los siguientes: En 1832, se alistó como nacional suizo en el cantón Turgovia en 1848, cuando estaba en Inglaterra, sirvió voluntariamente como agente especial de la policía inglesa (la policía especial era una fuerza inglesa de reserva integrada por nacionales) para reprimir la manifestación obrera organizada el lo de abril de 1848 por el grupo constitucional.
29 Se refiere al artículo de "Las luchas de clases en Francia (1848-1850)" en que Marx analizó la elección del 10 de diciembre de 1848.
30 La Restauración es el nombre que se da al periodo que va del derrocamiento de Napoleón I (1814) a la revolución de Julio de 1830, durante el cual ascendieron de nuevo al poder los Borbones. Los legitimistas eran partidarios de la rama mayor de la monarquía Borbón - representante de los intereses de los grandes terratenientes hereditarios y derrocada en Francia en 1792. Formaron un partido político al ser derrocada la monarquía por segunda vez, en 1830. Una parte de los componentes del partido, al oponerse a la dinastía de Orleáns de la aristocracia financiera y gran burguesía, aprovechó a menudo algunos problemas sociales para hacer propaganda demagógica, diciendo que ellos protegían a los trabajadores, librándoles de la explotación burguesa.
31 Los orleanistas eran del partido monárquico de la aristocracia financiera y de la gran burguesía, partidarios del duque de Orleáns de la rama menor de la monarquía Borbón en la época que va de la revolución de Julio de 1830 a la de 1848.
32 El gobierno francés, bajo el pretexto de defender la republica romana en abril de 1849, obtuvo de la Constituyente una asignación destinada a equipar al ejército de expedición para Italia, pero la verdadera finalidad de la expedición era meter la mano en la República romana y restablecer los poderes paganos del papa.
33 Se refiere al proyecto de ley propuesto el 6 de noviembre de 1851 por los monárquicos Leflô, Baze y los cuestores de la Asamblea Legislativa (delegados especiales encargados sobre los negocios económicos, financieros y de seguridad de la Asamblea). Después de haber sido discutido vehementemente, el proyecto fue vetado el 17 de noviembre. Al votar, los militaristas de la Montaña apoyaron a los bonapartistas considerando a los monárquicos como el peligro principal.
34 Los girondinos eran del partido político de la burguesía de la gran industria y comercio durante la época revolucionaria de la burguesía francesa a fines del siglo XVIII y de la burguesía terrateniente generada en la misma época. Se llamaban así porque muchos dirigentes del partido en la Asamblea Legislativa y el comité nacional representaron el departamento de la Gironda. Bajo el pretexto de defender el derecho de autonomía y fundar la federación, se opusieron al gobierno de los jacobinos y a las masas revolucionarias a favor de éste.
35 Los jacobinos eran miembros del club jacobita, que representaron el interés de la burguesía de la capa inferior durante la época revolucionaria de la burguesía francesa a fines del siglo XVIII. Realizaron la dictadura jacobita de 1793-1794 y promulgaron una serie de leyes para anular la propiedad feudal, aplastar las actividades contrarrevolucionarias y repeler la intervención armada extranjera.
36 La manifestación pacífica, celebrada el 16 de abril de 1848 por los obreros parisienses, presentó al gobierno provisional una petición acerca de la "organización de trabajo" y la "exterminación de la explotación del hombre por el hombre", pero esta manifestación fue obstruida por la guardia nacional burguesa movilizada de propósito para hacerle frente. Véase además la nota 18.
37 Se refiere a la campaña en contra del poder real ocurrida en Francia a mediados del siglo XVII. La clase aristocrática dominante de entonces la llamaba "campaña de la Fronda". El nombre "fronda" se cree derivado de la onda ilícita, también seudónimo de turbulencia.
38 El gorro frigio, rojo, fue usado por los antiguos frigios del Asia menor. Posteriormente se tomó como emblema de libertad. En la época revolucionaria de la burguesía francesa a fines del siglo XVIII, los jacobinos usaron tal gorro.
39 Los tories pertenecían al partido político de los grandes aristócratas de la tierra y las finanzas en Inglaterra. Después de su fundación en el siglo XVII, el torysmo defendía siempre políticas internas reaccionarias, manteniendo con firmeza el régimen conservador y corrompido del sistema estatal inglés, oponiéndose a las reformas democráticas en lo interior.
40 Ems, pequeño poblado termal de Alemania, conveniente para pasar la convalecencia. Allí los legitimistas celebraron reuniones en agosto de 1849. El conde de Chambord, pretendiente al trono francés, autodenominándose Enrique V, tomó parte también en las reuniones. Claremont, castillo en los alrededores de Londres, donde vivió Luis Felipe después de escaparse de Francia. A fines de la década del 50 y principios de la del 60 del siglo XIX, en base al antiguo torysmo se creó el partido conservador inglés.
41 El artículo V formaba parte del preámbulo de la Constitución francesa de 1848. Los artículos de su texto principal se enumeraron con cifras arábigas.
42 Según la Biblia, en la segunda mitad del año 2.000 a.n.e., los soldados israelitas que ocupaban Palestina vieron desmoronarse las inexpugnables murallas de Jericó con el son de sus trompetas.
43 Alude a la maniobra de Luis Bonaparte, que se proponía recibir el trono francés de manos del pontífice romano Pio IX. Según la Biblia, el rey David de la antigua Judea fue ungido como monarca por el profeta Samuel.
44 Napoleón I, el 2 de diciembre de 1805, derrotó al ejército aliado austro-ruso en Austerliz y consiguió una victoria definitiva.
45 Alude a Des idées napoléoniennes de Luis Bonaparte, publicado en París, 1839.
46 Voltaire era deísta, y ejerció gran influencia sobre sus contemporáneos como adversario del clericalismo, del catolicismo y de la autocracia. Por lo tanto, el volterianismo se asocia a las concepciones político-sociales progresistas e irreligiosas de fines del siglo XVIII.
47 A los 17 jefes de partido, tanto orleanistas como legitimistas, diputados en la Asamblea
Legislativa, se les llamó burgraves por su voraz ambición de poder y aspiraciones reaccionarias. Este apodo tiene su origen en el drama histórico Los burgraves de Víctor Hugo, en el que se describe la vida alemana en tiempos de la Edad Media. En Alemania los burgraves eran designados gobernadores de ciudad o de territorio, por el emperador.
48 Con arreglo a la ley de prensa adoptada en julio de 1850 por la Asamblea Legislativa, la
fianza que debían pagar los editores de periódicos se aumentó en mucho y el impuesto del timbre empezó a recaudarse; tales disposiciones se extendieron a la publicación de folletos. Esta ley no era más que la prolongación de algunas medidas reaccionarias realizadas de hecho en Francia al derogarse la ley sobre libertad de prensa.
49 La Presse, diario burgués, comenzó a publicarse en París desde 1836; se convirtió en el órgano de los republicanos burgueses en 1848-1849 y, finalmente, en periódico de los bonapartistas.
50 Moniteur, abreviatura de Le Moniteur universel, publicado en 1789-1901 en París, fue órgano oficial del gobierno entre 1799 y 1869. Publicó en cada número leyes del gobierno, informes
51 Se refiere al intento de Luis Bonaparte de efectuar un golpe de Estado mediante la revuelta armada durante la época de la monarquía de julio. El 30 de septiembre de 1836 movilizó, con la ayuda de algunos oficiales bonapartistas, dos regimientos de artillería en Estrasburgo, los cuales, a vuelta de unas pocas horas, fueron desarmados. Luis Bonaparte fue prendido y desterrado a América. Aprovechando que el bonapartismo levantó cabeza, desembarcó el 6 de agosto de 1840 en Boulogne junto con un puñado de intrigantes e intentó incitar a rebeldía a las guarniciones del lugar. Este sueño también sufrió un completo fracaso. Luis Bonaparte fue condenado a prisión vitalicia, pero escapó a Inglaterra en 1846.
52 Se refiere a periódicos de tendencia bonapartista. Este nombre proviene del palacio Elíseo en París, residencia de Luis Bonaparte durante su presidencia.
53 En este juego de palabras Marx empleo una línea de la oda An die Freude de Schiller en
que el poeta elogió la alegría de la hija de Campos Elíseos (este término era sinónimo de
paraíso en las obras de autores antiguos). Campos Elíseos era también una calle de París.
54 El parlamento era el órgano judicial supremo de Francia antes de la revolución burguesa a fines del siglo XVIII. Muchas ciudades tenían parlamentos; de los cuales el de París desempeñó el papel más importante, pues se encargó de sancionar las órdenes imperiales y podía presentarles ideas contrapuestas en caso de ser aquéllas incompatibles con la costumbre y las leyes del Estado. Pero la contrariedad del parlamento no tenía fuerza verdadera por cuanto las órdenes imperiales debían sancionarse una vez se presentara el rey a la conferencia.
54 El parlamento era el órgano judicial supremo de Francia antes de la revolución burguesa a fines del siglo XVIII. Muchas ciudades tenían parlamentos; de los cuales el de París desempeñó el papel más importante, pues se encargó de sancionar las órdenes imperiales y podía presentarles ideas contrapuestas en caso de ser aquéllas incompatibles con la costumbre y las leyes del Estado. Pero la contrariedad del parlamento no tenía fuerza verdadera por cuanto las órdenes imperiales debían sancionarse una vez se presentara el rey a la conferencia.
55 Belle-Isle, isla del Golfo de Vizcaya, adonde fueron enviados los presos políticos condenados durante los años de 1849-1857, incluidos los obreros que participaron en la insurrección de Junio de 1848 en París.
56 Frase tomada del Deipnosophistae (Banquete de los sofistas ) de Ateneo de Naucratis, escritor griego de los siglos II-III de nuestra era.
57 La Assemblée Nationale, diario de orientación monárquica, se publicó en París de 1848 a 1857. Reflejó de 1848-1851 los puntos de vista de los fusionistas monárquicos, orleanolegitimistas.
58 En Venecia se hallaba el conde de Chambord, pretendiente imperial de los legitimistas en la década de los años 50 del siglo XIX.
59 Se alude a la divergencia táctica en el campo de los legitimistas durante la Restauración. Luis XVIII y Villèlle se pronunciaban por una aplicación más cuidadosa de las medidas reaccionarias, mientras el conde d'Artois (desde 1824 rey Carlos X) y Polignac, haciendo caso omiso de la situación francesa, estaban por revivir cabalmente el orden prerrevolucionario. El Palacio de las Tullerías, en París, era la residencia de Luis XVIII; en el Pabellón Marsan, una- de las construcciones del palacio, vivió el conde d'Artois durante la Restauración.
60 El Economist, semanario sobre los problemas económicos y políticos de Inglaterra y portavoz de la gran burguesía industrial, se publicó desde 1843 en Londres.
61 La primera exposición mundial de la industria y el comercio, tuvo lugar en Londres del 1º de mayo al 11 de octubre de 1851.
62 El Messager de l'Assemblée, diario antibonapartista de Francia, se publicó en París desde el 16 de febrero al 2 de diciembre de 1851.
63 Jean Buridán, filósofo escolástico francés del siglo XIV, trató acerca del libre albedrío. La frase "el asno de Buridán" se refiere a un asno que, colocado entre dos haces de pienso enteramente iguales, murió de hambre al no saber por cuál decidirse.
64 Referencia a Hamlet, drama de Shakespeare, escena 5 del primer acto.
65 La Convención era el organismo legislativo supremo, establecido durante la época de la revolución burguesa francesa a fines del siglo XVIII, y existió desde septiembre de 1792 hasta octubre de 1795. Durante el gobierno de los girondinos, no pudo abolir por completo el régimen feudal, tampoco resistir decididamente la invasión armada extranjera; durante la dictadura de los jacobinos, promulgó una serie de leyes, aniquiló la propiedad feudal y estableció la república democrática; durante el gobierno de los termidorianos, anuló, de acuerdo con la voluntad de la gran burguesía, las principales medidas revolucionarias promulgadas por los jacobinos.
66 Cévenes, región montañosa del departamento de Languedoc de Francia, en la que en
1702-1705 estalló una insurrección campesina (los camisards calvinistas) al grito de "¡Abajo los impuestos! ¡Libertad de conciencia!" Debido a que contaba con un evidente carácter antifeudal y contrarrestaba la persecución a los protestantes, dicha revuelta prosiguió en alguno que otro sitio hasta 1715.
67 Vendée, departamento del oeste de Francia, en que durante la revolución burguesa de Francia a fines del siglo XVIII, se alzó una revuelta contrarrevolucionaria de campesinos dirigida por la aristocracia y el clero.
68 Sinai, monte de la península del mismo nombre (en Arabia). Dice la Biblia que allí Moisés recibió las revelaciones de Jehová.
69 El Concilio de Constanza (1414-1418) se celebró, al iniciarse la campaña de la reforma religiosa, para consolidar la posición, ya tambaleante, de la Iglesia católica. Se condenaron en él las doctrinas religiosas de John Wicklef y Juan Huss, jefes de dicha campaña. El Concilio puso fin al cisma de la Iglesia católica y eligió una nueva dirección en lugar de las tres que se disputaron entre sí el papado.
70 "Verdaderos socialistas" de Alemania se refiere a una corriente ideológica reaccionaria difundida principalmente entre los intelectuales pequeño burgueses alemanes en la década del 40 del siglo XIX. Sus representantes Grün Karl y Hermann Kriege hicieron pasar por pensamiento socialista la propaganda de humanidad y amistad, negando la necesidad de llevar a cabo la revolución democrática burguesa en Alemania. Marx y Engels criticaron dicha corriente en su Manifiesto del Partido Comunista.
71 Se refiere a la Regencia de Felipe (1715-1723) de la casa de Orleáns de la Francia durante la menor edad de Luis XV.
72 La sagrada túnica de Tréveris, conservada en la catedral de Tréveris, era, según dicen, la que se quitó a Jesús al castigarlo. Era motivo de veneración de los peregrinos.