Prologo a la primera edicion (Agosto 1917)
La cuestión del Estado adquiere actualmente una importancia singular, tanto en el aspecto
teórico como en el aspecto político práctico. La guerra imperialista ha acelerado y
agudizado extraordinariamente el proceso de transformación del capitalismo monopolista en
capitalismo monopolista de Estado. La opresión monstruosa de las masas trabajadoras por
el Estado, que se va fundiendo cada vez más estrechamente con las asociaciones
omnipotentes de los capitalistas, cobra proporciones cada vez mas monstruosas. Los países
adelantados se convierten -- y al decir esto nos referimos a su "retaguardia" --
en presidios militares para los obreros. Los inauditos horrores y calamidades de esta
guerra interminable hacen insoportable la situación de ías masas, aumentando su
indignación. Va fermentando a todas luces la revolución proletaria internacional. La
cuestión de la actitud de ésta hacia el Estado adquiere una importancia práctica.
Los elementos de oportunismo acumulados durante décadas de desarrollo relativamente
pacífico crearon la corriente de socialchovinismo imperante en los partidos socialistas
oficiales del mundo entero. Esta corriente (Plejánov, Pótresov, Breshkóvskaia,
Rubanóvich y luego, bajo una forma levemente velada, los señores Tsereteli, Chernov y
Cía., en Rusia; Scheidemann, Legien, David y otros en Alemania; Renaudel, Guesde,
Vandervelde, en Francia y en Bélgica; Hyndman y los fabianos, en Inglaterra, etc., etc.),
socialismo de palabra y chovinismo de hecho, se distingue por la adaptación vil y
lacayuna de los "jefes" del "socialismo", no sólo a los intereses de
"su" burguesía nacional, sino, precisamente, a los intereses de "su"
Estado, pues la mayoría de las llamadas grandes potencias hace ya largo tiempo que
explotan y esclavizan a muchas nacionalidades pequeñas y débiles. Y la guerra
imperialista es precisamente una guerra por la partición y el reparto de esta clase de
botín. La lucha por arrancar a las masas trabajadoras de la influencia de la burguesía
en general y de la burguesía imperialista en particular, es imposible sin una lucha
contra los prejuicios oportunistas relativos al "Estado".
Comenzamos examinando la doctrina de Marx y Engels sobre el Estado, deteniéndonos de
manera especialmente minuciosa en los aspectos de esta doctrina olvidados o tergiversados
de un modo oportunista. Luego, analizaremos especialmente la posición del principal
representante de estas tergiversaciones, Carlos Kautsky, el líder más conocido de la II
Internacional (1889-1914), que tan lamentable bancarrota ha sufrido durante la guerra
actual. Finalmente, haremos el balance fundamental de la experiencia de la revolución
rusa de 1905 y, sobre todo, de la de 1917. Esta última cierra, evidentemente, en los
momentos actuales (comienzos de agosto de 1917), la primera fase de su desarrollo; pero
toda esta revolución, en términos generales, sólo puede comprenderse como uno de los
eslabones de la cadena de las revoluciones proletarias socialistas suscitadas por la
guerra imperialista. La cuestión de la actitud de la revolución socialista del
proletariado ante el Estado adquiere, así, no solo una importancia política práctica,
sino la importancia más candente como cuestión de explicar a las masas qué deberán
hacer para liberarse, en un porvenir inmediato, del yugo del capital.
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