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Monopolios y miseria Marta Harnecker |
Introducción
Esquema
TEMA 1:
El sistema capitalista y la plusvalía
TEMA 2:
La reproducción simple y la reproducción ampliada.
La acumulación capitalista
TEMA 3:
La acumulación capitalista y el paro
TEMA 4:
Centralización capitalista y monopolio
TEMA 5:
Los monopolios en los países capitalistas dependientes
TEMA 6:
Los monopolios en España
TEMA 7:
¿A quiénes perjudican los monopolios?
TEMA 8:
La lucha del pueblo contra los monopolios
Resumen del texto
Apéndice: La concentración monopolista en España
Introducción
Al desarrollarse el sistema capitalista se desarrollan también las
contradicciones en las que este sistema está basado desde su origen.
La propiedad privada de los medios de producción se concentra cada vez más en menos
manos, mientras la masa de desposeídos aumenta progresivamente. La competencia entre los
capitalistas produce la ruina de muchos de ellos, y sobre ella se construye el poderío de
unos pocos. Este poder concentrado extiende su influencia fuera de los países donde se
originó, y el sistema capitalista se transforma así en un sistema económico mundial,
sometiendo bajo su dominio a todos los sistemas de producción anteriores. En esta forma,
se traslada a las relaciones entre los países la explotación propia de este sistema: los
capitalistas de los países desarrollados se apoderan de las riquezas de los países donde
penetran, transformándolos en países dependientes de los grandes intereses monopólicos
mundiales que ellos controlan.
Para entender la forma dominante que toma la producción en esta etapa de desarrollo del
capitalismo: la producción monopolista, tenemos que comenzar por ver cómo esta etapa es
el resultado de las leyes que rigen el desarrollo del modo de producción capitalista.
Este análisis nos permitirá comprender el papel que juegan los monopolios en nuestra
sociedad; por qué ellos son una traba para el desarrollo de la economía; cómo se
establecen los monopolios en los países dependientes; por qué producen paro y cómo se
aprovechan de ello, por qué perjudican a los medianos y pequeños industriales y
comerciantes; por qué consideramos que deben ser destruidos; de qué manera debe luchar
todo el pueblo contra ellos.
Esquema
1. El sistema capitalista y la plusvalía.
El origen de las ganancias del capitalista. Prolongación de la jornada de trabajo.
Intensificación del trabajo. Aumento de la productividad del trabajo.
2. La reproducción simple y la reproducción ampliada. La acumulación capitalista.
Consumo individual y consumo productivo. La reproducción simple y el régimen servil. La
reproducción ampliada, una de las características del régimen de producción
capitalista. La acumulación capitalista y el destino del excedente en este sistema. Los
capitalistas no invierten en forma voluntaria; es el sistema el que los obliga a invertir.
3. La acumulación capitalista y el paro. Capital constante y variable. Composición
orgánica del capital. La acumulación capitalista y el ejército de reserva. El paro, un
mal necesario del sistema capitalista. El paro en los países capitalistas dependientes.
4. Centralización capitalista y monopolio. El proceso de centralización capitalista,
origen de los monopolios. Los monopolios y la eliminación de la libre competencia. Los
monopolios y la guerra.
5. Los monopolios en los países capitalistas dependientes. Establecimiento de formas
monopólicas desde el comienzo del desarrollo industrial. Adelantos tecnológicos y
restricción del mercado. Monopolios y capital extranjero. La lucha antiimperialista es,
por lo tanto, también una lucha contra los capitalistas monopolistas nacionales.
6. Los monopolios en España. Revolución burguesa y desarrollo industrial bajo el Estado
español. Actuación de los capitales extranjeros. Situación actual.
7. ¿A quiénes perjudican los monopolios?
A. Los monopolios perjudican a los trabajadores y al pueblo en general, porque:
a)Limitan deliberadamente la producción.
b)Fijan el tipo y calidad de la producción.
c)Impiden que la técnica sea puesta al servicio del pueblo.
d)Utilizan al Estado para sus propios intereses.
e)Evaden impuestos.
f)Pagan mejores salarios, pero lo hacen a costa de los precios.
g)Suben los precios.
B. Los monopolios perjudican a los medianos y pequeños industriales, y comerciantes.
(Les venden materias primas a precios altos, les compran sus productos muy baratos, les
fijan la calidad de sus productos, les restringen los créditos, etc.).
8. La lucha del pueblo contra los monopolios.
1. Los monopolios son uno de los grandes enemigos del pueblo.
2. Nacionalización de los monopolios y control popular.
3. La participación del pueblo en la lucha contra los monopolios.
RESUMEN DEL TEXTO
APENDICE
Tema primero
El sistema capitalista y la plusvalía.1
Como veíamos en el Cuaderno Popular anterior, el capitalismo es un sistema de producción
que se caracteriza por la existencia de un grupo minoritario de la población: los
capitalistas, que, al ser dueños de los medios de producción2, obligan a trabajar para
ellos a quienes carecen de estos medios, que son la mayoría de la población: el
proletariado. Este grupo, al no disponer de medios de producción adecuados para trabajar
por su propia cuenta, se ve obligado a vender lo único que posee: su fuerza de trabajo3 a
los capitalistas. El interés de la clase capitalista es ganar siempre más, es aumentar,
a través de todos los medios posibles, sus ganancias. Y es con este fin y sólo con este
fin que instala fábricas, empresas comerciales y bancos. A la clase capitalista no le
interesa para nada el bienestar del pueblo, como lo veremos aquí; sólo le interesa
aumentar el dinero que llega a su bolsillo.
¿De dónde saca sus ganancias el capitalista?
El capitalista contrata un cierto número de trabajadores y les paga un salario
determinado. El sostiene que al pagarles ese salario les está pagando el trabajo que
ellos han realizado, pero lo que el capitalista paga al obrero no es el trabajo que éste
realiza, sino su energía de trabajo4.
¿Tiene alguna importancia hacer esta distinción?
Sí, porque la cantidad de dinero que el capitalista gasta en pagar la fuerza de
trabajo de sus obreros es mucho menor que la cantidad de dinero que obtiene al vender los
productos por ella elaborados.
Ahora bien, como lo que el capitalista persigue es ganar más, le interesa emplear al
máximo esta energía de trabajo, es decir, obtener de ella el mayor número de productos
posible.
¿Cómo puede lograrlo?
La manera más fácil de hacerlo es prolongando la jornada de trabajo, esto es,
haciendo trabajar diariamente a los obreros el mayor número de horas que se pueda.
El trabajador produce así mucho más productos de los que el capitalista necesita para
pagar su energía de trabajo, y el dinero obtenido de la venta de esos productos, en lugar
de ir a manos de quienes los produjeron, es acaparado por el capitalista.
Ahora bien, a medida que crece el sistema capitalista y se concentran en menos manos los
grandes capitales, crece y se concentra la clase obrera, y empieza a organizarse para
defenderse de la explotación. Comienza entonces la lucha combativa y organizada por
acortar la jornada de trabajo. A través de la lucha de los trabajadores se ha logrado
reducir la jornada de trabajo a más de la mitad desde los inicios del capitalismo hasta
esta fecha. De 18 horas de trabajo diarias se ha pasado a 8 horas.
¿Pero puede aceptar el capitalista, con las manos cruzadas, la reducción de la
jornada de trabajo?
No, el capitalista no puede aceptarlo, porque ello le significa disminuir sus
ganancias. Empieza, entonces, a buscar nuevas fórmulas para asegurar estas ganancias.
¿Cómo puede hacerlo?
Si los trabajadores lo obligan a acortar la jornada de trabajo, la única manera
de que sus ganancias no disminuyan es aumentando la productividad del trabajo, es decir,
tratando de que aumente la cantidad de productos producida en la misma unidad de tiempo,
o, lo que es lo mismo, produciendo la misma cantidad de productos en un tiempo de trabajo
menor.
Si antes producía diez pares de zapatos en 10 horas, ahora tratará de producir los 10
pares en 8 horas. ¿Cómo puede lograr aumentar la productividad del trabajo?
Existen dos maneras de hacerlo: intensificando el trabajo y perfeccionando los
instrumentos de trabajo. Los capitalistas buscan, por una parte, hacer que la fuerza de
trabajo rinda el máximo. Se hacen así estudios para ver cuáles son los movimientos
absolutamente necesarios para realizar un determinado tipo de trabajo, tratando de que se
supriman todos los movimientos superfluos. Se instala música, mejor iluminación, etc.,
no por sentimientos humanitarios, sino porque ello contribuye a que se produzca más.
Pero como la intensificación del trabajo tiene un límite, ya que llega un momento en que
el hombre no puede trabajar a más intensidad porque se agota físicamente, no le queda al
capitalista otra solución que aumentar la productividad del trabajo a través del
perfeccionamiento de los instrumentos de trabajo.
Así los instrumentos manuales, relativamente rudimentarios, que se usan en las primeras
industrias capitalistas, son reemplazados por las máquinas, que concentran en un solo
mecanismo las operaciones que antes realizaban muchos trabajadores.
Estas máquinas aumentan enormemente la productividad M trabajo (los telares automáticos
modernos producen una cantidad mucho mayor de telas por hora que la que producían los
telares artesanales rudimentarios). Pero los capitalistas no sólo buscan mantener sus
ganancias al mismo nivel, les interesa ganar siempre más,
Y, ¿Cómo consiguen hacerlo?
Logrando costos más bajos que los otros capitalistas de su sector. Si un
capitalista logra producir géneros, por ejemplo, a un costo más bajo que el de los otros
capitalistas del sector textil, tiene dos posibilidades: o bien vender al mismo precio que
sus competidores, logrando así, además de la ganancia general, una ganancia
extraordinaria; o bien vender más barato, logrando acaparar la clientela y destruir a sus
competidores más pequeños, para luego fijar el precio que a él le convenga.
Así, pues, una vez Introducidas las máquinas en el sistema de producción industrial, al
capitalista individual no le queda otro remedio que ir perfeccionando continuamente su
maquinaria para poder competir con los otros capitalistas de su rama de producción. Si
él se queda atrás, si no logra aumentar la productividad del trabajo al mismo ritmo que
los demás, sus costos de producción serán más altos y como debe vender al mismo precio
que los demás, ganará menos, hasta que llegará el día que ya no ganará nada y
dejará, por lo tanto, de interesarse en mantener su fábrica. Preferirá cerrarlla.
Resumiendo, el capitalista tiene, por consiguiente, una doble razón para mejorar el nivel
tecnológico de los implementos de trabajo. Por una parte, sobrevivir a la competencia de
los industriales de ese sector, produciendo a costos semejantes que implican ganancias
semejantes; por otra parte, lograr ganancias extraordinarias, produciendo a costos más
bajos que el resto.
De esta manera el sistema capitalista en su conjunto tiende a mejorar continuamente las
condiciones materiales de la producción.

Cuestiones del tema primero
1. ¿De dónde saca las ganancias el capitalista?
2. ¿De qué medios se vale para lograrlo?
Temas de reflexión
1. Reflexionar sobre la imposibilidad de que los capitalistas renuncien a sus beneficios y
la necesidad de la clase obrera de luchar por liberarse de la explotación.
1 En el Cuaderno N.º 2 se desarrolla ampliamente este punto.
2 Condiciones materiales necesarias para realizar un trabajo cualquiera: materia prima,
instrumentos, máquinas, locales, caminos, etc. Ver Cuaderno N.º 1.
3 Energía para trabajar. Ver Cuaderno N.º 1.
4 Ver el desarrollo de este tema en el Cuaderno N.º 2: Explotación Capitalista.
Tema segundo
La reproducción simple y la reproducción ampliada.
La acumulación capitalista.
Pero, ¿Ocurre lo mismo en los otros sistemas de producción? En la época de la
servidumbre, por ejemplo, las riquezas que obtenía el señor feudal haciendo trabajar a
los siervos en sus tierras durante una gran cantidad de días al año no eran en general
empleadas para perfeccionar el proceso de producción (los instrumentos de trabajo, las
semillas, etc.), sino que eran gastadas principalmente en goces personales del señor y su
corte.
Llamamos CONSUMO PRODUCTIVO a lo que se consume directamente en el proceso de trabajo, es
decir, lo que se gasta en mantener y ampliar la producción, y CONSUMO IMPRODUCTIVO a todo
lo que no se consume directamente en el proceso de trabajo. Este consumo improductivo
puede dividirse en CONSUMO IMPRODUCTIVO INDIVIDUAL, o sea, lo que se consume en forma
personal: alimentos, ropa, utensilios del hogar, etc., y en CONSUMO IMPRODUCTIVO SOCIAL,
esto es, lo que se consume a nivel social: defensa, salud, etc.
Podríamos decir que la mayor parte del excedente, durante la época feudal o servil, era
consumido en forma individual por las clases dominantes. Esto hacía que el proceso de
producción tendiera a reproducirse en las mismas condiciones anteriores, sin que se
produjeran innovaciones tecnológicas importantes.
Una cosa muy diferente ocurre en el sistema capitalista. Este, para funcionar, obliga a
los capitalistas a destinar una parte importan te de las ganancias que obtienen a nuevas
inversiones en la empresa, para ir modernizándola de modo que pueda competir con las
otras de su rama en el mercado. Por lo tanto, una parte importante del excedente o
plusvalía en el sistema capitalista debe estar destinada al consumo productivo, es decir,
a renovar las máquinas, ampliar la industria, comprar más materias primas, contratar
más trabajadores, etc., y sólo la parte restante del excedente puede ser dedicada al
consumo improductivo individual y al consumo improductivo social.
Esto hace que el proceso de producción capitalista se reproduzca cada vez en mejores
condiciones tecnológicas, aumentando con ello en forma importante el caudal de riquezas
que se logra producir en la misma cantidad de tiempo.

Llamaremos REPRODUCCION SIMPLE a aquel proceso de producción que se reproduce siempre a
la misma escala.
Llamaremos REPRODUCCION AMPLIADA a aquel proceso de producción que se reproduce a una
escala siempre mayor.
Una de las características fundamentales del régimen capitalista de producción, a
diferencia del régimen de producción servil, es que sólo puede existir si se reproduce
en forma ampliada, destinando una parte importante del excedente al consumo productivo.
Esto provoca una continua acumulación del capital, es decir, un continuo crecimiento del
dinero destinado a comprar medios de producción y fuerza de trabajo. Crecen las
fábricas, se modernizan, se crean nuevas industrias.
Se llama ACUMULACION CAPITALISTA al proceso de desarrollo cada vez más ampliado del
proceso de producción capitalista, que para realizarse requiere destinar cada vez más
dinero al perfeccionamiento y compra de máquinas y medios de producción en general.
El tamaño del capital que logre acumularse depende, por una parte, del tamaño del
excedente obtenido, el que depende en gran medida del grado de explotación de los
trabajadores y, por otra parte, de la cantidad de este excedente que el capitalista
destine al consumo productivo. No hay que confundir la acumulación capitalista con el
acrecentamiento de los bienes de consumo personal del capitalista.
La primera se refiere al proceso de producción y se efectúa cuando una parte de las
ganancias del capitalista es destinada a como. Mientras más acumulación para ampliar la
producción se realiza, más parte del excedente ha sido destinada al consumo productivo
y, por lo tanto, menos cantidad de él queda a disposición del capitalista para su uso
personal; o sea, la primera está en razón inversa a la segunda.
Antes de precisar cuál es la ley que rige esta acumulación capitalista y los efectos que
ella tiene sobre los trabajadores, debemos insistir en que este proceso de acumulación
capitalista no es el producto de un esfuerzo personal del capitalista por ahorrar. El
capitalista no tiene aquí ningún mérito personal; si no ahorra, si no invierte, si no
mejora su empresa, simplemente desaparece como capitalista.
Y hay que recordar, además, que lo que él reinvierte en la empresa no es algo que
provenga de su propio bolsillo, sino que proviene del excedente que es producido por el
trabajo no pagado de sus obreros. No es el dinero obtenido con su trabajo, sino el dinero
obtenido con el trabajo de otros lo que él reinvierte.
Pero, y, cuando él instaló la fábrica, ¿de dónde sacó ese dinero si en ese momento
todavía no había hecho trabajar a ningún obrero? Si revisamos la historia de los
distintos países, veremos que el dinero que los capitalistas reunieron para instalar las
primeras industrias y comprar fuerza de trabajo no provino, salvo muy raras excepciones de
un esfuerzo de ahorro personal5, sino de medidas bastante poco honestas, de la
explotación de los indígenas de los países más atrasados, del comercio de artículos
que se vendían a precios exorbitantes, del robo, del engaño, del préstamo usurario,
etc.
Aun cuando el capital pueda ser en un comienzo el producto del ahorro personal del
capitalista, éste termina siendo siempre, después de algún tiempo de reproducción del
proceso de producción, el producto del trabajo no pagado de los trabajadores.
Cuestiones del tema segundo
1. ¿A qué se llama consumo productivo?
2. ¿Cómo se divide el consumo improductivo?
3. ¿Qué es la reproducción simple?
4. ¿Qué es la reproducción ampliada?
5. ¿A qué llamamos acumulación capitalista?
Temas de reflexión
1. Analizar los medios de que se valió la burguesía para realizar la primera
acumulación de capital.
Tema tercero
La acumulación capitalista y el desempleo.
Pasemos ahora a examinar cuál es la ley que rige la acumulación capitalista.
Para desarrollar este punto es necesario recordar dos conceptos que definimos en el
Cuaderno de Educación Popular anterior: los conceptos de capital constante y de capital
variable.
Llamamos CAPITAL CONSTANTE al capital que el capitalista emplea en la compra de materias
primas, maquinaria, locales, etc., es decir,el capital que se emplea en la compra de
medios de producción, y llamamos CAPITAL VARIABLE el capital que se gasta en la comprade
fuerza de trabajo.
Veamos ahora qué ocurre con el capital constante y el capital variable en el proceso de
acumulación capitalista.
Ya hemos visto que el desarrollo capitalista se caracteriza por un continuo proceso de
modernización de la industria, lo que implica inversiones cada vez mayores de capital
destinadas a la compra de maquinaria cada vez más moderna, vale decir, inversiones cada
vez mayores de capital constante.

Pero estas máquinas modernas no sólo cuestan mucho más dinero que las máquinas
rudimentarias, sino que al mismo tiempo realizan por sí mismas el trabajo de varias de
éstas, desplazando a una gran cantidad de trabajadores. El trabajo que antes realizaban
20 trabajadores textiles usando telares individuales lo hace ahora una sola máquina que
ocupa 2 ó 3 trabajadores.
De esta manera el proceso de acumulación capitalista se caracteriza por un aumento mayor
del capital destinado a la compra de medios de producción que del capital destinado a la
compra de fuerza de trabajo. El capital constante crece, por lo tanto, en forma más
rápida que el capital variable.
Se llama COMPOSICION ORGANICA del capital a la relación que existe entre el capital
constante y el capital variable. Mientras más crece el capital constante en relación al
capital variable, mayor es la composición orgánica del capital.
Para aclarar este punto pongamos un ejemplo: dos capitalistas textiles, el primero tiene
diez telares antiguos que le cuestan en total 200 mil ptas. y emplea en ellos a 30 obreros
que reciben un salario de 15.000 ptas. mensuales cada uno. El segundo tiene 3 telares
modernos automáticos que le cuestan 600 mil ptas. y que realizan el mismo trabajo que los
10 anteriores, ocupando a sólo 9 trabajadores que reciben el mismo salario que los
primeros. En el primer caso la composición orgánica es de 200.000/450.000. En el segundo
caso es de 600.000/135.0006.
No hay duda de que la composición orgánica del capital en el primer caso es menor que en
el segundo, es decir que en el primer caso se emplea más fuerza de trabajo y, por ende,
más capital variable en relación al capital constante que en el segundo caso, en que
aumenta el gasto del capital constante y disminuye el gasto en capital variable,
¿Cuál es el efecto que esto tiene sobre la clase obrera?
Para simplificar el ejemplo hemos considerado como capital constante sólo el que se
invierte en máquinas, dejando fuera el que se invierte en materia prima.
La introducción de las máquinas o el perfeccionamiento de ellas en un sector industrial
hace innecesaria una gran cantidad de mano de obra, como veíamos en el ejemplo de los
telares. Estos trabajadores quedan cesantes, en paro.
Sin embargo, algunos de ellos encontrarán trabajo ya que es necesario crear industrias
para producir sus repuestos, para producir la energía con la que ellos trabajan, etc. Al
mismo tiempo que se cierran fuentes de trabajo en ciertos sectores, se abren fuentes de
trabajo en otros sectores. Por ello los trabajadores que salen de una industria, después
de un cierto tiempo, deberían normalmente encontrar trabajo en otras industrias.
El desarrollo capitalista determina, por lo tanto, y a la vez necesita para poder
funcionar, que exista siempre en el mercado de trabajo una cierta cantidad de trabajadores
disponibles para las necesidades de mano de obra que pueda tener la clase capitalista.
Por eso es que Carlos Marx llamó a estos trabajadores cesantes, en continuo cambio de una
industria a otra, el "ejército de reserva" de los capitalistas. El paro es, por
consiguiente, un efecto del sistema capitalista. Mientras exista este sistema existirá
paro. Pero el paro no es un solo efecto del sistema, sino que es una necesidad del sistema
y por ello los capitalistas no harán nunca nada serio para hacerlo desaparecer.
Ahora bien, pasando a examinar el problema del paro por ejemplo en los países de
Latinoamérica nos damos cuenta de que existe una masa mayor de parados que en los países
capitalistas desarrollados.
¿A qué se debe este aumento del paro?
Este aumento se debe al carácter específico que toma en países como aquellos el
desarrollo del capitalismo al efectuarse bajo la dominación económica de los países
capitalistas avanzados. En estos últimos países el desarrollo del capitalismo se ha
realizado en forma gradual, se han ido produciendo, poco a poco, avances tecnológicos
que, al ser aplicados a la producción, ha disminuido la necesidad de mano de obra. Pero
al mismo tiempo han ido apareciendo otras fuentes de trabajo, al crearse las industrias
que debían producir estas máquinas.
Una cosa muy diferente ocurre con el capitalismo en los países dependientes
latinoamericanos. Este desarrollo no ha sido gradual, sino, por el contrario, agrandes
saltos. Esto se debe a que la tecnología que se introduce en la producción no es una
tecnología autóctona, propia del país, sino la tecnología de los países capitalistas
más avanzados. Esto produce grandes trastornos en el desarrollo de las economías
dependientes. Al introducirse la maquinaria moderna importada en un sector de la
producción, por ejemplo el textil, se produce la quiebra de una gran cantidad de
pequeñas industrias textiles que no pueden competir con las grandes empresas, porque la
productividad de las máquinas que emplean es incomparablemente menor. Esto deja sin
trabajo a una gran cantidad de gente, ya que las nuevas empresas modernas que se instalan
necesitan mucho menos mano de obra que el conjunto de las pequeñas empresas que
desaparecen. Por otra parte, el problema se agudiza porque estos trabajadores no tienen
ninguna posibilidad de ir a trabajar en las industrias que producen máquinas, ya que
ellas no son producidas en el país, sino que provienen de los países capitalistas
avanzados.
Por lo tanto, bajo el capitalismo dependiente, el ejército de cesantes que los
capitalistas tienen a su disposición crece continuamente. A los capitalistas les conviene
la existencia de este ejército, y saben utilizarlo muy bien. Lo usan para presionar a los
obreros, a fin de que éstos no exijan salarios muy altos. Los trabajadores saben que
pueden ser reemplazados en cualquier momento por los compañeros cesantes que están
dispuestos, muchas veces, a aceptar salarios de hambre con tal de poder tener un trabajo.
Los capitalistas utilizan esta lucha por conseguir trabajo para romper la unidad de los
trabajadores contra los patrones a una lucha entre ellos mismos por conseguir trabajo.
Cuestiones del tema tercero
1. ¿A qué llamamos CAPITAL CONSTANTE?
2. ¿Qué es el CAPITAL VARIABLE?
3. ¿Qué es la composición orgánica del Capital?
4. ¿Qué es el ejército de reserva?
Temas de reflexión
1. Analizar las causas del paro en la sociedad capitalista.
Tema cuarto
Centralización capitalista y monopolios.
Ya hemos visto cómo el desarrollo capitalista se produce por el ansia de los capitalistas
de ganar siempre más. Esto se logra tratando de explotar al máximo a los trabajadores y
tratando de abaratar los costos de producción a través de la modernización dé las
empresas.
Ello permite a los capitalistas que logran cumplir estos objetivos vender en mejores
condiciones que los demás. La competencia capitalista va eliminando así, poco a poco, a
los capitalistas que van quedando rezagados, y las empresas con una mayor capacidad
productiva van apoderándose de todo el mercado. Por esta razón y porque cada vez se
necesitan capitales mayores para poder instalar las empresas de alto nivel tecnológico,
el capital va convergiendo cada vez en menos manos.
Este proceso de concentración creciente del capital cada vez en menos manos es lo que se
llama CENTRALIZACION DEL CAPITAL. Cuando esta centralización abarca a la mayoría de las
empresas de una rama de la producción, surgen los monopolios.
Los monopolios son grandes empresas que controlan la mayor parte de la producción de la
rama a que pertenecen.
Puede tratarse de una sola gran empresa como la CAMPSA o la tabacalera, por ejemplo, o
puede tratarse de un grupo de empresas como las del automóvil: Chrysler, Seat, Fasa-
Renault, Citroen, etc.
A medida que se van estableciendo los monopolios, va desapareciendo la libre competencia.
Los monopolios controlan a su antojo el mercado, en cuanto al precio y a la calidad de los
productos, con el único objeto de aumentar sus ganancias.
El argumento de la "libre competencia" que todavía se usa para combatir la
economía planificada socialista, es un argumento demagógico que no tiene ninguna base
objetiva en la situación actual del desarrollo capitalista, donde la libre competencia se
ha visto muy reducida y ha desaparecido de los sectores estratégicos de la producción.
Ahora bien, como cada vez se requiere más cantidad de dinero para instalar nuevas
empresas y como también se requieren grandes sumas de dinero para ampliar la producción
de las grandes empresas ya instaladas, se produce paralelamente a la centralización de
capital industrial una centralización de capital bancario. Muy pocos bancos, ligados a
las grandes empresas, controlan todo el dinero que existe en el país.
Pero no sólo se concentran las empresas y los bancos en grandes empresas monopólicas y
muy pocos bancos, sino que estas empresas y estos bancos están en muy pocas manos, ya
que, a menudo, un mismo grupo de personas es dueño de varias empresas y de uno o más
bancos.
De esta manera, un pequeño grupo de personas llega a tener el control económico del
país y, a través de él, el control del poder político y de los medios de comunicación
de masas, como son la prensa, la radio, la televisión, etc.
Los países capitalistas, que empezaron siendo países en que reinaba la competencia se
transformaron así en países en que dominan los monopolios y desaparece en gran medida la
competencia interna. Pero esta competencia no hace sino trasladarse del campo interno al
campo internacional.
Son razones de competencia económica entre los grandes monopolios las que han estado en
el origen de las últimas guerras mundiales. Son razones de este tipo las que los han
llevado a luchar por conquistar o someter a su dominio a los países no desarrollados.
Cuestiones del tema cuarto
1. ¿Qué es la Centralización de Capital?
2. ¿Qué son los monopolios?
3. ¿Puede mantenerse la libre competencia con los monopolios?
Temas de reflexión
1. ¿Qué relación tiene el crecimiento de los monopolios con la aparición del
imperialismo?
2. Estudiar cómo los monopolios llegan a controlar el poder político e ideológico.
Tema quinto
Los países dependientes
En los países llamados de "capitalismo dependiente" las etapas recorridas han
sido distintas.
Estos países proceden de la colonización que sufrieron hace siglos por parte de las
naciones europeas. En tal situación los monopolios fueron surgiendo desde el comienzo del
desarrollo industrial, impulsados bajo el dominio político de las potencias
imperialistas.
De esta manera, dicho desarrollo se realizó utilizando los adelantos tecnológicos de los
países capitalistas más avanzados, combinando empresas monopólicas con multitud de
pequeñas empresas subordinadas a ellas.
El resultado de todo esto es un sistema que condena a las economías de dichos países a
un círculo cerrado de subdesarrollo permanente. La razón es fácil de ver. Por un lado,
las grandes empresas van enfocadas a obtener fáciles beneficios manteniendo salarios de
hambre y produciendo objetos de lujo, dirigidos hacia las propias clases dominantes.
Al propio tiempo los bajos salarios impiden en las masas populares disponer de una
capacidad de consumo suficiente para que la demanda empuje a un desarrollo industrial y
aquí se cierra el círculo.
Las burguesías monopólicas de estos países (OLIGARQUIAS) se ven cada vez más unidas al
capital extranjero, siendo los cómplices de éste, que impiden el camino hacia la
independencia.
La forma más moderna de dominación la constituyen las compañías multinacionales que se
extienden a través de una cadena inmensa de empresas por todo el mundo.

Así, pues, en la actualidad el desarrollo de los monopolios ha llevado a que un grupo
reducido de personas (LA OLIGARQUIA INTERNACIONAL) controle la dinámica de infinidad de
países, sometiendo bajo su dirección, a las oligarquías locales, convertidas en
títeres obligadas a defender los intereses de aquélla.
De esta forma el capital multinacional ha llegado a ser el enemigo más fuerte del pueblo
en su lucha por la liberación y en su camino hacia el socialismo.
Cuestiones del tema quinto
1. ¿Qué son las oligarquías nacionales?
2. ¿Qué es la oligarquía internacional?
Temas de reflexión
Analizar el proceso por el que han aparecido los países capitalistas dependientes y la
dura explotación de la clase obrera y el pueblo de dichos países.
Tema sexto
Los monopolios en España.
El camino recorrido en nuestro país por el desarrollo industrial es algo distinto al de
los países típicamente dependientes que hemos descrito.
Esta diferencia hay que buscarla inicialmente en que España no fue un país colonizado,
sino un país colonizador que dispuso, durante siglos, de un gran imperio colonial.
Sin embargo, las clases dominantes, salidas de la reconquista contra los árabes, que
tenían un gran carácter feudal, no supieron utilizar, para el desarrollo industrial, las
enormes riquezas venidas de América, sino que las derrocharon inútilmente en guerras por
toda Europa.
Dichas riquezas sirvieron, por el contrario, para provecho de las burguesías nacientes en
el resto del continente que consiguieron un gran avance sobre el desarrollo de nuestro
país.
Por esta razón, cuando a comienzo del siglo XIX se iniciaba en España la revolución
burguesa, ésta ya se había realizado en otros países de Europa y sus propios capitales
intervinieron decisivamente para modificar el proceso revolucionario español en favor de
sus intereses.
Así, por ejemplo, Inglaterra supo aprovecharse de nuestra debilidad para mantener el
dominio en las colonias, introduciéndose ella como nueva metrópoli dominadora.
Francia introdujo rápidamente sus capitales para beneficiarse de los grandes negocios
especulativos, especialmente la construcción de ferrocarriles.
Más tarde el capital inglés se haría dueño de nuestras principales riquezas minerales
y, poco a poco, la invasión de capitales extranjeros controló los más importantes
recursos, uniéndose a las oligarquías españolas de origen agrario y financiero frente a
la burguesía industrial que, sobre todo desde Cataluña, iniciaba sus intentos de
desarrollo industrial nacional, independiente.
Así, pues, dicho desarrollo, en vez de estar dirigido por los capitales nacionales, lo
fue por los intereses extranjeros, cosa que condujo a una deformación del proceso de tal
calibre que condenó a nuestro país a un subdesarrollo permanente bajo el desorden de
unas estructuras económicas totalmente irracionales.
El fracaso económico que esto supuso no fue posible de ser superado ni en los momentos en
que, como la guerra mundial del 14, permitió más independencia en nuestra economía.
Tras más de medio siglo de autarquía (es decir, de desarrollo cerrado, centrado en los
propios capitales nacionales) el plan de estabilización de 1959 marcó el comienzo de la
definitiva etapa dependiente que habría de seguir España, entregada al poder inmenso de
las multinacionales, sobre todo las norteamericanas.
Se abría así un período, que dura hasta nuestros días, a lo largo del cual nuestro
país se ha convertido en un eslabón más de la cadena imperialista, donde un enorme
número de las más grandes empresas está controlado por los capitales extranjeros
(automóviles, químicas, electrónicas, etc.).
Dicho dominio económico se traduce, a su vez, en un dominio político que impide al
pueblo liberarse de la explotación. Es por esto que, si bien nuestras condiciones son muy
distintas de las de los países típicamente dependientes, el camino que hemos de recorrer
hacia el socialismo pasa inevitablemente por la expulsión fuera de nuestro país, de los
monopolios internacionales.
Nuestra lucha anticapitalista ha de ser también antiimperialista.
Cuestiones del tema sexto
1. ¿Es España un país típicamente dependiente?
2. ¿Cuáles son los principales países que han introducido capitales en nuestro país a
lo largo de su historia?
Temas de reflexión
1. Buscar las diferencias entre el desarrollo capitalista en nuestro país y los países
europeos.
2. Reflexionar acerca del control político e ideológico que ejercen los E.E.U.U. sobre
el resto de los países.
Tema séptimo
¿A quiénes perjudican los monopolios?
A) Los monopolios perjudican a los trabajadores y al pueblo en general, porque:
a)LIMITAN DELIBERADAMENTE LA PRODUCCION.
Como los monopolios hacen desaparecer la competencia, pueden elegir la política de
producción que más les convenga: pueden decidir limitar la producción, producir poco y
caro, ya que con esta política logran con menos riesgos las mismas ganancias que si
produjeran más y más barato.
Si se producen 10 pares de zapatos al día que se venden a un precio de 1000 ptas. el par
y la ganancia es de 200 ptas. Por par, el empresario gana al día 2000 ptas. (200 x
10=2000).
Pero la misma ganancia puede, lograrse si se producen 20 pares de zapatos que se venden a
500 ptas. cada uno. El empresario gana ahora sólo 100 ptas. por par pero como produce el
doble 120 pares) saca la misma ganancia (100 x 20 = 2000).
Esta política que beneficiaría al pueblo, porque podría comprar productos más baratos
es rechazada por los monopolios que prefieren ganar lo mismo, produciendo menos.
b)FIJAN EL TIPO Y CALIDAD DE LA PRODUCCION.
Por un lado, los monopolios no se ven urgidos a perfeccionar la calidad de sus productos.
Siendo los únicos que producen un determinado producto, obligan al pueblo a comprarlo,
aunque éste sea de mala calidad.
Por otra parte y muy ligado al punto anterior, ellos deciden el tipo de producción que se
realizará, y les conviene elegir artículos que favorecen a los grupos minoritarios de la
población que tienen dinero, en lugar de favorecer a todo el pueblo. Se da prioridad, por
ejemplo, a la fabricación de automóviles de lujo en vez de mejorar los transportes
públicos que son mucho más útiles para el pueblo.
c)IMPIDEN QUE LOS ADELANTOS DE LA TECNICA SEAN PUESTOS AL SERVICIO DEL PUEBLO.
Los monopolios, al haber limitado a sus competidores, no necesitan mejorar constantemente
su maquinaria; por el contrario, a veces les conviene más no hacer modificaciones en la
tecnología de sus industrias para no hacer más gastos.
Por eso los monopolios tienden a acaparar las patentes de todos los nuevos inventos que se
hacen en relación a su producción, para luego guardar estos inventos en un cajón, aun
cuando ellos sean de gran utilidad para el pueblo.
d)LOS MONOPOLIOS SE APROVECHAN DEL ESTADO.
Los monopolios se aprovechan de su gran poder económico para poner los distintos aparatos
del Estado a su servicio. Logran obtener créditos muy convenientes, perjudicando a los
pequeños y medianos empresarios que son sectores más necesitados. En el caso español, a
través del l. N. I., impulsan la construcción de empresas estatales para que sea el
Estado el que haga las grandes inversiones iniciales y corra el riesgo que tiene todo
negocio que se inicia. Cuando ellos tienen la seguridad de que la cosa marcha, presionan
para que la empresa pase a sus manos.

Por otra parte, con su gran influencia logran hacer que muchas obras públicas giren en
torno a sus intereses. Los mejores caminos, la mejor iluminación, la mejor movilización,
etc., están al servicio de ellos.
e)EVADEN IMPUESTOS.
Los monopolios siempre han buscado trampear al gobierno escamoteando impuestos. Cuentan
con la asesoría de firmas especializadas en burlar las leyes tributarias y a veces hasta
logran contratar a ex jefes de impuestos.
Otras veces llegan al descaro de sacar capitales al extranjero y volver a traerlos al
país como si fueran capitales extranjeros.
f)PAGAN MEJORES SALARIOS A COSTA DE LOS PRECIOS.
Los compañeros obreros no deben dejarse engañar por la política de salarios que ponen
en práctica los monopolios. Generalmente pagan salarios algo mejores que los pequeños y
medianos empresarios, pero esto no lo hacen por motivos humanitarios, sino porque así
aseguran una mano de obra estable.
Por otra parte, siempre que aumentan los salarios, aumentan al mismo tiempo los precios de
sus productos y, de esta manera se burlan no sólo de los trabajadores de su industria,
sino de todos los trabajadores, ya que el valor de sus salarios disminuirá por el aumento
de los precios.
g)SUBEN LOS PRECIOS.
Cuando una empresa, o un grupo reducido de empresas, fabrica un producto en exclusiva,
pueden elevar el precio según sus conveniencias, poniéndose de acuerdo, cuando son
varias, para hacerlo todas a la vez y en la misma medida.
Es ésta la razón principal de que, salvo raras excepciones, en el capitalismo
monopolista de nuestros días los precios tiendan a subir constantemente.
B) Los monopolios perjudican a los medianos y pequeños industriales y comerciantes.
Las empresas pequeñas y medianas dependen totalmente de las grandes. Si no se someten a
sus exigencias están condenadas a desaparecer. Basta, por ejemplo, que la SEAT reduzca
sus ritmos de producción para que una multitud de pequeñas empresas subsidiarias
tiemblen por su porvenir.
A los monopolios no sólo les interesa que exista la pequeña y mediana empresa para su
política de precios. También le interesa que sean ellas las que paguen las fluctuaciones
de la oferta y la demanda. Si disminuye la demanda de productos, basta que los monopolios
bajen algo los precios para que sean la pequeña y la mediana empresa las que paguen el
pato.
Ahora bien, los monopolios no sólo usan su poder económico para controlar la
producción, sino para dominara pequeñas empresas de otras ramas de producción.
Les venden materias primas a precios más bajos. Les compran productos a precios poco
convenientes, les fijan la calidad de sus productos.
Les aumentan o restringen el crédito a su antojo. Es decir, en el fondo hacen lo que
quieren de ellas.
De lo dicho anteriormente podemos concluir que todo el pueblo español, los obreros, los
campesinos, los empleados, los estudiantes, los técnicos, y profesionales, en general,
las amas de casa, los pequeños y medianos industriales y comerciantes, saben que uno de
sus enemigos principales son los grandes monopolios industriales y bancarios ligados al
imperialismo.
Cuestiones del tema séptimo
1. ¿Mejora la calidad de los productos en el capitalismo monopolista?
2. ¿Cómo controlan los adelantos de la técnica los monopolios?
3. ¿Cómo utilizan el Estado?
Temas de reflexión
1. Estudiar cómo los monopolios perjudican a las diferentes capas populares (obreros,
campesinos, pequeños comerciantes, profesionales, etc...).
tema octavo
La lucha del pueblo contra los monopolios.
La política económica de la burguesía monopólica, ligada estrechamente a los grandes
latifundistas y al imperialismo es la causante de los grandes males que vive nuestro
país.
Sin suprimirla, sin destruirla, sin empezar a crear un nuevo tipo de economía, en la que
todas las decisiones estén, no en manos de unas cuantas familias, sino en manos del
pueblo, nuestro país no podrá salir del estancamiento y del desorden económico en que
vive. Los precios seguirán subiendo. Los trabajadores seguirán ganando poco y teniendo
que comprar cada vez más caro. Los parados y los emigrantes seguirán siendo un cáncer
de la sociedad. Los pequeños y medianos industriales y comerciantes seguirán siendo
estrangulados y dominados por los grandes monopolios.
Sólo un gobierno verdaderamente popular y un control verdaderamente democrático del
pueblo, que haya eliminado el poder económico y político de los monopolios y el
imperialismo serán capaces de conducir hacia adelante el país y sacarlo de su
estancamiento y su dependencia.
Para ello, será necesario nacionalizar las principales ramas de la producción y
someterlas al control popular para que sirvan auténticamente a los intereses de los
trabajadores.
Ahora bien, este control popular no será posible si no creamos la organización necesaria
para conseguirlo. Por tanto, es preciso que, desde las fábricas, los tajos, los campos y
de todos los puestos de trabajo en general, así como desde nuestros lugares de
residencia, nuestros pueblos, nuestros barrios, etc., el pueblo entero se organice para
tomar en sus manos la tarea de eliminar el poder monopolístico y conducir por sí mismo
la marcha del país.
Sólo así alcanzaremos una verdadera democracia que, desde la base hasta los últimos
puestos proporcione la garantía de no estar manipulada por el poder oculto de los grandes
dueños del capital.
Una democracia que parta desde la misma base, con la condición de poder revocar cualquier
cargo que no sea cumplido conforme el mandato de sus representados.
Una democracia, finalmente, que, dirigida por la fuerza y el impulso de la clase obrera,
elimine los obstáculos para pasar a la etapa definitiva de la liberación del pueblo en
una sociedad sin clases, es decir, el socialismo.
Cuestiones del tema octavo
1. ¿Se podrán superar las dificultades políticas y económicas de nuestro país sin
destruir el poder de los monopolios?
2. ¿Qué tiene que hacer el pueblo para conseguirlo?
Temas de reflexión
Discutir sobre la necesidad de la organización del pueblo como medio necesario para la
lucha contra los monopolios.
Resumen del texto
En este cuaderno de Educación Popular hemos visto cómo el afán de
ganar siempre más de los capitalistas individuales les lleva a ir perfeccionando cada vez
más sus instalaciones materiales, su maquinaria, etc., para que, produciendo a costos
más bajos, logren obtener una ganancia extraordinaria con respecto a los otros
capitalistas de su rama y puedan -en caso necesario- destruir a sus competidores vendiendo
a precios más bajos.
A medida que se desarrolla el capitalismo, crece, por consiguiente, la composición
orgánica del capital, es decir, crece el capital destinado a ser invertido en medios de
producción, especialmente en maquinaria (el capital constante), y disminuye relativamente
el capital destinado a la compra de fuerza de trabajo (el capital variable). La
introducción de máquinas cada vez más compleja va desplazando a una gran cantidad de
obreros que quedan parados durante un tiempo hasta que logran ser contratados en otras
fábricas, principalmente en las industrias productoras de esas máquinas.
Estos trabajadores que están disponibles en el mercado de trabajo constituyen lo que Marx
llamó el "ejército de reserva" de los capitalistas. El paro es, por lo tanto,
un efecto inevitable del sistema capitalista y sólo desaparecerá cuando desaparezca este
régimen de producción.
Ahora bien, el paro es un fenómeno que caracteriza a todo país capitalista, pero ello se
agudiza en los países capitalistas dependientes, debido a que el desarrollo capitalista
se realiza con tecnología importada desde los países capitalistas desarrollados que
desplaza una gran cantidad de mano de obra que ya no vuelve a encontrar trabajo. A medida
que se acumula el capital, se acumula, por consecuencia, el ejército de reserva, y crece
la miseria para un sector de los trabajadores.
La competencia capitalista impulsa la continua modernización de las industrias. Las que
no logran modernizar su maquinaria van desapareciendo, produciéndose así una
concentración cada vez mayor de capitales.
Los medios de producción se van centralizando cada vez en menos manos, dando origen a los
monopolios. Una o muy pocas empresas llegan a controlar toda la producción de su rama.
Ahora bien, en los países capitalistas dependientes no ocurre de la misma manera el
proceso de desarrollo capitalista (los monopolios se instalan desde el mismo momento en
que empieza la industrialización de dichos países). La alta productividad de las
máquinas importadas permite que muy pocas empresas abarquen desde el comienzo todo el
mercado.
Este cuaderno termina señalando por qué los capitalistas monopolistas son los
principales enemigos del pueblo en este momento. De qué manera ellos perjudican a todo el
pueblo en general y a los pequeños y medianos capitalistas en particular.
Así mismo, señala cuál ha de ser el camino que el pueblo debe ir recorriendo para
acabar con esa dominación y abrir el paso hacia el socialismo.
Apéndice
La concentarción monopolista en España
El cuadro que viene a continuación, nos pone de manifiesto los rasgos esenciales de la
economía española que confirman todo lo que llevamos expuesto anteriormente. Estos
rasgos son los tres que comentaremos a continuación:
1. Elevada concentración económica (capitalismo monopolista).
2. Alto grado de monopolio estatal (capitalismo monopolista de Estado).
3. Gran penetración del capital extranjero (economía dominada por el imperialismo).
La primera de las tres observaciones se obtiene fácilmente sin más que estudiar con
detención el cuadro, donde se observa que las 100 primeras empresas del país suman un
volumen de facturación (512.388 millones de ptas.), muy superior a la cantidad alcanzada
por las quinientas empresas siguientes (388.922 millones de ptas.).
Este último valor es sólo aproximadamente igual al de las cincuenta primeras (387.743).
Tan alto grado de concentración proporciona un inmenso poder económico a dichas empresas
que controlan ramas enteras de la producción.
Tal es el caso de las industrias automovilísticas con la SEAT a la cabeza, las de
petróleos con la CAMPSA, las metálicas básicas con los Altos Hornos de Vizcaya, S.A.,
las químicas con la Unión de Explosivos Río Tinto, las electrónicas con Standard
Eléctrica, las de alimentación con la Nestlé, etc.
Respecto al 2º rasgo de la economía española (capitalista monopolista de Estado) basta
con destacar que entre las 50 primeras empresas del país 13 presentan un participación
mayoritaria del Estado (en todas, excepto una, con más del 50 % de las acciones .
El dato es más significativo si pensamos que de las 10 primeras empresas, 6 están
controladas por el Estado.

El organismo de control estatal más importante es el I.N.I. (instituto Nacional de
Industria) que es quien monopoliza, casi en su totalidad al sector público de la
producción en España.
Finalmente, es de vital importancia comprender el alto grado de penetración del capital
extranjero: De las 160 más grandes empresas españolas, 55 presentan una alta
participación de capital no español, dato impresionante que se agrava si pensamos que 30
de ellas están entre las 50 primeras y que, nada menos que 8 se encuentran precisamente
entre las 11 empresas más grandes del país. Por su extrema importancia, exponemos a
continuación en toda su amplitud la parte del cuadro correspondiente a este último dato:
