
Marta Harnecker 1971[1]
INTRODUCCION
PRIMERA PARTE:
LAS CLASES SOCIALES
1. EL CONCEPTO
DE CLASES SOCIALES
2. EL CONCEPTO
DE BURGUESÍA O CLASE CAPITALISTA.
3. EL
PROLETARIADO O CLASE OBRERA
4. LA PEQUEÑA
BURGUESÍA.
5. CLASES
SOCIALES Y GRUPOS SOCIALES
6. CRITICA A
LA NOCIÓN DE CLASE MEDIA.
7. INTERÉS DE
CLASE, CONCIENCIA DE CLASE Y POSICIÓN DE CLASE.
SEGUNDA PARTE:
LA LUCHA DE CLASES.
1. LA LUCHA DE
CLASES Y SUS DIFERENTES TIPOS.
a) La Lucha
económica.
b) La lucha
ideológica.
c) La lucha
política.
2. LAS FORMAS
DE LA LUCHA DE CLASES.
TERCERA PARTE:
HACIA UN ANÁLISIS CONCRETO DE LAS CLASES SOCIALES
EN CADA PAÍS.
I. LAS CLASES
Y GRUPOS SOCIALES URBANOS.
1. LAS CLASES
SOCIALES URBANAS.
a) La
burguesía urbana
b) La pequeña
burguesía urbana.
c) El
proletariado industrial y minero.
2. LOS GRUPOS SOCIALES URBANOS.
a) Los
empleados del Estado
b) La pequeña
burguesía intelectual.
c) Los
supervisores y administradores de empresas.
II. LAS CLASES
SOCIALES EN EL CAMPO.
1. LA GRAN
BURGUESÍA AGRARIA.
2. LA MEDIANA
BURGUESÍA AGRARIA.
3. LA PEQUEÑA
BURGUESÍA AGRARIA.
4. EL
PROLETARIADO AGRÍCOLA.
RESUMEN DEL
TEXTO.
CUESTIONARIO
BIBLIOGRAFIA
TEXTOS
PEDAGÓGICOS
TEXTOS
CLÁSICOS
Introduccion
¿Quiénes son sus enemigos? ¿Quiénes son sus amigos?
Esta es una cuestión primordial para la revolución. Las luchas revolucionarias que han
triunfado han sido aquellas en que los revolucionarios supieron unirse con sus verdaderos
amigos y combatir a sus verdaderos enemigos.
Un partido revolucionario es el guía de las masas y no
puede triunfar ninguna revolución si los partidos revolucionarios no la conducen por
camino correcto. Ahora bien, para asegurar la conducción del proceso revolucionario por
el camino correcto se debe saber distinguir a los amigos de los enemigos de la
revolución.
Y para ello es necesario hacer un correcto análisis de
las diferentes clases y grupos sociales que existen en el país y del papel que
desempeñan en el proceso revolucionario.
1. Según hemos visto ya en forma detallada en el
Cuaderno núm. l de esta serie, las características que adquieren las diversas sociedades
dependen fundamentalmente de la forma en que se producen en ella los bienes materiales.
2. Ahora bien, en el proceso de producción de bienes
materiales se establecen formas específicas de relación entre los propietarios de los
medios de producción[2]
y los productores directos o trabajadores. Los que son dueños de los medios de
producción explotan a los que carecen de estos medios.[3]
3. En el sistema esclavista, por ejemplo, el amo
era dueño no sólo de la tierra y otros medios de producción, sino que también era
dueño de los hombres que trabajaban la tierra, que remaban en sus barcos, que servían en
sus casas. Estos hombres eran considerados por él como un instrumento de trabajo más, y
por ello los obligaba a trabajar hasta donde dieran sus fuerzas, dándoles de comer y
permitiéndoles descansar sólo para que pudieran reponer la energía gastada durante el
trabajo, y así estar listos para salir a trabajar al día siguiente.
4. En el sistema servil, el terrateniente, dueño
del medio de producción más importante: la tierra, concedía pequeños pedazos de ella a
los campesinos, los que en cambio se veían obligados a trabajar en el terreno que el
terrateniente se guardaba para sí. Esto lo hacían durante una gran cantidad de días al
año sin recibir ningún pago por ese trabajo, debiendo sobrevivir con los frutos
obtenidos del trabajo de su pequeño terreno.
5. En el sistema capitalista, los obreros, para poder
vivir, necesitan ir a ofrecer su fuerza de trabajo a los capitalistas; estos les pagan un
determinado salario y obtienen, gracias a este trabajo, grandes ganancias, que no van a
parar a manos de los trabajadores, sino a manos de los industriales. Si los obreros
reclaman, el patrón les dice: De que se quejan, yo los contraté por cuarenta pesos
al día; ¿acaso no es eso lo que les estoy pagando? Yo soy el dueño de esta fábrica, y
si no les gustan las condiciones de trabajo, vayan a buscar trabajo a otra parte.
Pero como los obreros saben que donde vayan les dirán lo mismo, tienen que resignarse a
trabajar para que el dueño de los medios de producción se enriquezca.[4]
6. En resumen, en todos los sistemas de
producción que hemos analizado, en que los medios producción están en manos de unos
pocos, los dueños de estos medios se apoderan del trabajo ajeno, explotan a los
trabajadores.
7. Sin embargo, la explotación no ha existido siempre.
En los pueblos primitivos, donde se produce apenas para sobrevivir, no existe propiedad
privada de los medios de producción: ellos pertenecen a toda la comunidad y los frutos
del trabajo de sus miembros se reparten entre todos en forma igualitaria.
8. En estos pueblos no existen relaciones de
explotación, sino relaciones de colaboración recíproca entre todos los miembros de la
sociedad.
9. La explotación no es, por lo tanto, algo eterno,
tiene un origen histórico bien determinado. Ella aparece cuando un grupo de individuos de
la sociedad logra concentrar en sus manos los medios de producción fundamentales[5],
despojando de ellos a la mayor parte de la población. Y ella desaparecerá cuándo
desaparezca la propiedad privada de los medios de producción y éstos pasen a ser
propiedad colectiva de todo el pueblo[6].
10. En todo proceso de trabajo se establecen, por
consiguiente, relaciones específicas entre los propietarios de los medios de producción
y los trabajadores o productores directos. Estas relaciones que se establecen entre los
hombres, determinadas por la relación de propiedad que éstas tienen con los medios de
producción, es lo que nosotros hemos llamado relaciones sociales de producción.
11. Ahora bien, las diferentes relaciones sociales de
producción dan origen a grupos sociales diferentes. Estos grupos son las llamadas clases
sociales.
12. Lenin define las clases sociales de la siguiente
manera: Las clases son grandes grupos de hombres que se diferencian entre sí por el
lugar que ocupan en un sistema de producción social históricamente determinado, por las
relaciones en que se encuentran con respecto a los medios de producción (relaciones que
las leyes refrendan y formulan en gran parte), por el papel que desempeñan en la
organización social del trabajo, y, consiguientemente, por el modo y la proporción en
que perciben la parte de la riqueza social de que disponen. Las clases son grupos
humanos, uno de los cuales puede apropiarse el trabajo de otro por ocupar puestos
diferentes en un régimen determinado de economía social[7].
13. Tenemos, en primer lugar, que las
clases son grandes grupos de hombres que se diferencian entre sí por el lugar que ocupan
en un sistema de producción social históricamente determinado. Esto quiere decir
que forman una misma clase social personas que tienen un papel semejante en la
producción, y que este papel cambia en las distintas épocas históricas: no siempre en
la Historia han existido capitalistas y obreros; en épocas anteriores existieron amos y
esclavos, señores y siervos.
14. En segundo lugar, Lenin dice:
Por las relaciones
en que se encuentran con respecto a los medios de producción (relaciones que las leyes
refrendan y formulan en gran parte). Esto significa que el papel que desempeñan los
individuos en la producción depende de la relación que ellas tienen con los medios de
producción. Estas relaciones que se dan en la práctica económica tienden a ser
confirmadas a través del sistema jurídico de la sociedad, lo que contribuye a asegurar
su continua reproducción. Los que tienen la propiedad sobre los medios de producción
explotan a los trabajadores que no son propietarios de ellos.
15. En tercer lugar, Lenin dice: Por el
papel que desempeñan en la organización social del trabajo. Es decir, estos grupos
se definen como tales no solo por la propiedad o no propiedad que ellos tienen respecto de
los medios de producción, sino que además es necesario tener en cuenta las formas de
control que estos grupos tienen sobre el proceso de producción. Por ejemplo: los
capitalistas no sólo son propietarios de los medios de producción, o sea, de las
fábricas, sino que además dirigen y administran estas fábricas; en cambio, los obreros
no tienen ningún control sobre la marcha de ellas: realizan un trabajo parcial bajo las
órdenes de un supervisor o administrador[8].
16. En Cuarto Lugar, Lenin dice: Y,
consiguientemente, por el modo y la proporción en que perciben la parte de la riqueza
social de que disponen. Esto significa que el nivel de ingresos es una de las formas
en que se diferencia un grupo de otro, pero que este nivel depende del lugar que ocupan
los individuos en la producción.
17. Por eso la conclusión a que llega Lenin en su
definición sintetiza bien lo que llamaremos clases sociales:
Las CLASES SOCIALES son grupos humanos,
uno de los cuales puede apropiarse el trabajo de
otro por ocupar puestos diferentes en un régimen
determinado de economía social.
18. Está definición nos lleva a caracterizar las
clases como grupos de la sociedad que tienen contradicciones entre sí, ya que las
relaciones que se establecen entre ellos son relaciones de explotador a explotado (uno se
apropia el trabajo de otro).
19. Ahora bien, está definición que está basada en
las relaciones que los individuos tienen con los medios de producción fundamentales, es
muy distinta de la definición de clases sociales que hace la burguesía.20. Según esta
última, existen tres clases sociales: la clase alta; la clase media y la clase baja Es
decir, que define las clases en función de los bienes materiales con que cuenta cada uno
de estos grupos, lo que depende en gran medida de sus ingresos.
21. Esta es una definición descriptiva que se limita a
señalar que existe individuos más ricos que otros y que mete en un mismo saco a personas
que tienen funciones e intereses muy diferentes dentro de la sociedad: dentro de la clase
media cabría desde el obrero que recibe salarios altos hasta el industrial pequeño que a
veces gana menos que un obrero calificado, aunque se apropie del trabajo de otros obreros.
Aquí también se incluiría a un sector de las fuerzas armadas, a los profesores, a los
profesionales, sea que ejerzan libremente o como empleados, etc.

22. Los pobres son pobres porque son poco
inteligentes, porque son viciosos, porque no se esfuerzan por
superarse, porque son ignorantes, etc.
23. El gran mérito de Marx es haber demostrado que la
desigualdad social no depende de naturalezas humanas mejor o peor dotadas, sino que
dependen fundamentalmente del tipo de relación que tienen los individuos con los medios
de producción.
24. Como ya hemos visto, son los propietarios de los
medios de producción los que se apoderan de la mayor parte de las riquezas que se
producen, recibiendo, en cambio, los trabajadores una parte muy insignificante de
ellas. La forma en que se reparte el ingreso en un país depende, por lo tanto, de la
situación que tienen los diversos grupos en la producción. Los terratenientes y los
capitalistas reciben los ingresos más altos porque son los propietarios de los
principales medios de producción.
25. Estas relaciones de producción generan intereses sociales antagónicos. Esto se expresa en una continua lucha entre obreros y patrones, señores y siervos, amos y esclavos. El grupo dominante lucha por reproducir constantemente las condiciones materiales y sociales que le permiten continuar explotando a los trabajadores que carecen de medios de producción. El grupo dominado lucha por destruir las condiciones de su explotación. Esta lucha se da, como veremos mas adelante en los distintos niveles de la sociedad.
26. Partiendo de las relaciones de producción ya
analizadas, podemos distinguir las siguientes clases sociales con intereses antagónicos:
señores
siervos.
capitalistas obreros.
28. Son, por ejemplo, explotadores el amo, el señor terrateniente y el capitalista. Son explotados el esclavo, el siervo y el obrero. Y, sin embargo, el carácter de la explotación es muy diferente en uno u otro caso.
29. Debido a que de él dependerá el tipo de reivindicación
revolucionaria que surja de las clases oprimidas. La reivindicación del campesino
siervo es muy diferente a la del proletariado agrícola o industrial. El primero tiende a
luchar por conseguir un pedazo de tierra para él; el segundo tiende a luchar por la
destrucción de toda propiedad privada sobre los medios de producción.
30. Ahora bien, en un país donde dominan las relaciones
de producción capitalista, las dos clases antagónicas son fundamentales: la
burguesía o clase capitalista y el proletariado o clase obrera.
31. Se llama burguesía o clase capitalista a la clase
explotadora del modo de producción capitalista.
32. Se llama capitalista porque es dueña del capital.
33. Primeramente es necesario señalar que capital no es
lo mismo que dinero. Un avaro que guarde su dinero en una caja de fondos y lo único que
hace es mantenerlo guardado, no es un capitalista.
34. Sólo se llama capital al dinero que se emplea en la
compra de medios de producción y de fuerza de trabajo para obtener, mediante su puesta en
acción, una cantidad mayor de dinero de la que invirtió, es decir, para obtener plusvalía[9].
35. Por lo tanto, no toda máquina puede ser considerada
capital. La máquina de coser que pose una madre para hacerle vestidos a su familia no
puede llamarse capital. Tampoco puede llamarse capital el dinero que se invierte en
comprar fuerza de trabajo para realizar labores domésticas. En estos casos, ni la fuerza
de trabajo ni la máquina producen ganancias, vale decir, plusvalía; ambas se utilizan
para efectuar determinados servicios.

36. Hasta aquí, para facilitar la comprensión de las
cosas, hemos supuesto que era el mismo capitalista el que poseía el dinero, compraba
medios de producción y fuerza de trabajo y vendía los productos resultantes del proceso
de producción, recuperando así el capital gastado más una ganancia o plusvalía, que es
el estimulo que lo lleva a invertir.
37. Sin embargo, para poder dar cuenta de lo que ocurre
en la realidad, es necesario hacer nuevas distinciones. Por ejemplo, el capitalista que
quiere instalar una fábrica no siempre tiene el dinero suficiente para hacerlo. ¿Que
hace entonces? Lo pide prestado a un banco, donde otros capitalistas han reunido dinero.
Con ese dinero instala la fábrica y la hace producir, pero ¿es él quien vende los
productos así obtenidos? En general, no, ya que él necesita recuperar rápidamente el
dinero para poder volver a producir. Si esperara recuperar el dinero gastado a través de
la venta de los productos, tendría que tener paralizada la fábrica durante algún
tiempo, lo que lo perjudicaría. ¿Qué hacer entonces? Vende sus productos a otros
capitalistas para que éstos los vendan su vez a los consumidores.
38. Tenemos así tres tipos de capitalistas: los
capitalistas dueños del dinero o capitalistas financieros (banqueros), los capitalistas
industriales o dueños de las fábricas y los capitalistas comerciales o
dueños de almacenes distribuidores. Entre los tres se reparten la plusvalía que se
obtiene en el proceso de producción propiamente tal.
39. No, solo la reparte porque el sistema lo obliga a
usar a los otros dos capitalistas para ganar más.
40. Lo que pierde al repartirse la plusvalía
lo recupera con creces al poder reiniciar en forma más rápida el proceso de producción.
El capitalista industrial es el que extrae y se apropia de la plusvalía, pero como para
disfrutar de ésta necesita de la cooperación de los capitalistas financiero y comercial,
Marx dice que estos dos últimos capitalistas realizan la plusvalía, es
decir, la hacen concretamente posible. El capitalista industrial no saca nada con tener el
producto en que se ha materializado trabajo no pagado o plusvalía si no logra vender ese
producto, recuperando de esa manera el capital inicial más dinero adicional, que luego se
transforma en capital[10].

42. Entre estas distintas fracciones de la clase burguesa pueden existir contradicciones, aunque ellas sólo tienen un carácter secundario en relación a la contradicción principal, que es la de toda la clase capitalista contra el proletariado.
43. Es importante señalar que la división de la
burguesía en estas fracciones se da principalmente en la época del capitalismo de libre
competencia. Más tarde, la centralización capitalista lleva a una fusión de los
capitales industrial, comercial y financiero. Esta es la etapa del capitalismo
monopólico, donde los tres tipos de capital se concentran nuevamente en las mismas manos.
Surgen entonces nuevas contradicciones dentro de la clase capitalista, las que ahora se
plantean entre la burguesía monopólica y el resto de la burguesía mediana y la
burguesía pequeña, que sufren de diferentes maneras la explotación monopólica.

44. Por último es importante señalar que la clase
capitalista, utilizando mecanismos industriales, comerciales y financieros, controla y
dirige todo el proceso de producción capitalista.[11]
Llamaremos BURGUESIA
O CLASE CAPITALISTA
a la clase que controla y dirige el sistema de producción
capitalista. Con dinero acumulado compra medios de
producción y fuerza de trabajo a fin de obtener una
cantidad de dinero mayor de la que
invirtió al iniciar
este proceso, dinero que obtiene través del trabajo no
pagado de los trabajadores del sector industrial.
3. El proletariado o clase obrera
45. El proletariado o clase obrera es la clase explotada
del modo de producción capitalista.
46. Una definición de esta amplitud incluiría en el
concepto de proletariado a todas las personas que venden su fuerza de trabajo, sin
diferenciar si quienes la compran lo hacen para producir plusvalía o para conseguir
determinados servicios particulares (empleada doméstica, por ejemplo) o para la comunidad
(empleados de Impuestos Internos, por ejemplo).
47. Ahora bien, de la misma manera en que no todo hombre
que posee dinero es capitalista, no todo hombre que vende su fuerza de trabajo es obrero.
La clase obrera está formada sólo por aquellas personas que al vender su fuerza de
trabajo producen o realizan plusvalía para quienes la compran; es decir, está formada
por los trabajadores de la industria, del comercio y de los bancos.
48. Veíamos anteriormente que son tan capitalistas los
capitalistas comerciales y financieros como los capitalistas industriales, aunque sólo
sea a nivel de la producción industrial donde se obtiene plusvalía. De la misma manera,
son tan obreros los obreros del comercio y la banca como los obreros de la industria. El
que la burguesía denomine empleados a los trabajadores del comercio y los
bancos no es sino una forma más de dividir a la clase obrera.
49. Distinguiríamos así, en un primer paso, tres
fracciones de la clase obrera que corresponden a las tres fracciones de la burguesía:
obreros industriales, obreros comerciales y obreros bancarios.
50. Entre los obreros industriales no consideramos sólo
a los que trabajan en las fábricas, sino también a los mineros y a los obreros
agrícolas.
51. Al decir que sólo pueden ser considerados obreros
aquellas personas que al vender su fuerza de trabajo permiten obtener plusvalía para
quien la compra, estamos limitando el concepto de proletariado o clase obrera sólo a
aquellas personas que están ligadas directamente al proceso de producción y
distribución de los bienes materiales[12].
52. No incluimos, por lo tanto, en este concepto a
aquellos trabajadores que venden su fuerza de trabajo por un salario a los organismos del
Estado: empleados del Estado (profesores, fuerzas armadas, jueces, etc.), o a organismos o
personas privadas a quienes prestan sus servicios (empleadas de peluquería, lavanderas,
empleadas domésticas, jardineros, etc.).
53. Pues bien, echo este primer descarte nos queda por
preguntarnos si podemos considerar como clase obrera o proletariado a todas las personas
que venden su fuerza de trabajo por un salario dentro del proceso de producción y
distribución de los bienes materiales. Si así fuera nos veríamos obligados a considerar
como obreros a los gerentes y altos jefes de las industrias, las casas distribuidoras y
los bancos.
54. En las empresas modernas, en que existe una gran
especialización del trabajo, se hace necesaria la presencia de un grupo de trabajadores
que tienen por función principal coordinar los distinta trabajos especializados y dirigir
la marcha total de la empresa. Este trabajo de coordinación y de control va desde
las secciones, departamentos o unidades productivas de la empresa hasta los más altos
niveles. El nivel más alto lo ocupa el administrador o gerente de la empresa; los otros
niveles están ocupados por una serie de cuadros medios.
55. Estos trabajadores que controlan y coordinan el
trabajo en los distintos niveles de la empresa, cumplen una función técnica necesaria
para la marcha de ella, de la misma manera en que un director de orquesta es indispensable
para coordinar la intervención de los diferentes músicos que forman parte de esta.
56. Pero no sólo cumplen una función técnica, sino
que cumplen también, en el sistema capitalista, una función de explotación en
representación del capitalista. En las pequeñas empresas son los propios capitalistas
los que controlan y dirigen la producción; pero, a medida que sus empresas crecen, ellos
van dejando estas funciones en manos de una especie particular de trabajadores. Lo mismo
que en los ejércitos militares, el ejército obrero puesto bajo el mando del capitalista
requiere de toda una serie de jefes (directores, gerentes, etcétera) y oficiales
(supervisores, inspectores, capataces), que durante el proceso de trabajo llevan el mando
en nombre del capitalista.
57. Estos trabajadores son, por lo tanto, intermediarios
entre los obreros y los capitalistas y representan los intereses del capital frente
a los obreros. Al mismo tiempo que cumplen una función de organización del proceso de
producción, sirven de correa de transmisión de la explotación capitalista. Esto es algo
tan evidente para los obreros que, muchas veces, sienten más odio contra estos
trabajadores, a los que tienen todo el día encima vigilando su trabajo, que contra el
patrón que rara vez se aparece en la industria.
58. Este grupo de trabajadores que no posee medios de
producción y vende su fuerza de trabajo por un salario, tiene un carácter
contradictorio. Por una parte, su trabajo es técnicamente necesario para producir
plusvalía y en ese sentido él es un explotado más del sistema capitalista, pero, por
otra parte, su trabajo está destinado a intensificar la explotación de los trabajadores
que le están subordinados y, de esta manera, está cumpliendo un servicio directo al
capitalista como tal. Es, por consiguiente, explotado y explotador a la vez, y, en
tal carácter, no puede ser considerado ni como capitalista ni como obrero.
59. Este sector de administradores y supervisor no debe
ser confundido con aquellos profesionales y técnicos que trabajan en la industria
vendiendo su fuerza de trabajo por un salario y cumpliendo tareas de ejecución
limitada, es decir, tareas parciales que nada tienen que ver con funciones de
administración y de control. Este proletariado profesional, como algunos lo
han llamado, tiende a aumentar a medida que se desarrolla sistema capitalista, ya que este
desarrollo implica una especialización cada vez mayor de la mano obra. Actualmente muchos
obreros especializados provienen de escuelas técnicas y en las empresas más modernas
están desempeñando trabajos de este tipo profesionales tales como ingenieros, químicos,
etc.
60. Los administradores y supervisores no constituyen,
en consecuencia, una clase social, sino el grupo intermedio entre las dos clases
antagónicas que surgen de las relaciones de producción capitalista: el proletariado y la
burguesía.
61. Esta consideración es muy importante para poder
determinar qué puede ocurrir con este grupo social cuando desaparece el patrón en un
proceso de transición al socialismo. ¿Quizá deben desaparecer ellos también? En este
caso, estos trabajadores que desempeñaban funciones de explotación al servicio del
capitalista, dejarían de tener está función y pasarían a ser ahora un eslabón más de
ese gran trabajador colectivo constituido por el junto de trabajadores de la
empresa moderna. Al desaparecer el patrón, ellos dejarían de cumplir una función de
explotación para realizar sólo una función de organización y administración de la
empresa.
62. Pero este cambio de función debe ir también
acompañado de un cambio de actitud de los administradores y supervisores con respecto a
los trabajadores que están bajo su dirección. Debe existir un espíritu de colaboración
reciproca en el trabajo; un espíritu de ayuda a los trabajadores en sus nuevas
responsabilidades; nuevos métodos de dirección del trabajo que estimule la participación
creadora de todos los trabajadores.
63. Es importante comprender que la función de
administración y organización es una función necesaria y que, por lo tanto, los
administradores y supervisores son personas indispensables en toda empresa. Por otra
parte, no es fácil que los propios obreros cumplan estas funciones de un día para otro,
ya que son funciones que requieren de una preparación que generalmente dura años.

64. De todo lo dicho antes, podemos concluir que, cuando
en un proceso de cambios revolucionarios las empresas pasan al Estado, los trabajadores no
deben luchar contra los administradores y supervisores en general, sino que, por el
contrario, deben esforzarse por integrarlos a las nuevas tareas y responsabilidades que
ellos tienen en la marcha de sus empresas, ayudándolos a superar sus malos hábitos de
dirección y trato a los trabajadores que les inculcó la burguesía.
65. Resumiendo, no todos los trabajadores que
venden su fuerza de trabajo por un salario forman parte del proletariado o clase obrera.
Unos, porque venden su fuerza de trabajo para desempeñar servicios a nivel de la
superestructura o de la infraestructura y no para producir o realizar plusvalía; otros
porque, aunque contribuyen a producir plusvalía, tienen como principal función explotar
a los trabajadores que les están subordinado para que éstos produzcan el máximo de
plusvalía para el capitalista.
Llamaremos PROLETARIADO O CLASE OBRERA
a la clase explotada del sistema de producción capitalista,
formada por trabajadores ligados a la producción de bienes
materiales, que venden su fuerza de trabajo por un salario
para producir o realizar plusvalía, desempeñando un trabajo
parcial[13],
subordinado a las órdenes de sus superiores que
son los que a distintos niveles controlan el proceso
66. Hasta aquí hemos estudiado las dos grandes clases
de la sociedad capitalista: el proletariado y la burguesía. Ellas surgen de las
relaciones de producción capitalistas, que son las relaciones de producción dominantes
en una sociedad de este tipo. Sin embargo, junto a estas relaciones de producción
dominantes, coexisten en toda sociedad históricamente determinada otras relaciones de
producción que les están subordinadas. Ellas provienen, por una parte, de formas
de producción anteriores a las formas capitalistas actualmente dominantes. Estas
relaciones de producción esclavistas, serviles o de comunidad primitiva pueden subsistir
durante un largo tiempo junto a estas relaciones capitalistas. Este ha sido el caso de
algunas comunidades indígenas en ciertas zonas de América Latina, y fue también el caso
de las relaciones esclavistas que existieron en el Sur de EE.UU., mientras en el Norte se
desarrollaba la industria capitalista. Pero, a medida que se consolidan las relaciones
dominantes, las relaciones precapitalistas subordinadas tienden a disolverse, a
transformarse a su vez en relaciones de producción capitalistas. Ahora bien, de la disolución
de estás relaciones surge una relación de producción específica: aquella que
está representada por los pequeños productores independientes que venden sus productos
en el mercado capitalista.
67. Al decir que son pequeños productores
independientes, estamos afirmando que son trabajadores dueños de sus medios de
producción, que no explotan trabajo ajeno. Ellos viven de su propio trabajo y del de su
familia y el producto de éste les alcanza, en general, sólo para subsistir[14].
68. Este es el caso del pequeño campesino que posee un
pedazo de tierra que cultivan él y su familia, o de la costurera que hace vestidos en su
casa, o del artesano tradicional que trabaja en su propio taller. Pero ocurre que estos
pequeños productores deben competir, al vender sus productos en el mercado, con los
grandes capitalistas que logran producir más barato. Las leyes de la competencia
capitalista tienden a hacerles desaparecer, transformando a la mayoría de ellos en
proletariado. Sólo una pequeña parte logra, debido a condiciones muy especiales,
transformarse en capitalista.
69. Por todo lo dicho anteriormente, se justifica
considerar a este grupo como una clase social diferente del proletariado y de la
burguesía en la sociedad capitalista. A esta clase la denominamos pequeña burguesía.
Llamaremos PEQUEÑA
BURGUESIA
a la clase social formada por pequeños
productores independientes que venden
sus productos en el mercado.

71. Ahora bien, no podemos llamar pequeña burguesía a
todo pequeño productor independiente. Existen pequeños productores, como es el caso de
los pequeños productores indígenas, que producen por cuenta propia todos los bienes
necesarios para su subsistencia, y que, por lo tanto, no necesitan vender sus productos en
el mercado. Se trata, en este caso, de pequeños productores que pueden mantenerse dentro
de esta economía de autosubsistencia durante muchos años, ya que, al no integrarse al
sistema de mercado capitalista; no se produce su disolución.
72. La pequeña burguesía, en cambio, por ser una clase
formada por pequeños productores y comerciantes independientes ligados al mercado
capitalistas, es una clase de transición: una clase que tiende a desaparecer,
a desintegrarse en proletariado y burguesía. Es una clase que tiene, por esta razón, intereses
contradictorios: por un lado, aspira a enriquecerse y a adquirir capital, lo que le
permitiría convertirse en burguesía o clase capitalista; por otro lado, se ve cada vez
más avasallada por la clase capitalista que la empuja a convertirse en proletariado y,
por tanto, a identificarse con los intereses de esta clase.
73. La pequeña burguesía aparece así por sus
intereses ambiguos como una clase intermedia entre la clase capitalista y la clase
proletaria.
74. Debemos aclarar que no todos los grupos que existen
en una sociedad se llaman clases sociales. Sólo se llaman clases sociales los grupos de
la sociedad ligados directamente al proceso de producción de una sociedad.
75. Sin embargo, la actividad económica, siendo la
fundamental, no es la única actividad dentro de la sociedad. Ya hemos visto[15]
que la sociedad, además del nivel económico o infraestructura, está constituida por
otro nivel que descansa sobre el económico, pero que tiene su carácter propio: la
superestructura. Este nivel está formado por la región jurídico-política (Estado,
Derecho, etc.) y por la región ideológica (conjunto de ideas y comportamientos
sociales).
76. Pues bien, de la misma manera en que el nivel
económico funciona a través de grupos de la sociedad ligados a la producción, el nivel
de la superestructura funciona a través de grupos de la sociedad ligados a los organismos
del Estado, a los organismos transmisores de ideología, etc. Estos grupos son los
funcionarios del Estado o burocracia estatal, fuerzas armadas y carabineros, jueces,
profesores, empleados de la salud, etc.
77. Por esta razón, por estar ligados a actividades de
la superestructura, estos grupos de la sociedad no constituyen clases sociales. Sin
embargo, existen un conjunto de personas que, estando ligadas a la producción, tampoco
constituyen una clase social por el papel intermedio que ellas ocupan entre las dos clases
antagónicas, como lo analizamos con anterioridad.
78. Las clases sociales son grupos de la sociedad
directamente ligados a la producción de bienes materiales que, por el papel que juegan en
este proceso, tienen intereses sociales contradictorios[16].
79. Por aquellos grupos de la sociedad que no están
ligados directamente a la producción de bienes materiales, sino que están al
servicio de instituciones de la superestructura (burocracia estatal, fuerzas armadas,
profesores, etc.), o de la infraestructura (peluqueros, lavanderas, empleadas
domésticas);
80. Por aquellos individuos que, estando ligados a la
producción de bienes materiales, ocupan un papel intermedio entre las dos clases
antagónicas (administradores, supervisores, etc.).
81. Esta es una distinción que hizo por primera vez
Marx, y no por casualidad. Por el contrario, ésta es una distinción fundamental en su
teoría revolucionaria.
82. Si la forma en que los hombres producen los bienes
materiales es aquello en torno a lo cual se organiza toda sociedad, las transformaciones
de la sociedad deberán ser cambios de las formas de producción. Y, por consecuencia,
quienes dirijan estas transformaciones deberán ser aquellos grupos que, por su papel en
la producción, tienen determinados proyectos de sociedad que ofrecer.
83. El capitalista tiene un proyecto de sociedad que
ofrecer. Lo tiene también el proletariado. Pero ¿qué proyecto de sociedad puede
ofrecer un empleado de la burocracia estatal o un intelectual o un supervisor, si no es
aquel del capitalista o del obrero?
84. Son las clases sociales las que entran en pugna
entre sí. La Clase explotadora lucha por mantener su situación de dominio y
explotación. La clase dominada lucha por liberarse de esta explotación.
85. La primera lucha por mantener las relaciones de
producción y las relaciones superestructurales (poder político e ideológico), que la
constituyen como clase dominante. La segunda lucha por crear las nuevas relaciones de
producción que permiten terminar con su situación de clase explotada. Esta es la razón
por la que Marx afirma que las clases sociales son el motor de la Historia.
86. Después de señalar estos aspectos generales acerca
del papel de las clases en la Historia, detengámonos un momento a estudiar el papel
específico que está llamado a cumplir el proletariado en el seno de la sociedad
capitalista.
87. El marxismo sostiene que el proletariado es la
única clase revolucionaria hasta el fin.
88. Ello quiere decir que la clase obrera no es la
única clase revolucionaria, porque en un proceso político pueden existir varias clases
con estas características, pero que entre todas ellas la única clase que se jugará
hasta el fin, es decir, hasta la supresión de toda explotación, es el proletariado.
89. En primer lugar, porque la forma de
explotación a la que está sometida la clase obrera sólo puede ser eliminada si se
suprime la propiedad privada de los medios de producción, origen último de toda
explotación. Las clases explotadas de otros sistemas de producción pueden liberarse de
la explotación sin poner necesariamente en tela de juicio la propiedad privada de
estos medios, como es, por ejemplo, el caso de los siervos que, liberados de las
relaciones serviles, se transforman en propietarios de los terrenos que antes les eran
concedidos por el terrateniente como pago por su trabajo. En cambio, en el capitalismo, en
que el proceso de producción requiere de muchos trabajadores que realizan tareas
específicas dentro de un gran trabajo colectivo, la propiedad privada capitalista sobre
los medios de producción sólo puede ser eliminada para dar paso a la propiedad
colectiva de ellos.
90. Es evidente que los trabajadores de una empresa
textil, por ejemplo, no pueden pretender eliminar al patrón para luego dividirse la
fábrica por partes entre todos ellos. El grado de desarrollo del proceso de trabajo hace
necesario el trabajo colectivo y, por tanto, la propiedad colectiva[17].
91. Es por ello que la supresión definitiva de
explotación del proletariado requiere la eliminación de toda propiedad privarla sobre
los medios de producción.
92. De manera que dentro de la sociedad capitalista,
donde persisten en una u otra forma relaciones de producción anteriores que dan origen a
las otras clases explotadas del sistema, la clase obrera es la única que no tiene
nada que perder, salvo sus cadenas al suprimirse este régimen y tiene, por el
contrario, un mundo que ganar.

93. En segundo lugar, debido a la creciente
concentración de capitales, propia del sistema capitalista de producción, las industrias
tienden a concentrar en un mismo lugar a un número creciente de trabajadores y, al mismo
tiempo, las leyes del mercado de la fuerza de trabajo tienden a desplazar a una gran
cantidad de trabajadores de un punto a otro del país en busca de fuentes de trabajo.
Estos dos hechos estimulan la identificación de los trabajadores como una sola
clase, que tiene intereses comunes y enemigos comunes a los que es necesario combatir para
lograr su plena liberación.
94. En tercer lugar, en atención a las
características del trabajo en las industrias capitalistas, en las que los trabajadores
cumplen diferentes tareas especializadas, formando cada uno de ellos un eslabón del
trabajador colectivo que caracteriza este tipo de industrias, se crean en ellos hábitos
de disciplina, solidaridad y espíritu de organización que hacen de esta clase la única
capaz de darse una organización adecuada a las tareas revolucionarias que debe
cumplir.
95. Podemos concluir, entonces, que no son ni la
pobreza ni el sufrimiento ni la injusticia de su
condición las razones por las cuales la clase obrera es la única clase dispuesta a
llevar el proceso revolucionario hasta el fin. Son, por el contrario, las condiciones
objetivas de su situación en la producción las que inclinándola a luchar contra toda
propiedad privada de los medios de producción, las que impulsándola a organizarse y
unificarse como clase, la convierten en la vanguardia de todos los grupos de la sociedad
que, por diversas razones, entran en contradicción con el régimen capitalista de
producción.
96. Para terminar este análisis de las clases y grupos
sociales de una sociedad capitalista, queremos hacer una crítica a la noción de clase
media, tan corrientemente utilizada en análisis de este tipo.
97. No hay ninguna duda, después del estudio que hemos
realizado, de que, por una parte, no toda la población de un país capitalista puede ser
clasificada como proletariado o burguesía, ya que entre estas dos clases sociales existen
otras clases sociales y numerosos grupos sociales, y de que, por otra parte, la ideología
burguesa tiende a borrar los límites entres estos grupos de la sociedad.
98. Es así como bajo el término de clase media
son frecuentemente incluidos grupos que no tienen relaciones profundas entre ellos, ya que
pertenecen a distintas clases y grupos sociales. En esta denominación se agrupa
generalmente: a los pequeños productores y comerciantes del campo, la ciudad y las minas;
a los empleados de banco y del comercio; a los pequeños y medianos
industriales; a los funcionarios; a los profesionales liberales, profesores,
periodistas; a los técnicos, administradores, etc.; es decir, se confunden aquí tres
clases sociales diferentes: la pequeña burguesía (urbana y rural), el proletariado
(sector comercial y bancario) y la burguesía (capitalistas medianos y pequeños), a las
que se agregan sin distinción grupos sociales diferentes ligados tanto a la
superestructura como a la infraestructura.
99. Esta noción, al abarcar grupos tan heterogéneos,
no nos sirve para hacer un análisis correcto de la manera en que los individuos agrupados
en esta categoría pueden reaccionar frente a un determinado proceso político.
100. Habíamos dicho antes que entre las clases fundamentales de la sociedad capitalista, el proletariado y la burguesía, surgían intereses antagónicos.
101. Por otra parte, una huelga que se limita a expresar
aspiraciones reivindicativas, sin poner nunca en cuestión el sistema capitalista, ¿puede
ser considerada como la expresión del interés de clase del proletariado?
102. Para responder a estas preguntas, debemos
distinguir primeramente dos tipos de intereses. Los intereses espontáneos inmediatos
y los intereses estratégicos a largo plazo.
103. Los intereses espontáneos inmediatos son
las aspiraciones que manifiestan las clases, o grupos sociales, motivadas por problemas
actuales de su existencia. Tienen en general por objetivo lograr un mayor bienestar
inmediato, una mejor participación en el reparto de la riqueza social. Por ejemplo, el
interés espontáneo inmediato de un grupo de obreros de bajos salarios es conseguir el
aumento de sus entradas para poder hacer frente al alza del costo de la vida. El interés
inmediato de un grupo de campesinos es que se compren sus productos a un precio
conveniente. En ambos casos se pretende alcanzar una solución a un mal actual, sin buscar
la causa profunda de este mal.
104. De ahí que el proletariado, abandonado a sus
intereses espontáneos inmediatos, no logra ir más allá de una lucha puramente
reformista: lucha por mejores salarios, mayor asignación familiar, más horas de
descanso, etc., aspiraciones que en si no están mal, pero que no pueden, transformarse en
la meta final de la lucha de clase del proletariado, ya que no atacan el sistema mismo de
explotación que es la verdadera causa contra la que los obreros deben luchar para
superar su situación.
105. Por lo tanto, los intereses, espontáneos
inmediatos no pueden ser considerados como los intereses finales de la clase obrera.
106. Los intereses de clase o intereses
estratégicos a largo plazo son aquellos que surgen de la situación propia a cada
clase en la estructura económica de la sociedad.
107. El interés estratégico a largo plazo de la clase
dominante es mantener su dominación; el de la clase dominada es destruir el
sistema de dominación. El interés estratégico del proletariado, por ejemplo, es
destruir el sistema de producción capitalista, origen de su condición de explotado,
destruyendo aquello en lo que se basa: la propiedad privada de los medios de
producción.
108. Es importante señalar que estos intereses
estratégicos a largo plazo no surgen en forma espontánea en la clase obrera. Ellos sólo
pueden ser planteados por ésta cuando ella logra conocer el funcionamiento profundo de la
sociedad capitalista y, por consiguiente, su lugar en este proceso. Este conocimiento lo
aporta la teoría científica de la sociedad: la teoría marxista. Ella permite a la clase
obrera combatir las ideas espontáneas y deformadas de la sociedad que sustenta la clase
dominante y plantearse como clase la necesidad del cambio, para superar realmente su
situación.
109. Es necesario recordar, sin embargo, que es
partiendo de la lucha por sus intereses inmediatos como el proletariado avanza hacia la
toma de conciencia de sus intereses finales de clase.
110. Para conducir al proletariado a la lucha política
contra los servidores del capital es necesario ligar a esta lucha con determinados
intereses de la vida cotidiana... Pero si se esfuman estos intereses detrás de
reivindicaciones únicamente políticas, comprensibles solamente para la intelectualidad
¿no significa esto retroceder de nuevo, limitarse de nuevo a la lucha de la sola
intelectualidad, cuya importancia acaba de ser reconocida?[18].
111. Por lo tanto, es necesario combatir dos errores:
º. Considerar como intereses finales de clase
las aspiraciones espontáneas inmediatas de una clase.
º. Olvidar que es necesario partir de los intereses
inmediatos de una clase para conducirla a comprender sus verdaderos intereses de
clase.
112. Ahora bien, cuando una clase social está
consciente de sus intereses de clase, o sea, de sus intereses estratégicos a largo plazo,
decimos que tiene conciencia de clase.
113. No siempre la clase obrera ha tenido conciencia de
clase. En las primeras etapas del movimiento obrero, los trabajadores tendían a
reaccionar en forma aislada y espontánea. En Europa, por ejemplo, los obreros
reaccionaron contra el aumento de la explotación producido por la introducción de las
máquinas en la industria destruyéndolas físicamente, como si ellas fueran la causa de
todos los infortunios. Reaccionaron también uniéndose por gremios en organismos de ayuda
mutua para socorrerse en caso de enfermedad, accidentes del trabajo, etc. También
lograron, por medio de estas incipientes organizaciones, mejorar algo sus condiciones de
trabajo y de vida. Sin embargo, todas éstas luchas estaban ligadas sólo a los intereses
inmediatos de los obreros; ellas no iban dirigidas a destruir las verdaderas causas de su
explotación, aunque fue justamente a través de ellas como la clase obrera se abrió paso
a formas superiores de lucha.
114. Cuando el movimiento obrero descubre estas causas,
uniendo su experiencia de lucha a la teoría revolucionaria de Carlos Marx que señala el
papel que la clase obrera tiene en la sociedad; cuando se da cuenta de cuál es la
solución definitiva a sus problemas: la destrucción del sistema capitalista y su
reemplazo por un sistema socialista; esto es cuando se da cuenta de cuáles son sus
verdaderos intereses de clase, decimos que el movimiento obrero ha adquirido conciencia de
clase.
115. Pues bien, si observamos el movimiento obrero en
algunos países nos damos cuenta de que existen todavía sectores del proletariado que
tienen una escasa conciencia de clase, que creen que sus luchas deben ser puramente gremialistas,
apolíticas, sin entender que esta forma de plantearlas les ha sido inculcada
por la burguesía para evitar que ellos luchen por sus verdaderos intereses de clase.
116. Es importante, por lo tanto, distinguir entre la
pertenencia a una clase y la existencia de una conciencia de clase entre sus miembros.
117. Ya hemos visto que no todos los individuos de una
sociedad forman parte de alguna de las clases sociales; muchos de ellos forman parte de
los grupos sociales. Hemos visto también cómo estos individuos tienden a adoptar las
posiciones o intereses de alguna de las clases en pugna en dicha sociedad.
118. Por otro lado, no basta pertenecer a una clase para
estar dispuesto a luchar por los intereses de esa clase. Existen casos de burgueses que
reniegan de su clase y empiezan a defender las posiciones del proletariado. Pero también
hay obreros que traicionan a su clase defendiendo los intereses de los patrones.
Llamaremos POSICION
DE CLASE
a la toma de partido por una clase en
un proceso político determinado.
120. Por último debemos señalar que la adopción de
las posiciones de clase del proletariado tiende a ser facilitada, porque sectores
importantes de la población tienen o han tenido lazos muy estrechos con esta clase; sea
porque los miembros de estos sectores (como son, por ejemplo, los funcionarios de nivel
medio del Estado, los empleados de servicios sociales o personales, los cuadros medios de
la producción, la pequeña burguesía etcétera) son familiares de los obreros, sea
porque antes ellos han sido obreros, sea porque no descartan como perspectiva futura
trabajar en una fábrica, o sea, por último, porqué sus ingresos y condiciones de vida
son muy similares.
121. Por otra parte, en la medida en que más grupos de
la sociedad comienzan a sentir en carne propia las contradicciones del régimen
capitalista de producción, en la medida en que a nivel internacional los pueblos a
través de sus vanguardias proletarias logran nuevas victorias por su liberación
definitiva, ocurre que cada vez más amplios sectores del pueblo se sienten atraídos a
las posiciones de clase del proletariado.
122. Ya hemos visto cómo las clases sociales
antagónicas, el proletariado y la burguesía en la sociedad capitalista, por ejemplo, son
grupos sociales que tienen intereses opuestos.
123. Estos se manifiestan en continuos enfrentamientos a
distintos niveles, es decir, en una lucha por imponer sus propios intereses en la
sociedad.
Se llama LUCHA DE CLASES al
enfrentamiento
que se produce entre dos clases antagónicas cuando
estas luchan por sus intereses de clase.
124. No, en muchos casos sólo se trata de un germen de
lucha de clases cuando esa lucha parcial de los obreros de una fábrica contra sus
patrones no se encuentra conectada a la lucha de la clase obrera contra la clase
capitalista y su gobierno.
125. Pero, suponiendo que se logre movilizar a toda la
clase obrera contra toda la clase capitalista, ¿podemos afirmar que en este caso se trata
de una verdadera lucha de clases?
126. No, esta movilización puede ser también sólo un
germen de la lucha de clases si la clase obrera actúa únicamente por sus intereses
inmediatos; por ejemplo, cuando la clase obrera de un país se moviliza por obtener un
salario mínimo o una jornada de trabajo más reducida.
127. Que el enfrentamiento que se produzca entre los
obreros y sus patrones forme parte de la lucha de la clase obrera contra la burguesía y
su gobierno y, por lo tanto, que aunque defienda los intereses inmediatos de ese grupo de
trabajadores, esté conectada a la lucha organizada de esa clase por la realización de
sus intereses a largo plazo, es decir, a la lucha por la conquista del poder
político para poder llegar desde allí a destruir la sociedad capitalista y construir la
sociedad socialista.
128. Pues bien, para que se cumplan estas condiciones es
necesario que la clase obrera esté organizada como clase a nivel nacional a
través de su organización sindical y que sus luchas estén orientadas por un partido
proletario que reúna a los sectores más avanzados de ella. De esta manera la lucha por
objetivos inmediatos de un grupo de trabajadores puede llegar a conectarse con los
objetivos a largo plazo de toda la clase obrera.
129. Ahora bien, después de haber definido lo que
entendemos por lucha de clase en general, debemos detenernos a examinar los diferentes
tipos de lucha que podemos distinguir en los enfrentamientos entre las clases sociales
opuestas.
130. Podemos distinguir enfrentamientos a nivel
económico o del proceso productivo, a nivel ideológico o de las ideas, y a nivel
político o del aparato de Estado. Distinguimos, por lo tanto, tres tipos de lucha de
clases: económica, ideológica y política.

131. La lucha económica es el enfrentamiento que se
produce entre las clases opuesta a nivel de la infraestructura o región económica. Este
enfrentamiento se caracteriza por la resistencia que oponen a este nivel las clases
explotadas a las clases explotadoras.
132. Lenin define de la siguiente manera la lucha
económica del proletariado:
133. La lucha económica es la lucha colectiva de
los obreros contra los patrones por conseguir condiciones ventajosas de venta de la fuerza
de trabajo, por mejorar las condiciones de trabajo y de vida de los obreros.[19]
134. El sindicato es la forma de organización que se ha
dado la clase obrera para realizar esta lucha de tipo reivindicativo. Es una organización
que tiende a reunir a toda la clase obrera, sin distinción de credos o partidos
político, para luchar por estos intereses inmediatos comunes.
135. Ella permite ir alcanzado una unión y
organización cada vez mayores de la clase obrera y eleva su nivel de conciencia de clase,
preparándola para los enfrentamientos de nivel superior, aquellos que van a suprimir
definitivamente su explotación: la lucha por el poder político.
136. La lucha de clases se da también en el terreno de
las ideas, ya que las ideas burguesas contribuyen a mantener la dominación de la clase
explotadora sobre los explotados. La burguesía logra imponer estas ideas debido a que,
gracias a su poder económico, controla las instituciones a través de las cuales se
difunden las ideas: radio, prensa, televisión, cine, escuelas, universidades, etcétera.
Las ideas de la burguesía penetran en todas las actividades de la sociedad e incluso
logran introducirse en los organismos de la clase obrera si ésta no logra mantener una
actitud de permanente vigilancia.
137. A esta lucha en el terreno de las ideas la llamamos
lucha ideológica.
138. En una batalla sin tregua. Si no se combate en
forma continua contra la penetración de las ideas de la burguesía en el seno la clase
obrera y el pueblo, no se lograra jamás una conciencia revolucionaria capaz de llevar la
lucha hasta sus últimas consecuencias. Esta es difícil, ya que la burguesía usa
actualmente un lenguaje seudorrevolucionario para confundir a las masas y debilitar así
nuestras propias banderas de lucha.
139. Para contrarrestar esta acción ideológica de la
burguesía, la clase obrera debe armarse con la teoría revolucionaria: tiene que saber
claramente cuáles son los objetivos finales para poder combatir en cada momento las ideas
que impiden avanzar hacia ellos.
140. La lucha política es el enfrentamiento que se
produce entre las clases antagónicas a nivel de la región jurídico-política de la
sociedad, o sea, la lucha de los explotados contra las leyes y las instituciones que
mantienen la dominación de las clases explotadoras.
141. En la sociedad capitalista, ella abarca desde la
lucha de los obreros por mayores libertades políticas hasta su forma definitiva: la lucha
por el poder político para destruir a través de él al capitalismo e instaurar una nueva
sociedad, la sociedad socialista.
142. Ahora bien, estos diferentes tipos de lucha no se
dan aislados unos de otros, sino que, por el contrario, se combinan formando una unidad en
la que uno de los tipos de lucha domina a los otros. Y esto se debe a que cada tipo
de lucha no es sino un aspecto de la lucha de clases que se da en forma simultanea
en los tres niveles de la estructura social.
143. Así, por ejemplo, en una huelga, en que el tipo
dominante de lucha es el económico, se da también por parte del sector mas avanzado de
los obreros una lucha ideológica por mantener la unidad de los trabajadores, por hacerles
ver el origen de su situación de explotados y cómo llegar a terminar con ella, etc. Por
otra parte, esta huelga que tiene, en un comienzo, un carácter puramente económico,
puede llegar a tener un carácter predominantemente político si llegan a intervenir las
fuerzas armadas y la policía para desalojar a los huelguistas de la entrada de la
fábrica.
144. Por último, debemos plantear que la lucha de
clases tiene por objetivo final, en la sociedad capitalista, destruir el sistema de
explotación capitalista suprimiendo la propiedad privada de los medios de producción, y
que esto sólo puede lograrse si la clase obrera y sus aliados llegan a apoderarse del
poder político. El poder político es el único medio a través del cual la clase
obrera puede destruir las relaciones de producción capitalistas e imponer las relaciones
de producción socialistas para construir la nueva sociedad, ya que solo desde esa
posición de fuerza es posible contrarrestar la resistencia que opone la burguesía a esta
transformación. El desarrollo de la lucha de clases prepara el acceso del proletariado al
poder político a través de cada batalla, aumentando la organización y nivel de
conciencia de la clase obrera, al mismo tiempo que va debilitando al enemigo. En un
momento determinado, la lucha de clases adquiere un carácter especifico, ella se
concentra exclusivamente en el nivel de lo político, estando dirigida a la toma del poder
político.
145. Ahora bien, cada uno de estos tipos de lucha:
económica, ideológica y política, puede tomar distintas formas: legales o ilegales;
pacificas o violentas.
146. Las huelgas pueden ser, por ejemplo, legales o
ilegales, según se sometan o no a la legislación del trabajo que rige en cada país.
Lo mismo ocurre con las concentraciones públicas. Sólo son legales aquellas
concentraciones que tienen un permiso previo de la autoridad correspondiente.
147. A su vez, la lucha política puede darse en forma
legal y pacifica, a través de un proceso electoral, por ejemplo, o puede darse en forma
violenta, a través de una insurrección armada, de guerrillas rurales o urbanas, de
una guerra popular prolongada, etc.[20]
148. Por otra parte, estas formas no se dan de manera
alternativa: o legal o ilegal, o pacifica o violenta, sino que a menudo se presentan
combinadas, y es frecuente que durante un mismo proceso se pase de una forma de lucha a
otra. Por ejemplo, una huelga que empieza pacíficamente puede tomar el carácter de lucha
violenta si los patrones utilizan la fuerza pública para penetrar en la industria que
está custodiada por los obreros huelguistas.
149. El marxismo admita las formas de lucha más
diversas. No rechaza de plano ninguna, ni tampoco valora más una u otra en abstracto. Por
el contrario, afirma que la mejor forma de lucha es aquella que responde más a la
situación histórica concreta que se esta viviendo. No se puede decidir qué
procedimiento de lucha utilizar sin examinar antes de manera detallada la situación en
que se encuentran las masas, su grado de desarrollo, su nivel de conciencia, los aspectos
fuertes y débiles del enemigo, etc. Por otra parte, esas mismas masas dan origen a nuevas
formas de lucha, a nuevos procedimientos de defensa y de ataque en relación con las
nuevas coyunturas políticas que el proceso revolucionario va generando en su desarrollo.
150. El marxismo sostiene, contra el voluntarismo,
que es necesario aprender de la práctica de masas, que no se pueden inventar formulas de
lucha detrás de un escritorio. Pero también sostiene, contra el espontaneísmo,
que es necesario que los partidos de la clase obrera organicen y dirijan la lucha de
masas. Son ellos los que deben determinar en estrecho contacto con las masas cuál es la
forma de lucha que debe ocupar el papel principal en cada momento y de que manera deben
subordinarse a ella las otras formas de lucha.
151. En el caso de una invasión imperialista, por
ejemplo, la principal forma de lucha puede llegar a ser la guerra de liberación nacional.
Las otras formas se siguen empleando, pero ellas están subordinadas a la principal. Así,
se plantean huelgas políticas en los territorios conquistados por el enemigo,
concentraciones de apoyo a la lucha por la liberación nacional, asaltos terroristas a los
diplomáticos del país invasor, etc.
152. Ahora, antes de terminar, debemos hacernos una última
pregunta: ¿En todo proceso político la lucha directa y frontal entre las clases
antagónicas es el elemento dominante? O, dicho de otra manera, ¿puede el proletariado
aliarse, por ejemplo, con ciertos sectores de la burguesía contra un enemigo más
importante, considerando como secundarias en este momento las contradicciones que existen
entre la clase obrera y la clase burguesa?
153. La experiencia histórica de los movimientos
revolucionarios de algunos países nos señala que ésa ha sido la forma en que se ha
logrado la victoria en determinadas etapas del proceso. Así ocurre, por ejemplo, en China
cuando se forma un frente unido con la llamada burguesía nacional en contra del invasor
japonés. En Cuba sucede algo parecido. En el proceso revolucionario que derrota a
Batista, todo el pueblo incluidos los más amplios sectores de la burguesía apoyó la
lucha contra ese dictador, iniciada por Fidel.
154. No, ya que las contradicciones entre esas clases
tienen una causa real: la explotación de una clase por otra, que es lo que tiene que
desaparecer para que la lucha entre ellas deje de existir. Lo que ocurre en determinadas
coyunturas políticas es que las contradicciones entre ciertas clases pasan a ocupar un
papel secundario en relación a la contradicción principal que se crea frente a un
enemigo común a ambas. La lucha entre la burguesía y el proletariado se encuentra
subordinada a la lucha contra el enemigo principal.
155. Por último, debemos advertir que la lucha de
clases no termina cuando las clases hasta ahora dominantes son destituidas del poder por
las clases dominadas; por el contrario, ella se agudiza en estos momentos, ya que las
clases desplazadas entran a la ofensiva, ya sea abierta o subterránea, para recuperar el
poder, aprovechando cualquier debilidad, cualquiera disminución de la vigilancia
revolucionaria de la clase obrera y del pueblo en general[21].
156. Después de haber expuesto todos los elementos
teóricos necesarios para comprender cómo surgen y cuáles son las clases y grupos
sociales fundamentales de una sociedad capitalista, proporcionamos aquí algunas
precisiones teóricas que facilitarán el análisis concreto de las clases y grupos
sociales en cada país.
157. Es importante destacar en este análisis cuál es
la posición que pueden tomar las distintas clases, fracciones de clase y grupos sociales
frente al proceso político que vive ese país. Y para ello es necesario estudiar cuales
son las contradicciones de intereses que pueden darse dentro de cada uno de los grupos de
esa sociedad.
158. Un análisis detallado de las clases y grupos
sociales no tiene otro sentido que ayudarnos a determinar quiénes son les enemigos
principales, con qué clases y grupos sociales podemos contar y qué grupos podemos
neutralizar para hacer avanzar el proceso revolucionario.
159. Lo primero que debemos preguntarnos es si la
burguesía en nuestro país constituye un solo bloque inseparable o si, dentro de esta
clase, existen contradicciones importantes que nos permiten atacar en forma aislada a un
sector de ésta, tratando de ganar, o al menos de neutralizar, a los otros sectores en
esta etapa del proceso.
160. En los países capitalistas podemos distinguir, al
menos, dos sectores dentro de la clase capitalista o burguesía: la burguesía monopólica
y los capitalistas medianos y pequeños.
161. Como ya hemos visto, son una ínfima minoría, pero son los dueños de las empresas más importantes del país, aquellas que controlan al resto de las empresas de la rama, tanto fábricas como compañías de seguros, grandes bancos y empresas distribuidoras. Muchos de ellos, además, son dueños de grandes latifundios. En los países capitalistas dependientes todos dependen estrechamente en sus negocios de la burguesía extranjera, en particular norteamericana. Por este motivo los intereses de este sector de la burguesía están ligados a los intereses de la burguesía imperialista internacional. Estos capitalistas son capaces de vender a la patria con tal de salvar el bolsillo.
162. Son medianos y pequeños empresarios de la industria y el comercio. Sus empresas se caracterizan, en general, por contar con una tecnología un tanto atrasada, aunque existe un número muy reducido de ellas con una tecnología muy moderna. Emplean comúnmente una escasa cantidad de mano de obra asalariada y, sobre todo en las empresas más pequeñas, los propios dueños y su familia trabajan en ellas.
163. Este sector de la burguesía es el que soporta, salvo algunas contadas excepciones, el peso más fuerte de los monopolios dentro del sector empresarial. No les conceden créditos, les imponen fuertes tributos, encarecen los medios de producción que les son necesarios, restringen arbitrariamente el mercado y, cuando les conviene, pueden decidir eliminarlos.
164. Estos capitalistas medianos y pequeños tienen, por lo tanto, intereses contradictorios con la gran burguesía monopólica, que el proletariado debe saber explotar.
165. Esta formada por los dueños o arrendatarios de pequeñas industrias artesanales, almacenes y negocios. Trabajan ellos mismos con sus propios medios de producción vendiendo sus productos en el mercado.
166. Como se trata de un grupo en continua descomposición, debemos diferenciar en él por lo menos tres subgrupos.
167. Al primer subgrupo pertenecen aquellos que logran obtener un cierto excedente de su pequeña industria artesanal y que, por lo tanto, pueden contratar a un número muy limitado de asalariados además de su familia[22]. Este subgrupo comprende una parte importante de las industrias artesanales del país. También pertenecen a él los pequeños comerciantes: por ejemplo, los dueños de almacenes de un cierto tamaño que contratan a algunas personas para que les ayuden a vender.

169. Al tercer subgrupo pertenecen todos aquellos que no logran cubrir sus necesidades de subsistencia con su trabajo individual, por lo que se convierten en masas semiproletarias. Se trata de un grupo que representa una desocupación disfrazada. Este es el caso de muchos vendedores ambulantes, feriantes, etc.
170. La pequeña burguesía urbana es, por su carácter mismo de clase, un grupo social inestable, que oscila entre las posiciones del proletariado y las de la burguesía, pudiendo definirse por una u otra clase según las circunstancias. Si el proceso revolucionario avanza, si las posiciones de la izquierda se fortalecen, al mismo tiempo que se debilitan las posiciones de la derecha, este sector tenderá a situarse al lado del proletariado. Pero, por el contrario, si la izquierda pierde fuerza, si manifiesta signos de debilidad, estos sectores se inclinarán a la derecha.
171. El proletariado es la fuerza motriz fundamental del proceso revolucionario en un país capitalista. A través de una larga historia de duras y combativas luchas, en las que muchas veces corrió sangre obrera, ha logrado un alto grado de organización y de conciencia de clase. No obstante, no es una clase homogénea: dentro de ella existen diferentes niveles de organización, de combatividad y de conciencia, que es necesario analizar de acuerdo al desarrollo concreto de esta clase en cada país.
172. Como ya hemos visto antes, no toda la población de un país puede ser clasificada dentro de una de las clases sociales existentes. Además de éstas, hay diferentes grupos sociales que no están directamente ligados a la producción de bienes materiales, sino que trabajan cumpliendo tareas a nivel de la superestructura y del sector servicios. Y existen grupos sociales que, estando ligados a la producción, no constituyen clases sociales porque ocupan posiciones intermedias entre las dos clases antagónicas, como es el caso de los administradores y supervisores de las empresas capitalistas.
173. Aquí nos limitaremos a analizar aquellos grupos sociales más significativos para el proceso revolucionario[23].
174. Aquí es necesario distinguir entre la alta burocracia estatal, o empleados de alto rango que dirigen el aparato del Estado, y los funcionarios de nivel medio que ejecutan las políticas emanadas de los niveles superiores.
175. Son los empleados de más alto rango que dirigen el aparato del Estado. Se trata de los ministros, de los jefes de servicios, de los magistrados de los tribunales superiores, etc.
176. Este grupo social recibe su mandato directamente de la clase en el poder y se identifica con sus intereses. Es un grupo que cambia constantemente, debido a los continuos incidentes que se producen en la lucha por el poder. Así es como la pugna entre las diversas fracciones de la clase dominante se ha reflejado en la constante rotación de la alta burocracia estatal: ella cambia total o parcialmente cada vez que se elige un nuevo gobierno en el país.
177. Son los funcionarios que trabajan en las distintas reparticiones del aparato del Estado, ejecutando las órdenes y realizando las políticas que emanan de los niveles directivos superiores a los que se hallan subordinados. Este grupo se encuentra constituido mayoritariamente por los empleados de la Administración Pública, o sea, los funcionarios que desempeñan sus labores en las instituciones y organismos que dependen directa o indirectamente del Poder Ejecutivo.
178. Entre ellos se encuentran, en primer lugar, las personas que trabajan en los organismos que cumplen funciones principalmente políticas del Estado, como son aquellos que dependen del Ministerio del Interior: municipalidades, intendencias, servicio de investigaciones, etc.; del Ministerio de Relaciones Exteriores; del Ministerio de Defensa Nacional; del Ministerio de Justicia, etcétera. En Segundo lugar, aquellos que desempeñan funciones principalmente administrativas del Estado, como son los funcionarios de los organismos dependientes del Ministerio del Trabajo y Previsión Social; del Ministerio de Hacienda; impuestos internos, tesorería, aduanas, oficinas del presupuesto, etc.; del Ministerio de Educación; del Ministerio de Salud Pública, etc. A estos últimos ha venido a agregarse, con la expansión del capitalismo, aquel sector de empleados que cumplen funciones técnico-administrativas en los aparatos del Estado vinculados a la producción.
179. Este grupo social está formado por todos aquellos individuos que están relacionados con los aparatos ideológicos de la sociedad, como escuelas, liceos, universidades, iglesias, arte, comunicación de masas, etc.; es decir, por los profesores, clero, escritores, artistas, periodistas, etc.; y también, en general por todos los profesionales liberales.
180. A pesar de que este grupo no constituye una clase social, debido a que no está ligado en forma directa a la producción de bienes materiales, tradicionalmente ha sido denominado pequeña burguesía porque su estilo de trabajo es semejante al de esta clase social. Se trata de un trabajo individual en que la persona tiene el control total de su trabajo, diciendo cuándo, cómo y dónde lo realiza. Esto, unido al hecho de que sus condiciones de vida son similares a las de esta clase social, los inclinan a adoptar posiciones de clase pequeño-burguesas, que se caracterizan por su inestabilidad, por su tendencia a fluctuar entre posiciones revolucionarias y posiciones reaccionarias, tratando muchas veces de conciliar ambas en una posición intermedia que, finalmente, sólo favorece a las posiciones reaccionarias.
181. Dentro de la pequeña burguesía intelectual encontramos, por lo tanto, representantes de los intereses de las distintas clases sociales. Lo importante es determinar hacia qué posiciones de clase tiende a inclinarse la mayoría de ellos. Por último, dentro de la pequeña burguesía intelectual es necesario considerar a los estudiantes.
182. Como hemos visto en la primera parte de este tema, a pesar de su condición de asalariado, este sector no puede ser incluido dentro de la clase obrera, ya que las funciones técnicas que cumple dentro de la empresa capitalista: coordinación y control del proceso de producción, tienen como objetivo primordial explotar en forma más eficiente a los trabajadores. A través de su función técnica ellos realizan una función capitalista: son los guardianes del capital y, por lo tanto, tienden a adoptar posiciones de clase burguesas.
183. Ahora bien, es importante distinguir en este grupo entre el sector que llamaremos alta burocracia empresarial, formado por los gerentes y altos supervisores, que, sin duda alguna, tienen posiciones de clase burguesas, y el sector de los cuadros medios: jefes de sección o de taller, jefes de personal, etc. Estos últimos se ven obligados a cumplir funciones capitalistas; pero, si la situación cambia, si la empresa pasa, por ejemplo, al Estado por una revolución socialista, desapareciendo el patrón capitalista, pueden llegar a adoptar posiciones revolucionarias.
184. Entendemos por gran burguesía agraria a los propietarios o arrendatarios de grandes extensiones de tierra que contratan mano de obra asalariada para explotarla.
185. En la actualidad existen distintas opiniones respecto a cómo clasificar este sector en algunos países de América Latina. Mientras unos afirman que se trata todavía de un sector en el que se encuentran importantes resabios de relaciones de producción feudales, otros sostienen que la penetración del capitalismo en el campo ha sido de tal intensidad que ya no puede hablarse de un sector semiservil, sino que, por el contrario, se trata de un sector capitalista, de una burguesía industrial monopólica. Un argumento importante en favor de esto último es el hecho de que el campesino ha dejado de trabajar con sus propios instrumentos, viéndose obligado a hacerlo con los instrumentos del patrón: máquinas sembradoras, cosechadoras, trilladoras, etc. Además, la mayor parte del pago del trabajo se hace ahora en dinero; el pedazo de tierra concedido por el patrón se ha ido reduciendo de tal manera que el campesino ya no puede vivir de los frutos que le produce su pequeño huerto.
186. Llamaremos mediana burguesía agraria a los propietarios o arrendatarios de tierras que ocupan en forma permanente mano de obra asalariada, pero en escasa cantidad, ya que sus tierras no son bastante grandes como para dar trabajo a muchos campesinos. Ellos trabajan generalmente sus tierras con sus familias, y el fundo es con frecuencia, para este sector, la única fuente de ingreso (o, por lo menos, la principal).
187. Estos sectores generalmente tienen contradicciones secundarias con la gran burguesía agraria. El proletariado debe saber explotarlas, haciendo el máximo esfuerzo por neutralizarlos, evitando que constituyan un bloque único con los sectores de la gran burguesía agraria.
188. Está formada por propietarios o arrendatarios de un pedazo de tierra[24] que trabajan directamente ellos mismos y su familia, con sus propios medios de producción, y venden sus productos en el mercado. Este grupo sólo emplea mano de obra asalariada en forma excepcional. Como se trata de un grupo en continua descomposición, debemos distinguir varios subgrupos.
189. Al primer subgrupo pertenecen los que logran obtener un excedente en dinero o en productos, vale decir, aquellos que ganan en el año más de lo que necesitan para su sostenimiento. Gracias a ello pueden contratar en forma muy accidental y para ciertas tareas bien determinadas a algunos trabajadores, además de su propia familia.
190. Al segundo subgrupo pertenecen aquellos que trabajan sólo para su subsistencia, no logrando producir ningún tipo de excedente, por lo que tampoco pueden contratar mano de obra asalariada.
191. El tercer subgrupo está formado por aquellos campesinos que no alcanzan a cubrir sus necesidades de subsistencia con el trabajo de su propia tierra, viéndose obligados, muchas veces, a vender en forma temporal su fuerza de trabajo a los terratenientes del lugar. Este grupo pasa a constituir un semiproletariado rural.
192. La pequeña burguesía agraria tiene todas las condiciones objetivas para ser ganada para la causa del pueblo; aún más, es el sector que puede apoyar de manera más decidida al proletariado.
193. En la mayor parte de los países el proletariado agrícola es una clase social mucho más reciente que el proletariado industrial y minero ya que durante largo tiempo sus condiciones de trabajo tuvieron un carácter mucho más semiservil que capitalista. Por estas razones el proletariado agrícola no es una clase absolutamente homogénea.
194. Debemos distinguir, en primer término, al proletariado agrícola propiamente tal, que está formado en la actualidad por los trabajadores de los latifundios que venden su fuerza de trabajo por un salario. Entre éstos se encuentran los que se caracterizan por ir de latifundios en latifundios vendiendo su fuerza de trabajo en los períodos de siembra y de cosecha. Son los trabajadores que están en peores condiciones en el campo, debido a que pasan una gran parte del año sin encontrar trabajo y viven en condiciones muy inestables, sin un lugar fijo donde poder establecerse.
195. Junto a este sector encontramos a los que, aunque también venden su fuerza de trabajo por un salario y trabajan con los instrumentos y maquinaria del dueño del fundo, conservan todavía un pedazo de tierra que cultivan ellos mismos con su familia y que puede darles algunos frutos. Este pedazo de tierra los ata al fundo, creándoles ciertas aspiraciones para convertirse en pequeños productores independientes.
196. En la primera parte de este cuaderno hemos analizado el concepto de clases sociales. Hemos visto cómo la definición de clases sociales está ligada al concepto de relaciones de producción. Es el lugar que los individuos ocupan en el proceso de producción de bienes materiales, y no su nivel de ingresos, lo que determina finalmente la ubicación que éstos tengan en la sociedad.
197. Enseguida, hemos examinado las clases fundamentales de la sociedad capitalista: el proletariado y la burguesía. Luego hemos estudiado la pequeña burguesía, definiéndola como una clase de transición ligada al sistema capitalista.
198. Hemos visto la diferencia entre clases sociales y grupos sociales. Y todos estos conceptos nos han permitido hacer una breve crítica a la noción de clase media.
199. Hemos definido lo que debe entenderse por interés de clase, conciencia de clase y posición de clase.
200. En la segunda parte hemos estudiado, en primer lugar, qué es lo que se entiende por lucha de clases. Después hemos analizado los diferentes tipos de lucha de clases o niveles de la sociedad en que se da este enfrentamiento. Enseguida hemos examinado las diversas formas que la lucha de clases puede adoptar según las condiciones específicas de cada país, y la importancia que tiene considerar las contradicciones que surgen entre los diversos grupos de la sociedad y dentro de ellos.
201. Por último, en la tercera parte hemos proporcionado algunos elementos para el análisis concreto de las clases y grupos sociales en un determinado país.
¿De que manera se explica que un grupo social pueda explotar a otro en una sociedad determinada?
¿Qué se entiende por relaciones sociales de producción?
¿Qué se entiende por clases sociales?
¿En qué se basa esta definición?
¿Cuál es la clasificación que hace la burguesía de las clases sociales?
¿Las clases sociales pueden ser definidas por el nivel de ingresos?
¿Por qué no basta hablar de explotadores y explotados cuando se estudian las clases sociales?
¿Qué se entiende por capital?
¿Toda máquina es capital?
En el sistema capitalista, ¿todos los que venden su fuerza de trabajo producen plusvalía?
¿Qué se entiende por realización de la plusvalía?
¿Cuáles son las fracciones de la burguesía en el sistema capitalista de libre competencia?
¿Cuáles son las nuevas contradicciones que surgen dentro de la clase capitalista en la época del capitalismo monopólico?
¿Cómo se define la burguesía o clase capitalista?
¿Es lo mismo proletariado que asalariado?
¿Se llama clase obrera a la clase formada por todos los trabajadores que producen plusvalía?
¿Cómo se define la clase obrera o proletariado?
¿Cómo surge la pequeña burguesía?
¿Se llama pequeña burguesía a todo pequeño productor independiente?
¿Cómo se define la pequeña burguesía?
¿Toda la población de una determinada sociedad debe ser clasificada en alguna de las clases sociales?
¿Qué se entiende por grupo social?
¿Por qué es importante la distinción entre clases sociales y grupos sociales?
¿Cómo criticaría usted la noción de clase media?
¿Qué se entiende por interés espontáneo inmediato?
¿Qué se entiende por intereses finales de clase?
¿Qué se entiende por conciencia de clase?
¿Qué se entiende por posición de clase?
Un obrero ¿tiene siempre conciencia de clase obrera?
¿Puede un miembro de la clase capitalista defender los intereses del proletariado?
¿Todo enfrentamiento entre obreros y patrones debe ser considerado lucha de clases?
¿Qué se entiende por lucha de clases?
¿Qué se entiende por lucha económica? Dé un ejemplo.
¿Qué se entiende por lucha ideológica? Dé un ejemplo.
¿Puede la clase obrera tener influencias de ideologías burguesas? Dé un ejemplo.
¿Qué se entiende por lucha política?
¿Cuál es el papel del partido obrero en la lucha de clases?
¿Puede el proletariado aliarse con algunos sectores de la burguesía?
¿Quiere ello decir que las contradicciones entre el proletariado y la burguesía desaparecen?
¿Cuándo desaparecerá la lucha de clases?
¿Por qué la lucha de clases tiende a intensificarse en la etapa de construcción del socialismo?
¿Qué tenemos que tomar en cuenta para hacer un análisis de las clases y grupos sociales en un determinado país?
Harnecker, Marta: Los Conceptos elementales del materialismo histórico, siglo XXI, México, 1971 (6ª. Edición revisada y ampliada), cap. IX, Págs. 165-201
Konstantinov, F. V.: El materialismo histórico, Editorial Grijalbo, México, 1960, capítulo V, Págs. 121-134.
MARX: Carta a Weydemeyer, del 5 de marzo de 1852, en Obras Escogidas de Marx-Engels, t. 1º, Pág. 496.
LENIN: Una gran iniciativa, en Marx, Engels, Marxismo, Editorial Progreso, Moscú, Pág. 479-482.
MAO TSE-TUNG: El Análisis de clases en la sociedad
china (folleto). ED. de Lenguas Extranjeras, Pekín.
MARX: El Capital, libro III, cap. LII: Las
clases sociales.
MARX: La lucha de clases en Francia (1848-1850),
en Obras Escogidas de Marx-Engels, tomo 1º. Págs. 104-228.
MARX: El Dieciocho brumario de Luis Bonaparte, en
Obras escogidas de Marx-Engels, páginas 229-328.
Engels, F.: Prefacio a El Dieciocho brumario de Luis
Bonaparte, en Obras escogidas de Marx-Engels, tomo I.
LENIN: ¿Qué Hacer?, Págs., 62-160; Nuestro
Programa, Págs. 37-42; Sobre las huelgas, Págs. 43-54; Carta a Natsia,
Págs. 208-213, en Acerca de los sindicatos, Editorial Progreso, Moscú; El
contenido económico del Populismo, t. I; La tarea de la socialdemocracia rusa,
t. II; Nuestra tarea inmediata, t. IV; La guerra de guerrillas, t. II; El
programa militar de la revolución proletaria, tomo XXIII en Obras completas, Edición
Cartago, B.A., 1969.
[1]. l972 Lucha de clases (I y II)Cuadernos Nº 4 de la serie: Cuadernos de Educación Popular: ¿Qué es el socialismo? publicados en Chile durante el gobierno de la Unidad Popular y reproducidos en distintos países e idiomas. Escrito por Marta Harnecker con la colaboración de Gabriela Uribe. Debido a que no se respetó en varios países el texto original y los ejemplos que ilustraban su contenido, la autora decidió hacer una edición revisada y universalizada publicada en España, por Akal en l979. Existen ediciones en portugués, francés, italiano y holandés: Chile, Editora Nacional Quimantú, lª ed., l972; 2ª ed., 3ª ed., y 4ª ed., l972; España, PSOE, l972; Ediciones de La Torre, sin fecha; Akal Editor, l979; Venezuela, Editorial Primero de Mayo, l972; México, Universidad Autónoma de Puebla, l972, Universidad Autónoma de Sinaloa, l978; Argentina, Editorial 22 de Agosto, l986; Global Editora Brasil, l980.
[2]. Entendemos por medios de producción todas las condiciones materiales que son necesarias para producir bienes materiales: máquinas, materias primas, locales, luz, etc.
[3]. Este punto se ha desarrollado en forma extensa en el CEP, número l.
[4]. En el CEP, número 2: La explotación capitalista, se desarrolla en forma amplia las causas de la explotación capitalista.
[5]. Para que esto ocurra se requiere un grado de desarrollo económico que por lo menos permita obtener un excedente, es decir, más productos de los necesarios para el consumo inmediato, el que es apropiado por ese grupo.
[6]. Las condiciones materiales de este paso son analizadas en el CEP, Número 3: Capitalismo y socialismo
[7]. Lenin, Una gran iniciativa, en Marx, Engels, marxismo, Editorial Progreso, Moscú, Página 479.
[8]. Las relaciones de propiedad determinan formas de control, las que a su vez dependen del grado de complejidad alcanzado por el proceso de trabajo. Por ejemplo, en el capitalismo el grado de complejidad del trabajo es tal, que el capitalista o sus representantes (supervisores, administradores, etc..) asumen la dirección total del proceso de trabajo. En el sistema servil, debido a que la complejidad es menor, el siervo controla el proceso de trabajo que realiza en el terreno que le ha sido concedido y sólo trabaja bajo vigilancia del capataz en el terreno del terrateniente.
[9] Ver CEP, número 2: Explotación capitalista. Esta plusvalía corresponde al trabajo realizado por el obrero más allá del tiempo necesario para producir el valor equivalente a su salario.
[10] El capitalista industrial paga en forma de interés el favor que le hace el capitalista financiero de prestarle dinero. El capitalista comercial recibe una parte de la plusvalía al comprar al capitalista industrial los productos a un precio más bajo de lo que luego él los vende en el mercado. Esta repartición no es algo que depende de la voluntad del capitalista industrial: es una necesidad del sistema.
[11]. En el caso de un país capitalista dependiente, este control y dirección se ejercen fundamentalmente desde el país imperialista donde se encuentra la sede de las grandes empresas transnacionales. Ver CEP Número 6: Imperialismo y dependencia.
[12]. Ver MARX, El Capital, libro I, capítulo VI, inédito. Ediciones Signos, B.A., 1971, Págs. 88-89 y 84-85.
[13]. En este sentido debe comprenderse el texto de Marx que dice que el proletariado es la clase que está totalmente separada de todo medio de producción. Separada en cuanto no es propietaria, y. separada en cuanto no controla la puesta en marcha de ellos.
[14]. Si llegan a comprar fuerza de trabajo, lo hacen en cantidades muy reducidas: una o dos personas que los ayudan en su trabajo, pero que no les producen plusvalía.
[15]. CEP, número l, Explotados y explotadores.
[16]. No consideramos en la definición a las clases de transición por su carácter pasajero y poco definido en la sociedad.
[17]. En el CEP, número 3: Capitalismo y socialismo, desarrollamos más extensamente este punto, aclarando cuál debe ser el carácter de la propiedad de las medios de producción en el socialismo
[18]. LENIN, ¿Quienes son los amigos del pueblo y cómo luchan contra los socialdemocratas?, en Obras Completas, t. l, Pág. 349. Editorial Cartago, B.A., 1969.
[19]. LENIN: ¿Qué hacer?, en Obras escogidas, t. I, Pág. l68. Ediciones Progreso, Moscú.
[20]. No debe confundirse las formas pacíficas o violentas de lucha con el problema de las vías o la estrategia global para la toma del poder político. Este tema será desarrollado en otra serie de CEPs sobre conceptos políticos, actualmente en preparación.
[21]. La lucha de clases desaparece únicamente cuando el movimiento revolucionario ha logrado suprimir las causas de toda explotación, que generan intereses antagónicos entre los grupos de la sociedad; es decir, ella cesa solo cuando han desaparecido las clases sociales. Esta condición se logra, según Marx, en la sociedad hacia la cual tiende el movimiento revolucionario: la sociedad comunista.
[22]. Estos trabajadores contratados por este subgrupo no producen plusvalía, a diferencia de los trabajadores contratados por los pequeños capitalistas, que ellos sí producen o realizan plusvalía.
[23]. Uno de estos grupos son las Fuerzas Armadas. Sin embargo, debido al papel histórico fundamental que cumple este grupo, y a causa también de su complejidad, nos proponemos dedicar un Cuaderno de Educación Popular exclusivamente a su análisis, evitando aquí caer en un estudio superficial de el.
[24]. Como un tipo especial de arrendatario, de características precapitalistas, habría que considerar a los medieros o aparceros, que trabajan un terreno que pertenece a otra persona y que reciben parte de los frutos, generalmente la mitad de ellos.