01. Explotadores y explotados

0. Algunos términos de economía marxista

0.1 Materia prima, medios de trabajo, medios de producción, fuerza de trabajo

Analicemos un proceso productivo simple: la producción de un par de zapatos.

Cuándo un zapatero se dispone a reparar un par de zapatos ¿qué necesita para trabajar? Para poder iniciar su trabajo el zapatero necesita: cuero, tijera, aguja, máquina de coser, hilo, tintura y pegamento. Además necesita un espacio físico donde instalarse y debe iluminarlo para poder trabajar.

¿Pero, desempeñan el mismo papel todos estos elementos?

No todos estos elementos desempeñan el mismo papel. Algunos deben sufrir un proceso de transformación como el caso del cuero; otros sirven de instrumentos para lograr esa transformación: la tijera, la aguja, la máquina de coser. Por último están los elementos que crean el ambiente adecuado para trabajar: el local, la iluminación, etcétera.

Llamaremos MATERIA PRIMA a los objetos
que son transformados en el proceso de trabajo
para llegar a constituir el producto final.

En nuestro ejemplo, materia prima son: El cuero, el hilo, la tinturas, el pegamento, etc. Todos estos elementos pasan a constituir componentes del zapato, forman de una u otra manera parte de él. Si falla una de estas materias primas, el zapatero no podrá reparar un par de zapatos ni producirlo a la medida si así lo ha requerido el cliente.

Llamaremos MEDIOS DE TRABAJO a todas aquellas
cosas que directa o indirectamente nos permiten
transformar la materia prima en producto final.

Los medios de trabajo que nos permiten transformar directamente la materia prima son las herramientas de trabajo y las máquinas. En nuestro ejemplo: las tijeras, la aguja, la máquina de coser.

Los medios de trabajo que actúan en forma indirecta, pero no menos necesaria, son: Los locales, los medios de iluminación y calefacción, etc. En los casos de desarrollo industrial más avanzado también deben ser considerados bajo este rubro: el terreno donde se instalan las industrias los talleres, las rutas, los canales, las obras de regadío, etc.

Sin materia prima y sin medios de trabajo no puede producirse nada. Ellos son las condiciones materiales para realizar cualquier tipo de trabajo.

Llamaremos MEDIOS DE PRODUCCIÓN a todos los objetos
materiales que intervienen en el proceso de trabajo.

Los medios de producción no deben ser confundidos con los medios de consumo, que son todos aquellos bienes que se consumen en forma individual; por ejemplo: alimentos, vestidos, habitación, artículos del hogar, artículos escolares, recreativos, etc.

Detengámonos ahora a analizar el último elemento que interviene en el proceso de trabajo: la actividad humana realizada por el trabajador, que utilizando los medios de trabajo transforma la materia prima (el cuero en nuestro ejemplo) en un producto final (el zapato, en nuestro ejemplo). ¿Qué le ocurre al zapatero después de estar trabajando todo el día?

¿Se siente igual cuando comienza su jornada de trabajo que al final de ésta?

Nuestro zapatero, al trabajar, gasta energía física y mental.

A esta energía empleada durante el proceso
de trabajo la llamaremos FUERZA DE TRABAJO.

 

0.2 División técnica del trabajo, relaciones técnicas de producción

En lugar de que todos realicen el mismo trabajo, puede especializar a los trabajadores en diferentes labores complementarias. Por ejemplo, uno corta el cuero, otro hace ojetillos, etc. Así, Mediante esta división técnica del trabajo, aumenta mucho el rendimiento o productividad del trabajo, es decir, aumenta la producción de zapatos por día.

Llamamos DIVISIÓN TÉCNICA DEL TRABAJO
a la división tradicional del trabajo que se da
dentro de un taller o de una fábrica.

Sin embargo, la habilidad personal para manipular los instrumentos de trabajo sigue siendo lo fundamental en esta forma de producción. El capitalista, a pesar de ser dueño de los medios de producción, no tiene un control total del proceso, ya que el proceso depende de aptitudes personales que escapan al dominio del capitalista.

La avidez de ganancia del capitalista lo lleva a tratar de superar estos limites que tiene para él el proceso de producción, al depender de la destreza y eficiencia personal del trabajador. Así, poco a poco, el trabajo humano se va viendo reemplazado por las grandes máquinas industriales.

¿Qué características adquiere el trabajo humano cuando se introducen las máquinas?

En esta etapa el trabajador pierde el control sobre sus instrumentos de trabajo y queda sometido al ritmo, eficiencia y tipo de actividad que le fija una máquina que es propiedad del capitalista. De esta manera, el dueño de los medios de producción ha pasado a controlar en forma total y definitiva el proceso de producción.

La gran industria mecanizada terminó por someter totalmente al trabajador al dueño del capital.

El capitalista no sólo es el propietario de los medios de producción sino que, además, es quien tiene el control total del proceso, aunque estas funciones no las cumple personalmente, sino a través de sus lugartenientes: los supervisores, capataces, jefes administrativos.

Si llamamos agentes de la producción a todos los que participan en ella sea directa o indirectamente, después de lo que hemos visto podemos afirmar que en todo proceso de producción se establece un determinado tipo de relación entre los agentes y los medios de producción, relación que está ligada a las características técnicas del proceso do trabajo: forma en que se da el proceso de división del trabajo dentro del centro de trabajo, características técnicas de los instrumentos de trabajo, etc. Estas relaciones se caracterizan por el tipo de control o dominio que los agentes de la producción puedan ejercer sobre los instrumentos de trabajo y el proceso de trabajo.

RELACIONES TÉCNICAS DE PRODUCCIÓN son las
formas de control o dominio que los agentes de la producción
ejercen sobre los medios de trabajo en particular y sobre la
puesta en marcha del proceso de producción en su conjunto.

 

0.3 Relaciones sociales de producción

Hasta aquí hemos visto cómo en todo proceso de trabajo se establecen determinadas relaciones entre los propietarios de los medios de producción y los trabajadores o productores directos.

Estas relaciones que se establecen entre los hombres,
determinadas por la relación de propiedad que éstos
tienen con los medios de producción es lo que nosotros
llamaremos RELACIONES SOCIALES DE PRODUCCIÓN.

Podemos distinguir dos tipos fundamentales de relaciones sociales de producción: la relación explotador/explotado y las relaciones de colaboración reciproca.

A) LA RELACIÓN EXPLOTADOR/EXPLOTADO.

Existe cuando los propietarios de los medios de producción viven del trabajo de los productores directos.

Las relaciones de explotación que han existido históricamente son las siguientes: las relaciones esclavistas, en las que el amo no sólo es propietario de los medios de producción, sino que también lo es de la persona misma del esclavo y, por lo tanto, de su fuerza de trabajo; las relaciones serviles, en las que el señor es propietario de la tierra y el siervo depende de él y debe trabajar gratuitamente para él una cierta cantidad de días al año, y por último, las relaciones capitalistas, en que el capitalista es el propietario de los medios de producción y el obrero no tienen ningún medio de producción y debe vender su fuerza de poder vivir.

B) RELACIONES DE COLABORACIÓN RECÍPROCA.

Estas relaciones se establecen cuando propiedad social de los medios producción y cuando ningún sector de la sociedad explota a otro. Por ejemplo, las relaciones de colaboración recíproca que existen entre los miembros de las comunidades primitivas o las relaciones de colaboración que caracterizan a la sociedad comunista.

Ahora bien, es importante aclarar que las relaciones que se establecen entre los hombres en el proceso de producción no son solamente relaciones sociales, relaciones humanas. Son relaciones entre agentes de la producción, es decir, entre hombres que cumplen tareas bien determinadas en la producción de bienes materiales. Ya hemos visto cómo estas relaciones dependen de la forma en que estos agentes están relacionados con los medios de producción: ellos pueden ser propietarios o no-propietarios de estos bienes.

Las relaciones entre los hombres son el resultado de su relación de propiedad con determinadas cosas: los medios de producción.

Mientras los medios de producción estén acaparados por unos pocos, las relaciones entre los hombres que los poseen y quienes no los poseen no podrán dejar de ser relaciones de explotación, de opresión, es decir, relaciones antagónicas, relaciones en que los intereses de un grupo se oponen absolutamente a los intereses del otro grupo. Los intereses de los explotadores son seguir explotando a los trabajadores para poder seguir disfrutando de su situación de privilegiados. Los intereses de los trabajadores están dirigidos a destruir esa situación de explotación.

Este es un punto muy importante, ya que echa por tierra todas las ilusiones que plantean algunos acerca de la colaboración entre obreros y patrones. Las relaciones entre obreros y patrones no podrán ser fraternales, amistosas, mientras las relaciones de éstos con los medios de producción no cambien, es decir, mientras no se termine con la propiedad privada capitalista de los de producción; pero entonces el patrón como tal desaparecerá también.

Y si un empresario desea suprimir la explotación en su fábrica ¿puede hacerlo?

No. Estas relaciones sociales de producción son relaciones que se establecen independientemente de la voluntad o del deseo de los hombres. El capitalista explota y explotará al obrero aunque no quiera hacerlo, aunque luche personalmente contra esa explotación, ya que las leyes del sistema capitalista son inflexibles. Si el capitalista paga salarios muy altos, y si, a pesar de ello, mantiene los mismos precios para poder vender, lo que ocurre es que disminuye ganancias. Pero una parte de ellas debe ser reinvertida en la empresa para poder perfeccionar su tecnología y de esa manera poder competir con sus contrincantes en el mercado. Lo que ocurre, entonces es que este capitalista va quedando atrás, hasta que llega un momento en que ya no puede competir con los costos más bajos de los otros capitalistas que han mejorado sus industrias y, por lo tanto, quiebra.

0.4 Trabajadores directos e indirectos

Lo mismo que los ejércitos militares, el ejército obrero puesto bajo el mando del capital reclama toda una serie de jefes administrativos (directores, gerentes, manager) y dirigentes que organicen la producción (inspectores, capataces, contramaestres), que durante el proceso de trabajo lleven el mando en nombre del capital.

Usaremos el término de trabajadores no-directos para referirnos a estos trabajadores que están colocados en la industria entre los obreros y el patrón.

En todo proceso de trabajo donde existe especialización
del trabajo debemos distinguir, por tanto, dos tipos de trabajadores:
aquellos que trabajan cumpliendo tareas parciales en la transformación
directa de la materia prima, por una parte, que nosotros llamaremos
TRABAJADORES DIRECTOS, y aquellos que cumplen funciones de
coordinación, vigilancia y control, por otra, que nosotros llamaremos
TRABAJADORES NO DIRECTOS.

 

0.5 Relaciones de producción

Al estudiar el proceso de trabajo nos detuvimos en el análisis de sus elementos más simples y generales: la fuerza de trabajo y los medios de producción. Luego señalamos: cómo el hombre, al trabajar establece determinadas relaciones entre él y los instrumentos de trabajo: relaciones que denominamos relaciones técnicas de producción. Por último, vimos cómo los hombres, al efectuar el proceso de trabajo, establecen entre sí determinadas relaciones sociales de producción: relaciones de colaboración y ayuda mutua o relaciones de explotación.

Llamaremos RELACIONES DE PRODUCCIÓN
al conjunto formado por las relaciones técnicas y
sociales de producción.

Son estas relaciones de producción las que determinan los rasgos fundamentales qué configuran la sociedad en un momento determinado de su desarrollo.

Pero, ¿cuál de estas relaciones es más importante? ¿Cuál es la que domina a la otra? ¿Cuál es la que marca más profundamente a la sociedad y por ello ésta lleva su nombre?

No cabe duda que las relaciones que determinan más profundamente el carácter de una sociedad y, por lo tanto, las que le dan su nombre, son las relaciones sociales de producción.

Cuando hablamos de sociedades primitivas, esclavistas, feudales, capitalistas o socialistas estamos refiriéndonos fundamentalmente a las relaciones que los hombres establecen entre sí a través de los medios de producción, es decir, a las relaciones sociales de producción.

Por eso es que hay muchos autores que sólo analizan estas relaciones y se olvidan de las relaciones técnicas de producción. Esto no es bueno porque el concepto de relaciones técnicas de producción nos será muy útil, tanto para estudiar la forma en que se agrupan los hombres en la sociedad a partir de su relación con los medios de producción, así como los procesos de transición de una sociedad a otra.

 

0.6 Fuerzas productivas

En el caso del sistema capitalista es muy claro que ello se debe a las relaciones sociales de producción capitalista y las leyes que se establecen a partir de ellas.

Podemos poner un ejemplo que nos permita comprender lo que acabamos de afirmar.

Imaginemos que existen dos patrones que producen zapatos. Ambas fábricas cuentan cada una con 50 obreros. El primer patrón decide instalar máquinas más modernas que le permitan producir más zapatos al día que su contrincante. Suponiendo que cada trabajador hacia antes un par de zapatos diarios, ahora, con la nueva tecnología logra hacer dos. ¿Qué ocurre entonces? El primer capitalista podrá vender al día 200 zapatos, mientras el segundo sólo 100.

Y, para ganar clientes, podrá bajar los precios de tal forma que le compren a él y no al otro. Para poder competir este último deberá también perfeccionar su maquinaria. Por eso decimos que la propiedad privada sobre los medios de producción y la necesidad de ganar siempre más de estos propietarios es lo que estimula, primero, la creciente especialización del trabajo en la manufactura, y luego, la introducción del sistema de máquinas en la gran industria.

Con todo estos elementos podemos ya definir lo que entendemos por fuerzas productivas.

Las FUERZAS PRODUCTIVAS son las fuerzas
que resultan de la combinación de los elementos
del proceso de trabajo bajo relaciones de producción
determinadas. Su resultado se mide por
una determinada productividad del trabajo.

 

0.7 Modo de producción

Esas sociedades son, igual que el ejemplo de la silla, una representación simple de la realidad. Y se caracterizan y diferencian unas de otras por la forma en que los hombres producen los bienes materiales y por las relaciones de producción que de ellas derivan.

Por ser el proceso de producción lo que nos permite diferenciarlas las llamaremos: modos de producción. Hay otros autores que las denominan formaciones económico-sociales.

Llamaremos MODO DE PRODUCCION a la sociedad
cuando ésta es estudiada de tal forma que en ella sólo se
considera la existencia de un sólo tipo de relaciones de
producción.

Cuando hayamos logrado una idea clara de las distintas posibilidades históricas de sociedad suponiendo que en ellas exista sólo una relación de producción podremos estudiar las sociedades concretas que son sociedades mucho más complejas, donde coexisten, como hemos visto, distintos tipos de relaciones de producción.

 

0.8 Formación social

Cuando estudiamos o hablamos de una sociedad concreta en un momento determinado de su historia, en la que existen diferentes relaciones de producción, utilizamos el término de: formación social.

Llamaremos FORMACION SOCIAL a toda sociedad
concreta históricamente determinada.

Resumiendo, hemos analizado cuál es la diferencia entre el concepto de sociedad o modo de producción y una sociedad históricamente determinada o formación social. Esto nos permite comprender que para estudiar una formación social, debemos dirigir nuestra atención en primer lugar a investigar de qué manera se producen en esa sociedad los bienes materiales, cuáles son las relaciones de producción que en ella se dan, cuál de estas relaciones es la dominante, qué efectos producen estas relaciones en el nivel político e ideológico, etcétera.

0.9 Coyuntura política

Estos cambios exigen de las direcciones políticas una readecuación de su conducta para hacer frente a la nuera situación concreta creada. Es, por lo tanto, muy importante realizar un correcto análisis de la situación concreta o del momento actual de la lucha de clases en cada país, y no sólo en cada país, sino también en el área en que está inserto ese país y a nivel mundial.

Llamaremos COYUNTURA POLITICA al momento
actual de la lucha de clases en una formación social o
en un conjunto de formaciones sociales.

 

0.10 Intercambio mercantil y mercancías

Todavía en los lugares más perdidos de América Latina encontramos grupos de hombres, la mayor parte de ellos indígenas, que satisfacen sus necesidades fundamentales únicamente a través de su propio trabajo: ellos hacen su pan con el trigo que han sembrado ellos mismos; se visten con telas tejidas a mano, con la lana de sus animales; construyen sus casas con la madera de los bosques y el barro de la zona donde habitan, etcétera.

Esto contrasta totalmente con el espectáculo que presentan las grandes ciudades modernas latinoamericanas.

En ellas los trabajadores, para satisfacer sus necesidades, deben comprar una serie de objetos que ellos mismos no producen: alimento, vestimenta, etc. Estos objetos han sido hechos gracias al trabajo de muchos otros hombres.

En las grandes ciudades existe una gran división del trabajo; cada hombre tiene su trabajo específico: obrero metalúrgico, obrero planificador, obrero textil, obrero de la construcción, etc.

Por estos trabajos los obreros reciben un salario con el que compran los bienes que necesitan para vivir. Y como estos bienes han sido producidos por otros trabajadores, en estas grandes ciudades los trabajadores de un sector de la producción dependen de los trabajadores de los otros sectores de la producción.

En resumen, al existir una gran división del trabajo existe, al mismo tiempo, una gran dependencia entre los trabajadores que laboran en las distintas ramas de la producción.

Mientras más se desarrolla la división del trabajo, más crece la interdependencia de los distintos sectores de la producción.

Ahora bien, ¿cómo se realiza la relación entre estos distintos sectores o centros de producción?

Como se trata de centros de producción aislados unos de otros, porque pertenecen a propietarios distintos, para poder relacionarse entre sí deben recurrir al mercado, es decir, deben poner sus productos en venta y esperar que los interesados se los compren. La Fábrica SAFA, por ejemplo, no tiene ninguna relación con la fábrica de confecciones BELCOR. Para que ambos centros de producción se relacionen entre sí SAFA deberá producir géneros que venderá en el mercado y BELCOR deberá comprar esos géneros para hacer sus prendas.

Por lo tanto, cuando existe propiedad privada
de los medios de producción, la única
forma de relacionar los distintos centros de
producción aislados es a través del intercambio
de productos en el mercado. Se llama
INTERCAMBIO MERCANTIL a esta compra y venta
de productos en el mercado.
Y se llama MERCANCIA a los objetos que se
intercambian en el mercado.

El intercambio de mercancías se basa en el hecho de que los compradores acuden al mercado a comprar productos que necesitan para vivir, para satisfacer sus necesidades de alimentos, ropa, utensilios, etc. Los productores de cada una de estas mercancías las llevan al mercado porque saben que ellas tienen una determinada utilidad para los compradores. A ningún productor se le ocurre producir una mercancía sin pensar antes en qué utilidad tiene para otros.

Por lo tanto, para que un producto llegue a ser una mercancía, es decir, para que valga la pena llevar un producto al mercado, éste debe ser un objeto útil: debe representar una determinada utilidad para la persona que lo va a comprar. Si el objeto no responde a ninguna necesidad humana, nadie querrá comprarlo. Nadie compraría, por ejemplo, basura.

Por último, debemos aclarar que no basta que un objeto sea útil para que pueda ser considerado mercancía. El aire, el agua del mar, etc., son objetos útiles, pero no son mercancías, porque no se venden en el mercado. Por la misma razón, tampoco es mercancía un chaleco que una madre le teje a su hijo.

 

0.11 El capital

Muchas personas creen que capital es lo mismo que dinero y llaman capitalista a cualquier persona que ha logrado juntar una cierta cantidad de dinero. Sin embargo, ellas están equivocadas.

El dinero que guarda un avaro en una caja de caudales, sin usarlo jamás, no es capital. Tampoco es capital el dinero que recibe un obrero como salario, dinero que gasta en comprar una serie de bienes de consumo para él y su familia.

Para que el dinero se transforme en capital es necesario que éste sea gastado en la compra de mercancías que permitan al dueño del dinero obtener más dinero después de que ellas hayan sido usadas en el proceso de producción.

Llamaremos CAPITAL al dinero que se emplea
en la compra de medios de producción y
de fuerza de trabajo, siempre que éstos estén
destinados a obtener plusvalía...

El capital, por lo tanto, es una categoría que no puede ser aplicada a cualquier sociedad: ella sólo puede aplicarse al sistema capitalista de producción.

Examinemos ahora cómo participan los medios de producción en el proceso de producción capitalista, cuál es el papel que desempeñan en este proceso.

Empecemos por lo que ocurre con las máquinas.

Una máquina, por ejemplo un telar mecánico, puede participar en varios procesos de producción de telas. Pero no tiene una duración infinita: a medida que se usa se va gastando. Si suponemos que dura unos 10 años, podemos decir que cada año pierde un décimo de su valor, y ello quiere decir que cada año transfiere a la mercancía esa cantidad de valor.

Si la máquina vale 100.000 €, es decir, si tiene trabajo incorporado por esa cantidad de euros, cada año transferirá a las mercancías producidas 10.000 € (100.000 : 10), y si se producen 5.000 productos con esa máquina al año, en cada producto irán incorporados 2 € (10.000 : 5.000) que expresan la cantidad de valor que las máquinas pasan a ellos.

Las máquinas no producen ningún valor nuevo, pero transfieren a las mercancías su valor poco a poco, es decir, en forma parcial. Veamos ahora lo que ocurre con las materias primas. Las materias primas (tanto las principales como las auxiliares) desaparecen totalmente, unas formando parte de los productos, otras, como es el caso de las materias de combustión, para procurar la energía y el calor necesarios al proceso de producción. Ellas transfieren, en consecuencia, totalmente su valor al producto.

Pero a pesar de la diferente forma en que transfieren su valor al producto, las máquinas y las materias primas tienen algo en común. Ni las unas ni las otras pueden crear valor, y sólo pueden transferir su valor en la medida que son puestas en acción por el trabajo humano.

El trabajó humano no tiene, por lo tanto sólo la capacidad de crear valor, tiene también la capacidad de hacer que los medios de producción transfieran su valor a los productos. Sin el trabajo humano el capitalista no sacaría nada con tener fábricas inmensas, repletas de máquinas modernas.

Debemos distinguir así dos formas de capital.

Llamaremos CAPITAL CONSTANTE al capital invertido
en medios de producción debido a que su valor
no cambia en el proceso de producción Llamaremos
CAPITAL VARIABLE al capital invertido en fuerza de
trabajo, debido a que ella produce más valor, y, por
consiguiente, hace variar el valor.

 

1. La explotación capitalista

¿Por qué un grupo de capitalistas puede acumular tanta riqueza mientras la mayoría de la Humanidad no tiene ni siquiera lo justo para vivir?

Para poder contestar estas preguntas debemos detenemos un momento en el análisis del proceso de trabajo, es decir, debemos analizar cuáles son los elementos que hacen posible la transformación de la naturaleza en productos útiles a los hombres.

¿En manos de quién están los medios de producción? ¿En manos de quién están los grandes minerales en su país? ¿En manos de quién están las fábricas y las tierras? Y lo primero que podemos contestar es que ellas no están en manos de los trabajadores, sino que están en manos de los capitalistas locales y extranjeros y de los dueños de las tierras.

En los países capitalistas subdesarrollados una parte muy importante de las riquezas va a parar a manos extranjeras, a los poderosos de los países capitalistas más desarrollados. Otra parte permanece en el país y se reparte entre los capitales locales, siendo los trabajadores los más perjudicados.

Los ricos suelen atribuir la pobreza a la falta de capacidad intelectual, a las enfermedades físicas, a la embriaguez, a la falta de cultura, a la indolencia, a la falta de espíritu creador del pueblo y hacen creer a las masas no politizadas que las grades riquezas de que dispone un pequeño grupo de ciudadanos dos se debe a sus méritos personales.

Si los obreros reclaman, el patrón les dice: "¿De qué se quejan? Yo los contraté por una jornada de tantas a tanto la hora; ¿acaso no es eso lo que les estoy pagando? Yo soy el dueño de esta fabrica; si no les gustan las condiciones de trabajo, vayan a buscar trabajo a otra parte." Pero, como los obreros saben que a donde vayan les dirán lo mismo, tienen que resignarse a trabajar para que el dueño de los medios de producción se enriquezca.

En el proceso de trabajo se establecen determinadas relaciones entre los propietarios de los medios de producción y los productores directos o trabajadores: Los que son dueños de los medios de producción imponen las condiciones de trabajo de tal modo que les favorezcan a ellos, es decir, explotan a los que no tienen estos medios.

La explotación no es algo eterno, tiene un origen histórico bien determinado. Ella aparece cuando un grupo de individuos de la sociedad logra concentrar en sus manos los medios de producción fundamentales despojando de estos medios a la mayor de la población. Y desaparecerá cuando se elimina la propiedad privada de los medios de producción y éstos pasan a ser propiedad colectiva de todo el pueblo.

 

2. Desigualdades sociales en la actualidad

- Un 15% de la población posee el 79% de la riqueza mundial; y, el 85% de la población, el 21% restante.

- Según la ONU, 250 familias tienen tanta riqueza como 2.400 millones de personas.

- A ello contribuyen los paraísos fiscales, cuya opacidad está bajo el manto del BM y el FMI. Sólo en el año 2.004, los banqueros como Botín y cia lograron evadir, por ese método, en impuestos, 11 billones de dólares. Además, las redes del blanqueo de dinero tendidas en torno a lo paraísos fiscales no son perseguidas

- 852 millones de personas padecen hambre en el Mundo; el número de personas hambrientas está incrementándose a razón de cuatro millones al año

- en la década de los 70, el número de hambrientos bajó en 37 millones de personas. En la de los 80, en unos 100 millones. En la segunda mitad de los 90, aumentó; África subsahariana puede pasar de tener el 20% de hambrientos del mundo a sumar el 30%

- el 40% de la población latinoamericana, unos 200 millones de personas, están por debajo de la línea de pobreza. En la década de los 80 habían 135 millones de personas en esta situación

- el 15% de la población latinoamericana, unos 80 millones de personas, está en situación de extrema pobreza

 

2.1 Desigualdades en los países pobres

ARGENTINA - Con la crisis del 2002, el 57% de los argentinos cayó en la pobreza. En la actualidad, los pobres aún representan el 30%, 10,7 millones de personas; el promedio de menores pobres es del un 46%,

BOLIVIA - 2,3 millones de los bolivianos no tienen acceso a agua potable y, a consecuencia del agua sucia, la diarrea es la primera causa de mortalidad infantil. Cada año 8 mil niños no llegan a los seis años

BRASIL - El ingreso medio del trabajador brasileño disminuyó 12,7 % entre 1995 y 2005; el desempleo era de 6,1 % en 1995 y subió a 9,3 % en 2005

COSTA RICA - El porcentaje de familias pobres que viven en las ciudades creció en 12,5% a lo largo de los últimos diez años, pasando del 39,7 % en 1995 al 52,2 % en 2005. El porcentaje de hogares en extrema pobreza instalados en zonas urbanas pasó de un 30,4 % en 1995 a un 47,9 % en 2005, lo cual representó un alza 17,5 puntos porcentuales; más de cuatro mil estudiantes perdieron la asistencia alimentaría por decisión del Ministerio de Hacienda

CHILE - Un 60% de los chilenos son pobres o extremadamente pobres; 20% de la población vive en la extrema pobreza; Chile ocupa el décimo lugar en el mundo con la peor distribución de la riqueza; el 70% de su población presenta una alta vulnerabilidad social, lo que significa que al perder su fuente laboral caen bruscamente en la pobreza; en 2003, 'mientras el ingreso promedio del primer decil (el más pobre) era 60.000 pesos (115 dólares), el promedio del ingreso del décimo decil (el más rico) era 2.000.0000 de pesos (3.846 dólares)'

ECUADOR -La deuda ecuatoriana asciende a unos 17 mil millones de dólares entre acreedores públicos y privados; con el gobierno Correa, en 2010 la inversión social debe pasar del 22% del pasado año al 38,4%; el pago de la deuda exterior se reducirá, y pasará del 38% en 2006 al 28% en este año y al 11,8% en 2010; 3.000.000 de ecuatorianos han abandonado el país en los últimos años

GEORGIA - la mitad de la población ha abandonado el país desde la reinstauración del capitalismo

GUATEMALA - El 20% de la población más rica se queda con el 59.5% de los ingresos, mientras que el 20% más pobre apenas recibe el 2.9% de la riqueza.

GUINEA ECUATORIAL - Tiene unos ingresos procedentes de los pozos de petróleo descubiertos en la década de los noventa de 3.000 millones de dólares al año. Con estos beneficios, su población debería tener la segunda renta per cápita más elevada del mundo, pero está a la cola del Indice de Desarrollo Humano de la ONU; El país ha sido calificado por Transparencia Internacional como el décimo más corrupto del mundo, y a ello contribuyen las petroleras: en 2004 se descubrió que habían desviado 700 millones de dólares a 60 cuentas de Obiang en el banco Riggs.

INDONESIA - más de 40.000 indonesios salen anualmente de su país con el sueño de encontrar una vida mejor, pero acaban convertidos en esclavos tras caer en las redes de traficantes de personas.

MEXICO -cerca de la mitad de la población, unos 55 millones de personas viven en pobreza; un 25% de los mexicanos gana menos de un dólar al día

NEPAL - El índice de indigencia es del 59% y la tasa de analfabetismo del 56% en hombres y del 85% en mujeres; provee de mano de obra casi esclava para las empresas transnacionales.

NICARAGUA - 47% de los habitantes están en la pobreza general y, entre ellos, 17% en la pobreza extrema; la desnutrición crónica afecta al 27% de la población infantil que va a la escuela primaria; "en algunos municipios y departamentos hay entre 50 y 58 por ciento de desnutrición a nivel de toda la población", "en 58 de los 153 municipios del país los pobladores tienen grados de desnutrición de grave a extrema", apuntó Missair; entre el 2000-2004 la tasa acumulada de la inflación alcanzó el 44.9 por ciento, mientras que tasa acumulada de incrementos de los salarios medio real llegó a 14.9 por ciento; alrededor de un millón de nicaragüenses están en el extranjero (Estados Unidos, Costa Rica, El Salvador, etcétera), lo que representa el 18.86 por ciento de la población total

PANAMA - De 1970 a 1990 la deuda externa llegaba a 3.815 millones de dólares, y a mediados de este periodo, en la década de los 80, se pidieron créditos por 1.793 millones para poder cumplir con los pagos de este servicio; para 1990 la deuda era de 4.008 millones de dólares, pese a que el Estado panameño había pagado alrededor de 7.222 millones de dólares entre 1970 y 1990; para el año 2000 la deuda externa había aumentado de 4.008 millones a 5.632 millones; del 2000 al 2006 la deuda externa se incrementó muy rápidamente, pasando de 5.632 millones a 10.549 millones de dólares. En la década de los 70 Panamá, como los demás países latinoamericanos, fue inundado con excedentes monetarios que no podían utilizar los países desarrollados (fuente: Instituto de Estudios Nacionales de la Universidad de Panamá.)

RUSIA - cada año la población disminuye en un millón de habitantes; hacia el 2020 el país podría haber perdido un 20% de su población a causa de la elevada tasa de mortalidad, sobretodo entre adultos jóvenes. Cada año mueren 700.000 personas y la esperanza de vida en los hombres ha bajado a los 58,9 años y 72,4 en las mujeres; cerca de 30 millones de rusos viven fuera de las fronteras de su país

En los países del Tercer Mundo las desigualdades vienen de lejos: tienen sus raíces en la desigual distribución de la tierra. He aquí algunos ejemplos:

BRASIL - el 1% de la población posee casi el 50% de los campos productivos; hay entre 25.000 y 40.000 trabajadores esclavos, la mayoría, hombres de entre 25 y 40 años. La Iglesia católica sostiene que la cifra real es más elevada, y sostiene que hay 85.000 esclavos. Desde 1995 han sido liberados 18.464 trabajadores

(NOTA: el MST controla alrededor de 10 millones de hectáreas, y ha logrado, desde su creación, que 400 mil familias fueran asentadas)

BOLIVIA - El 91 % de las tierras cultivables está en manos de latifundistas; el 71 % de la población debe conformarse con el 9 % de la tierra.

Hay colectivos en todo el mundo doble o triplemente explotados, como es el de la mujer:

GUATEMALA - Durante los últimos seis años se han registrado aproximadamente 2.200 casos de femicidio

INDIA - diez millones de niñas han sido asesinadas a manos de sus padres en los últimos 20 años, bien antes o inmediatamente después de nacer; en Salem, al sur de la India, una niña tiene menos posibilidades de sobrevivir que en cualquier otra parte del mundo. El 60% muere en el vientre materno por aborto o tras nacer.

PERU - Un promedio de 1.258 mujeres peruanas en edad fértil mueren al año por complicaciones durante el embrazo

SUDAN - Las Naciones Unidas han investigado a 319 "cascos azules" por explotación sexual y abusos sexuales en las misiones de paz entre enero del 2004 y noviembre pasado; lo mismo se puede decir de todas las guerras que se han producido en el Africa Subsahariana.

NICARAGUA - la mortalidad materna asciende a 97 muertes por cien mil nacidos vivos en el 2003; más del 35 por ciento de la población adulta es analfabeta, de la cual más del 50 por ciento son mujeres.

Particularmente doloroso es ver que, mientras que hoy disponemos de medios más que suficientes para solucionar gran parte de los problemas de salud de toda la Humanidad, la situación de la salud nunca fue tan preocupante. Algunos ejemplos:

GLOBALIZACIÓN

· Más de mil millones de personas no tienen acceso regular al agua potable, lo que provoca que 1,8 millones de niños mueran cada año de diarreas causadas por beber este líquido en mal estado. La ONU considera que son necesarios 7.812 millones de euros anuales para inversiones en canalizaciones, saneamiento y abastecimiento de agua en los países menos desarrollados, 3.359 millones más de lo que se aporta actualmente. Esa suma, según Naciones Unidas, equivale a cinco días de gastos militares en el mundo. Esta acción, que serviría según la ONU para salvar a un millón de niños en la próxima década, debería ir acompañada de otras actuaciones, como un establecimiento de tarifas básicas y el establecimiento de leyes que aseguraran la cantidad mínima de agua a toda la población.

· más de 30.000 niños menores de cinco año mueren cada día en todo el mundo debido a la pobreza

· de las 11 millones de muertes en menores de cinco años, 70 por ciento se deben a la malnutrición o a enfermedades como diarreas, malaria o infecciones en las vías respiratorias.

· el número de niños que viven en las calles se estima en 100 millones.

· 300 millones de niños en el mundo pasan hambre y 18 mil mueren cada día por escasez de alimentos

· La vacuna triple vírica (para la difteria, tétanos y tosferina) no es accesible para 28 millones de niños en el mundo; 2,5 millones de menores mueren por falta de la combinación más esencial.

· mientras que en los países desarrollados el aporte familiar representa cerca el 19.5 por ciento del gasto total en salud, en América Latina representa el 36.8%, en Nicaragua esta cifra es del 50.9% del gasto total en salud.

AFRICA -

· Cada año 1.160.000 bebés mueren en Africa subsahariana antes de cumplir un mes de vida

· medio millón de bebés africanos mueren el día que nacen. La mitad de las muertes neonatales en Africa se reportan en Nigeria, República Demócratica del Congo, Etiopía, Tanzania y Uganda

· en la década de los setenta, los médicos emigraban a razón de 2.000 por año. En los ochenta, ya eran 8.000 por año y ahora son unos 23.000. Hay más doctores etíopes en Chicago que en Etiopía. Más profesionales de Ghana trabajando en el extranjero que en su país. El 70% de los médicos graduados en Zimbabue en los noventa se ha marchado

· en 1960, en Africa se registraban el 14% de todas las muertes de menores de 5 años. En 1980, el porcentaje se situó en el 23%, y en el 2003, la cifra se disparó hasta el 43%.

GUATEMALA - el 13% de la población no tiene acceso a la salud y el 25 por ciento no cuenta con agua entubada; 1 de cada 2 niños padece hambre, mientras que 16 mil personas mueren al año por enfermedades relacionadas con ese fenómeno

EEUU -

· mientras entre los blancos y los hispanos la tasa -medida en niños que fallecen por cada mil nacimientos- está al nivel de las de los países desarrollados, entre los hijos de mujeres negras la tasa es más del doble: 13,6.

· el sistema de salud estadounidense ocupa el último sitio en una lista que clasifica la asistencia sanitaria de países ricos en términos de calidad, acceso y eficiencia

· EEUU tiene el sistema de salud más caro del mundo (el dinero se lo quedan las compañías privadas que negocian con la salud) y obtiene un rendimiento más bajo que otros países; 45 millones de estadunidenses, equivalente a 15% de la población, no tiene seguro médico.

· La tasa de mortalidad laboral entre los hispanos fue 23% más alta que la de todos los trabajadores en general en 2005, la cifra global de accidentes mortales en centros de trabajo disminuyó en relación a 2004, la de los hispanos aumento un 2% en el mismo período; el total de accidentes fatales en todo el país en 2005 fue de 5,734, de los cuales 923 correspondieron a hispanos, el registro más alto en la historia del país (fuente: Central Sindical AFL-CIO)

INDIA - el 46% de los niños menores de tres años están mal alimentados y hasta un 80% de ellos sufre de anemia; las embarazadas en el 58% de los casos están anémicas

INDONESIA - unos 13 millones de niños menores de cinco años padecen malnutrición crónica; en las zonas urbanas el porcentaje de niños por debajo de su peso es del 24,5 por ciento, y el de los que tienen una estatura inferior a la media, del 37,3 por ciento

NICARAGUA -En 1989, el Estado invertía en salud 35 dólares por persona por año. En el 2005, la inversión fue de 16 dólares por persona por año. En medicamentos la inversión era de 32.3 millones de dólares en 1989, en el 2005 fue solamente de 12 millones de dólares. Para el 2005, sólo el 40 por ciento de la población nicaragüense tiene acceso a los medicamentos esenciales; en el 2005, cerca del 30% de los menores de cinco años tienen algún grado de desnutrición.

PERU - La malnutrición crónica se eleva a uno de cada cuatro niños; en algunas regiones uno de cada dos niños padece malnutrición crónica

 

2.2 Desigualdades en los países ricos

¿Existe la pobreza en los países desarrollados?

El hambre y la pobreza no son sólo patrimonio de los países de la periferia. En el centro imperialista toma cuerpo el empobrecimiento absoluto de masas crecientes del proletariado. La precariedad laboral universalizada, la extensión de un modelo basado en el más absoluto dominio del capital sobre el trabajo junto con la congelación salarial, ha hecho emerger situaciones como la de los motines parisinos. Como diría Jean-Paul Sartre "el tercer mundo empieza en los barrios obreros de nuestras ciudades". Como prueba de ello, los siguientes datos: en EEUU hay 36 millones de pobres (12,5% de la población) y, en Alemania, el 13,5%; y, el 20%, en el Estado Español.

ALEMANIA -

· la pobreza llega en el Este a un 20% de los ciudadanos, en el Oeste a un 4%. Son unas 6.500.000 personas. Dos terceras partes de esta gente han perdido sus puestos de trabajo"

· 7,2 millones de alemanes no pueden pagar sus deudas; el 10% tienen deudas que sobepasan sus capacidades de pago

· en 2006 121.800 alemanes presentaron declaración de insolvencia, un 22% más que el año anterior

· la emigración femenina de la exRDA hacia al oeste llega al 25% en algunas zonas y amenaza la estabilidad social; la población global de la exRDA se ha reducido en un 10%

FRANCIA -

· en Clychi, donde se inició el movimiento de protesta de los barrios de París hace un año, el 23,5% de la gente está en el paro; el departamento de Seine-Saint Denis, cerca de París, tiene un índice de paro de más del 45%

· tres millones de personas viven en apartamentos insalubres o considerados indignos de acoger a un ser humano, entre 80.000 y 100.000 personas duermen en la calle y otro millón de personas lo hacen en condiciones precarias: residencia social, habitación de hotel realquilada, en un cámping, en un provisional apartamento de inserción social o en algo muy parecido a una chabola

· En 2005, sólo se construyeron 7.500 viviendas para gente sin recursos

JAPÓN - Más de 32.000 personas se suicidaron en 2006, el noveno año consecutivo con más de 30.000 casos

EEUU -

· Entre 2 mil y 3 mil cadáveres de hombres, mujeres y niños han sido encontrados a lo largo de la frontera suroeste desde 1995, incluyendo por lo menos mil en el sur de Arizona, lo cual es 10 veces más el número de víctimas que el total provocado por el muro de Berlín durante sus 28 años de existencia; el muro que construirán en la frontera mejicana tendrá una longitud de 1.200 km y costará un millón de dólares por cada kilómetro

· se han malgastado 1 000 millones de dólares como ayuda individual fraudulenta por los efectos del Katrina en Nueva Orleáns: contratos multimillonarios se han dado a firmas con conexiones políticas

· tres millones y medio de personas han tenido que vivir en la calle en algún momento cada año, y de ellos 1,3 millones son niños

· más de 37 millones de personas viven en la pobreza en Estados Unidos y el índice de pobreza ha aumentado de 11,3% en 2000 a 12,6% en 2005; 34 millones de pobres había en 1999; El 19.6% de los latinos pasan hambre

· ¿Comida o renta? Esa es la decisión a la que se enfrentan a diario aproximadamente 1,2 de los 8,2 millones de personas que viven en Nueva York.

· El 25% de los 1,9 millones de niños de Nueva York están viviendo bajo la línea de pobreza,

· 40% de las familias con hijos tuvo dificultades para comprar comida en el 2005 y 20% de los niños de la ciudad dependen de la alimentación gratuita

Para entender porqué se producen estas situaciones, hay que analizar el proceso de producción.

 

3. La plusvalía

 

3.1 Valor y trabajo socialmente necesario.

Detrás del costo de producción el trabajo humano. Sin trabajo humano no hay producción. Toda mercancía tiene siempre, entonces, trabajo humano incorporado. Esta característica común a todas las mercancías es lo que las hace comparables, intercambiables.

Llamaremos valor de una mercancía
a la cantidad de trabajo que ella
tiene incorporado.

El precio de una mercancía puede variar según la oferta y la demanda, pero la oferta y la demanda no explican el valor de las mercancías.

Llamaremos LEY DEL VALOR a la ley que rige
el intercambio de mercancías. Ella expresa
que este intercambio está regido en última
instancia por la cantidad de trabajo incorporado
en ellas.

Pues bien, hemos afirmado que el valor de una mercancía está determinado por la cantidad de trabajo que ha sido incorporado en ella. ¿Quiere ello decir que el valor de una mercancía está determinado por la cantidad de trabajo individual, es decir, por el tiempo que tarda un individuo en producir una mercancía? No; si así fuera, existirían tantos valores como cantidades de tiempo que emplean los distintos individuos en producir los productos; es decir, existirían tantos valores como grados de rendimiento individual en el trabajo.

Si una modista hace un vestido en 12 horas, otra en 16 y otra en 18 horas, existirían tres valores para los vestidos. Pero veamos qué pasa si estas tres modistas van a vender sus vestidos al mercado. La que trabajó 18 horas tratará de venderlo a un precio que le permita pagar esas 18 horas; ahora bien, las demás, al ver que ella vende a un precio más alto, tratarán de vender a ese mismo precio, ganando más dinero con menos trabajo.

Sin embargo, qué ocurrirá entonces en el mercado: muchas otras modistas, atraídas por el alto precio de los vestidos, se pondrán a fabricarlos, pero como existirán demasiados productos de este tipo en el mercado, se verán obligados a bajar los precios. Ahora bien, suponiendo que la oferta y la demanda coincidan, es decir, suponiendo que se producen tantos vestidos como los que se necesitan en la sociedad, ¿a qué precio se venderán los vestidos: al precio que implica la mayor cantidad de horas de trabajo o al precio que implica la menor cantidad de horas?

El valor no se calcula tomando en cuenta la cantidad de trabajo mayor, ni la cantidad de trabajo menor, sino la cantidad de trabajo promedio. Pero, ¿cómo se calcula la cantidad de trabajo promedio?

Pongamos un ejemplo. En una sociedad se necesitan 1.000 camisas.

Estas son producidas por 110 camiseras que tardan entre dos y seis horas en producirlas. ¿Cuál será el tiempo socialmente necesario para producirlas? La producción de 1.000 camisas necesarias para la sociedad ha implicado el gasto de 3.800 horas. Si dividimos las 3.800 horas por el número de camisas que se hicieron (3.800 : 1.000) obtenemos un promedio de 3,8 horas por camisa, es decir, de 3 horas 48 minutos. Este será el tiempo socialmente necesario para producir las camisas.

Después de lo dicho, parecería que el tiempo de trabajo socialmente necesario pudiera entenderse como: el tiempo de trabajo que se emplea en producir un objeto dependiendo de la tecnología media, las aptitudes medias de los trabajadores y las condiciones medias de trabajo en la sociedad.

Sin embargo, si entendemos el tiempo de trabajo socialmente necesario de esa manera, tendríamos que aceptar que todo el trabajo que se realiza en la sociedad resulta siempre necesario. Pero sabemos que esto no es así, que muchas veces se produce más de lo que la sociedad necesita. Esto lo conocen mejor que nadie los pequeños agricultores situados en los alrededores de las grandes ciudades dedicados al cultivo de hortalizas. Muchas veces ellos llegan al mercado y sus productos simplemente no se venden, porque el conjunto de los agricultores produjo más de lo que el público pedía, por ejemplo, sólo 50 personas querían comprar una lechuga cada una, y se ofrecían 100 lechugas en el mercado: 50 lechugas quedan por lo tanto sin venderse. Esto quiere decir que el tiempo que se empleó en producir esas 50 lechugas era un tiempo de trabajo superfluo.

Veamos cómo se refiere Marx a este problema en su libro "El Capital": "Supongamos (...) que cada pieza de lienzo que viene al mercado no encierra más que el tiempo de trabajo socialmente necesario. A pesar de eso, puede ocurrir que en la suma total de piezas de lienzo que afluyen al mercado se contenga tiempo de trabajo superfluo. Si el estómago del mercado no es suficientemente capaz de asimilar la cantidad total de lienzo que afluye a él al precio normal de 2 chelines por vara, tendremos en ello la prueba de que se ha invertido en forma de trabajo textil una cantidad excesiva del tiempo total de trabajo de la sociedad. El resultado será el mismo que si cualquier tejedor hubiese invertido en su producto individual más tiempo de trabajo del socialmente necesario. Los que juntos la hacen, juntos la pagan". (Tomo I, pp.67-68).

Por lo tanto, para definir el tiempo socialmente necesario deben considerarse:

a) las condiciones sociales medias de producción.

b) las necesidades que la sociedad tenga de ese producto

Llamarems TIEMPO DE TRABAJO SOCIALMENTE NECESARIO
al tiempo de trabajo que se emplea en producir un objeto
cuando se utilizan la tecnología media, las aptitudes
medias y las condiciones medias de trabajo de la
sociedad, siempre que se tengan en cuenta las necesidades
que la sociedad tiene de ese producto.

No obstante, ninguno de estos aspectos permanece estático: van variando a través del tiempo. Ello produce una modificación del tiempo de trabajo socialmente necesario, el que a medida que se perfeccionan estos elementos tiende a ir disminuyendo.

Ahora bien, la introducción de una nueva máquina sólo influye en el tiempo de trabajo socialmente necesario si esta innovación se generaliza rápidamente.

Si una camisera empieza a utilizar una máquina de coser eléctrica, que le permite coser una camisa en una hora, y todas las demás siguen utilizando las viejas máquinas a pedal, esta innovación no influirá grandemente en el tiempo de trabajo socialmente necesario y, por el contrario, permitirá a esta camisera ganar más, ya que el valor que regula los precios será calculado todavía de acuerdo al tiempo medio social, que es mayor que el que ella emplea, y ella, al vender la camisa, obtendrá una mayor cantidad de dinero que las otras camiseras. Esta es la razón por la que en las economías basadas en el intercambio (comprendiendo en ellas también a la economía capitalista), los propietarios individuales se esfuerzan en introducir nuevas máquinas y en guardar el secreto de sus adelantos técnicos. Esto último lo hacen porque ellos saben que a medida que se generaliza la utilización de una determinada máquina, tiende a bajar el tiempo socialmente necesario para producir una mercancía y, por lo tanto, su precio.

Ahora podemos definir en forma más rigurosa el concepto de valor:

Llamaremos VALOR a la cantidad
de trabajo socialmente necesario
incorporado en una mercancía.

Hasta aquí, para facilitar la exposición hemos supuesto que todos los trabajos eran iguales, pero eso no es así. Una hora de trabajo simple no vale lo mismo que una hora de trabajo complejo. El valor que produce el trabajo de un tornero especializado es mucho mayor que el que produce un trabajo simple como es el que se emplea en el traslado del material de un lugar a otro, el embalaje, etc.

 

3.2 Imposibilidad de obtener plusvalía por medio del intercambio.

La fórmula del intercambio mercantil simple sería:

M - D - M (mercancía - dinero - mercancía)

Y la fórmula del intercambio capitalista sería:

D - M - D+d. (dinero - mercancía - dinero+beneficio)

La esencia del régimen capitalista de producción, a diferencia del régimen de producción servil, es que sólo puede existir si se reproduce en forma ampliada (es decir, a una escala siempre mayor), Esto provoca una continua acumulación del capital, es decir, un continuo crecimiento del dinero destinado a comprar medios de producción y fuerza de trabajo. Crecen las fábricas, se modernizan, se crean nuevas industrias... y los capitalistas tienen para uso propio tantos bienes como ninguna otra clase social dominante en la historia de la Humanidad.

Ahora bien, la primera pregunta que surge es: ¿de dónde saca el capitalista esta mayor cantidad de dinero?

¿Podrá provenir de una sobreelevación de los precios, es decir, de la venta de las mercancías por encima de su valor? Si los capitalistas fueran un grupo que sólo vendiera y nunca tuviera que comprar, quizás podría explicarse así la cosa. Pero la realidad es diferente: el capitalista, al mismo tiempo que vende sus productos, tiene que comprar otros productos para poder producir. Tiene que comprar materias primas e instrumentos de trabajo a otros capitalistas. Pues bien, si éstos subieran también los precios se produciría una especie de compensación a nivel social. Lo que ganarían como vendedores lo perderían como compradores. Por lo tanto, la ganancia que obtiene el capitalista no puede ser explicada a través del intercambio, es decir, diciendo que vende sus productos a un precio más alto que lo que valen.

¿Cómo explicar entonces que vendiendo los productos a su valor los capitalistas puedan obtener un cierto margen de ganancia? Este problema sólo puede ser resuelto si entre las mercancías que el capitalista necesita comprar para producir encontramos una mercancía especial que tenga la particularidad de producir más valor, a través de su uso, que lo que el capitalista paga por ella en el mercado.

¿Cuáles son las mercancías que el capitalista compra para producir? Ellas son las materias primas, los instrumentos de trabajo, la fuerza de trabajo, etc.

¿Cuál de ellas es la que al ser usada produce valor? Si el origen último del valor es el trabajo humano, esta mercancía no puede ser sino la fuerza de trabajo humano: ella es la única mercancía capaz de crear valor, y, por lo tanto, es la única que podría crear más valor.

Antes de analizar las condiciones precisas en que la fuerza de trabajo produce más valor para el capitalista, veamos cuáles son las circunstancias que determinan que la fuerza de trabajo se transforme en una mercancía.

 

3.3 La fuerza de trabajo como mercancía y su valor.

La fuerza de trabajo no es una mercancía en cualquier sociedad. Ni en la esclavitud, ni en el modo de producción servil, los trabajadores vendían libremente su fuerza de trabajo. En el primer caso todo su ser pertenecía al amo; en el segundo caso existía un determinado tipo de relación de dependencia que obligaba al siervo a realizar una cierta cantidad de trabajo para el señor.

En consecuencia, en el régimen de producción capitalista el obrero es un vendedor de su fuerza de trabajo, y el capitalista es el comprador de esa mercancía que se ofrece en el mercado.

Veamos ahora qué es lo que determina el valor de esta mercancía llamada fuerza de trabajo.

Si el valor de una mercancía depende del tiempo de trabajo socialmente necesario para producirla, ¿cómo aplicar la ley del valor a la fuerza de trabajo?

Parece difícil aplicar esto a la fuerza de trabajo, ya que ella no es producida en fábricas sino que es el producto de la multiplicación de la vida humana.

Sin embargo, un examen atento del funcionamiento del sistema capitalista nos hace ver que la mercancía fuerza de trabajo no es una excepción ni un caso privilegiado de mercancía.

Veamos en qué consiste el uso que el capitalista hace de la fuerza de trabajo.

El obrero debe trabajar para el capitalista durante el tiempo que determina el contrato de trabajo. Ahora, bien, trabajando, actuando sobre la naturaleza, el obrero gasta una cierta cantidad de su fuerza muscular, nerviosa, cerebral, es decir, una cierta cantidad de energía.

Pero para conservar su fuerza de trabajo debe reponer cada día la energía gastada. Y para esto deberá comer una cierta cantidad de alimentos y tener que dormir y como abrigarse, es decir, necesita consumir una cierta cantidad de bienes de consumo: alimentos, ropa, casa, etc.

Por otra parte, es necesario que esta fuerza llegue constantemente al mercado, y para ello es necesario asegurar que los obreros tengan hijos, de modo que no falten nuevos obreros. El trabajador debe tener, por lo tanto, los medios suficientes para sostener una familia.

Si un obrero tiene mujer y cinco hijos y el salario que recibe le alcanza para comprar sólo medios de subsistencia para él, es evidente que repartirá estos medios entre toda su familia y no podrá así reponer toda su energía gastada. Por lo tanto, la manutención de una familia debe estar comprendida obligatoriamente en el valor de la fuerza de trabajo.

Además de todo lo anterior, el obrero tiene un cierto número de necesidades que corresponden a su grado de cultura y al nivel general de desarrollo de su país, que también deben ser consideradas. El obrero europeo o norteamericano gana mucho más que el obrero latinoamericano.

Veamos qué ocurre con los obreros especializados. En este caso, se debe tener en cuenta el tiempo de trabajo socialmente necesario que gastó durante el aprendizaje de su especialización, así como las necesidades de conservación y de elevación de su nivel. Aquí se encuentra la explicación de la existencia de salarios más altos de los trabajadores especializados.

EL VALOR DE LA FUERZA DE TRABAJO es igual, por lo tanto, al valor de todos los productos que son necesarios para su conservación y reproducción en una sociedad determinada. Es decir, es igual al tiempo de trabajo necesario para producir esos bienes de consumo.

En este valor hay que considerar los siguientes puntos:

a) necesidades básicas de él y su familia.

b) necesidades culturales.

c) nivel de especialización.

Cuando existe una oferta de trabajo igual a la demanda, el capitalista se ve obligado a pagar la fuerza de trabajo más o menos igual a su valor. Sin embargo, en la realidad esto no ocurre así, ya que en general se paga menos de lo que vale la fuerza de trabajo. Esto se debe a que existe un gran paro, y siempre es mayor entonces el número de trabajadores que buscan empleo que la cantidad de trabajos que se ofrecen en el mercado.

 

3.4 La formación de la plusvalía.

El capitalista y el obrero se encuentran en el mercado de trabajo, Este último ofrece como mercancía su fuerza de trabajo. El capitalista la compra por una determinada cantidad de dinero para hacerla trabajar durante un cierto período de tiempo; por ejemplo, 8 horas. Habiéndola comprado, el capitalista puede disponer de la fuerza de trabajo como valor de uso, es decir, puede hacerla trabajar y así lo hace.

Ahora bien, si la ha comprado en 40 € diarios, y si estos 40 € representan en dinero 4 horas de trabajo, el obrero le habrá restituido al capitalista en esas cuatro horas el dinero que pagó por él. Pero como la fuerza de trabajo tiene la cualidad de producir más trabajo que el necesario para reproducirla y el capitalista lo sabe, la hace trabajar las 8 horas. El valor creado en las últimas cuatro horas constituye una ganancia neta para el capitalista.

Se llama PLUSVALIA al valor que el obrero
crea más allá del valor de su fuerza de trabajo.
Se llama TIEMPO DE TRABAJO NECESARIO
O PAGADO al tiempo de trabajo en que el
obrero reproduce su fuerza de trabajo.
Se llama TIEMPO DE TRABAJO EXTRA O
NO PAGADO al tiempo en que crea
plusvalía para el capitalista.

La plusvalía absoluta y la plusvalía relativa. La primera forma que encuentra el capitalista para aumentar sus ganancias es prolongar al máximo la jornada de trabajo. De esta manera después que el trabajador ha producido el valor equivalente al valor de su fuerza de trabajo, sigue trabajando muchas horas más en las que sólo produce plusvalía para el capitalista.

Si en cuatro horas produce el valor que equivale a su fuerza de trabajo, y trabaja otras 4 horas, producirá una plusvalía de un 100 por ciento. Pero si el capitalista consigue alargar la jornada de trabajo a 12 horas, es muy claro que producirá el doble de plusvalía y la tasa de explotación se elevará a un 200 por ciento.

Esta forma de obtener más plusvalía es muy conveniente para el capitalista, ya que él no aumenta sus gastos ni en máquinas ni en locales y logra entonces, sin ningún desembolso adicional, una explotación mayor de la fuerza de trabajo.

Este fue el procedimiento que se impuso en los comienzos del capitalismo, cuando se trabaja 16 ó 18 horas diarias. Pero no se puede prolongar indefinidamente la jornada de trabajo.

Los capitalistas no pueden aumentar ahora sus ganancias alargando la jornada de trabajo; por el contrario, muchas veces presionados por la lucha de los obreros, deben acortarla.

¿Cómo pueden los capitalistas, en estas condiciones, seguir obteniendo más ganancias, sin lo cual no podrían seguir existiendo como capitalista?

El capitalista individual, al introducir una máquina mejor, logra producir a costos más bajos que sus competidores.

Un telar moderno logra producir muchos más metros de tela en una hora de trabajo que un telar rudimentario; de esta manera cada metro de tela se abarata, ya que incluye menos horas de trabajo incorporadas en él.

De esta manera logra obtener una ganancia extraordinaria que surge de la diferencia entre el valor individual de sus productos y el valor social que este tipo de productos tiene en el mercado.

Pongamos un ejemplo: si un capitalista introduce un telar que le permite producir el doble de tela que antes por hora, el valor de ese producto se reduce mucho, pero como el resto de los capitalistas trabaja todavía con telares más antiguos, el valor social o valor propiamente dicho de la tela es superior al valor individual, y como es este valor el que regula el precio de venta de la tela, nuestro capitalista venderá al mismo precio que los demás, teniendo un costo de producción mucho menor y con ello obtendrá una ganancia extraordinaria.

Pero ocurre que los capitalistas se ven obligados a ir perfeccionando continuamente sus maquinarias, ya que si no lo hacen, no serán capaces de competir con los demás capitalistas de su rama. Si un capitalista se queda atrás, si no logra aumentar la productividad de su trabajo al mismo ritmo de los demás, sus costos de producción serán más altas, y, como no puede sino vender al precio que gira en torno al valor, ganará menos, hasta que llegue el día en que no ganará nada, viéndose obligado a cerrar su fábrica. Ahora bien, la introducción generalizada de las máquinas en los distintos sectores de la producción, especialmente en los sectores que producen bienes de consumo, se traduce a nivel del sistema capitalista como tal en una disminución del valor de la fuerza de trabajo, ya que su valor depende, como hemos visto, del valor de los bienes de consumo que necesita para vivir.

Si el valor de los artículos de consumo popular baja, baja también el valor de la fuerza de trabajo, y se necesita, por lo tanto, menos tiempo para reponer su valor, es decir, menos tiempo de trabajo necesario o no pagado.

Si antes se producía el 100 % de tasa de plusvalía haciendo trabajar al obrero 16 horas diarias, 8 para producir el valor correspondiente a su fuerza de trabajo y 8 para producir la plusvalía para el capitalista, ahora, reducida la jornada a 8 horas, se puede obtener el mismo 100 % de tasa de plusvalía, logrando que el trabajo necesario se reduzca a 4 horas. Y si logra reducir a menos horas, aumentará a más del 100 % la tasa de plusvalía.

De esta manera, a través de las motivaciones individuales de los capitalistas que los llevan a la búsqueda de ganancias extraordinarias, en el sistema capitalista se establece un mecanismo que permite aumentar la plusvalía sin aumentar la jornada de trabajo y sin aumentar la intensificación del trabajo. Este mecanismo consiste en disminuir el tiempo de trabajo necesario.

Llamaremos PLUSVALIA ABSOLUTA a la plusvalía
que se obtiene alargando la jornada de trabajo
o intensificando el uso de la fuerza de trabajo.
Llamaremos PLUSVALIA RELATIVA a la plusvalía
que se obtiene disminuyendo el tiempo de trabajo necesario.

4. Las clases sociales

¿Quiénes son sus enemigos? ¿Quiénes son sus amigos? Esta es una cuestión primordial para la revolución. Las luchas revolucionarias que han triunfado han sido aquellas en que los revolucionarios supieron unirse con sus verdaderos amigos y combatir a sus verdaderos enemigos.

4.1 El concepto de clases sociales

Las diferentes relaciones sociales de producción dan origen a grupos sociales diferentes. Estos grupos son las llamadas clases sociales.

Lenin define las clases sociales de la siguiente manera: "Las clases son grandes grupos de hombres que se diferencian entre sí por el lugar que ocupan en un sistema de producción social históricamente determinado, por las relaciones en que se encuentran con respecto a los medios de producción (relaciones que las leyes refrendan y formulan en gran parte), por el papel que desempeñan en la organización social del trabajo, y, consiguientemente, por el modo y la proporción en que perciben la parte de la riqueza social de que disponen. Las clases son grupos humanos, uno de los cuales puede apropiarse el trabajo de otro por ocupar puestos diferentes en un régimen determinado de economía social".

¿Cuál es la respuesta de la ideología burguesa a esta pregunta? Los pobres son pobres porque "son poco inteligentes", porque "son viciosos", porque "no se esfuerzan por superarse", porque "son ignorantes", etc.

El gran mérito de Marx es haber demostrado que la desigualdad social no depende de naturalezas humanas mejor o peor dotadas, sino que dependen fundamentalmente del tipo de relación que tienen los individuos con los medios de producción.

 

4.2 El concepto de burguesía o clase capitalista

Se llama burguesía o clase capitalista a la clase explotadora del modo de producción capitalista. Tenemos tres tipos de capitalistas: los capitalistas dueños del dinero o capitalistas financieros (banqueros), los capitalistas industriales o dueños de las fábricas y los capitalistas comerciales o dueños de almacenes distribuidores. Entre los tres se reparten la plusvalía que se obtiene en el proceso de producción propiamente tal.

Entre estas distintas fracciones de la clase burguesa pueden existir contradicciones, aunque ellas sólo tienen un carácter secundario en relación a la contradicción principal, que es la de toda la clase capitalista contra el proletariado.

Es importante señalar que la división de la burguesía en estas fracciones se da principalmente en la época del capitalismo de libre competencia. Más tarde, la centralización capitalista lleva a una fusión de los capitales industrial, comercial y financiero. Esta es la etapa del capitalismo monopólico, donde los tres tipos de capital se concentran nuevamente en las mismas manos. Surgen entonces nuevas contradicciones dentro de la clase capitalista, las que ahora se plantean entre la burguesía monopólica y el resto de la burguesía mediana y la burguesía pequeña, que sufren de diferentes maneras la explotación monopólica.

Llamaremos BURGUESIA O CLASE CAPITALISTA
a la clase que controla y dirige el sistema de producción
capitalista. Con dinero acumulado compra medios de
producción y fuerza de trabajo a fin de obtener una
cantidad de dinero mayor de la que invirtió al iniciar
este proceso, dinero que obtiene través del trabajo no
pagado de los trabajadores del sector industrial.

 

4.3 El proletariado o clase obrera

El proletariado o clase obrera es la clase explotada del modo de producción capitalista. Ahora bien, de la misma manera en que no todo hombre que posee dinero es capitalista, no todo hombre que vende su fuerza de trabajo es obrero. La clase obrera está formada sólo por aquellas personas que al vender su fuerza de trabajo producen o realizan plusvalía para quienes la compran; es decir, está formada por los trabajadores de la industria, del comercio y de los bancos.

Distinguiríamos así, en un primer paso, tres fracciones de la clase obrera que corresponden a las tres fracciones de la burguesía: obreros industriales, obreros comerciales y obreros bancarios.

No incluimos, por lo tanto, en este concepto a aquellos trabajadores que venden su fuerza de trabajo por un salario a los organismos del Estado: empleados del Estado (profesores, fuerzas armadas, jueces, etc.), o a organismos o personas privadas a quienes prestan sus servicios (empleadas de peluquería, lavanderas, empleadas domésticas, jardineros, etc.).

No todos los trabajadores que venden su fuerza de trabajo por un salario forman parte del proletariado o clase obrera. Unos, porque venden su fuerza de trabajo para desempeñar servicios a nivel de la superestructura o de la infraestructura y no para producir o realizar plusvalía; otros porque, aunque contribuyen a producir plusvalía, tienen como principal función explotar a los trabajadores que les están subordinado para que éstos produzcan el máximo de plusvalía para el capitalista.

Llamaremos PROLETARIADO O CLASE OBRERA
a la clase explotada del sistema de producción
capitalista, formada por trabajadores ligados
a la producción de bienes materiales, que venden
su fuerza de trabajo por un salario para producir o
realizar plusvalía, desempeñando un trabajo
parcial, subordinado a las órdenes de sus superiores
que son los que a distintos niveles controlan el proceso

 

4.4 La pequeña burguesía.

Hasta aquí hemos estudiado las dos grandes clases de la sociedad capitalista: el proletariado y la burguesía. Ellas surgen de las relaciones de producción capitalistas, que son las relaciones de producción dominantes en una sociedad de este tipo. Sin embargo, junto a estas relaciones de producción dominantes, coexisten en toda sociedad históricamente determinada otras relaciones de producción que les están subordinadas. Ellas provienen, por una parte, de formas de producción anteriores a las formas capitalistas actualmente dominantes. Estas relaciones de producción esclavistas, serviles o de comunidad primitiva pueden subsistir durante un largo tiempo junto a estas relaciones capitalistas. Este ha sido el caso de algunas comunidades indígenas en ciertas zonas de América Latina, y fue también el caso de las relaciones esclavistas que existieron en el Sur de EE.UU., mientras en el Norte se desarrollaba la industria capitalista. Pero, a medida que se consolidan las relaciones dominantes, las relaciones precapitalistas subordinadas tienden a disolverse, a transformarse a su vez en relaciones de producción capitalistas. Ahora bien, de la disolución de estás relaciones surge una relación de producción específica: aquella que está representada por los pequeños productores independientes que venden sus productos en el mercado capitalista.

Al decir que son pequeños productores independientes, estamos afirmando que son trabajadores dueños de sus medios de producción, que no explotan trabajo ajeno. Ellos viven de su propio trabajo y del de su familia y el producto de éste les alcanza, en general, sólo para subsistir.

Este es el caso del pequeño campesino que posee un pedazo de tierra que cultivan él y su familia, o de la costurera que hace vestidos en su casa, o del artesano tradicional que trabaja en su propio taller. Pero ocurre que estos pequeños productores deben competir, al vender sus productos en el mercado, con los grandes capitalistas que logran producir más barato. Las leyes de la competencia capitalista tienden a hacerles desaparecer, transformando a la mayoría de ellos en proletariado. Sólo una pequeña parte logra, debido a condiciones muy especiales, transformarse en capitalista.

Por todo lo dicho anteriormente, se justifica considerar a este grupo como una clase social diferente del proletariado y de la burguesía en la sociedad capitalista. A esta clase la denominamos pequeña burguesía.

Llamaremos PEQUEÑA BURGUESIA
a la clase social formada por pequeños
productores independientes que venden
sus productos en el mercado.

Distinguimos una pequeña burguesía dedicada a la producción: artesanos, pequeños campesinos, y una pequeña burguesía dedicada al comercio: pequeños comerciantes ambulantes, almaceneros, vendedores de diarios, etc.

La pequeña burguesía, en cambio, por ser una clase formada por pequeños productores y comerciantes independientes ligados al mercado capitalistas, es una clase de transición: una clase que tiende a desaparecer, a desintegrarse en proletariado y burguesía. Es una clase que tiene, por esta razón, intereses contradictorios: por un lado, aspira a enriquecerse y a adquirir capital, lo que le permitiría convertirse en burguesía o clase capitalista; por otro lado, se ve cada vez más avasallada por la clase capitalista que la empuja a convertirse en proletariado y, por tanto, a identificarse con los intereses de esta clase.

 

4.5 Interés de clase, conciencia de clase y posición de clase.

Debemos distinguir primeramente dos tipos de intereses. Los intereses espontáneos inmediatos y los intereses estratégicos a largo plazo.

Los intereses espontáneos inmediatos son las aspiraciones que manifiestan las clases, o grupos sociales, motivadas por problemas actuales de su existencia. Tienen en general por objetivo lograr un mayor bienestar inmediato, una mejor participación en el reparto de la riqueza social. Por ejemplo, el interés espontáneo inmediato de un grupo de obreros de bajos salarios es conseguir el aumento de sus entradas para poder hacer frente al alza del costo de la vida. El interés inmediato de un grupo de campesinos es que se compren sus productos a un precio conveniente. En ambos casos se pretende alcanzar una solución a un mal actual, sin buscar la causa profunda de este mal.

De ahí que el proletariado, abandonado a sus intereses espontáneos inmediatos, no logra ir más allá de una lucha puramente reformista: lucha por mejores salarios, mayor asignación familiar, más horas de descanso, etc., aspiraciones que en si no están mal, pero que no pueden, transformarse en la meta final de la lucha de clase del proletariado, ya que no atacan el sistema mismo de explotación que es la verdadera causa contra la que los obreros deben luchar para superar su situación.

Por lo tanto, los intereses, espontáneos inmediatos no pueden ser considerados como los intereses finales de la clase obrera.

Los intereses de clase o intereses estratégicos a largo plazo son aquellos que surgen de la situación propia a cada clase en la estructura económica de la sociedad.

El interés estratégico a largo plazo de la clase dominante es mantener su dominación; el de la clase dominada es destruir el sistema de dominación. El interés estratégico del proletariado, por ejemplo, es destruir el sistema de producción capitalista, origen de su condición de explotado, destruyendo aquello en lo que se basa: la propiedad privada de los medios de producción.

Es importante señalar que estos intereses estratégicos a largo plazo no surgen en forma espontánea en la clase obrera. Ellos sólo pueden ser planteados por ésta cuando ella logra conocer el funcionamiento profundo de la sociedad capitalista y, por consiguiente, su lugar en este proceso. Este conocimiento lo aporta la teoría científica de la sociedad: la teoría marxista. Ella permite a la clase obrera combatir las ideas espontáneas y deformadas de la sociedad que sustenta la clase dominante y plantearse como clase la necesidad del cambio, para superar realmente su situación.

Es necesario recordar, sin embargo, que es partiendo de la lucha por sus intereses inmediatos como el proletariado avanza hacia la toma de conciencia de sus intereses finales de clase.

Para conducir al proletariado a la lucha política contra los servidores del capital "es necesario ligar a esta lucha con determinados intereses de la vida cotidiana... Pero si se esfuman estos intereses detrás de reivindicaciones únicamente políticas, comprensibles solamente para la intelectualidad ¿no significa esto retroceder de nuevo, limitarse de nuevo a la lucha de la sola intelectualidad, cuya importancia acaba de ser reconocida?"

Por lo tanto, es necesario combatir dos errores:

º. Considerar como intereses finales de clase las aspiraciones espontáneas inmediatas de una clase.

º. Olvidar que es necesario partir de los intereses inmediatos de una clase para conducirla a comprender sus verdaderos intereses de clase.

Ahora bien, cuando una clase social está consciente de sus intereses de clase, o sea, de sus intereses estratégicos a largo plazo, decimos que tiene conciencia de clase.

No siempre la clase obrera ha tenido conciencia de clase. En las primeras etapas del movimiento obrero, los trabajadores tendían a reaccionar en forma aislada y espontánea. En Europa, por ejemplo, los obreros reaccionaron contra el aumento de la explotación producido por la introducción de las máquinas en la industria destruyéndolas físicamente, como si ellas fueran la causa de todos los infortunios. Reaccionaron también uniéndose por gremios en organismos de ayuda mutua para socorrerse en caso de enfermedad, accidentes del trabajo, etc. También lograron, por medio de estas incipientes organizaciones, mejorar algo sus condiciones de trabajo y de vida. Sin embargo, todas éstas luchas estaban ligadas sólo a los intereses inmediatos de los obreros; ellas no iban dirigidas a destruir las verdaderas causas de su explotación, aunque fue justamente a través de ellas como la clase obrera se abrió paso a formas superiores de lucha.

Cuando el movimiento obrero descubre estas causas, uniendo su experiencia de lucha a la teoría revolucionaria de Carlos Marx que señala el papel que la clase obrera tiene en la sociedad; cuando se da cuenta de cuál es la solución definitiva a sus problemas: la destrucción del sistema capitalista y su reemplazo por un sistema socialista; esto es cuando se da cuenta de cuáles son sus verdaderos intereses de clase, decimos que el movimiento obrero ha adquirido conciencia de clase.

Pues bien, si observamos el movimiento obrero en algunos países nos damos cuenta de que existen sectores de los trabajadores que tienen una escasa conciencia de clase, que creen que sus luchas deben ser puramente "gremialistas," "apolíticas", sin entender que esta forma de plantearlas les ha sido inculcada por la burguesía para evitar que ellos luchen por sus verdaderos intereses de clase.

Es importante, por lo tanto, distinguir entre la pertenencia a una clase y la existencia de una conciencia de clase entre sus miembros.

Durante la revolución .escribe Lenin en medio del proceso revolucionario ruso de febrero de 1902. millones de hombres aprenden en una semana más que en un año de vida rutinaria y soñolienta. pues en estos virajes bruscos de la vida de todo un pueblo se ve con especial claridad qué fines persiguen las diferentes clases del pueblo, qué fuerza poseen y qué métodos utilizan.

El golpe militar del 11 de abril del 2002 en Venezuela contra el presidente democráticamente electo: Hugo Chávez, permitió a la población ver quién era quién: se desenmascararon los mandos golpistas dentro de la Fuerza Armada; se hicieron evidentes las intenciones fascistas de muchos de los políticos opositores que se autoproclamaban demócratas. El nivel de conciencia política en los sectores populares aumentó enormemente. El pueblo aprendió en pocos días mucho más de lo que hubiera podido aprender durante años en libros.

 

4.6 El concepto de posición de clase.

Ya hemos visto que no todos los individuos de una sociedad forman parte de alguna de las clases sociales; muchos de ellos forman parte de los grupos sociales. Hemos visto también cómo estos individuos tienden a adoptar las posiciones o intereses de alguna de las clases en pugna en dicha sociedad.

Por otro lado, no basta pertenecer a una clase para estar dispuesto a luchar por los intereses de esa clase. Existen casos de burgueses que reniegan de su clase y empiezan a defender las posiciones del proletariado. Pero también hay obreros que traicionan a su clase defendiendo los intereses de los patrones.

Llamaremos POSICION DE CLASE
a la "toma de partido" por una clase en
un proceso político determinado.

Esta "toma de partido" por una clase determinada implica defender y luchar por sus intereses de clase; adoptar "su punto de vista", "pasar a integrar sus filas", "representar sus intereses."

Por último debemos señalar que la adopción de las posiciones de clase del proletariado tiende a ser facilitada, porque sectores importantes de la población tienen o han tenido lazos muy estrechos con esta clase; sea porque los miembros de estos sectores (como son, por ejemplo, los funcionarios de nivel medio del Estado, los empleados de servicios sociales o personales, los cuadros medios de la producción, la pequeña burguesía etcétera) son familiares de los obreros, sea porque antes ellos han sido obreros, sea porque no descartan como perspectiva futura trabajar en una fábrica, o sea, por último, porqué sus ingresos y condiciones de vida son muy similares.

Por otra parte, en la medida en que más grupos de la sociedad comienzan a sentir en carne propia las contradicciones del régimen capitalista de producción, en la medida en que a nivel internacional los pueblos a través de sus vanguardias proletarias logran nuevas victorias por su liberación definitiva, ocurre que cada vez más amplios sectores del pueblo se sienten atraídos a las posiciones de clase del proletariado.

 

4.7 La lucha de clases y sus diferentes tipos.

Se llama LUCHA DE CLASES al enfrentamiento
que se produce entre dos clases antagónicas cuando
estas luchan por sus intereses de clase.

¿Quiere ello decir que todo enfrentamiento que se produce entre los obreros de una fábrica y sus patrones debe ser considerado como expresión de una lucha de clases?

No, en muchos casos sólo se trata de un germen de lucha de clases cuando esa lucha parcial de los obreros de una fábrica contra sus patrones no se encuentra conectada a la lucha de la clase obrera contra la clase capitalista y su gobierno.

Pero, suponiendo que se logre movilizar a toda la clase obrera contra toda la clase capitalista, ¿podemos afirmar que en este caso se trata de una verdadera lucha de clases?

No, esta movilización puede ser también sólo un germen de la lucha de clases si la clase obrera actúa únicamente por sus intereses inmediatos; por ejemplo, cuando la clase obrera de un país se moviliza por obtener un salario mínimo o una jornada de trabajo más reducida.

¿Qué condiciones se requieren, entonces, para hablar de una verdadera lucha de clases?

Que el enfrentamiento que se produzca entre los obreros y sus patrones forme parte de la lucha de la clase obrera contra la burguesía y su gobierno y, por lo tanto, que aunque defienda los intereses inmediatos de ese grupo de trabajadores, esté conectada a la lucha organizada de esa clase por la realización de sus intereses a largo plazo, es decir, a la lucha por la conquista del poder político para poder llegar desde allí a destruir la sociedad capitalista y construir la sociedad socialista.

Pues bien, para que se cumplan estas condiciones es necesario que la clase obrera esté organizada como clase a nivel nacional a través de su organización sindical y que sus luchas estén orientadas por un partido proletario que reúna a los sectores más avanzados de ella. De esta manera la lucha por objetivos inmediatos de un grupo de trabajadores puede llegar a conectarse con los objetivos a largo plazo de toda la clase obrera.

Ahora bien, después de haber definido lo que entendemos por lucha de clase en general, debemos detenernos a examinar los diferentes tipos de lucha que podemos distinguir en los enfrentamientos entre las clases sociales opuestas.

Podemos distinguir enfrentamientos a nivel económico o del proceso productivo, a nivel ideológico o de las ideas, y a nivel político o del aparato de Estado. Distinguimos, por lo tanto, tres tipos de lucha de clases: económica, ideológica y política.

a) La Lucha económica.

La lucha económica es el enfrentamiento que se produce entre las clases opuesta a nivel de la infraestructura o región económica. Este enfrentamiento se caracteriza por la resistencia que oponen a este nivel las clases explotadas a las clases explotadoras.

Lenin define de la siguiente manera la lucha económica del proletariado: "La lucha económica es la lucha colectiva de los obreros contra los patrones por conseguir condiciones ventajosas de venta de la fuerza de trabajo, por mejorar las condiciones de trabajo y de vida de los obreros".

El sindicato es la forma de organización que se ha dado la clase obrera para realizar esta lucha de tipo reivindicativo. Es una organización que tiende a reunir a toda la clase obrera, sin distinción de credos o partidos político, para luchar por estos intereses inmediatos comunes.

Ella permite ir alcanzado una unión y organización cada vez mayores de la clase obrera y eleva su nivel de conciencia de clase, preparándola para los enfrentamientos de nivel superior, aquellos que van a suprimir definitivamente su explotación: la lucha por el poder político.

b) La lucha ideológica.

La lucha de clases se da también en el terreno de las ideas, ya que las ideas burguesas contribuyen a mantener la dominación de la clase explotadora sobre los explotados. La burguesía logra imponer estas ideas debido a que, gracias a su poder económico, controla las instituciones a través de las cuales se difunden las ideas: radio, prensa, televisión, cine, escuelas, universidades, etcétera. Las ideas de la burguesía penetran en todas las actividades de la sociedad e incluso logran introducirse en los organismos de la clase obrera si ésta no logra mantener una actitud de permanente vigilancia.

A esta lucha en el terreno de las ideas la llamamos lucha ideológica.

En una batalla sin tregua. Si no se combate en forma continua contra la penetración de las ideas de la burguesía en el seno la clase obrera y el pueblo, no se lograra jamás una conciencia revolucionaria capaz de llevar la lucha hasta sus últimas consecuencias.

Para contrarrestar esta acción ideológica de la burguesía, la clase obrera debe armarse con la teoría revolucionaria: tiene que saber claramente cuáles son los objetivos finales para poder combatir en cada momento las ideas que impiden avanzar hacia ellos.

c) La lucha política.

La lucha política es el enfrentamiento que se produce entre las clases antagónicas a nivel de la región jurídico-política de la sociedad, o sea, la lucha de los explotados contra las leyes y las instituciones que mantienen la dominación de las clases explotadoras.

En la sociedad capitalista, ella abarca desde la lucha de los obreros por mayores libertades políticas hasta su forma definitiva: la lucha por el poder político para destruir a través de él al capitalismo e instaurar una nueva sociedad, la sociedad socialista.

Ahora bien, estos diferentes tipos de lucha no se dan aislados unos de otros, sino que, por el contrario, se combinan formando una unidad en la que uno de los tipos de lucha domina a los otros. Y esto se debe a que cada tipo de lucha no es sino un aspecto de la lucha de clases que se da en forma simultanea en los tres niveles de la estructura social.

Así, por ejemplo, en una huelga, en que el tipo dominante de lucha es el económico, se da también por parte del sector mas avanzado de los obreros una lucha ideológica por mantener la unidad de los trabajadores, por hacerles ver el origen de su situación de explotados y cómo llegar a terminar con ella, etc. Por otra parte, esta huelga que tiene, en un comienzo, un carácter puramente económico, puede llegar a tener un carácter predominantemente político si llegan a intervenir las fuerzas armadas y la policía para desalojar a los huelguistas de la entrada de la fábrica.

Por último, debemos plantear que la lucha de clases tiene por objetivo final, en la sociedad capitalista, destruir el sistema de explotación capitalista suprimiendo la propiedad privada de los medios de producción, y que esto sólo puede lograrse si la clase obrera y sus aliados llegan a apoderarse del poder político. El poder político es el único medio a través del cual la clase obrera puede destruir las relaciones de producción capitalistas e imponer las relaciones de producción socialistas para construir la nueva sociedad, ya que solo desde esa posición de fuerza es posible contrarrestar la resistencia que opone la burguesía a esta transformación. El desarrollo de la lucha de clases prepara el acceso de los trabajadores al poder político a través de cada batalla, aumentando la organización y nivel de conciencia de la clase obrera, al mismo tiempo que va debilitando al enemigo. En un momento determinado, la lucha de clases adquiere un carácter especifico, ella se concentra exclusivamente en el nivel de lo político, estando dirigida a la toma del poder político.

 

4.8 Las formas de la lucha de clases.

Ahora bien, cada uno de estos tipos de lucha: económica, ideológica y política, puede tomar distintas formas: legales o ilegales; pacificas o violentas.

Las huelgas pueden ser, por ejemplo, legales o ilegales, según se sometan o no a la legislación del trabajo que rige en cada país. Lo mismo ocurre con las concentraciones públicas. Sólo son legales aquellas concentraciones que tienen un permiso previo de la autoridad correspondiente.

A su vez, la lucha política puede darse en forma legal y pacifica, a través de un proceso electoral, por ejemplo, o puede darse en forma violenta, a través de una insurrección armada, de guerrillas rurales o urbanas, de una guerra popular prolongada, etc.

En la actualidad, el mejor ejemplo de lucha armada son las FARC de Colombia. Cuentan con 20.000 combatientes y controlan el 40 por ciento del territorio colombiano. También en México, existen un total de 14 grupos armados, ubicados primordialmente en las zonas altas de los estados, pero con operaciones en las capitales de los mismos. Una forma moderna de resistencia armada es la de los patriotas iraquíes contra los invasores yankis; se basa en tácticas de guerra popular moderna conocida como "guerra asimétrica".

Por otra parte, estas formas no se dan de manera alternativa: o legal o ilegal, o pacifica o violenta, sino que a menudo se presentan combinadas, y es frecuente que durante un mismo proceso se pase de una forma de lucha a otra. Por ejemplo, una huelga que empieza pacíficamente puede tomar el carácter de lucha violenta si los patrones utilizan la fuerza pública para penetrar en la industria que está custodiada por los obreros huelguistas.

Sentado esto, ¿existe una forma de lucha mejor que la otra? ¿Podemos decir, por ejemplo, que la lucha pacifica es mejor que la lucha armada? ¿O viceversa?

El marxismo admita las formas de lucha más diversas. No rechaza de plano ninguna, ni tampoco valora más una u otra en abstracto. Por el contrario, afirma que la mejor forma de lucha es aquella que responde más a la situación histórica concreta que se esta viviendo. No se puede decidir qué procedimiento de lucha utilizar sin examinar antes de manera detallada la situación en que se encuentran las masas, su grado de desarrollo, su nivel de conciencia, los aspectos fuertes y débiles del enemigo, etc. Por otra parte, esas mismas masas dan origen a nuevas formas de lucha, a nuevos procedimientos de defensa y de ataque en relación con las nuevas coyunturas políticas que el proceso revolucionario va generando en su desarrollo.

El marxismo sostiene, contra el voluntarismo, que es necesario aprender de la práctica de masas, que no se pueden inventar formulas de lucha detrás de un escritorio. Pero también sostiene, contra el espontaneísmo, que es necesario que los partidos de la clase obrera organicen y dirijan la lucha de masas. Son ellos los que deben determinar en estrecho contacto con las masas cuál es la forma de lucha que debe ocupar el papel principal en cada momento y de que manera deben subordinarse a ella las otras formas de lucha.

En el caso de una invasión imperialista, por ejemplo, la principal forma de lucha puede llegar a ser la guerra de liberación nacional. Las otras formas se siguen empleando, pero ellas están subordinadas a la principal. Así, se plantean huelgas políticas en los territorios conquistados por el enemigo, concentraciones de apoyo a la lucha por la liberación nacional, etc.

Hasta aquí hemos visto como se da la lucha de clases, sus diversos tipos y formas, y como ellos se combinan en todo proceso político.

Ahora, antes de terminar, debemos hacernos una última pregunta: ¿En todo proceso político la lucha directa y frontal entre las clases antagónicas es el elemento dominante? O, dicho de otra manera, ¿pueden los trabajadores aliarse, por ejemplo, con ciertos sectores de la burguesía contra un enemigo más importante, considerando como secundarias en este momento las contradicciones que existen entre la clase obrera y la clase burguesa?

La experiencia histórica de los movimientos revolucionarios de algunos países nos señala que ésa ha sido la forma en que se ha logrado la victoria en determinadas etapas del proceso. Así ocurre, por ejemplo, en China cuando se forma un frente unido con la llamada burguesía nacional en contra del invasor japonés. En Cuba sucede algo parecido. En el proceso revolucionario que derrota a Batista, todo el pueblo incluidos los más amplios sectores de la burguesía apoyó la lucha contra ese dictador, iniciada por Fidel.

Pero, entonces, ¿desaparecen las contradicciones que existen entre la burguesía y el proletariado?, ¿deja de tener sentido la lucha entre esas clases?

No, ya que las contradicciones entre esas clases tienen una causa real: la explotación de una clase por otra, que es lo que tiene que desaparecer para que la lucha entre ellas deje de existir. Lo que ocurre en determinadas coyunturas políticas es que las contradicciones entre ciertas clases pasan a ocupar un papel secundario en relación a la contradicción principal que se crea frente a un enemigo común a ambas. La lucha entre la burguesía y el proletariado se encuentra subordinada a la lucha contra el enemigo principal.

Por último, debemos advertir que la lucha de clases no termina cuando las clases hasta ahora dominantes son destituidas del poder por las clases dominadas; por el contrario, ella se agudiza en estos momentos, ya que las clases desplazadas entran a la ofensiva, ya sea abierta o subterránea, para recuperar el poder, aprovechando cualquier debilidad, cualquiera disminución de la vigilancia revolucionaria de la clase obrera y del pueblo en general.

 

5. El Estado

¿De qué manera logran los explotadores mantener la explotación del pueblo? ¿Cómo se las arreglan para que estas relaciones de explotación se repitan continuamente?

Hasta aquí hemos visto que el hecho de que los medios de producción estén en manos de unos pocos: los capitalistas, explica la situación de explotación en la que vive la mayoría: los trabajadores.

Los capitalistas, por ser los dueños de los medios de producción, tienen en sus manos el poder económico, debido a este mismo poder, controlan también otros aspectos de la sociedad.

Hay quienes sostienen que el Estado es un aparato neutral, al servicio de toda la sociedad ¿Es correcta esta afirmación?

El Estado no es un aparato neutral, al servicio de toda la sociedad, como pretenden hacernos creer los capitalistas. El Estado ha servido siempre a los intereses de quienes han tenido el poder económico. Los gobiernos capitalistas han utilizado frecuentemente las fuerzas armadas y la policía para reprimir a los trabajadores cuando sus luchas ponían en peligro su sistema de dominación: allí están como mudos testigos las numerosas masacres en las que la clase obrera ha derramado su sangre.

¿Y qué se puede decir de la justicia? ¿Los tribunales juzgan de igual forma a los ricos que a los pobres?

Por otra parte, todos los trabajadores saben que no ha existido nunca una justicia igual para todos los ciudadanos, que existe la ley del pobre y la ley del rico. Si un pobre mata a otro, es condenado a largos años de prisión; si un rico mata a otro, habitualmente logra acallar con dinero el proceso, y si es juzgado, el castigo es muy pequeño y por lo general lo dejan en libertad bajo fianza. Los casos de OJ Simpson, Michael Jackson y los curas pederastas norteamericanos, que se libran de la cárcel con dinero, son casos que han saltado a la primera página de los periódicos.

Si un terrateniente le roba la tierra a los campesinos pasan años sin que la justicia haga nada por devolvérselas. Si los campesinos recuperan por la fuerza la tierra que les había sido robada, interviene la policía para poner orden, es decir, para mantener una situación en que los intereses de los terratenientes no se vean perjudicados. Recordemos los asesinatos de impunes de campesinos en Colombia o en Brasil.

Los dueños de los medios de producción, al tener en sus manos el poder económico, tienen en sus manos el aparato del Estado: fuerzas armadas, policía, aparato judicial, funcionarios del Estado, etc. Tienen en sus manos, por tanto, no sólo el poder económico, sino también el poder estatal.

Pero además de controlar el Estado y las leyes, los dueños de los medios de producción más importantes controlan las radios, los diarios, los canales de televisión, etc., es decir, los medios de comunicación de masas. Y también controlan el contenido escolar en sus distintos niveles.

A través de este control de los medios que educan y difunden ideas, engañan al pueblo convenciéndolo de que el sistema de explotación en que viven es bueno, y que si ellos están en malas condiciones no se debe al sistema, sino a defectos de tipo individual: pereza, borrachera, falta de capacidad intelectual, etc. A este control de los medios de difusión y de educación lo llamamos poder ideológico.

Ahora bien, los dueños de los medios de producción ponen tanto su poder estatal como su poder ideológico al servicio de sus intereses económicos. Debido a que los capitalistas obtienen sus ganancias a costa del trabajo de los obreros, usan su poder político e ideológico para que esta situación se mantenga, es decir, para facilitar la reproducción de estas relaciones de producción. De esta manera, todas las estructuras de la sociedad tienen por función fundamental reproducir las relaciones de explotación, es decir, están al servicio del grupo explotador contra los explotados. Por eso es que el marxismo sostiene que no existe difusión de ideas de tipo neutral, que no existe un Estado al servicio de todo el pueblo, que tanto el Estado como la ideología están al servicio de los intereses económicos de las clases explotadoras Y, por consiguiente, que no puede eliminarse la propiedad privada de los medios de producción, si no se destruye el poder político e ideológico que la defiende.

¿Cuáles son las características fundamentales que nos permiten hablar de la existencia de un Estado?

Estas características son:

a) Agrupación de súbditos, no según el origen tribal sino según el territorio. En el momento en que surge el Estado ya los hombres originarios de las distintas tribus se habían ido repartiendo por diferentes lugares.

b) Existencia de destacamentos especiales de hombres armados con sus cárceles y otras instituciones represivas. Ya no se puede pensar en armar a todo el pueblo debido a que las clases explotadas constituyen la mayoría de la población.

c) Necesidad de recaudar impuestos para, poder pagar esa fuerza pública.

d) Existencia de un grupo o cuerpo de funcionarios por encima de la sociedad para poder cumplir con estas tareas que goza de determinados leyes de excepción y de una aureola de inviolabilidad particulares. Este cuerpo de funcionarios se ha denominado burocracia.

Según Lenin lo más característico del Estado burgués es la existencia de un ejercito permanente y de la burocracia.

¿En qué sentido decimos que el régimen burgués más democrático es sólo una democracia para una minoría de la población?

Democracia para que unos pocos tengan grandes palacios en distintos lugares mientras gran parte de la población mundial no tiene ni un mísero techo donde cobijarse. Democracia para que unos pocos puedan viajar en cómodos autos mientras que hay países que en los que ni siquiera podemos hablar de transporte colectivo. Democracia para que una minoría pueda educar a sus hijos y hacerlos profesionales mientras la gran mayoría de la población mundial, si no es analfabeta, apenas alcanza los primeros años de la educación primaria. Democracia para que unos pocos puedan publicar sus opiniones, porque tienen dinero suficiente para pagar programas de radio y televisión, mientras que la voz de la mayoría que no tiene dinero no logra hacerse escuchar. Democracia para que una minoría pueda elegir el trabajo que desea realizar, mientras la mayoría debe aceptar cualquier trabajo para no morirse de hambre, sin contar con el sector creciente de los desempleados y los superhipotecados. Democracia para que unos pocos adinerados puedan viajar al extranjero como reyes mientras que miles y miles de personas viajan al extranjero ... en patera y movidos por el hambre.

¿Por qué los trabajadores necesitan de un Estado y no pueden prescindir de él si ellos representan a la inmensa mayoría de los trabajadores?

Los trabajadores necesitan de un Estado, pero no como lo necesita la burguesía, con órganos de poder en forma de ejército, policía, burocracia, separados del pueblo.

Esa maquinaria de Estado ya hecha, que le ha servido a la burguesía para sus propios fines es reemplazada por otra que sirve a los trabajadores y cuyas instituciones están controladas por el pueblo. En este nuevo Estado el ejército está fundido con el pueblo y es el propio pueblo el que empieza a ejercer las funciones represivas contra los elementos contrarrevolucionarios que hacen todo por hacer fracasar el proceso revolucionario naciente. En Cuba, por ejemplo, el Ejército Rebelde que reemplazó al ejército del dictador Batista, fue un ejército formado fundamentalmente por campesinos y obreros agrícolas, al que luego, después del triunfo de la revolución, se le sumaron el resto de los sectores populares. El ejército cubano es hoy el pueblo en armas dispuesto a defender su patria contra cualquier agresión imperialista. Los Comités de Defensa de la Revolución, organizaciones del pueblo en cada cuadra, fueron el arma más importante para combatir la contrarrevolución en los primeros años en que nacía la nueva sociedad.

El poder generalizado del pueblo en todos los aspectos de la vida social es lo único que puede impedir a la minoría, aún muy poderosa, de reaccionarios, el tomar nuevamente el poder.

Esta organización centralizada de la fuerza en manos de los trabajadores, apoyado por la inmensa mayoría del pueblo contra la escasa minoría que, mientras estuvo en el poder, utilizó todos los mecanismos a su alcance para explotarlo y oprimirlo, y que una vez triunfante la revolución hace todo por hacerla fracasar, es lo que el marxismo ha llamado dictadura del proletariado. Es la dictadura ejercida por los trabajadores y explotados para aplastar la resistencia de los explotadores.

Así como la democracia de la burguesía era dictadura para la gran mayoría de la población la dictadura del proletariado debe ser la más amplia democracia que el pueblo jamás hayas tenido. Pero para serlo debe someter previamente a las clases hasta entonces dominantes. Sin destruir el poder económico y político de esta clase no puede existir democracia para el pueblo. El marxismo afirma ésto porque reconoce la existencia de intereses antagónicos entre las clases sociales: entre los obreros de las ciudades y los dueños de las fábricas; entre los campesinos y los terratenientes, y por eso no cae en la ilusión de creer que estos grupos puedan darse la mano para marchar juntos hacia la nueva sociedad.

Pero, ¿de dónde saca fuerzas la contrarrevolución para oponerse a la voluntad del pueblo? ¿De dónde sacan fuerzas las clases dominantes para resistir al nuevo poder popular si ya no pueden valerse del Estado para reprimir al pueblo, si ya han perdido todas o parte de sus empresas o sus tierras?

Ellos pueden perder sus fábricas y sus tierras, pero siempre les queda mucho dinero. Conservan muchas relaciones, algunas de las cuales pasan a formar parte del nuevo régimen en sus primeros pasos. Sus hábitos de organización y de dirección, el conocimiento de los secretos de la administración y su educación, generalmente muy avanzada, les dan una gran fuerza. Mantienen lazos estrechos con el personal técnico de alta jerarquía, el que lleva una vida burguesa y piensa con ideas burguesas. Suelen mantener estrechos contactos con la alta jerarquía eclesiástica. Tienen una experiencia infinitamente superior en el arte militar. No menos importantes son sus relaciones internacionales. El internacionalismo de la burguesía es plenamente vigente y poderoso. Pueden mantener en sus manos grandes medios de comunicación de masas desde donde procuran engañar a las masas explotadas menos desarrolladas.

 

5.1 El primer Estado proletario: la Comuna de París

La Comuna fue el primer gobierno obrero de la historia. Surge con la toma del poder político por esta clase social en París, y otros centros industriales de Francia durante la primavera de 1871.

La forma en que se organizó la Comuna, las medidas que se tomaron, las instituciones que el pueblo se dio, fueron y siguen siendo un gran aporte a la lucha de los trabajadores.

En la Comuna, los concejales (ediles o regidores) eran elegidos por sufragio universal en los distintos distritos de la ciudad. Estos funcionarios eran responsables ante sus electores y revocables por ellos, es decir, podían ser destituidos en cualquier momento. La mayoría de sus miembros fueron obreros o representantes de la clase obrera.

La policía fue despojada de su poder político y convertida en un instrumento al servicio de la Comuna y revocable en todo momento, tal como se hizo con los funcionarios de las demás camas de la administración.

Los jueces debían ser también elegidos por el pueblo y responsables frente a él, quién podía destituirlos en caso de estimarlo conveniente.

Todos los que desempeñaban cargos públicos ganaban salarios obreros.

Se eliminó la separación entre los poderes ejecutivo y legislativo. La Comuna pasó a ser un organismo de trabajo ejecutivo y legislativo al mismo tiempo.

La Comuna suprimió la separación entre el ejército permanente y el pueblo armado.

En estos breves rasgos, vemos en la práctica cómo la dictadura del proletariado es una democracia mucho más amplia y más efectiva que la dictadura de la burguesía.

 

6. Modo de producción: infra y superestructura

Toda sociedad es, por lo tanto, una organización compleja en la que existen dos niveles: un nivel económico y un nivel jurídico-político-ideológico. Ambos niveles se combinan para mantener el funcionamiento de la sociedad en su conjunto. Sin embargo, estos niveles no tienen la misma importancia para el funcionamiento de ella. El nivel económico, la forma en que los hombres producen los bienes materiales y las relaciones que se establecen entre ellos en el proceso de producción, es el nivel fundamental, aquel que determina todo el funcionamiento de la sociedad; son las relaciones que se establecen entre los propietarios de los medios de producción y los trabajadores las que nos revelan el secreto más escondido, la base más oculta de toda sociedad, y son ellas las que nos explican por que se dan determinadas formas de Estado y determinado tipo de ideas en esa sociedad.

Llamaremos infraestructura a este nivel económico. Al otro nivel, formado por elementos, jurídico-políticos (Estado, derecho, etc.) e ideológicos (ideas y costumbres sociales), lo llamaremos superestructura.

Por otra parte, no son las ideas las que explican como se va estructurando la sociedad sino que, por el contrario, es la infraestructura o nivel económico y, concretamente, el tipo de relaciones de producción que se establecen en una sociedad, el hilo conductor que permite comprender las formas que adopta el Estado, las leyes, las ideas que dominan en esa sociedad, es decir, su superestructura.

Esto quiere decir que el Estado, las leyes, las ideas que se difunden en una sociedad, no son elementos neutrales, al servicio de todos, sino que están al servicio de la clase social dominante.