
Introducción
Esquema
I PARTE:
LA CONTRADICCION FUNDAMENTAL DEL CAPITALISMO
1. El papel de los instrumentos de trabajo en el proceso de producción
2. El concepto de fuerzas productivas y de relaciones de producción
3. La socialización de las fuerzas productivas
4. La contradicción fundamental del capitalismo
II PARTE:
EL CAPITALISMO: UN SISTEMA QUE TIENE QUE DESAPARECER
1. Contradicción entre la organización de la producción dentro de la fábrica y la anarquía de la producción en el seno de la sociedad
2. Contradicción entre la producción y el consumo
a) la contradicción entre el volumen de la producción y las posibilidades de consumo de la población
b) La contradicción entre el tipo de productos que se fabrica y las necesidades de los consumidores
3. Contradicción entre el proletariado y la burguesía
CONCLUSIÓN
RESUMEN DEL TEXTO
APÉNDICE:
Algunas experiencias sobre la construcción del Socialismo
Introducción En Cuadernos anteriores hemos visto de qué manera la sociedad se constituye en base a la producción de los bienes materiales de subsistencia 1, cómo el sistema capitalista de producción explota a los trabajadores2, en qué forma el desarrollo del capitalismo conduce a la concentración monopólica3 y cómo este mismo desarrollo explica la existencia de países altamente desarrollados junto a países de muy escaso desarrollo económico4.
Necesitábamos conocer estas características fundamentales del capitalismo para comprender cómo este sistema de producción cambia, así como han cambiado otros sistemas de producción anteriores a él.
En este Cuaderno estudiaremos las contradicciones internas del sistema capitalista, aquellas que al agudizarse crean las condiciones materiales y sociales de su destrucción. Para ello empezaremos por definir lo que entendemos por fuerzas productivas y por socialización de las fuerzas productivas. Luego pasaremos a estudiar la contradicción fundamental del capitalismo, la que se produce entre el carácter cada vez más social de las fuerzas productivas y la propiedad privada capitalista de los medios de producción. En seguida veremos cómo ella se manifiesta en el funcionamiento económico y social del sistema. Por último, plantearemos de qué manera el socialismo es la única salida a las contradicciones cada vez más agudas del sistema capitalista.
Debemos advertir al lector que sólo en el próximo Cuaderno de Educación Popular Nº 7, Socialismo y comunismo, desarrollaremos más a fondo lo que se entiende por socialismo y la distancia que lo separa de la sociedad comunista.
1 CEP núm. 1: Explotados y explotadores.
2 CEP núm. 2: Explotación Capitalista.
3 CEP núm. 3: Monopolios y Miseria.
4 CEP núm. 5: Imperialismo y Dependencia.
Esquema
I PARTE:
la contradicción fundamental del capitalismo
1. El papel de los instrumentos de trabajo en el proceso de producción
A medida que transcurre la Historia aumenta la destreza del trabajo y van perfeccionándose los instrumentos con que se trabaja. Estos instrumentos determinan en grandes líneas la forma en que se trabaja, y a partir de éstas se crean determinadas relaciones entre los hombres en el proceso de trabajo.
2. El concepto de fuerzas productivas y de relaciones de producción
Las fuerzas productivas no son una simple suma de los elementos que intervienen en el proceso de trabajo, son el resultado de una combinación de estos elementos bajo relaciones de producción determinadas.
3. La socialización de las fuerzas productivas
No se refiere sólo al carácter cada vez más social que adquiere la producción dentro de la industria, sino también a la creciente interrelación que se establece entre las distintas ramas de la producción a nivel nacional e internacional.
4. La contradicción fundamental del capitalismo
Es la contradicción que existe entre la creciente socialización de las fuerzas productivas y la sociedad privada capitalista de los medios de producción.
II PARTE:
el capitalismo: un sistema que tiene que desaparecer
1. Contradicción entre la organización de la producción dentro de la fábrica y la anarquía de la producción en el seno de la sociedad.
El capitalismo va desarrollando una creciente división y organización del trabajo dentro de cada fábrica, pero como éstas sólo se relacionan entre sí a través del mercado, es decir, a través de las leyes ciegas de la oferta y la demanda, es Imposible evitar la anarquía de la producción a nivel de la sociedad.
2. Contradicción entre la producción y el consumo
a) la contradicción entre el volumen de la producción y las posibilidades de consumo de la población
En el régimen capitalista se produce una cantidad excesiva de productos que no tienen salida porque la capacidad de compra de la población es muy pequeña debido a los bajos salarios.
b) La contradicción entre el tipo de productos que se fabrica y las necesidades de los consumidores
La producción capitalista no está destinada a suplir las necesidades de la población, sino a producir ganancias para los capitalistas. Esto determina una deformación de la producción: productos de lujo, variedad superflua de mercancías.
3. Contradicción entre el proletariado y la burguesía.
El capitalismo, al concentrar los medios de producción cada vez en menos manos, produce un aumento de las personas que deben vender su fuerza de trabajo para vivir. A medida que se desarrolla el capitalismo aumenta el proletariado. Este sistema crea sus propios sepultureros.
Conclusión
El Socialismo, la única salida
Sólo el socialismo, que se caracteriza por la propiedad colectiva de los medios de producción, permitirá planificar la economía para que ésta se ponga al servicio de toda la población. resumen del texto
Apéndice: Algunas experiencias sobre la construcción del Socialismo
I PARTE:
La contradicción fundamental del capitalismo
Tema primero
El papel de los instrumentos de trabajo en el proceso de producción
El hombre necesita trabajar para transformar la naturaleza de acuerdo a sus necesidades. Las riquezas de la naturaleza no sirven para nada sin el trabajo del hombre. ¿Qué vale el cobre en las minas y los peces en el mar si no existen trabajadores que extraigan estas riquezas desde el fondo de la naturaleza?5
El trabajo del hombre va perfeccionándose a medida que transcurre la Historia. Por un lado aumenta la habilidad, la destreza del trabajador, y, por otro, van perfeccionándose los instrumentos con los que el hombre trabaja. De los instrumentos de piedra se pasa a los instrumentos de metal en los pueblos primitivos. De los instrumentos manuales se pasa a las máquinas en el capitalismo.
Pero ¿de qué manera repercute este perfeccionamiento de los instrumentos en el trabajo del hombre sobre la naturaleza?
Aumenta cada vez más la productividad del trabajo, es decir, hace que el trabajo rinda cada vez más. El trabajador, usando un instrumento mejor, puede hacer en menos tiempo el mismo trabajo o, lo que es igual, hacer más trabajo en el mismo tiempo. La pala mecánica permite al trabajador hacer un hoyo muy grande en pocas horas. Este mismo trabajo, realizado por un trabajador con una pala corriente, duraba antes varios días.
El trabajo humano, a través de la Historia, va perfeccionándose, va aumentando su productividad debido fundamentalmente al perfeccionamiento de los instrumentos de trabajo.
Pero el grado de desarrollo de los instrumentos de trabajo determina no sólo el grado de productividad del trabajo, sino también, a grandes líneas, la forma en que se trabaja. El tipo de actividad que deben realizar los individuos para fabricar los productos determina, de esta manera, el tipo de relación que se establece entre los trabajadores y los medios de producción.
El trabajo agrícola en la época feudal, por ejemplo se realizaba con instrumentos de trabajo simples, como palas, azadones, arado de palo o de hierro, etc. Se necesitaban el esfuerzo y, la habilidad manual de muchos trabajadores para arar la tierra, sembrar, regar, cosechar, preparar los frutos para el consumo o almacenamiento, etc. Los siervos trabajaban de sol a sol, tanto en la tierra del señor como en el pedazo que éste les concedía, para lograr obtener con sus propios instrumentos los frutos necesarios.
En cambio, con los métodos modernos de la época capitalista, en que se usan tractores, trilladoras, enfardadoras, etc., se necesitan muchos menos trabajadores para obtener los frutos de la tierra. Además, estas máquinas realizan varios procedimientos de una sola vez. Por ejemplo, cosechan el trigo, separan el grano de la paja y enfardan al mismo tiempo.
La productividad del trabajo ha aumentado enormemente con respecto al caso anterior. Los trabajadores son obreros agrícolas que no están amarrados a la tierra: tienen jornadas de ocho horas, reciben salario, viven en ciudades o pueblos cercanos desde donde se trasladan a su lugar de trabajo. Y éste es fundamentalmente un trabajo técnico y se realiza por medio del manejo de las máquinas, que son de propiedad del patrón.
Lo que distingue las épocas económicas unas de otros no es lo que se hace, sino cómo se hace, con qué instrumentos de trabajo se hace6.
Ahora bien, basadas en este desarrollo de los instrumentos de trabajo se crean determinadas relaciones entre los hombres a través del proceso de producción.
En la época del comunismo primitivo, cuando los instrumentos eran muy rústicos, cuando las herramientas de piedra y el arco y la flecha no permitían luchar aisladamente contra las fuerzas de la naturaleza y contra las bestias feroces, los hombres se veían obligados a trabajar en común. El trabajo en común condujo a la propiedad en común de los instrumentos de producción, así como de los productos.
Allí no existían relaciones de explotación de un grupo de hombres por otro, existían relaciones de colaboración recíproca.
Pero cuando el hombre descubre el fuego y empieza a trabajar el metal, creando instrumentos como el hacha de hierro, el arado con reja de hierro, etc., la productividad del trabajo aumenta a tal punto que el hombre empieza a producir más de lo que necesita para su consumo inmediato7.
Aparece así, en la Historia, la posibilidad de que un grupo de hombres se apodere de este excedente y pueda obligar a otros a trabajar para él. Esto no ocurría en la comunidad primitiva, donde nadie podía obligar a otro hombre a trabajar para sí, ya que el rendimiento del trabajo de cada hombre sólo alcanzaba para que cada uno pudiera subsistir y recuperar así la energía necesaria para seguir trabajando al día siguiente.
Es sólo cuando se dan las condiciones para producir un excedente, cuando surge la explotación, siendo reemplazada la propiedad social de los medios de producción por alguna de las diversas formas de propiedad privada (individual como en el esclavismo, colectiva como en el modo de producción tributario).
En el primer caso, el amo es dueño de la tierra, instrumento de trabajo, y el esclavo es considerado un instrumento de trabajo más. Pero luego los instrumentos se van perfeccionando, van surgiendo procesos de producción más complejos que exigen que se deje al trabajador cierta iniciativa en la producción, que éste sienta cierta inclinación al trabajo y se halle interesado por él. Por eso el dueño de la tierra, el señor feudal, prescinde de los esclavos que no sienten ningún interés por su trabajo ni ponen en él la menor iniciativa.
Prefiere entendérselas con campesinos a quienes les concede un pedazo de tierra para que puedan vivir de ella y trabajar el resto del tiempo para él o le den parte de sus productos.
En el segundo caso, la casta que compone el Estado (la clase- Estado) monopoliza la propiedad de ¡as tierras en nombre del Estado y exige tributos de los campesinos los cuales se ven explotados de esta forma.
Sin embargo, aquí, los campesinos no son instrumentos de trabajo como los esclavos, ni siervos atados al señor sino que pueden trabajar libremente en las tierras que en un principio pertenecieron a cada comunidad aldeana y que posteriormente pasaron a ser propiedad estatal.
Por esta razón (el trabajo libre de los campesinos) la capacidad de producción es mayor, favorecida por las obras hidráulicas que el Estado suele llevar a cabo con una parte de los tributos (casos como el de China, Egipto, etc.), y esto permite una gran estabilidad social allí donde impera este tipo de modo de producción (son las grandes sociedades clásicas que perduran durante miles de años).
Estos ejemplos nos muestran que las relaciones que se establecen, entre los hombres a través del proceso de producción dependen en gran medida del tipo de medios de trabajo que se utilizan para producir. Estudiando lo que ocurre en la manufactura y la gran industria, veremos cómo se confirma esta aseveración.
La manufactura es la forma que toma el proceso de producción capitalista en sus comienzos. Aquí el capitalista, dueño de¡ local donde se trabaja y de los instrumentos de trabajo, contrata a un número de obreros para que trabajen para él.
Cuando se inicia esta forma de producción, los obreros utilizan los mismos instrumentos técnicamente poco desarrollados que antes utilizaban en sus talleres particulares. Además, en un principio, cada obrero realiza todo el proceso de transformación de la materia prima en producto terminado. Por ejemplo, cada obrero de una manufactura de calzado trabaja haciendo uno o varios pares de zapatos completos. Aunque este trabajo es semejante al que realizaba el mismo trabajador como pequeño productor independiente, el solo hecho de estar junto a otros trabajadores lo estimula a producir más. El resultado productivo de 20 trabajadores aislados es, generalmente, mucho menor que el de 20 trabajadores trabajando, en un mismo local.
Pero el capitalista quiere ganar siempre más y para ello debe esforzarse por abaratar los costos.
¿Cómo puede hacerlo?
En lugar de que todos realicen el mismo trabajo, puede especializar a los trabajadores en diferentes labores complementarias. Por ejemplo, uno corta el cuero, otro hace las costuras, otro pega las suelas, otro hace los hojalillos, etc. Así, mediante esta división técnica del trabajo8, aumenta mucho el rendimiento o productividad del trabajo, es decir, aumenta la producción de zapatos por día.
Sin embargo, la habilidad personal para manipular los instrumentos de trabajo sigue siendo lo fundamental en esta forma de producción. El capitalista, a pesar de ser dueño de los medios de producción, no tiene un control total del proceso, ya que el proceso depende de aptitudes personales que escapan al dominio del capitalista. La avidez de ganancia del capitalista lo lleva a tratar de superar estos límites que tiene para él el proceso de producción, al depender de la destreza y eficiencia personal del trabajador. Así, poco a poco, el trabajo humano se va viendo reemplazado por las grandes máquinas industriales. En esta etapa el trabajador pierde el control sobre sus instrumentos de trabajo y queda sometido al ritmo, eficiencia y tipo de actividad que le fija una máquina que es propiedad del capitalista. De esta manera, el dueño de los medios de producción ha pasado a controlar en forma total y definitiva, el proceso de producción9.
La gran industria mecanizada terminó por someter totalmente al trabajador al dueño del capital. El capitalista no sólo es el propietario de los medios de producción, sino que, además, es quien tiene el control total del proceso, aunque estas funciones no las cumpla personalmente, sino a través de sus lugartenientes: los supervisores, capataces, jefes administrativos.
Cuestiones sobre el Tema 1
1. ¿Cómo repercute el perfeccionamiento de los instrumentos de trabajo en el trabajo del hombre para transformar la naturaleza?
2. ¿Qué es lo que distingue las épocas económicas?
3. ¿Cómo han logrado los capitalistas controlar todo el proceso productivo?
Temas de reflexión
1. Reflexionar sobre la situación del hombre primitivo y su influjo en la aparición de formas comunales de convivencia: democráticas, de colaboración, etc.
5 Ver CEP núm. 1: Explotados y Explotadores, págs. 16-17.
6 El Capital, tomo 1. pág. 132.
7 Se llama excedente económico a este exceso de producción en relación a las necesidades del consumo.
8 Esta división técnica del trabajo se encuentra especialmente desarrollada ¡en la industria moderna. Cada obrero o grupo de obreros realiza un trabajo específico que corresponde a una parte del proceso. En una industria de automóviles, por ejemplo, existen diversas secciones que se complementan unas a otras hasta llegar a producir el automóvil terminado. Por lo tanto, ningún obrero produce un producto final, lo que se convierte en producto final es el producto común de todos ellos. Esta división técnica de las tareas dentro de un mismo proceso de producción permite una mayor eficacia y, por lo tanto, un aumento del rendimiento del trabajo de los obreros. Llamaremos DIVISION TECNICA DEL TRABAJO a la división del trabajo dentro de un mismo proceso de producción.
9 En la gran industria, el obrero deja de controlar sus instrumentos y, por el contrario, debe someterse a las máquinas, pasando a ser así un tornillo más del proceso de producción capitalista. Se trata aquí del desarrollo del "modo de producción específicamente capitalista y con el de la subsunción (subordinación) real del trabajo al capital". (Marx, El Capital, libro I, cap, sexto. inédito Ed Signos. 8. A. 1971. página 61).
Tema segundo
El concepto de fuerzas productivas y de relaciones de producción
Después de lo desarrollado anteriormente, podemos comprender lo que el marxismo entiende por fuerzas productivas de una sociedad. Las fuerzas productivas son la energía con que cuenta una sociedad para producir. Ellas están constituidas por todos los elementos que intervienen en la producción material: la fuerza de trabajo, su habilidad y grado de especialización; los medios con los que se trabaja: instrumentos, máquinas, locales, etc.; y la materia sobre la que se trabaja.
Sin embargo, las fuerzas productivas no son la simple suma de estos elementos; ellas dependen de la forma en que estos elementos se combinan.
Ya veíamos cómo en los inicios de la manufactura, los mismos elementos que antes estaban dispersos en el proceso de producción individual (el zapatero con sus instrumentos), luego, al estar juntos (muchos zapateros en el mismo local), alcanzan un rendimiento mayor. Y esto es aún más acentuado cuando se origina la división técnica del trabajo. La sola especialización de los trabajadores produce un rendimiento mucho mayor del trabajo.
El aumento de la productividad del trabajo depende aquí de la forma en que se organiza técnicamente la producción, es decir, del tipo de relación que el trabajador o el conjunto de trabajadores establece con los medíos de producción.
Pero ¿quién estimula la creación de este tipo de relaciones que nosotros llamaremos relaciones técnicas de producción?
En el caso del sistema capitalista es muy claro que ello se debe a las relaciones sociales de producción capitalista y las leyes que se establecen a partir de ellas. La propiedad privada sobre los medios de producción y la necesidad de ganar siempre más de estos propietarios es lo que estimula, primero, la creciente, especialización del trabajo en la manufactura y, luego, la introducción del sistema de máquinas en la gran industria.
Ahora bien, si llamamos relaciones de producción al conjunto de relaciones técnicas y sociales de producción, podemos definir las fuerzas productivas de la siguiente manera:
Las FUERZAS PRODUCTIVAS son las fuerzas que resultan de la combinación de los elementos del proceso de trabajo bajo relaciones de producción precisadas. Su resultado es una determinada productividad del trabajo.
Cuestiones sobre el Tema 2
1. ¿Qué son las relaciones técnicas de producción?
2. ¿Qué son las relaciones sociales de producción?
3. ¿A qué llamamos RELACIONES DE PRODUCCION?
4. ¿Qué son las FUERZAS PRODUCTIVAS?
Temas de reflexión
1. Comparar el desarrollo de las fuerzas productivas en el capitalismo y el feudalismo en todas sus vertientes: relaciones técnicas y sociales de producción.
Tema tercero
La socialización de las fuerzas productivas
Ya hemos visto cómo el trabajo del hombre va perfeccionándose a través de la Historia, es decir, cómo van desarrollándose las fuerzas productivas de la sociedad. Por ejemplo, la producción artesanal, en la que la tejedora realiza su trabajo en su hogar, es reemplazada por la producción industrial, en que se reúne un gran número, de tejedoras que utilizan telares mucho más complejos, hasta llegar al telar mecánico moderno. En esta producción industrial el trabajo pasa a tener un carácter cada vez más social. Existen distintas secciones dentro de la industria: hilado, tejeduría, conos, tintorería, etc. En cada sección trabaja una determinada cantidad de obreros y sólo se llega a producir el género mediante la participación del conjunto de los trabajadores de las distintas secciones.
La producción deja de ser, en este caso, un proceso de producción individual para transformarse en un proceso de producción en que intervienen muchos trabajadores, es decir, en un proceso de producción social. Y el producto deja de ser el resultado del trabajo de un individuo para ser el resultado del trabajo de los trabajadores de las distintas secciones. Ya nadie puede decir "este producto lo he hecho yo", "este producto es mío".
Este carácter cada vez más social que van tomando las fuerzas productivas en su desarrollo es lo que se ha denominado proceso de socialización de las fuerzas productivas.
Pero este proceso de socialización de las fuerzas productivas no debe ser reducido sólo a la socialización del trabajo dentro de la fábrica. La socialización de las fuerzas productivas desborda ampliamente el marco de la fábrica: abarca toda la sociedad. Ella depende fundamentalmente de dos hechos: el origen cada vez más social de los medios de producción y el destino cada vez más social del producto.
- Origen cada vez más social de los medios de producción
Por origen cada vez más social de los medios de producción debe entenderse el hecho de que estos medios de producción provengan de un número cada vez mayor de ramas de la producción económica. Así, la agricultura primitiva, por ejemplo, se bastaba a sí misma, siendo el propio campesino el que fabricaba sus instrumentos de trabajo, preparaba las semillas, etc. En este caso, la cantidad de medios de producción de origen no agrícola era muy pequeña o nula. Pero, a medida que se perfeccionan las técnicas agrícolas, la agricultura va necesitando cada vez más medios de producción que provienen de otras ramal económicas: herramientas más complejas, tractores, trilladoras, fertilizantes, desinfectantes, energía eléctrica, combustible, etc.. Lo mismo ocurre en otras ramas de la industria.

La socialización creciente de las fuerzas productivas se manifiesta, por tanto, en el hecho de que cada rama de la producción necesita de medíos de producción que provienen de otras ramas. La agricultura depende de la industria química, extractiva, metalúrgica, etc.
- Destino cada vez más social del producto
Por destino cada vez más social del producto es necesario entender el hecho de que los productos resultantes de un proceso de producción están destinados, por lo general, a un número creciente de utilizadores o consumidores, sea directa o indirectamente.
Cada rama de la producción trabaja directa o indirectamente con otrasramas. Así, por ejemplo, la industria química cuando aparece por primera vez como sector independiente de la producción, sólo trabaja para un número muy reducido de industrias; sin embargo, a medida que se desarrolla el sistema capitalista se multiplica progresivamente el campo de utilización de sus productos. En la actualidad éste es casi universal. Se extiende a las industrias extractivas, a las industrias metalúrgicas (en especial al tratamiento de metales), etc. Si se tienen en cuenta las utilizaciones indirectas de los productos, se ve que actualmente cada rama de la producción trabaja para todas las otras ramas y sufre, por tanto, también las variaciones que puedan ocurrir en cualquier sector de la economía. Así, por ejemplo, la paralización de la industria metalúrgica afecta a las más diversas industrias automotrices, de la construcción, etc.
En resumen, la socialización de las fuerzas productivas no se limita sólo a lo que ocurre dentro de la fábrica, sino que se refiere fundamentalmente a la creciente interdependencia de los distintos sectores de la economía.
Esta interdependencia no se da sólo a nivel nacional, sino que se extiende también a nivel mundial10.
Se llama SOCIALIZACION DE LAS FUERZAS PRODUCTIVAS al carácter cada vez más socializado del proceso de trabajo, por una parte, y a la interdependencia cada vez mayor de los diferentes sectores de la producción, por otra.
Esta socialización determina que vaya siendo cada vez más imposible poner en acción estas fuerzas en forma individual.

Cuestiones sobre el Tema 3
1. ¿Con qué se transforma el proceso de producción desde ser individual a ser social?
2. ¿Cuáles son las dos características de proceso de socialización de las fuerzas productivas que se experimenta bajo el modo de producción capitalista?
Temas de reflexión
1. Analizar los distintos procesos de producción que intervienen en la sociedad actual para fabricar unos zapatos.
10 Este hecho ha sido analizado en el CEP núm. 5: Imperialismo y Dependencia.
Tema cuarto
La contradicción fundamental del capitalismo
Los pequeños productores independientes precapitalistas -por ejemplo: un pequeño campesino, un carpintero, etc.- son personas que trabajan con sus propios medios de producción (son dueños de sus instrumentos de trabajo y compran, si es necesario, la materia prima) y venden sus productos en el mercado. En estos casos, nadie duda de que el fruto obtenido por la venta de sus productos en el mercado. En estos casos, nadie duda de que el fruto obtenido por la venta de sus productos les pertenezca: se trata del fruto de su propio trabajo personal.
Pero, posteriormente, surge la concentración de los medios de producción en los grandes talleres y fábricas. Estos ya no pueden ser puestos en acción por un individuo aislado: requieren del concurso de un gran número de trabajadores y el producto obtenido es el fruto del trabajo colectivo de todos ellos.
Sin embargo, quien se apropia de la mayor parte de este fruto no son los trabajadores que lo produjeron, como ocurre en el caso visto recientemente, sino que es el propietario de los medios de producción: el capitalista.
Los productos creados ahora socialmente no pasan a ser propiedad de aquellos que realmente ponen en acción los medios de producción, es decir, de los verdaderos productores, sino que, pasan a manos del dueño de los medios de producción.
A medida que se desarrolla y expande el capitalismo esta contradicción entre el carácter social de la producción y la forma privada de apropiación capitalista se va agudizando.
Decimos que entra en contradicción cada vez más aguda, ya que, como hemos explicado, desde el comienzo del modo de producción capitalista ha existido una contradicción entre el carácter privado de la propiedad capitalista de los medios de producción y el carácter social que tuvo desde su inicio la fuerza de trabajo, contradicción que no existía en la producción artesanal. Ahora bien, ha sido justamente esta contradicción la que ha servido de mayor impulso al desarrollo de las fuerzas productivas en las primeras etapas del desarrollo capitalista. El capitalista, movido por el afán de ganancia, al reunir bajo su mando a un cierto número de trabajadores, estimuló enormemente el desarrollo de las fuerzas productivas: primero, especializando al máximo a los trabajadores; después, introduciendo la máquina.
Este desarrollo, impulsado por la competencia capitalista, implica, en una primera etapa, la desaparición de los pequeños productores independientes y, luego, la desaparición de los capitalistas más débiles, concentrándose la producción en un número cada vez más restringido de personas, las que por ser dueñas de los medios de producción disponen también de la mayor parte de la riqueza social obtenida a través de ellos.
En un determinado momento del desarrollo del capitalismo, esto choca con la forma cada vez más social en que se produce esta riqueza y la necesidad de que ésta se reparta en beneficio de toda la sociedad. Podemos entender ahora por qué Marx afirmó que la contradicción fundamental del capitalismo es la contradicción entre el carácter cada vez más social de las fuerzas productivas y la propiedad privada capitalista, cada vez más concentrada, de los medios de producción11.
Es esta contradicción la que explica el dinamismo con que se desarrolla el sistema.
Sin embargo, de verdadero motor del desarrollo capitalista se llega a transformar, en un momento determinado de su existencia, en un freno para su desarrollo. La propiedad privada de los medios de producción en el capitalismo, que en un comienzo era una camisa adecuada al grado de desarrollo de las fuerzas productivas, pasa, al crecer ésta, a transformarse en una camisa demasiado estrecha, de la que es necesario deshacerse para poder permitir la libertad de movimientos que requiere la planificación de la producción al servicio de la sociedad. Al desarrollarse la contradicción fundamental, del sistema capitalista se van generando a la vez las condiciones materiales y sociales que permiten su superación.

Cuestiones sobre el Tema 4
1. ¿A quién pertenecían los productos en el caso de los pequeños productores independientes y a quién pertenecen en el modo de producción capitalista? ¿Por qué decimos que en este último caso existe una contradicción que se va agudizando?
2. ¿Por qué se, le llama contradicción fundamental del capitalismo?
3. ¿Por qué dicha contradicción era al principio el motor del desarrollo capitalista y en la actualidad se ha convertido en un freno?
Temas de reflexión
1. Analizar por qué la socialización de las fuerzas productivas exige, cada vez con más fuerza, una planificación de la producción al servicio de la sociedad.
2. Reflexionar sobre cómo los intentos de planificación por parte de los capitalistas (planes de desarrollo, medidas económicas del Gobierno, etc.) terminan siendo un rotundo fracaso y se ven incapaces de solucionar la crisis (desempleo creciente, inflación, disminución de la producción, etcétera).
11 Es importante señalar que la propiedad privada capitalista de los medios de producción no tiene siempre el carácter de propiedad privada individual. Puede existir una propiedad privada de tipo colectivo: éste es el caso de las cooperativas de producción en los regímenes capitalistas. Puede existir también una propiedad privada de tipo social cuando, por ejemplo, el Estado capitalista pasa a ser dueño de los medios de producción fundamentales. Pero en todos estos casos siguen siendo grupos o clases minoritarias quienes se aprovechan del trabajo de los demás.
II PARTE:
El capitalismo: un sistema que tiene que desaparecer
Tema primero
En esta parte del Cuaderno veremos de qué manera la contradicción fundamental del sistema capitalista da origen a una serie de otras contradicciones. Estas contradicciones tienden a agudizarse a medida que se desarrolla el capitalismo, creando las condiciones materiales y sociales que hacen posible la destrucción de ese sistema de producción.
Contradicción entre la organización de la producción dentro de la fábrica y la anarquía de la producción en el seno de la sociedad
En la primera parte veíamos de qué manera la interdependencia cada vez mayor de los distintos sectores de la producción hace necesaria la planificación social para que ésta pueda responder a las necesidades de la sociedad. Sin embargo, esta planificación de este destino social de la producción no puede realizarse porque choca con la propiedad privada capitalista sobre los medios de producción. Ella, al crear unidades independientes de producción, obliga a que éstas se relacionen a través del mercado, es decir, a través de, las leyes ciegas de la oferta y la demanda. Pongamos un ejemplo: un fabricante de telas se relaciona, a través de la compraventa de las telas en el mercado, con los industriales que necesitan telas como materia prima para sus industrias (confecciones de ropa, fábricas de sábanas, tapicerías, etc.). No existe un plan que le permita saber al industrial textil cuánto debe producir y cuánto debe dar a cada cliente, ya que existen otros industriales textiles que se pelean por vender a los mismos clientes.
Se produce así una gran anarquía de la producción a nivel social, lo que contrasta con la organización cada vez mayor de la producción dentro de cada empresa.
En el interior de las fábricas, algunos capitalistas, movidos por la competencia, introducen todo tipo de medidas y adelantos técnicos que permitan utilizar complementamente las materias primas y estrujar la mayor cantidad de trabajo en el menor tiempo posible a los obreros. Estos capitalistas consiguen así su objetivo de obtener mayores ganancias que sus competidores produciendo a costos menores y pagando iguales o menores salarios que ellos. El resultado social de esta organización y control estricto dentro de la fábrica es un aumento generalizado de la producción, ya que todos los capitalistas terminan introduciendo, estos adelantos. Sin embargo, como a nivel social no existe ningún control ni organización de la producción, rige la ley ciega de la oferta y la demanda. Ella hace variar los precios de los productos a espaldas de los capitalistas y puede echar por tierra, en cualquier momento, las ganancias que los capitalistas individuales se han esmerado tanto en lograr. Así, por las leyes del azar que nadie controla, unos pocos capitalistas pueden obtener grandes ganancias mientras los otros se arruinan.
La necesidad de planificar la producción social se plantea, entonces, como una necesidad para la propia clase capitalista, que se ve obligada a tomar en cuenta este carácter social de las fuerzas productivas. Los capitalistas tratan de afrontar esta anarquía de la producción social, en el grado que ello es posible, dentro de los marcos del sistema capitalista.
Los grandes productores de una misma rama de la producción se unen para formar un trust, es decir, una agrupación a través de la cual, ellos determinan la cantidad total que debe producirse, la cuota que le corresponde a cada miembro y el precio común de venta de los productos. En esta forma, los capitalistas logran una cierta regulación de la producción; pero, como cada uno de ellos cuida ante todo su propia ganancia, estos trusts se desmoronan a la primera mala racha en los negocios. Los capitalistas se ven, entonces, obligados a dar un paso más en la socialización de cada rama: cada rama industrial tienda a convertirse en una-gran sociedad anónima.
Esto significa que no sólo los grandes capitalistas, se asocian, sino que ahora la mayoría de los capitalistas de la rama se encuentran agrupados, lo que facilita la planificación de producción dentro de ella.
Por último, el sistema va obligando al Estado, que representa los intereses de la clase dominante capitalista, a hacerse cargo de aquellas empresas que, por su escasa rentabilidad o por su importancia estratégica para el resto de la producción, conviene que dejen de pertenecer a capitalistas privados y pasen a propiedad del Estado. Así, el Estado capitalista comienza a "orientar" al conjunto de la economía. Sin embargo, esta solución a la exigencia de organización y planificación de la economía falla constantemente porque ella sólo puede tener un carácter indicativo, es decir, un carácter de consejo.
La propiedad privada hace que cada capitalista decida finalmente de acuerdo a sus propios, intereses, pasando por encima de las políticas económicas de conjunto. En todo caso, a pesar de estos límites y del hecho de que quien se beneficia es la minoría capitalista, esto permite a la mayoría vislumbrar la verdadera solución: que la sociedad entera tome posesión de los medios de producción a través del Estado para hacerlos producir de acuerdo a una planificación y organización de la producción que beneficie a la sociedad entera.
Tema segundo
Contradicción entre la producción y el consumo
Esta contradicción tiene dos aspectos:
a) La contradicción entre el volumen de la producción y las posibilidades de consumo de la población.
En el régimen capitalista la producción crece con una enorme rapidez, mientras el consumo, si bien crece también, lo hace de una manera mucho más débil: la situación de pobreza en la que viven las grandes masas de la población no permite que el consumo individual aumente con rapidez.
El capitalismo tiende a producir cada vez más bienes, pero para sobrevivir debe pagar bajos salarios12. Y estos bajos salarios crean una demanda limitada de productos. Esta es una contradicción que no tiene salida dentro del marco del sistema capitalista, y ella tiende a provocar crisis periódicas de sobreproducción. En la sociedad se produce un exceso de productos que no se consumen porque ellos han rebasado la capacidad de compra de la población. Los productos se acumulan, baja su precio por la menor demanda hasta el punto de que muchos capitalistas quiebran al no poder recuperar el dinero invertido en la producción. Para evitar que los precios de todas las mercaderías se vengan al suelo, los capitalistas se lanzan desesperadamente a destruir las mercaderías elaboradas, a quemar los productos, a paralizar la producción, a cerrar las fábricas, es decir, a destruir las fuerzas productivas.
Y ¿qué repercusión tiene esto sobre los trabajadores?
Se producen el paro forzoso, el hambre, la miseria. Y todo ello no porque escaseen las mercancías sino precisamente porque se han producido en exceso, sin planificación.
Pero como el capitalismo no puede soportar estas crisis periódicas, ya que ellas lo van debilitando cada vez más, busca diferentes formas de superarlas.
Una de ellas es la búsqueda de mercados externos que les permitan a los capitalistas de un país vender en otros países el excedente de producción que no puede circular en el mercado interno de su propio, país. Otra es el desarrollo de la industria de guerra. Ella permite, por una parte, absorber una gran cantidad de mano de obra y de excedente, y, por otra, crea las condiciones materiales que les permiten a los capitalistas asegurarse por la fuerza los mercados externos13.
b) La contradicción entre el tipo de productos que se fabrica y las necesidades de los consumidores.
La producción se desarrolla no en aquellos sectores donde los productos son más necesarios y urgentes para la inmensa mayoría de la población, sino en aquellos donde los capitalistas pueden obtener más ganancias. Así, se invierte mucho más en productos como: cosméticos, bebidas alcohólicas, automóviles de gran tamaño, etc., que en ropa barata, alimentos, transporte popular, etc. De esta manera, se deforma la producción: se producen artículos de lujo que sólo pueden comprar las capas más acomodadas de la población, mientras el resto carece de los productos más necesarios.
Pero no sólo se deforma en este sentido la producción, sino que, al mismo tiempo, se deforma por la necesidad de la competencia entre capitalistas, entre monopolios. Así, por ejemplo, para poder competir con su oponente una industria de tallarines debe producir alrededor de cuarenta formas distintas con la misma pasta, lo que implica una serie de gastos en máquinas especiales para darles estas distintas formas, envases distintos, etcétera. Mucho más racional sería sacar una variedad menor de formas, pero a un precio más conveniente para la masa de la población.
Tema tercero
Contradicción entre el proletariado y la burguesía
El avance tecnológico, la división del trabajo, la masa de instrumentos de producción puestos en acción por la clase trabajadora producen un grado tal de desarrollo de las fuerzas productivas que ellas generan un excedente económico capaz de responder a las necesidades de toda la sociedad. Por primera vez en la Historia se abre la posibilidad de un desarrollo pleno del hombre al liberarlo de sus necesidades más elementales. Sin embargo, el aumento de la productividad del trabajo, el aumento de la riqueza acumulada no han generado un aumento del bienestar general ni un aumento del tiempo libre para los productores directos de esta riqueza en el sistema capitalista. La introducción de las máquinas de la industria no tuvo por finalidad la liberación del trabajador, sino el aumento de su explotación; en lugar de disminuir la jornada de trabajo, ésta tendió a aumentar. Sólo la lucha organizada de los trabajadores fue logrando reducirla a la jornada de ocho horas que hoy existe.
Por otra parte, la introducción masiva de las máquinas va echando al mercado de trabajo a un número creciente de mano de obra asalariada. Estos parados forman el llamado "ejército de reserva" del capitalismo, ya que constituyen una fuerza de trabajo siempre disponible para ser empleada en las nuevas industrias que surjan o para reemplazar a los obreros más combativos que son desperdigados por sus patronos.
De esta manera, a medida que se desarrolla la contradicción entre la socialización de las fuerzas productivas y la propiedad privada capitalista de los medios de producción, se desarrolla también la contradicción entre el proletariado y la burguesía, es decir, entre los actores de la producción social y los acaparadores de sus frutos, debido a que son propietarios de los medios de producción. Además esta contradicción entre el proletariado y la burguesía se agudiza por el hecho de que los productores directos no controlan la organización del proceso de producción. Están sometidos a las relaciones técnicas de producción que impone el capitalista (o sus representantes) para aumentar la explotación de los trabajadores. De esta manera, los trabajadores no pueden impedir que los adelantos técnicos que podrían liberarlos sirvan, por el contrario, para esclavizarlos a un trabajo mecánico y agotador que no les permite realizarse como individuos.
Ahora bien, la creciente concentración y centralización de la producción en un número cada vez más reducido de capitalistas aumenta la masa de los desposeídos, de los que tienen que vender su fuerza de trabajo para sobrevivir, sometiendo se a las condiciones de trabajo que impone el capitalista.
Pero, con el desarrollo del sistema la clase obrera no sólo crece, sino que va concentrándose en zonas industriales, lo que facilita la identificación de los obreros como una clase social explotada por el sistema: sometida al control capitalista dentro de la fábrica y creadora de riquezas que van a parar a manos de los capitalistas. Por otra parte, la socialización del trabajo dentro de la fábrica crea hábitos de organización, disciplina y solidaridad que ayudan a que esta clase se de una organización que le permita destruir el sistema de explotación al que se ve sometida.
Es eso lo que Marx afirmó en el Manifiesto Comunista:
"Así, el desarrollo de la gran industria socava bajo los pies de la burguesía las bases sobre las que ésta produce y se- apropia de lo producido. La burguesía produce, ante todo, sus propios sepultureros. Su hundimiento y la victoria del proletariado son igualmente inevitables"14.

Cuestiones sobre la segunda parte
1. ¿En qué consiste la contradicción entre la organización de la producción dentro de la fábrica y la anarquía de la producción en el seno de la sociedad?
2. ¿En qué consiste la contradicción entre la producción y el consumo?
3, ¿cómo se desarrolla la contradicción, entre burguesía y proletariado?
Temas de reflexión
1. Reflexionar sobre cómo los trabajadores Pueden llevar a cabo la planificación económica y social en una sociedad socialista.
12 No cabe duda de que a medida que se desarrolla el capitalismo y en especial la lucha de clase de los trabajadores, los salarios han ido subiendo; pero este aumento es comparativamente mucho menor que el aumento de la riqueza social logrado mediante el esfuerzo de los trabajadores.
13 Ver CEP núm. 5: Imperialismo y Dependencia, pág. 28.
14 Manifiesto del Partido Comunista. Marx-Engels, Ed. Austral, 1969, pág. 60.
Conclusion
El Socialismo, la única salida
A medida que las fuerzas productivas se desarrollan, el hombre se libera más y más de la tiranía de las fuerzas de la naturaleza. Va conociendo su ambiente natural y logra ir cambiándolo de acuerdo a sus necesidades. Así comienzan los avances de la ciencia y la técnica que podrían convertir al hombre en amo y señor de- la naturaleza y del universo.
Pero el hombre paga un precio elevado por esta primera emancipación, el paso de una sociedad primitiva de autosubsistencia a una sociedad en donde existe excedente significa, a la vez, pasar de una sociedad unida armónicamente a una sociedad dividida en clases. A medida que el hombre se libera de la tiranía de las fuerzas de la naturaleza, cae más y más, bajo la tiranía de las fuerzas sociales que no controla: la tiranía directa de otros hombres, como ocurre en la esclavitud y la servidumbre, o la tiranía oculta bajo la apariencia de libertad y democracia en el sistema capitalista. Pero los hombres no han aceptado jamás pasivamente esta situación de explotación. La Historia demuestra de qué manera éstos se han rebelado contra las fuerzas opresoras. La historia de la humanidad es la historia de la lucha entre los explotados y los explotadores.
Pero ¿por qué estas luchas no lograron abolir la explotación, abolir las desigualdades sociales?
Ello se debe a que, en el pasado, las condiciones no estaban maduras para poder terminar para siempre con la explotación y desigualdad social.
Ahora bien, sólo el extraordinario desarrollo de las fuerzas productivas que origina el sistema capitalista crea, por primera vez en la Historia, las condiciones materiales necesarias para terminar definitivamente con la explotación de una clase por otra. El excedente que se produce es capaz de asegurar a toda la sociedad la satisfacción de sus necesidades de alimentación, vestuario, habitación, educación y cultura. Todos los miembros de la sociedad podrían gozar de mayor tiempo libre. De esta manera toda la sociedad podría participar en la organización y el manejo de la actividad productiva y en la dirección de la sociedad.
Pero el sistema capitalista no sólo crea las condiciones materiales de su superación, sino a la vez crea las condiciones sociales que permitirán una nueva sociedad más justa y fraternal. Dentro del sistema se desarrolla una clase totalmente desposeída de medios de producción, explotada y excluida de los beneficios que ella misma hace posibles. Al concentrarse en los grandes centros ndustriales va adquiriendo conciencia de clase y buscando formas de organización que le permitan destruir el sistema de explotación al que está sometida y crear una nueva sociedad.
Pero decir que el sistema crea las condiciones materiales y sociales de su superación no significa afirmar que ellas van a llevar por sí mismas a la destrucción del sistema. Y, sobre todo, no basta que exista una clase obrera organizada para que se produzca en forma espontánea una revolución social. Para que ello ocurra se requieren una firme voluntad de lucha de esta clase y la habilidad suficiente como para concentrar el máximo de fuerzas sociales a su lado contra los enemigos que es necesario destruir para poder avanzar hasta lograr los objetivos finales.
Para superar la contradicción fundamental del sistema capitalista y sus nefastos resultados es necesario destruir la propiedad privada capitalista de los medios de producción, Estos deben pasar a manos de la sociedad para que ésta pueda planificar la economía en beneficio de toda la población. Las relaciones de producción capitalistas deben ser reemplazadas por relaciones de producción socialistas.
Al tomar en sus manos la economía, los hombres dejan de ser dominados por leyes ciegas y pasan así a controlar la base de toda la organización social. El conocimiento científico de la sociedad y de sus leyes de desarrollo y el poder social efectivo permiten a los hombres aplicar estos conocimientos en beneficio de toda la sociedad. Por primera vez en la Historia se puede construir una sociedad que no escape al dominio de los hombres mismos.
Es sólo desde este momento que los hombres empiezan a hacer su propia historia. Es sólo desde este momento que las fuerzas productivas y sociales, puestas en acción por ellos mismos, producirán cada vez en mayor medida los efectos que los hombres quieren lograr.
La humanidad inicia así la transición desde el reino de la necesidad al reino de la libertad.
Resumen del texto
En la primera parte de este Cuaderno hemos visto cómo a lo largo de la Historia se van perfeccionando los instrumentos de trabajo y la forma de organización del trabajo y cómo, con ello, aumenta la productividad del trabajo y cambian las relaciones que adquieren los hombres entre sí al producir. Es decir, hemos visto cómo se desarrollan las fuerzas productivas y cómo ellas chocan con las relaciones de producción que, entonces, cambian para dar paso a una nueva organización social. En seguida analizamos cuál es el grado de desarrollo que estas fuerzas alcanzan en el sistema capitalista de producción y cómo su socialización creciente hace necesaria una planificación de la producción social. Pero vimos inmediatamente de qué manera esto choca con las relaciones de producción capitalistas.
Concluimos estableciendo que la contradicción fundamental de este sistema se produce entre el carácter cada vez más social de las fuerzas productivas y la propiedad privada capitalista de los medios de producción. En la segunda parte del Cuaderno vimos cómo con el desarrollo del sistema capitalista esta contradicción fundamental da origen a otras. La contradicción entre la organización dentro de la fábrica y la anarquía de la producción a nivel social plantea para la misma clase capitalista la necesidad de planificar la economía, pero a la vez permite vislumbrar la solución definitiva de esta contradicción. La contradicción entre la producción y el consumo da origen a las crisis de sobreproducción y a la deformación de la producción.
La contradicción entre el proletariado y la burguesía se manifiesta en un crecimiento de la clase obrera tanto en número como en organización.
Señalamos, en base a todo esto, cómo en este sistema se crean las condiciones materiales y sociales para superarlo. Hicimos notar que estas condiciones por sí mismas no bastan, que se necesita la voluntad de lucha del proletariado organizado para destruir la propiedad privada capitalista de los medios de producción y establecer la propiedad social de ellos que permita planificar la producción en beneficio de toda la sociedad. Finalmente planteamos que sólo en esta nueva situación los hombres pueden liberarse, por primera vez en la Historia, de aquellas fuerzas naturales y sociales que los han dominado hasta ahora.
Apéndice
Algunas experiencias sobre la construcción del Socialismo
Como hemos ido diciendo a lo largo de todo este cuaderno de educación popular, las graves contradicciones del capitalismo sólo pueden resolverse en el marco de la sociedad socialista. La clase obrera, dirigiendo a todo el pueblo, tiene que poner manos a la obra y abordar la tarea de destruir las relaciones de producción capitalista y desarrollar el proceso revolucionario que conduzca a la sociedad sin clases.
En este largo camino revolucionario los problemas con los que los trabajadores han de encontrarse son muchos, y de gran dificultad; el acoso de una burguesía que viéndose acorralada y desprovista de su propiedad, no dudará en usar todos los medios posibles para volver a su antiguo predominio.
Esto supone una lucha tremenda entre las clases que defienden el proceso revolucionario y las que se enfrentan a él para darle marcha atrás, después de la revolución con la toma de¡ poder. De esta forma, la clase obrera no puede dormirse y confiar. La burguesía derrotada tiene aún muchos resortes de poder desde donde lanzar la reacción: el dinero que ha logrado conservar, la experiencia de siglos para manipular la sociedad, el apoyo de la burguesía internacional y, especialmente, el poder ideológico que persiste por largo tiempo en el seno de amplios sectores de las masas hasta que la ideología proletaria llega a calar en ellas.
Por esta razón, el camino hacia el socialismo no está libre de ser "desviado" "degenerado", e incluso la experiencia nos demuestra que es posible una vuelta atrás, hacia nuevas formas de Capitalismo Monopolista de Estado.
Sin embargo, como decía Mao Tse Tung, el signo de nuestro tiempo es la Revolución Proletaria y nada puede contenerla. El ascenso imparable de la lucha de los pueblos por su liberación se está convirtiendo en una fuerza poderosa que arrollará al capitalismo y al imperialismo, para construir la sociedad socialista.
A pesar de los reveses sufridos por el Movimiento Obrero Internacional, de las vueltas atrás, y de las derrotas, la marcha ascendente de la Revolución es, hoy en día, un faro de esperanza que ilumina con su rayo a todos los-pueblos de la Humanidad. Como muestra de ello, queremos traer aquí, en este apéndice, algunas experiencias que nos enseñan cómo, cuando los trabajadores abordan decididos esta tarea gloriosa de acabar con la explotación, quedan muy atrás y al descubierto la vergüenza de las inhumanas relaciones de producción capitalista con sus tremendas crisis económicas las consecuencias que llevan consigo de miseria, hambre, paro, marginación, y guerras espantosas que hacen cientos e incluso millones de víctimas y destruyen las riquezas producidas.
EL TRIUNFO DE LA PRIMERA REVOLUCION SOCIALISTA (1917)
La revolución socialista soviética, dirigida por Lenin a la cabeza del Partido Bolchevique, abrió para la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, un rumbo nuevo de eliminación de la explotación del hombre por el hombre y de salida de la miseria.
El armisticio donde se firmaba la paz con Alemania, las leyes que protegían los derechos de los trabajadores al trabajo, la salud, la vivienda, etc., aboliendo toda discriminación por razón del sexo o las creencias, o aquellas que impulsaban el reparto de las tierras de los grandes señores entre los campesinos pobres, etc., constituyeron rápidamente para aquel pueblo, la posibilidad de un futuro de paz y de progreso.
Fue, inicialmente el esfuerzo inmenso por salir del atraso y las devastaciones producidas por la guerra. Más tarde, los primeros planes quinquenales mostraron la superioridad de unas relaciones de producción nuevas, que se iban abriendo camino frente al sabotaje de la reacción, que exigió, incluso, una nueva guerra para contenerla. Por último, podemos afirmar que sólo una revolución en marcha fue la razón última de la victoria popular contra el poderoso empuje de, las tropas imperialistas de Hitler, en el segundo conflicto mundial.
De todo lo que llevamos dicho, pueden ser una muestra suficiente los resultados de los primeros planes quinquenales 1.
PRIMER PLAN QUINQUENAL (1928-1933)
El desarrollo de la producción industrial alcanzó un promedio del 17 al 25% anual, con un aumento global del 179% en los cinco años. Dicho plan se cumplió, en un 93,8%, en cuatro años y tres meses.
SEGUNDO PLAN QUINQUENAL (1933-1937)

Entre tanto, la preocupación del gobierno de los Soviets por el problema de la salud, permitió que, en aquel país atrasado, el número de médicos pasase de 70.000 en 1928 a 155.000 en 1940 y el número de camas de hospital de 247.000 a 791.000. Por otra parte, en el plano de la educación, el progreso fue también indudable, como atestiguan los siguientes cuadros:

REVOLUCION DEMOCRATICO POPULAR EN CHINA (1949)
El triunfo, en 1949, de las fuerzas progresistas dirigidas por el Partido Comunista Chino, que supo desarrollar una estrategia correcta y una línea de masas justa, gracias a la aplicación del marxismo-leninismo y el impulso que supo darle su gran dirigente Mao Tse Tung, supuso, en medio de las complejas contradicciones sociales de aquel país, un paso trascendental para el pueblo que inició don él, una era de profundas transformaciones democráticas que abrirían el camino hacia las tareas de la construcción del socialismo.
Los primeros logros económicos y sociales en la etapa de restauración (1949-1952) y en el primer plan quinquenal (1952-1957), nos muestran bien a las claras, una vez más, las posibilidades de desarrollo de las sociedades que han puesto en marcha la Revolución Socialista.
FASE DE RESTAURACION DESPUES DE LA GUERRA

A finales de 1952 estaban restablecidos los transportes ferroviarios (21.715 km. en 1949, 24.232 km en 1952) y de carretera.
RESULTADOS DEL PRIMER PLAN QUINQUENAL (1952-1957)
El conjunto de la producción agrícola e industrial pasa de un valor de 82.720 millones de yuanes en 1952 a 138.740 en 1957. El salto de la producción industrial fue del 128% (desde 34.330 millones de yuanes hasta 78.390) con un promedio del 18% anual.
Los ingenieros y técnicos aumentaron desde 164.000 hasta 496.000 y el número dé obreros creció desde 4.939.000 a 9.008.000.
Los ferrocarriles alcanzaron la longitud de 29.862 km. y la agricultura, a pesar de las difíciles condiciones climatológicas aún no superadas con las obras hidráulicas que habrían de hacerse posteriormente, experimentarían un crecimiento anual del 4,5%.
Frente al atraso endémico del resto de los países asiáticos (cuyo mejor ejemplo comparativo es la India, por su extensión geográfica y población semejantes), la República Popular China, habiendo expulsado de su suelo el dominio del imperialismo, junto con los sectores burgueses reaccionarios que se habían entregado a él, e iniciando las profundas transformaciones revolucionarias, ha sido capaz de eliminar el hambre, y la pobreza, la desigualdad social y se ha convertido en un pueblo libre que puede mirar con dignidad y con orgullo su futuro, sin imposiciones imperialistas de ningún tipo. Sin embargo, y dada la importancia que la masa campesina tiene, dentro de¡ conjunto de la población china y la importante experiencia que para el proceso revolucionario ha supuesto la aparición de las "comunas populares", vamos a traer aquí, un texto extraído del libro titulado "Como es la Comuna Popular", de Chu Li y Tien Chieyun que nos puede ser muy útil para comprender uno de los logros sociales mejor conseguidos en el camino de los pueblos hacia su liberación.
COMUNA POPULAR CHILIYING
Origen de su nombre
Situada en la planicie central y en el sector medio superior del ferrocarril Pekín-Cantón, a 40 m. del río Amarillo, Chiliying es una de las primeras comunas populares aparecidas en los años del gran salto adelante.
Antes de 1958, las 38 aldeas alrededor de Chiliying se dividían en 56 cooperativas agrícolas de tipo superior. Pero, por el desarrollo de la colectivización, la forma organizativa de estas cooperativas ya no podía seguir correspondiendo a la necesidad de la producción demandada por el gran salto adelante, a pesar de que tales cooperativas, por su grado mayor de colectividad, tenían más superioridad que los grupos de ayuda mutua y las cooperativas de tipo inferior.
Tanto para la construcción de obras hidráulicas y caminos, como para el desarrollo de la mecanización y la instalación de cables de alta tensión, etcétera, se necesitaba con urgencia la alianza y la coordinación entre las cooperativas. Cuatro cooperativas ya habían colaborado en la excavación de un canal.
En la primavera de 1958, muchas cooperativas de-tipo superior solicitaron al gobierno cantonal de Chiliying que se les permitiera fusionarse en una cooperativa gigante. Luego de la aprobación de la dirección superior, en julio, un número de cooperativas se fusionaron. Para satisfacer la necesidad e la producción, la nueva organización estableció un molino, un taller de cojinetes de rodillos y bolas. Además, las escuelas y las cooperativas de compra y venta y la milicia antes administradas por el gobierno cantonal, pasaron a ser dirigidas por la gigante cooperativa.
Poco a poco, la gente fue haciendo consciencia de que esta organización recién nacida no sólo dirigía la producción agrícola de una cooperativa gigante, sino que concebía cambios en cuanto a su naturaleza.
Por lo tanto, no debía seguir siendo llamada "cooperativa agrícola". ¿Qué nombre le correspondía entonces?
A algunos les vino a la mente la Comuna de París de 1871.
Pensaban: "Nuestro objetivo último es la realización del comunismo, y, ¿podríamos llamarla 'comuna comunista?"
Otros dijeron: "Estamos muy lejos de ese objetivo, y este nombre no es conveniente."
Discutieron una y otra vez, pensaron en varios nombres y el tablero cambió debidamente varias veces. Finalmente, nadie quería dejar al lado el nombre "comuna".
Por otra parte la gente pensaba: "Nuestro país es una república popular: nuestro gobierno es un gobierno popular; nuestro banco, un banco popular.... ¿por qué no llamarla 'comuna popular'?" Esta idea la aceptó mucha gente.
El día 4 de agosto, la nueva placa en que se leía "Comuna popular Chiliying del distrito Sinsiang", fue colgada al lado de la puerta. Dos días después, nuestro gran líder el Presidente Mao inspeccionó a esta organización recién nacida, y la elogió: "Tiene un gran porvenir."
Desde entonces, Chiliying entró en un nuevo período histórico de la colectivización.
¿Qué es la comuna popular?
La comuna popular es una creación de las masas. Sintetizando sus experiencias y creaciones, e Presidente Mao indicó: "La comuna popular es buena." Bajo la dirección del CC del Partido, a través de la práctica popular y del perfeccionamiento gradual durante varios,, años, la comuna popular se ha convertido en un sistema unificado nacional. Por la comuna popular Chiliying podemos ver panorámicamente qué es esta organización y cuáles son sus características.
La comuna popular continúa, en la presente etapa, siendo una forma de propiedad colectiva de la economía socialista. Sin embargo, una comuna es mayor en tamaño que una cooperativa y colectivizada en grado más elevado. Tamaño mayor y elevado grado de propiedad colectiva -éstas son dos características destacadas de la comuna popular.
La comuna popular Chiliying tiene 53.200 habitantes y 93.000 mu de tierra, ya que ha incorpora do 56 cooperativas agrícolas de tipo superior que existían en su esfera. Por eso, el tamaño de la comuna popular es aún más grande.
La comuna popular Chiliying tiene 38 brigadas (cada una es una aldea natural, y se divide en varios equipos de producción), con 298 equipos de producción. Es decir, la comuna se divide en tres niveles: el de comuna, el de brigada y el de equipo de producción. ¿Por qué se dice que el grado de colectivización es aún más elevado? Eso se debe principalmente a la propiedad colectiva de los medios de producción.
Actualmente, la propiedad de, la comuna popular adopta el sistema de "la producción a tres niveles con el equipo de producción como base". Es decir, la comuna, las brigadas y los equipos, de producción poseen su respectiva parte de medios de producción. El principal, la tierra, pertenece a los equipos, y la distribución de ingresos se hace fundamentalmente en los equipos, que son la unidad básica de cálculo (en pocos casos, las brigadas). Tomemos como ejemplo el equipo número 29, de 36 familias, de la brigada de producción Chiliying. Los 310 mu de tierra cultivada, los 18 ganados de labor, la trilladora, la trituradora y otros medios de producción, pertenecen a la colectividad de los comuneros del equipo. Se distribuye el ingreso de acuerdo con el principio socialista "de cada uno, según su capacidad, a cada uno, según su trabajo".
Las brigadas poseen los medios de producción de los que los equipos no tienen capacidad de disponer: tractores, instalaciones de irrigación y desagüe, etc., con que apoyan y ayudan a sus equipos en la producción. Por ejemplo, la brigada de producción Chiliying, la mayor de la comuna, posee un grupo -de tractores, un molino de harina, una fábrica de ladrillos, un taller de reparación de aperos. un criadero de cerdos, etc. Sus seis tractores sirven a sus 34 equipos. Su criadero reproduce pequeños puercos para vender, con un 25% menos del precio estatal, a los comuneros. Y la comuna posee las empresas que las brigadas no son capaces de administrar y las instalaciones hidráulicas de toda la comuna.
Chiliying posee una estación de tractores y un taller de reparación, una planta de producción y reparación de máquinas agrícolas, que construye trilladoras, trituradoras, y repara máquinas agrícolas; una fábrica de fertilizantes fosfatados; una hilandería; grandes instalaciones de irrigación y desagüe, una red de cables de alta tensión e instalaciones suplementarias. El ingreso de las empresas pertenecientes a toda la comuna se usa, además de las construcciones de la comuna, para ayudar a las brigadas y equipos en el desarrollo de la producción.
De este modo, el grado de colectivización de la comuna popular que realiza la propiedad de tres niveles, es superior a las cooperativas agrícolas.
La comuna popular tiene un otro rasgo característico que difiere de la cooperativa, ya que la comuna no solamente, es organización colectiva de economía agrícola. No sólo administra la producción agrícola, ganadera, pesquera, de la silvicultura y de las ocupaciones secundarias sino que ejerce el poder del anterior gobierno popular del cantón, para administrar la industria, el comercio, la cultura y educación, y la sanidad, asuntos civiles, seguridad pública. El gobierno del cantón ya dejó de existir y es reemplazado por la comuna, por esto, la comuna es tanto una organización económica colectiva como una entidad básica del Poder socialista de China en el campo. O sea, una organización que fusiona en sí el Poder de base y la administración económica.
DATOS GENERALES DE LA COMUNA CHILIYING


El comité revolucionario de la comuna popular Chiliying equivale al gobierno cantonal anterior y está directamente subordinado al comité revolucionario del distrito Sinsiang. La comuna popular dirige la industria, la agricultura, el comercio, las escuelas y la milicia dentro de su esfera de administración. Por lo tanto, se dice "combinación de la industria, la agricultura, el comercio, la cultura y educación, y el ejército".
La planta de producción y reparación de máquinas agrícolas y la fábrica de fertilizantes fosfatados y otros han apoyado fuertemente a la producción agrícola.
Una red de comercio que se extiende a todos los rincones de la comuna abastece, a tiempo, de máquinas agrícolas, aperos, fertilizantes químicos, insecticidas y gran cantidad de artículos de uso diario de los comuneros.
La educación se ha desarrollado grandemente bajo la dirección de la comuna. La comuna tiene 17 escuelas secundarias y todas las 38 brigadas tienen sus propias escuelas primarias. El número de alumnos en las escuelas primarias y secundarias totaliza 12.500. Además, la comuna fundó una escuela agrotécnica que hasta la fecha ha graduado más de 200 campesinos jóvenes.
El regimiento miliciano de Chiliying que se estableció bajo la dirección de la comuna, realiza la integración de los asuntos militares con el trabajo y ha jugado un importante papel, tanto en la consolidación de la dictadura del proletariado como en la producción.
Si pasamos revista a los trabajos y los éxitos logrados desde la fundación de la comuna Chiliying, podemos observar muchas ventajas de este tipo de organización de gran tamaño, de combinación de la industria, la agricultura, el comercio, la cultura y educación, y el ejército; organización que fusiona en sí el Poder de base y la administración económica.
OTROS PAISES
Estos logros no son esclusiva de un determinado pueblo. Como hemos dicho, por encima de los éxitos y de los fracasos, de las victorias y las derrotas y de las muchas desviaciones burocráticas, revisionistas, que la Revolución Socialista ha experimentado en su largo recorrido, multitud de vivas experiencias enriquecen el contenido y el conocimiento del proletariado mundial hacia la conquista de sus objetivos.
¿Cómo podemos entender si no la capacidad demostrada por el heroico pueblo vietnamita y el resto de los pueblos de Indochina, Laos y Camboya, en su lucha contra el imperialismo yanqui?
De la misma manera, las luchas victoriosas de los pueblos africanos contra el colonialismo y el racismo portugués, en su camino hacia la revolución democrática y popular, son una muestra evidente de la capacidad de los pueblos para organizarse y sacidirse el yugo de la explotación.
Finalmente, y como un ejemplo que tanto entusiasmo despertó en los trabajadores españoles traemos a continuación el artículo de Roberto Álvarez Quiñones, aparecido en el periódico "GRAMMA", órgano del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, donde expone algunos de los logros conseguidos por la revolución tras la victoria contra Batista en 1959.
Dieciocho años de bregar revolucionario
Pretender plasmar en unas pocas cuartillas periodísticas la obra de la Revolución en lo social, económico, político y cultural, en los dieciocho años transcurridos desde la alborada del primero de enero de 1959, es imposible. Sin embargo, al conmemorarse en estos días un aniversario más del triunfo de la Revolución resulta oportuno hacer una apretada selección de los logros fundamentales en estos años, a manera de un simple y brevísimo recuento global.
Ante todo, hay que decir que en los tres primeros años, cinco leyes revolucionarias constituyeron la espina dorsal del proceso vertiginoso en virtud del cual la Revolución pasó de su primera fase democrática popular y antiimperialista, a su segunda fase, la socialista.
La primera de estas leyes fue la de Reforma Agraria, firmada por Fidel en La Plata, Sierra Maestra, el 17 de mayo de 1959. Con la aplicación consecuente de esta ley, ya a mediados de 1960 había quedado liquidada, en lo fundamental, la gran propiedad latifundista, y todos los grupos de la oligarquía y la burguesía nacional se completaron con el imperio yanqui, que arreciaba sus ataques para tratar de estrangular económicamente al país. Esto aceleró la radicalización de la Revolución, en medio de una enorme efervescencia revolucionaria y patriótica de todo el pueblo.
El 17 de septiembre se nacionalizaron los bancos norteamericanos. El 13 de octubre de 1960, es una fecha clave en la historia de la Revolución. Ese día, mediante la Ley 890, se nacionalizaron 382 grandes empresas, así como la banca nacional y extranjera, con excepción de los bancos canadienses "The Royal Bank of Canada" y "Bank of Nova Scotia", a los que se compró dos meses más tarde.
Ya el 6 de agosto, en aplicación de la Ley 851, habían quedado nacionalizados los 36 centrales azucareros de propiedad yanqui, la llamada Compañía Cubana de Electicidad, subsidiaria del consorcio "Electric Bond and Share", la ITT y las refinerías de petróleo. El día 14 de octubre, se dictó la Ley de Reforma Urbana, que rebajó los alquileres en un 50% y, como las nacionalizaciones, constituyó un golpe mortal a la propiedad privada burguesa. Diez días después, el 24, se nacionalizaron las restantes 166 empresas yanquis ("Minimax", "Ten Cents", "Goodrich", "Coca Cola", "Habana Hilton", "Havana Riviera", etc.).
O sea que en octubre de 1960, el poder revolucionario tenía el monopolio del comercio exterior y la banca (excepto los dos bancos citados), las industrias y los servicios fundamentales, la mayor parte de la tierra. En una comparecencia por televisión, el día 15 de octubre de 1960, Fidel expresaría: "La primera etapa de la Revolución se ha cumplido, tenemos la satisfacción de presentar un programa cumplido". Se había consumado el programa del Moncada y se iniciaba la construcción del socialismo.
La quinta ley fue la de la Nacionalización de la Enseñanza, el 6 de junio de 1961, que declaró "pública la función de la enseñanza y gratuita su prestación", y se dispuso la nacionalización de todos las planteles de enseñanza de propiedad privada.
Citadas estas leyes históricas de la Revolución, puede entonces echarse un vistazo al camino recorrido por nuestro pueblo en estos años.
Dos años después del triunfo, en enero de 1961, se inició una hazaña sin precedente que asombró al mundo: la campaña de alfabetización. Cerca de 236.000 estudiantes y obreros enseñaron a leer y escribir, en sólo un año, a 707.000 hombres y mujeres de todos los rincones del país.
Cuando se lanza una mirada retrospectiva a la obra de la Revolución, sobresale siempre el avance logrado en los dos sectores que han gozado de prioridad permanentemente: la educación y la salud pública, los dos más importantes en toda sociedad, desde el punto de vista social y humano. De la dramática situación del pasado no es necesario hablar; baste recordar que la mitad de los niños cubanos no tenían escuela.
A lo largo de estos años, la Revolución ha venido construyendo centenares de grandes y modernísimas instalaciones escolares que son admiración de cuanto visitante amigo arriba a nuestra patria. Son verdaderos talleres de futuro donde se ejercita ese principio martiano y comunista de combinar el estudio con el trabajo creador. Hoy, Cuba es una gran escuela; el país cuenta con 103.000 estudiantes universitarios, en 26 universidades e institutos superiores; cientos de miles en la enseñanza media y tecnológica; más de dos millones en las primaria.
En cuanto a la salud pública, es bueno recordar que en la república neocolonial el servicio médico rural no existía; el 75 % de la población urbana y el 90% de la rural estaba parasitada. En 1958, el presupuesto oficial para la salud del pueblo fue de 22 millones de pesos, buena parte de los cuales se la robaban; en cincuenta y seis años se habían construido 57 hospitales y 90 policlínicos.
La Revolución, sólo en los primeros siete años, hasta 1966, había ya construido 110 hospitales y 212 policlínicos, fundamentalmente en zonas rurales, y había llevado el servicio médico a los más inhóspitos rincones. Actualmente Cuba presenta un índice de mortalidad infantil que es el más bajo de América latina, y similar al de los países desarrollados. Se dedican cientos de millones de pesos a la construcción de nuevas instalaciones asistenciales, a la medicina preventiva y a la salud del pueblo en general. Nuestro nivel en este campo es tal que Cuba puede ofrecer ya su colaboración internacionalista a otros pueblos hermanos.
En el orden económico
En la economía nacional, resulta harto difícil precisar en pocas palabras la obra de la Revolución. Sin embargo, podría mencionarse en primer término a las construcciones, pues de ellas depende en alto grado el desarrollo de todas las ramas de la economía. Por ejemplo en 1958, en un país eminentemente agrícola como el nuestro, la capacidad total de embalse de agua que había en Cuba era de 47 millones de metros cúbicos. Hoy, esa capacidad es superior a los 4.000 millones de metros cúbicos, es decir: ha habido un incremento del 8.500%.
Durante los cincuenta y seis años de seudorrepública se construyeron 10.108 kilómetros de carreteras y caminos, en su mayoría de muy mala calidad. La Revolución hasta 1974 había construido más de 13.000 kilómetros, incluyendo modernísimas carreteras. y se trabaja en la ejecución de la gran Autopista Nacional y otras importantes autopistas, con tramos ya terminados, así como en el ferrocarril moderno Habana-Santiago y otras obras viales.
Uno de los más hermosos logros de la Revolución ha sido la construcción de viviendas con plustrabajo, por parte de microbrigadas integradas por trabajadores de todos los sectores laborales del país. Las microbrigadas, creadas por iniciativa de Fidel en 1971, han construido y ejecutan miles de edificios para viviendas desde cuatro hasta 22 plantas. El distrito de Alamar es fiel expresión de esta revolucionaria y fructífera experiencia. En total, entre 1974 y 1975 se han construido casi 40.000 viviendas en el país.
En tanto, sólo en los últimos tres años, de 1973 a 1975, la Revolución construyó obras escolares, agropecuarias, viviendas, hospitales y hoteles, por valor de 1.700 millones de pesos. A fines de 1975 había en construcción nueve hospitales y 32 hoteles y moteles. En esos mismos tres años se construyeron y se montaron instalaciones industriales por valor de 233 millones de pesos, y se construyeron presas, carreteras y otras obras por más de 600 millones de pesos.
Respecto de la industria de materiales de construcción, baste decir que la mayor producción de cemento obtenida por los capitalistas antes del triunfo de la Revolución en un año fue de poco más de 700.000 toneladas métricas, y en la actualidad la producción cubana de cemento es del orden de los dos millones y medio de toneladas al año.
Pasando a otras ramas de la economía, puede señalarse que en 1958 la marina mercante cubana tenía un registro bruto total de aproximadamente 58.000 toneladas métricas, en 14 viejos y pequeños barcos. Hoy, surcan los mares del mundo naves cubanas modernas y de gran calado, y el país cuenta con una flota mercante cuyo registro bruto es superior al medio millón de toneladas.
Desde la llegada de Cristóbal Colón a Cuba hasta 1958, los colonizadores, los imperialistas y los capitalistas criollos devastaron la fabulosa riqueza forestal de nuestra isla, que tanto elogiaran el propio descubridor y el fraile Bartolomé de las Casas en sus crónicas. De una superficie de más de diez millones de hectáreas cubiertas de bosque a fines del siglo XVI, nuestra riqueza forestal había quedado reducida en 1958 a un millón y medio de hectáreas. En cincuenta y seis años de república neocolonial se sembró la ridícula cantidad de diez millones de árboles, entre exóticos y nativos. La Revolución, que creó en 1967 el Instituto Nacional de Aprovechamiento y Desarrollo Forestales (INDAF), ha sembrado ya más de 600 millones de árboles, incluyendo casi 200 millones de pinos.
En cuanto a energía eléctrica, la capacidad total instalada que había en el país en 1958 era de 397.000 kilovatios, a cargo M pulpo transnacional yanqui "Electric Bond and Share", que llegaba a 721.872 usuarios, casi todos urbanos. Catorce años más tarde, en 1973, la Revolución había prácticamente triplicado esa capacidad, al llevarla hasta 1.072.000 kilovatios, y la electricidad llegaba ya a 1.150.000 usuarios. En septiembre de 1976, la capacidad de generación era de 1,2 millón de kilovatios. Cuantiosas inversiones se realizan (más de 250 millones de pesos en los últimos años), con la colaboración fraternal de la URSS, para elevar la capacidad de generación de electricidad, la que, dado el dinámico desarrollo económico y social de la nación, aún resulta insuficiente, sobre todo en las horas del "pico".
El comercio exterior, vital para un país de economía abierta como Cuba, ha dado un extraordinario salto cuantitativo y cualitativo. En 1958 el intercambio comercial total del país (exportaciones e importaciones sumadas) fue de 1.510 millones de pesos, un 70% del cual se realizó, en condiciones muy desventajosas para Cuba, con los EE. UU.
En 1974, el intercambio comercial total de nuestro país fue de 4.482 (2.222 en exportaciones y 2.226 en importaciones) millones de pesos, un 52% del cual se efectuó en condiciones excepcionalmente favorables para Cuba con la URSS, en primer término, y con otros países socialistas. En 1975 el intercambio total fue superior a los 6.000 millones de pesos. Hoy, Cuba comercia con 80 países y tiene oficinas comerciales en 30 de ellos.
El gran desarrollo alcanzado en la ganadería vacuna, que ha implicado la inversión de cientos de millones de pesos, el fomento de razas híbridas lecheras mediante la inseminación artificial: la producción de aves y huevos; la total mecanización de¡ alza de caña y la mecanización gradual de la cosecha cañera; las cuantiosas inversiones que se realizan en la minería; el enorme avance experimentado en la industria pesquera, y otras muchas facetas de la obra de la Revolución podrían citarse en el orden económico. No es posible concluir estas notas sin destacar el espectacular desarrollo del deporte en general, que ha hecho de Cuba un competidor destacado en este campo; el surgimiento y desarrollo del cine revolucionario cubano; el desarrollo-de una escuela cubana de ballet de prestigio internacional, y otros avances notables en el campo de la cultura, ahora realmente popular, que han sido sólo posibles gracias a la Revolución, al socialismo, en el que la plenitud humana es una realidad y el talento, esfuerzo y voluntad de las masas tienen un horizonte infinito.
En fin, han sido éstos dieciocho años de fecundo bregar revolucionario, y de victorias.
15 Fuente: Jean Elleinstein, Historia de la URSS.