CAPITULO VII - EL ESTADO

1. Origen del estado.

2. El estado: instrumento de dominación de clase.

3. La doble función del estado.

4. Tipo de estado y formas de gobierno.

5. Destrucción del aparato de estado burgués.

6. Aparato de estado y sus instituciones.

7. Aparatos ideológicos del estado.

8. Poder del estado.

9. Clase dominante y casta gobernante.

10. Extinción del estado proletario.

11. El estado en una sociedad capitalista.

En el capítulo V señalamos que el estado pertenece a la superestructura. En este capítulo desarrollaremos la concepción marxista del estado.

 

1. ORIGEN DEL ESTADO

Para estudiar el problema del estado, como para estudiar cualquier problema relacionado con la ciencia de la sociedad, es necesario echar una mirada a la historia de su desarrollo. y lo primero con que nos encontramos es que el estado no existió siempre.

En la época del comunismo primitivo, cuando la gente vivía en pequeños grupos familiares87 y producía apenas para la autosubsistencia existían, como es natural, intereses comunes cuya salvaguardia se entregaba a determinados individuos dentro del grupo familiar, pero siempre bajo la custodia de toda la comunidad:

solución de litigios; represión contra las personas que abusaban de sus derechos; inspección del régimen de aguas, especialmente en los países cálidos; funciones religiosas; funciones de defensa contra el ataque de otras tribus, etcétera.88

En aquella época los vínculos sociales, la comunidad misma, la disciplina y la organización del trabajo se mantenían por la fuerza de la costumbre y la tradición, por la autoridad y el respeto de que gozaban los ancianos del clan o las mujeres.89 No existía una categoría especial de personas diferenciada del resto de la comunidad que se dedicara exclusivamente a gobernar.90

En esa época no existía ningún aparato especial para el empleo sistemático de la represión con el fin de someter al pueblo por la fuerza.

La historia demuestra que el estado, como aparato especial de coerción, surge donde y cuando aparece la división de la sociedad en clases, es decir, en grupos sociales, uno de los cuales está en situación de apropiarse del trabajo ajeno, de explotar a los otros grupos.

Pero ¿de qué factores depende el surgimiento de las clases?

Mientras las fuerzas productivas materiales eran tan rudimentarias que apenas permitían obtener lo necesario para sobrevivir, no podía surgir un grupo especial de hombres exclusivamente encargados de dominar y gobernar al resto de la sociedad, era imposible que un grupo explotara a otro grupo. Pero cuando la producción se desarrolló en proporciones tales que permitió que la fuerza humana de trabajo pudiera crear más de lo necesario para su simple sustento, ésta pasó a tener un valor como productora de riquezas. Y en este sentido, para ser muy breves, los prisioneros de guerra que antes eran eliminados físicamente porque significaban una carga para la comunidad, pasaron, en la nueva situación, a ser usados como productores de bienes materiales- Así fue como surgió la esclavitud.91

La división en propietarios de esclavos y esclavos fue la primera división de clases importante. Los esclavistas no sólo poseían los medios de producción: la tierra y las herramientas, por escasas que ellas fueran en aquellos tiempos, sino que eran también dueños de una cierta cantidad de hombres a los cuales explotaban como esclavos.92

La sociedad y el estado eran entonces mucho más reducidos que en la actualidad, poseían medios de comunicación incomparablemente más rudimentarios; no existían entonces los modernos medios de comunicación. Las montañas, los ríos y los mares eran obstáculos incomparablemente mayores que hoy, y el estado se formó dentro de límites geográficos mucho más estrechos. Un aparato estatal técnicamente débil servía a un estado confinado dentro de límites relativamente estrechos y con una esfera de acción limitada.

Pero, de cualquier modo, existía un aparato que obligaba a los esclavos a permanecer en la esclavitud, que mantenía a una parte de la sociedad sojuzgada y oprimida por la otra. Es imposible obligar a la mayor parte de la sociedad a trabajar en forma sistemática para la otra parte de la sociedad sin un aparato permanente de coerción.93

 

2. ESTADO: INSTRUMENTO DE DOMINACION DE CLASE

El estado es precisamente esa máquina para asegurar la dominación de una clase sobre otra. Veamos lo que dice Engels respecto a la relación entre el estado y las clases sociales:

...el estado no es de ningún modo un poder impuesto desde fuera a la sociedad; tampoco es "la realidad de la idea moral", ni "la imagen y la realidad de la razón", como afirma Hegel. Es más bien un producto de la sociedad cuando llega a un grado de desarrollo determinado: es la confesión de que esa sociedad se ha enredado en una irremediable contradicción consigo misma y está dividida por antagonismos irreconciliables, que es impotente para conjurar. Pero a fin de que estos antagonismos, estas clases con intereses económicos en pugna, no se devoren a si mismas y no consuman a la sociedad en una lucha estéril, se hace necesario un poder situado aparentemente por encima de la sociedad y llamado a amortiguar el choque, a mantenerlo en los limites del "orden". Y ese poder, nacido de la sociedad, pero que se pone por encima de ella y se divorcia de ella más y más, es el estado.94

Y más adelante agrega:

Como el estado nació de la necesidad de refrenar los antagonismos de clase, y como, al mismo tiempo, nació en medio del conflicto de esas clases, es, por regla general, el estado de la clase más poderosa, de la clase económicamente dominante, que, con ayuda de él, se convierte también en la clase políticamente dominante, adquiriendo con ello nuevos medios para la represión y la explotación de la clase oprimida.95

Por esta razón, si bien el estado es el producto y la manifestación del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase, su existencia prueba al mismo tiempo que las contradicciones de clase son irreconciliables. No cabe entonces hablar, como lo hacen los ideólogos burgueses y pequeñoburgueses, del estado como de un "órgano de conciliación de clase", sino del estado como un "órgano de dominación de clase" o de "opresión de una clase por otra".

Ahora, ¿cuáles son las características de este "órgano" o "máquina" estatal?

Engels señala las siguientes:96

a] agrupación de súbditos según división territorial;97

b] destacamentos especiales de hombres armados con sus aditamentos materiales: las cárceles y otras instituciones coercitivas. Ahora ya no se puede pensar en armar a todo el pueblo como antes ya que justamente las clases explotadas constituyen la mayoría de la población;

c] necesidad de recaudar impuestos para sostener en pie esa fuerza pública;

d] cuerpo de funcionarios por encima de la sociedad para cumplimentar esas tareas, que se hacen respetar a través de leyes de excepción, merced a las cuales gozan de una aureola e inviolabilidad particulares.

El más despreciable polizonte del estado civilizado tiene más "autoridad" -dice Engels- que todos los órganos del poder de la sociedad gentilicia reunidos; pero el príncipe más poderoso, el más grande hombre público o guerrero de la civilización, puede envidiar al más modesto jefe gentil el respeto espontáneo y universal que se le profesaba. El uno se movía dentro de la sociedad; el otro se ve forzado a pretender representar algo que está fuera y por encima de ella.98

Lo típico del estado en toda sociedad de clase, a diferencia de las instituciones y normas que existían en la sociedad primitiva, es que se trata de un aparato que, por su característica de cuerpo especializado, da la impresión de estar situado por encima de las clases cuando, de hecho, es un aparato al servicio de la clase dominante para reprimir a las clases explotadas.

Refiriéndose al estado en la sociedad burguesa Lenin sostiene que el aparato centralizado típico de estas sociedades surgió en la época de la caída del absolutismo99 y que sus dos instituciones más características son: el ejército regular y la burocracia.100

Hasta aquí hemos hecho tres afirmaciones en lo que se refiere al estado. La primera sostiene que el estado es una institución que no ha existido eternamente. La segunda apunta a que su existencia está ligada a la existencia de las clases sociales. Y la tercera se refiere a que el estado no es una institución neutra por encima de las clases sino que está al servicio de la clase dominante y que contribuye a su reproducción como tal.

Ahora, de la afirmación de que el estado está ligado a la existencia de las clases sociales surge una nueva conclusión: que el estado desaparecerá cuando éstas desaparezcan.

Veamos lo que dice Engels al respecto:

Por lo tanto, el estado no ha existido eternamente. Ha habido sociedades que se las arreglaron sin él, que no tuvieron la menor noción del estado ni de su poder. A llegar a cierta fase del desarrollo económico, que estaba ligada necesariamente a la división de la sociedad en clases, esta división hizo del estado una necesidad. Ahora nos aproximamos con rapidez a una fase de desarrollo de la producción en que la existencia de estas clases no sólo deja de ser una necesidad, sino que se convierte positivamente en un obstáculo para la producción. Las clases desaparecerán de un modo tan inevitable como surgieron en su día. Con la desaparición de las clases desaparecerá inevitablemente el estado. La sociedad, reorganizando de un modo nuevo la producción sobre la base de una asociación libre de productores iguales, enviará toda la máquina del estado al lugar que entonces le ha de corresponder: al museo de antigüedades, junto a la rueca y al hacha de bronce.101

Por la importancia de este tema lo desarrollaremos con más detalles posteriormente, ya que para comprenderlo mejor necesitamos detenernos previamente en otros conceptos.102

 

3. LA DOBLE FUNCIÓN DEL ESTADO

Anteriormente vimos cómo en las comunidades primitivas existían ciertas instituciones y normas que permitían reglamentar su funcionamiento interno. Esta necesidad tiene por base fundamental la división del trabajo social: distribución de las tierras y de las aguas, solución de litigios, funciones militares, religiosas, etc. A medida que esta división aumenta, aumenta también la necesidad de contar con un equipo de personas capaces de organizar y administrar la sociedad en su conjunto.

A esta función de tipo técnico (organizativa y administrativa), propia de toda sociedad en que existe un mínimo de división del trabajo, se agrega, en las sociedades de clase, una nueva función: la función de dominación política. Los aparatos institucionales y normas ya existentes son utilizados para someter las diferentes clases de la sociedad a los intereses de las clases dominantes y se crean nuevos aparatos e instituciones con fines fundamentalmente represivos: destacamentos armados, cárceles, instituciones coercitivas de todo tipo, etcétera.

Esta función, por lo tanto, aparece sólo cuando surge la división de la sociedad en clases opuestas, es decir, cuando la productividad del trabajo social lleva consigo un excedente, el que es acaparado por un grupo de individuos de dicha sociedad.

Ahora bien, esta función eminentemente política se apoya en la función que nosotros hemos llamado técnico-administrativa, como lo muestra el siguiente texto de Engels:

...en todas partes subyace al poder político una función social…103

Pero con la diferencia en la distribución104 aparecen las diferencias de clase. La sociedad se divide en clases privilegiadas y perjudicadas, explotadoras y explotadas, dominantes y dominadas, y el estado105 -que al principio no había sido sino el ulterior desarrollo de los grupos naturales de comunidades étnicamente homogéneas, con objeto de servir a intereses comunes (por ejemplo, en Oriente, la organización del riego) y de protegerse frente al exterior- asume a partir de ese momento, con la misma intensidad, la tarea de mantener coercitivamente las condiciones vitales y de dominio de la clase dominante respecto de la dominada.106

Ahora bien, sólo cuando junto a la función de tipo técnico-administrativo nace la función de dominación política se puede hablar de la aparición del estado propiamente tal.

Para aclarar este doble carácter del estado examinaremos lo que Marx dice acerca del doble carácter de la función de vigilancia y dirección de la producción en las sociedades de clases:

El trabajo de supervisión y dirección se origina necesariamente en todos aquellos lugares en los que el proceso directo de la producción tiene la figura de un proceso socialmente combinado, y no se manifiesta como trabajo aislado de los productores autónomos. Pero su naturaleza es dual.

Por una parte, en todos aquellos trabajos en los cuales cooperan muchos individuos, la cohesión y unidad del proceso se representan necesariamente en una voluntad dirigente, y en funciones que no afectan a las labores parciales sino a la actividad global de ese lugar de trabajo, como es el caso del director de una orquesta.

Éste es un trabajo productivo, que debe efectuarse en cualquier modo de producción combinado. Por otra parte [...] este trabajo de supervisión se origina necesariamente en todos los modos de producción que se basan en el antagonismo entre el trabajador, en cuanto productor directo, y el propietario de los medios de producción. Cuanto mayor sea este antagonismo, tanto mayor será el papel que desempeña este trabajo de supervisión. Por eso alcanza su máximo en el sistema esclavista. Pero también es imprescindible en el modo capitalista de producción, puesto que en él el proceso de producción es, al mismo tiempo, proceso de consumo de la fuerza de trabajo por parte del capitalista. Exactamente de la misma manera que en los estados despóticos el trabajo de supervisión e intromisión del gobierno en todos los aspectos comprende ambas cosas, tanto la ejecución de las actividades colectivas que emanan de la naturaleza de toda entidad comunitaria como las funciones específicas que surgen del antagonismo entre el gobierno y la masa del pueblo.107

Podríamos decir que, de la misma manera en que la división técnica del trabajo dentro de la empresa da origen a la función de supervisión y dirección, que tiene por objeto la coordinación del trabajo global dentro de ella, la división del trabajo social requiere de un conjunto de aparatos institucionales y de normas destinadas a reglamentar el funcionamiento de la sociedad en su conjunto. Esta función de organización y dirección, función de tipo técnico-administrativo, está sobredeterminada, en ambos casos, por los efectos de la división de la sociedad en clases. La función de supervisión y dirección adquiere, a nivel de la empresa, un carácter de explotación de los trabajadores por los dueños de los medios de producción y, en el nivel del estado, es utilizada para reproducir las condiciones políticas y económicas de la explotación de una clase por otra.

Para resumir: el estado tiene una doble función técnico-administrativa y de dominación política. Esta última es la que define propiamente al estado sobredeterminando la función técnico-administrativa, es decir, orientándola, poniéndola al servicio de la función de dominación política. No existen, por lo tanto, tareas técnico-administrativas con un carácter neutro.

Ahora, ¿por qué razón Marx y Engels, y yo diría especialmente Lenin,108 no se detienen en estas funciones que aquí denominamos técnico-administrativas?

Pensamos que ello puede deberse, en primer lugar, a que lo que define propiamente el estado es su función represiva al servicio de la explotación de clase y, segundo, a los requerimientos del combate ideológico contra las tesis burguesas de un estado neutro, por encima de la sociedad, es decir, de un estado considerado como un aparato técnico-administrativo al servicio de todo el pueblo.

Consideramos importante no dejar de lado esta función por varias razones: a] porque para combatir la ideología burguesa acerca del estado debemos partir de lo que ella plantea y hacer ver cómo las funciones técnico-administrativas ocultan las funciones de dominación política; b] porque afirmar la sola existencia de la función de dominación política ha conducido a errores de interpretación "voluntarista", es decir, a concebir al estado como producto ligado exclusivamente a la voluntad de dominio de las clases dominantes. De hecho, éstas no crean un estado para que sirva a sus intereses de clase, sino que utilizan un aparato jurídico-político ya existente, modificándolo para lograr sus objetivos de clase.109 La función social o técnico-administrativa que cumplía este aparato sirve de base a la nueva función de dominación política, y e] por la utilidad que presta, para establecer diferencias entre distintos aparatos estatales y comprender mejor los conceptos de extinción y destrucción del estado.

 

4. TIPO DE ESTADO Y FORMAS DE GOBIERNO

El estado, como hemos visto, es una máquina para que una clase reprima y someta a otras clases, pero esta máquina puede presentar diversas formas.

Por ejemplo, las formas del estado esclavista eran en extremo variadas:

Ya durante el período de la esclavitud -afirma Lenin- encontramos diversas formas de estado en los países más adelantados, más cultos y civilizados de la época, por ejemplo, en la antigua Grecia, y en la antigua Roma, que se basaban íntegramente en la esclavitud. Ya había surgido en aquel tiempo una diferencia entre monarquía y república, entre aristocracia y democracia. La monarquía es el poder de una sola persona, la república es la ausencia de autoridades no elegidas; la aristocracia es el poder de una minoría relativamente pequeña, la democracia el poder del pueblo (democracia en griego significa literalmente poder del pueblo). Todas estas diferencias surgieron en la época de la esclavitud. A pesar de estas diferencias, el estado de la época esclavista era un estado esclavista, ya se tratara de una monarquía o de una república, aristocrática o democrática.110

A pesar de que el problema de la esclavitud era el denominador común de los estados de la antigüedad, los historiadores ignoraban este hecho fundamental y se referían a las formas monárquicas y republicanas que ellos presentaban.

El estado esclavista podía ser una monarquía, una república aristocrática e incluso una república democrática -expresa Lenin y agrega-: En realidad las formas de gobierno variaban extraordinariamente, pero su esencia era siempre la misma: los esclavos no gozaban de ningún derecho y constituían una clase oprimida; no se les consideraba seres humanos.111

Lo mismo ha ocurrido con los estados de tipo feudal o con los estados capitalistas. Las formas de dominación pueden variar pero su carácter de clase sigue siendo el mismo.

...el capital manifiesta su poder de un modo donde existe una forma y de otro donde existe otra forma, pero el poder está siempre, esencialmente, en manos del capital, ya sea que exista o no el voto restringido u otros derechos; ya sea que se trate de una república democrática o no; en realidad, cuanto más democrática es, más burda y cínica es la dominación del capitalismo. Una de las repúblicas más democráticas del mundo es Estados Unidos de América y, sin embargo, en ninguna parte (y quienes la hayan visitado después de 1905 probablemente lo saben) es tan crudo y tan abiertamente corrompido como en Norteamérica el poder del capital, el poder de un puñado de multimillonarios sobre toda la sociedad. Allí donde el capital existe, domina la sociedad entera, y ninguna república democrática, ninguna clase de derechos electorales pueden cambiar su esencia.112

Los marxistas rechazan los viejos prejuicios acerca de que el estado significa la igualdad universal, pues son un fraude, afirma Lenin más adelante, y añade:

Mientras exista explotación no podrá existir igualdad. El terrateniente no puede ser igual al obrero, ni el hombre hambriento igual al saciado.113

De lo expuesto hasta aquí podemos concluir que existe una diferencia radical entre lo que denominaremos "tipo de estado" y "forma de gobierno".

El tipo de estado está relacionado con la clase a la cual sirve el aparato de estado para mantener y reproducir su posición de clase dominante, de clase explotadora. Hay tantos tipos de estados como clases dominantes: esclavistas, feudales, burguesas y proletarias.

Ahora, dentro del marco de cada uno de estos diferentes tipos de estado pueden darse diversas formas de ejercer su dominación por parte de la clase dominante que van desde las formas más democráticas hasta las formas más dictatoriales y unipersonales. El carácter de clase no cambia, lo que cambia son sus manifestaciones más superficiales. A estas diversas formas que puede adoptar el estado, Lenin las denomina "formas de estado" o "formas de dominación" o "formas de gobierno". Nos parece que este último término es el que se presta a menos confusiones.

Así como el tipo de estado (esclavista, feudal, capitalista, etc.) depende de la estructura económica de la sociedad, es decir, de la naturaleza de clase del estado, las formas de gobierno dependen de las condiciones históricas concretas: el auge del movimiento de masas, que amenaza la reproducción del sistema burgués, conduce a la aparición de regímenes dictatoriales, fascistas; la escasa movilización popular, el carácter reformista de sus luchas permite la existencia de gobiernos democrático-burgueses, elegidos por "sufragio universal", etcétera.

Toda persona o grupo que se mueva dentro de los márgenes estrechos de la ideología dominante tenderá a suplantar el problema de la naturaleza del estado por el de las formas de gobierno, y de este modo ignorará la naturaleza de clase del estado que es el problema esencial y decisivo.

 

5. DESTRUCCIÓN DEL APARATO DE ESTADO BURGUES

Es conocida la tesis marxista que sostiene la necesidad de que el proletariado no se limite a tomar en sus maños el aparato de estado burgués para ponerlo a su servicio, sino que debe destruirlo y construir uno nuevo.

Lo que no todos recuerdan es que esta tesis todavía no está presente en las primeras obras políticas de Marx y Engels114 y en concreto en el propio Manifiesto comunista115 escrito entre diciembre de 1847 y enero de 1848.

En este texto se plantea sólo la necesidad de la dominación política del proletariado para cumplir las tareas de construcción de la nueva sociedad.

A continuación reproducimos los dos párrafos más significativos de esa obra en relación con este tema:

El objetivo inmediato de los comunistas es el mismo que el de todos los demás partidos proletarios: constitución de los proletarios en clase, derrocamiento de la dominación burguesa, conquista del poder político por el proletariado.116

El proletariado se valdrá de su dominación política para ir arrancando gradualmente a la burguesía todo el capital, para centralizar todos los instrumentos de producción en manos del estado, es decir, del proletariado organizado como clase dominante, y para aumentar con la mayor rapidez posible la suma de las fuerzas productivas.117

Esta posición teórica va siendo modificada cuando Marx va sacando conclusiones de diferentes experiencias históricas. En concreto, cuando analiza el golpe de estado de Luis Bonaparte en Francia, en su conocido texto: El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte, escrito entre enero y febrero de 1852, "bajo el impulso inmediato de los acontecimientos".118

Allí ya hace, aparentemente al pasar, una afirmación que tendrá enormes repercusiones teóricas: "Todas las revoluciones perfeccionaban esta máquina [de estado], en vez de destrozarla."119

Pero es sólo la experiencia de la Comuna de París, casi veinte años después, la que le permitirá plantear en forma concreta en qué sentido debe ser destruido el aparato de estado y qué características tendrá la nueva máquina estatal creada por el proletariado.

Pocas semanas después de los hechos Marx escribe en un texto titulado La guerra civil en Francia: "...la clase obrera no puede limitarse simplemente a tomar posesión de la máquina del estado tal y como está y servirse de ella para sus propios fines."120

Agregando más adelante: "Por eso, el primer decreto de la Comuna fue para suprimir el ejército permanente y sustituirlo por el pueblo armado."121

Se refiere luego a otras medidas como:

a] elección de representantes por sufragio universal, revocable en todo momento, con funciones legislativas y ejecutivas al mismo tiempo.

b] elegibilidad y revocabilidad de todos los funcionarios.

c] reducción de los sueldos de los funcionarios hasta el nivel de un salario obrero, etcétera.

Ahora, junto al acto de suprimir al ejército permanente y la policía, "poder material" del antiguo estado, la Comuna empezó también a tomar medidas para suprimir "la fuerza espiritual de represión", es decir, el "poder de los curas":122 decreto de separación de la iglesia y el estado, expropiación de sus bienes, enseñanza gratuita liberada de la intromisión de la iglesia.

Marx señala, sin embargo, que la destrucción del viejo aparato estatal se efectúa de manera diferente según el tipo de funciones de que se trate.

Mientras que los órganos puramente represivos del viejo poder estatal habían de ser amputados -afirma-, sus funciones legitimas habían de ser arrancadas a una autoridad que usurpaba una posición preeminente sobre la sociedad misma, para restituirla a los servidores responsables de esta sociedad.123

Y Engels, en su introducción a dicho texto de 1891, precisa más esta idea.Veamos:

La Comuna tuvo que reconocer desde el primer momento que la clase obrera, al llegar al poder, no podía seguir gobernando con la vieja máquina del estado; que, para no perder de nuevo su dominación recién conquistada. la clase obrera tenía, de una parte, que barrer toda la vieja máquina represiva utilizada hasta entonces contra ella, y, de otra parte, precaverse contra sus propios diputados y funcionarios, declarándolos a todos, sin excepción, revocables en cualquier momento.124

Y más adelante agrega:

En realidad, el estado no es más que una máquina para la opresión de una clase por otra, lo mismo en la república democrática que bajo la monarquía; y en el mejor de los casos, es un mal que se transmite hereditariamente al proletariado triunfante en su lucha por la dominación de clase. El proletariado victorioso, lo mismo que hizo la Comuna, no podrá por menos de amputar inmediatamente los lados peores de este mal, entretanto que una generación futura, educada en condiciones sociales nuevas y libres, pueda deshacerse de todo este trasto viejo del estado.125

Lenin sostiene que Marx y Engels atribuyeron tanta importancia a esta enseñanza de la Comuna acerca de la necesidad que tiene el proletariado de destruir, romper, demoler, la máquina de estado burguesa, y no simplemente de apoderarse de ella. "que la introdujeron como corrección importante en el Manifiesto comunista".126

Las palabras: "destruir el aparato burocrático-militar", expresan concisamente la enseñanza fundamental del marxismo respecto de las tareas del proletariado durante la revolución con relación al Estado.127

A pesar de las diferenciaciones que han hecho Marx y Engels respecto a las maneras diferentes de llevar a cabo la destrucción de las distintas instituciones del aparato estatal burgués y aun a pesar de que esos textos son citados en El estado y la revolución, Lenin, sin embargo, parece ignorar en su libro estos planteamientos y centra su atención en las tareas más radicales que debe cumplir el proletariado, dando la impresión de que la revolución de la clase obrera destruirá de inmediato todo el aparato de estado burgués.

¿Acaso no parece afirmar esto en el siguiente texto: "La revolución consiste en que el proletariado destruya el 'aparato administrativo' y todo el aparato del estado, y lo remplace por uno nuevo, constituido por los obreros armados"?128

¿Por qué Lenin en este texto129 pasa por alto los matices que encontramos en los textos de Marx y Engels y centra su atención en el problema de la demolición o amputación inmediata del aparato burocrático-militar?

Porque su trabajo sobre el estado estaba dirigido a retomar la verdadera doctrina de Marx acerca de este tema, la que había sido deformada y castrada por la burguesía y los oportunistas dentro del movimiento obrero cuyo principal representante era Kautsky.

Los ideólogos burgueses y pequeñoburgueses reducían el estado a un órgano de conciliación de clases y Kautsky, que no negaba el carácter de clase del estado, no aceptaba la necesidad de su destrucción como aparato de estado burgués.

Recordemos que El estado y la revolución se escribe en agosto de 1917, en plena revolución rusa, cuando los partidos que se declaraban "socialistas" habían barrido, en los hechos, con la concepción marxista del estado. Al apoyar y luego participar con ministros propios en el gobierno provisional surgido de la revolución de febrero, olvidaban que ello no impedía que se mantuviera "intacto todo el viejo aparato gubernamental"130

al servicio de la burguesía imperialista y que, por lo tanto, ese estado jamás iba a poder satisfacer los anhelos más profundos del pueblo que ellos decían representar: paz, pan, tierra y libertad. Y se escribe cuando Kautsky y los dirigentes de la II Internacional han traicionado al proletariado al adoptar posiciones socialchovinistas en la primera guerra mundial imperialista, llamando a apoyar a los estados burgueses, de sus respectivos países en pro de "la defensa de la patria", mientras los bolcheviques llamaban a volver las armas contra sus propios gobiernos y realizar la revolución proletaria.

Por último, lo correcto de esta tesis fundamental del marxismo: la necesidad de la destrucción del aparato de estado burgués, queda demostrado también por la actuación de la propia clase dominante.

Lo primero que trata de hacer la burguesía y el imperialismo -dice Fidel Castro en diciembre de 1961- es "conservar intacta la maquinaria militar".

¿Qué hacen en Santo Domingo? -pregunta-. En Santo Domingo tratan de conservar intacta la maquinaria militar. A ellos les da lo mismo Trujillo que el hermano de Trujillo, Balaguer que Juan Bosch. A ellos no les importa con tal de saber que allí hay una maquinaria militar intacta, que tiene aviones, que tiene tanques, que tiene viejos esbirros dentro, y que todos esos esbirros son duchos en la persecución y en la represión del pueblo. Todos los esfuerzos del imperialismo son por mantener la maquinaria militar. Por eso todos los esfuerzos del pueblo dominicano se encaminan a destruir la maquinaria militar.

Cuando se llega a un momento de crisis, como el que llegó a Cuba el primero de enero -o se llegó en este momento en Santo Domingo- la clave de todo está en si el pueblo se apodera de las armas, o la maquinaria militar permanece intacta con las -armas en las manos y el pueblo desarmado. Cuando una circunstancia de crisis de este tipo se presenta en cualquier país, el primer objetivo del movimiento popular es la destrucción de la maquinaria militar y el apoderamiento de las armas, condición indispensable sin la cual la revolución puede ser frenada, puede ser traicionada, y puede ser aplastada.

Y agrega que esto no lo inventó él sino que está ya escrito con gran claridad en el libro de Lenin: El estado y la revolución.131

Y qué ocurrió en Chile sino esto que plantea Fidel.

El proceso generado por la Unidad Popular no logró superar el marco de la democracia burguesa, marco al que muy hábilmente la Democracia Cristiana trató y logró encadenar a la Unidad Popular. Como se recordará, este partido puso como condición para votar por Allende en el Congreso -paso necesario para que fuera ratificado como presidente- que éste aceptara el llamado "Estatuto de Garantías Constitucionales" a través del cual se amarraba al nuevo gobierno a los puntos más esenciales del marco democrático-burgués: no hacer modificaciones en las fuerzas armadas, no crear grupos armados más allá de estas instituciones, plena libertad de prensa y educación, es decir, en síntesis, no tocar aquellos aspectos que permiten la reproducción del sistema capitalista y del orden burgués en el nivel de la superestructura.

Dicho de otra manera, lo que se buscaba era la defensa del orden burgués, del estado burgués. Para sintetizar las conclusiones a las que hemos llegado al analizar el problema de la destrucción del aparato de estado burgués, podemos hacer nuestras las siguientes afirmaciones del filósofo marxista francés Étienne Balibar:

La dictadura del proletariado es la destrucción del aparato de estado burgués y la construcción de un aparato de estado de nuevo tipo; pero no todos los aspectos del aparato de estado burgués pueden ser destruidos de la misma manera, por los mismos métodos, con el mismo ritmo.132

Y más adelante precisa que si bien el núcleo del estado es el aparato represivo, "esto no significa ni que el estado se reduzca a este aspecto ni que pueda funcionar solo", y agrega:

No significa, por lo tanto, en modo alguno, que todos los aspectos del aparato de estado puedan ser "destruidos" de la misma manera, según la imagen vulgar y mecánica de una trituración a martillazos [...] Esta obra que no puede ser inmediatamente culminada, no puede sino comenzar inmediatamente.133

 

 6. APARATO DE ESTADO Y SUS INSTITUCIONES

Antes de desarrollar este punto anticiparemos que es necesario distinguir el aparato de estado del personal que trabaja en este aparato y de la clase que lo domina o, lo que es lo mismo, que hace marchar este aparato en función de sus intereses de clase.

¿Qué entender entonces por aparato de estado?

Aparato de estado es el conjunto de instituciones que desarrollan las diversas funciones del estado. Recordemos que ya Marx distinguía entre "los órganos puramente represivos" y las "funciones legítimas" del viejo estado;134 y diferenciaba entre la "fuerza material" (ejército permanente y policía) y la "fuerza espiritual de represión" representada en 1871 en Francia por la iglesia católica.135

Nosotros ya nos hemos referido anteriormente a la necesidad de distinguir entre función represiva y función técnico-administrativa. Esta última correspondería a lo que Marx denomina "funciones legítimas". Pero ahora debemos agregar un tercer tipo de función que tiene que ver con lo que Marx llama "fuerza espiritual de represión" y es la función ideológica del estado.

Es necesario entonces distinguir dentro de la máquina estatal tres tipos de aparatos o instituciones que tienen características específicas de acuerdo con las funciones que cumplen: el aparato represivo (ejército permanente, policía, cárceles, tribunales de justicia, etc.); el aparato técnico-administrativo (gobierno, parlamento, "administración pública", etc.) y una serie de aparatos cuya principal función es ser reproductores de la ideología de la clase dominante que llamaremos "aparatos ideológicos del estado",136 y sobre los cuales nos detendremos especialmente más adelante.

  instituciones represivas ejército permanente, policía, cárceles. etcétera
APARATO DE ESTADO instituciones técnico-administrativas gobierno, administración pública, etcétera
  instituciones ideológicas iglesia, escuelas, etcétera

El aparato represivo es el núcleo del aparato de estado ya que es el que materializa y garantiza en último término la reproducción del régimen de producción de esa sociedad y, por lo tanto, la explotación de una clase por otra. Es interesante observar, cómo pueden diferenciarse grandemente las formas que adopta el estado burgués, es decir, sus formas de gobierno, pero, sin embargo, existen variaciones insignificantes en lo que concierne a la organización de su aparato represivo, que es siempre el último recurso de la clase dominante. Esto quedó demostrado concretamente en Chile: el ejército del gobierno democrático-burgués de Frei se mantuvo intacto durante el gobierno de Allende y continuó sin modificaciones sustanciales durante el período de dictadura militar fascista que le sucedió.

Este aparato represivo -formado no sólo por destacamentos especiales de hombres armados sino también por aditamentos materiales: cárceles e instituciones coercitivas de todo género- "se fortalece a medida que los antagonismos de clase se exacerban dentro del estado y a medida que se hacen más grandes y poblados los estados colindantes".

Esto lo decía Engels en 1884, hace ya un siglo, y agregaba:

Y si no, examínese nuestra Europa actual, donde la lucha de las clases y la rivalidad en las conquistas han hecho crecer tanto la fuerza pública,137 que amenaza con devorar a la sociedad entera y aun al estado mismo.138

Desde entonces esta amenaza se ha centuplicado. El desarrollo del imperialismo y las dos guerras mundiales y. luego, el desarrollo del campo socialista, que es considerado por la burguesía internacional como su principal amenaza, han impulsado la carrera armamentista a tal punto que ya no pone en peligro sólo a los estados beligerantes sino a la humanidad entera.

Por otra parte, el proletariado ha crecido enormemente en número y conciencia de clase y se necesitan fuerzas cada vez más numerosas y técnicas cada vez más sofisticadas para mantenerlo bajo control y para aplastar los estallidos revolucionarios.139

Pero decir que el núcleo del aparato de estado es el aparato represivo no significa que el estado se reduzca, como hemos visto, sólo a las funciones e instituciones represivas.

Por aparato técnico-administrativo entendemos aquellas instituciones encargadas de las funciones sociales propias a toda sociedad en la que ya existe una compleja división del trabajo.

Tareas que Lenin resumía en tareas de registro, de contabilidad y de control140 (labores censales, de

recaudación de impuestos, de inspección). A ellas debemos agregar otras tareas de la administración estatal que no son ni directamente represivas ni directamente ideológicas, como el problema del transporte, la salud, etc. Y las tareas que habitualmente se llaman tareas de gobierno.

Ahora, cuando decimos que se trata de tareas no directamente represivas ni directamente ideológicas no estamos afirmando de ninguna manera que sean tareas neutras, que sirvan por igual a todo el pueblo, que no estén de alguna manera al servicio, también, de la clase dominante. Un ejemplo de ello es la construcción de carreteras. Aparentemente ésta es una función totalmente neutra al servicio del país, pero basta preguntarse cómo se prioriza la construcción de carreteras para darse cuenta de que detrás de ello están los intereses económicos de la clase dominante. Las primeras carreteras que se construyen son aquellas que permiten el traslado de mercancías desde sus centros de producción hasta sus centros de venta, sea para el consumo interno o para exportación. Enormes sectores del pueblo en los países subdesarrollados permanecen incomunicados o muy mal comunicados, mientras que las grandes empresas capitalistas cuentan con excelentes autopistas para

hacer circular sus productos.

No hay entonces función del aparato de estado burgués que no esté siempre sobredeterminada por el

carácter de clase de ese estado. No hay tareas neutras, de las que esté ausente el sello de clase.

Si hablamos de aparato técnico-administrativo es porque aquí son las funciones sociales las que aparecen en un primer plano, es decir, esas "funciones legítimas" de las que habla Marx.

Este aparato también tiene que ser destruido, creándose uno nuevo que responda a las características de la sociedad comunista cuya meta se pretende alcanzar. Sólo que esta destrucción-construcción es un proceso más gradual, más lento y más difícil que la destrucción del aparato represivo del estado.

 

 7. APARATOS IDEOLOGICOS DEL ESTADO

Aunque en Marx y Engels hay algunas referencias con relación a este problema, como lo señala el texto de Marx ya citado que habla de la "fuerza espiritual de represión", no existe de él una exposición sistemática.

Lenin tampoco trata este tema en su libro El estado y la revolución, sin embargo, después del triunfo de la revolución encontramos varios textos que hacen referencia a la estrecha relación que existe en los estados burgueses entre el aparato político y la educación.

En todos los estados burgueses -dice en noviembre de 1920- el vínculo entre el aparato político y la educación es extraordinariamente sólido, aun cuando la sociedad burguesa no puede reconocerlo de manera abierta. Entre tanto, esta sociedad influye en las masas por medio de la iglesia y de toda la institución de la propiedad privada.141

Y en otro texto aclara más la idea:

Una de esas hipocresías burguesas es la creencia de que la escuela puede mantenerse al margen de la política. Ustedes saben muy bien qué falso es esto. La burguesía misma, que defendía ese principio, hizo que su propia política burguesa fuera la piedra angular del sistema educacional y trató de reducir la enseñanza a la formación de sirvientes dóciles y eficientes de la burguesía, de reducir incluso toda la educación, de arriba abajo, a la formación de sirvientes dóciles y eficientes de la burguesía, de esclavos e instrumentos del capital.

Jamás pensó en hacer de la escuela un medio para desarrollar la personalidad humana.142

Ya en 1902 había sostenido que la universidad era "una de las ruedas del engranaje del estado".143

Debido a esto una de las tareas de la revolución proletaria será precisamente "convertir la escuela, de instrumento de dominación de clase de la burguesía, en instrumento para el derrocamiento de esta dominación, y para la abolición total de la sociedad en clases".144

Pero esta tarea no es algo fácil de poner en práctica, En marzo de 1922 Lenin reconoce que han "tenido que pasar la vergüenza de que, casi cinco años después de la conquista del poder político por el proletariado, en sus escuelas y universidades, las del proletariado, viejos profesores burgueses enseñen (más exactamente corrompan) a la juventud la vieja bazofia burguesa".145

Ahora, aunque Lenin se refiere en el primer texto a la estricta relación entre el aparato político del estado y la educación y luego a la función de dominación política que cumple la escuela, no plantea, que nosotros sepamos, en ninguna parte, que la escuela como tal debe ser considerada como un aparato del estado.

Es Gramsci quien habría planteado por primera vez que un cierto número de instituciones de la por él denominada "sociedad civil" como: las iglesias, las escuelas, los sindicatos, etc., formarían parte del estado, aunque el filósofo marxista italiano no sistematiza en ninguna parte estos planteamientos.146

El primero que lo hizo fue el filósofo marxista francés Louis Althusser en un pequeño texto que fue presentado al lector en 1969 como simples "notas para una investigación".147

A continuación expondremos el contenido esencial de este trabajo de Althusser, Según el teórico marxista francés "ninguna clase puede detentar durable mente el poder del estado sin ejercer al mismo tiempo su hegemonía sobre y en [lo que él denomina] los aparatos ideológicos del estado".148

Estos aparatos, que, en la época feudal, al menos en Europa, habían estado principalmente circunscritos a la iglesia católica, la que no sólo tenía funciones religiosas sino también educativas, culturales, etc., en la sociedad burguesa se diferenciarían de la manera siguiente:

a] aparato religioso (el sistema de diferentes iglesias)

b] aparato escolar (el sistema de diferentes escuelas públicas y privadas, universidades, etc.)

c] el aparato familiar.

d] el aparato jurídico (que pertenece simultáneamente al aparato represivo)

e] el aparato político (sistema político con los diferentes partidos)

f] el aparato sindical

g] el aparato de información (prensa, radio, televisión, etc.)

h] el aparato cultural (letras, bellas artes, deportes, etc.).149

Lo que distingue estos aparatos del aparato represivo es que este último funciona masiva y predominantemente mediante la represión o la violencia y secundariamente mediante la ideología, mientras que los aparatos ideológicos del estado funcionan masiva y predominantemente mediante la ideología, aunque secundariamente también lo hacen mediante la represión.150

Un ejemplo de la primera afirmación es la ideología de la neutralidad de las fuerzas armadas que no sólo les sirven para cohesionarse internamente como cuerpo sino también para dar una imagen externa aceptable.

Un ejemplo de la segunda afirmación es que ni las escuelas ni las iglesias excluyen el empleo de sanciones, exclusiones, selección, etcétera.

Ahora, ¿por qué llamar a estos aparatos ideológicos aparatos del estado si muchos de ellos funcionan como instituciones privadas?

Según Althusser la distinción entre lo público y lo privado es propia del derecho burgués. Lo que interesa al marxismo no es cómo clasifica el ideólogo burgués a estos aparatos sino cómo funcionan.151

Ellos son instrumentos de dominación de clase, dominación en el nivel de la superestructura152 que no se ejerce a través de la represión fundamentalmente sino a través de la ideología.153

Aunque, de hecho, es el aparato represivo del estado el que asegura -a través de simples órdenes y prohibiciones administrativas, de censuras tácitas o explícitas o de la fuerza física más brutal, como en el caso de las dictaduras militares fascistas- las condiciones de actuación de los aparatos ideológicos del estado.154

Pero ¿qué es lo que unifica a aparatos tan diversos como la escuela y los sindicatos, o la escuela y el

sistema de partidos? Lo que los unifica es la ideología dominante, que es la ideología de la clase dominante.155

Ahora, ¿cuál de todos estos aparatos es el que ocupa una posición dominante en las formaciones sociales capitalistas desarrolladas?

Según Althusser, el aparato dominante es el aparato escolar aunque la representación ideológica que la burguesía tiende a dar de sí misma es que lo dominante sería el aparato político, o sea el régimen de democracia parlamentaria basado en el sufragio universal.

Veamos a continuación un extenso texto donde fundamenta en forma brillante su afirmación:

La escuela recibe a los niños de todas las clases sociales desde los jardines infantiles y desde ese momento - tanto con nuevos como con viejos métodos- les inculca durante muchos años -los años en que el niño es más "vulnerable" y está aprisionado entre el aparato ideológico familiar y el escolar-, "saberes prácticos" tomados de la ideología dominante (el idioma materno, el cálculo, la historia, las ciencias, la literatura) o simplemente la ideología dominante en estado puro (moral, educación cívica, filosofía). En algún momento, alrededor de los dieciséis años, una gran masa de niños cae "en la producción": los trabajadores y los pequeños agricultores.

Otra porción de la juventud escolarizada continúa estudiando: tarde o temprano va a dar a la provisión de cargos medianos: empleados, funcionarios, pequeños burgueses de todas clases. Un último sector llega a la cima, sea para caer en la semicesantía intelectual, sea para convertirse, aparte de los "intelectuales del trabajador colectivo", en agentes de la explotación (capitalistas, empresarios), en agentes de la represión (militares, policías, políticos, administrativos, etc.) o en profesionales de la ideología (sacerdotes de toda especie, que son, en su mayoría, "laicos" convencidos).

Cada sector masivo que se incorpora a la ruta queda, en la práctica, provisto de la ideología que conviene al papel que debe cumplir en la sociedad de clase: papel de explotado (con "conciencia profesional", "moral", "cívica", "nacional" y apolítica altamente "desarrollada"); papel de agente de explotación (saber mandar y hablar a los trabajadores: "relaciones humanas"); papel de agentes de la represión (saber mandar y hacerse obedecer "sin discusión" o saber manejar la demagogia retórica de los dirigentes políticos), o papel de agentes profesionales de la ideología (que saben tratar respetuosa -es decir, despectivamente- las conciencias, y mediante la coerción, la demagogia conveniente, según cuanto se acomode a la moral, a la virtud, a la "trascendencia", a la nación, etc.).

Evidentemente, gran cantidad de estas virtudes contrastadas (modestia, resignación y sumisión por una parte, y cinismo, altivez, seguridad, grandeza, es decir habilidad y buen lenguaje, por otra) se aprenden también en las familias, en la iglesia, en el ejército, en los buenos libros, en las películas e incluso en los estadios. Pero no hay ningún aparato ideológico del estado que mantenga durante tantos años una audiencia obligatoria (y, lo que importa menos, a veces gratuita), cinco o seis días a la semana a razón de 8 horas por día, con la totalidad de los niños en las formaciones sociales capitalistas.156

 

 8. PODER DEL ESTADO

Es muy importante no confundir el poder del estado con el aparato de estado.

Ya hemos visto que el aparato de estado es el conjunto de instituciones que desarrollan las diversas funciones del estado (represivas, técnico-administrativas, ideológicas).

El poder del estado o poder estatal es la capacidad que tiene una clase para hacer funcionar el aparato de estado de acuerdo con sus intereses de clase.

Anteriormente hemos visto cómo el estado es el instrumento del que se vale la clase dominante para

asegurar su condición de clase explotadora, y en este sentido el poder del estado es siempre el poder de la clase dominante, o lo que Marx y Lenin llaman la dictadura de la clase dominante.157

¿En qué sentido usan estos autores la palabra dictadura? Esta palabra tiene un significado muy diferente para los marxistas de lo que habitualmente158 se entiende por "dictadura".

Cuando se menciona la palabra dictadura generalmente se piensa en un régimen tiránico, antidemocrático, al servicio de un caudillo y de su camarilla, de un régimen opuesto al régimen democrático que es la expresión de la voluntad de la mayoría del pueblo.

¿Y acaso Lenin no estaría coincidiendo con esta apreciación popular del término al definir la dictadura como un poder basado directamente en la violencia y no limitado por ley alguna?159 ¿Cómo entender esta definición?

¿En el sentido de que ese estado sólo funciona ejerciendo la represión, la violencia, a través de sus aparatos especializados: la policía, el ejército, los tribunales, etcétera?

¿En el sentido en que ese estado prescinde de toda legislación? No, ése no es el sentido profundo de las palabras de Lenin.

Afirmar que el estado es siempre una dictadura de clase no significa que necesariamente tenga que usar métodos de represión violenta ni que prescinda de las leyes, sino que el estado es la expresión de una relación de fuerzas entre las clases antagónicas. La clase que ejerce su dominio sobre las clases subordinadas es también la clase que dispone del aparato de estado, la clase que establece una legislación que le permite reproducirse como clase dominante.

De hecho, mientras mayor es la fuerza de la clase dominante, menos necesita ésta de la violencia física para imponerse a las clases subordinadas.

En este sentido el marxismo define como dictadura de la burguesía a la manipulación del aparato de estado en función de los intereses de la burguesía, aunque ésta se ejecute en la forma más democrática de gobierno.

...cualquier escolar sabe -dice Lenin sarcásticamente rebatiendo a Kautsky- que monarquía y república son dos formas diferentes de gobierno. Hay que explicarle al señor Kautsky que estas dos formas de gobierno, como todas las "formas de gobierno" transitorias bajo el capitalismo, no son sino variantes del estado burgués, es decir, de la dictadura de la burguesía.160

Y más adelante agrega:

Kautsky se aferra a todo tipo de "minucias" [...], pero no ve el fondo del problema. No percibe la esencia de clase del aparato estatal, de la máquina del estado.161

Ahora, cuando a través de un largo proceso de lucha de clases en todos los niveles esta relación de fuerza entre las clases cambia a favor del proletariado, y éste se transforma en la clase dominante,162 el nuevo estado que surge, a pesar de ser un estado que, ahora sí, representa los intereses de la mayoría del pueblo, es también una dictadura de clase: la dictadura del proletariado.

Por lo tanto, el concepto marxista de dictadura no se opone al concepto de democracia; el concepto de dictadura se opone a la concepción de un estado por encima de las clases, al servicio de toda la sociedad.

El estado es siempre una dictadura de clase en la medida en que, aparentando estar al servicio de todo el pueblo, de hecho está fundamentalmente al servicio de una clase: la clase dominante.163

Si aceptamos que el poder del estado es la dictadura de una clase tenemos que aceptar, al mismo tiempo, que en la sociedad moderna no puede ser sino la dictadura de la burguesía o la dictadura del proletariado.

Pensar que el derrocamiento [de la burguesía] pudiera ser otra cosa que la dictadura del proletariado sería lo mismo que llegar a pensar que existe frente a la burguesía otra fuerza histórica antagónica distinta del proletariado, una "tercera fuerza" independiente de él, susceptible de unir y arrastrar al pueblo trabajador contra el capital. Sorpresa divina cada día más improbable, esta "tercera fuerza" es el salvador que espera desde siempre la ideología pequeñoburguesa para escapar del antagonismo de clase en el que se siente machacada, y al que cree "reconocer" sucesivamente en el campesinado, en los intelectuales, los técnicos, o los tecnócratas, la "nueva clase obrera"; incluso (variante izquierdista anarquista) en el "subproletariado", etc. Esto llevaría a pensar contra toda la experiencia histórica del movimiento obrero que, aparte de la ideología burguesa y la ideología proletaria, "otra" ideología podría desarrollarse en la sociedad y "superar" su conflicto. Esto, finalmente, llevaría a pensar que la explotación capitalista puede desaparecer de un modo que no sea la abolición tendencial del trabajo asalariado, y a través de él, de toda la división de clase en la sociedad. ¡Pero

entonces, como explica Lenin, es preciso renunciar a llamarse marxista!164

Hasta aquí hemos desarrollado lo que entendemos por poder estatal o poder del estado, que no es sino la capacidad que tiene la clase dominante de hacer funcionar el aparato de estado de acuerdo con sus intereses de clase.

Pero ¿quién hace funcionar ese aparato? ¿Es la propia clase dominante la que, como tal, cumple esa tarea realizando los trabajos propios de las distintas funciones del aparato del estado?

Si bien en la época feudal eran efectivamente individuos provenientes de esta clase los que desempeñaban las funciones militares, de gobierno, de administración pública, esto no ocurre así en el capitalismo.

Veamos lo que dice Lenin al respecto en El estado y la revolución:

A través de todas las revoluciones burguesas vividas en gran número por Europa desde los tiempos de la caída del feudalismo, este aparato burocrático y militar va desarrollándose, perfeccionándose y afianzándose.

En particular, precisamente la pequeña burguesía es atraída al lado de la gran burguesía y sometida a ella en medida considerable por medio de este aparato, que proporciona a las capas altas de los campesinos, de los pequeños artesanos, de los comerciantes, etc., puestos relativamente cómodos, tranquilos y honorables, los cuales colocan a sus poseedores por encima del pueblo. Mirad lo ocurrido en Rusia durante el medio año transcurrido desde el 27 de febrero de 1917; los cargos burocráticos que antes se adjudicaban preferentemente a las centurias negras, se han convertido en botín de kadetes, mencheviques y socialistas revolucionarios [...] para repartir el botín, para ocupar los puestos de ministros, subsecretarios, gobernadores generales, etc., etc., no se demoró ni se esperó a ninguna Asamblea Constituyente. El juego de las combinaciones para formar gobierno no era, en el fondo, más que la expresión del reparto y redistribución del "botín", que se hacía arriba y abajo, por todo el país, en toda la administración, central y local.165

Esta situación de capa privilegiada, que estimula el arribismo, es lo que elimina la Comuna de París al establecer un sistema de elección y revocación de esos funcionarios mediante el sufragio universal, y, al mismo tiempo, al reducir su salario al nivel de un salario obrero.

Por lo tanto, no se debe confundir la clase que detenta el poder del estado con el personal que trabaja en el aparato de estado, en tareas que Lenin denomina "tareas de gobierno".

Sostiene que esta diferencia la tiene clara la burguesía que desplazó a la clase feudal como clase dominante pero que se valió de la experiencia de sus funcionarios para gobernar.

...los burgueses no eran tan tontos -afirma-, ellos decían: para la labor del gobierno hacen falta hombres que sepan gobernar; tomemos, pues, a los feudales y reeduquémoslos. Y así lo hicieron -y agrega-: ¿Era un error?

No, camaradas, el arte de gobernar no cae del cielo ni es inspirado por el Espíritu Santo, y por el hecho de que una clase sea la clase dirigente no se vuelve de pronto capaz de gobernar. Lo vemos en el ejemplo citado:

mientras la burguesía triunfaba, tomaba para la labor de gobierno a representantes de otra clase, de la clase feudal, pues de otro modo no hubiera tenido de dónde tomarla. Hay que mirar las cosas con sensatez: la burguesía recurría a la vieja clase, y nuestra tarea actual es la misma; saber tomar, someter, aprovechar los conocimientos, la preparación de la vieja clase y utilizar todo esto para el triunfo de nuestra clase. Por eso decimos que la clase victoriosa debe estar madura, y la madurez no se prueba por medio de un documento o un certificado, sino por la experiencia, por la práctica.

Cuando la burguesía triunfó no sabía gobernar, y aseguró su victoria proclamando una nueva Constitución, reclutando e incorporando administradores de su propia clase, a los que educó aprovechando con ese fin a los administradores de la vieja clase. La burguesía comenzó a enseñar a sus administradores, a los nuevos, preparándolos para la labor con ayuda de todo el aparato estatal; se apoderó de las instituciones feudales, envió a las escuelas sólo a los ricos, y en esta forma, en el curso de muchos años, de décadas, preparó a los administradores reclutados de su propia clase. Hoy, en un estado organizado a imagen y semejanza de la clase dominante, es necesario proceder como procedieron todos los estados. Si no queremos caer en las posiciones del más puro utopismo y de la vacua fraseología, debemos decir que debemos tener en cuenta la experiencia del pasado, que debemos asegurar la Constitución conquistada por la revolución, pero para gobernar, para construir el estado, necesitamos hombres versados en el arte de gobernar, que tengan experiencia en el terreno estatal y económico, y estos hombres sólo podemos sacarlos de la vieja clase.166

Por último, en relación con este tema del poder del estado es importante aclarar que si bien el aparato de estado como tal no tiene poder sino que es un "centro de poder"167 a través del cual se ejerce el poder de la clase dominante, este aparato posee una cierta autonomía y especificidad propia que hace que no pueda ser manipulado indiferentemente por cualquier clase social.

Esto es lo que trataba de explicar Lenin cuando afirmaba que la consigna "Todo el poder pasa el soviet", lanzada después de la revolución de febrero, no podía ser interpretada como un simple copamiento de los cargos ministeriales del gobierno provisional por representantes de los soviets.

"Un ministerio de los partidos mayoritarios de los soviets" significa un cambio de personas en el ministerio, conservando intacto todo el viejo aparato gubernamental, aparato íntegramente burocrático, íntegramente no democrático, incapaz de llevar a cabo reformas serias que constan hasta en los programas de los eseristas y mencheviques.168

Es como "verter vino nuevo en los viejos odres del viejo aparato burocrático".169 De ahí la necesidad de que el proletariado, para poder ejercer realmente el poder del estado, deba destruir el aparato de estado burgués y construir uno nuevo.

De igual modo, el que actualmente puedan ser elegidos representantes de los trabajadores en los organismos públicos no significa que los trabajadores detenten con ello "la menor brizna del poder del estado, como si el poder del estado pudiera ser dividido en diferentes 'poderes' locales o particulares, dividido entre las clases proporcionalmente a su fuerza política, y cesar de ser detentado absolutamente por la clase dominante".170

Esto queda extremadamente claro en la experiencia de la Unidad Popular chilena. Al ganar el presidente Allende las elecciones, y al llegar luego al gobierno de la nación, nuevas clases sociales, representadas por el movimiento popular que lo apoya, llegan a detentar una parte de ese centro de poder político que es el estado chileno; llegan a tener en sus manos el llamado "poder ejecutivo", permaneciendo el poder "legislativo" y "judicial" en manos de las clases hasta entonces dominantes.

Es interesante hacer notar aquí que la ideología burguesa distingue tres tipos de poder dentro del estado: ejecutivo, legislativo y judicial, ignorando absolutamente el poder militar, considerado por el marxismo el elemento decisivo.

Equivocadamente, a nuestro entender, muchos analistas marxistas sostienen que la Unidad Popular conquistó el poder en Chile al lograr, mediante un proceso electoral, el acceso al gobierno dentro de un aparato de estado burgués. La Unidad Popular no conquistó el poder, conquistó una parte de un centro de poder, la parte más dinámica que es el "poder ejecutivo". La parte más decisiva, como ha quedado suficientemente demostrado con el golpe militar fascista, era, sin duda, el poder militar.

Pero, al caer en manos de las fuerzas populares una parte del aparato de estado burgués, ese aparato o centro de poder no cambia por ello su especificidad, su estructura. Sigue siendo un aparato burgués, con un ejército separado del pueblo, un parlamentarismo ineficaz, y un sistema judicial separado del pueblo, etcétera.

Las fuerzas populares pudieron manipular la parte de ese centro de poder a la que tuvieron acceso: el "poder ejecutivo", el gobierno, pero sólo dentro de determinados límites, los límites que determinaban el carácter burgués de ese aparato.

Las garantías constitucionales impuestas por la democracia cristiana para apoyar a Allende en el Congreso y transformarlo en nuevo presidente de Chile no buscaban otra cosa que encerrar al nuevo gobierno justamente dentro de medidas democrático-burguesas, alertando, antes de que Allende asumiera la presidencia, acerca de cualquier paso que pudiera darse dirigido, aunque sólo fuese parcialmente, a resquebrajar el aparato de estado burgués.

No nos parece adecuado hablar de que la UP conquistó una parte del poder por las razones teóricas ya expuestas y porque, políticamente, esta expresión se presta para enfocar el problema de la conquista del poder por las fuerzas revolucionarias como si se tratara de un problema de avanzar en la conquista de los otros poderes: legislativo y judicial.

Nosotros pensamos que el pueblo conquistó un centro de poder de gran importancia para avanzar hacia la conquista del poder. Y para lograr este objetivo era necesario impulsar el desarrollo de todos los órganos de poder que nacen en la base misma de] pueblo, para que en una acción mancomunada con el gobierno, y no contra él, hubieran ido creando las condiciones que permitieran destruir los límites impuestos por el aparato de estado burgués, que no significa sino su destrucción, implantando un nuevo tipo de estado al servicio de los intereses del pueblo. Pero, no cabe duda, después de la experiencia vivida, que para que todo esto contribuyera a una real conquista del poder era necesario lograr resolver el problema militar a favor del pueblo.

Resumiendo: la UP no conquistó el poder, ni una parte de éste, conquistó un instrumento que debía servirle para la conquista del poder. Y para lograr este objetivo era fundamental, decisivo, cómo se resolvía en Chile el problema militar.

 

9. CLASE DOMINANTE Y CASTA GOBERNANTE171

Ahora, como el poder del estado es la capacidad de hacer funcionar al aparato de estado de acuerdo con sus intereses de clase, la clase dominante permanece dueña del juego: es decir, puede impulsar el establecimiento de un régimen democrático-parlamentario o puede pasar por encima de su Constitución y sus leyes y suprimir el parlamento y el juego democrático entregando el manejo del aparato de estado a un gobierno dictatorial, si así lo requieren sus intereses de clase fundamentales.

Esto último fue lo que ocurrió a la burguesía francesa a mediados del siglo pasado: para salvar sus intereses de clase debió abandonar todas las armas forjadas por ella contra el feudalismo porque ahora se volvían en su contra, el régimen parlamentario y el sufragio universal empezaban a constituirse en un peligro para su sobrevivencia como clase explotadora.

[...] su propio interés [de la burguesía] le ordena -afirma Marx en El Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte- esquivar el peligro de su gobierno propio, [...] para poder imponer la tranquilidad en el país tiene que imponérsela ante todo a su parlamento burgués, [...] para mantener intacto su poder social tiene que quebrantar su poder político; [...] los individuos burgueses sólo pueden seguir explotando a otras clases y disfrutando apaciblemente de la propiedad, la familia, la religión y el orden bajo la condición de que su clase sea condenada con las otras clases a la misma nulidad política; [...] para salvar la bolsa hay que renunciar a la corona.172

Lenin define el bonapartismo como "un poder estatal apoyado en la camarilla militar (en los peores elementos del ejército), que maniobra entre dos clases, dos fuerzas hostiles, más o menos equilibradas entre sí".173.

Y necesita definirlo para dar cuenta de una situación que se está dando en Rusia en esos momentos y que es similar a la que se dio en Francia a mediados del siglo pasado.

El movimiento popular seguía en ascenso desde la crisis de abril y la lucha de clases entre la burguesía y el proletariado se había agudizado a tal extremo que la burguesía se vio obligada a dejar el control del aparato estatal en manos de una camarilla militar: los kaledin. "El poder que la burguesía en el gobierno no podía tomar por entero y que los soviets no querían tomar, cayó en manos de la camarilla militar, los bonapartistas", firma Lenin, pero inmediatamente agrega que esa camarilla militar estaba plenamente respaldada por los terratenientes y los capitalistas.174

Es interesante observar que, para el dirigente bolchevique, el hecho de que el escenario político haya sido copado por una camarilla militar no significa un cambio en el carácter de clase del poder del estado, que sigue operando en función de los intereses de la burguesía, sino un mero cambio en la forma de gobierno.175

Desde la revolución de febrero hasta la revolución de octubre "el poder estatal ha permanecido prácticamente en Rusia en manos de la burguesía", expresará poco antes del triunfo' de la revolución de octubre.176

Afirmar que la burguesía controla las reglas del juego es entonces afirmar que aunque desaparezca del escenario político sigue manteniendo en sus manos el poder del estado, es decir, el aparato del estado sigue sirviendo a sus intereses de clase y, justamente, para que los sirva mejor es que la burguesía se anula como clase gobernante.

De todo lo dicho anteriormente podemos concluir con Lenin que no hay que confundir "el estado con el gobierno".177

Es necesario distinguir dos cosas: "cómo gobierna una clase" (con quiénes, bajo qué formas: democrática, monárquica, etc.) y lo que realmente es "la dominación de una clase".178

"Es sólo la dominación de una clase -añade más adelante- lo que determina las relaciones de propiedad y qué clase está en el poder. "179

Por eso no hay que confundir poder del estado con gobierno. Una clase puede ser la clase dominante y detentar en consecuencia el poder del estado y, sin embargo, recurrir a otras clases y capas sociales para desempeñar las labores de gobierno.

Llamaremos entonces clase dominante a la clase que impone sus intereses de clase al resto de las clases de una sociedad dada.

En el capitalismo cuenta no sólo con su situación de clase explotadora en el nivel de las relaciones de producción, sino que cuenta además con el poder del estado; es decir, con su capacidad para utilizar el aparato estatal de modo que le permita reproducir a nivel económico sus condiciones de clase dominante.

Casta gobernante es el sector social en cuyas manos están las riendas del estado, es decir, lo que se suele llamar el poder político.180

Aquí es importante tener en cuenta que si bien la clase dominante de la época esclavista o feudal era al mismo tiempo la clase entre la cual se reclutaba la casta gobernante, esto no ocurre así en la mayoría de los países capitalistas desarrollados donde la burguesía, ante el temor al proletariado en ascenso, se ha visto obligada a compartir el gobierno del país con la aristocracia terrateniente, o a replegarse y ceder a esta aristocracia todos los altos puestos en el gobierno. La participación exclusiva de la burguesía en el gobierno sólo ha sido posible en países como Estados Unidos, que nunca conocieron el feudalismo y que se construyeron desde un comienzo sobre una base burguesa.181

Por otra parte, no siempre gobierna toda la burguesía, sino una o varias fracciones de esta clase. En todos los casos señalados, sea cual sea la casta gobernante, representa de hecho los intereses de clase de la burguesía que es la clase dominante.

El ejemplo más extremo de una aparente contradicción entre casta gobernante y clase dominante sería quizá el de las dictaduras militares fascistas de América Latina. La burguesía debe retirarse del escenario político para no poner en peligro su reproducción como clase dominante y entrega el poder a los militares, pero el aparato de estado como tal sigue funcionando como un aparato de estado burgués al servicio de la reproducción de la burguesía como clase y, por lo tanto, es la burguesía la que continúa detentando el poder del estado.

Ahora, cuando el poder político, es decir, el gobierno, las riendas del estado, es compartido por varias fracciones de la burguesía o por diferentes clases, podemos hablar de la existencia de un bloque gobernante182 y podemos distinguir dentro de este bloque una clase o fracción de clase que tiene el papel dirigente o hegemónico, y utiliza el aparato de estado en su provecho.

 

10. EXTINCIÓN DEL ESTADO PROLETARIO

Ahora ya tenemos todos los elementos para profundizar en el concepto de extinción del estado que habíamos dejado pendiente.

Recordemos que Engels afirma en El origen de la familia, la propiedad privada y el estado:

"Las clases desaparecerán de un modo tan inevitable como surgieron en su día. Con la desaparición de las clases desaparecerá inevitablemente el estado."183

Pero ¿cuándo ocurrirá esto?

Cuando la sociedad haya reorganizado "de un modo nuevo la producción sobre la base de una asociación libre de productores iguales..."184

Y esto sólo será posible cuando el proletariado conquiste el poder del estado y gracias a él convierta "en primer lugar los medios de producción en propiedad del estado".185

Es importante detenerse en las palabras "en primer lugar", ya que Engels no pretende decir que baste con que el proletariado se apropie de los medios de producción para que desaparezcan las clases y, por lo tanto, el estado.

Recordemos lo que decía Lenin al respecto:

Es evidente que para abolir totalmente las clases no basta con derrocar a los explotadores, a los terratenientes y capitalistas; no basta con abolir sus derechos de propiedad, sino que también es necesario abolir toda propiedad privada de los medios de producción, es necesario abolir la diferencia entre la ciudad y el campo, así como la diferencia entre los trabajadores manuales e intelectuales. Esto requiere mucho tiempo.

Para poder realizarlo, hay que dar un enorme paso adelante en el desarrollo de las fuerzas productivas; es necesario vencer la resistencia (muchas veces pasiva, y por eso mismo particularmente tenaz y particularmente difícil de vencer) de las múltiples supervivencias de la pequeña producción; es necesario vencer la enorme fuerza de la costumbre y del espíritu conservador, vinculados a esas supervivencias.186

Estas afirmaciones de Lenin, escritas 42 años después del AntiDühring -partiendo de una experiencia de casi dos años de gestión estatal proletaria en Rusia- nos permiten comprender mejor el conocido texto de Engels sobre el problema de la extinción del estado que citamos a continuación:

En cuanto que deja de haber clase que mantener en opresión, en cuanto que con el dominio de clase y la lucha por la existencia individual, condicionada por la actual anarquía de la producción, desaparecen las colisiones y los excesos dimanantes de todo ello, no hay ya nada que reprimir y que haga necesario un especial poder represivo, un estado. El primer acto en el cual el estado aparece realmente como representante de la sociedad entera -la toma de posesión de los medios de producción en nombre de la sociedad- es al mismo tiempo su último acto independiente como estado. La intervención de un poder estatal en las relaciones sociales va haciéndose progresivamente superflua en un terreno tras otro, y acaba por inhibirse por sí misma.

En lugar del gobierno sobre personas aparece la administración de cosas y la dirección de procesos de producción. El estado no "se suprime", sino que se extingue.187

Las últimas palabras del párrafo citado están dirigidas a combatir el anarquismo que atribuye todos los males de la sociedad a la existencia del estado y, por ello mismo, se propone como principal objetivo revolucionario acabar con el estado, es decir, abolido.

Acabar con el estado no tiene sentido -afirma Engels en otro texto-, "terminemos con el capital, con la concentración de todos los medios de producción en manos de unos pocos, y el estado caerá solo". Y más adelante agrega: "sin revolución social previa la abolición del estado es un disparate"188

Nos parece importante señalar que, en general, en los textos de Engels sobre el estado, este autor desarrolla el tema de la extinción del estado sin mencionar en forma explícita la necesidad de la destrucción previa del aparato de estado burgués, dando la impresión de que basta que el proletariado tome en sus manos el poder para que la máquina del estado empiece a funcionar a su favor.

Esto puede en parte explicarse debido a que se ve en esos momentos obligado a combatir, principalmente, a las corrientes anarquistas que, como decíamos, exigen que el estado "sea abolido de un plumazo, aun antes de haber sido destruidas las condiciones sociales que lo hicieron nacer".189

Los marxistas sostienen entonces que, cuando el proletariado se ampara del poder político, el estado no puede desaparecer de un día para otro. Es necesario destruir el aparato anterior y construir uno nuevo de carácter proletario, porque la lucha de clases continuará y, por lo tanto, se necesitará un aparato que cumpla las funciones de represión de las clases que se opongan a la construcción del socialismo. Los anarquistas sostienen, por el contrario, que es necesario hacer desaparecer inmediatamente todo aparato "burocrático" permitiendo la libre organización de la población a nivel de sus frentes de masa.

Ahora bien, la tesis marxista sostiene además que este estado de tipo proletario tenderá a ir desapareciendo, tenderá a extinguirse.

A medida que se avanza hacia el comunismo, hacia la supresión cada vez mayor de la diferencia de clases, la función de dominación política que define al estado como tal tiende a ir desapareciendo, subsistiendo únicamente las funciones de tipo técnico-administrativo. De esta manera el estado proletario va desapareciendo en forma gradual. El gobierno sobre las personas se transforma en la "administración de cosas y la dirección de los procesos de producción". Veamos lo que dice Lenin al respecto:

La expresión "el estado se extingue" está muy bien elegida, pues señala el carácter gradual del proceso y su espontaneidad.190

Y agrega más adelante:

...durante la transición del capitalismo al comunismo, la represión es toda vía necesaria, pero ya es la represión de una minoría de explotadores por la mayoría de los explotados. Es necesario todavía un aparato especial, una máquina especial para la represión: el "estado". Pero éste es ya un estado de transición, no es ya un estado en el sentido estricto de la palabra, pues la represión de una minoría de explotadores por la mayoría de los esclavos asalariados de ayer es algo tan relativamente fácil, sencillo y natural, que será muchísimo menos sangrienta que la represión de las sublevaciones de los esclavos, de los siervos y de los obreros asalariados, que costará mucho menos a la humanidad. Y ello es compatible con la extensión de la democracia a una mayoría tan aplastante de la población, que la necesidad de una máquina especial para la represión comienza a desaparecer. Como es natural, los explotadores no pueden reprimir al pueblo sin una máquina complicadísima que les permita cumplir este cometido, pero el pueblo puede reprimir a los explotadores con una "máquina" muy sencilla, casi sin "máquina", sin aparato especial, por la simple organización de las masas armadas (como los soviets de diputados obreros y soldados, digamos, adelantándonos un poco).191

Finalmente -expresa-, sólo el comunismo suprime en absoluto la necesidad del estado, pues no hay nadie a quién reprimir, "nadie" en el sentido de clase, en el sentido de una lucha sistemática contra determinada parte de la población. No somos utopistas y no negamos, de ninguna forma, que es posible e inevitable que algunos individuos cometan excesos, como tampoco negamos la necesidad de reprimir tales excesos. Pero, en primer lugar, para ello no hace falta una máquina especial, un aparato especial de represión, esto lo hará el propio pueblo armado, con la misma sencillez y facilidad con que un grupo cualquiera de personas civilizadas, incluso en la sociedad actual, separa a los que se están peleando o impide que se maltrate a una mujer. Y, en segundo lugar, sabemos que la causa social más importante de los excesos, consistentes en la infracción de las reglas de convivencia, estriba en la explotación de las masas, en su penuria y su miseria. Al suprimir esta causa fundamental, los excesos comenzarán inevitablemente a "extinguirse". No sabemos con qué rapidez y gradación, pero sabemos que se extinguirán. Y, con ellos, se extinguirá también el estado.192

Resumiendo: cuando los marxistas hablan de destrucción del aparato de estado se están refiriendo al aparato de estado burgués y cuando hablan de extinción del estado se están refiriendo al estado proletario o dictadura del proletariado.193

 

 11. EL ESTADO EN UNA SOCIEDAD CAPITALISTA194

Por último, analizaremos algunas características del estado en la sociedad capitalista desarrollada. Aparentemente, el estado no interviene en la explotación capitalista sino que parece dejada desarrollarse siguiendo sus propias leyes: aún más, parece que el estado pudiera intervenir a través de la legislación para limitar esta explotación. La idea de un estado por encima de las clases encuentra materia de qué alimentarse en la estructura del sistema de producción capitalista, donde el estado no interviene directamente en la explotación. La explotación "pacífica" se realiza mediante un acto pacífico de compra y venta: el contrato de trabajo.

La explotación se realiza así sin la intervención de la presión estatal. La relación individual de igualdad y de libertad en el acto contractual de compra y venta de la fuerza de trabajo llega a ser posible gracias a la dependencia previa de la clase obrera frente a la clase capitalista, debido a la separación del trabajador de sus medios de producción y a la concentración de estos medios en manos de los capitalistas. La libertad individual tiene por fundamento la dependencia de la clase obrera, que se ve obligada a aceptar las condiciones que le fija el capital.

Los hilos invisibles que hacen de la clase obrera la propiedad privada de la clase capitalista no tendrían solidez si no es porque el estado garantiza la propiedad y, con ello, la libertad del capital. El estado asegura así las condiciones generales de existencia del sistema de producción capitalista, previendo y reprimiendo los atentados contra la libertad gracias a su ejército de funcionarios del aparato jurídico-político y, en última instancia, gracias a sus fuerzas armadas. Una vez asegurada la separación del trabajador de sus medios de producción, la conservación de las condiciones generales del modo de producción capitalista puede ejercerse bajo la forma de intervención represiva sólo en el caso de que ocurran violaciones a la propiedad, lo que alimenta la ilusión de que el estado no interviene en la explotación.

Sin embargo:

1. En todos los lugares en que el capitalismo está poco desarrollado y donde los trabajadores no se encuentran separados de sus medios de producción en una gran escala el estado se pone directamente al servicio del capital para ayudar a explotar a los trabajadores (ejemplos: el Congo, el capitalismo inglés en la India).

2. La no intervención en la explotación directa aparece como lo que es: una intervención permanente, represiva, para garantizar las condiciones de explotación cada vez que la libertad de explotación, garantizada por la propiedad capitalista, se encuentre amenazada por la lucha de los trabajadores, cada vez que el acto libre de compra y venta que asegura !r continuidad de la explotación sea amenazado por una huelga, cada vez que los trabajadores pretendan asegurar ellos mismos la producción ocupando las fábricas o las tierras. Entonces interviene el aparato represivo, judicial y el ejército del estado. Todos los conflictos que amenazan la libre disposición de los medios de producción por parte del capitalista desencadenan la intervención del estado de una u otra manera.

La clase capitalista y sus apologistas se esfuerzan por hacer creer en un nuevo capitalismo que habría superado su enfermedad infantil: la anarquía de la producción; tratan en vano de hacer creer en una disciplina nueva, adquirida gracias a reformas fundamentales de estructura y al nuevo papel que desempeña el estado en la regularización de los ciclos del capital. En la base de todas estas ilusiones reformistas reside la idea de que la anarquía capitalista ha terminado, de que la sociedad hace prevalecer sus necesidades sobre el curso del desarrollo. Por último, un sujeto central apareció: el estado que dirige y reglamenta el desarrollo imponiendo el punto de vista de las necesidades sociales.

La interpretación burguesa pone unilateralmente el acento en la socialización de las fuerzas productivas: si la competencia lleva consigo la centralización de capitales, la eliminación de los pequeños por los grandes y la socialización progresiva de las diferentes ramas de la economía, ¿no puede ocurrir lo mismo para toda la sociedad, no nos acercamos así a la existencia de un trust único, de una empresa gigantesca capaz de englobar todas las ramas de la producción?

La respuesta general a esta ilusión es que el desarrollo desigual es la ley absoluta del desarrollo capitalista. El capitalismo vive de la desigualdad del desarrollo; no reabsorbe una desigualdad si no es para crear otra.

Desarrolla las fuerzas productivas en una rama para sacar partido del bajo desarrollo de las empresas concurrentes; socializa una rama entera para sacar partido de la relativa debilidad de las ramas a las cuales vende o a las que compra. Según los apologistas del neocapitalismo, la aparición de empresas gigantes que conocen y dominan el mercado ha sido un factor decisivo en la planificación de la producción y la eliminación de las crisis. Ellos no ven que, si una empresa logra la eliminación de todos sus competidores y conquista una posición de monopolio, el desarrollo de las fuerzas productivas, así realizado, no sirve para satisfacer, en forma más amplia, las necesidades sociales, bajando los precios tanto como lo permitieran los bajos costos de producción; la posición de monopolio conquistada les sirve para imponer precios que les permitan realizar plusganancias. En esta lucha por la dominación del mercado cada fuerza capitalista que busca obtener el monopolio construye fábricas gigantes capaces de copar ellas solas el mercado. La fuerza que es capaz de obtener los costos más bajos e inundar el mercado con los precios más bajos gana la posición dominante. El resultado es un excedente considerable de capacidad de producción no empleada, estando cada empresa gigante preparada para copar por sí sola el mercado. Esta capacidad no empleada sobrepasa el 50% en Estados Unidos. El costo del sobreequipamiento inicial es compensado ampliamente por los precios de monopolio adquiridos después de la victoria.

Otra estrategia de monopolio es posible cuando en una rama una empresa logra poseer de manera durable procedimientos de producción superiores a los de los competidores, por ejemplo, monopolizando las patentes. Por otra parte, los monopolios que viven del desarrollo desigual tienen interés en dejar subsistir a su lado empresas más débiles; así, cuando el estado quiera fijar los precios, debe tomar en cuenta el costo de producción más alto de estas empresas si no quiere obligarlas a desaparecer. La empresa monopolista logra así una plusganancia, puesto que sus costos de producción son más bajos que los de estas empresas.

Por lo tanto, la socialización de las fuerzas productivas y el conocimiento del mercado tienden a reforzar las desigualdades del desarrollo capitalista estabilizando plusganancias.

En estas condiciones, cuán absurda parece ser la idea de una planificación social en el régimen capitalista, es decir, de un desarrollo igual.

En efecto, los capitales más poderosos buscan siempre no la ganancia normal sino la plusganancia. Sólo la absoluta igualdad de las ganancias para todos los capitales permitiría pensar sin utopía en una repartición racional de los capitales según un plan. Ahora bien, la ley del desarrollo capitalista es desigual: ganancias diferentes aparecían en las diferentes ramas en la época de la libre competencia; la transformación actual de la estructura capitalista, es decir, la socialización de las fuerzas productivas y el desarrollo de los monopolios, la producción en masa, la centralización financiera, la aplicación cada vez más grande de la ciencia a la producción, permiten actualmente conquistar no ya de una manera pasajera, sino por largos períodos, posiciones de plusganancia.

El capitalismo, en el curso de su desarrollo, ha debido inventar medios para adaptar sus estructuras al desarrollo de las fuerzas productivas; así, cuando el nivel de las fuerzas productivas hizo que el capital de un individuo o de una familia ya no fuera suficiente para poner en obra las fuerzas productivas, el cuadro estrecho de la propiedad individual fue ampliado por la sociedad por acciones y remplazado por la propiedad colectiva de los capitalistas; de la misma manera, hoy la propiedad del estado permite la adaptación que no excede, sin embargo, los límites de la relación capitalista. Si fuerzas productivas gigantes no pueden ser explotadas con una ganancia normal, entonces suelen intervenir medidas de nacionalización. Se nacionalizan aquellos sectores de mayor composición orgánica del capital, de tal modo que la igualdad de la tasa de ganancia se realice entre capitales de menor composición orgánica, lo que da por resultado una tasa de ganancia más alta.

Por otro lado, las esferas nacionalizadas -energía, transportes, etc.- sirven a todas las ramas capitalistas; por consiguiente, los capitalistas tienen interés en que la producción de estas esferas sea abundante, regular y barata.

Una tal intervención del estado no tiene por objetivo someter el capital a una dirección central, sino liberar aún más su iniciativa, reforzar su autonomía, permitirle continuar su búsqueda del máximo de ganancia.

El capitalismo de estado, tomado en el sentido estrecho de sector nacionalizado, puede, si se hace abstracción de las relaciones que mantiene con el resto del capitalismo, dar la ilusión de ser un embrión de sector socialista. Pero el capitalismo de estado designa, de hecho, una realidad que engloba en una misma estructura el sector capitalista privado y el sector capitalista de estado.

El sector nacionalizado, por la función especial que cumple en el capitalismo actual, permite que el capital reconozca el carácter social de las fuerzas productivas, permaneciendo sin embargo en los límites del modo de producción capitalista.

El capitalismo monopolista de estado no es un sistema de producción socialista que se desarrolla en el seno de un sistema de producción capitalista, sino que es la forma actual que adquiere la subordinación del estado a los intereses del capital.

Sólo un conocimiento de las leyes generales del modo de producción capitalista permite determinar los límites exactos entre los cuales pueden darse las variaciones. Las leyes generales fijan los límites y es, en última instancia, el aparato represivo del estado el que defiende su realización. Entre estos límites se extiende el campo de acción de la política burguesa cuyo objeto es jugar sobre las variaciones posibles dentro de estos límites, para mantener los límites mismos, mantener el enfrentamiento de las clases dentro de estos límites. La política del proletariado consiste, por el contrario, en acumular fuerzas en la lucha para preparar las condiciones de la supresión de los límites impuestos por la dictadura del capital.

Por ejemplo, la lucha por la limitación de la jornada de trabajo no pone en cuestión los fundamentos de la explotación; se inscribe, por lo tanto, dentro de los límites fijados por las leyes de este sistema de producción.

Entre estos límites se extiende el campo de la política que la burguesía puede aceptar. El estado puede intervenir para sancionar y estabilizar una relación de fuerzas. Cuando la clase obrera era débil y desorganizada, el estado intervino para prolongar la jornada de trabajo mediante una legislación sanguinaria.

Cuando la clase obrera se fortifica, la clase capitalista cede y el estado impone la legislación limitando la jornada de trabajo.

Si el estado puede así imponer al capital el punto de vista de los intereses de la sociedad bajo la forma de ley, se debe a que esta intervención se inscribe dentro de los límites aceptables por el sistema de producción; de ninguna manera podría imponerse el punto de vista de la sociedad si éste fuera al encuentro de las leyes fundamentales del capital, por ejemplo, para imponer un desarrollo igual impidiendo al capital toda libertad de movimiento.

Sin embargo, antes de terminar este punto, nos parece importante señalar que, si bien las conquistas de la clase obrera se encierran dentro de los marcos del sistema capitalista, ellas van creando contradicciones cada vez más grandes y van preparando, por lo tanto, las condiciones materiales y políticas de su desaparición.

 

 RESUMEN

En este capítulo hemos empezado por estudiar cuál es el origen del estado, para concluir que el estado se caracteriza fundamentalmente por ser un instrumento de dominación de clase. Hemos visto que es necesario distinguir una doble función del estado o una función de tipo técnico-administrativo y una función de dominación política. Hemos señalado las diferencias entre tipo de estado y formas de gobierno. Hemos analizado la necesidad de la destrucción del aparato burgués a través de Marx, Engels y Lenin. Hemos distinguido tres tipos de instituciones estatales: represivas, técnico-administrativas e ideológicas, para detenemos en el análisis de lo que entendemos por aparatos ideológicos del estado. Hemos insistido en la necesidad de no confundir el poder del estado con el aparato de estado. Nos hemos detenido en el análisis del estado como dictadura de clase y por qué esta dictadura no excluye la democracia. Hemos visto que no se puede confundir la clase que detenta el poder con el personal que trabaja en el aparato de estado. Hemos definido lo que entendemos por casta gobernante, clase dominante y bloque gobernante. Hemos analizado el problema de la extinción del estado diferenciando la destrucción del estado burgués de la extinción del estado proletario. Por último nos hemos referido a algunas características del estado capitalista. En este capítulo hemos visto los siguientes conceptos: estado como dictadura de clase - aparato de estado - poder político - tipo de estado - forma de gobierno - destrucción y extinción del aparato de estado - clase dominante - casta gobernante - bloque gobernante.

 

CUESTIONARIO

1. ¿Cómo se organizaban los primeros habitantes de su país para desempeñar las distintas funciones

sociales?

2. ¿Puede decirse que en su país existía un estado en la sociedad precolonial? Si existía el estado, ¿cuáles eran sus características?, ¿al servicio de qué clase estaba?

3. ¿Con qué ejemplos históricos de su país puede usted combatir la tesis del estado como árbitro de las clases en pugna?

4. Describa las características del aparato especial de hombres armados que existe en su país.

5. ¿Existe alguna función del estado actual de su país que se pueda calificar de neutra o al servicio de toda la sociedad? Ponga ejemplos.

6. Desde el punto de vista del tipo de estado, ¿cómo calificaría el estado en su país?

7. ¿Cómo calificaría la forma de gobierno actualmente existente?

8. ¿Podría poner algún ejemplo histórico que demuestre que no basta que el proletariado se apodere del estado para que éste funcione de acuerdo con sus intereses de clase?

9. ¿Cuáles son los aparatos ideológicos del estado más importantes en su país? ¿Podría explicar qué

funciones concretas cumplen en la reproducción del régimen imperante?

10. ¿Qué relación existe entre los aparatos ideológicos del estado en América Latina y los aparatos ideológicos del imperialismo?

11. ¿Considera usted que al transformarse los gobiernos de los países del cono sur en gobiernos militares la oligarquía burguesa terrateniente ha perdido el poder del estado?

12. ¿Cuál es la clase dominante en su país? ¿La casta gobernante coincide con la clase dominante?

13. ¿En su país gobierna una sola clase o existe un bloque gobernante? ¿Qué sectores sociales lo constituyen?

14. ¿A qué se debe la mayor estabilidad del estado burgués en algunos países de América Latina?

15. ¿Cuál es el carácter de clase del estado en Nicaragua después de la revolución sandinista?

16. ¿Qué papel desempeña la gran burguesía del cono sur después de los golpes fascistas de la década de los setenta?

 

BIBLIOGRAFÍA

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LENIN, V. I., "La revolución proletaria y el renegado Kautsky" (octubre-noviembre de 1918), en Obras completas, t. 30, pp. 79-107.

POULANTZAS. N., Poder político y clases sociales en el estado capitalista, México, Siglo XXI, 1970.

 

MODIFICACIONES INTRODUCIDAS EN ESTA EDICIÓN

Este capítulo ha sido completamente modificado. Se ha excluido el tema de la dictadura del proletariado que se desarrolla con más profundidad en el capítulo sobre la transición. Se ha hecho un desarrollo más detenido del origen del estado y del concepto de destrucción del aparato burgués. Se ha introducido el tema de los aparatos ideológicos del estado. Se ha introducido el concepto de poder estatal que no debe ser confundido con el concepto de poder político y los conceptos de clase dominante, casta gobernante y bloque gobernante.