TERCERA PARTE - LA TEORÍA MARXISTA DE LA HISTORIA

Con los conceptos de estructura social y clases sociales, podemos entrar ahora a definir en forma científica la originalidad de Marx respecto a la teoría de la historia.

 

CAPÍTULO XII - LA TEORÍA MARXISTA DE LA HISTORIA

1. Introducción.

2. Los aportes de Marx a la ciencia de la historia.

3. Modos de producción y teoría marxista de la historia.

4. El materialismo histórico: problemática general y teoría de cada modo de producción.

5. Niveles de realización de la teoría del materialismo histórico: ciencia de las formaciones sociales y ciencia de la coyuntura política.

6. El materialismo histórico: ciencia que se opone al dogmatismo y al revisionismo.

7. La teoría marxista y el papel de los hombres en la historia.

8. Dos desviaciones de la teoría marxista de la historia: el economismo y el voluntarismo.

 

1. INTRODUCCIÓN

"Desde los primeros historiadores que surgieron en el mundo griego, la gran mayoría se ha limitado a hacer una cronología de hechos pasados. Los acontecimientos más significativos eran empleados como criterios de periodización (por ejemplo, las batallas, las conquistas, el nacimiento de Jesucristo, etc.). La gran contribución de Hegel fue haber buscado un principio de inteligibilidad a las diferentes etapas de la historia. Veamos qué dice Engels:

[...] la filosofía de la historia, principalmente la representada por Hegel, reconoce que los móviles ostensibles y aun los móviles reales y efectivos de los hombres que actúan en la historia no son, ni mucho menos, las últimas causas de los acontecimientos históricos, sino que detrás de ellos están otras fuerzas determinantes, que hay que investigar; pero no va a buscar estas fuerzas en la misma historia, sino que las importa de fuera, de la ideología filosófica. En vez de explicar la historia de la antigua Grecia por su propia concatenación interna, Hegel afirma, por ejemplo, sencillamente, que esta historia no es más que la elaboración de las "formas de la bella individualidad", la realización de la "obra de arte" como tal. Con este motivo, dice muchas cosas hermosas y profundas acerca de los antiguos griegos, pero esto no es obstáculo para que hoy no nos demos por satisfechos con semejante explicación, que no es más que una forma de hablar.444

¿Cuál es la originalidad de Marx y Engels en relación a la teoría de la historia? ¿Puede decirse que ella consiste en haber invertido la concepción hegeliana de la historia; es decir, que el evolucionismo espiritualista hegeliano es remplazado por un evolucionismo de tipo materialista; que el criterio de periodización de la historia a partir de la evolución dialéctica de la Idea, es remplazado por el criterio de periodización a partir de la evolución dialéctica de la economía?445

Desgraciadamente, los escasos textos de Marx y de Engels sobre su concepción de la historia se prestan para interpretaciones de este tipo.

Engels nos dice, por ejemplo, que "la idea tradicional, a la que también Hegel rindió culto, veía en el estado el elemento determinante y en la sociedad civil el elemento condicionado por aquél". y añade que las apariencias justifican, sin duda, esta idea. Para el marxismo, en cambio, "el estado, el régimen político, es el elemento subalterno, y la sociedad civil, el reino de las relaciones económicas, lo principal".

En este texto Engels identifica sociedad civil con estructura económica y estado con las superestructuras jurídico-políticas e ideológicas. La inversión aparece en forma clara: mientras que en Hegel es lo políticoideológico (la conciencia de sí de una época) la esencia de lo económico, en Marx sería lo económico la esencia de lo político-ideológico. La superestructura jurídico-política e ideológica no sería, por lo tanto, sino un mero fenómeno de lo económico.

El propio Marx sostiene que él habría puesto de pie lo que en Hegel marchaba cabeza abajo.446

Ahora bien, como hemos visto a lo largo de este trabajo, no basta quedarse a nivel de la letra de estos textos, es necesario estudiados en forma crítica y tratar de descubrir, a través de un estudio global de las obras de estos autores, cuál es su verdadero planteamiento acerca de la historia.

 

2. LOS APORTES DE MARX A LA CIENCIA DE LA HISTORIA

Es necesario aclarar que Marx y Engels nunca elaboraron en forma sistemática su teoría de la historia.

Si bien es cierto que entre 1845 y 1846 escribieron La ideología alemana, dos gruesos volúmenes que tenían por objeto explicar su concepción materialista de la historia en oposición a las concepciones idealistas hasta entonces reinantes, este libro nunca fue publicado. Primero, debido a problemas de censura y luego, por falta de interés de sus propios autores ya que el objetivo perseguido: esclarecer sus propias ideas liberándose de la conciencia filosófica anterior de origen idealista, ya había sido conseguido.447

Más de cuarenta años después Engels afirmará que la concepción materialista de la historia allí expuesta demuestra cuán incompletos eran en ese momento los conocimientos que ellos tenían acerca de la historia económica.448

Veamos a continuación el "hilo conductor" de esta concepción materialista de la historia que Marx y Engels compartían en el momento de escribir La ideología alemana y que guiaba sus estudios, sintetizado por el propio Marx en el "Prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política":

En la producción social de su existencia, los hombres establecen determinadas relaciones, necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a un determinado estadio evolutivo de sus fuerzas productivas materiales. La totalidad de esas relaciones de producción constituye la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la cual se alza un edificio jurídico y político, y a la cual corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material determina el proceso social, político e intelectual de la vida en general. No es la conciencia de los hombres lo que determina su ser, sino, por el contrario, es su existencia social lo que determina su conciencia. En un estadio determinado de su desarrollo, las fuerzas productivas materiales de la sociedad entran en contradicción con las relaciones de producción existentes, o -lo cual sólo constituye una expresión jurídica de lo mismo- con las relaciones de propiedad dentro de las cuales se habían estado moviendo hasta ese momento. Esas relaciones se transforman de formas de desarrollo de las fuerzas productivas en ataduras de las mismas. Se inicia entonces una época de revolución social. Con la modificación del fundamento económico, todo ese edificio descomunal se trastoca con mayor o menor rapidez. Al considerar esta clase de trastocamientos, siempre es menester distinguir entre el trastocamiento material de las condiciones económicas de producción, fielmente comprobables desde el punto de vista de las ciencias naturales, y las formas jurídicas, políticas, religiosas, artísticas o filosóficas, en suma, ideológicas, dentro de las cuales los hombres cobran conciencia de este conflicto y lo dirimen. Así como no se juzga a un individuo de acuerdo con lo que éste cree ser, tampoco es posible juzgar una época semejante de revolución a partir de su propia conciencia, sino que, por el contrario, se debe explicar esta conciencia a partir de las contradicciones de la vida material, a partir del conflicto existente entre fuerzas sociales productivas y relaciones de producción. Una formación social jamás perece hasta tanto no se hayan desarrollado todas las fuerzas productivas para las cuales resulta ampliamente suficiente, y jamás ocupan su lugar relaciones de producción nuevas y superiores antes de que las condiciones de existencia de las mismas no hayan sido incubadas en el seno de la propia antigua sociedad. De ahí que la humanidad siempre se plantee sólo tareas que puede resolver, pues considerándolo más profundamente siempre hallaremos que la propia tarea sólo surge cuando las condiciones materiales para su resolución ya existen o, cuando menos, se hallan en proceso de devenir. A grandes rasgos puede calificarse a los modos de producción asiático, antiguo, feudal y burgués moderno de épocas progresivas de la formación económica de la sociedad. Las relaciones de producción burguesas son la última forma antagónica del proceso social de la producción, antagónica, no en el sentido del antagonismo individual, sino en el de un antagonismo que surge de las condiciones sociales de vida de los individuos, pero las fuerzas productivas que se desarrollan en el seno de la sociedad burguesa crean, al mismo tiempo, las condiciones materiales para resolver este antagonismo. Con esta formación social concluye, por consiguiente, la prehistoria de la sociedad humana.449

Este texto, que forzosamente es un texto muy sintético y sólo pretende plantear "el hilo conductor" de las investigaciones de Marx, ha sido frecuentemente considerado como una exposición acabada, prestándose para una interpretación evolucionista del marxismo.

Es notable observar en él una ausencia sintomática: en ninguna parte se refiere a la lucha de clases,450 considerada por Marx y Engels como el "motor" de la historia.

Recordemos que ambos autores habían llegado en el Manifiesto comunista, once años antes, a la conclusión de que "la historia de todas las sociedades era la historia de la lucha de clases".

¿Cómo interpretar esta ausencia?

Nos parece que la carta de Marx a Wydemeyer, ya citada anteriormente,451 nos puede indicar la respuesta.

No basta afirmar que la historia es la historia de la lucha de clases, ya que tanto las clases como la lucha de clases no fueron descubiertas por Marx y Engels, su verdadero descubrimiento fue la relación que existía entre las clases sociales y determinadas fases históricas del desarrollo de la producción.

Para poder estudiar estas clases y sus luchas es entonces necesario preguntarse cuál es el origen de ellas, qué motiva que determinados grupos sociales choquen contra otros; la respuesta sólo se encuentra en el análisis de las condiciones objetivas de la vida material; ésa es la base de toda la actividad histórica de los hombres.452

El marxismo -afirma Lenin- indicó el camino para un estudio global y completo del proceso de aparición, desarrollo y decadencia de las formaciones económico-sociales, al enfocar el conjunto de todas las tendencias contradictorias, al reducirlas a las condiciones, perfectamente determinables, de vida y de producción de las distintas clases de la sociedad, al eliminar el subjetivismo y la arbitrariedad en la elección de las distintas ideas "dominantes", o en su interpretación, al poner de relieve que, sin excepción, todas las ideas y todas las diversas tendencias se originan en la condición de las fuerzas productivas materiales.453

Sólo analizando el prólogo dentro de este contexto y no olvidando su carácter de apretada síntesis, cuyo objetivo no fue jamás señalar las leyes del desarrollo de la sociedad sino simplemente exponer el hilo conductor de las investigaciones de Marx, es como podemos comprender el gran entusiasmo con que tanto Engels como Lenin se refieren a él.

Engels considera que estos planteamientos enunciados sintéticamente por Marx son "un descubrimiento que venía a revolucionar no sólo la economía, sino todas las ciencias históricas..."454

Según Lenin la aplicación del materialismo a la sociología expresada en este texto es"'una idea genial" que en ese momento era sólo "una hipótesis, pero una hipótesis que por primera vez hacía posible tratar de un modo rigurosamente científico los problemas históricos y sociales".455

Tres serían según el dirigente bolchevique los aportes fundamentales de esta nueva teoría de la historia.

Primero: en lugar de quedarse detenida en el estudio de las ideas de la humanidad en un momento dado de su desarrollo investiga su origen en la vida material.

Segundo: descubre que las relaciones de producción son el núcleo en torno al cual se estructura la sociedad, indicando así desde dónde debe partir el estudio de la sociedad y sus diferentes aspectos para transformarse en un estudio científico de ella.

Tercero: como estas relaciones de producción se asientan en un determinado desarrollo de las fuerzas productivas, esto permite estudiar el desarrollo del proceso histórico como un "proceso histórico natural".456

Antes de continuar nos parece importante detenemos a examinar este último punto profundizando el escueto planteamiento de Lenin. ¿Cómo entender esta "reducción" de las relaciones de producción al nivel de las fuerzas productivas y su relación con el concepto marxista de la historia?

Veamos a continuación la explicación que da el propio Marx:

Es superfluo agregar que los hombres no son libres de elegir sus fuerzas productivas -que son la base de toda su historia-, puesto que cada fuerza productiva es una fuerza adquirida, producto de la actividad anterior.

Por consiguiente, las fuerzas productivas son el resultado de la energía humana práctica; pero esta energía está a su vez condicionada por las circunstancias en que se hallan los hombres, por las fuerzas productivas ya conquistadas, por la forma social preexistente, que ellos no crean, que es el producto de la generación anterior.

Debido a este simple hecho de que cada nueva generación se encuentra en posesión de las fuerzas productivas conquistadas por la generación anterior, que le sirven de materia prima para una nueva producción, surge una conexión en la historia humana, toma forma una historia de la humanidad cuanto más se han extendido las fuerzas productivas del hombre y en consecuencia sus relaciones sociales. En consecuencia: la historia de los hombres nunca es otra cosa que la historia de su desarrollo individual, sean o no conscientes de ello. Sus relaciones materiales son la base de todas sus relaciones. Esas relaciones materiales no son sino las formas necesarias en que se realiza su actividad material e individual.457

Más adelante agrega:

Así pues las formas económicas en que los hombres producen, consumen, intercambian, son transitorias e históricas. Al conquistarse nuevas fuerzas productivas, los hombres cambian su método de producción, y con el modo de producción todas las relaciones económicas, las que son meramente condiciones necesarias de ese determinado modo de producción.458

Ahora bien, Marx considera que los "puntos decisivos" de la nueva concepción del mundo que elaboró junto con Engels "fueron insinuados por primera vez en forma científica, aunque de un modo sólo polémico", en su obra Miseria de la filosofía, publicada en 1847.459 Tres años después decide, sin embargo, "reiniciarlo todo desde un comienzo" abriéndose paso a través de los nuevos materiales sobre la historia de la economía política acumulados en el British Museum, motivado por "el punto de vista favorable que ofrece Londres para la observación de la sociedad burguesa" y por "la nueva etapa evolutiva en la cual pareció entrar esta última con el descubrimiento del oro californiano y australiano".460

Después de nueve años de arduo trabajo publica en 1859 su obra Contribución a la crítica de la economía política dedicada exclusivamente a investigar el modo de producción capitalista, obra que es continuada en El capital, su obra maestra, cuyo primer libro aparecerá ocho años después.

Según Lenin, desde la aparición de El capital, la concepción materialista de la historia no es ya una hipótesis, sino una tesis científicamente demostrada; mientras no tengamos otro intento de explicar en forma científica el funcionamiento y desarrollo de alguna formación social -precisamente de una formación social y no de los fenómenos de la vida cotidiana de un país, o de un pueblo, o incluso de una clase, etc.-, otro intento capaz de poner en orden "los hechos correspondientes", exactamente como lo ha sabido hacer el materialismo; capaz de dar asimismo un cuadro vivo de una formación determinada, explicándola de un modo rigurosamente científico; mientras no lo tengamos, la concepción materialista de la historia será sinónimo de ciencia social.

Y agrega que es la única concepción científica de la historia.461

Lenin insiste en que se ha pasado de una simple hipótesis a "una teoría científicamente comprobada" a pesar de que Marx sólo pudo estudiar científicamente el modo de producción capitalista y que es absolutamente falso que Marx haya pretendido explicar todo el pasado de la humanidad.462

Y desarrolla su idea comparando la teoría de Marx con la teoría de la transformación de las especies.

Y del mismo modo que el transformismo está lejos de pretender explicar "toda" la historia de la formación de las especies, sino que sólo coloca los métodos de esa explicación en un nivel científico, el materialismo aplicado a la historia jamás ha pretendido explicado todo, sino sólo indicar, según la expresión de Marx en El capital, el "único método científico" de explicar la historia.463

Según Lenin, la decisión de Marx y Engels de no publicar La ideología alemana, calificada por este último de obra "histórico-filosófica" y concentrar sus energías en "una sola organización social" demuestra la "honradez científica" de ambos autores.464

"Ningún marxista -afirma el dirigente bolchevique más adelante- ha visto jamás en la teoría de Marx una especie de esquema filosófico-histórico obligatorio para todos, algo más que la explicación de una determinada formación económico-social." Y luego insiste en que es un error "ver en su obra una teoría filosófica universal".465

De lo anteriormente expuesto podemos deducir que si bien ni Marx ni Engels elaboraron en forma sistemática y rigurosa un planteamiento explícito de su teoría de la historia, su estudio del modo de producción capitalista no procura los instrumentos teóricos que permiten elaborar esta teoría.

Es en El capital y no en otros textos donde hay que buscar los elementos para definir conceptos tan

importantes como los de "fuerzas productivas" y "relaciones de producción", y, por supuesto, el concepto central de toda la teoría marxista de la historia: el concepto de "modo de producción".

 

3. MODOS DE PRODUCCIÓN Y TEORÍA MARXISTA DE LA HISTORIA

En el capítulo VIII vimos que el concepto histórico abstracto que nos da el conocimiento de la totalidad social orgánica, es el concepto de modo de producción: estructura global compleja y dinámica, compuesta por tres estructuras regionales: económica, ideológica y jurídico-política. Cada una de estas estructuras tiene una existencia relativamente autónoma y sus propias leyes de funcionamiento y desarrollo, sin dejar, por ello, de estar determinada, en última instancia, por la estructura económica. Los aspectos de la superestructura no son, por lo tanto, la simple expresión de lo económico. Tienen una realidad propia, relativamente independiente.

Decir que un aspecto de la sociedad tiene una existencia propia y leyes de desarrollo propias es afirmar que tiene un tiempo propio y relativamente autónomo, relativamente independiente, en su dependencia misma de los tiempos de los otros niveles.

Tomemos un ejemplo perteneciente propiamente al terreno de la historia: el tiempo de la historia de la filosofía.

El tiempo de la historia de la filosofía no es [...] legible inmediatamente: ciertamente, se ve, en la cronología histórica, sucederse filósofos, y se puede tomar esta secuencia por la historia misma. Pero nuevamente aquí es preciso renunciar a los prejuicios ideológicos de la sucesión de lo visible y lanzarse a construir el concepto del tiempo de la historia de la filosofía.466

Es, por lo tanto, necesario construir el concepto de tiempo de la filosofía a partir de la sucesión de las diferentes problemáticas filosóficas, es decir, de las estructuras sistemáticas típicas que unifican los diferentes elementos de un pensamiento:

Dentro de una misma problemática pueden encontrarse diferentes filósofos.

Pueden registrarse cambios radicales de problemática (Marx en relación con Hegel), pero también pueden darse cambios secundarios (Feuerbach respecto a Hegel).

La historia de la filosofía, para adquirir el carácter de historia científica, debería, por lo tanto, abandonar el estudio cronológico de los diferentes filósofos y pasar al estudio de las diferentes problemáticas filosóficas que han existido, localizando a los filósofos dentro de sus problemáticas respectivas.

Marx no se limita, por lo tanto, a invertir la concepción hegeliana de la historia. Al hacer del concepto de modo de producción el concepto eje de toda su concepción de la historia transforma completamente la manera de plantear el problema. Ya no se trata de una temporalidad histórica lineal, homogénea, de tipo hegeliano, sino de ciertas estructuras específicas de historicidad.

[...] Tal como no existe producción en general, no existe historia en general. sino estructuras específicas de historicidad.467

Estas estructuras específicas de historicidad son los diferentes modos de producción fundados, en última instancia, en un determinado modo de producción de bienes materiales.

Ahora, si bien considerado a nivel mundial existe un desarrollo progresivo de los diferentes modos de producción: comunidad primitiva, esclavitud, servidumbre, capitalismo, comunismo, progresión relacionada con el desarrollo de las fuerzas productivas,468 a nivel de cada país no existe una sucesión mecánica de un modo de producción a otro. Ya hemos visto cómo en algunos países se ha pasado de la esclavitud al capitalismo saltándose el modo de producción servil o cómo países atrasados han pasado a la construcción del socialismo sin tener que pasar por la etapa de desarrollo capitalista avanzado.

El objeto de la teoría marxista de la historia es el estudio científico de estos objetos históricos abstractos, es decir, de estas estructuras específicas de historicidad que hemos denominado modos de producción.

Pero, es necesario aclarar que no tiene por objeto estudiar el transito de un modo de producción a otro. Este tránsito, como ya vimos en el capítulo respectivo, es impensable como teoría general del tránsito de un modo de producción a otro. Aunque eso no quiere decir que no pueden ser objeto de una elaboración científica a otro nivel, al nivel de la historia concreta o de la ciencia de las formaciones sociales.

La teoría marxista de la historia es, por lo tanto, un estudio científico de los diferentes modos de producción.

La teoría marxista de la historia que tiene por objeto el estudio de los diferentes modos de producción debe ser puesta al servicio del estudio de realidades concretas, debe servir para producir conocimientos históricos que se sitúan a otro nivel, a nivel de las formaciones sociales y de sus coyunturas políticas.

La utilización de la TEORÍA MARXISTA DE LA HISTORIA, en el estudio de un objeto concreto históricamente determinado, es lo que diferencia, a este nivel, a un historiador marxista de un historiador no marxista.

No se debe confundir, por lo tanto, la teoría de la historia con los conocimientos científicos acerca de una realidad histórica determinada.

 

4. EL MATERIALISMO HISTÓRICO: PROBLEMÁTICA GENERAL Y TEORÍA DE CADA MODO DE PRODUCCIÓN

En el capítulo sobre los conceptos de modo de producción y formación social vimos que la obra más acabada de Marx, El capital, tiene por objeto el estudio del modo de producción capitalista, es decir, un objeto histórico abstracto que no se encuentra nunca en estado puro en la realidad. Hemos visto también los límites de este estudio: nos da un conocimiento científico del nivel económico del modo de producción capitalista en su fase pre-monopolista. Marx no pudo realizar su proyecto inicial: el estudio de todos los aspectos del modo de producción capitalista.

Pero ¿qué es lo que guía a Marx en el estudio científico del modo de producción capitalista? ¿Cuál es su "hilo conductor"?

Su "hilo conductor" es el cuerpo de conceptos que constituye la problemática469 general del materialismo histórico enunciada por él, en forma esquemática, en el Prefacio a la Crítica de la economía política.

Estos conceptos generales o formales sólo indican la problemática general del materialismo histórico470 que Marx utiliza prácticamente en sus análisis teóricos sea del modo de producción capitalista como tal, es decir, como objeto histórico abstracto en "El capital", sea de formaciones sociales específicas como en sus textos políticos sobre la situación en Francia y Alemania.

Si hablamos de problemática y no de teoría general del materialismo histórico como hicimos en las ediciones anteriores de este libro es porque estos conceptos generales no nos permiten conocer realidad alguna.

Así como no existe producción en general, tampoco existen relaciones de producción en general ni estructura económica en general sino relaciones de producción específicas: esclavistas, capitalistas, etc., estructura económica específica: esclavista, capitalista, etcétera.

Con estos conceptos generales no podemos estudiar nuestros países, es decir, lo que hemos denominado: formaciones sociales. Sólo el conocimiento científico de los distintos modos de producción nos procura los instrumentos que nos permiten estudiar, por ejemplo, la estructura económica de una sociedad capitalista subdesarrollada, ya que ésta se encuentra conformada por varias relaciones de producción: capitalista y precapitalista. Si no hemos estudiado el modo de producción capitalista, si no hemos estudiado el modo de producción servil, por mucho que dominemos los conceptos generales que exponemos en este libro, no podremos realizar ese estudio de una realidad histórica concreta.

Por lo tanto, es necesario distinguir entre el cuerpo de conceptos que conforman la problemática general del materialismo histórico y el cuerpo de conceptos que permite estudiar específicamente cada modo de producción. Esto se hace evidente cuando se estudia, por ejemplo, la región económica del modo de producción capitalista. El concepto central que nos permite comprender el funcionamiento de la estructura económica capitalista es el concepto de plusvalor. Este concepto no es un concepto aplicable a otros modos de producción, como tampoco lo son los otros conceptos que permiten estudiar en forma científica la región económica de este modo de producción: trabajo concreto y trabajo abstracto, valor de uso y valor, capital constante y capital variable, nivelación de la tasa de ganancia, renta de la tierra, etcétera.

En la teoría del modo de producción capitalista debemos distinguir entonces tres teorías regionales, correspondientes a las tres estructuras regionales que conforman todo modo de producción: la teoría

correspondiente a la estructura económica capitalista, la teoría correspondiente a su estructura ideológica y la teoría correspondiente a su estructura jurídico-política. Además el estudio de las relaciones de producción como núcleo estructurador de todo modo de producción debe permitir estudiar la forma de articulación de estas tres estructuras regionales en la estructura social global.

Resumiendo: junto al cuerpo de conceptos que conforma la problemática general del materialismo histórico existen las teorías específicas de cada modo de producción, y dentro de cada una de ellas las teorías regionales respectivas. Por ejemplo, la teoría de la dictadura del proletariado es una teoría regional de la superestructura jurídico-política del modo de producción comunista en su fase inferior: la fase socialista.

Marx distingue claramente estas dos categorías de conceptos cuando se refiere a su plan de estudio acerca de la sociedad capitalista en la Introducción general a la crítica de la economía política:

El plan que se debe adoptar debe ser manifiestamente el siguiente: "1] las determinaciones abstractas generales que corresponden en mayor o menor medida a todas las formas de sociedad [...]; 2] las categorías que constituyen la articulación interna de la sociedad burguesa [...]"471

¿Cuáles son para Marx estas determinaciones generales que nosotros hemos denominado conceptos de la problemática general del materialismo histórico?

Pensamos que se pueden llegar a determinar 1] leyendo atentamente "el resultado general" al que llegó Marx y que una vez adquirido le sirvió de hilo conductor en "sus estudios", expuesto por él en el "Prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política", y 2] estudiando el punto cuarto de la Introducción de esos manuscritos.

Marx encabeza este cuarto punto con una serie de conceptos generales: "Producción, medios de producción, relaciones de producción y relaciones de circulación, formas de estado y de conciencia en relación con las condiciones de producción y de circulación, relaciones jurídicas, relaciones familiares."

Ahora, así como diferenciamos entre los conceptos de la problemática general del materialismo histórico y los conceptos o categorías que permiten pensar la estructura interna de un modo de producción, pensamos que es útil hacer una nueva distinción entre el esfuerzo teórico que permite pensar un objeto histórico abstracto o modo de producción y el esfuerzo teórico que permite pensar un objeto histórico concreto o formación social.

 

5. NIVELES DE REALIZACIÓN DE LA TEORÍA DEL MATERIALISMO HISTÓRICO: CIENCIA DE LAS FORMACIONES SOCIALES Y CIENCIA DE LA COYUNTURA POLÍTICA

El materialismo histórico es una teoría científica. En su calidad de teoría científica no nos da un conocimiento de realidades concretas. El capital, por ejemplo, no nos da un conocimiento de una sociedad concreta históricamente determinada, sino el conocimiento de un objeto histórico abstracto: el modo de producción capitalista puro.

El materialismo histórico, como toda teoría, no nos da ningún conocimiento concreto, pero nos da los medios (instrumentos de trabajo intelectual) que nos permiten lograr un conocimiento científico de los objetos históricos concretos. Por lo tanto, si el materialismo histórico no es utilizado en el análisis de realidades concretas, puede ser considerado como una teoría amputada ya que no cumple su objetivo.

Estos conocimientos científicos sólo pueden lograrse mediante el uso de los conceptos teóricos específicos propios a cada modo de producción. Estos conceptos son los instrumentos que permiten transformar la simple descripción de la realidad de cada país en un conocimiento científico de ella. El mejor ejemplo del resultado de este trabajo de los instrumentos teóricos generales sobre una formación social determinada es el libro de Lenin: El desarrollo del capitalismo en Rusia escrito entre 1896 y 1899472 que, en 650 páginas, estudia en detalle la estructura económica de la formación social rusa de fines del siglo XIX y sus tendencias de desarrollo. Señalemos aquí el título de los capítulos que nos parecen más ilustrativos al respecto: cap. III: "Transición de los terratenientes de la economía de la prestación personal a la economía capitalista"; cap. v: "Las primeras etapas del capitalismo en la industria"; cap. VI: "La manufactura capitalista y el trabajo a domicilio capitalista"; cap. VII: "El desarrollo de la gran industria mecanizada"; cap. VIII: "Formación del mercado interior."

Para poder estudiar la realidad rusa Lenin necesita conocer la teoría del modo de producción servil (aunque sea en sus aspectos más generales) y la teoría del modo de producción capitalista. Pero eso no basta, necesita también tener una gran cantidad de datos empíricos acerca de la realidad que estudia. Para ello debe recurrir a datos estadísticos provenientes de diferentes fuentes: los semstvos; los censos de caballos para el ejército que hacían un recuento de los caballos útiles para el ejército en caso de movilización; las estadísticas fabriles, etc.

Estas fuentes estadísticas no pueden merecer le confianza, tiene, por lo tanto, que hacer un estudio crítico de ellas y desglosar y analizar esos datos, construyendo sus propios datos partiendo de los instrumentos que le proporciona la teoría marxista de la historia.

Pongamos un solo ejemplo: el análisis que hace Lenin de los datos de las estadísticas fabriles:

Al pasar a la gran industria mecanizada (fabril) es preciso, ante todo, dejar establecido que su concepción científica no corresponde en modo alguno a la significación corriente, en uso, de este término. En nuestra estadística oficial y nuestra bibliografía se entiende en general por fábrica toda empresa industrial más o menos grande, con un número más o menos considerable de obreros asalariados. En cambio, la teoría de Marx sólo llama gran industria mecanizada (fabril) a una etapa determinada del capitalismo en la industria, precisamente la superior. La característica fundamental y esencial de esta fase es el empleo de un sistema de máquinas para la producción.473

Por ello, más adelante expresa:

[...] es risible reducir el problema del desarrollo de la gran industria mecanizada a la mera estadística fabril.

Esto no es únicamente una cuestión de estadística, sino de las formas que asume y de las etapas que pasa el desarrollo del capitalismo en la industria del país de que se trata. Únicamente después de haber aclarado la esencia de esas formas y sus particularidades distintivas, tiene sentido ilustrar el desarrollo de una u otra forma mediante datos estadísticos debidamente compilados. Si, de cualquier modo, se tomara sólo los datos de las estadísticas de Rusia, esto conduce de modo inevitable a mezclar las formas más diversas del capitalismo, a que los árboles impidan ver el bosque.474

Luego analiza críticamente los datos estadísticos que señalan una disminución del número de fábricas de 1866 a 1890 afirmando lo que ello significa en realidad: "el desplazamiento de las oficinas y pequeños talleres intermediarios por la fábrica".475

Es decir, para poder Lenin llegar a una visión aproximada del desarrollo de la gran industria en Rusia debe someter los datos de las estadísticas fabriles oficiales a una profunda crítica y debe componer sus propios datos partiendo de datos estadísticos parciales sobre el desarrollo de distintas ramas industriales, número de obreros, uso de la máquina de vapor, etcétera.476

Las estadísticas, encuestas, observaciones y experiencias sociales son sólo puntos de partida o materia bruta que debe ser elaborada como materia prima, para luego sufrir un proceso de transformación gracias al empleo de los instrumentos que proporciona la teoría marxista de la historia. Esto permite obtener como producto el conocimiento de una realidad histórica particular. La relación entre los conceptos que permiten el conocimiento de un objeto histórico abstracto y los conceptos que permiten el conocimiento de una realidad histórica concreta (por ejemplo, la relación entre la teoría específica del modo de producción capitalista y el conocimiento científico del desarrollo del capitalismo en un determinado país o grupo de países) no es una relación de deducción: el conocimiento de un determinado país no puede ser deducido de la teoría específica del modo de producción capitalista; tampoco se trata de una relación de subsunción [subsomption], es decir, los conocimientos históricos concretos no son particularidades complementarias al conocimiento del objetivo histórico abstracto. Se debe más bien decir, en un sentido cercano a la expresión de Marx cuando habla de la "realización del plusvalor", que el conocimiento científico particular "realiza" la teoría marxista.477

Ahora, podemos distinguir dos niveles de "realización" de la teoría marxista de la historia o materialismo histórico: el nivel de la formación social, es decir, de una estructura social históricamente determinada que toma la forma de una individualidad concreta, que mantiene una cierta identidad a través de sus transformaciones, de la misma manera que Pedro tiene una estructura de personalidad que guarda una cierta identidad a lo largo de su vida, a pesar de pasar por diferentes etapas de desarrollo; y el nivel de la coyuntura política o momento actual de dicha estructura social, es decir, las formas particulares que toma esa individualidad en los diversos momentos históricos.

Resumiendo lo que acabamos de decir, podemos distinguir dos niveles de "realización" del materialismo histórico:

1] la ciencia de las formaciones sociales,

2] la ciencia de la coyuntura.

Ahora bien, antes de pasar al punto siguiente queremos insistir aquí en algo que desarrollamos ampliamente en la "Introducción". La teoría marxista nace para transformar el mundo y, por lo tanto, su verdadera realización final es su utilización en la práctica política verdaderamente revolucionaria.

 

6. EL MATERIALISMO HISTORICO: CIENCIA QUE SE OPONE AL DOGMATISMO y AL REVISIONISMO478

El materialismo histórico es una ciencia. Es su carácter de ciencia lo que lo opone al dogmatismo y al revisionismo.

Saber qué es una ciencia es, al mismo tiempo, saber que ésta no puede vivir sino a condición de desarrollarse. Una ciencia que se repite sin descubrir nada es una ciencia muerta; no es ya una ciencia sino un dogma fijo. Una ciencia sólo vive de su desarrollo, es decir, de sus descubrimientos. Este punto es igualmente importante, pues podemos estar tentados de creer que poseemos en el materialismo histórico y en el materialismo dialéctico, tal como nos han sido dados hoy en día, ciencias acabadas y que desconfiemos, por principio, de todo nuevo descubrimiento. Ciertamente, el movimiento obrero tiene razones para mantenerse alerta contra los revisionistas que se han ataviado siempre con títulos de "novedad" o de "renovación"; pero esta defensa necesaria no tiene nada que ver con los recelos hacia los descubrimientos de una ciencia viva.

Marx, Engels y Lenin, se expresaron sobre este punto sin ningún equívoco. Cuando Marx, en una muestra célebre de humorismo, decía que él "no era marxista", quería decir que consideraba lo que había hecho como un simple comienzo de una ciencia, ya que un saber acabado sería un sinsentido que conduciría más tarde o más temprano a una no-ciencia.

Engels dice lo mismo cuando escribe, por ejemplo, en 1877: "...con eso [con los descubrimientos de Marx], el socialismo se convierte en una ciencia que ahora se debe elaborar en todos sus detalles..." (Anti-Dühring).

Lenin proclama con más fuerza aún esta misma realidad, en 1899:

No puede haber un fuerte partido socialista sin una teoría revolucionaria que agrupe a todos los socialistas, de la que éstos extraigan todas sus convicciones y la apliquen en sus procedimientos de lucha y métodos de acción. Defender la doctrina, que según la más profunda convicción es la verdadera, contra los ataques infundados y contra los intentos de corromperla, no significa, en modo alguno, ser enemigo de toda crítica. No consideramos, en absoluto, la teoría de Marx como algo perfecto e intangible: estamos convencidos, por el contrario, de que no ha hecho sino colocar la piedra angular de la ciencia que los socialistas deben desarrollar en todas direcciones, si es que no quieren quedar rezagados en la vida. Creemos que para los socialistas rusos es particularmente necesario desarrollar independientemente la teoría de Marx, porque esta teoría proporciona sólo principios orientadores generales, que se aplican en particular a Inglaterra de un modo distinto que a Francia; a Francia, de un modo distinto que a Alemania; a Alemania, de un modo distinto que a Rusia.479

Althusser señala los puntos capitales que este texto contiene:

1] Marx nos ha dado, en el terreno teórico, las "piedras angulares", los "principios directivos", es decir, los principios teóricos de base de una teoría que es absolutamente necesario desarrollar.

2] Este desarrollo teórico es para todos los socialistas un deber; si no lo llevan a cabo faltarían a su deber frente al socialismo.

3] Es necesario no solamente desarrollar la teoría en general, sino desarrollar también sus aplicaciones particulares, a la naturaleza propia de cada caso concreto.

4] Esta defensa y este desarrollo de la ciencia marxista suponen, a la vez, la mayor firmeza contra todos los que quieran retraemos más acá de los principios científicos de Marx, así como una verdadera libertad de crítica y de investigación científica, ejercida sobre la base de los principios teóricos de Marx, para aquellos que pueden y quieren ir más allá; libertad indispensable para la vida de la ciencia marxista y de cualquier otra ciencia.480

 

7. LA TEORÍA MARXISTA Y EL PAPEL DE LOS HOMBRES EN LA HISTORIA

¿Existe una contradicción interna entre la importancia que el marxismo da a la lucha de clases, es decir, a la acción de los hombres sobre la historia, y su afirmación del determinismo histórico?

Ya en 1843 Marx escribía lo siguiente en una carta a Ruge:481

No decimos al mundo, [...] "deja de luchar, toda tu lucha no vale nada"; nosotros le proporcionamos la verdadera consigna de lucha. Sólo mostramos al mundo por qué lucha realmente: pero la conciencia es una cosa que el mundo debe adquirir, quiéralo o no.

Comentando estas palabras de Marx, Lenin dice:

Esta consigna fue encontrada por Marx, que "no es un utopista, sino un sabio severo y, a veces, seco" [...] y encontrada, no mediante cualquier perspectiva, sino por un análisis científico del régimen burgués contemporáneo, por la explicación de la necesidad de la explotación mientras exista este régimen, por el estudio de las leyes de su desarrollo.482

En este texto vemos cómo la necesidad de las leyes que gobiernan la sociedad capitalista no implica una pasividad de los hombres frente a estas leyes.

Demos nuevamente la palabra a Lenin:

Se trata de uno de los temas preferidos por el filósofo subjetivista: la idea del conflicto entre el determinismo y la moralidad, entre la necesidad histórica y la importancia del individuo. Para eso emborronó un montón de papeles, prodigó sin fin sus habladurías sentimentales y filisteas, para solucionar el conflicto a favor de la moralidad y el individuo. En realidad, no existe tal conflicto [...] Del mismo modo, tampoco la idea de la necesidad histórica menoscaba en nada el papel del individuo en la historia: toda la historia se compone precisamente de acciones de individuos que son indudablemente personalidades. El problema real que surge al valorar la actuación social del individuo consiste en saber en qué condiciones se asegura el éxito a esta actuación. ¿Dónde está la garantía de que esa actividad no resultará un acto individual que se hunde en el mar de actos opuestos?483

Por lo tanto, frente al rechazo del marxismo por parte de la filosofía espiritualista, que lo acusa de ser un exponente del determinismo absoluto de la materia, lo que anula toda posibilidad de participación creadora del hombre en la historia, el marxismo responde: en realidad, son los hombres los que hacen la historia, pero la hacen en condiciones bien determinadas. y por ello el investigador marxista analizará, en primer término, esas condiciones de existencia, especialmente las materiales: la forma en que los hombres producen los bienes materiales y las relaciones sociales en que realizan esta actividad productiva.

El marxismo generalmente no habla de la historia como la obra de los "individuos vivos", ya que esta frase le parece vacía. Al analizar las relaciones sociales reales y su desarrollo real analiza justamente el producto de la actividad de los individuos. Por el contrario, la filosofía espiritualista habla, sin duda, de los individuos, del hombre, pero en realidad no los toma como punto de partida de su estudio al no estudiar las condiciones que los constituyen como tales: sus condiciones efectivas de existencia, el sistema de relaciones de producción, sino que lo considera como "un muñeco cuya cabeza está rellena con sus propios 'sentimientos e ideas' ".484

Las acciones de los hombres que aparecen como infinitamente variadas y difícilmente sistematizables fueron generalizadas por el marxismo y relacionadas con las acciones de grupos de individuos que difieren entre sí por el lugar que ocupan dentro de la producción social, esto es, fueron referidas a las acciones de determinadas clases sociales. Es la lucha de estas clases y no la acción de los individuos aislados lo que determina la marcha de la historia.

De este modo fue refutada la concepción ingenua, pueril y puramente mecánica que tenían de la historia los subjetivistas, quienes se daban por satisfechos con la vacía tesis de que la historia la hacían individuos vivos y no querían esclarecer qué ambiente social condicionaba dichas acciones ni cómo lo hacía.485

Veamos ahora cómo estudia Lenin la acción de un individuo de terminado, el padre Gapón, en la historia rusa a partir del famoso "Domingo sangriento" del 9 de enero de 1905:

También en Rusia hemos visto ponerse al frente del movimiento a un cura, quien en el transcurso de un solo día pasó de la exhortación de hacer llegar al zar una petición pacífica al llamamiento a la revolución. [...] Ya no tenemos zar. Un río de sangre lo separa hoy del pueblo ruso. Ha llegado la hora de que los obreros rusos libren sin él la lucha por la libertad del pueblo [...] Quien así habla no es el cura Gapón. Son los miles y miles, los millones y millones de obreros y campesinos rusos [...] por la vida que durante siglos llevó el campesino, humillado e intimidado, aislado del mundo exterior... La última década del movimiento obrero produjo miles de proletarios socialdemócratas de vanguardia que rompieron con esa fe, plenamente conscientes de lo que hacían. Educó a decenas de miles de obreros en quienes el instinto de clase, fortalecido en la lucha huelguística y en la agitación política, minó todos los fundamentos de semejante fe. [Pero las] masas no estaban aún preparadas para rebelarse; sólo sabían implorar y suplicar. El cura Gapón expresó sus sentimientos y su estado de ánimo, el grado de sus conocimientos y de su experiencia política, y en ello consiste la importancia histórica del papel desempeñado, al comenzar la revolución rusa, por un hombre que todavía ayer era perfectamente desconocido y que hoy se ha convertido en el héroe del día en Petersburgo y en la figura central de toda la prensa europea.486

El análisis de este personaje nos muestra cómo la acción de un individuo pasó a ser una acción histórica debido a que fue la expresión de una fuerza social, la que su vez se sitúa dentro de los límites objetivos de una estructura social determinada: la Rusia de comienzos de 1905.

Ahora podemos comprender mejor la afirmación de la teoría marxista que al hablar de la historia distingue entre los términos "hombre" o "individuo" y los términos "masa" y "clase".

El marxismo sostiene que, en las sociedades de clase no es el hombre o los hombres en general los que hacen la historia, sino las masas, es decir, las fuerzas sociales comprometidas en la lucha de clases. Ellas son el motor de la historia.

Por no comprender el verdadero sentido de la teoría marxista de la historia y del papel que en ella desempeña la lucha de clases se cae frecuentemente en dos errores que son funestos para el movimiento revolucionario: el economismo o espontaneísmo, que predica la sumisión a las leyes del desarrollo económico, y el voluntarismo, que desconoce las condiciones objetivas mínimas necesarias para emprender una acción revolucionaria victoriosa.

 

8. DOS DESVIACIONES DE LA TEORÍA MARXISTA DE LA HISTORIA: EL ECONOMISMO Y EL VOLUNTARISMO

a] El economismo

La manifestación más visible de esta desviación teórica la encontramos a nivel de la práctica sindical. Las luchas de la clase obrera son reducidas a la lucha gremial por la conquista de una mejor situación económica (mejores salarios, vacaciones pagadas, seguridad social, etc.). Para el economismo la lucha política de la clase obrera no es sino la forma más desarrollada, más amplia y más efectiva de la lucha económica.

El economismo se esfuerza por solidarizar con su causa a los propios autores del marxismo. Se afana en buscar "citas célebres" que sirvan de pretexto a su ausentismo político. Y, evidentemente, las encuentra. Marx y Engels, en numerosos pasajes de sus obras, emplean fórmulas que, aisladas de su contexto, y sobre todo de la auténtica problemática de los autores, se prestan a interpretaciones de tipo economista. A estas citas "proeconomistas" podríamos oponer múltiples citas "antieconomistas". No lo haremos porque no creemos que la ciencia pueda reducirse al resultado de una balanza de citas en pro y en contra. Señalaremos, en cambio, cuáles son los supuestos teóricos que estarían en la base de la corriente economista y que son absolutamente ajenos a la concepción marxista de la historia.

Primer supuesto teórico: LA REDUCCIÓN DE LA SUPERESTRUCTURA (POLÍTICO-JURÍDICA E IDEOLÓGICA) A UN SIMPLE FENÓMENO DE LO ECONÓMICO. El economismo niega la posibilidad teórica de que el tiempo de la estructura política sea diferente al tiempo de la estructura económica, reduciendo lo político a una mera manifestación de lo económico. Éste fue el error cometido por los dirigentes de la II Internacional que negaba la posibilidad de que en la Rusia Soviética, uno de los países más atrasados de Europa desde el punto de vista económico, se diera la posibilidad de la existencia de una dictadura del proletariado que comenzará a dar los primeros pasos hacia la construcción del socialismo.

La teoría del espontaneísmo social que se encuentra en la base del economismo no es sino una de las formas en que se manifiesta esta reducción de la superestructura a un mero fenómeno de la estructura económica. Esta teoría espontaneísta reduce la conciencia de clase (fenómeno que pertenece al terreno de lo ideológico) a un simple reflejo de las condiciones económicas. Piensa que esta conciencia se adquiere espontáneamente, que basta, por ejemplo, ser obrero para tener conciencia de clase obrera. Nosotros sabemos que el marxismo-leninismo sostiene, por el contrario, que, abandonadas a su propio impulso, las masas tienden espontáneamente al reformismo. De ahí la necesidad de "importar" la teoría científica de Marx al movimiento obrero. Es la fusión de la teoría marxista y del movimiento obrero la que hace posible la existencia de un partido obrero revolucionario, es decir, de un partido de la clase obrera, pero que constituya al mismo tiempo su vanguardia.

Un partido que va mostrando a la clase obrera cuáles son sus verdaderos intereses de clase y cuáles son los pasos que deben darse para conseguir su satisfacción. El economismo niega, en la práctica, el carácter de vanguardia del partido obrero, transformándolo, por el contrario, en retaguardia de la clase que representa.

Al economismo espontaneísta podemos aplicar las siguientes palabras de Lenin:

[...] quieren que los revolucionarios reconozcan "plenos derechos al movimiento actual [...], es decir, "legitimidad" de existencia a lo que existe; que los "ideólogos" no traten de "desviar" el movimiento del camino "determinado por la acción recíproca entre los elementos materiales y el medio material" [...]; que se considere deseable la lucha "que los obreros puedan sostener en las actuales circunstancias", y posible la lucha "que libran en este momento" [...]. En cambio, a nosotros, los socialdemócratas revolucionarios, nos disgusta ese culto de la espontaneidad, es decir, de lo que existe "en el momento actual" [...].487

El economismo sostiene, por lo tanto, que la lucha económica es la única forma de lucha válida "en la situación actual de inmadurez de las condiciones objetivas". Pero esta inmadurez se convierte para los economistas en una inmadurez crónica, ya que las condiciones no estarán nunca maduras si se renuncia a tomar en cuenta uno de los factores que definen su estado de madurez: la organización política revolucionaria del proletariado.

Segundo supuesto teórico y la base más profunda del economismo: LA CONCEPCIÓN DE LA TEORÍA MARXISTA DE LA HISTORIA COMO UNA TEORÍA EVOLUCIONISTA, ES DECIR, COMO UNA SUCESIÓN CONTINUA DE LOS DISTINTOS MODOS DE PRODUCCIÓN QUE SE ENGENDRARÍAN UNOS A OTROS A PARTIR DE UN MISMO TRONCO COMÚN: EL DESARROLLO DE LAS FUERZAS PRODUCTIVAS, o, lo que viene a ser los mismo: considerar la contradicción fuerzas productivas - relaciones de producción, y no la lucha de clases, como el motor de la historia.

Si TEÓRICAMENTE el marxismo afirma una sucesión discontinua de diversos modos de producción y establece un cierto orden basado, en última instancia, en el desarrollo de las fuerzas productivas, ello no quiere decir que en la HISTORIA CONCRETA de una determinada sociedad se dé este mismo orden TEÓRICO. La complejidad de la formación social, el tipo de combinación de las diferentes relaciones de producción, su integración en las relaciones mundiales de producción y la forma política que toman los grupos que representan a las clases explotadas, etc., todo ello determinará la forma en que se sucederán las etapas (retrasos, distorsiones, regresiones, saltos, etcétera).

El economismo sostiene que hay que "respetar" las etapas del desarrollo; no concibe la posibilidad de "saltarse" etapas.

No es extraño que encontremos también aquí múltiples "citas célebres" que apoyen la interpretación evolucionista ("hegeliana") de la historia. El propio Engels reconoce que sus mismas formulaciones y las de Marx se podían prestar a interpretaciones economistas debido a que tenían que acentuar este aspecto de la realidad para combatir el idealismo dominante:

Marx y yo tenemos en parte la culpa de que los jóvenes escritores atribuyan a veces al aspecto económico mayor importancia que la debida. Tuvimos que subrayar este principio fundamental frente a nuestros adversarios, quienes lo negaban, y no siempre tuvimos tiempo, lugar ni oportunidad de hacer justicia a los demás elementos que participan en la interacción. Pero cuando se trata de presentar un trozo de la historia, esto es, de una aplicación práctica, el problema es diferente y no hay error posible. Sin embargo, desgraciadamente sucede demasiado a menudo que la gente cree haber comprendido perfectamente una teoría y cree poder aplicada sin más desde el momento en que ha asimilado sus principios fundamentales, y aún éstos no siempre correctamente. Y no puedo librar de este reproche a muchos de los más recientes "marxistas", porque también de este lado han salido las basuras más asombrosas.488

De la misma manera nosotros podríamos comprender el lenguaje evolucionista de muchos textos haciendo referencia al marco ideológico en que se produjeron estas obras: el enorme peso del pensamiento evolucionista-dialéctico de Hegel, al que Engels se refiere con entusiasmo en su libro: Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana, junto a los descubrimientos científicos de Darwin y a la necesidad de la lucha contra el pensamiento metafísico. Sin embargo, si pasamos del formalismo de ciertas frases al estudio de la problemática global de las obras de Marx y Engels, mediante una lectura crítica de ellas, nos damos cuenta de que la teoría marxista de la historia como TEORÍA no tiene nada que ver con el evolucionismo, que el paso de un modo de producción a otro no tiene nada que ver con el "continuismo" del evolucionismo.

En la parte consagrada a la concepción marxista de la historia vimos que ésta era una teoría, por lo tanto un cuerpo de conceptos históricos abstractos que no pretendían reflejar, reproducir o imitar la historia sino servir de instrumento para conocerla. La teoría marxista de la historia se limita a proporcionamos los conceptos de las estructuras de las cuales dependen los efectos históricos.

Marx nos dice que todos los modos de producción son momentos históricos pero no nos dice que se engendran unos a otros. Lenin así lo comprendió, como lo manifiestan las siguientes palabras que afirman cómo se deforman los conceptos del marxismo: "adulterándolos con el hegelianismo, con la 'creencia de que cada país debe pasar ineludiblemente por la fase del capitalismo' ".489 "Ningún marxista ha visto jamás en la teoría de Marx una especie de esquema filosófico-histórico obligatorio para todos..."490

El economismo es, por lo tanto, una desviación "evolucionista hegeliana" de la concepción marxista de la historia. Reduce la historia a una evolución continua de ciertas estructuras: los modos de producción, las que a su vez son reducidas a la estructura económica. En esta concepción de la historia no hay cabida para la acción de las masas. Las masas no hacen sino expresar la evolución de las estructuras.

b] El voluntarismo

Ahora trataremos de dar cuenta de la otra desviación de la teoría marxista de la historia: el voluntarismo que caracteriza el izquierdismo o enfermedad infantil del comunismo.

La tradición de lucha revolucionaria marxista-leninista nos muestra cómo ningún movimiento revolucionario está exento de desviaciones de derecha: economismo, reformismo, etc.; o de izquierda: aventurerismo, etc. Por otra parte, las vanguardias de los movimientos revolucionarios victoriosos han luchado siempre y han sido capaces de superar estas dos desviaciones, logrando así establecer una línea política correcta que los ha conducido al poder.

Creemos, por lo tanto, que es necesario precisar bien lo que la tradición marxista-leninista entiende por izquierdismo.

El izquierdismo es una desviación del marxismo que se caracteriza:

En el plano ideológico, por un acentuado subjetivismo. Su deseo de ver realizada la revolución le hace ver la realidad deformada. Confunde su deseo con la realidad objetiva. Este subjetivismo lo lleva a caer en el dogmatismo. Se razona como doctrinarios de la revolución, se repite de memoria, sin comprender, consignas revolucionarias extremistas, válidas sólo para ciertas situaciones históricas concretas, pero que no pueden ser generalizadas; por ejemplo: se lanza la consigna de boicot electoral cuando el estado de ánimo de las masas está en descenso y no se puede llevar adelante un boicot activo; o se lanza la consigna de revolución socialista cuando las tareas inmediatas son democrático-antiimperialistas y las masas están predispuestas contra el socialismo.491

En el plano organizativo, el izquierdismo se expresa por un acentuado individualismo. Éste se manifiesta, por una parte, en la incapacidad para aceptar las medidas disciplinarias del partido y, por otra, en la tendencia a utilizar las fuerzas del partido con fines personales. El caudillismo político es una de las formas en que se manifiesta el individualismo en el plano de la organización.

En el plano de la dirección, el izquierdismo se expresa a nivel de la estrategia revolucionaria en su incapacidad para distinguir las posibles etapas de la revolución. Se confunde el objetivo final con los pasos que es necesario dar para alcanzar este objetivo. Esta misma confusión da como resultado, en el plano táctico, una absoluta incapacidad para reflexionar en términos de relaciones de fuerza. No se comprende la necesidad de considerar, con una objetividad rigurosa, las fuerzas de las clases y las relaciones de estas fuerzas antes de emprender una acción política determinada. Esto mismo lleva a negar la posibilidad de todo compromiso con fuerzas que no estén directamente interesadas en el socialismo.

El izquierdismo es una desviación voluntarista, subjetivista de la teoría marxista de la historia. En su base encontramos la misma problemática teórica que en la desviación economista, sólo que invertida. Ya no es el determinismo económico sino la voluntad de los hombres, de ciertos grupos revolucionarios y de sus héroes, quienes determinan la marcha de la historia. El voluntarismo pasa por alto la consideración de las condiciones mínimas necesarias para hacer la revolución. La inmadurez crónica afirmada por el economismo se transforma en el voluntarismo en madurez siempre ya dada de las condiciones revolucionarias. El servilismo a los intereses espontáneos de las masas, propio del economismo, se transforma aquí en un desapego de las masas.

Ni el economismo -para el que la historia está marcada de antemano-, ni el voluntarismo -para el que la historia es fundamentalmente el producto de la voluntad de los hombres, de la voluntad revolucionaria de ciertos individuos desligados de las masas, pero convencidos de que éstas, socialistas en potencia, los seguirán apenas inicien la lucha revolucionaria-, hacen ningún análisis de las condiciones actuales de la revolución, de las clases, fuerzas sociales y relaciones de fuerzas existentes en cada país. Ambos matan las revoluciones antes de nacer pero por razones opuestas; el economismo porque confía en el espontaneísmo de las masas, el voluntarismo porque confía excesivamente en los hombres o en pequeños grupos de revolucionarios y descuida la preparación de una organización capaz de movilizar a las masas.

Estas desviaciones izquierdistas pueden darse en el interior de los partidos marxistas como pueden darse en el exterior constituyendo determinados "grupúsculos", condenados a ser sólo grupúsculos mientras no corrijan su línea política desligada de las masas.

Veamos ahora cuál es el juicio de Lenin sobre estos grupúsculos:

La historia de la socialdemocracia de Rusia abunda en grupitos que subsistieron durante "una hora", durante algunos meses, sin tener el menor arraigo entre las masas (y la política sin las masas es una política aventurera), y sin tener principios serios y firmes. En un país pequeñoburgués que atraviesa por un período histórico de reconstrucción burguesa, es inevitable que un abigarrado conjunto de intelectuales se una a los obreros y procuren formar todo género de grupos de carácter aventurero, en el sentido a que antes nos referíamos.492

Ya la pregunta: ¿cuál es la prueba del carácter aventurerista de estos grupúsculos?, Lenin responde lo siguiente:

La prueba la proporciona la historia de los últimos diez años (1904-1914), período muy rico en acontecimientos y muy significativo. Los miembros de estos grupos han puesto de relieve, durante estos diez años, las vacilaciones más torpes, deplorables, más ridículas, en serios problemas de táctica y de organización, y han revelado su total incapacidad para crear tendencias que se arraiguen en las masas.493

Después de leer con atención este texto nos parece que, según Lenin, aquello que definiría fundamentalmente el izquierdismo aventurerista y que lo condena a la esterilidad política sería LA REALIZACIÓN DE UNA POLÍTICA DESARRAIGADA DE LAS MASAS.

Frente a la esterilidad de una línea POLÍTICA SIN MASAS, ¿podremos oponer como solución la consigna POLÍTICA DE MASAS?

No, porque no existe una sino DOS políticas de masas. Aquella que sigue la voluntad espontánea de las masas olvidando que éstas se encuentran en el interior de una estructura social en que domina la ideología burguesa y que, por lo tanto, abandonadas a sí mismas, caen en el reformismo, y aquella que es capaz de interpretar no ya los intereses aparentes de las masas, sino los intereses profundos, sus verdaderos intereses de clase.

Por lo tanto, no toda política de masas es una política revolucionaria. Si un partido se limita a organizar las luchas que espontáneamente surgen dentro de la clase obrera, sin conectadas con la lucha por los intereses estratégicos a largo plazo de esta clase, está realizando una política reformista y no revolucionaria.

Ahora bien, tratemos de definir lo que debemos entender por línea política de masas:

1. Confiar en las masas. Confiar en que las masas puedan llegar a comprender y actuar en función de tareas revolucionarias siempre que sean correctamente movilizadas. Confiar en la posibilidad creadora de las masas que en momentos históricos críticos han sabido inventar nuevos métodos de lucha, nuevas formas para vencer a sus enemigos de clase.

2. Respetar a las masas. Respetar dialécticamente sus intereses espontáneos inmediatos y sus intereses a largo plazo. Esto se debe traducir en proponer tareas que, aunque relacionadas con sus intereses estratégicos a largo plazo, partan siempre de sus intereses espontáneos inmediatos. Sólo tomando estos intereses como punto de partida se podrá avanzar el movimiento hacia el logro de sus intereses estratégicos.

3. Consultar a las masas. Recoger sus ideas, sus opiniones, frente a los hechos. No darles todo cocinado desde arriba. Averiguar si las consignas que se han planteado tienen un eco real en las masas.

4. Informar a las masas. Informarlas sobre la situación histórica que se vive, sobre la situación de su frente de lucha y su relación con los otros frentes. Sobre las tareas que se proponen y la forma de llevarlas a cabo.

Informarlas en forma veraz, tanto de los aspectos positivos como de los aspectos negativos de las cosas.

5. Educar a las masas. Elevar su nivel de conciencia política partiendo de sus luchas mismas. Hacerlas comprender la conexión que existe entre sus luchas parciales y la lucha política general.

6. Organizar a las masas. Buscar fórmulas que permitan la máxima participación. Para este fin es importante determinar cuál es el sector más activo de ellas y preocuparse especialmente por organizarlo para que éste arrastre tras de sí a los otros sectores más pasivos y atrasados.

7. Movilizar a las masas. Lanzar consignas adecuadas a cada nueva coyuntura que surja. Estas consignas serán justas y harán avanzar el movimiento revolucionario en la medida en que no sean consignas abstractas, sino consignas que partan del estado actual de la conciencia de las masas para conducirlas a la lucha por sus intereses estratégicos.

Para terminar, queremos decir que si bien el arraigo en las masas y una política de masas revolucionaria son esenciales para definir un movimiento revolucionario, es importante no olvidar que todo partido marxista ha debido pasar por una primera etapa en la que todavía no existe un verdadero arraigo en las masas y, por ello, todo su esfuerzo organizativo se vuelca a adquirir ese arraigo.

Es por eso por lo que, cuando se pide a Lenin una prueba acerca del carácter aventurerista de ciertos

grupúsculos, él insiste en que esta prueba se encuentra en la historia.

Es en la acción y no en los programas ni en los discursos ni buenos propósitos donde se prueban las

verdaderas vanguardias revolucionarias.

 

RESUMEN

En este capítulo hemos visto cuál es el gran aporte de Marx y Engels a la teoría de la historia. Hemos visto que no se trata de una simple inversión de Hegel, sino de un cambio radical de problemática, en la que el concepto de modo de producción tiene un papel central.

Hemos señalado que existe un cuerpo de conceptos que constituye lo que hemos denominado "la problemática general" del materialismo histórico y un cuerpo de conceptos específicos a cada modo de producción. Hemos establecido una diferencia entre la teoría específica de un modo de producción y el estudio científico de las formaciones sociales históricamente determinadas. Luego hemos señalado los niveles de realización de esta teoría: la ciencia de las formaciones sociales y la ciencia de la coyuntura política. Hemos insistido en el carácter antidogmático del marxismo. Luego nos hemos referido al papel que desempeña el individuo en la historia dentro de la teoría marxista. Por último hemos estudiado dos desviaciones importantes de esta teoría: el economicismo y el izquierdismo.

 

CUESTIONARIO

l. ¿Podría citar interpretaciones marxistas evolucionistas de la historia de América Latina?

2. ¿Podría poner un ejemplo de su país con relación a la no concordancia entre el grado de desarrollo de la infraestructura y determinadas corrientes ideológicas? ¿Podría explicar por qué ese desfase?

3. ¿Cree usted que sólo con los conceptos que conforman la problemática general del materialismo histórico tiene usted los instrumentos necesarios para hacer un análisis científico de su país?

4. Otra forma de hacer la misma pregunta: ¿piensa usted que sin el conocimiento de las leyes de funcionamiento del modo de producción capitalista y sin el conocimiento de los aspectos esenciales del modo de producción servil, usted puede tener un conocimiento científico de su país?

5. ¿Cuáles serían los grandes períodos históricos por los que ha pasado su país? ¿Qué criterios usa usted para determinar el paso de un período a otro?

6. ¿Porqué al hacer un análisis de este tipo usted no estaría "aplicando" sino "realizando" la teoría marxista? ¿Por qué es importante distinguir entre ambos conceptos?

7. Si a usted le dicen que el marxismo es una ciencia acabada que tiene respuesta para todos los problemas no sólo de las ciencias sociales sino de otras ciencias, ¿podría usted catalogar esa afirmación de marxista?

8. Proporcione un ejemplo de aplicación dogmática del marxismo en la interpretación de la historia de América Latina.

9. ¿Cómo se expresa el revisionismo en relación al problema del estado en América Latina?

10. ¿Podría tratar de explicar desde el punto de vista marxista por qué un determinado personaje llegó a ser el más destacado héroe nacional de su país? ¿A qué clases o sectores sociales o aspiraciones populares representaba?

11. ¿Cree usted que el "foquismo" de los años sesenta en América Latina fue una línea correcta o una desviación izquierdista? Fundamente su opinión.

12. ¿Por qué los conceptos estudiados en este libro no pueden permitir por sí solos un conocimiento de su país? ¿Qué camino deberá seguir usted para obtener todos los instrumentos teóricos que le son necesarios para este objetivo?

 

BIBLIOGRAFÍA

ALTHUSSER, L.: "Práctica teórica y lucha ideológica" (20 de abril de 1965), en La filosofía como arma de la revolución, México, Cuadernos de Pasado y Presente núm. 4, 12a. ed., 1982, pp. 26-28.

ALTHUSSER, L.: "Acerca del trabajo teórico" (abril de 1967), en La filosofía como arma de la revolución, cit., pp. 71-95 (sobre la teoría de la historia y sus niveles de realización).

ALTHUSSER, L.: "El objeto de El capital", en L. Althusser y É. Balibar, Para leer El capital, pp. 101-120 (sobre la ciencia de la historia).

BALIBAR, É.: "Sur la dialectique historique", en Cinq études de matérialisme historique, París, Maspero, 1974, pp. 230-233 (sobre la problemática general). Cahiers Marxistes-Leninistes: núms. 9-10 (Lénine: sur l'infantilisme de gauche), pp. 71-83 (sobre los niveles de realización).

ENGELS, F.: Carta a Joseph Bloch (Londres, 21 de septiembre de 1890), en K. Marx y F. Engels, Correspondencia, Buenos Aires, Cartago, 1973, pp. 379-381, y Obras escogidas en tres tomos, t. III, pp. 514- 516.

LENIN, V. I.: El desarrollo del capitalismo en Rusia (1896-1899), en Obras completas, t. 3 (sobre el estudio de una formación social en su nivel económico).

LENIN. V. I.: "Carlos Marx" (julio-noviembre de 1914), en Obras completas, t. 22, pp. 147-152 (sólo las partes: "La concepción materialista de la historia" y, "La lucha de clases", sobre el marxismo como ciencia).

LENIN, V. I.: ¿Quiénes son los "amigos del pueblo" y cómo luchan contra los socialdemócratas? (1894), en Escritos económicos (1893-1899), Madrid, Siglo XXI, 1974, t. 2, pp. 10-18 y 77-78 (sobre el marxismo como ciencia) y pp. 38-40 (sobre el papel del individuo en la historia), y Obras completas, t. 1, pp. 146-153 y 204 (sobre el marxismo como ciencia) y pp. 169-171 (sobre el papel del individuo en la historia).

LENIN, V. I.: "Nuestro programa" (octubre de 1899), en Obras completas, t. 4, pp. 214-216 (sobre el marxismo como ciencia).

LENIN, V. I.: Contenido económico del populismo (1894-1895), en Escritos económicos (1893-1899), Madrid, Siglo XXI, 1974, t. 1, pp. 141-144, y Obras completas, t. 1. pp. 427-429 (sobre el papel del individuo en la historia).

LENIN, V. I.: Jornadas revolucionarias (enero de 1905), en Obras completas, t. 8, pp. 108-111 (sobre el papel del individuo en la historia).

LENIN, V. I.: "Aventurerismo" (9 de junio de 1914), en Obras completas, t. 21, pp. 272-275.

LENIN, V. I.: ¿Qué hacer? (1901-1902), en Obras completas, t. 5, pp. 452-494 (punto III: "Política sindicalista y política socialdemócrata").

 

MODIFICACIONES INTRODUCIDAS EN ESTA EDICION

Se reestructura el capítulo eliminando gran parte de las referencias a Hegel y exponiendo la evolución histórica del pensamiento de Marx con relación a la ciencia de la historia. Se mantienen los planteamientos teóricos esenciales respecto a este tema. Se usan términos diferentes para los mismos conceptos: problemática para lo que antes denominábamos teoría general; teoría específica para la teoría correspondiente a cada modo de producción; teoría regional a la teoría sobre cada aspecto del modo de producción. El resto del capítulo se mantiene intacto.