Capítulo IV
¿QUIÉN TIENE RAZÓN, EL IDEALISTA O EL MATERIALISTA?
I. ¿Cómo debemos plantear el problema?
Ahora que hemos, visto las tesis de los idealistas y de los materialistas, trataremos de saber quién tiene razón.
Recordemos que necesitamos, comprobar, ante todo, por una parte, que esas tesis son absolutamente opuestas y contradictorias.
Por otra parte, que en seguida que se defiende una u otra teoría, ésta nos empuja a conclusiones que, por sus consecuencias, son muy importantes.
Para saber quién tiene razón, debemos remitirnos a los tres puntos en los cuales hemos resumido cada argumentación.
Los idealistas afirman:
1. Que el espíritu es el que crea la materia.
2. Que la materia no existe fuera de nuestro pensamiento, que para nosotros sólo es, pues, una ilusión.
3. Que nuestras ideas son las que crean las cosas.
Los materialistas afirman exactamente lo contrario. Creemos que para estudiar este problema y facilitar nuestro trabajo, hay que estudiar primero lo que entra en el dominio del sentido común y que nos asombra más.
1. ¿Es verdad que el mundo no existe más que en nuestro pensamiento?
2. ¿Es verdad que son nuestras ideas las que crean las cosas.
He aquí dos argumentos sostenidos por el idealismo "inmaterialista" de Berkeley, cuyas, conclusiones llevan, como en todas las teologías, a nuestra tercera cuestión:
3. Es verdad que el espíritu crea la materia.
Estas son cuestiones muy importantes, porque se relacionan con el problema fundamental de la filosofía. Por consiguiente, discutiéndolas vamos a saber quién tiene razón, y observamos que son particularmente interesantes para los materialistas, en el sentido de que las soluciones que dan son comunes a todas las filosofías materialistas.
II. ¿Es verdad que el mundo no existe más que en nuestro pensamiento?
Antes de estudiar esta cuestión debemos determinar dos términos filosóficos que utilizaremos, y que encontraremos a menudo en nuestras lecturas.
Realidad subjetiva (que quiere decir: realidad que sólo existe en nuestro pensamiento).
Realidad objetiva (realidad que existe fuera de nuestro pensamiento).
Los idealistas dicen que el mundo no es una realidad objetiva, sino subjetiva.
Los materialistas dicen que el mundo en una realidad objetiva.
Para demostrarnos que el mundo y las cosas no existen más que en nuestro pensamiento, el obispo Berkeley los compone con sus propiedades (color, tamaño, densidad, etc.). Nos demuestra que esas propiedades, que varían según los individuos, no están en las cosas mismas, sino en el espíritu de cada uno de nosotros. Deduce de ello que la materia es un conjunto de propiedades no objetivas, sino subjetivas, y que, por consiguiente, no existe.
Si volvemos al ejemplo del sol, Berkeley nos pregunta si creemos en la realidad objetiva del disco rojo, y nos demuestran con su método de discusión de las propiedades, que el sol no es rojo y no es un disco. Así, pues, el sol no es una realidad objetiva, porque no existe por sí mismo, sino que es una simple realidad subjetiva puesto que existe en nuestro pensamiento.
Los materialistas afirman por lo menos que el sol existe, no porque lo vemos como un disco plano y rojo -porque esto es el realismo ingenuo de los niños y de los primeros hombres, que sólo tenían sus sentidos para controlar la realidad-, sino que afirman que el sol existe invocando la ciencia. Ésta nos permite rectificar los errores que nuestros sentidos nos hacen cometer.
Pero debemos, en este ejemplo del sol, plantear claramente el problema.
Con Berkeley diremos que el sol no es un disco, y que no es rojo, pero no aceptamos sus conclusiones: la negación del sol como realidad objetiva.
No discutimos las propiedades de las cosas, sino su existencia.
No discutimos para saber si nuestro sentido nos engañan y deforman la realidad material, sino si esta realidad existe fuera de nuestros sentidos.
Y bien, los materialistas afirman la existencia de esta realidad fuera de nosotros y proporcionan argumentos que son la ciencia misma.
¿Qué hacen los idealistas para demostrarnos que tienen razón? Discuten acerca de las palabras, hacen grandes discursos, escriben numerosas páginas.
Supongamos, por un instante, que tengan razón. Si el mundo no existe más que en nuestro pensamiento, ¿no ha existido el mundo pues, antes de los hombres? Sabemos que esto es falso, porque la ciencia nos demuestra que el hombre ha aparecido muy tarde sobre la tierra. Algunos idealistas nos dirán, entonces, que antes del hombre había animales y que podía habitarlos el pensamiento. Pero sabemos que antes de los animales existía la tierra inhabitable y que ninguna vida orgánica era posible. Otros agregarán que aun cuando existiera el sistema solar solo y el hombre no existiera, el pensamiento, el espíritu existirían en Dios. Así llegamos a la forma suprema del idealismo. Tenemos que elegir entre Dios y la ciencia. El idealismo no puede sostenerse sin Dios y Dios no puede existir sin el idealismo.
He aquí, pues exactamente, cómo se plantea el problema del idealismo y del materialismo. ¿Quién tiene razón? ¿Dios o la ciencia?
Dios es un puro espíritu creador de la materia, una afirmación sin prueba.
La ciencia va a demostrarnos, por la práctica y la experiencia, que el mundo es una realidad objetiva y va a permitirnos responder a la cuestión.
III. ¿Es verdad que son nuestras ideas las que crean las cosas?
Tomemos por ejemplo, un autobús que pasa en el instante en que atravesamos la calle, en compañía de un idealista con quien discutimos si las cosas son una realidad objetiva o subjetiva y si es cierto que son nuestras ideas las que crean las cosas. No cabe duda de que, si no queremos ser aplastados debemos prestar mucha atención. Así, pues en la práctica el idealista se ve obligado a reconocer la existencia del autobús, Para él, prácticamente, no hay diferencia entre un autobús objetivo y un autobús subjetivo, y esto es tan exacto que la práctica prueba que los idealistas en la vida son materialistas. A propósito de este tema podríamos citar numerosos [ejemplos en los que los filósofos idealistas y los que sostienen [esta filosofía ¡no desdeñan ciertas bajezas "objetivas" para obtener lo que para ellos no es más que una realidad subjetiva!
Por otra parte, por eso no se ve ya a nadie que afirme, como Berkeley, que el mundo no existe. Los argumentos son mucho más sutiles y más ocultos. Consultar, como ejemplo de la manera de argumentar los idealistas, el capítulo titulado: "El descubrimiento de los elementos del mundo" en el libro de Lenin Materialismo y empirocriticismo.
Así, pues, según la palabra de Lenin, "el criterio de la práctica" nos permitirá confundir a los idealistas.
Éstos, por otra parte, no dejarán de decir que la teoría y la práctica no son parejas y que son dos cosas completamente diferentes. No es cierto. Si una concepción es exacta o falsa, sólo lo demostrará la práctica por la experiencia.
El ejemplo del autobús muestra que el mundo tiene una realidad objetiva y no es una ilusión creada por nuestro espíritu.
Nos queda por ver ahora, dado que la teoría del inmaterialismo de Berkeley no puede sostenerse ante la ciencia y el criterio de la práctica, si -como lo afirman todas las conclusiones de las filosofías idealistas, de las religiones y de las teologías- el espíritu crea la materia.
IV. ¿Es verdad que el espíritu crea la materia?
Tal como lo hemos visto más arriba, el espíritu, para los idealistas, tiene su forma suprema en Dios. Es la respuesta final, la conclusión de su teoría, y por eso el problema espíritu-materia se plantea en último análisis, para saber quién tiene razón, en la forma del problema: "Dios o la ciencia".
Los idealistas afirman que Dios ha existido por toda la eternidad, y, no habiendo sufrido ningún cambio, siempre es el mismo. Es el espíritu puro, para quien no existen el tiempo y el espacio. Es el creador de la materia.
Para sostener su afirmación de Dios, tampoco presentan los idealistas ningún argumento.
Para defender la creación de la materia han recurrido a una serie de misterios, que un espíritu científico no puede aceptar.
Cuando nos remontamos al origen de la ciencia y vemos que en medio de su gran ignorancia los hombres primitivos han hecho surgir en su espíritu la idea de Dios, se comprueba que los idealistas del siglo XX continúan, como los primeros hombres, ignorando todo cuanto un trabajo paciente y perseverante ha permitido conocer. Porque, al fin de cuentas, para los idealistas Dios no puede explicarse y continúa siendo para ellos una creencia sin ninguna prueba. Cuando los idealistas quieren "probarnos" la necesidad de una creación del mundo diciendo que la materia no ha existido siempre, que, sin duda, ha debido nacer, nos explican que Dios jamás tuvo comienzo. ¿Qué aclara esta explicación?
Para sostener sus argumentos, los materialistas, por el contrario, se servirán de las ciencias, que los hombres han desarrollado a medida que hacían retroceder los "límites de su ignorancia"
¿Y entonces nos permite la ciencia pensar que el espíritu ha creado la materia? No.
La idea de una creación por un espíritu puro es incomprensible, porque nosotros no conocemos nada acerca de tal existencia. Para que esto fuera posible habría sido necesario, como dicen los idealistas, que el espíritu existiera solo antes que la materia, mientras que la ciencia nos demuestra que esto no es posible, y que nunca hay espíritu sin materia. Por el contrario, siempre el espíritu está ligado a la materia, y comprobamos particularmente que el espíritu del hombre está vinculado al cerebro, que es la fuente de nuestras ideas y de nuestro pensamiento. La ciencia no nos permite concebir que las ideas existan en el vacío.
Sería necesario, pues, que el espíritu-Dios, para que pudiera existir, tuviera un cerebro. Por eso podemos decir que no es Dios el que ha creado la materia, y por lo tanto al hombre, sino la materia, en la forma del cerebro humano, la que ha creado el espíritu-Dios.
Veremos más adelante si la ciencia nos da la posibilidad de creer en un Dios, o en algo sobre lo cual el tiempo no haría efecto, y para lo cual el espacio, el movimiento y el cambio no existieran.
Desde ahora podemos sacar conclusiones. En su respuesta al problema fundamental de la filosofía:
V. Los materialistas tienen .razón y la ciencia prueba sus afirmaciones
Los materialistas tiene razón al afirmar:
1. Contra el idealismo de Berkeley y contra los filósofos que se ocultan detrás de su inmaterialismo: que el mundo y las cosas, por una parte, existen sin duda fuera de nuestro pensamiento, y que no necesitan de nuestro pensamiento para existir; por otra parte, que no son nuestras ideas las que crean las cosas, sino que, por el contrario, son las cosas las que nos dan nuestras ideas.
2. Contra todas las filosofías idealistas porque sus conclusiones llevan a afirmar la creación de la materia por el espíritu, o sea, en última instancia, a afirmar la existencia de Dios y a sostener las religiones teológicas-, los materialistas, apoyándose en las ciencias, afirman y prueban que la materia es la que
crea el espíritu y que no necesitan la "hipótesis de Dios" para explicar la creación de la materia.
Observación. - Debemos prestar atención a la manera como los idealistas plantean los problemas. Afirman que Dios ha creado al hombre, aun cuando hemos visto que el hombre es el que ha creado a Dios. Por otra parte, afirman también que el espíritu es el que ha creado la materia, cuando vemos exactamente lo contrario. Hay ahí una manera de invertir las perspectivas, que debe señalarse.