Capítulo III

HISTORIA DEL MATERIALISMO

Hasta aquí hemos estudiado lo que es el materialismo en general y cuáles son las ideas comunes de todos los materialistas. Vamos a ver cómo ha evolucionado desde la antigüedad para llegar al materialismo moderno. En resumen: vamos a seguir rápidamente la historia del materialismo.

No tenemos la pretensión de explicar en pocas páginas los 2000 años de la historia del materialismo. Simplemente queremos dar indicaciones generales que guíen las lecturas.

Para estudiar bien, aunque someramente, esta historia, es indispensable ver en cada instante por qué se. han desarrollado así las cosas. Sería mejor no citar algunos nombres histórico antes que no aplicar este método. Pero, sin querer atiborrar el cerebro de nuestros lectores creemos que es necesario nombrar en orden histórico los principales filósofos materialistas conocidos por ellos.

Por eso, para simplificar el trabajo, vamos a consagrar estas primeras páginas al aspecto puramente histórico, y en la segunda parte de este capítulo veremos porqué la evolución del materialismo ha tenido que experimentar esta forma de desarrollo.

 

I. Necesidad de estudiar esta historia

A la burguesía no le place la historia del materialismo. Y por eso esta historia enseñada en los libros burgueses es incompleta y siempre falsa. Se emplean diversos procedimientos de falsificación.

1. No pudiendo ignorar a los grandes pensadores materialistas, se les nombra hablando de todo lo que han escrito, salvo de sus estudios materialistas, y se olvida decir que son filósofos materialistas.

Hay muchos casos de olvido en el transcurso de la historia, y citaremos como ejemplo a Diderot, que fue el pensador materialista más grande antes de Marx y Engels.

2. Veremos en el transcurso de la historia a numerosos pensadores materialistas sin saberlo o inconsecuentes. Es decir, aquellos que en algunos de sus escritos eran materialistas, pero, en otros, idealistas: Descartes, por ejemplo.

La historia escrita por la burguesía deja en la sombra todo cuanto esos pensadores han escrito, que no sólo ha influido en el materialismo, sino que ha dado nacimiento a toda una corriente de esta filosofía.

3. Además, si estos dos procedimientos dé falsificación no lograran disfrazar a ciertos autores, se les escamotea pura y simplemente.

Así se enseña la historia de la literatura y de la filosofía del siglo XVIII "ignorando" a Holbach y a Helvetius, que fueron grandes pensadores de esta época.

¿Por qué? Porque la historia del materialismo es particularmente instructiva para conocer y comprender los problemas del mundo; y también porque el desarrollo del materialismo es funesto para las ideologías que sostienen los privilegios de las clases dirigentes.

Estas son las razones par las cuales la burguesía presenta el materialismo como una doctrina que no ha cambiado, estancada desde hace siglos, cuando, por el contrario, el materialismo fue algo vivo y siempre en movimiento.

Pero, al igual que el idealismo, el materialismo recorre una serie de fases en su desarrollo. Cada descubrimiento trascendental, operado incluso en el campo de las Ciencias Naturales, le obliga a cambiar de forma; y desde que el método materialista se aplica también a la historia se abre ante él un camino nuevo de desarrollo.

Así comprendemos mejor la necesidad de estudiar, aunque someramente, esta historia del materialismo. Para hacerlo, debemos distinguir dos períodos: 1. del origen (antigüedad griega) hasta Marx y Engels; 2. del materialismo de Marx y Engels a nuestros días. (Estudiaremos esta segunda parte con el materialismo dialéctico).

Llamaremos al primer período "materialismo pre-marxista" y al segundo, "materialismo marxista" o "materialismo dialéctico".

 

II. El materialismo premarxista

 

1. La antigüedad griega

Recordemos que el materialismo es una doctrina que estuvo siempre vinculada a las ciencias, que ha evolucionado y progresado con las ciencias. Cuando en la antigüedad griega, en los siglos VI y V antes de nuestra era, las ciencias comienzan a manifestarse con los físicos, se forma ese momento una corriente materialista que atrae a los mejores pensadores y filósofos de esa época. (Tales, Anaxímenes, Heráclito). Estos primeros filósofos serán, como dijo Engels, "naturalmente dialécticos". Los impresiona el hecho de que en todas partes se encuentra el movimiento, el cambio, y que las cosas no están aisladas, sino íntimamente vinculadas unas a otras...

Heráclito, a quien se llama "el padre de la dialéctica", decía:

Nada esta inmóvil, todo fluye; jamás nos bañamos dos veces en el mismo río, porque éste nunca es en dos instantes sucesivos el mismo; de un instante al otro ha cambiado, se ha transformado en otro.

Es el primero en tratar de explicar el movimiento, el cambio y ve en la contradicción las razones de la evolución de las cosas.

Las concepciones de estos primeros filósofos eran exactas y, sin embargo, se abandonaron porque cometían el error de formularse a priori, es decir, que el estado de las ciencias en esa época no permitía probar lo que aquéllas anticipaban.

Sólo mucho más tarde, en el siglo XIX, se realizarán las condiciones que permitirán a las ciencias probar la exactitud de la dialéctica.

Otros pensadores griegos han tenido concepciones materialistas: Leucipo (siglo V antes de nuestra era), que fue el maestro de Demócrito, ya había discutido ese problema de los átomos, cuya teoría hemos visto que fue establecida por este último.

Epicuro (341-270 antes de nuestra era), discípulo de Demócrito, fue completamente tergiversado por la historia burguesa, que lo presenta como un vulgar "cerdo filósofo", porque ser epicúreo, para la historia, es ser un sensual, mientras que, por el contrario, en la vida era un asceta. Esta mala reputación se debe al hecho de que era materialista.

Lucrecio (siglo I antes de nuestra era), discípulo de Epicuro ha compuesto un largo poema sobre la Naturaleza. Ha escrito que la humanidad es desdichada porque la religión ha enseñado a los hombres que después de la muerte el alma vivía y que podía sufrir eternamente. Luego, es este miedo lo que impide a los hombres ser felices sobre la Tierra. Hay que quitarles este terror, y la única teoría capaz de lograrlo es el materialismo epicúreo.

Estos filósofos tenían conciencia de que esa teoría estaba vinculada a la suerte de la humanidad, y ya vemos, por parte de ellos, una oposición a la teoría oficial: oposición entre el idealismo y el materialismo.

Pero un gran pensador domina la Grecia antigua, es Aristóteles, un filósofo idealista. Su influencia fue considerable. Por eso debemos citarlo muy particularmente. Ha hecho el inventario de los conocimientos humanos de esa época, ha llenado las lagunas creadas por las ciencias nuevas. Era un espíritu universal y ha escrito numerosos libros sobre todos los temas. A causa de la universalidad de su saber, de su dogmatismo, ha tenido una influencia considerable sobre las concepciones filosóficas hasta fines de la Edad Media, es decir, en el transcurso de veinte siglos.

Durante todo este período, se ha seguido la tradición antigua y no se pensaba más que por Aristóteles.

Se desencadenaba una represión salvaje contra los que pensaban de otro modo. A pesar de todo, a fines de la Edad Media se entabló una lucha entre los idealistas que negaban la materia y los que pensaban que, a pesar de todo, existía una realidad material.

En los siglos XI y XII, se puede seguir esta disputa a la vez en Francia y, sobre todo, en Inglaterra.

Después, el materialismo se desarrolla principalmente en este último país. Marx dice:

El materialismo es un hijo innato de la Gran Bretaña.

Un poco más tarde, será en Francia donde se desarrollará el materialismo. En todo caso, vemos que en los siglos XV y XVI, se manifiestan dos corrientes: una, el materialismo inglés, otra, el materialismo francés, cuya reunión contribuirá a hacer avanzar la historia del materialismo en el siglo XVIII.

 

2. El materialismo inglés

El verdadero patriarca del materialismo inglés y de toda la ciencia experimental moderna es Bacon. La ciencia de la naturaleza es, para él, la verdadera ciencia, y la fisica sensorial la parte más importante de la ciencia de la naturaleza.

Bacon es célebre como fundador del método experimental en el estudio de las ciencias. Lo importante para él es estudiar la ciencia en el "gran libro de la naturaleza", y esto es particularmente interesante en una época en que se estudia la ciencia en los libros que Aristóteles había dejado unos cuantos siglos antes.

Para estudiar la física, por ejemplo, he aquí cómo se procedía: se tomaban los pasajes escritos por Aristóteles sobre cierto tema, después se tomaban los libros de Santo Tomás de Aquino, que era un gran teólogo, y se leía lo que este último había escrito sobre el pasaje de Aristóteles. El profesor no hacía ningún comentario personal, decía aún menos de lo que pensaba, pero se remitía a una tercera obra que repetía a Aristóteles y a Santo Tomás. Tal era la ciencia de la Edad Media, que se llamaba la escolástica: era una ciencia libresca, porque sólo se estudiaba en los libros.

Bacon reacciona contra esta escolástica cuando quiere estudiar en el "gran libro de la naturaleza".

En esa época se planteaba una cuestión:

¿De dónde proceden las ideas? ¿De dónde nuestros conocimientos? Cada uno de nosotros tiene ideas, la idea de las casas, por ejemplo. Esta idea la tenemos porque hay casas, dicen los materialistas. Los idealistas creen que Dios es el que nos da la idea de las casas. Bacon decía que la idea existía porque se veían o tocaban las cosas, pero aun no podía demostrarlo.

Fue Locke (1632-1704) el que se empeñó en señalar que las ideas provienen de la experiencia. Demostró que todas las ideas proceden precisamente de la experiencia y que sólo la experiencia nos da las ideas El hombre ha tenido la idea de la primera mesa antes que ésta existiera, porque, por la experiencia, se servía de un tronco de árbol o de una piedra como mesa.

Con las ideas de Locke, el materialismo inglés llega a Francia en la primera mitad del siglo XIII, porque mientras esta filosofía se desarrollaba de manera particular en Inglaterra, se había formado en aquel país una corriente materialista.

 

3. El materialismo en Francia

Se puede situar a partir de Descartes (1596-1650) el nacimiento en Francia de una corriente netamente materialista Descartes ha tenido una gran influencia en esta filosofía pero, en general, no se habla de ello.

En esa época, en que estaba muy viva, hasta en las ciencias, la ideología feudal, en que se estudiaba de la forma que ya hemos visto. Descartes entra en lucha contra ese estado de hecho.

La ideología feudal es ese razonamiento que pretende que haya dos clases de gente: los nobles y los que no lo son. Los nobles tienen todos los derechos, los otros ninguno. Se aplicaba este mismo razonamiento a las ciencias, es decir, que sólo los que, por su nacimiento, gozaban de una posición privilegiada, tenían el derecho de ocuparse de las ciencias. ¡Ellos eran los únicos capaces de comprender esos problemas!

Descartes luchó contra tal razonamiento y dijo al respecto: "el buen sentido es la cosa más compartida en el mundo", y, por consiguiente, todo el mundo, ante las ciencias, tiene los mismos derechos. También hizo una buena crítica de la medicina de su tiempo. (El enfermo imaginario, de Moliere, es un eco de las críticas de Descartes. Quiere hacer una ciencia que sea una ciencia verdadera, basada en el estudio de la naturaleza y rechazando la enseñada hasta entonces, en la que Aristóteles y Santo Tomás eran los únicos "argumentos".

Descartes vivía a comienzos del siglo XVII; en el siglo siguiente estallaría la revolución y, por eso, se puede decir que él surge de un mundo que va a desaparecer para entrar en un mundo nuevo que va a nacer. Esta posición hace que Descartes sea un conciliador; quiere crear una ciencia materialista y, al mismo tiempo, es idealista porque quiere salvar la religión.

Cuando en su época se preguntaba: ¿por qué hay animales que viven?, se daban las respuestas de la teología: por que hay un principio que los hace vivir. Descartes, por el contrario, sostenía que si los animales viven, es porque son materia. Creía, por otra parte, y lo afirmaba, que los animales no son más que máquinas de carne y músculos como las otras máquinas son de hierro y de madera. Hasta suponía que unos y otros no tenían sensaciones, y cuando en la abadía de Port Royal, durante las semanas de estudio los hombres que seguían tu filosofía pinchaban a unos perros decían. ¡"Qué armoniosa es la naturaleza! se diría los que sufren..."

Para Descartes materialista, los animales eran máquinas. Pero el hombre es diferente porque tiene alma, dice Descartes idealista.

De las ideas desarrolladas y sostenidas por Descartes nacerán, por una parte, una corriente filosófica netamente materialista y, por otra parte, una corriente idealista.

Entre los que continúan la rama cartesiana materialista, retendremos el nombre de La Mettrie (1709-1751).

La tesis del animal-máquina puede extenderse, para él, al hombre. ¿Por qué no sería éste una máquina?... Y para explicar el alma humana, la ve también como una mecánica donde las ideas serían movimientos mecánicos.

En esta época penetra en Francia el materialismo inglés con las ideas de Locke. De la unión de estas dos corrientes surgirá un materialismo más evolucionado. Será:

 

4. El materialismo del siglo XVIII

Es el materialismo sostenido por los filósofos que también fueron luchadores y escritores admirables criticando continuamente las instituciones sociales y la religión, aplicando la teoría a la práctica y siempre en lucha contra el poder, a veces encerrados en La Bastilla

Son ellos los que reunieron sus trabajos en la gran Enciclopedia donde se fija la nueva orientación del materialismo. Por otra parte, tuvieron una gran influencia puesto que esta filosofía era, como lo dijo Engels, "la convicción de toda la juventud culta".

En la historia de la filosofía en Francia, ésta fue la única época en que una filosofía con un carácter francés se hizo verdaderamente popular.

Diderot, nacido en Langres en 1713, muerto en París en 1784, domina todo ese movimiento. Lo que la historia burguesa no dice es que fue antes de Marx y de Engels, el pensador materialista más grande. Diderot -dice Lenin- llega casi hasta los puntos de vista del materialismo contemporáneo (dialéctica).

Fue un verdadero militante siempre en lucha contra la Iglesia, contra el estado social, conoció los calabozos. La historia escrita por la burguesía le ha escamoteado mucho.

Hay que leer Las Pláticas de Diderot y de d'Alembert, El sobrino de Rameu, Jacques el fatalista, para comprender la influencia enorme de Diderot sobre el materialismo.

En el transcurso del siglo XIX, durante su primera mitad, comprobamos un retroceso del materialismo a causa de los acontecimientos históricos. La burguesía de todos los países hizo una gran propaganda en favor del idealismo y de la religión.

Entonces vemos a Feuerbach, en Alemania, afirmando sus convicciones materialistas entre todos los filósofos idealistas y pulverizó de golpe la contradicción, restaurando de nuevo en el trono, sin más ambages, al materialismo.

No es que aporte algo nuevo al materialismo, pero vuelve de una manera sana y actual a las bases del materialismo que se habían olvidado y ejerce así su influencia sobre los filósofos de su época.

Llegamos a ese período del siglo XIX en que se comprueba un progreso enorme en las ciencias, en particular con los tres grandes descubrimientos: la célula, la transformación de la energía, la evolución (de Darwin), que permitirán a Marx y a Engels, influidos por Feuerbach, hacer revolucionar el materialismo para darnos el materialismo moderno o dialéctico.

Hemos visto, en una forma completamente somera, la historia del materialismo anterior a Marx y Engels. Y que en numerosos puntos comunes estaban de acuerdo con los materialistas que les precedieron, también señalaron que la obra de éstos presentaba numerosas deficiencias y omisiones.

Para comprender las modificaciones hechas por ellos al materialismo premarxista, es necesario investigar cuáles fueron esos defectos y lagunas y por qué se produjeron.

Dicho de otro modo, el estudio de la historia del materialismo sería incompleto si después de haber enumerado los diferentes pensadores que han contribuido a su progreso, no tratáramos de saber cómo y en qué sentido se ha efectuado ese progreso y por qué ha experimentado tal o cual forma de evolución.

Nos interesaremos particularmente por el materialismo del siglo XVIII, porque en él concurrieron las diferentes corrientes de esa filosofía.

Por consiguiente, vamos a estudiar cuáles eran los errores de ese materialismo y cuáles sus lagunas; pero como no debemos considerar las cosas de una manera unilateral, sino por el contrario en su conjunto, indicaremos también cuáles han sido sus méritos.

El materialismo -dialéctico en sus comienzos- no podía desarrollarse sobre esas bases. El razonamiento dialéctico, debido a la insuficiencia de los conocimientos científicos, ha tenido que ser abandonado. Había que crear y desarrollar las ciencias.

Había que investigar las cosas antes de poder investigar los procesos.

La unión íntima del materialismo y la ciencia es lo que permitirá a esta filosofía volver a ser sobre bases más sólidas, rigurosamente científicas, el materialismo dialéctico, el de Marx y Engels.

Encontramos nuevamente el materialismo al lado de la ciencia. Pero si bien es cierto que siempre sabemos descubrir de dónde procede el materialismo, así también debemos saber encontrar de dónde procede el idealismo.

 

III. ¿De dónde procede el idealismo?

Si en el transcurso de su historia el idealismo ha podido existir junto a la religión, es porque ha nacido y procede de ella.

Lenin dice a este respecto que debemos estudiar: "El idealismo no es nada más que una forma armada y refinada de la religión". ¿Qué quiere decir esto? Que el idealismo sabe presentar sus concepciones con mucha más flexibilidad que la religión. Pretender que el universo ha sido creado por un espíritu que flotaba por encima de las tinieblas, que Dios es inmaterial, y después de hacerlo hablar, hablarnos de su cuerpo, es presentar torpemente una serie de ideas. Afirmando que el mundo no existe más que en nuestro pensamiento, en nuestro espíritu, el idealismo se presenta de un modo más oculto. En el fondo -lo sabemos-, es lo mismo, pero de manera menos brutal, más sutil. Por eso el idealismo es una forma refinada de la religión.

También es refinada porque los filósofos idealistas saben, en sus discusiones, preveer las cuestiones, saben tender sus trampas, como Fylonus o el pobre Hylas en los diálogos de Berkeley.

Pero decir que el idealismo procede de la religión es sólo esquivar el problema, y nosotros debemos preguntarnos:

 

IV. ¿De dónde procede la religión?

Engels nos ha dado a este respecto una respuesta muy clara: "La religión nace de las concepciones limitadas del hombre".

En los primeros hombres esta ignorancia era doble. Ignorancia de la naturaleza, ignorancia de ellos mismos. Hay pensar constantemente en esta doble ignorancia cuando se estudia la historia de los hombres primitivos.

Esta ignorancia nos parece infantil cuando consideramos la antigüedad griega como una civilización avanzada: Aristóteles creía que la Tierra estaba inmóvil, que el centro del mundo y que alrededor de la Tierra giraban los planetas. Estos últimos, que calculaba en número de 64, estaban fijos como clavos en un techo, y el conjunto eran los que giraba alrededor de la Tierra.

Los griegos también creían en la existencia de cuatro elementos: el agua, la tierra, el aire y el fuego, y que no era posible descomponerlos. Sabemos que todo eso es falso, que ahora descomponemos el agua, la tierra y el aire y que no consideramos al fuego como un cuerpo de la misma clase.

También eran ignorantes respecto al hombre mismo, puesto que no conocían la función de nuestros órganos y atribuían al cerebro, por ejemplo, una función en la digestión.

Si era tan grande la ignorancia de los sabios griegos, a quienes consideramos ya como muy avanzados ¿cuál no debía ser, entonces, la de los hombres que vivieron millones de años antes que ellos? Las concepciones que los hombres primitivos tenían de la naturaleza y de ellos mismos está limitada por la ignorancia. Pero a pesar de todo tratan de explicar las cosas. Todos los documentos que poseemos sobre hombres primitivos nos dicen que estos hombres estaban muy preocupados por los sueños. En el primer capítulo hemos visto cómo resolvieron esta cuestión mediante la convicción de la existencia de un "doble" del hombre. Al principio atribuían a ese "doble" una especie de cuerpo transparente, ligero y, sin embargo, con una consistencia material. Sólo mucho más tarde nacerá en su espíritu la concepción de que el hombre tiene en sí un principio inmaterial que le sobrevive después de la muerte, un principio espiritual (la palabra viene de espíritu que en latín quiere decir soplo, el soplo que se va con el último suspiro en el momento en que se entrega el alma y en el que sólo subsiste el "doble"). Entonces, el alma explica el pensamiento, el sueño.

En la Edad Media se tenían concepciones por demás raras acerca del alma. Se creía que en un cuerpo grueso había un alma delgada, y en un cuerpo delgado, un alma grande; por eso, en esa época, los ascetas hacían largos y numerosos ayunos para tener un alma grande, para dar al alma un alojamiento más amplio.

. Después de haber admitido bajo la forma del "doble" transparente, luego bajo la forma del alma, principio espiritual, la supervivencia del hombre después de la muerte, los hombres primitivos crearon los dioses.

Creyendo al principio en seres más poderosos que los hombres y que existían en una forma material, fueron llegando insensiblemente a creer en dioses que existían, en forma de un alma superior a la nuestra. Y es así como, después de haber creado una multitud de dioses cada uno de los cuales tenía una función definida, como en la antigüedad griega, alcanzaron la concepción de un solo Dios. Entonces se creó la religión monoteísta. Así vemos muy bien que en el origen de la religión, aun en su forma actual, estuvo presente la ignorancia.

Así es como el idealismo nació de las concepciones limitadas del hombre, de su ignorancia; mientras que el materialismo, por el contrario, nació de la desaparición de esos límites.

Veremos, en el transcurso de la historia de la filosofía, esta lucha continua entre el idealismo y el materialismo. Este quiere retroceder, replegar los límites de la ignorancia, lo cual será una de sus glorias y uno de sus méritos.

 

V. Méritos del materialismo

Hemos visto nacer el materialismo en la antigüedad griega porque existe en esa época un embrión de la ciencia. Siguiendo el principio de que, ahí donde está la ciencia, el materialismo se desarrolla, comprobamos en el transcurso de la historia:

1. En la Edad Media, como consecuencia del débil desarrollo de las ciencias, estancamiento del materialismo.

2. En los siglos XVII y XVIII, a un gran desarrollo de las ciencias corresponde un gran desarrollo del materialismo. El materialismo francés del siglo XVIII es la consecuencia directa del desarrollo de las ciencias.

3. En el siglo XIX, comprobamos numerosos y grandes descubrimientos y el materialismo experimenta una gran transformación con Marx y Engels.

4. Hoy las ciencias progresan enormemente y, al mismo tiempo, el materialismo. Se ve a los mejores sabios aplicar en sus obras el materialismo dialéctico.

Por tanto, el idealismo y el materialismo tienen orígenes completamente opuestos; y comprobamos en el transcurso de los siglos, una lucha entre estas dos filosofías, lucha que dura todavía en nuestros días, y que no es sólo académica.

Esta lucha que atraviesa la historia de la humanidad, es la lucha entre la ciencia y la ignorancia, es la lucha entre dos corrientes. Una lleva a la humanidad hacia la ignorancia y la mantiene en esa ignorancia; la otra, por el contrario, tiende a la liberación de los hombres, reemplazando la ignorancia por la ciencia.

Esta lucha ha tomado a veces formas graves como en tiempos de la Inquisición, en los que podemos tomar, entre otros, el ejemplo de Galileo, quien afirma que la Tierra gira. Este es un conocimiento nuevo que está en contradicción con la Biblia y también con Aristóteles: si la Tierra gira, no es el centro del mundo, sino simplemente un punto en el mundo, y entonces hay que extender los límites de nuestros pensamientos. ¿Qué se hace, entonces, ante este descubrimiento de Galileo?

Para mantener la humanidad en la ignorancia, se instruye un tribunal religioso y se condena a Galileo a la tortura y a retractarse. He aquí un ejemplo de la lucha entre la ignorancia y la ciencia.

Debemos juzgar a los filósofos y a los sabios de esta época colocándolos en esa lucha de la ignorancia contra la ciencia, y comprobaremos qué, defendiendo la ciencia, defienden el materialismo aun sin saberlo. Así Descartes, con sus razonamientos, ha proporcionado ideas que han hecho progresar el materialismo.

Hay que ver también que esta lucha en el transcurso de la historia no es simplemente una lucha teórica, sino una lucha social y política. Las clases dominantes están siempre en esta batalla del lado de la ignorancia. La ciencia es revolucionaria y contribuye a la liberación de la humanidad.

El caso de la burguesía es típico. En el siglo XVIII, la burguesía está dominada por la clase feudal; en ese momento está en favor de las ciencias; conduce la lucha contra la ignorancia y nos da la Enciclopedia. En el siglo XX, la burguesía es la clase dominante, y en esta lucha entre la ignorancia y la ciencia, está por la ignorancia con un apasionamiento mucho más salvaje que antes (ved el hitlerismo).

Así es como el materialismo premarxista ha desempeñado un papel considerable y ha tenido una importancia histórica muy grande. En el transcurso de esta lucha entre la ignorancia y la ciencia ha sabido desarrollar una concepción general del mundo que ha podido oponerse a la religión, vale decir, a la ignorancia. Gracias también a la evolución del materialismo, a esta sucesión de trabajos que se han realizado las condiciones indispensables para el nacimiento del materialismo dialéctico.

 

VI. Los defectos del materialismo premarxista

Para comprender la evolución del materialismo, para ver. bien estos defectos y estas lagunas, no hay que olvidar nunca la vinculación entre ciencia y materialismo.

Al principio, el materialismo superaba el desarrollo de las ciencias; por eso esta filosofía no pudo afirmarse de golpe. Había que crear y desarrollar las ciencias para probar que el materialismo dialéctico tenía razón, pero esto ha exigido más de veinte siglos. Durante tan largo período el materialismo ha experimentado la influencia de las ciencias y particularmente la influencia del espíritu de las ciencias; así como la de las ciencias particulares más desarrolladas. Por eso:

El materialismo del siglo pasado, era predominantemente mecánico porque por aquel entonces la mecánica, y además sólo la de los cuerpos sólidos -celestes y terrestres-, en una palabra, la mecánica de la gravedad, era, de todas las ciencias naturales la única que había llegado en cierto modo a un punto de remate. La química sólo existía bajo una forma incipiente, flogística la biología estaba todavía en mantillas; los organismos vegetales y animales sólo se habían investigado muy a bulto y se explicaban por medio de causas puramente mecánicas, para los materialistas del siglo XVIII, el hombre era lo que para Descartes el animal: una máquina.

He aquí qué era el materialismo surgido de una larga y lenta evolución de las ciencias después del período "invernal de la Edad Media cristiana".

Gran error ha sido, en este período, considerar el mundo como una gran mecánica, juzgando todo según las leyes de esta ciencia. Considerando la evolución como un simple movimiento mecánico, se estimaba que los mismos acontecimientos debían producirse continuamente. Se veía el aspecto máquina de las cosas, pero se veía el lado vivo. Por eso se llama mecánico a este materialismo.

Un ejemplo: ¿cómo explican el pensamiento? De este modo: "el cerebro segrega el pensamiento como el hígado segrega la bilis". El materialismo de Marx, por el contrarío, da toda serie de precisiones. Nuestros pensamientos no provienen sólo del cerebro. Hay que ver por qué tenemos ciertos pensamientos, ciertas ideas, más bien que otras y advertimos entonces que la sociedad, el ambiente, etc., seleccionan nuestras ideas. El materialismo mecanicista considera el cerebro como un simple fenómeno mecánico. Pero:

Esta explicación exclusiva del rasero de la mecánica a fenómenos de naturaleza química y orgánica en los que, aunque rigen las leyes mecánicas éstas pasan a segundo plano ante otras superiores a ellas, constituía una de las limitaciones específicas pero inevitables en su época, del materialismo clásico francés.

He ahí el primer gran error del materialismo francés del siglo XVIII. El motivo de este error era que ignoraba la historia en general, es decir, el punto de vista del desarrollo histórico, el proceso; este materialismo consideraba que el mundo no evoluciona y que vuelve a estados semejantes, y no concebía tampoco una evolución del hombre y de los a males.

La segunda limitación específica de este materialismo consistía en su incapacidad para concebir el mundo como un proceso, como una materia sujeta a desarrollo histórico. Esto correspondía al estado de las ciencias naturales por aquel entonces y al modo metafísico, es decir, antidialéctico, de filosofar que con él se relacionaba. Se sabía que la naturaleza se hallaba sujeta a perenne movimiento. Pero, según las ideas, dominantes en aquella época, este movimiento giraba no menos perennemente en un sentido circular, razón por la cual no se movía nunca de sitio, engendraba siempre los mismos resultados.

Su tercer error es que era demasiado contemplativo no veía suficientemente el papel de la acción humana en el mundo y en la sociedad. El materialismo de Marx enseña que no debemos sólo el explicar el mundo, sino transformarlo. El hombre es, en la historia, un elemento activo que puede provocar cambios en el mundo.

La acción de los comunistas rusos es un ejemplo vivo de una acción capaz no sólo de preparar, hacer y lograr el triunfo de una revolución, sino de establecer, desde 1918, el socialismo en medio de dificultades enormes.

El materialismo premarxista no tenía conciencia de esta concepción de la acción del hombre. Se creía, en esa época, que el hombre era un producto del medio, mientras que Marx nos enseña que el medio es un producto del hombre y que el hombre es, por consiguiente, un producto de sí mismo. Si el hombre experimenta la influencia del medio, puede transformar el medio, la sociedad; puede, por lo tanto, transformarse a sí mismo.

El materialismo del siglo XVIII era demasiado contemplativo porque ignoraba el desarrollo histórico de todo, y esto era inevitable, puesto que los conocimientos científicos, no estaban suficientemente avanzados como para concebir el mundo y las cosas de otro modo que a través del viejo método de pensar, la "metafísica"