TERCERA PARTE
ESTUDIO DE LA METAFÍSICA
Capítulo Único
EN QUÉ CONSISTE EL MÉTODO "METAFÍSICO"
Sabemos que los defectos de los materialistas del siglo XVIII provienen de su forma de razonamiento, de su método particular de investigación que hemos llamado "método metafíisico". El método metafísico traduce, por tanto, una concepción particular del mundo y debemos observar que si al materialismo premarxista le oponemos el materialismo marxista, al materialismo metafísico oponemos el método dialéctico.
Por eso, ignorando aún lo que entendemos por "metafísica", lo aprenderemos estudiando su método mismo, para examinar en seguida lo que es, por el contrario, el método dialéctico.
I. Los caracteres de este método
Vamos a estudiar aquí:
El viejo método de investigación y de pensamiento que Hegel llama "metafísico".
Hagamos en seguida una observación: ¿Qué parece más natural a la mayoría de la gente, el movimiento o la inmovilidad? ¿Cuál es, para ella, el estado normal de las cosas, el reposo o la movilidad?
En general, se cree que el reposo existía antes que el movimiento, y para que una cosa pudiera ponerse en movimiento, estaba primero en estado de reposo.
La Biblia también nos dice que antes que el universo, que fue creado por Dios, existía la eternidad inmóvil, es decir el reposo.
He aquí palabras que emplearemos a menudo: reposo, inmovilidad; y también, movimiento y cambio. Estas dos últimas palabras no son sinónimos.
El movimiento, en el sentido literal de la palabra, es el desplazamiento. Ejemplo: una piedra que cae, un tren en marcha, están en movimiento.
El cambio, en el exacto sentido de la palabra, es el paso de uniforma a otra. Ejemplo: el árbol que pierde sus hojas ha cambiado de forma. Pero es también el paso de un estado a otro. Ejemplo: el aire se ha hecho irrespirable. Es un cambio.
Por consecuencia, movimiento quiere decir cambio de lugar, y cambio quiere decir variación, mutación de forma o de estado. Trataremos de respetar esta distinción, para evitar confusiones, pero cuando estudiemos la dialéctica volveremos a examinar el sentido de estas palabras.
Acabamos de ver que, de una manera general, se cree que movimiento y cambio son menos normales que el reposo, y es verdad que tenemos cierta preferencia por considerar las cosas en reposo y sin cambio.
Ejemplo: hemos comprado un par de zapatos amarillos y al cabo de un tiempo, después de múltiples reparaciones, en las que hemos hecho cambiar suela y tacones, y hasta hecho remendar numerosas partes, seguimos diciendo: "voy a ponerme los zapatos amarillos", sin darnos cuenta de que ya no son los mismos. Para nosotros son siempre los zapatos amarillos que hemos comprado en tal ocasión y por los que hemos pagado determinado precio. No consideramos el cambio que han experimentado nuestros zapatos: éstos siempre son los mismos, son idénticos. Desdeñamos el cambio para no ver más que la identidad, como si nada importante hubiera ocurrido. Este es el
Primer carácter: El principio de identidad
Consiste en preferir la inmovilidad al movimiento y la identidad al cambio frente a los acontecimientos.
De esta preferencia, que constituye el primer carácter de este método, deriva toda una concepción del mundo. Se considera el universo como si estuviera fijo, dirá Engels. Ocurrirá lo mismo con respecto a la naturaleza, la sociedad y el hombre. Por eso se oye decir a menudo: "No hay nada bajo el Sol", lo que quiere decir que nunca ha habido ningún cambio, pues el universo permanece inmóvil. A menudo se oye hablar por ahí de un retorno periódico a los mismos acontecimientos. Dios ha creado el mundo produciendo los peces, los pájaros, los mamíferos, etc., y después nada ha cambiado, el mundo no se ha movido. Se dice también "los hombres siempre son los mismos", como si los hombres nunca hubieran cambiado.
Estas expresiones corrientes son el reflejo de esa concepción que está profundamente arraigada en nosotros, en otro espíritu, y la burguesía explota a fondo ese error.
Cuando se critica al socialismo, uno de los argumentos más utilizados es que el hombre es egoísta y que necesita la intervención de una fuerza para contenerlo, porque sino reinaría el desorden. El resultado de esta concepción metafísica, es que quiere que el hombre tenga una naturaleza fija que no puede cambiar.
Es muy cierto que si bruscamente tuviéramos la posibilidad de vivir en un régimen comunista, es decir si se pudieron repartir los productos inmediatamente a cada cual sus necesidades y no según su trabajo, se desbordaría la satisfacción de los caprichos y tal sociedad no podría mantenerse. Sin embargo, eso es la sociedad comunista y eso es lo racional. Pero, como tenemos una concepción metafísica arraigada, nos representamos al hombre futuro, que vivirá en un porvenir lejano, semejante al hombre de hoy.
Por consiguiente, cuando se afirma que una sociedad socialista o comunista no es posible, porque el hombre es egoísta, se olvida que si la sociedad cambia el hombre también cambiará.
Todos los días se oyen críticas sobre la Unión Soviética que nos prueban las dificultades de comprensión de parte de aquellos que las formulan. Es porque tiene una concepción metafísica del mundo y de las cosas.
Entre los numerosos ejemplos que podríamos citar, tomemos sólo éste. Se dice: "Un trabajador en la Unión Soviética recibe un salario que no corresponde al valor total de lo que produce; hay, por tanto, una plusvalía, es decir, una resta efectuada en su salario. Se le roba. En Francia ocurre lo mismo: los obreros son explotados; entonces no hay diferencia, entre un trabajador soviético y un trabajador francés".
¿Donde está, en este ejemplo, la concepción metafísica? Consiste en no considerar que aquí se trata de dos tipos de sociedades y en no tener en cuenta las diferencias entre estas dos sociedades. Consiste en creer que, desde el momento en que hay plusvalía, todo es lo mismo tanto aquí como allá, sin considerar los cambios que se han producido en la URSS, donde el hombre y la máquina ya no tienen el mismo sentido económico y social que en Francia. Ahora bien, en nuestro país, la máquina existe para producir y el hombre para ser explotado. En la URSS, los dos existen sólo para producir. La plusvalía en Francia va al patrón en la URSS, al Estado, es decir, a la colectividad sin clases.
Vemos en este ejemplo, que los defectos del juicio provienen en los que son sinceros, del método metafísico y, particularmente, de la aplicación del primer carácter de este método; carácter fundamental que consiste en subestimar el camino y en considerar preferentemente la inmovilidad o, en una palabra, que tiende a perpetuar la identidad bajo el cambio.
Pero ¿qué es esta identidad? Hemos visto construir una casa que se terminó el 10 de enero de 1935, por ejemplo. ¿Cuándo diremos que es idéntica? El 10 de enero de 1936, así como todos los años siguientes, porque siempre tiene dos pisos, veinte ventanas, dos puertas de calle, etc., porque sigue siendo siempre la misma, no cambia, no es diferente. Así, pues, ser idéntica, es continuar siendo la misma, no transformarse en otra.
Pero ¿cuáles son las consecuencias prácticas del primer carácter del método metafísico?
Como preferimos ver la identidad en las cosas, es decir, verlas subsistir sin ningún cambio, decimos, por ejemplo: "La vida es la vida y la muerte es la muerte". Afirmamos que la vida sigue siendo la vida, que la muerte cuando la muerte, y es todo.
Habituamos a considerar las cosas en su identidad, las separamos unas de otras. Decir "una silla es una silla" es una comprobación natural, pero es poner el acento en la identidad, y esto quiere decir al mismo tiempo lo que no es una silla es otra cosa.
Es tan natural decirlo que subrayarlo parece infantil. En el mismo orden de ideas, diremos:"El caballo es el caballo y lo que no es el caballo es otra cosa". Así pues, separamos de un lado, la silla; del otro, el caballo y hacemos lo mismo con cada cosa. Hacemos, por tanto distinciones, separando rigurosamente las cosas unas de otras, y así llegamos a transformar el mundo en una colección de cosas separadas, lo que constituye el
Segundo carácter: aislamiento de las cosas
Lo que acabamos de decir parece tan natural que es como para preguntarse ¿para qué decirlo? Vamos a ver que, a pesar de todo, era necesario hacerlo, porque este sistema de razonamientos nos lleva a ver las cosas desde un cierto ángulo.
Una vez más, vamos a juzgar el segundo carácter de este método en las consecuencias prácticas.
En la vida corriente, si observamos los animales y si razonamos a propósito de ellos, separando los seres, no vemos lo que hay de común entre los géneros y las especies diferentes. Un caballo es un caballo y una vaca es una vaca. Entre ellos no hay ninguna relación.
Es el punto de vista de la antigua zoología que clasifica los animales separándolos claramente unos de otros y que no ve ninguna relación entre ellos. Lo cual es un los resultados de la aplicación del método metafísico.
Como otro ejemplo, podemos citar el hecho de que la burguesía quiere que la ciencia sea la ciencia, que la filosofía permanezca igual a sí misma; lo mismo con respecto a política y -se entiende- no hay nada común, absolutamente ninguna relación entre ellas. Las conclusiones prácticas de tal razonamiento son que un sabio debe continuar siéndolo sin mezclar su ciencia en la filosofía y en la política. Lo mismo con respecto al filósofo y al hombre de un partido político.
Cuando un hombre de buena fe razona así, se puede decir que razona como metafísico. El escritor inglés Wells fue a la Unión Soviética hace unos años e hizo una visita al gran escritor, hoy desaparecido, Máximo Gorki. Le propuso crear un club literario en el que no se haría política, porque, para él, la literatura es la literatura y la política es la política. Parece que Gorki y sus amigos se echaron a reír y Wells se sintió molesto. Es que Wells veía y concebía al escritor como si viviera fuera de la sociedad, mientras que Gorki y sus amigos sabían que no ocurre así en la vida, en la que todas las cosas están vinculadas.
En la práctica corriente nos esforzamos por clasificar, por aislar las cosas, por verlas, por estudiarlas sólo por ellas mismas. Los que no son marxistas ven el Estado en general aislándolo de la sociedad, como independiente de la forma de la sociedad. Razonar así, es aislar el Estado de la realidad, es aislarlo de sus relaciones con la sociedad.
En idéntico error se incurre en cuanto se habla del hombre aislándolo de los otros hombres, de su medio, de la sociedad. Si se considera también la máquina por sí misma, aislándola de la sociedad donde produce, se comete el error de pensar "máquinas en París, máquinas en Moscú; plusvalía aquí y allá no hay diferencia, es absolutamente la misma cosa".
Continuamente se puede leer esto, y los que lo leen lo aceptan porque el punto de vista general es aislar, dividir las cosas. Es un hábito característico del método metafísico.
Tercer carácter: Divisiones eternas e infranqueables
Después de haber preferido considerar las cosas, como inmóviles y sin cambio, las hemos clasificado, catalogado, creando así entre ellas divisiones que nos hacen olvidar las relaciones que pueden tener unas con otras.
Esta manera de ver y de juzgar nos llega a creer que esas divisiones se hacen una vez por todas (un caballo es un caballo) y que son absolutas, infranqueables y eternas. He aquí el tercer carácter del método metafísico.
Pero debemos prestar atención cuando hablamos de este método: porque cuando nosotros, los marxistas, decimos que en la sociedad capitalista hay dos clases, la burguesía y el proletariado, también hacemos divisiones que pueden parecer emparentadas con el punto de vista metafísico. Pero no se es metafísico sólo por el simple hecho de que se introduzcan divisiones, sino por el modo, la manera como se establecen las diferencias, las relaciones que existen entre estas divisiones.
Por ejemplo, cuando decimos que hay en la sociedad dos clases, la burguesía piensa en seguida que hay ricos y pobres. Y, naturalmente, nos dirá: siempre ha habido ricos pobres.
"Ha habido siempre" y "habrá siempre", es una manera metafísica de razonar. Se clasifican para siempre las cosas independientes unas de' otras, y, entre ellas, se levantan tabiques, muros infranqueables.
Se divide a la sociedad en ricos y pobres, en lugar de comprobar la existencia de la Burguesía y del Proletariado, y aun cuando se admite esta última división, se las considera fuera de sus relaciones mutuas, es decir, de la lucha de clases. ¿Cuáles son las consecuencias prácticas de este tercer carácter que establece entre las cosas barreras definitivas? Es que entre un caballo y una vaca no puede haber ningún vínculo de parentesco. Ocurrirá lo mismo con respecto a todas las ciencias y a todo lo que nos rodea. Veremos si esto entra en el dominio de lo posible, pero nos queda por examinar cuáles son las consecuencias de esos tres diferentes caracteres que acabamos de describir, todo lo cual da lugar al
Cuarto carácter: oposición de los contrarios
Se desprende de todo lo que acabamos de examinar que cuando decimos: "La vida es la vida y la muerte es la muerte", afirmamos que no hay nada de común entre la vida y la muerte. Las clasificamos perfectamente aparte una de otra, considerando la vida y la muerte cada una por sí misma, sin ver las relaciones que pueden existir entre ellas. En esta condición un hombre que acaba de perder la vida debe ser considerado como una cosa muerta, porque es imposible que esté a la vez vivo y muerto, puesto que la vida y la muerte se excluyen mutuamente.
Considerando las cosas como aisladas, diferentes unas de otras, llegamos a separarlas, oponiéndolas unas a otras.
Ya estamos en el cuarto carácter del método metafísico que opone los contrarios unos a otros y que afirma que dos cosas contrarias no pueden existir al mismo tiempo.
En efecto, en este ejemplo de la vida y de la muerte no puede haber tercera posibilidad. Necesitamos elegir absolutamente una u otra de las clasificaciones que hemos hecho. Consideramos que una tercera posibilidad sería una contradicción, que esta contradicción es un absurdo y, por consiguiente, una imposibilidad.
El cuarto carácter del método metafísico es, por tanto, el rechazo categórico de la contradicción.
Las consecuencias prácticas de ese razonamiento son que cuando se habla de democracia y de dictadura, por ejemplo, el punto de vista metafísico exige que una sociedad elija entre las dos, porque la democracia es la democracia y la dictadura es la dictadura. La democracia no es la dictadura y la dictadura no es la democracia. Debemos elegir, sin lo cual estamos frente a una contradicción, a un absurdo, a una imposibilidad.
La actitud marxista es totalmente diferente
Creemos, por el contrario, que la dictadura del proletariado es a la vez la dictadura de la masa y democracia para la masa de los explotados.
Creemos que la vida, la de los seres vivos, sólo es posible porque hay una lucha perpetua entre las células y porque, continuamente unas mueren para ser reemplazadas por otras. Así, la vida contiene en ella, la muerte. Creemos que la muerte no es tan total y separada de la vida como lo cree la metafísica, porque en un cadáver toda la vida no ha desaparecido completamente, puesto que algunas células continúan viviendo cierto tiempo, y que de ese mismo cadáver nacerán otras vidas.
II. Recapitulación
Los diferentes caracteres del método metafísico nos obligan a considerar las cosas desde un cierto ángulo y nos llevan a razonar de cierta manera. Comprobamos que esta manera de analizar posee cierta "lógica" que estudiaremos más adelante y veremos que esto corresponde mucho a la manera de ver, de pensar, de estudiar, de analizar que se utiliza en general.
Comenzaremos por:
1. Distinguir las cosas en su inmovilidad, en su identidad.
2. Separar las cosas unas de otras, desligarlas de sus relaciones mutuas.
3. Establecer entre las cosas divisiones eternas, muros infranqueables.
4. Oponer los contrarios, afirmando que dos cosas contrarias no pueden existir al mismo tiempo.
Cuando examinamos las consecuencias prácticas de cada una de las enumeraciones anteriores, verificamos que ninguna corresponde a la realidad.
¿Es que la realidad del mundo coincide con esa idea? ¿Es que las cosas están inmóviles y sin cambios en la naturaleza? No. Comprobamos que todo está sujeto a cambio y movimiento. Por consiguiente, esa concepción no está de acuerdo con las cosas mismas. Evidentemente, la naturaleza tiene razón y esta concepción está equivocada.
Hemos definido, desde el comienzo, que la filosofía pretende explicar el universo, el hombre, la naturaleza, etc. Así como las ciencias estudian los problemas particulares hemos dicho que la filosofía es el estudio de los problemas más generales sintetizando y prolongando las ciencias.
Por eso el viejo método "metafísico" de pensar que se aplica a todos los problemas es, también, una concepción filosófica que considera al universo, al hombre y la naturaleza de una manera completamente particular.
Para el metafísico, los objetos y sus imágenes en el pensamiento, los conceptos, son objetos de investigación aislados, fijos, inmóviles, enfocados uno tras otro, como algo dado y perenne. Piensa solamente en antítesis inconexas, para él una cosa existe o no existe: un objeto no puede ser al mismo tiempo lo que es y otros distinto, lo positivo y lo negativo se excluyen, recíprocamente en absoluto. La causa y el efecto revisten asimismo, la forma de un rígida antítesis.
Por tanto, la concepción metafísica considera "el universo como un conjunto de cosas fijas", y para captar bien esta manera de pensar vamos a estudiar cómo concibe la naturaleza, la sociedad y el pensamiento.
III. La concepción metafísica de la naturaleza
La metafísica considera la naturaleza como un conjunto de cosas definitivamente fijas.
Pero hay dos modos de considerar las cosas. La primera manera considera que el mundo está absolutamente inmóvil, pues el movimiento no es más que una ilusión de nuestros sentidos. Si quitamos esta apariencia de movimiento la naturaleza no se mueve.
Esta teoría fue sostenida por una escuela de filósofos griegos a los que se llama eleáticos. Esta concepción simplista está en una contradicción tan violenta con la realidad que ya no es defendida en nuestros días.
La segunda manera de considerar la naturaleza como un conjunto de cosas fijas es mucho más sutil. No se dice que la naturaleza esta inmóvil, sino que se mueve, animada por un movimiento mecánico. Aquí desaparece la primera manera. No se niega ya el movimiento, y esto parece no ser una concepción metafísica. Se llama a esta concepción "mecanicista" o el "mecanicismo".
Es un error que se comete a menudo y que volvemos a encontrar en los materialistas de los siglos XVII y XVIII.
Hemos visto que no consideran la naturaleza como inmóvil, sino en movimiento; sólo que para ellos ese movimiento es simplemente un camino mecánico, un desplazamiento.
Admiten el conjunto del sistema solar (la Tierra gira alrededor del Sol), pero creen que ese movimiento es puramente mecánico, es decir, un simple cambio de lugar, y consideran ese movimiento desde este aspecto.
Pero las cosas no son tan simples. Si la Tierra no hace más que girar, sin duda se trata de un movimiento mecánico; pero mientras gira, puede experimentar influencias, enfriarse, por ejemplo. No hay, por tanto, sólo un desplazamiento: también se producen otros cambios.
Lo que caracteriza a esta concepción llamada "mecanicista" es que se considera sólo el movimiento mecánico.
Si la Tierra gira sin cesar, y si no le sucede nada más, la Tierra cambia de lugar, pero la Tierra en sí misma no varía; permanece idéntica a sí misma. No hace más que seguir, antes o después de nosotros, girando siempre y siempre. Así, todo acontece como si nada hubiera pasado.
Admitir el movimiento, pero haciendo de él un movimiento mecánico, es una concepción metafísica, porque este movimiento no tiene historia.
Un reloj que tuviera órganos perfectos, construido con materiales que no se gastaran, que funcionara eternamente sin cambiar, ese reloj no tendría historia. Esta concepción del universo se encuentra constantemente en Descartes, que trata de reducir a la mecánica todas las leyes físicas y fisiológicas. No tiene ninguna idea de la química (ver su explicación de la circulación de la sangre), y esta concepción mecánica de las cosas será aún la de los materialistas del siglo XVIII.
(Haremos una excepción con Diderot, que es menos puramente mecanicista y que en ciertos escritos vislumbra la concepción dialéctica).
Lo que caracteriza a los materialistas del siglo XVIII es que convierten la naturaleza en un mecanismo de relojería, y esta concepción se manifiesta constantemente en sus escritos.
Si fuera así, las cosas regresarían continuamente al mismo punto sin dejar huellas, y la naturaleza permanecería idéntica a sí misma, lo que es el primer carácter del método metafísico.
IV. La concepción metafísica de la sociedad
La concepción metafísica sostiene que nada cambia en la sociedad. Pero, en general, no pretende esto tan estrictamente. Reconoce que se producen cambios, como por ejemplo, en la producción cuando, partiendo de las materias primas, se producen objetos complicados; en la política, donde los gobiernos se suceden unos a otros. La gente lo reconoce también pero considera al régimen capitalista como un estado definitivo, eterno y lo compara, a veces con una máquina.
Así se habla de la máquina económica que se descompone, a veces, pero que se la quiere reparar para conservarla. Y se desea que esta máquina económica pueda continuar distribuyendo, como un aparato automático, a unos, dividendos; a otros, miseria
Se habla también de la máquina política que es el régimen parlamentario, y sólo se le pide una cosa: que funcione, tanto hacia la derecha como hacia la izquierda, para conservar el régimen.
He aquí, en esta manera de considerar la sociedad, una concepción mecanicista, metafísica
Si fuera posible que esta sociedad, en la cual funcionan todos estos rodajes, pudiera continuar marchando así continuamente, no dejaría huella y, por consiguiente, ninguna continuidad en la historia.
Hay también una concepción mecanicista muy importante, válida para todo el universo, pero sobre todo para la sociedad, y que consiste en difundir la idea de una marcha regular y de un retorno periódico de los mismos acontecimientos de acuerdo con la fórmula "la historia es un perpetuo recomenzar".
Hay que admitir que estas concepciones están muy difundidas. No niegan, es verdad, el movimiento y el cambio, que existen y se comprueban en la sociedad, pero falsifican el movimiento mismo introduciendo el mecanicismo.
V. La concepción metafísica del pensamiento
¿En general, cuál es la concepción que se tiene acerca del pensamiento?
Creemos el pensamiento humano es y fue eterno. Creemos, si las cosas han cambiado, nuestra manera de razonar es la misma que la del hombre que vivía hace un siglo. Consideremos nuestros sentimientos como si fueran los mismos que los de los griegos, la bondad y el amor hubieran existido; es así como se habla del amor como siempre eterno. Es muy corriente creer que los sentimientos humanos no han cambiado.
Por esto se dice y escribe, por ejemplo, que una sociedad no puede existir sin tener otra base que el enriquecimiento. Por eso también, que los "deseos de los hombres siempre son los mismos".
Muchos pensamos así. En el movimiento del pensamiento como en los otros, dejamos penetrar la concepción metafísica, porque en la base de nuestra educación se encuentra ese método.
A primera vista, este método especulativo nos parece extraordinariamente plausible, porque es el llamado sano sentido común.
Resulta de esta manera de ver, de esta manera de pensar metafísica, que no es sólo una concepción del mundo, sino también un modo de proceder para pensar.
Si es relativamente fácil rechazar los razonamientos meta-físicos, por el contrario, es más difícil deshacerse del método de pensar metafísico. A este respecto debemos ser precisos. Llamamos a la manera como vemos el universo, una concepción, y a la manera como buscamos las explicaciones, un método.
Ejemplos a) Los cambios que vemos en la sociedad sólo son aparentes, renuevan lo que ya ha sido. He aquí una "concepción".
b) Cuando se busca en la historia de la sociedad lo que ya ha tenido lugar se llega a la conclusión de que "no hay nada nuevo bajo el Sol", he aquí lo que es el "método"
Y comprobamos que la concepción dirige, gula al método.
Hemos visto que es la concepción metafísica Ahora vamos a ver en qué consiste su método de investigación que se llama la lógica.
VI. ¿Qué es la lógica?
Se dice que la "lógica" es el arte de pensar bien. Pensar conforme a la verdad es pensar según las reglas de la lógica.
¿Cuáles son estas reglas? Hay tres grandes reglas principales, que son:
1. El principio de identidad. Ya hemos visto que consiste en que una cosa es idéntica a sí misma, no cambia (el caballo es el caballo).
2. El principio de no contradicción. Una cosa no puede ser al mismo tiempo ella y su contrario. Hay que elegir (la vida no puede ser la vida y la muerte).
3. Principio del tercero excluido. O exclusión del tercer caso, lo que quiere decir: entre dos posibilidades contradictorias no hay lugar para una tercera. Hay que elegir entre la vida y la muerte, no hay tercera posibilidad.
Luego, ser lógico es pensar bien. No es pensar bien olvidarse de aplicar estas tres reglas.
Volvemos a encontrar en esto, principios que hemos estudiado y que provienen de la concepción metafísica.
Lógica y metafísica están, por consiguiente, íntimamente vinculadas. La lógica es un instrumento, un método de razonamiento que procede clasificando cada cosa de una manera bien determinada; que obliga, por lo tanto, a ver las cosas como idénticas a ellas mismas, que en seguida nos pone en la obligación de elegir, de decir sí o no, y en conclusión que excluye, entre dos casos la vida y la muerte, por ejemplo, una tercera posibilidad.
Cuando se dice:
"Todos los hombres son mortales; este camarada es un hombre; por lo tanto es mortal", tenemos lo que se llama un silogismo. Razonando así hemos determinado el lugar del camarada, hemos hecho una clasificación.
La tendencia de nuestro espíritu, cuando encontramos a un hombre o una cosa, es pensar: ¿dónde hay que clasificarlo? Nuestro espíritu sólo se plantea ese problema. Vemos las cosas como círculos o cajas de diferentes dimensiones, y nuestra preocupación consiste en hacer entrar esos círculos y esas cajas unos en otros y en cierto orden
En nuestro ejemplo, determinamos primero un gran círculo que contiene a TODOS los mortales; en seguida, un círculo más pequeño que contiene a TODOS los hombres; y en seguida sólo ESTE camarada.
Si queremos clasificarlos, haremos entrar los círculos unos en otros, siguiendo una cierta "lógica".
La concepción metafísica está construida, por tanto, con la lógica y el silogismo. Un silogismo es un grupo de tres frases; las dos primeras se llaman premisas, lo que quiere decir "colocadas antes", y la tercera frase es la conclusión. Otro ejemplo: "en la Unión Soviética, antes de la última Constitución, existía la dictadura del proletariado. La dictadura es la dictadura. En la URSS hay dictadura. Luego, no hay ninguna diferencia entre la URSS, Italia y Alemania, países de dictadura".
Aquí no se analiza para qué es la dictadura, lo mismo que cuando se elogia la democracia burguesa no se dice para que está hecha esa democracia.
Así se llega a plantear los problemas, a ver las cosas y el mundo social a través de círculos separados y a hacer entrar los círculos unos en otros.
Estas son cuestiones teóricas, pero que producen una manera de obrar en la práctica. Así podemos citar ese desdichado ejemplo de la Alemania de 1919 en donde la socialdemocracia, para conservar la democracia, mató la dictadura del proletariado sin ver que procediendo así dejaba subsistir el capitalismo y abría camino al nazismo.
Ver las cosas separadamente y estudiarlas así, es lo que hicieron la zoología y la biología hasta el momento en que se descubrió y comprendió la evolución en los animales y en las plantas. Antes se clasificaba a todos los seres pensando en su identidad, en que todas las cosas siempre habían sido como eran.
En efecto... hasta fines del siglo pasado las Ciencias Naturales fueron predominantemente ciencias colectoras, ciencias de objetos hechos.
Para terminar, daremos la
VII. Explicación de la palabra "metafísica"
En la filosofía hay una parte importante que se llama metafísica. Pero sólo es una parte importante en la filosofía burguesa, idealista, porque se ocupa de Dios y del alma. Todo ahí es eterno o Dios es eterno, no cambia, permanece idéntico a sí mismo. El alma también. Lo mismo con respecto al bien, al mal, etc., pues todo está claramente definidos, definitivo y eterno. Por consiguiente, en esta parte de la filosofía que se llama metafísica, se ven las cosas como un conjunto estático y se procede, en el razonamiento por oposición: Se opone el espíritu a la materia, el bien al mal, etc.; es decir, se razona por oposición de los contrarios entre ellos.
Se llama concepción "metafísica" a esta manera de razonar, de pensar, porque trata las cosas y los razonamientos que se encuentran fuera de la física, como Dios, la bondad, el alma, el mal, etc. Metafísica procede del griego meta, que quiere decir "más allá", y de física ciencia que estudia los cuerpos, sus leyes y propiedades. Luego, metafísica es la concepción que trata de las cosas que están más allá del dominio de la física, del mundo.
También, en la historia de la filosofía "metafísica" significa literalmente "después de la física", indicando las obras escritas por Aristóteles que se ordenaron después de los estudios de éste sobre temas de física.
Insistimos, en conclusión, sobre el vínculo que existe entre los tres términos que hemos estudiado:
La metafísica, el mecanicismo, la lógica. Estas tres disciplinas se presentan siempre juntas y se buscan una a la otra. Forman un sistema y sólo pueden comprenderse una por la otra.