CUARTA PARTE
ESTUDIO DE LA DIALÉCTICA
Capítulo I
INTRODUCCIÓN AL ESTUDIO DE LA DIALÉCTICA
I. Precauciones preliminares
Cuando se habla de la dialéctica se hace a veces con misterio, presentándola como algo complicado. Conociéndola mal, se habla también sin ton ni son. Todo esto es lamentable y hace cometer errores que deben evitarse.
Tomado en su sentido etimológico, el término de dialéctica significa simplemente el arte de discutir, y es así como a menudo se oye decir de un hombre que discute mucho y también, por extensión, del que habla bien, ¡es un dialéctico!
No estudiaremos la dialéctica en este sentido. Ésta ha tomado, desde el punto de vista filosófico, un significado especial.
Contrariamente a lo que se cree, la dialéctica en su sentido filosófico, está al alcance de todos porque es una cosa muy clara y sin misterios. Pero si la dialéctica puede ser comprendida por todo el mundo, tiene asimismo sus dificultades; y he aquí como debemos comprenderlas.
Entre los trabajos manuales, algunos son simples, otros, más complicados. Hacer cajas de embalaje, por ejemplo, es un trabajo sencillo. Montar un aparato radiotransmisor o receptor, por el contrario, representa un trabajo que exige cierta preparación, habilidad, precisión, elasticidad de los dedos, etc.
Para nosotros las manos y los dedos son instrumentos de trabajo. Pero el pensamiento también es un instrumento de trabajo. Y si nuestros dedos no hacen siempre un trabajo de precisión, ocurre lo mismo con nuestro cerebro.
En la historia del trabajo humano, el hombre, en sus comienzos, sólo sabía hacer trabajos burdos. El progreso en las ciencias le ha permitido trabajos más precisos y delicados.
Ocurre exactamente lo mismo con la historia del pensamiento. La metafísica es el método de pensar que sólo es capaz, como nuestros dedos, de movimientos torpes (como clavar cajas o abrir cajones). La dialéctica es diferente a este método porque confiere una precisión mucho mayor. No es más que un método de pensar de gran exactitud y claridad.
La evolución del pensamiento ha sido la misma que la del trabajo manual. Es la misma historia y no tiene ningún misterio, todo es claro en esta evolución.
Las dificultades que encontramos provienen de que hasta hace veinticinco años clavamos cajas y súbitamente nos ponen ante aparatos de radio para que hagamos el montaje. Es cierto que tendremos grandes dificultades, que nuestras manos serán torpes, nuestros dedos inhábiles. Sólo poco a poco lograremos flexibilidad y realizaremos ese trabajo. Lo que era muy difícil al comienzo, nos parecerá después muy fácil.
Con la dialéctica ocurre lo mismo. Nos sentimos torpes, pesados, con el antiguo método de pensar metafísico, y debemos adquirir la flexibilidad y la precisión del método dialéctico. Pero aun así vemos que tampoco hay nada misterioso ni demasiado complicado.
II. ¿De dónde surgió el método dialéctico?
Sabemos que la metafísica considera el mundo como un conjunto de cosas fijas y que, por el contrario, si observamos la naturaleza, verificamos que todo se mueve, que todo cambia. Comprobamos lo mismo con el pensamiento. De esta comprobación resulta un desacuerdo entre la metafísica y la realidad. Por eso, para definir de una manera simple y dar una idea esencial, se puede decir: el que dice "metafísica" dice "inmovilidad", y el que dice "dialéctica" dice "movimiento".
El movimiento y el cambio que existen en todo cuanto rodea constituyen la base de la dialéctica.
Si nos paramos a pensar sobre la naturaleza, o sobre la historia humana, o sobre nuestra propia actividad espiritual, nos encontramos de primera intención con la imagen de una trama infinita de concatenaciones y mutuas influencias, en la que nadie permanece lo que era, ni como y donde era, sino que todo se mueve y se cambia, nace y caduca.
Vemos que, desde el punto de vista dialéctico, todo cambia; nada se queda donde está, nada continúa siendo lo que es, y, por consiguiente, este punto de vista está completamente de acuerdo con la realidad. Nada permanece en el lugar que ocupa, puesto que aun lo que nos parece inmóvil, se mueve; se mueve con el movimiento de la Tierra alrededor del Sol, y se mueve en el movimiento de la Tierra sobre sí misma. En la metafísica, el principio de identidad sostiene que una cosa sigue siendo ella misma. Vemos, por el contrario, que una cosa no permanece como es.
Tenemos la impresión de seguir siendo siempre los mismos y sin embargo -nos dice Engels- "los mismos son diferentes". Creemos ser idénticos y hemos cambiado. De niños que éramos, nos hemos transformado en hombres, y este hombre físicamente nunca se mantiene igual: envejece todos los días.
Por lo tanto, el movimiento no es una apariencia engañosa, como sostienen los eleáticos, sino lo es la inmovilidad, porque, en realidad, todo se mueve y cambia.
La historia también nos prueba que las cosas no siguen siendo como son. En ningún momento la sociedad esta inmóvil. Hemos tenido en la antigüedad la sociedad esclavista, después le sucedió la sociedad feudal, después la sociedad capitalista. El estudio de estas sociedades nos muestra que continuamente, insensiblemente, los elementos que han permitido el surgimiento de una sociedad nueva, se han desarrollado en ellas. Así es como la sociedad capitalista cambia cada día, y ya se ha transformado en la URSS. Y como ninguna sociedad queda inmóvil, la sociedad socialista edificada en la Unión Soviética también está destinada a desaparecer. Se transforma ya a ojos vistas, y por eso los metafísicos no comprenden lo que pasa allá. Continúan juzgando una sociedad completamente transformada, con sentimientos de hombres que experimentan aún la opresión capitalista.
Nuestros mismos sentimientos se transforman, de lo cual nos damos cuenta muy poco. Vemos surgir la simpatía; después, a veces, el amor, de donde a veces derivará el odio.
Por todas partes, en la naturaleza, la historia, el pensamiento, vemos el cambio, el movimiento. Por esa comprobación comienza la dialéctica.
Los griegos se sorprendían con el hecho de que por todas partes se encuentre el cambio, el movimiento. Hemos visto que Heráclito, al que se llama "el padre de la dialéctica", nos legó una concepción dialéctica del mundo; es decir, una idea del mundo en su desarrollo, movimiento y cambio. Esta manera de pensar de Heráclito se transforma en un "método", método dialéctico que solamente mucho más tarde pudo afirmarse como veremos.
III. ¿Por qué ha estado la dialéctica tanto tiempo dominada por la concepción metafísica?
Hemos visto que la concepción dialéctica había surgido demasiado pronto en la historia, pero que los conocimientos insuficientes de los hombres permitieron el desarrollo de la concepción metafísica.
Podemos hacer un paralelo entre el idealismo que surgió de la gran ignorancia de los hombres y la concepción metafísica que surgió de los conocimientos insuficientes de la dialéctica.
¿Por qué y cómo fue posible esto?
Los hombres han comenzado el estudio de la naturaleza en un estado de completa ignorancia. Para estudiar los fenómenos que comprueban, comienzan por clasificarlos. Pero de la manera de clasificar resulta un hábito de la mente. Haciendo categorías y separando estas categorías unas de otras nuestro espíritu se habitúa a hacer estas separaciones, y encontramos allí los primeros caracteres del método metafísico. Por lo tanto, la metafísica impera precisamente gracias al insuficiente desarrollo de la ciencia. Todavía hace cincuenta años se estudiaban las ciencias separándolas unas de otras. Se estudiaba aparte la química, la física, la biología, por ejemplo, y no se veía entre ellas ninguna relación. Se continuaba también aplicando este método en el interior de las ciencias: la física estudiaba el sonido, el calor, el magnetismo, la electricidad, etc., y se creía que estos fenómenos diferentes no tenían ninguna relación entre ellos. Se les estudiaba en capítulos separados
Reconocemos perfectamente en eso el segundo carácter de la metafísica que pretende que se separen las cosas de sus relaciones y que entre ellas no haya nada en común.
Del mismo modo, es más fácil concebir las cosas en estado de reposo que en el de movimiento. Tomemos como ejemplo la fotografía: vemos que al principio se trata de fijar las cosas en su inmovilidad (es la fotografía); después, en su movimiento (es el cine). ¡Y bien!, la imagen de la fotografía y del cine es la imagen del desarrollo de las ciencias y del espíritu humano. Estudiamos las cosas en reposo antes de estudiarlas en su movimiento.
¿Y por qué? Porque no se sabía nada. Para aprender se ha seguido el punto de vista más fácil, y las cosas inmóviles son más fáciles de captar y de estudiar.
Volvemos a encontrar ese estado de espíritu por ejemplo, en la biología, en el estudio de la zoología y de la botánica. Como no se los conocía bien, se han clasificado primero los animales en razas, en especies, pensando que entre ellas no había nada de común y que siempre habían sido así (tercer carácter de la metafísica). De ahí proviene la teoría que se llama el "fijismo" que es, por consiguiente, una teoría metafísica y que proviene de la ignorancia de los hombres.
IV. ¿Por qué era metafísico el materialismo del siglo XVIII?
Sabemos que la mecánica ha desempeñado un gran papel en el materialismo del siglo XVIII y que a menudo este materialismo se llama "materialismo metafísico". ¿Por qué ocurrió así? Porque la concepción materialista está vinculada con el desarrollo de todas las ciencias y porque, entre éstas, la mecánica se desarrolló primero. En la vida corriente la mecánica es el estudio de las máquinas; en lenguaje científico, es el estudio del movimiento como desplazamiento. Y si la mecánica fue la ciencia más desarrollada en un principio, se debe a que el movimiento mecánico es el movimiento más simple. Estudiar el movimiento de una manzana que se balancea por el viento en un manzano, es mucho más fácil que estudiar el cambio que se produce en la manzana que madura. Se puede estudiar mas fácilmente el efecto del viento en la manzana que la maduración de la manzana. Pero este estudio es "parcial" y, por lo tanto, abre la puerta a la metafísica.
Si bien observan con claridad que todo es movimiento, los griegos no pueden aplicar esta observación porque su saber es insuficiente. Entonces observan las cosas y los fenómenos, los clasifican y se conforman con estudiar el desplazamiento, de donde la mecánica y la insuficiencia de los conocimientos en las ciencias hacen surgir la concepción metafísica
Sabemos que el materialismo se basa siempre en las ciencias y que en el siglo XVIII la ciencia estaba dominada por el espíritu metafísico. Entre todas las ciencias, la ciencia más desarrollada en esta época era la mecánica
Por eso era inevitable -dirá Engels- que el materialismo del siglo XVIII fuera un materialismo metafísico y mecanicista, porque las ciencias eran así.
Diremos, pues, que este materialismo metafísico y mecanicista era materialista porque respondía a la cuestión fundamental de la filosofía diciendo que el factor primero era la materia, pero que era metafísico porque consideraba el universo como un conjunto de cosas fijas, y mecanicista porque estudiaba y veía todas las cosas a través de la mecánica.
Llegará un día en que, por el acervo de investigaciones y experiencias se logrará comprobar que las ciencias no están inmóviles, se verá que en ellas se han producido transformaciones. Después de haber separado la química de la biología y de la física, se comprenderá que se hace imposible de una u otra sin recurrir a las demás. Por ejemplo, el estudio de la digestión, que pertenece al dominio de la biología se hace imposible sin la química. En el siglo XIX se advertía ya, que las ciencias estaban vinculadas entre lo que provocaba un abandono del espíritu metafísico de las ciencias porque se tenía un conocimiento más profundo de la naturaleza. Hasta entonces se habían estudiado separadamente los fenómenos de la física; después se comprobó que todos estos fenómenos tenían la misma naturaleza. Así la electricidad y el magnetismo, que se estudiaban separadamente, se han reunido hoy en una ciencia única: el electromagnetismo.
Al estudiar los fenómenos del sonido y del calor se advirtió también que los dos habían surgido de un fenómeno de la misma naturaleza.
Golpeando con un martillo se obtiene un sonido y se produce calor. El movimiento produce el calor. Y sabemos que el sonido se produce por las vibraciones del aire. Las vibraciones también son movimiento; he aquí, por lo tanto, dos fenómenos de la misma naturaleza.
Clasificando cada vez más minuciosamente, se llegó en la biología a encontrar especies que no se podían clasificar como vegetales o animales. Luego, no había separación brusca entre vegetales y animales, e impulsando siempre los estudios, se llegó a la conclusión de que los animales no habían sido siempre lo que son. Los hechos condenaron el "fijismo" y el espíritu metafísico.
Esta transformación que acabamos de ver y que ha permitido al materialismo transformarse en dialéctico se produjo en el transcurso del siglo XIX. La dialéctica es el espíritu de las ciencias que, al desarrollarse, han abandonado la concepción metafísica. El materialismo ha podido transformarse porque las ciencias han cambiado. A las ciencias metafísicas corresponde el materialismo metafísico y a las ciencias nuevas corresponde un materialismo nuevo, que es el materialismo dialéctico.
V. Cómo nació el materialismo dialéctico: Hegel y Marx
Si preguntamos como se operó esa transformación del materialismo metafísico en materialismo dialéctico, se responde generalmente diciendo:
1. Existía el materialismo metafísico, el del siglo XVIII.
2. Las ciencias han cambiado.
3. Marx y Engels han intervenido; han cortado en dos el materialismo metafísico; abandonando la metafísica han conservado el materialismo fijando en éste la dialéctica.
Si nos inclinamos a presentar las cosas así, se debe a la influencia del método metafísico, que pretende que simplifiquemos las cosas para hacer con ellas un esquema. Por el contrario, debemos tener siempre presente que los hechos de la realidad nunca deben ser esquematizados. Los hechos son más complicados de lo que parecen y de lo que creemos. Luego, no ha habido una transformación tan simple del materialismo metafísico al materialismo dialéctico.
La dialéctica fue desarrollada por un filósofo idealista, Hegel (1770-1831), que supo comprender el cambio operado en las ciencias. Volviendo a la vieja idea de Heráclito, comprobó, ayudado por los progresos científicos, que en el universo todo es movimiento y cambio, que nada está aislado, sino que todo depende de todo, y así mejoró la dialéctica. A causa de Hegel, hablamos hoy de movimiento dialéctico del mundo. En primer lugar, tomó el movimiento del pensamiento y lo llamó naturalmente dialéctico, porque se trataba de un progreso del espíritu por el choque de las ideas, la discusión.
Pero Hegel es idealista, es decir, da primordial importancia al espíritu y, por consiguiente, tiene una concepción particular del movimiento y del cambio. Cree que son los cambios del espíritu los que producen los cambios de la materia. Para Hegel, el universo es la idea materializada y está primero el espíritu que descubre el universo. Comprueba que el espíritu y el universo están en perpetuo cambio y saca la conclusión de que los cambios del espíritu determinan los cambios de la materia.
Ejemplo: el inventor tiene una idea, la realiza, y esta idea materializada es la que crea cambios en la materia.
Hegel es, por lo tanto, dialéctico; pero subordina la dialéctica al idealismo.
Es entonces cuando Marx (1818-1883) y Engels, que eran discípulos de Hegel pero materialistas, es decir, daban una importancia primordial a la materia, estudian su dialéctica y concluyen que ésta da afirmaciones justas, pero a la inversa. Engels dirá a este respecto: Con Hegel la dialéctica se mantiene cabeza abajo, había que ponerla sobre sus pies. Marx y Engels transfieren, a la realidad material la causa original de ese movimiento del pensamiento definido por Hegel y lo llama naturalmente dialéctico tomando su mismo término.
Piensan que Hegel acierta en decir que el pensamiento y el universo están en perpetuo cambio, pero que se engaña al afirmar que son los cambios en las ideas los que determinan los cambios en las cosas. Por el contrario, las cosas nos dan las ideas y estas se modifican porque las cosas se han modificado.
Antiguamente se viajaba en diligencias. Hoy viajamos en ferrocarril. No porque tengamos la idea de viajar en ferrocarril existe éste medio de locomoción. Nuestras ideas se han modificado porque las cosas se han modificado.
Por lo tanto, evitaremos decir: "Marx y Engels poseían una parte del materialismo surgido del materialismo francés del siglo XVIII; por la otra la dialéctica de Hegel; luego, sólo les faltaba vincular uno a la otra".
Esta es una concepción simplista, esquemática, que olvida que los fenómenos son más complicados: es una concepción metafísica.
Marx y Engels tomarán, sin duda, la dialéctica de Hegel, pero la transformarán.