Capítulo II
LAS LEYES DE LA DIALÉCTICA. PRIMERA LEY: EL CAMBIO DIALÉCTICO
I. Qué se entiende por movimiento dialéctico
La primera ley de la dialéctica comienza por comprobar que "nada queda donde está, nada permanece como es" y que decir dialéctica es decir movimiento, cambio. Por consiguiente, cuando se habla de colocarse en el punto de vista dialéctico, quiere decir colocarse en el punto de vista del movimiento, del cambio: cuando querramos estudiar las cosas según la dialéctica, las estudiaremos en su movimiento, en su cambio.
He aquí una manzana. Tenemos dos medios de estudiar esta manzana: por una parte, desde el punto de vista metafísico; por la otra, desde el punto de vista dialéctico.
En el primer caso, daremos una descripción de este fruto, su forma, su color. Daremos sus propiedades, hablaremos de su gusto. Después, podremos comparar la manzana con una pera, ver sus semejanzas, sus diferencias y, por último, sacar la conclusión: una manzana es una manzana y una pera es una pera. Así se estudiaban las cosas antiguamente, y numerosos libros relatan de este modo estos estudios.
Si queremos estudiar la manzana colocándonos desde el punto de vista dialéctico, nos colocaremos desde el punto de vista del movimiento, no del movimiento de la manzana cuando rueda y se desplaza, sino del movimiento de su evolución. Entonces comprobaremos que la manzana madura no siempre ha sido como es. Antes era una manzana verde. Previamente a su condición de flor era un botón; y así nos remontaremos al estado del manzano en la época de la primavera
Luego, la manzana no ha sido siempre una manzana, tiene una historia y por eso no permanecerá tal como es. Si cae, se pudrirá, se descompondrá; liberará sus semillas, que darán, si todo siguen su curso, un retoño, después un árbol. Si la manzana no siempre ha sido como es, no permanecerá tampoco en el mismo estado.
He aquí lo que se llama estudiar las cosas desde el punto de vista del movimiento. Es el estudio desde el punto de vista del pasado y del porvenir. Estudiando así, sólo se ve la manzana como una transición entre lo que era en el pasado y lo que será en el porvenir.
Para situar correctamente esta manera de ver las cosas, tomaremos aún dos ejemplos: la Tierra y la sociedad.
Colocándonos desde el punto de vista metafísico describiremos la forma de la Tierra y todos sus detalles. Comprobaremos que en su superficie hay mares, tierras, montañas. Estudiaremos la naturaleza del suelo colocándonos siempre desde el mismo punto de vista. Después, podremos comparar la Tierra con los otros planetas o con la Luna, y, por fin, sacaremos la conclusión de que la Tierra es la Tierra
Mientras que, desde el punto de vista dialéctico, al estudiar la historia de la Tierra, veremos que no siempre fue como es, que ha experimentado transformaciones y que, por consiguiente, la Tierra experimentará en el porvenir, de nuevo, otras transformaciones. Hoy debemos considerar, en este estudio de la Tierra, que ésta no es más que una transición entre los cambios pasados y los cambios por venir.
No es más que una transición en la cual los cambios que se efectúan son imperceptibles, aunque se produzcan en una escala mucho más grande que los que se efectúan en la maduración de la manzana
Veamos ahora el ejemplo de la sociedad, que interesa particularmente a los marxistas.
Aplicando nuestros dos métodos veremos que, desde el punto de vista metafísico, se nos dirá que siempre ha habido ricos y pobres. Se comprobará que hay grandes bancos, fábricas enormes. Nos darán una descripción detallada de la sociedad capitalista comparándola con las sociedades pasadas: feudal, esclavista, buscando las semejanzas y las diferencias y se dirá: La sociedad capitalista es como es.
Desde el punto de vista dialéctico veremos que la sociedad capitalista no siempre ha sido como es. Si comprobamos que han existido otras sociedades en el pasado, será para deducir de ello que la sociedad capitalista, como todas las sociedades, no es definitiva, sino que sólo es para nosotros, por el contrario, una realidad provisional, un estado de transición entre el pasado y el porvenir.
Vemos por estos ejemplos que considerar las cosas desde el punto de vista dialéctico es considerarlas en su mutabilidad, en su cambio; teniendo una historia en el pasado y debiendo tener una historia en el porvenir, teniendo un comienzo y debiendo tener un fin.
II. "Para la dialéctica no hay nada definitivo, absoluto, sagrado...
Esta filosofía dialéctica acaba con todas las ideas de una verdad absoluta y definitiva y de un estado absoluto de la humanidad, congruente con aquella. Ante esta filosofía, no existe nada definitivo, absoluto, consagrado; en todo pone de relieve lo que tiene de caducidad y no deja en pie más que el proceso ininterrumpido del devenir y de lo transitorio (F. ENGELS L. Feuerbach).
He aquí una definición que subraya lo que acabamos de ver y que vamos a estudiar.
"Para la dialéctica no hay nada definitivo". Esto quiere decir que, para la dialéctica, cada cosa tiene un pasado y tendrá un porvenir; que, por consiguiente, no es así de una vez por todas, y lo que ella es hoy no es definitivo (ejemplos de la manzana, la Tierra, la sociedad).
Para la dialéctica no hay poder en el mundo ni más allá del mundo que pueda fijar las cosas en un estado definitivo; por tanto, "nada es absoluto". (Absoluto quiere decir que no está sometido a ninguna condición, por lo tanto, que es universal, eterno, perfecto).
"Nada consagrado". Esto no quiere decir que la dialéctica lo desprecie todo. ¡No! Sagrado quiere decir que ciertos casos que se consideran como inmutables, no se deben tocar ni discutir, sino sólo venerar. La sociedad capitalista es "sagrada", por ejemplo. ¡Y bien! La dialéctica dice que nada escapa al cambio, al movimiento, a las transformaciones de la historia.
"Caducidad" procede de caduco, que quiere decir: que cae. Una cosa caduca es una cosa que debe envejecer y desaparecer. La dialéctica nos demuestra que lo que es caduco ya no tiene razón de ser, que todo está destinado a aparecer. Lo que es joven se hace viejo; lo que hoy tiene vida, muere mañana, y nada existe, para la dialéctica, "más que el proceso ininterrumpido del devenir y de lo transitorio".
Así, pues, colocarse desde el punto de vista dialéctico, es considerar que nada es eterno, salvo el cambio. Es considerar que ninguna cosa particular puede ser eterna salvo el "devenir".
Pero ¿qué es el "devenir" del que habla Engels en su definición?
Hemos visto que la manzana tiene una historia. Tomemos por ejemplo un lápiz, que también tiene su historia.
Este lápiz que está usado hoy, ha sido nuevo. La madera con que está hecho procede de una tabla y esa tabla procede de un árbol. Por consiguiente, la manzana y el lápiz tienen una historia cada uno, y que uno y otro no siempre han sido lo que son. Pero, ¿hay una diferencia entre esas dos historias? Sin duda
La manzana verde ha madurado. ¿Podía, siendo verde, si todo sigue su curso normal, no madurar? No, ella debía madurar, así como, cayendo a la tierra, debía podrirse, descomponerse, liberar sus semillas.
Mientras que el árbol de donde procede el lápiz puede no transformarse en tabla y esta tabla puede no transformarse en lápiz. En cuanto al lápiz, puede permanecer entero, no ser cortado.
Vemos, entre esas dos historias, una diferencia. En lo que respecta a la manzana, es la manzana verde que se transforma en madura, si no se produce nada anormal, y es la flor que se ha transformado en manzana: Dada una fase, la otra le sucede necesariamente, inevitablemente (si nada detiene la evolución).
En la historia del lápiz, por el contrario, el árbol puede no transformarse en una tabla, la tabla puede no transformarse en un lápiz, y el lápiz puede no ser cortado. Así, dada una fase la otra fase puede no seguir. Si la historia del lápiz recorre todas estás fases es gracias a una intervención extraña.
En la historia de la manzana encontramos fases que se suceden derivando de la primera a la segunda fase, etc. Sigue el "devenir" de que habla Engels. En la del lápiz las fases se yuxtaponen, sin derivar una de otra. Es que la manzana sigue un proceso natural.
III. El proceso
(Palabra que procede del latín "procesus" y que quiere decir marcha adelante o ir adelante).
¿Por qué la manzana verde se pone madura? Por lo que contiene a causa de los encadenamientos internos que impulsan la manzana a madurar: porque como era manzana antes de estar madura, no podrá dejar de madurar.
Cuando se examina la flor que será manzana, después la manzana verde que se pondrá madura, se comprueba que esos encadenamientos internos que impulsan la manzana en su evolución obran bajo el imperio de fuerzas internas llamadas el auto dinamismo, lo que quiere decir, fuerza que procede del ser mismo.
Cuando el lápiz era todavía tabla, fue necesaria la intervención del hombre, porque nunca la tabla se habría transformado por sí misma en lápiz. Sólo ha habido fuerzas internas ni auto dinamismo, ni proceso. Luego, quien dice dialéctica dice no sólo movimiento; quien dice dialéctica, dice también auto dinamismo.
Vemos, por tanto, que el movimiento dialéctico contiene en él el proceso, el auto dinamismo, que es lo esencial. Porque no todo movimiento o cambio es dialéctico. Si tomamos una pulga, a la que vamos a estudiar desde el punto de vista dialéctico, diremos que no siempre ha sido lo que es y que no será siempre lo que es; si la aplastamos, se producirá en ella un cambio, sin duda, pero este cambio, ¿será dialéctico? No. Sin nosotros, no se habría aplastado. Este cambio no es dialéctico, sino mecánico.
Debemos prestar mucha atención, cuando hablamos del cambio dialéctico. Pensamos que si la Tierra continúa existiendo, la sociedad capitalista será reemplazada por la sociedad socialista; después por la comunista. Será un cambio dialéctico. Pero si la Tierra salta, la sociedad capitalista desaparecerá no por un cambio auto dinámico, sino por un cambio mecánico.
En otro orden de ideas, decimos que hay una disciplina mecánica cuando esta disciplina no es natural. Pero es auto-dinámica cuando es libremente consentida, es decir, que procede de su medio natural. Una disciplina mecánica es impuesta desde afuera. Es una disciplina que procede de jefes diferentes de los que dominan, y comprendemos que la disciplina no mecánica, la disciplina auto dinámica, no está al alcance de todas las organizaciones.
Por consiguiente, debemos evitar servirnos de la dialéctica de una manera mecánica. Esta es una tendencia que procede de nuestro hábito metafísico de pensar. No debemos repetir como un loro que las cosas no siempre han sido lo que son. Cuando un dialéctico dice esto, debe investigar en los hechos que han sido antes las cosas. Decirlo no es el fin de un razonamiento sino el comienzo de estudios para observar minuciosamente qué han sido antes las cosas.
Marx, Engels, Lenin han hecho estudios extensos y precisos sobre lo que ha sido la sociedad capitalista antes que ellos. Han observado los detalles más pequeños para notar los cambios dialécticos. Para criticar y ver los cambios de la sociedad capitalista, para describir el periodo imperialista, Lenin ha hecho estudios muy precisos y consultado numerosas estadísticas.
Cuando hablamos de auto dinamismo, nunca debemos tomarlo como frase literaria; sólo debemos emplear esa palabra a sabiendas y para los que la comprenden totalmente.
Después de haber visto, estudiando una cosa, cuales son los cambios auto dinámico y haber notado qué cambios se han operado, hay que estudiar, investigar por qué razón es auto dinámico.
Por eso la dialéctica, las investigaciones y las ciencias están estrechamente vinculadas.
La dialéctica no es un medio para explicar y conocer las cosas sin haberlas estudiado, sino el medio de estudiar bien y hacer buenas observaciones investigando el comienzo y el fin de las cosas, de dónde proceden y adonde van.