MAO TSE-TUNG
Las Citas del Presidente Mao Tsetung
Publicado: Ediciones en Lenguas Extranjeras, Beijing, 1972.
Contenido
I. El Partido Comunista
II. Clases y lucha de clases
III. Socialismo y comunismo
IV. El tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo
V. Guerra y paz
VI. El imperialismo y todos los reaccionarios son tigres de papel
VII. Atreverse a luchar y a conquistar la victoria
VIII. La guerra popular
IX. El ejército popular
X. La dirección de los comités del Partido
XI. Línea de masas
XII. Trabajo político
XIII. Relaciones entre oficiales y soldados
XIV. Relaciones entre ejército y pueblo
XV. Democracia en los tres terrenos principales
XVI. Educación y adiestramiento militar
XVII. Servir al pueblo
XVIII. Patriotismo e internacionalismo
XIX. Heroísmo revolucionario
XX. Construir nuestro país con laboriosidad y economía.
XXI. Apoyarse en los propios esfuerzos y trabajar duro
XXII. Métodos de pensamiento y de trabajo
XXIII. Investigación y estudio
XXIV. Autoeducación ideológica
XXV. Unidad
XXVI. Disciplina
XXVII. Crítica y autocrítica
XXVIII. Comunistas
XXIX. Cuadros
XXX. Jóvenes
XXXI. Mujeres
XXXII. Cultura y arte
XXXIII. Estudio
I. EL PARTIDO COMUNISTA
La fuerza-núcleo que dirige nuestra causa es el Partido Comunista de China. La base
teórica que guía nuestro pensamiento es el marxismo-leninismo.
Discurso de apertura de la I Sesión de la Asamblea Popular Nacional (primera legislatura)
de la República Popular China (15 de septiembre de 1954).
Para hacer la revolución, se necesita un partido revolucionario. Sin un partido
revolucionario, sin un partido creado conforme a la teoría revolucionaria
marxista-leninista y al estilo revolucionario marxista-leninista, es imposible conducir a
la clase obrera y las amplias masas populares a la victoria sobre el imperialismo y sus
lacayos.
Fuerzas revolucionarias del mundo, uníos, Iuchad contra la agresión imperialista!
(noviembre de 1948), Obras Escogidas t. IV.
Sin los esfuerzos del Partido Comunista de China, sin los comunistas chinos como sostén
del pueblo chino, es imposible alcanzar la independencia y la liberación del país, su
industrialización, y la modernización de su agricultura.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas t. III.
El Partido Comunista de China es el núcleo dirigente del pueblo chino. Sin este núcleo
la causa del socialismo no puede triunfar.
Discurso pronunciado en la recepción a todos los delegados al III Congreso Nacional de la
Liga de la Juventud de la Nueva Democracia de China (25 de mayo de 1957).
Un partido disciplinado, pertrechado con la teoría marxista-leninista y que practica la
autocrítica y se mantiene ligado a las masas populares; un ejército dirigido por tal
Partido; un frente único de todas las clases revolucionarias y grupos revolucionarios
dirigido por tal Partido: éstas son las tres armas principales con que hemos derrotado al
enemigo.
Sobre la dictadura democrática popular (30 de junio de 1949), Obras Escogidas, tomo IV.
Debemos tener confianza en las masas, debemos tener confianza en el Partido. Estos son dos
principios fundamentales. Si dudamos de ellos, nada podremos cumplir.
Sobre el problema de la cooperativización agrícola (31 de julio de 1955).
Armado con la teoría e ideología marxista-leninistas, el Partido Comunista de China ha
aportado al pueblo chino un nuevo estilo de trabajo, que consiste principalmente en
integrar la teoría con la práctica, mantener estrechos vínculos con las masas populares
y practicar la autocrítica.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas t. III.
Ningún partido político puede conducir un gran movimiento revolucionario a la victoria
si no posee una teoría revolucionaria, un conocimiento de la historia y una comprensión
profunda del movimiento práctico.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre de 1938), Obras
Escogidas, t. II.
El movimiento de rectificación es, como decíamos, un amplio movimiento de educación
marxista. Por rectificación entendemos que todo el Partido estudia marxismo a través de
la crítica y la autocrítica. Podremos sin duda aprender más marxismo en el curso del
movimiento de rectificación.
Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido Comunista de China sobre el Trabajo de
Propaganda (12 de marzo de 1957).
Es muy ardua tarea asegurar una vida mejor a los centenares de millones de chinos y
transformar nuestro país, atrasado económica y culturalmente, en un país próspero,
poderoso y con elevado nivel cultural. Precisamente pare asumir esta tarea con mayor
competencia y trabajar mejor junto con todos aquellos que, sin ser militantes del Partido,
se mueven por altos ideales y están decididos a hacer transformaciones, debemos desplegar
movimientos de rectificación tanto ahora como en el futuro y desprendernos constantemente
de todo lo que sea erróneo.
Ibíd.
La política es el punto de partida de todas las acciones prácticas de un partido
revolucionario, y se manifiesta en el proceso y el resultado final de sus acciones. Toda
acción de un partido revolucionario es la aplicación de su política. Si no aplica una
política correcta, aplica una errónea; si no aplica determinada política de modo
consciente, la aplica a ciegas. Lo que llamamos experiencia es el proceso y el resultado
final de la aplicación de una política. Sólo a través de la práctica del pueblo, es
decir, por la experiencia, se puede verificar si una política es correcta o errónea y
determinar hasta qué grado lo es. Pero la práctica de los hombres, especialmente la
práctica de un partido revolucionario y de las masas revolucionarias, está
necesariamente ligada con una u otra política. Por tanto, antes de emprender cualquier
acción, debemos explicar a los militantes del Partido y a las masas la política que
hemos formulado a la luz de las circunstancias dadas. De otro modo, los militantes del
Partido y las masas se apartarán de la dirección de nuestra política, actuarán a
ciegas y aplicarán una política errónea.
Sobre la política concerniente a la industria y el comercio (27 de febrero de 1948),
Obras Escogidas, t. IV.
Nuestro Partido ha formulado la línea general y la política general de la revolución
china, así como las líneas específicas para el trabajo y las medidas políticas
concretas. Sin embargo, muchos camaradas recuerdan sólo las líneas específicas para el
trabajo y las medidas políticas concretes, pero olvidan a menudo la línea general y la
política general del Partido. Si de verdad las olvidamos, seremos revolucionarios ciegos,
inmaduros y de ideas confusas, y al aplicar una línea específica para el trabajo y una
medida política concreta, nos desorientaremos, oscilaremos a izquierda y derecha, y
perjudicaremos nuestro trabajo.
Discurso pronunciado en una conferencia de cuadros de la región liberada de
Shansí-Suiyuán (1 de abril de 1948), Obras Escogidas, t. IV.
La política y la táctica son la vida del Partido; los camaradas dirigentes a todos los
niveles deben prestar plena atención a ellas y de ninguna manera mostrarse negligentes a
este respecto.
Circular sobre la situación. (20 de marzo de 1948), Obras Escogidas, Tomo IV.
II. CLASES Y LUCHA DE CLASES
Las clases luchan, una clases salen victoriosas, otras quedan eliminadas. Así es la
historia, así es la historia de la civilización de los últimos milenios. Interpretar la
historia desde este punto de vista es materialismo histórico; sostener el punto de vista
opuesto es idealismo histórico.
Desechar las ilusiones, prepararse para la lucha (14 de agosto de 1949), Obras Escogidas,
t. IV.
En la sociedad de clases, cada persona existe como miembro de determinada clase, y sodas
las ideas, sin excepción, llevan su sello de clase.
Acerca de la práctica (julio de 1937). Obras Escogidas, t. I.
Los cambios que se producen en la sociedad se deben principalmente al desarrollo de sus
contradicciones internas, es decir, las contradicciones entre las fuerzas productivas y
las relaciones de producción, entre las clases y entre lo viejo y lo nuevo. Es el
desarrollo de estas contradicciones lo que hace avanzar la sociedad e impulsa la
sustitución de la vieja sociedad por la nueva.
Sobre la contradicción (agosto de 1937), Obras Escogidas, t. I.
La despiadada explotación económica y la cruel opresión política de los campesinos por
la clase terrateniente, los forzaron a alzarse en numerosas rebeliones contra la
dominación de ésta. (...) Las luchas de clase del campesinado, los levantamientos
campesinos y las guerras campesinas fueron la fuerza motriz real del desarrollo histórico
de la sociedad feudal china.
La revolución china y el Partido Comunista de China (diciembre de 1939), Obras Escogidas,
t. II.
La lucha nacional es, en último término, un problema de la lucha de clases. Entre los
blancos en los EE.UU., solo los reaccionarios círculos dominantes son los que oprimen a
los negros. Ellos no representan en modo alguno a los obreros, los campesinos, los
intelectuales revolucionarios y otras personalidades razonables que constituyen la
aplastante mayoría de los blancos.
Declaración de apoyo a los negros norteamericanos en su justa lucha contra la
discriminación racial del imperialismo norteamericano (8 de agosto de 1963).
A nosotros nos incumbe organizar al pueblo. En cuanto a los reaccionarios chinos, nos
incumbe a nosotros organizar al pueblo para derribarlos. Con todo lo reaccionario ocurre
igual: si no lo golpeas, no cae. Esto es como barrer el suelo: por regla general, donde no
llega la escoba, el polvo no desaparece solo.
La situación y nuestra política después de la victoria en la Guerra de Resistencia
contra el Japón (13 de agosto de 1945), Obras Escogidas, t. IV.
El enemigo no desaparecerá por sí solo. Ni los reaccionarios chinos ni las fuerzas
agresoras del imperialismo norteamericano en China se retirarán por su propia voluntad
del escenario de la historia.
Llevar la revolución hasta el fin (30 de diciembre de 1948) Obras Escogidas t. IV.
Hacer la revolución no es ofrecer un banquete, ni escribir una obra, ni pintar un cuadro
o hacer un bordado; no puede ser tan elegante, tan pausada y fina, tan apacible, amable,
cortés, moderada y magnánima. Una revolución es una insurrección, es un acto de
violencia mediante el cual una clase derroca a otra.
Informe sobre la investigación del movimiento campesino en Junán (marzo de 1927) Obras
Escogidas t. I.
Chiang Kai-shek trata siempre de arrebatar al pueblo cada átomo de poder y cada átomo de
sus conquistas. ¿Y nosotros? Nuestra política es responder medida por medida y luchar
por cada pulgada de terreno. Actuamos según él actúa. El siempre trata de imponer la
guerra al pueblo, con una espada en la mano izquierda y otra en la derecha. Nosotros
también empuñamos espadas, siguiendo su ejemplo. (...) Como Chiang Kai-shek está ahora
afilando sus espadas, debemos afilar las nuestras.
La situación y nuestra política después de la victoria en la Guerra de Resistencia
contra el Japón (13 de agosto de 1945) Obras Escogidas t. IV.
Quiénes son nuestros enemigos y quiénes nuestros amigos? Esta es una cuestión de
importancia primordial para la revolución. Todas las anteriores luchas revolucionarias de
China sólo obtuvieron magros resultados, esencialmente porque los revolucionarios no
supieron unirse con los verdaderos amigos para atacar a los verdaderos enemigos. Un
partido revolucionario es el guía de las masas, y cuando las descamina, ninguna
revolución puede triunfar. A fin de conquistar con seguridad la victoria en la
revolución y no descaminar a las masas, tenemos que cuidar de unirnos con nuestros
verdaderos amigos para atacar a nuestros verdaderos enemigos. Y para distinguir a los
amigos verdaderos de los verdaderos enemigos, tenemos que hacer un análisis general del
status económico de las clases de la sociedad china y de sus respectivas actitudes hacia
la revolución.
Análisis de las clases de la sociedad china (marzo de 1926) Obras Escogidas t I.
Son nuestros enemigos todos aquellos que están confabulados con el imperialismo: los
caudillos militares, los burócratas, la burguesía compradora, la clase de los grandes
terratenientes y el sector reaccionario de la intelectualidad subordinado a ellos.
El proletariado industrial es la fuerza dirigente de nuestra revolución. Nuestros amigos
más cercanos son el semiproletariado en su totalidad y la pequeña burguesía. En cuanto
a la vacilante burguesía media, su ala derecha puede ser nuestro enemigo, y su ala
izquierda, nuestro amigo; pero debemos mantenernos constantemente en guardia y no
permitirle a esta que cree confusión en nuestro frente.
Ibíd.
Quien tome partido por el pueblo revolucionario, es un revolucionario. Quien tome partido
por el imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático, es un
contrarrevolucionario. Quien se coloque al lado del pueblo revolucionario sólo de
palabra, pero no en los hechos, es un revolucionario de palabra. Quien se coloque al lado
del pueblo revolucionario tanto en los hechos como de palabra, es un revolucionario en su
más pleno sentido.
Discurso de clausura en la II Sesión del Primer Comité Nacional de la Conferencia
Consultiva Política del Pueblo Chino (23 de junio de 1950).
Sostengo que, para nosotros, es malo si una persona, partido, ejército o escuela no es
atacado por el enemigo, porque eso significa que ha descendido al nivel del enemigo. Es
bueno si el enemigo nos ataca, porque eso prueba que hemos deslindado los campos con él.
Y mejor aún si el enemigo nos ataca con furia y nos pinta de negro y carentes de toda
virtud, porque eso demuestra que no sólo hemos deslindado los campos con él, sino que
hemos alcanzado notables éxitos en nuestro trabajo.
Ser atacado por el enemigo no es una cosa mala sino una cosa buena (26 de mayo de 1939).
Debemos apoyar todo lo que el enemigo combata y oponernos a todo lo que el enemigo apoye.
Entrevista con tres corresponsales de la Agencia Central de Noticias y de los periódicos
Saodang Bao y Xinmin Bao (16 de septiembre de 1939) Obras Escogidas t. II.
Nuestra posición es la del proletariado y las masas populares. Para los miembros del
Partido Comunista, esto quiere decir que deben adherirse a la posición del Partido, al
espíritu de Partido y a la política del Partido.
Intervenciones en el Foro de Yenán sobre Literatura y Arte (mayo de 1942) Obras Escogidas
t. III.
Después de eliminados los enemigos con fusiles, quedarán aún los enemigos sin fusiles,
quienes entablarán, inevitablemente, una lucha a muerte contra nosotros; jamás debemos
subestimarlos. Si ahora no planteamos ni comprendemos el problema de este modo,
cometeremos errores muy graves.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central elegido en el VII Congreso
Nacional del Partido Comunista de China (5 de marzo de 1949) Obras Escogidas t. IV.
Los imperialistas y los reaccionarios del país jamás se resignarán a su derrota;
forcejearán hasta el fin. Aun después de establecida la paz y el orden en todo el país,
se entregarán a labores de zapa y provocarán disturbios en mil formas; tratarán a
diario y en todo momento de restaurar su Poder en China. Esto es inevitable y está fuera
de dude; nunca debemos relajar nuestra vigilancia.
Discurso de apertura en la I Sesión Plenaria de la Conferencia Consultiva Política del
Pueblo Chino (21 de septiembre de 1949).
En China, aunque en lo fundamental se ha consumado la transformación socialista de la
propiedad y han terminado las vastas y tempestuosas luchas de clase de las masas,
características de los anteriores períodos revolucionarios, subsisten remanentes de las
clases derrocadas: la clase terrateniente y la burguesía compradora; subsiste la
burguesía, y la transformación de la pequeña burguesía sólo acaba de empezar. La
lucha de clases no ha terminado. La lucha de clases entre el proletariado y la burguesía,
entre las diferentes fuerzas políticas y entre el proletariado y la burguesía en el
terreno ideológico, será aún larga, tortuosa y a veces incluso muy enconada. El
proletariado aspire a transformar el universo según su concepción del mundo, y la
burguesía, según la suya. A este respecto, aún no ha sido resuelta en definitiva la
cuestión de quién vencerá: el socialismo o el capitalismo.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (27 de febrero
de 1957).
Pasará un tiempo bastante largo antes de que se resuelva la cuestión de quién vencerá
a quién en la lucha ideológica entre el socialismo y el capitalismo en nuestro país.
Esto se explica porque la influencia de la burguesía y de los intelectuales provenientes
de la vieja sociedad subsistirá por un largo tiempo en nuestro país, y así también su
ideología de clase. Quien no lo comprenda bien, o no lo comprenda en absoluto, cometerá
el más grave de los errores y pasará por alto la necesidad de la lucha en el terreno
ideológico.
En nuestro país, subsistirá por un largo tiempo la ideología burguesa y
pequeñoburguesa, la ideología anti-marxista. Se ha establecido en lo fundamental el
sistema socialista. Hemos obtenido la victoria básica en la transformación de la
propiedad de los medios de producción, pero todavía no hemos logrado la victoria
complete en los frentes político e ideológico. En el terreno ideológico, todavía no se
ha resuelto en definitiva la cuestión de quién vencerá: el proletariado o la
burguesía. Aún debemos sostener una lucha prolongada contra la ideología burguesa y
pequeñoburguesa. Es erróneo ignorar esto y abandonar la lucha ideológica. Todas las
ideas erróneas, todas las hierbas venenosas y todos los monstruos y demonios deben ser
sometidos a crítica; en ninguna circunstancia podemos tolerar que cundan libremente. Sin
embargo, Ia crítica debe ser plenamente razonada, analítica y convincente, y no burda,
burocrática, metafísica o dogmática.
Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido Comunista de China sobre el Trabajo de
Propaganda (12 de marzo de 1957).
Tanto el dogmatismo como el revisionismo son contrarios al marxismo. Inevitablemente, el
marxismo avanzará, progresará con el desarrollo de la práctica y no permanecerá
estático. Quedaría sin vida si se estancara y se estereotipara. No obstante, nunca se
pueden violar los principios básicos del marxismo; violarlos es cometer errores. Es
dogmatismo enfocar el marxismo desde el punto de vista metafísico y considerarlo como
algo rígido. Es revisionismo negar los principios básicos del marxismo, la verdad
universal del marxismo. El revisionismo es una variedad de la ideología burguesa. Los
revisionistas intentan borrar lo que distingue al socialismo del capitalismo, a la
dictadura del proletariado de la dictadura burguesa. Lo que preconizan no es, de hecho, la
linea socialista, sino la capitalista. En las circunstancias actuales, el revisionismo es
más pernicioso que el dogmatismo. Una de nuestras importantes tareas presentes en el
frente ideológico es criticar el revisionismo.
Ibíd.
El revisionismo u oportunismo de derecha es una tendencia ideológica burguesa; es más
peligroso que el dogmatismo. Los revisionistas, oportunistas de derecha, alaban de palabra
el marxismo; también atacan el dogmatismo, pero lo que atacan es precisamente la
quintaesencia del marxismo. Combaten o tergiversan el materialismo y la dialéctica;
combaten o intentan debilitar la dictadura democrática popular y la dirección del
Partido Comunista; combaten o intentan debilitar la transformación y la construcción
socialistas. Incluso después de la victoria fundamental de la revolución socialista en
nuestro país, queda todavía un cierto número de gentes que sueñan con restaurar el
sistema capitalista; estas gentes luchan contra la clase obrera en todos los frentes,
incluido el ideológico. Y en esta lucha, tienen en los revisionistas a sus mejores
asistentes.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (27 de febrero
de 1957).
III. SOCIALISMO Y COMUNISMO
El comunismo es la ideología complete del proletariado y, a la vez, un nuevo sistema
social. Difieren de cualquier otra ideología y sistema social, y son los más completos,
progresistas, revolucionarios y racionales de la historia humana. La ideología y el
sistema social del feudalismo ya pasaron al museo de la Historia. La ideología y el
sistema social del capitalismo se ha convertido en piezas de museo en una parte del mundo
(la Unión Soviética), mientras que en los demás países se asemejan al moribundo que se
extingue como el sol tras las colinas de Occidente, y pronto serán también relegados al
museo. Sólo la ideología y el sistema social comunistas, llenos de juventud y vitalidad,
se extienden por todo el mundo con el ímpetu de una avalancha y la fuerza de un rayo.
Sobre la nueva democracia (enero de 1940) Obras Escogidas t II.
El sistema socialista terminará por reemplazar al sistema capitalista: ésta es una ley
objetiva, independiente de la voluntad del hombre. Por mucho que los reaccionarios traten
de frenar la rueda de la historia, tarde o temprano se producirá la revolución y, sin
duda alguna, triunfara.
Discurso en la reunión del Soviet Supremo de la URSS en conmemoración del 40 aniversario
de la Gran Revolución Socialista de Octubre (6 de noviembre de 1957).
Los comunistas nunca ocultamos nuestras aspiraciones políticas. Nuestro programa futuro o
máximo es llevar a China a la sociedad socialista y la comunista. Esto es definitivo y no
admite duda. El nombre de nuestro Partido y nuestra concepción marxista del mundo indican
de manera inequívoca este supremo ideal pare el futuro, infinitamente bello y luminoso.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945) Obras Escogidas t III.
Tomado en su conjunto, el movimiento revolucionario chino dirigido por el Partido
Comunista de China abarca dos etapas: la revolución democrática y la socialista. Se
trata de dos procesos revolucionarios esencialmente diferentes, y sólo después de
consumado el primero se puede emprender el segundo. La revolución democrática es la
preparación necesaria para la revolución socialista y la revolución socialista es la
dirección inevitable para el desarrollo de la revolución democrática. El objetivo final
por el que luchan todos los comunistas es la instauración completa de la sociedad
socialista y de la comunista.
La revolución china y el Partido Comunista de China (diciembre de 1939) Obras Escogidas t
II.
La revolución socialista tiene por objetivo liberar las fuerzas productivas. La
transformación de la propiedad individual en propiedad colectiva socialista dentro de la
agricultura y la artesanía, y de la propiedad capitalista en propiedad socialista dentro
de la industria y el comercio privados, libera necesariamente y en gran medida las fuerzas
productivas. Se crean así las condiciones sociales para un inmenso desarrollo de la
producción industrial y agrícola.
Discurso ante la Conferencia Suprema de Estado (25 de enero de 1956).
Estamos realizando no sólo una revolución en el sistema social: la transformación de la
propiedad privada en propiedad social, sino también una revolución en la técnica: la
transformación de la producción artesanal en producción moderna, mecanizada y en gran
escala. Ambas revoluciones se hallan ligadas entre sí. En la agricultura, dadas las
condiciones de nuestro país, la cooperativización debe preceder al empleo de la gran
maquinaria (en los países capitalistas la agricultora se desarrolla de modo capitalista).
De ahí que en ningún cave podamos considerar la industria y la agricultora, la
industrialización socialista y la transformación socialista de la agricultura, como dos
cosas separadas y aisladas una de otra, ni podamos destacar una y subestimar la otra.
Sobre el problema de la cooperativización agrícola (31 de julio de 1955).
El nuevo sistema social acaba de establecerse y su consolidación requiere tiempo. No se
puede suponer que el nuevo sistema, junto con establecerse, quede totalmente consolidado,
cosa que es imposible. Se irá consolidando paso a paso. Para su consolidación
definitiva, es necesario no sólo llevar a cabo la industrialización socialista del país
y perseverar en la revolución socialista en el frente económico, sino también realizar
una lucha revolucionaria socialista y una educación socialista constantes y arduas en los
frentes político e ideológico. Aparte de ello, se requiere la contribución de diversos
factores internacionales.
Discurso ante la Conferencia Nacional del partido Comunista de China sobre el Trabajo de
Propaganda (12 de marzo de 1957).
En China, la lucha para afianzar el sistema socialista, la lucha para decidir si vencerá
el socialismo o el capitalismo, llevará todavía un período histórico muy largo. Pero
todos debemos comprender que el nuevo sistema, el socialista, será consolidado
ineluctablemente. Construiremos un país socialista con una industria, una agricultura,
una ciencia y una cultura modernas.
Ibíd.
El número de intelectuales hostiles a nuestro Estado es muy reducido. Les disgusta
nuestro Estado, la dictadura del proletariado, y suspiran por la vieja sociedad. Cuando se
les presenta la oportunidad, provocan disturbios e intentan derrocar al Partido Comunista
y restaurar la vieja China. Entre el camino proletario y el burgués, entre el camino
socialista y el capitalista, optan tercamente por el última. Y como este camino es
impracticable, en realidad están dispuestos a entregarse al imperialismo, al feudalismo y
al capitalismo burocrático. Estos individuos se encuentran en los círculos políticos,
industriales y comerciales, culturales y docentes, científico-tecnológicos y religiosos,
y son extremadamente reaccionarios.
Ibíd.
Problema serio es la educación del campesinado. La economía campesina es dispersa, y la
socialización de la agricultura, a juzgar por la experiencia de la Unión Soviética,
requerirá un tiempo largo y un trabajo minucioso. Sin la socialización de la
agricultura, no habrá un socialismo completo y sólido.
Sobre la dictadura democrática popular (30 de junio de 1949), Obras Escogidas, tomo IV.
Debemos tener la convicción de que, primero, las grandes masas campesinas están
dispuestas a marchar paso a paso por el camino socialista bajo la dirección del Partido,
y, segundo, el Partido es capaz de dirigir al campesinado por este camino. Estos dos
puntos constituyen la esencia de la cuestión, la corriente principal.
Sobre el problema de la cooperativización agrícola (31 de julio de 1955).
Los organismos dirigentes de las cooperativas deben establecer en su seno el predominio de
los campesinos pobres y los nuevos campesinos medios de la capa inferior, dejando como
fuerza auxiliar a los antiguos campesinos medios de la capa inferior y a los antiguos y
nuevos campesinos de la capa superior. Sólo así se podrá, en conformidad con la
política del partido, alcanzar la unidad entre los campesinos pobres y los medios,
consolidar las cooperativas, fomentar la producción y llevar a cabo correctamente la
transformación socialista de todo el campo. De otra manera, será imposible la unidad
entre los campesinos medios y los campesinos pobres, la consolidación de las
cooperativas, el desarrollo de la producción y la transformación socialista de todo el
campo.
Nota de introducción al artículo Cómo el predominio en la cooperativa agrícola de
Wutang cantón de Kaoshan distrito de Changsha, pasó de los campesinos medios a los
campesinos pobres (1955) El auge socialista en el campo chino.
Es necesario unirse con los campesinos medios, y es erróneo no hacerlo. Mas, en quién
deben apoyarse la clase obrera y el Partido Comunista en las zonas rurales para unirse con
los campesinos medios y llevar a cabo la transformación socialista de todo el campo?
Desde luego que únicamente en los campesinos pobres. Así fue cuando se desplegó la
lucha contra los terratenientes y se realizó la reforma agraria, y así es hoy, cuando se
desarrolla la lucha contra los campesinos ricos y los de más elementos capitalistas para
llevar a cabo la transformación socialista de la agricultora. En las etapas iniciales de
ambos períodos revolucionarios, los campesinos medios se muestran vacilantes. Resuelven
incorporarse a la revolución sólo después de percibir la tendencia general de los
acontecimientos y el próximo triunfo de la revolución. Los campesinos pobres deben
trabajar entre los campesinos medios y ganárselos, para que la revolución vaya
ampliándose de día en día hasta la victoria final.
Nota de introducción al articulo La lección del surgimiento de la 'cooperativa de los
campesinos medios' y la 'cooperativa de los campesinos pobres' en el distrito de Fúan
(1955), El auge socialista en el campo chino.
Entre los campesinos acomodados se observa una grave tendencia al capitalismo. Esta
tendencia se extenderá como una inundación si descuidamos en lo más mínimo nuestro
trabajo político entre los campesinos, ya sea durante el movimiento de cooperativización
o durante un muy largo periodo posterior.
Nota de introducción al artículo Es necesario luchar resueltamente contra la tendencia
al capitalismo (1955), El auge socialista en el campo chino.
El movimiento de cooperativización agrícola ha sido, desde su comienzo mismo, una seria
lucha ideológica y política. No se puede crear ninguna cooperativa sin pasar por esta
lucha. Para poder construir un sistema social completamente nuevo en el sitio del viejo
sistema, hay que limpiar el lugar. Invariablemente, los residuos de las viejas ideas que
reflejan el viejo sistema subsisten por largo tiempo en la conciencia de la gente, y no
ceden con facilidad. Una cooperativa, después de establecida, tiene que pasar por muchas
otras luchas antes de llegar a su consolidación. Incluso entonces, puede fracasar apenas
relaje sus esfuerzos.
Nota de introducción al artículo Una grave lección (1955) El auge socialista en el
campo chino.
Durante los últimos años, las fuerzas espontáneas del capitalismo han venido aumentando
diariamente en el campo; en todas partes, han surgido nuevos campesinos ricos y muchos
campesinos medios acomodados procuran hacerse campesinos ricos. Por otro lado, multitud de
campesinos pobres siguen en la miseria por escasez de medios de producción: algunos han
endeudado y otros han vendido su sierra o la han arrendado. Si se deja que esta tendencia
siga su curso, se irá agravando día a día la polarización en el campo. Los campesinos
que hayan perdido su tierra y los que continúen en la pobreza, se quejarán de que
hacemos poco para salvarlos de la ruina o ayudarlos a salir de las dificultades. También
se sentirán descontentos con nosotros los campesinos medios acomodados que se dirigen
hacia el capitalismo, pues jamás podremos satisfacer sus demandas, a menos que, queramos
emprender el camino capitalista. En tales circunstancias, puede permanecer sólida la
alianza obrero-campesina? Claro que no. Este problema sólo puede resolverse sobre una
base nueva, lo cual significa efectuar paso a paso la transformación socialista de toda
la agricultura, simultáneamente con la realización gradual de la industrialización
socialista y de la transformación socialista de la artesanía y de la industria y el
comercio capitalistas. En otras palabras, significa realizar la cooperativización y
eliminar en el campo la economía de los campesinos ricos y la economía individual, para
que prospere conjuntamente toda la población rural. Sostenemos que ésta es la única
manera de consolidar la alianza obrero-campesina.
Sobre el problema de la cooperativización agrícola (31 de julio de 1955).
Por planificación total entendemos una planificación que tenga en cuenta a nuestros
seiscientos millones de habitantes. Al formular los planes, manejar los asuntos o
considerar los problemas, debemos partir del hecho de que China tiene una población de
seiscientos millones de personas, hecho que no podemos olvidar jamás.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (27 de febrero
de 1957).
Además de la dirección del Partido, es factor decisivo nuestra población de seiscientos
millones. Más gente significa mayor riqueza de ideas, más entusiasmo y más energía.
Las masas populares nunca han estado como ahora tan animadas y tan llenas de audacia y
combatividad.
Presentación de una cooperativa (15 de abril de 1958).
Entre otras características de la población de seiscientos millones de China, se destaca
su pobreza y desnudez. Esta parece una cosa malo, pero en realidad es buena. La pobreza
impulse el anhelo de cambio, de acción, de revolución. En una hoja de papel en blanco,
desnuda, se pueden escribir las palabras más nuevas y hermosas y pintar los cuadros más
originales y bellos.
Ibíd.
Después de conquistada la victoria de la revolución china en todo el país y resuelto el
problema agrario, existirán todavía dos contradicciones fundamentales en China. La
primera, de orden interno, es la contradicción entre la clase obrera y la burguesía; la
segunda, de orden externo, en la contradicción entre China y los países imperialistas.
En consecuencia, luego de la victoria de la revolución democrática popular, el Poder
estatal de la república popular dirigida por la clase obrera no debe debilitarse, sino
fortalecerse.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central elegido en el VII Congreso
Nacional del Partido Comunista de China (5 de marzo de 1949), Obras Escogidas, t. IV.
No quieren ustedes abolir el Poder estatal? Si, queremos, pero no ahora; no podemos
hacerlo todavía.
Por qué? Porque aún existe el imperialismo, porque aún existe la reacción interior,
porque aún hay clases en el país. Nuestra tarea actual es fortalecer el aparato del
Estado del pueblo--principalmente el ejército popular, la policía popular y los
tribunales populares--a fin de consolidar la defensa nacional y proteger los intereses del
pueblo.
Sobre la dictadura democrática popular (30 de junio de 1949), Obras Escogidas, tomo IV.
Nuestro Estado es una dictadura democrática popular dirigida por la clase obrera y basada
en la alianza obrero-campesina. Para qué esta dictadura? Su primera función es reprimir,
dentro del país, a las clases y elementos reaccionarios, a los explotadores que oponen
resistencia a la revolución socialista y a los que sabotean nuestra construcción
socialista; es decir, resolver las contradicciones internas entre nosotros y el enemigo.
Por ejemplo, entra en el radio de acción de nuestra dictadura arrestar y condenar a
cierto número de elementos contrarrevolucionarios, y privar por un tiempo determinado de
derechos electorales y libertad de expresión a los terratenientes y capitalistas
burocráticos. Para mantener el orden público y defender los intereses de las masas
populares, es necesario igualmente ejercer la dictadura sobre los ladrones, bandas de
malhechores y otros elementos perniciosos que alterar seriamente el orden público. La
segunda función de esta dictadura es defender a nuestro país de la subversión y posible
agresión de los enemigos exteriores. En este caso, la dictadura toma sobre sí la tarea
de resolver la contradicción externa entre nosotros y el enemigo. El objetivo de la
dictadura es proteger a todo el pueblo para que pueda dedicarse al trabajo pacífico y
transformar a China en un país socialista con una industria, una agricultura, una ciencia
y una cultura modernas.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (27 de febrero
de 1957).
La dictadura democrática popular necesita la dirección de la clase obrera, porque la
clase obrera es la más perspicaz, la más desinteresada y la más consecuentemente
revolucionaria. Toda la historia de la revolución prueba que, sin la dirección de la
clase obrera, la revolución fracasa, y que, con su dirección, la revolución triunfa.
Sobre la dictadura democrática popular (30 de junio de 1949), Obras Escogidas, tomo IV.
La dictadura democrática popular se base en la alianza de la clase obrera, el campesinado
y la pequeña burguesía urbana y, principalmente, en la alianza de los obreros y los
campesinos, porque estas dos clases constituyen del 80 al 90 por ciento de la población
de China. El derrocamiento del imperialismo y de los reaccionarios kuomintanistas se debe
principalmente a la fuerza de estas dos clases. La transición de la nueva democracia al
socialismo depende principalmente de la alianza de estas dos clases. Ibíd.
La lucha de clases, la lucha por la producción y la experimentación científica son los
tres grandes movimientos revolucionarios para construir un poderosos país socialista.
Constituyen una garantía real de que los comunistas se verán libres del burocratismo e
inmunes al revisionismo y el dogmatismo, y permanecerán siempre invencibles; una
garantía segura de que el proletariado, en unión con las amplias masas trabajadoras,
podrá llevar adelante la dictadura democrática. Si no se desplegaran estos movimientos y
se permitiera salir a escena a los terratenientes, campesinos ricos,
contrarrevolucionarios, elementos nocivos y monstruos y demonios, mientras nuestros
cuadros cerraran los ojos y muchos, en vez de distinguir entre los enemigos y nosotros,
llegaran hasta colaborar con ellos y fueran corrompidos, divididos y desmoralizados por
ellos, y, en consecuencia, fueran arrastrados al campo enemigo o los enemigos lograran
infiltrarse en nuestras filas, y si muchos de nuestros obreros, campesinos e intelectuales
cayeran víctimas de las tácticas blandas o duras del enemigo, entonces no haría falta
mucho tiempo, tal vez unos cuantos años, o una década, o varias décadas a lo sumo, para
que se produjera fatalmente una restauración contrarrevolucionaria a escala nacional, el
partido marxista-leninista se transformara en partido revisionista o en partido fascista,
y toda China cambiara de color.
Nota a los Siete buenos documentos de la provincia de Chechiang acerca de la
participación de los cuadros en el trabajo manual (9 de mayo de 1963), citada en el
artículo Acerca del falso comunismo de Jruschov y sus lecciones históricas para el
mundo.
La dictadura democrática popular emplea dos métodos. Con los enemigos, emplea la
dictadura, es decir, no les permite, por el período que sea necesario, tomar parte en las
actividades políticas y los obliga a obedecer las leyes del Gobierno Popular, a trabajar
y a transformarse mediante el trabajo en gente nueva. Con el pueblo, por el contrario,
emplea la democracia y no la coacción; es decir, le permite participar en las actividades
políticas y no lo obliga a hacer esto o aquello, sino lo educa y persuade por medios
democráticos.
Discurso de clausura en la II Sesión del Primer Comité Nacional de la Conferencia
Consultiva Política del Pueblo Chino (23 de junio de 1950).
Bajo la dirección del Partido Comunista, el pueblo chino está desplegando un vigoroso
movimiento de rectificación a fin de lograr que el socialismo en nuestro país se
desarrolle rápidamente y sobre una base aún más sólida. Se trata de un gran debate
desplegado en la ciudad y el campo, sobre cuestiones tales como el camino socialista
frente al capitalista, el sistema fundamental del Estado y sus importantes principios
políticos, el estilo de trabajo de los cuadros del Partido y del Gobierno y el bienestar
del pueblo, un debate a escala nacional que se desarrolla en forma dirigida, libremente,
presentando hechos y argumentos, un debate con miras a resolver correctamente las
contradicciones reales en el seno del pueblo que exigen solución inmediata. Este es un
movimiento socialista por la autoeducación y la autotransformación del pueblo.
Discurso en la reunión del Soviet Supremo de la URSS en conmemoración del 40.
aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre. (6 de noviembre de 1957).
La grandiosa labor de construcción nos plantea tareas extraordinariamente arduas. Aunque
nuestro Partido tiene más de diez millones de militantes, ellos no constituyen sino una
exigua minoría de la población total del país. En nuestros organismos estatales y otras
instituciones públicas, una gran parte del trabajo tenemos que confiarlo a trabajadores
qué no militan en el Partido. Si no sabemos apoyarnos en las masas populares, si no
sabemos colaborar con los trabajadores que no militan en el Partido, no podremos cumplir
bien nuestro trabajo. A la vez que seguimos fortaleciendo la unidad de todo el Partido,
debemos continuar reforzando la unidad de todas las nacionalidades, clases democráticas,
partidos democráticos y organizaciones populares, fortaleciendo y ampliando nuestro
Frente Unico Democrático Popular. En cualquier sector de nuestro trabajo, debemos
eliminar concienzudamente cualquier manifestación negativa que perjudique la unidad entre
el Partido y el pueblo.
Discurso de apertura en el VIII Congreso Nacional del Partido Comunista de China (15 de
septiembre de 1956).
IV. EL TRATAMIENTO CORRECTO DE LAS CONTRADICCIONES EN EL SENO DEL PUEBLO
Existen ante nosotros dos tipos de contradicciones sociales: contradicciones entre
nosotros y el enemigo y contradicciones en el seno del pueblo. Estos dos tipos de
contradicciones son de naturaleza completamente distinta. Sobre el tratamiento correcto de
las contradicciones en el seno del pueblo (27 de febrero de 1957).
Para comprender acertadamente los dos diferentes tipos de contradicciones, es necesario,
ante todo, precisar qué se entiende por pueblo y qué por enemigo. (...) En la etapa
actual, período de edificación del socialismo, integran el pueblo todas las clases,
capas y grupos sociales que aprueban y apoyan la causa de la construcción socialista y
participan en ella; son enemigos del pueblo todas las fuerzas y grupos sociales que oponen
resistencia a la revolución socialista y se muestran hostiles a la construcción
socialista o la sabotean.
Ibíd.
En las condiciones actuales de China, las contradicciones en el seno del pueblo comprenden
las contradicciones dentro de la clase obrera, dentro del campesinado y dentro de la
intelectualidad; las contradicciones entre la clase obrera y el campesinado, entre los
obreros y campesinos, por una parte, y los intelectuales, por otra; las contradicciones
entre la clase obrera y los demás trabajadores, por una parte, y la burguesía nacional,
por otra; las contradicciones dentro de la burguesía nacional, etc. Nuestro Gobierno
Popular es un gobierno que representa realmente los intereses del pueblo, un gobierno que
sirve al pueblo. Sin embargo, entre él y las mesas populares también existen ciertas
contradicciones. Estas incluyen las contradicciones entre los intereses estatales, los
intereses colectivos y los intereses individuales, entre la democracia y el centralismo,
entre dirigentes y dirigidos, y entre el estilo burocrático de trabajo de ciertos
trabajadores gubernamentales y las masas. Todas éstas también son contradicciones en el
seno del pueblo. Hablando en términos generales, las contradicciones en el seno del
pueblo existen sobre la base de la identidad fundamental de los intereses de éste.
Ibíd.
Las contradicciones entre nosotros y el enemigo son antagónicas. En el seno del pueblo,
las contradicciones entre las masas trabajadoras no son antagónicas, mientras que las
contradicciones entre la clase explotada y la explotadora, además de su aspecto
antagónico, tienen su aspecto no antagónico.
Ibíd.
Cómo juzgar, en el marco de la vida política de nuestro pueblo, si son correctas o
erróneas nuestras palabras y actos? Consideramos que, con arreglo a los principios de
nuestra Constitución, la voluntad de la aplastante mayoría de nuestro pueblo y las
posiciones políticas comunes proclamadas en varias ocasiones por los partidos y grupos
políticos de nuestro país, se pueden formular, en términos generales, los siguientes
criterios:
1. Las palabras y actos deben contribuir a unir, y no a dividir, a los pueblos de nuestras
distintas nacionalidades;
2. Deben favorecer, y no perjudicar, la transformación y la construcción socialistas;
3. Deben contribuir a consolidar, y no a minar o debilitar, la dictadura democrática
popular;
4. Deben contribuir a afianzar, y no a socabar o debilitar, el centralismo democrático;
5. Deben contribuir a fortalecer, y no a destacar o debilitar, la dirección del Partido
Comunista;
6. Deben favorecer, y no perjudicar, la unidad socialista internacional y la unidad de los
pueblos de todo el mundo amantes de la paz.
De estos seis criterios, los más importantes son el camino socialista y la dirección del
Partido.
Ibíd.
La eliminación de los contrarrevolucionarios es una lucha, una contradicción, entre
nosotros y el enemigo. Dentro del pueblo, hay gentes que consideran esta cuestión desde
un punto de vista algo distinto. Dos tipos de personas tienen criterios diferentes del
nuestro. Las que, con una mentalidad derechista, en vez dé establecer una distinción
entre nosotros y el enemigo, toman al enemigo por gente nuestra; consideran amigos a los
que las grandes masas miran como enemigos. Las que, con una mentalidad izquierdista,
exageran el alcance de las contradicciones entre nosotros y el enemigo hasta el punto de
tomar como tales ciertas contradicciones en el seno del pueblo y considerar
contrarrevolucionarias a personas que en realidad no lo son. Ambas concepciones son
erróneas. Con ninguna de ellas se puede tratar correctamente el problema de la
eliminación de los contrarrevolucionarios, ni apreciar en su justo valor nuestra labor a
este respecto.
Ibíd.
Las contradicciones cualitativamente diferentes sólo pueden resolverse por métodos
cualitativamente diferentes. Por ejemplo: la contradicción entre el proletariado y la
burguesía se resuelve por medio de la revolución socialista; la contradicción entre las
masas populares y el sistema feudal, por medio de la revolución democrática; la
contradicción entre las colonias y el imperialismo, por medio de la guerra revolucionaria
nacional ; la contradicción entre la clase obrera y el campesinado en la sociedad
socialista, por medio de la colectivización y la mecanización de la agricultura; las
contradicciones en el seno del Partido Comunista, por medio de la crítica y la
autocrítica; la contradicción entre la sociedad y la naturaleza, por medio del
desarrollo de las fuerzas productivas. (...)
Resolver contradicciones diferentes por métodos diferentes es un principio que los
marxista-leninistas deben observar rigurosamente.
Sobre la contradicción (agosto de 1937), Obras Escogidas, t. I.
Las contradicciones entre nosotros y el enemigo y las existentes en el seno del pueblo,
por ser de diferente naturaleza, deben resolverse por diferentes métodos. En pocas
palabras, en cuanto a las primeras, la cuestión es establecer una distinción clara entre
nosotros y el enemigo, y en cuanto a las segundas, establecer una distinción precisa
entre lo correcto y lo erróneo. Por supuesto que distinguir entre nosotros y el enemigo
es también cuestión de distinguir entre lo correcto y lo erróneo. Por ejemplo, la
cuestión de precisar quién tiene razón: nosotros o los reaccionarios interiores y
exteriores, el imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático, se refiere
asimismo a distinguir entre lo correcto y lo erróneo, pero se diferencia, por su
naturaleza, de las cuestiones relativas a lo correcto y lo erróneo en el seno del pueblo.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (27 de febrero
de 1957).
Los problemas de carácter ideológico y los problemas de controversia en el seno del
pueblo, pueden resolverse únicamente por el método democrático, por medio de la
discusión, la crítica, la persuasión y educación, y no por métodos coactivos o
represivos.
Ibíd.
A fin de poder dedicarse fructíferamente a la producción y al estudio y vivir en un
ambiente de orden, el pueblo exige que su Gobierno y los dirigentes de la producción y de
las organizaciones culturales y educativas dicten apropiadas disposiciones administrativas
con carácter obligatorio. Es de sentido común que sin ellas resulta imposible mantener
el orden público. Las órdenes administrativas y el método de persuasión y educación
se complementan mutuamente en la solución de las contradicciones en el seno del pueblo.
Las disposiciones administrativas dictadas con el fin de mantener el orden público, deben
ir acompañadas de la persuasión y educación, ya que, en muchos casos, aquéllas no dan
resultado por sí solas. Ibíd.
La burguesía y la pequeña burguesía exteriorizarán indefectiblemente su ideología. Se
expresarán, obstinadamente y por todos los medios posibles, en las cuestiones políticas
e ideológicas. No se puede esperar que no procedan así. No debemos impedir mediante
coacción que se manifiestan; al contrario, debemos permitirles que lo hagan y, al mismo
tiempo, debatir con ellos y someterlos a una crítica adecuada. Está fuera de dude que
debemos criticar las ideas erróneas de toda índole. Por supuesto que es inadmisible
abstenerse de criticar las ideas equivocadas, contemplar con indiferencia cómo se
difunden por todas partes y permitirles monopolizar el mercado. Todo error debe ser
criticado y toda hierba venenosa, arrancada. Sin embargo, la crítica no ha de ser
dogmática; no hay que emplear el método metafísico, sino esforzarse por aplicar el
método dialéctico. Lo que se necesita es análisis científico y argumentos plenamente
convincentes.
Ibíd.
Es necesario criticar los defectos del pueblo, (...) pero al hacerlo, debemos adoptar
verdaderamente la posición del pueblo y hablar llenos del ardiente deseo de protegerlo y
educarlo. Tratar a los camaradas como a enemigos es pasarse a la posición del enemigo.
Intervenciones en el Foro de Yenán sobre Literatura y Arte (mayo de 1942), Obras
Escogidas, t. III.
La contradicción y la lucha son universales y absolutas, pero los métodos para resolver
las contradicciones, esto es, las formas de lucha, varían según el carácter de las
contradicciones. Algunas contradicciones tienen un carácter antagónico abierto, mientras
otras no. De acuerdo con el desarrollo concreto de las cosas, algunas contradicciones,
originalmente no antagónicas, se desarrollan y transforman en antagónicas, mientras
otras, originalmente antagónicas, se desarrollan y transforman en no antagónicas.
Sobre la contradicción (agosto de 1937), Obras Escogidas, t. I.
En circunstancias regulares, las contradicciones en el seno del pueblo no son
antagónicas. Sin embargo, pueden llegar a serlo si no las tratamos como es debido o si
aflojamos nuestra vigilancia y nos adormecemos políticamente. En un país socialista,
semejante caso no pasa de ser, por lo común, un fenómeno parcial y transitorio. Esto se
explica porque ya se ha abolido el sistema de explotación del hombre por el hombre y los
intereses del pueblo son, en lo fundamental, idénticos.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (27 de febrero
de 1957).
En nuestro país, la contradicción entre la clase obrera y la burguesía nacional
pertenece a la categoría de las contradicciones en el seno del pueblo. La lucha de clases
entre la clase obrera y la burguesía nacional es, en general, una lucha de clases dentro
de las filas del pueblo, porque la burguesía nacional de China tiene un doble carácter.
En el período de la revolución democrático-burguesa, su carácter era, por un lado,
revolucionario y, por el otro, conciliador. En el período de la revolución socialista,
uno de los aspectos de su carácter es la explotación de la clase obrera para obtener
ganancias, y el otro, su apoyo a la Constitución y su disposición a aceptar la
transformación socialista. La burguesía nacional se diferencia de los imperialistas, la
clase terrateniente y la burguesía burocrática. La contradicción entre la clase obrera
y la burguesía nacional, como contradicción entre explotados y explotadores, es
antagónica por naturaleza. Sin embargo, en las condiciones concretes de China, esta
contradicción antagónica entre las dos clases, si la tratamos apropiadamente, puede
transformarse en no antagónica y ser resuelta por medios pacíficos. Pero se convertirá
en contradicción entre nosotros y el enemigo si no la tratamos como es debido, si no
aplicamos la política de unirnos con la burguesía nacional, criticarla y educarla, o si
la burguesía nacional no acepta esta política nuestra.
Ibíd.
La rebelión contrarrevolucionaria en Hungría, en 1956, es un caso en que los
reaccionarios dentro de un país socialista, en confabulación con los imperialistas y
explotando las contradicciones en el seno del pueblo, fomentaron disensiones y provocaron
desórdenes, en el intento de alcanzar sus designios conspirativos. Merece la atención de
todos esta lección de los acontecimientos de Hungría.
Ibíd.
V. GUERRA Y PAZ
La guerra, que ha existido desde la aparición de la propiedad privada y las clases, es la
forma más alta de lucha para resolver las contradicciones entre clases, naciones, Estados
o grupos políticos, cuando estas contradicciones han llegado a una determinada etapa de
su desarrollo.
Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China (diciembre de 1936) Obras
Escogidas, t. I.
La guerra es la continuación de la política. En este sentido, la guerra es política, y
es en sí misma una acción política. No ha habido jamás, desde los tiempos antiguos,
ninguna guerra que no tuviese un carácter político. (...)
Pero la guerra tiene sus características peculiares, y en este sentido, no es igual a la
política en general. La guerra es la continuación de la política por otros medios.
Cuando la política llega a cierta etapa de su desarrollo, más allá de la cual no puede
proseguir por los medios habituales, estalla la guerra para barrer el obstáculo del
camino. (...)
Cuando sea eliminado el obstáculo y conseguido nuestro objetivo político, terminará la
guerra. Mientras no se elimine por completo el obstáculo, la guerra tendrá que continuar
hasta que se logre totalmente el objetivo. (...)
Se puede decir entonces que la política es guerra sin derramamiento de sangre, en tanto
que la guerra es política con derramamiento de sangre.
Sobre la guerra prolongada (mayo de 1938), Obras Escogidas, t. II.
La historia demuestra que las guerras se dividen en dos clases: las justas y las injustas.
Todas las guerras progresistas son justas, y todas las que impiden el progreso son
injustas. Los comunistas nos oponemos a todas las guerras injustas, que impiden el
progreso, pero no estamos en contra de las guerras justas, progresistas. Los comunistas,
lejos de oponernos a estas últimas, participamos activamente en ellas. En cuanto a las
guerras injustas, la Primera Guerra Mundial es un caso en que ambos bandos pelearon por
intereses imperialistas; por lo tanto, los comunistas del mundo entero se opusieron
resueltamente a ella. La forma de combatir una guerra de este tipo es hacer cuanto se
pueda por prevenirla antes de que estalle y, si llega a estallar, oponer la guerra a la
guerra, oponer la guerra justa a la guerra injusta, siempre que ello sea posible.
Ibíd.
En la sociedad de clases, las revoluciones y las guerras revolucionarias son inevitables;
sin ellas, es imposible realizar saltos en el desarrollo social y derrocar a las clases
dominantes reaccionarias para que el pueblo conquiste el Poder.
Sobre la contradicción (agosto de 1937), Obras Escogidas, t. I.
La guerra revolucionaria es una antitoxina, que no sólo destruirá el veneno del enemigo,
sino que también nos depurará de toda inmundicia. Toda guerra justa, revolucionaria,
está dotada de una fuerza inmensa, capaz de transformar muchas cosas o abrir el camino a
su transformación. La guerra chino-japonesa transformará a China y al Japón. Siempre
que China persista en la Guerra de Resistencia y en el frente único, el viejo Japón
será convertido en un nuevo Japón, y la vieja China, en una nueva China, y tanto en
China como en el Japón hombres y cosas se transformarán en el curso de esta guerra y
después de ella.
Sobre la guerra prolongada (mayo de 1938), Obras Escogidas, t. II.
Todos los comunistas tienen que comprender esta verdad: El Poder nace del fusil.
Problemas de la guerra y de la estrategia (6 de noviembre de 1938), Obras Escogidas, tomo
II.
La tarea central y la forma más alta de toda revolución es la tome del Poder por medio
de la fuerza armada, es decir, la solución del problema por medio de la guerra. Este
principio marxista-leninista de la revolución tiene validez universal, tanto en China
como en los demás países.
Ibíd.
Sin la lucha armada, en China no habrá lugar para el proletariado, ni para el pueblo, ni
para el Partido Comunista, y la revolución no podrá triunfar. Es en medio de guerras
revolucionarias que nuestro Partido se ha desarrollado, consolidado y bolchevizado en los
dieciocho años pasados; sin la lucha armada, el Partido Comunista no habría llegado a
ser lo que es hoy. Ningún camarada del Partido debe olvidar jamás esta experiencia que
hemos pagado con sangre.
Presentación de 'El Comunista' (4 de octubre de 1939), Obras Escogidas, t. II.
Según la teoría marxista del Estado, el ejército es el principal componente del Poder
estatal. Quienquiera que desee tomar el Poder estatal y retenerlo, tiene que contar con un
poderoso ejército. Cierta gente nos ridiculiza calificándonos de partidarios de la
teoría de la omnipotencia de la guerra.
Sí, somos partidarios de la teoría de la omnipotencia de la guerra revolucionaria; eso
no es malo; es bueno, marxista. Con sus fusiles, los comunistas rusos crearon el
socialismo. Nosotros crearemos una república democrática. La experiencia de la lucha de
clases en la era del imperialismo nos demuestra que sólo mediante la fuerza del fusil la
clase obrera y las demás masas trabajadoras pueden derrotar a la burguesía y la clase
terrateniente armadas; en este sentido cabe afirmar que sólo con el fusil se puede
transformar el mundo entero.
Problemas de la guerra y de la estrategia (6 de noviembre de 1938), Obras Escogidas, tomo
II.
Somos partidarios de la abolición de la guerra; no deseamos la guerra. Pero la guerra
sólo se puede abolir mediante la guerra. Para acabar con los fusiles, se debe empuñar el
fusil.
Ibíd.
La guerra, ese monstruo de matanza entre los hombres, será finalmente liquidada, en un
futuro no lejano, por el progreso de la sociedad humano. Pero sólo hay un medio para
eliminarla: oponer la guerra a la guerra, oponer la guerra revolucionaria a la guerra
contrarrevolucionaria, oponer la guerra revolucionaria nacional a la guerra
contrarrevolucionaria nacional y oponer la guerra revolucionaria de clase a la guerra
contrarrevolucionaria de clase. (...) Cuando la sociedad humana llegue a una etapa en que
sean eliminados las clases y los Estados, ya no habrá guerras, contrarrevolucionarias o
revolucionarias, injustas o justas. Esa será la era de la paz eterna para la humanidad.
Al estudiar las leyes de la guerra revolucionaria partimos de la aspiración a eliminar
todas las guerras. He aquí la línea divisoria entre nosotros, los comunistas, y todas
las clases explotadoras.
Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China (diciembre de 1930 Obras
Escogidas, t. I.
Nuestro país y los demás países socialistas necesitan la paz; también la necesitan los
pueblos de todos los países del mundo. Los únicos que ansían la guerra y no quieren
lapaz son los grupos del capital monopolista del puñado de países imperialistas, que se
enriquecen con la agresión.
Discurso de apertura en el VIII Congreso Nacional del Partido Comunista de China. (15 de
septiembre de 1956).
Para lograr una paz duradera en todo el mundo debemos continuar desarrollando nuestra
amistad y colaboración con todos los países hermanos del campo socialista y reforzar
nuestra unidad con todos los países amantes de la paz. Tenemos que esforzarnos por
establecer relaciones diplomáticas normales, sobre la base del respeto reciproco a la
integridad territorial y a la soberanía de la igualdad de derechos y del provecho mutuo,
con todos los países que deseen vivir en paz con nosotros. Tenemos que prestar activo
apoyo al movimiento de liberación e independencia nacionales en los países de Asia,
Africa y América Latina, así como al movimiento por la paz y a las luchas justas de
todos los países del mundo.
Ibíd.
En cuanto a los países imperialistas, debemos unirnos también con sus pueblos y
esforzarnos por coexistir pacíficamente con estos países, comerciar con ellos y conjurar
toda posible guerra. Sin embargo, de ningún modo debemos abrigar ideas ilusorias respecto
a ellos.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (27 de febrero
de 1957).
Deseamos la paz. Sin embargo, si el imperialismo se empeña en desencadenar una guerra, no
tendremos otra alternativa que tomar la decisión de combatir hasta el final y reemprender
después nuestra construcción. Si se teme la guerra todos los días, qué hacer cuando
ésta finalmente se produzca?
Primeramente, he dicho que el viento del Este prevalece sobre el viento del Oeste y que la
guerra no estallará, y ahora agrego esta explicación acerca de la situación que
surgirá en caso de estallar la guerra. De este modo, ambas posibilidades han sido tomadas
en cuenta.
Intervención en la Conferencia de Representantes de los Partidos Comunistas y Obreros de
Moscú (18 de noviembre de 1957).
En todos los países se discute ahora si estallará o no una tercera guerra mundial.
Frente a esta cuestión, también debemos estar espiritualmente preparados y examinarla de
modo analítico. Estamos resueltamente por la paz y contra la guerra. No obstante, si los
imperialistas insisten en desencadenar una guerra, no debemos sentir temor. Nuestra
actitud ante este asunto es la misma que ante cualquier otro desorden: en primer lugar,
estamos en contra, en segundo, no lo tememos. Después de la Primera Guerra Mundial
apareció la Unión Soviética, con doscientos millones de habitantes; después de la
Segunda Guerra Mundial surgió el campo socialista, que abarca a novecientos millones de
seres. Puede afirmarse que si, a pesar de todo, los imperialistas desencadenan una tercera
guerra mundial, otros centenares de millones pasarán inevitablemente al lado del
socialismo, y a los imperialistas no les quedará ya mucho espacio en el mundo; incluso es
probable que se derrumbe por completo todo el sistema imperialista.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (27 de febrero
de 1957).
Provocar disturbios, fracasar, volver a provocar disturbios, fracasar de nuevo, y así
hasta la ruina: ésta es la lógica de los imperialistas y de todos los reaccionarios del
mundo frente a la causa del pueblo, y nunca marcharán en contra de esta lógica. Esta
esuna ley marxista. Cuando decimos que el imperialismo es feroz, queremos decir que su
naturaleza nunca cambiará, que los imperialistas nunca dejarán de lado sus cuchillas de
carnicero ni se convertirán jamás en Budas, y así hasta su ruina.
Luchar, fracasar, volver a luchar, fracasar de nuevo volver otra vez a luchar, y así
hasta la victoria: ésta es la lógica del pueblo, y él tampoco marchará jamás en
contra de ella. Esta es otra ley marxista. La revolución del pueblo ruso siguió esta
ley, y la ha seguido también la revolución del pueblo chino.
Desechar las ilusiones, prepararse para la lucha (14 de agosto de 1949), Obras Escogidas,
t. IV.
La victoria de ningún modo debe hacernos relajar la vigilancia ante las frenéticas
maquinaciones de los imperialistas y sus lacayos, que tratan de tomar venganza.
Quienquiera que relaje la vigilancia quedará desarmado políticamente y se verá reducido
a una posición pasiva.
Discurso pronunciado en la Reunión Preparatoria de la Nueva Conferencia Consultiva
Política (15 de junio de 1949), Obras Escogidas, t. IV.
Los imperialistas y sus lacayos, los reaccionarios chinos, no se resignarán a su derrota
en esta tierra nuestra.
Seguirán confabulándose para combatir al pueblo chino por todos los medios posibles. Por
ejemplo, enviarán subrepticiamente sus agentes a nuestro país para sembrar discordias y
provocar disturbios. Eso es indudable; jamás se olvidarán de hacerlo. Otro ejemplo: los
imperialistas instigarán a los reaccionarios chinos, e incluso les brindarán el concurso
de sus propias fuerzas, para bloquear los puertos de China. Esto lo harán siempre que les
sea posible. Además, si aún ansían aventuras, enviarán parte de sus tropas a invadir u
hostigar nuestras zonas fronterizas, cosa que tampoco es imposible. Todo esto debemos
tenerlo plenamente en cuenta.
El mundo progresa y el futuro es brillante; nadie puede cambiar esta tendencia general de
la historia. Debemos realizar entre el pueblo una propaganda constante sobre los progresos
del mundo y su futuro luminoso, para que adquiera confianza en la victoria.
Sobre las negociaciones de Chungching (17 de octubre de 1945). Obras Escogidas, t. IV.
Los mandos y combatientes del Ejército Popular de Liberación de ningún modo deben
relajar ni en lo más mínimo su voluntad de combate; toda idea que tienda a relajar la
voluntad de combate o a subestimar al enemigo, es errónea.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central elegido en el VII Congreso
Nacional del Partido Comunista de China (5 de enero de 1949), Obras Escogidas, t. IV.
VI. EL IMPERIALISMO Y TODOS LOS REACCIONARIOS SON TIGRES DE PAPEL
Todos los reaccionarios son tigres de papel. Parecen terribles, pero en realidad no son
tan poderosos. Visto en perspectiva, no son los reaccionarios sino el pueblo quien es
realmente poderoso.
Conversación con la corresponsal norteamericana Anna Louise Strong (agosto de 1946),
Obras Escogidas, t. IV.
Así como en el mundo no hay nada sin doble naturaleza (ésta es la ley de la unidad de
los contrarios), también el imperialismo y todos los reaccionarios tienen un doble
carácter: son a la vez tigres auténticos y tigres de papel. En la historia, antes de
conquistar el Poder y durante algún tiempo después de haberlo conquistado, la clase de
los esclavistas, la clase terrateniente feudal y la burguesía eran vigorosas,
revolucionarias y progresistas; eran tigres auténticos. Pero, con el tiempo, como sus
contrarios--la clase de los esclavos, el campesinado y el proletariado-- crecían y se
fortalecían gradualmente, luchaban contra ellas y se volvían más y más formidables,
estas clases gobernantes se transformaron poco a poco en su reverso, se transformaron en
reaccionarias en retrógradas, en tigres de papel, y finalmente fueron derrocadas, o
serán derrocadas, por el pueblo. Las clases reaccionarias, retrógradas y decadentes
conservaban este doble carácter incluso en la lucha a muerte que el pueblo sostenía
contra ellas. Por una parte, eran tigres auténticos, devoraban a la gente, la devoraban
por millones y decenas de millones. La causa de la lucha popular atravesaba un período de
dificultades y penalidades y un camino lleno de recodos. En China, para destruir la
dominación del imperialismo, el feudalismo y el capitalismo burocrático el pueblo chino
necesitó más de cien años y perdió decenas de millones de vidas antes de lograr la
victoria en 1949. Miren! No eran tigres vivos, tigres de hierro, tigres auténticos? Sin
embargo, al final se transformaron en tigres de papel, tigres muertos, tigres de requesón
de soya. Estos son hechos históricos. No ha visto u oído contar la gente tales hechos?
En verdad ha habido millares y decenas de millares de ellos! Millares y decenas de
millares! Por lo tanto, el imperialismo y todos los reaccionarios, mirados en su esencia,
en perspectiva, desde el punto de vista estratégico, deben ser considerados como lo que
son: tigres de papel. En esto se base nuestro concepto estratégico. Por otra parte,
también son tigres vivos, tigres de hierro, tigres auténticos, que devoran a la gente.
En esto se base nuestro concepto táctico.
Intervención en la reunión del buro Político del Comité Central del Partido Comunista
de China, celebrada en Wuchang (1. de diciembre de 1958), véase la nota explicativa a la
Conversación con la corresponsal norteamericana Anna Louise Strong. Obras Escogidas, t.
IV.
He dicho que todos los reaccionarios, tenidos por fuertes, no son más que tigres de
papel. La razón es que viven divorciados del pueblo. Miren! No era Hitler un tigre de
papel? No fue acaso derribado? También dije que el zar de Rusia, el emperador de China y
el imperialismo japonés fueron todos tigres de papel. Como saben ustedes, todos ellos han
sido derribados. El imperialismo norteamericano no ha sido derribado aún y tiene la bomba
atómica. Estoy seguro de que asimismo será derribado. También es un tigre de papel.
Intervención en la Conferencia de Representantes de los Partidos Comunistas y Obreros de
Moscú (18 de noviembre de 1957).
Levantar una piedra para dejarla caer sobre los propios pies es un dicho con que los
chinos describimos el comportamiento de ciertos estúpidos. Los reaccionarios de todos los
países pertenecen a esta especie de estúpidos. En fin de cuentas, sus persecuciones
contra el pueblo revolucionario no sirven sino para ampliar e intensificar aún más las
revoluciones populares. Acaso las persecuciones del zar de Rusia y Chiang Kai-shek contra
los pueblos revolucionarios no cumplieron precisamente esta función propulsora en las
grandes revoluciones rusa y china?
Discurso en la reunión del Soviet Supremo de la URSS en conmemoración del 40.
aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre (6 de noviembre de 1957).
El imperialismo norteamericano invadió Taiwán, territorio de nuestro país, y lo ocupa
desde hace ya nueve años. Recientemente, ha enviado sus fuerzas armadas a invadir y
ocupar el Líbano. Los EE.UU. han establecido, a lo largo del mundo, centenares de bases
militares en un gran número de países. El territorio chino de Taiwán, el Líbano y
todas las bases militares de los EE.UU. en territorios extranjeros son como dogales
echados al cuello del imperialismo norteamericano. Son los mismos norteamericanos, y nadie
más, quienes fabricaron esos dogales, se los echaron al cuello y entregaron los extremos
de las sogas al pueblo chino, a los pueblos árabes y a los demás pueblos del mundo, que
aman la paz y se oponen a la agresión. Mientras más tiempo permanezcan en esos lugares
los agresores norteamericanos, más irán apretándose los dogales en torno a su cuello.
Discurso en la Conferencia Suprema de Estado (8 de septiembre de 1958).
El imperialismo no vivirá mucho porque perpetra toda clase de infamias. Sostiene con
obstinación a los reaccionarios de los distintos países, hostiles a los pueblos. Ocupa
por la fuerza muchas colonias, semicolonias y bases militares. Amenaza la paz con una
guerra atómica. De esta manera, forzada por el imperialismo, más del 90 por ciento de la
población mundial se está alzando o se alzará en masa a la lucha contra él. Pero el
imperialismo aún está vivo; todavía hace y deshace en Asia, Africa y América Latina.
En el mundo occidental, los imperialistas siguen oprimiendo a las masas populares de sus
propios países. Esta situación ha de cambiar. Es tarea de los pueblos del mundo entero
poner término a la agresión y opresión que realiza el imperialismo, principalmente el
imperialismo norteamericano.
Entrevista con un corresponsal de la Agencia de Noticias Sinjua (29 de septiembre de
1958).
Con su despótica actuación en todas partes, el imperialismo norteamericano se ha
convertido en el enemigo de los pueblos del mundo y se ha aislado cada vez más. Nadie que
se niegue a ser esclavo se dejará atemorizar por las bombas atómicas y de hidrógeno en
manos de los imperialistas norteamericanos. La marejada de indignación de los pueblos del
mundo entero contra los agresores norteamericanos es irresistible. La lucha de los pueblos
del mundo contra el imperialismo norteamericano y sus lacayos logrará indefectiblemente
victorias aún mayores.
Declaraciones de apoyo al pueblo panameño en su justa lucha patriótica contra el
imperialismo norteamericano (12 de enero de 1964).
Si los grupos del capital monopolista de los EE.UU. se obstinan en llevar adelante su
política de agresión y guerra, llegará inevitablemente el día en que sean ahorcados
por los pueblos del mundo. Igual suerte correrán los cómplices de los EE.UU.
Discurso en la Conferencia Suprema de Estado (8 de septiembre de 1958).
En el curso de un largo período hemos llegado a formarnos este concepto para la lucha
contra el enemigo: estratégicamente, debemos desdeñar a todos nuestros enemigos, pero
tácticamente, debemos tomarlos muy en serio. Es decir, al considerar el todo, debemos
despreciar al enemigo, pero tenerlo muy en cuenta en cada una de las cuestiones concretes.
Si no despreciamos al enemigo al considerar el todo, caeremos en el error de oportunismo.
Marx y Engels no eran más que dos personas, pero ya en su tiempo declararon que el
capitalismo seria derribado en todo el mundo. Sin embargo, al enfrentar las cuestiones
concretes y a cada uno de los enemigos en particular, si no los tomamos muy en serio,
cometeremos el error de aventurerismo. En la guerra, las batallas sólo pueden ser dadas
una por una y las fuerzas enemigas, aniquiladas parte por parte. Las fábricas sólo
pueden construirse una a una.
Los campesinos sólo pueden arar la tierra parcela por parcela. Incluso al comer pasa lo
mismo. Desde el punto de vista estratégico, tenemos en poco el comer una comida: estamos
seguros de poder terminarla. Pero en el proceso concreto de comer, lo hacemos bocado por
bocado. No podemos engullir toda una comida de un golpe. Esto se llama solución por
partes. Y en la literatura militar se llama destruir las fuerzas enemigas por separado.
Intervención en la Conferencia de Representantes de los Partidos Comunistas y Obreros de
Moscú (18 de noviembre de 1957).
Estimo que la situación internacional ha llegado ahora a un nuevo punto de viraje.
Actualmente hay dos vientos en el mundo: el viento del Este y el viento del Oeste. Reza un
dicho chino: O el viento del Este prevalece sobre el del Oeste, o el viento del Oeste
prevalece sobre el del Este. Creo que la situación actual se caracteriza por que el
viento del Este prevalece sobre el viento del Oeste. Es decir, las fuerzas del socialismo
ya han llegado a ser abrumadoramente superiores a las del imperialismo.
Ibíd.
VII. ATREVERSE A LUCHAR Y A CONQUISTAR LA VICTORIA
¡Pueblos de todo el mundo, uníos y derrotad a los agresores norteamericanos y a todos
sus lacayos! Pueblos de todo el mundo, tened coraje, atreveos a luchar, desafiad las
dificultades y avanzad en oleadas. Así el mundo entero pertenecerá a los pueblos. Los
monstruos de toda especie serán liquidados.
Declaración en apoyo al pueblo del Congo (L) contra la agresión de Los EE.UU. (28 de
noviembre de 1964).
El Partido Comunista de China, habiendo hecho una apreciación serena de la situación
internacional y nacional a la luz de la ciencia del marxismo-leninismo, comprendía que
todos los ataques de los reaccionarios internos y externos no sólo debían sino que
podían ser desbaratados. Al aparecer en el cielo nubarrones oscuros, señalamos que esto
no era sino un fenómeno temporal, que la oscuridad pasaría pronto y saldría el sol.
La situación actual y nuestras tareas (25 de diciembre de 1947). Obras Escogidas, t. IV.
En la historia de la humanidad, toda fuerza reaccionaria a punto de perecer se lanza
invariablemente a una última y desesperada embestida contra las fuerzas revolucionarias;
a menudo, algunos revolucionarios se dejan engañar durante cierto tiempo por este
poderío aparente que encubre las entrañas podridas, y no logran ver el hecho esencial de
que el enemigo se aproxima a su fin, en tanto que ellos mismos se acercan a la victoria.
El punto de viraje en la Segunda Guerra Mundial (12 de octubre de 1942), Obras Escogidas,
t. III.
Si ellos (el Kuomintang) combaten, los liquidaremos definitivamente. Así es como se
presentan las cosas: si nos atacan y los destruimos, se sentirán satisfechos; si los
destruimos un poco, un poco satisfechos; si los destruimos más, más satisfechos
todavía; si los destruimos por completo, completamente satisfechos. Los problemas de
China son complejos, y nuestros cerebros deben funcionar también con cierta complejidad.
Si nos atacan, combatiremos en respuesta; combatiremos para conquistar la paz.
Sobre Las negociaciones de Chungching (17 de octubre de 1945), Obras Escogidas, t. IV.
Si el enemigo nos ataca y las condiciones son favorables para combatirlo, nuestro Partido
actuará ciertamente en defensa propia para liquidarlo resuelta, definitiva, cabal y
totalmente ( no lanzarse al combate temerariamente, sino con la seguridad de vencer). De
ningún modo debemos dejarnos intimidar par la arrogancia de los reaccionarios.
Circular del Comité Central del Partido Comunista de China sobre Las negociaciones de paz
con el Kuomintang (26 de agosto de 1945), Obras Escogidas, t. IV.
En lo que concierne a nuestro deseo, no quisiéramos combatir ni un solo día. Pero si las
circunstancias nos obligan a luchar, podemos hacerlo hasta el fin.
Conversación con la corresponsal norteamericana Anna Louise Strong (agosto de 1946).
Obras Escogidas, t. IV.
Estamos por la paz. Pero, mientras el imperialismo norteamericano no renuncie a sus
arrogantes e irrazonables exigencias, ni a sus designios siniestros de extender la
agresión, la única decisión posible para el pueblo chino es continuar la lucha al lado
del pueblo coreano. No es que seamos belicistas. Estamos dispuestos a poner fin a la
guerra inmediatamente y dejar los demás problemas para resolverlos más tarde. Pero el
imperialismo norteamericano no quiere hacerlo así. Pues bien, que continúe el combate!
Estamos preparados para combatir al imperialismo norteamericano cuantos años desee,
combatirlo hasta que quiera parar, hasta la victoria completa de los pueblos chino y
coreano.
Discurso pronunciado en la IV Sesión del Primer Comité Nacional de la Conferencia
Consultiva Política del Pueblo Chino (7 de febrero de 1953).
Debemos extirpar de nuestras files toda idea que sea expresión de flaqueza e impotencia.
Es erróneo todo punto de vista que sobreestime la fuerza del enemigo y subestime la del
pueblo.
La situación actual y nuestras tareas (25 de diciembre de 1947), Obras Escogidas, t. IV.
Los pueblos y naciones oprimidos no deben, en modo alguno, confiar su liberación a la
sensatez del imperialismo y sus lacayos. Sólo podrán lograr la victoria fortaleciendo su
unidad y perseverando en su lucha.
Declaración contra la agresión al Sur de Vietnam y la matanza de su pueblo por la
camarilla EE.UU.-Ngo Dinh Diem (29 de agosto de 1963).
Sea cual fuere el momento en que estalle esta guerra civil de amplitud nacional, debemos
encontrarnos bien preparados. Si se produce pronto, digamos mañana por la mañana,
también tenemos que estar preparados. Ese es el primer punto. En la actual situación
internacional y nacional es posible que durante algún tiempo la guerra civil se mantenga
limitada y con un carácter local. Ese es el segundo punto. Para lo primero debemos
prepararnos, lo segundo es lo que existe desde hace tiempo. En resumen, debemos estar
preparados. Si lo estamos, podremos afrontar apropiadamente toda clase de situaciones
complicadas.
La situación y nuestra política después de la victoria en la Guerra de Resistencia
contra el Japón (13 de agosto de 1945), Obras Escogidas, t. IV.
VIII. LA GUERRA POPULAR
La guerra revolucionaria es la guerra de las masas, y sólo puede realizarse movilizando a
las masas y apoyándose en ellas.
Preocupémonos par el bienestar de las masas, prestemos atención a nuestros métodos de
trabajo (27 de enero de 1934), Obras Escogidas, t. I.
Cuál es la verdadera muralla de hierro? Son las masas, los millones y millones de hombres
que apoyan con toda sinceridad la revolución. Esta es la verdadera muralla de hierro, que
ninguna fuerza podrá romper, podrá en absoluto romper. La contrarrevolución no logrará
destruirnos; por el contrario, nosotros la destruiremos a ella. Uniendo a los millones y
millones de hombres del pueblo en torno al gobierno revolucionario y desarrollando nuestra
guerra revolucionaria, podremos aniquilar toda contrarrevolución y tomar el Poder en toda
China.
Ibíd.
El más rico manantial de fuerza para librar la guerra está en las masas populares. El
Japón se atreve a atropellarnos principalmente porque las masas populares de China no
están organizadas. Cuando este defecto sea superado, el agresor japonés se verá rodeado
por los centenares de millones de hombres de nuestro pueblo en pie, y, como un búfalo
salvaje que irrumpe en un cerco de fuego, se estremecerá de pavor a nuestras solas voces
y morirá abrasado en las llamas.
Sobre la guerra prolongada (mayo de 1938), Obras Escogidas, t. II.
Como los imperialistas cometen tantos atropellos contra nosotros, tenemos que tratarlos
con toda seriedad. No solamente debemos poseer un poderoso ejército regular, sino
también organizar contingentes de milicia popular en todas partes, de modo que los
imperialistas, en caso de agredirnos, difícilmente puedan moverse un solo palmo en
nuestro país.
Entrevista con un corresponsal de la Agencia de Noticias Sinjua (29 de septiembre de
1958).
Desde el punto de vista de la guerra revolucionaria en su conjunto, la guerra de
guerrillas populares y las operaciones del Ejército Rojo, que es la fuerza principal, se
complementan como las dos manos del hombre. Contar sólo con la fuerza principal, o sea,
el Ejército Rojo, sin desarrollar la guerra popular de guerrillas, significaría luchar
con una solo mano. En términos concretas, y especialmente desde el punto de vista de las
operaciones militares, cuando hablamos de la población de la base de apoyo como un
factor, queremos decir que contamos con un pueblo armada. Esta es la razón fundamental
por la cual el enemigo considera peligroso aproximarse a nuestra base de apoyo.
Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China. (diciembre de 1936), Obras
Escogidas, t. I.
No cabe duda que el desenlace de una guerra está determinado principalmente por las
condiciones militares, políticos, económicas y naturales en que se encuentra cada una de
las dos partes beligerantes. Pero no sólo por ellas; está determinado también por la
capacidad subjetiva de las partes beligerantes para dirigir la guerra. Un jefe militar no
puede pretender ganar la guerra traspasando los limites impuestos por las condiciones
materiales, pero si puede y debe esforzarse par vencer dentro de tales límites. El
escenario de acción para un jefe militar está construido sobre las condiciones
materiales objetivas, pero en este escenario puede dirigir magnificas acciones de épica
grandiosidad.
Ibíd.
El objetivo de la guerra no es otro que conservar las fuerzas propias y destruir las
enemigas (destruir las fuerzas enemigas significa desarmarlas o privarlas de su capacidad
para resistir, y no significa aniquilarlas todas físicamente). En las guerras antiguas,
se usaban la lanza y el escudo: la lanza para atacar y destruir las fuerzas enemigas, y el
escudo para defenderse y conservarse a si mismo. Hasta hoy, las armas no son más que una
extensión de la lanza y el escudo. El bombardero, la ametralladora, el cañón de largo
alcance y los gases tóxicos son desarrollos de la lanza, en tanto que el refugio
antiaéreo, el casco de acero, las defensas de hormigón y la careta antigás, lo son del
escudo. El tanque es una nueva arma que combina las funciones de la lanza y el escudo. El
ataque es el medio principal para destruir las fuerzas enemigas, pero no se puede
prescindir de la defensa. El ataque se realiza con el objetivo inmediato de aniquilar las
fuerzas del enemigo, pero al mismo tiempo para conservar las fuerzas propias, porque si no
aniquilas al enemigo, serás aniquilado. La defensa tiene como objetivo inmediato
conservar las fuerzas propias, pero al mismo tiempo es un media de complementar el ataque
o prepararse para pasar al ataque. La retirada pertenece a la categoría de la defensa y
es una continuación de ésta, en tanto que la persecución es una continuación del
ataque. Hay que señalar que la destrucción de las fuerzas enemigas es el objetivo
primario de la guerra y la conservación de las fuerzas propias, el secundario, porque
sólo se puede conservar eficazmente las fuerzas propias destruyendo las enemigas en gran
número. Por lo tanto, el ataque, como media principal para destruir las fuerzas del
enemigo, es lo primario, en tanto que la defensa, como media auxiliar para destruir las
fuerzas enemigas y como uno de los medios para conservar las fuerzas propias, es lo
secundario. Es cierto que en la práctica de la guerra, la defensa desempeña el papel
principal en muchas ocasiones, mientras que en las demás lo desempeña el ataque, pero si
la guerra se considera en su conjunto, el ataque sigue siendo lo primario. Sobre la guerra
prolongada (mayo de 1938), Obras Escogidas, t. II.
Todos los principios orientadores de las operaciones militares provienen de un solo
principio básico: esforzarse al máximo par conservar las fuerzas propias y destruir las
del enemigo. (...) Cómo explicar entonces la promoción del espíritu heroico de
autosacrificio en la guerra? Toda guerra impone un precio, a veces sumamente elevado. No
se contradice esto con el principio de conservar las fuerzas propias? En rigor no hay
contradicción alguna; para decirlo con mayor exactitud, los dos aspectos son contrarios
que se complementan. Porque el sacrificio es necesario no sólo para aniquilar las fuerzas
del enemigo, sino también para conservar las propias; la no conservación (sacrificio o
pago del precio) parcial y temporal es indispensable para la conservación permanente de
las fuerzas propias en su conjunto. De este principio básico se desprende la serie de
principios que guían todas las operaciones militares, desde los principios de tiro
(ponerse a cubierto para conservarse y emplear al máximo la potencia de fuego para
aniquilar al enemigo) hasta los principios estratégicos: todos ellos están impregnados
del espíritu de ese principio fundamental. Todos los principios relativos a la técnica
militar, a la táctica, a las campañas y a la estrategia, están orientados a asegurar la
realización de este principio básico. El principio de conservar las propias fuerzas y
destruir las del enemigo es la base de todos los principios militares.
Problemas estratégicos de la guerra de guerrillas contra el Japón. (mayo de 1938) Obras
Escogidas, t. II.
He aquí nuestros principios militares:
1. Asestar golpes primero a las fuerzas enemigas dispersas y aisladas, y luego a las
fuerzas enemigas concentradas y poderosas.
2. Tomar primero las ciudades pequeñas y medianas y las vastas zonas rurales, y luego las
grandes ciudades.
3. Tener por objetivo principal el aniquilamiento de la fuerza viva del enemigo y no el
mantenimiento o conquista de ciudades o territorios. El mantenimiento o conquista de una
ciudad o un territorio es el resultado del aniquilamiento de la fuerza viva del enemigo,
y, a menudo, una ciudad o territorio puede ser mantenido o conquistado en definitiva sólo
después de cambiar de manos repetidas veces.
4. En cada batalla, concentrar fuerzas absolutamente superiores (dos, tres, cuatro y en
ocasiones hasta cinco o seis veces las fuerzas del enemigo), cercar totalmente las fuerzas
enemigas y procurar aniquilarlas por completo, sin dejar que nadie se escape de la red. En
circunstancias especiales, usar el método de asestar golpes demoledores al enemigo, esto
es, concentrar todas nuestras fuerzas para hacer un ataque frontal y un ataque sobre uno o
ambos flancos del enemigo, con el propósito de aniquilar una parte de sus tropas y
desbaratar la otra, de modo que nuestro ejército pueda trasladar rápidamente sus fuerzas
para aplastar otras tropas enemigas.
Hacer lo posible par evitar las batallas de desgaste, en las que lo ganado no compensa lo
perdido o sólo resulta equivalente. De este modo, aunque somos inferiores en el conjunto
(hablando en términos numéricos), somos absolutamente superiores en cada caso y en cada
batalla concreta, y esto nos asegura la victoria en las batallas. Con el tiempo,
llegaremos a ser superiores en el conjunto y finalmente liquidaremos a todas las fuerzas
enemigas.
5. No dar ninguna batalla sin preparación, ni dar ninguna batalla sin tener la seguridad
de ganarla; hacer todos los esfuerzos para estar bien preparados para cada batalla, hacer
todo lo posible para que la correlación existente entre las condiciones del enemigo y las
nuestras nos asegure la victoria.
6. Poner en pleno juego nuestro estilo de lucha: valentía en el combate, espíritu de
sacrificio, desprecio a la fatiga y tenacidad en los combates continuos (es decir,
entablar combates sucesivos en un corto lapso y sin tomar repose).
7. Esforzarse por aniquilar al enemigo en la guerra de maniobras. Al mismo tiempo, dar
importancia a la táctica de ataque a posiciones con el propósito de apoderarse de los
puntos fortificados y ciudades en manos del enemigo.
8. Con respecto a la toma de las ciudades, apoderarse resueltamente de todos los puntos
fortificados y ciudades débilmente defendidas por el enemigo. Apoderarse, en el momento
conveniente y si las circunstancias lo permiten, de todos los puntos fortificados y
ciudades que el enemigo defienda con medianas fuerzas. En cuanto a los puntos fortificados
y ciudades poderosamente defendidos por el enemigo, tomarlos cuando las condiciones para
ello hayan madurado.
9. Reforzar nuestro ejército con todas las armas y la mayor parte de los hombres
capturados al enemigo. La fuente principal de los recursos humanos y materiales para
nuestro ejército está en el frente.
10. Aprovechar bien el intervalo entre dos campañas para que nuestras tropas descansen,
se adiestren y consoliden. Los períodos de descanso, adiestramiento y consolidación no
deben, en general, ser muy prolongados para no dar, hasta donde sea posible, ningún
respiro al enemigo. Estos son los principales métodos que emplea el Ejército Popular de
Liberación para derrotar a Chiang Kai-shek. Han sido forjados por el Ejército Popular de
Liberación en largos años de lucha contra los enemigos nacionales y extranjeros, y
corresponden completamente a nuestra situación actual. (...) Nuestra estrategia y
táctica se basan en la guerra popular y ningún ejército antipopular puede utilizarlas.
La situación actual y nuestras tareas. (25 de diciembre de 1947), Obras Escogidas, t. IV.
Sin preparación, la superioridad de fuerzas no es superioridad real ni puede haber
tampoco iniciativa. Sabiendo esta verdad, una fuerza inferior pero bien preparada, a
menudo puede derrotar a una fuerza enemiga superior mediante ataques por sorpresa.
Sobre la guerra prolongada. (mayo de 1938), Obras Escogidas, t. II.
IX. EL EJERCITO POPULAR
Sin un ejército popular, nada tendrá el pueblo.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas, t. III.
Este ejército es fuerte porque todos sus hombres poseen una disciplina consciente; ellos
se han unido y luchan, no por los intereses privados de unos cuantos individuos o de un
estrecho grupo, sino por los intereses de las amplias masas populares y de toda la
nación. El único propósito de este ejército es mantenerse firmemente junta al pueblo
chino y servirlo de todo corazón.
Ibíd.
El Ejército Rojo de China es una organización armada que ejecuta las tareas políticas
de la revolución. Especialmente en el momento actual, el Ejército Rojo de ningún modo
debe limitarse a combatir; además de combatir para destruir las fuerzas militares del
enemigo, debe tomar sobre sí importantes tareas, tales como hacer propaganda entre las
masas, organizar a las masas, armarlas, ayudarlas a establecer el Poder revolucionario, y
hasta establecer organizaciones del Partido Comunista.
El Ejército Rojo no combate meramente por combatir, sino para hacer propaganda entre las
masas, organizar a las masas, armarlas y ayudarlas a establecer el Poder revolucionario.
Sin estos objetivos, el combate perderá su sentido, y el Ejército Rojo, su razón de
ser.
Sobre la rectificación de las ideas erróneas en el Partido (diciembre de 1929), Obras
Escogidas, t. I.
El Ejército Popular de Liberación es siempre un destacamento de combate. Aun después de
la victoria nacional, continuará siéndolo durante el período histórico en que aún no
hayan sido abolidas las clases en nuestro país y exista en el mundo el sistema
imperialista. Respecto a este punto no debe haber ningún malentendido ni vacilación.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central elegido en el VII Congreso
Nacional del Partido Comunista de China (5 de marzo de 1949), Obras Escogidas, t. IV.
Tenemos un ejército de combate y un ejército de trabajo. Nuestro ejército de combate lo
constituyen el VIII Ejército y el Nuevo 4. Cuerpo de Ejército. No obstante, incluso este
ejército de combate cumple dos tareas: combate y se dedica a la producción. Contando con
estos dos ejércitos, y siendo el ejército de combate diestro en ambas tareas y en el
trabajo de masas, superaremos nuestras dificultades y derrotaremos al imperialismo
japonés.
Organicémonos (29 de noviembre de 1943), Obras Escogidas, tomo III.
Nuestra defensa nacional será consolidada y no permitiremos que ningún imperialista
vuelva a invadir nuestro territorio. Nuestras fuerzas armadas populares deben ser
conservadas y ampliadas sobre la base del valeroso y probado Ejército Popular de
Liberación. Dispondremos no sólo de un poderoso ejército, sino también de una
aviación y una marina poderosas.
Discurso de apertura en la I Sesión Plenaria de la Conferencia Consultiva Política del
Pueblo Chino (21 de septiembre de 1949).
Nuestro principio es: el Partido manda al fusil, y jamás permitiremos que el fusil mande
al Partido.
Problemas de la guerra y de la estrategia (6 de noviembre de 1938), Obras Escogidas, tomo
II.
Todos nuestros mandos y combatientes deben tener siempre en cuenta que somos el gran
Ejército Popular de Liberación, ejército dirigido par el gran Partido Comunista de
China. A condición de que observemos constantemente las directivos del Partido,
alcanzaremos la victoria.
Manifiesto del Ejército Popular de Liberación de China. (octubre de 1947), Obras
Escogidas, t. IV.
X. LA DIRECCION DE LOS COMITES DEL PARTIDO
El sistema de comités del Partido es una importante institución partidaria que garantiza
la dirección colectiva e impide que una sola persona acapare la gestión de los asuntos.
Recientemente, se ha averiguado que en algunos organismos dirigentes (desde luego, no en
todos) es práctica habitual que una sola persona acapare la gestión de los asuntos y
resuelva los problemas importantes. En lugar de hacerlo la reunión del comité del
Partido, una sola persona decide la solución de los problemas importantes, y los miembros
del comité están allí únicamente para cubrir las formalidades. Las divergencias entre
los miembros del comité no logran resolverse y se dejan pendientes por largo tiempo. Los
miembros del comité del Partido mantienen entre sí una unidad sólo formal, y no real.
Hay que cambiar esta situación. En adelante, es necesario establecer un sano sistema de
reuniones del comité del Partido en todas partes, desde los burós del Comité Central
hasta los comités de prefectura del Partido, desde los comités de frente hasta los
comités de brigada, así como en los órganos del Partido de las zonas militares
(subcomisiones de la Comisión Militar Revolucionaria o grupos dirigentes) y en los grupos
dirigentes del Partido en los organismos gubernamentales, organizaciones populares,
agencia de noticias y periódicos. Todos los problemas de importancia (no, desde luego,
los problemas"insignificantes ni aquéllos cuya solución, ya discutida y acordada en
las reuniones, sólo necesita ponerse en práctica) deben someterse al comité para su
discusión, de modo que los miembros del comité presentes expresen sin reservas su
opinión y lleguen a claras y precisas decisiones, que luego serán ejecutadas por los
miembros correspondientes. (...) Las reuniones del comité del Partido deben ser de dos
clases, que no hay que confundir: reuniones del comité permanente y sesiones plenarias.
Además, es necesario cuidar que entre la dirección colectiva y la responsabilidad
personal no se exagere una de ellas desatendiendo la otra. En el ejército, los jefes
tienen derecho a tomar decisiones de urgencia durante las operaciones y cuando las
circunstancias lo exigen.
Sobre el fortalecimiento del sistema de comités del Partido. (20 de septiembre de 1948),
Obras Escogidas, t. IV.
El secretario de un comité del Partido debe saber actuar como un buen jefe de escuadra.
Un comité del Partido tiene de diez a veinte miembros; es como una escuadra del
ejército, y el secretario, como el jefe de la escuadra. Por cierto, no es fácil dirigir
bien esta escuadra. Cada buró o subburó del Comité Central dirige actualmente una vasta
región y asume tareas muy pesadas. Dirigir no significa tan sólo decidir la orientación
general y las medidas políticas específicas, sino también establecer los métodos de
trabajo correctos. Aun cuando sean correctas la orientación general y las medidas
políticas específicas, pueden surgir complicaciones si se desatienden los métodos de
trabajo. Para cumplir su tarea de dirección, un comité del Partido debe apoyarse en los
hombres de la escuadra y hacerles desempeñar plenamente su papel. Para ser un buen jefe
de escuadra, el secretario debe estudiar mucho e investigar a fondo. Al secretario o
subsecretario le será difícil dirigir bien a los hombres de la escuadra si no se
preocupa de realizar una labor de propaganda y organización entre ellos, si no sabe
mantener buenas relaciones con los miembros del comité ni estudia cómo conducir con
éxito las reuniones. Si los hombres de la escuadra no marchan a compás, que ni piensen
en dirigir decenas de millones de personas en el combate y en la construcción! Claro
está que las relaciones entre el secretario y los miembros del comité se fundan sobre el
principio de que la minoría debe someterse a la mayoría y, por lo tanto, difieren de las
relaciones entre un jefe de escuadra y sus hombres. Decimos esto sólo a modo de
analogía.
Métodos de trabajo de los comités del Partido (13 de marzo de 1949), Obras Escogidas, t.
IV.
Colocar los problemas sobre la mesa. Esto lo deben hacer no sólo el jefe de la escuadra,
sino también los miembros del comité. No se debe hablar a espaldas de la gente. Cuando
surge algún problema, hay que celebrar una reunión, colocar el problema sobre la mesa
para discutirlo y tomar decisiones, y el problema será resuelto. Si existen problemas y
no se colocan sobre la mesa permanecerán sin resolver por largo tiempo y hasta seguirán
pendientes durante años. Entre el jefe de la escuadra y los miembros del comité debe
haber mutua comprensión. Nada hay más importante que la comprensión, el apoyo y la
amistad entre el secretario y los miembros del comité, entre el Comité Central y sus
burós, así como entre éstos y los comités regionales del Partido.
Ibíd.
Intercambiar informaciones. Esto quiere decir que los miembros de un comité del Partido
deben mantenerse mutuamente informados e intercambiar opiniones sobre los asuntos que
hayan llegado a su conocimiento. Esto es de gran importancia para lograr un lenguaje
común. Algunos no lo hacen así y, como los vecinos de que habla Laotsi, no se visitan
durante toda la vida, aunque cada uno oye el canto de los gallos y el ladrido de los
perros de los otros. El resultado es que carecen de un lenguaje común.
Ibíd.
Consultar a los subordinados sobre lo que no se comprenda o no se conozca, y no expresar
con ligereza aprobación o desaprobación. (...)
Nunca debemos fingir saber lo que no sabemos; no hay que sentir vergüenza de consultar a
los de abajo, por el contrario, debemos escuchar las opiniones de los cuadros de los
niveles inferiores. Ser alumno antes de llegar a ser maestro. Consultar a los cuadros de
abajo antes de dar órdenes.
(...) Lo que dicen los cuadros inferiores puede ser correcto y puede no serlo; es preciso
analizarlo. Debemos escuchar las opiniones justas y actuar en concordancia con ellas.
(...) Hay que escuchar también las opiniones equivocadas de abajo y es erróneo no
prestarles ninguna atención; pero, en vez de seguirlas, es necesario criticarlas.
Ibíd.
Aprender a tocar el piano. Al tocar el piano se mueven los diez dedos; no se puede mover
sólo algunos y no los demás. No obstante, si pulsamos el teclado con los diez dedos a la
vez, no saldrá ninguna melodía. Para producir buena música, los diez dedos deben
moverse de manera rítmica y coordinada. El comité del Partido debe asir firmemente la
tarea central y, al mismo tiempo, desplegar en torno a ésta el trabajo en otros terrenos.
En la actualidad, tenemos que preocuparnos de muchos campos; debemos atender al trabajo en
todas las regiones, unidades militares y departamentos, y no fijar nuestra atención
únicamente en algunos problemas, dejando de lado los demás. Dondequiera que haya un
problema, tenemos que pulsar la tecla correspondiente: éste es un método que debemos
dominar. Algunos tocan bien el piano y otros mal, y hay una gran diferencia entre las
melodías que producen unos y otros. Los camaradas de los comités del Partido deben
aprender a tocar el piano bien.
Ibíd.
Hacer firmemente. Es decir, el comité del Partido no sólo debe hacer sus tareas
principales sino que las debe hacer firmemente. Se puede empuñar algo sólo cuando se lo
agarra con firmeza, sin aflojar en lo más mínimo. Hacer, pero no firmemente, es lo mismo
que no hacer. Naturalmente, no se puede empuñar nada con la mano abierta. Tampoco se
empuña nada cuando se cierra la mano como para tomar algo, sin apretarla con fuerza.
Algunos de nuestros camaradas toman en sus manes las tareas principales, pero no lo hacen
con fuerza y, por eso, no pueden realizar un buen trabajo. No asir, no se puede; asir sin
firmeza, tampoco.
Ibíd.
Tener las cifras en la cabeza. Es decir, debemos prestar atención al aspecto cuantitativo
de una situación o problema y hacer un análisis cuantitativo básico. Toda calidad se
manifiesta en una cantidad determinada, sin cantidad no puede haber calidad. Hasta la
fecha, muchos de nuestros camaradas todavía no comprenden que deben prestar atención al
aspecto cuantitativo de las cosas: las estadísticas básicas, los principales porcentajes
y los límites cuantitativos que determinan las calidades de las cosas. No tienen las
cifras en la cabeza y, en consecuencia, no pueden evitar errores.
Ibíd.
Bando a la población. Hay que anunciar con anticipación las reuniones; esto es como
colocar un bando a la población, para que todo el mundo sepa qué se va a discutir y qué
problemas hay que resolver y pueda prepararse con tiempo. En algunos lugares se convocan
reuniones de cuadros sin tener listos de antemano los informes ni los proyectos de
resolución, y se los improvisa, mal que bien, cuando ya han llegado los participantes;
esto recuerda el dicho: Han llegado las tropas y los caballos, pero no está lista la
comida ni el forraje. Eso no es bueno. No hay que apresurarse a convocar una reunión si
no se ha preparado bien.
Ibíd.
Menos pero mejores tropas, y una administración más simple. Charlas, discursos,
artículos y resoluciones, todo debe ser claro y conciso. Del mismo modo, las reuniones no
deben ser demasiado largas.
Ibíd.
Prestar atención a unirse en el trabajo con los camaradas cuyas opiniones difieren de las
propias. Hay que tener presente este principio tanto en los organismos locales como en el
ejército. Esto también se aplica a nuestras relaciones con las personas no
pertenecientes al Partido. Hemos venido desde todos los rincones del país y debemos saber
unirnos en el trabajo no sólo con los camaradas que comparten nuestras opiniones, sino
también con los que sostienen opiniones diferentes.
Ibíd.
Guardarse de la arrogancia. Este es un problema de principio para todo dirigente, y es
también una importante condición para mantener la unidad. No deben ser arrogantes ni
siquiera quienes no hayan cometido errores graves y hayan logrado grandes éxitos en su
trabajo.
Ibíd.
Trazar dos líneas divisorias. Primero, entre la revolución y la contrarrevolución,
entre Yenán y Sían*. Algunos no comprenden que es preciso trazar esta línea divisoria.
Por ejemplo, cuando combaten el burocratismo, hablan de Yenán como si aquí no hubiera
nada bueno, y no hacen la comparación ni la distinción entre el burocratismo en Yenán y
el burocratismo en Sían. Cometen así un error fundamental. Segundo, dentro de las filas
de la revolución es necesario hacer una clara distinción entre lo justo y lo erróneo,
entre los éxitos y las deficiencias, y, además, poner en claro cuál de los dos aspectos
es el principal y cuál el secundario. Por ejemplo, ¿representan los éxitos el 30 ó el
70 por ciento? No está bien subestimarlos, tampoco lo está exagerarlos. Hay que evaluar
en forma global el trabajo de una persona y establecer si sus éxitos representan el 30
por ciento y sus errores el 70 por ciento, o a la inversa. Si los éxitos llegan al 70 por
ciento, el trabajo de dicha persona debe ser aprobado en lo esencial. Sería enteramente
incorrecto considerar los errores como lo principal cuando lo son, en realidad, los
éxitos. Al examinar los problemas nunca debemos olvidarnos de trazar estas dos líneas
divisorias: entre la revolución y la contrarrevolución, entre los éxitos y las
deficiencias. Si tenemos presentes estas dos líneas divisorias, las cosas marcharán
bien; de otro modo confundiremos la naturaleza de los problemas. Desde luego, establecer
bien estas líneas divisorias requiere estudio y análisis cuidadosos. Debemos adoptar una
actitud de análisis y estudio hacia cada persona y cada cuestión.
Ibíd.
[* Yenán fue la sede del Comité Central del Partido Comunista de China desde enero de
1937 a marzo de 1947; Sian era el centro de la dominación reaccionaria del Kuomintang en
el Noroeste de China. El camarada Mao Tse-tung cita aquí las dos ciudades como símbolos
de la revolución y de la contrarrevolución.]
En el plano orgánico, se asegurará la democracia bajo una dirección centralizada. Esto
se realizará conforme a las siguientes líneas:
1. Los organismos dirigentes del Partido, a fin de erigirse en auténticos centros de
dirección, deben trazar una línea correcta de orientación y encontrar soluciones cuando
surgen problemas.
2. Los organismos superiores deben conocer bien la situación de los organismos inferiores
y la vida de las masas, a fin de tener una base objetiva para dirigir con acierto.
3. Ningún organismo del Partido, cualquiera que sea su nivel, debe resolver los problemas
a la ligera. Toda decisión, una vez adoptada, debe ponerse en práctica con firmeza.
4. Todas las decisiones de alguna importancia de los organismos superiores del Partido,
serán transmitidas cuanto antes a los organismos inferiores y a los militantes de filas
del Partido.
(...).
5. Los organismos inferiores y los militantes de filas del Partido deben discutir en
detalle las directivas de los organismos superiores, con el objeto de comprender a fondo
su significado y determinar los métodos para llevarlas a efecto.
Sobre la rectificación de las ideas erróneas en el Partido (diciembre de 1929), Obras
Escogidas, t. I.
XI. LINEA DE MASAS
El pueblo, y sólo el pueblo, es la fuerza motriz que hace la historia mundial.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas, t. III.
Las masas son los verdaderos héroes, en tanto que nosotros somos a menudo pueriles y
ridículos; sin comprender esto, no podremos adquirir ni los conocimientos más
elementales.
Prefacio y epílogo a 'Investigación rural' (marzo y abril de 1941), Obras Escogidas,
tomo III.
Las masas populares poseen un poder creador ilimitado. Pueden organizarse y dirigir sus
esfuerzos hacia los lugares y sectores de trabajo donde puedan poner en pleno juego su
energía; pueden dirigir sus esfuerzos, tanto en extensión como en profundidad , hacia la
producción y crear para sí un creciente número de instituciones de bienestar.
Nota de introducción al articulo El excedente de mano de obra ha encontrado una salida
(1955), El auge socialista en el campo chino.
El actual ascenso del movimiento campesino es un acontecimiento grandioso. Dentro de poco,
centenares de millones de campesinos en las provincias del centro, el Sur y el Norte de
China se levantarán como una tempestad, un huracán, una fuerza tan impetuosa y violenta
que nada, por poderoso que sea, podrá contener. Romperán todas las trabas y se lanzarán
por el camino de la liberación. Sepultarán a todos los imperialistas, caudillos
militares, funcionarios corruptos, déspotas locales y shenshi malvados*. Todos los
partidos y camaradas revolucionarios serán sometidos a prueba ante los campesinos y
tendrán que decidir a qué lado colocarse. Hay tres alternativas. Ponerse al frente de
ellos y dirigirlos? Quedarse a su zaga gesticulando y criticando? Salirles al paso y
combatirlos? Cada chino es libre de optar entre estas tres alternativas, pero los
acontecimientos le obligarán a elegir rápidamente.
[ Los déspotas locales y los shenshi malvados eran los terratenientes campesinos ricos,
funcionarios retirados u hombres ricos en la vieja sociedad china quienes, aprovechándose
de su influencia y poder, hacían y deshacían a su antojo en el campo o la ciudad.. Como
representantes políticos de la clase terrateniente en las localidades controlaban el
Poder local y manejaban los pleitos judiciales, se entregaban a la corrupción y llevaban
una vida disoluta, cometían toda clase de fechorías y oprimían cruelmente al pueblo.]
Informe sobre la investigación del movimiento campesino en Junán (marzo de 1927). Obras
Escogidas. t. I.
El auge de la transformación social en el campo, de la cooperativización agrícola, se
observa ya en algunas zonas y pronto se extenderá a todo el país. Se trata de un vasto
movimiento revolucionario socialista que abarca a más de quinientos millones de
habitantes rurales, movimiento de singular importancia mundial. Debemos dirigirlo de
manera activa, entusiasta y sistemática, y no hacerlo retroceder por un medio u otro. En
el curso del movimiento se producen inevitablemente ciertas desviaciones, lo cual es
comprensible, y no será difícil corregirlas. Los defectos o errores que se observen
entre los cuadros y los campesinos, pueden ser superados o subsanados por ellos si les
brindamos una ayuda activa.
Sobre el problema de la cooperativización agrícola (31 de julio de 1955).
Existe latente en las masas un entusiasmo inagotable por el socialismo. Los que sólo
saben seguir los caminos rutinarios aun en un periodo revolucionario, son absolutamente
incapaces de percibir este entusiasmo. Están ciegos, todo es tinieblas delante suyo. A
veces llegan hasta llamar erróneo a lo justo y confundir lo negro con lo blanco. Acaso
son pocas las personas de este tipo con que nos hemos encontrado? Los que sólo saben
seguir los caminos trillados subestiman invariablemente el entusiasmo del pueblo. Cuando
aparece una cosa nueva, la desaprueban y se precipitan a combatirla para admitir más
tarde su derrota y hacerse un poco de autocrítica. Pero, ante la próxima cosa nueva,
repiten de punta a cabo el mismo proceso. Esta es su manera de actuar frente a toda cosa
nueva. Tales personas se ven siempre en la pasividad, nunca avanzan en los momentos
críticos, y siempre hay que propinarles un fuerte empujón para que den un paso adelante.
Nota de introducción al articulo Este cantón consumó la cooperativización en dos años
(1955). El auge socialista en el campo chino.
Durante más de veinte años, nuestro Partido ha llevado adelante diariamente el trabajo
de masas, y desde hace más de diez años, viene hablando a diario de la línea de masas.
Siempre hemos sostenido que la revolución debe apoyarse en las masas populares y contar
con la participación de todos, y nos hemos opuesto a que se confíe sólo en unas cuantas
personas que dictan órdenes. Sin embargo, algunos camaradas todavía no aplican a fondo
la línea de masas en su trabajo; todavía se apoyan sólo en unas pocas personas y
trabajan en un frío y quieto aislamiento. Una de las razones es que, cualquier cosa que
hagan, nunca se muestran dispuestos a explicarla a los que ellos dirigen, y no saben cómo
despertar su iniciativa y energía creadora. Subjetivamente, quieren que todos participen
en el trabajo, pero no les dan a conocer lo que deben hacer ni la forma de hacerlo. De
esta manera, cómo puede esperarse que todos se pongan en movimiento y que las cosas se
hagan bien? Para resolver este problema, lo esencial es, naturalmente, llevar a cabo una
educación ideológica en el espíritu de la línea de mesas; al mismo tiempo, es
necesario enseñar a esos camaradas muchos métodos concretes de trabajo.
Charla a Los redactores del Diario de Shansí-Suiyuán (2 de abril de 1948). Obras
Escogidas, t. IV.
La experiencia de los últimos veinticuatro años nos demuestra que toda tarea, política
y estilo de trabajo correctos responden a las demandas de las masas en un tiempo y lugar
determinados y nos unen con ellas, y que toda tarea, política y estilo de trabajo
incorrectos van en contra de las demandas de las masas en determinado tiempo y lugar y nos
apartan de ellas. Enfermedades tales como el dogmatismo, el empirismo, el autoritarismo,
el seguidismo, el sectarismo, el burocratismo y la arrogancia en el trabajo son
indefectiblemente perjudiciales e intolerables y toda persona que las padezca tiene que
superarlas, porque ellas nos alejan de las masas.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas, t. III.
Para mantenernos vinculados con las masas, debemos actuar de acuerdo con sus necesidades y
deseos. En todo trabajo que se realice para las masas, se requiere partir de sus
necesidades y no del buen deseo de un individuo. Sucede con frecuencia que objetivamente
las masas necesitan un cambio determinado, pero que subjetivamente no tienen todavía
conciencia de esa necesidad y no están dispuestas o decididas a realizarlo. En tales
circunstancias, debemos esperar con paciencia. No debemos realizar el cambio hasta que,
por efecto de nuestro trabajo, la mayor parte de las masas haya adquirido conciencia de la
necesidad de ese cambio y tenga el deseo y la decisión de hacerlo. De otro modo, nos
aislaremos de las masas. Todo trabajo que requiera la participación de las masas
resultará ser una mera formalidad y terminará en el fracaso si las masas no están
conscientes de la necesidad de ese trabajo ni se muestran dispuestas a participar en él.
(...) He aquí dos principios: uno es las necesidades reales de las masas, y no
necesidades imaginadas par nosotros, y el otro, el deseo de las masas y la decisión que
toman ellas mismas y no la que tomemos nosotros en su lugar.
El frente único en el trabajo cultural (30 de octubre de 1944) Obras Escogidas. t. III.
Nuestro Congreso debe llamar a todo el Partido a mantenerse vigilante y velar porque
ningún camarada en ningún puesto de trabajo se aparte de las masas. Es necesario
enseñar a cada camarada a amar a las masas populares y escucharlas atentamente; a
identificarse con las masas dondequiera que se encuentre y, en lugar de situarse por
encima, sumergirse en ellas; a despertar a las masas y elevar su conciencia política de
acuerdo con su nivel del momento, y ayudarlas, ciñéndose al principio de plena
voluntariedad, a organizarse gradualmente y a desplegar paso a paso todas las luchas
necesarias que permitan las condiciones internas y externas en un tiempo y lugar
determinados.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas, t. III.
Si tratáramos de pasar a la ofensiva cuando las masas aún no despiertan, esto seria
aventurerismo. Si insistiéramos en conducir a las masas a hacer algo contra su voluntad,
iríamos inevitablemente al fracaso. Si no avanzáramos cuando las masas exigen avanzar,
esto seria oportunismo de derecha.
Charla a los redactores del Diario de Shansí-Suiyuán (2 de abril de 1943), Obras
Escogidas. t. IV.
El autoritarismo es erróneo en cualquier tipo de trabajo, porque actúa por sobre el
nivel de conciencia política de las masas y viola el principio de voluntariedad,
reflejando el mal de la precipitación.
Nuestros camaradas no deben dar por sentado que lo que ellos comprenden también es
comprendido por las masas. Para saber si las masas lo comprenden y están dispuestas a
actuar, debemos ir a investigar en media de ellas. Actuando así, podremos evitar el
autoritarismo. También es erróneo el seguidismo en cualquier tipo de trabajo, porque
significa rezagarse del nivel de conciencia política de las masas y violar el principio
dé dirigirlas en su avance, reflejando el mal de la lentitud.
Nuestros camaradas no deben suponer que las masas se nos adelantan y están ansiosas de
avanzar, mientras que nuestros camaradas son incapaces de actuar como dirigentes de las
masas y, reflejando las opiniones de ciertos elementos atrasados y considerándolas
equivocadamente como si fueran de las masas, se convierten en cola de esos elementos.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas, t. III.
Resumir las ideas de las masas y llevarlas luego a las masas para que éstas perseveren en
ellas y las traduzcan en acción, y, de esta manera, formular ideas correctas de
dirección: tal es el método fundamental de dirección.
Algunas cuestiones sobre los métodos de dirección (1. de junio de 1943), Obras
Escogidas, t. III.
En todo el trabajo práctico de nuestro Partido, toda dirección justa es necesariamente
de las masas, a las masas. Esto significa: recorrer las ideas (dispersas y no
sistemáticas) de las masas y resumirlas (transformarlas en ideas sintetizadas y
sistematizadas mediante el estudio) para luego llevarlas a las masas, propagarlas y
explicarlas, de moda que las masas se apropien de ellas, perseveren en ellas y las
traduzcan en acción; al mismo tiempo, comprobar en la acción la justeza de esas ideas;
luego, volver a resumir las ideas de las masas y a llevarlas a las masas para que
perseveren en ellas. Esto se repite infinitamente, y las ideas se tornan coda vez más
justas, más vivas y más ricos de contenido. Tal es la teoría marxista del conocimiento.
Ibíd.
Debemos ir a las masas, aprender de ellas, sintetizar sus experiencias y deducir de éstas
principios y métodos aún mejores y sistemáticos y, luego, explicarlos a las masas
(hacer propaganda entre ellas) y llamarlas a ponerlos en práctica para resolver sus
problemas y alcanzar la liberación y la felicidad.
Organicémonos (29 de noviembre de 1943), Obras Escogidas, t. III.
En nuestros organismos dirigentes de algunos lugares, hay quienes creen que basta con que
los dirigentes conozcan la política del Partido y que no hay necesidad de darla a conocer
a las masas. Esta es una de las rezones fundamentales por la cual parte de nuestra labor
no ha podido realizarse bien.
Charla a los redactores del Diario de Shansi-Suiyuán (2 de abril de 1948), Obras
Escogidas, t. IV.
En todo movimiento de masas, debemos hacer una investigación y un análisis básicos del
número de los partidarios activos, de los opositores y de los que mantienen una posición
intermedia, y no tomar decisiones sin fundamento ni de manera subjetiva.
Métodos de trabajo de los comités del Partido (13 de marzo de 1949), Obras Escogidas, t.
IV.
En cualquier lugar, las masas están integradas, en general, por tres categorías de
personas: las relativamente activas, las intermedias y las relativamente atrasadas. Por
eso, los dirigentes deben saber unir al pequeño número de activistas en torno a la
dirección y, apoyándose en ellos, elevar el entusiasmo de los elementos intermedios y
ganarse a los atrasados.
Algunas cuestiones sobre los métodos de dirección (1. de junio de 1943), Obras
Escogidas, t. III.
Saber convertir la política del Partido en acción de las masas, saber conseguir que no
sólo los cuadros dirigentes sino también las grandes masas conozcan y dominen cada
movimiento y cada lucha que emprendamos: éste es un arte de dirección
marxista-leninista. Es también lo que permite determinar si cometemos o no errores en
nuestra labor.
Charla a los redactores del Diario de Shansí-Suiyuán' (2 de abril de 1948), Obras
Escogidas, t. IV.
Por activo que se muestre el grupo dirigente, su actividad no pasará de ser el
infructuoso esfuerzo de un puñado de personas, a menos que sea combinada con la actividad
de las masas. Por otra parte, la actividad de las masas, sin un firma grupo dirigente que
la organice en forma apropiada, no puede mantenerse mucho tiempo, ni desarrollarse en una
dirección justa ni elevarse a un nivel más alto.
Algunas cuestiones sobre los métodos de dirección (1. de junio de 1943), Obras
Escogidas, t. III.
La producción de las masas, sus intereses, sus experiencias y su estado de ánimo: todo
esto debe ser objeto de la constante atención de los cuadros dirigentes.
Inscripción para la exposición de producción auspiciada par los organismos subordinados
directamente al Comité Central del Partido Comunista de China y a su Comisión Militar,
Jiefang Ribao de Yenán, 24 de noviembre de 1943.
Debemos prestar profunda atención a los problemas relativos a la vida de las masas, desde
los problemas de la tierra y el trabajo hasta los del combustible, el arroz el aceite y la
sol. (...) Todos estos problemas relativos a la vida de las masas deben figurar en nuestro
orden del día. Es preciso discutirlos y adoptar decisiones sobre ellos, ponerlas en
práctica y verificar sus resultados. Debemos ayudar a las masas a comprender que nos
otros representamos sus intereses y vivimos la misma vida que ellas. Debemos ayudarlas a
que, partiendo de estas cosas, lleguen a la comprensión de las tareas aún más elevadas
que hemos planteado, las de la guerra revolucionaria, de manera que apoyen la revolución,
la extiendan por todo el país y, respondiendo a nuestros llamamientos políticos, luchan
hasta el fin por la victoria de la revolución.
Preocupémonos por el bienestar de las masas, prestemos atención a nuestros métodos de
trabajo (27 de enero de 1934), Obras Escogidas, t. I.
XII. TRABAJO POLITICO
En aquel tiempo (durante la Primera Guerra Civil Revolucionaria--1924-1927--N. de la Red.)
fue instituido en el ejército el sistema de representantes del Partido y de departamentos
políticos, sistema desconocido hasta entonces en la historia china y que cambió
totalmente la fisonomía del ejército. El Ejército Rojo, fundado en 1927, y el VIII
Ejército actual han heredado y desarrollado este sistema. Entrevista con el corresponsal
inglés James Bertram (25 de octubre de 1937), Obras Escogidas. t. II.
Sobre la base de la guerra popular y de los principios de unidad entre el ejército y el
pueblo, de unidad entre los mandos y los combatientes y de desintegración de las tropas
enemigas, el Ejército Popular de Liberación ha desarrollado su vigorosa labor político
revolucionaria, que constituye un importante factor para obtener la victoria sobre el
enemigo.
La situación actual y nuestras tareas (25 de diciembre de 1947), Obras Escogidas, t. IV.
Este ejército (el VIII Ejército y el Nuevo 4. Cuerpo de Ejército - N. de la Red.) ha
creado un sistema de trabajo político indispensable para la guerra popular y cuyo
objetivo es promover la unidad en sus propias filas, la unidad con las tropas amigos y la
unidad con el pueblo, desintegrar las fuerzas enemigas y garantizar la victoria en el
combate.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas, t, III
El trabajo político es la arteria vital de todo nuestro trabajo económico. Esto es
particularmente cierto en el periodo en que el sistema socio-económico experimenta un
cambio fundamental.
Nota de introducción al articulo Una grave lección (1955), El auge socialista en el
campo chino.
La célula del Partido se organiza a nivel de compañía; ésta es una razón importante
de por qué el Ejército Rojo se mantiene indestructible en una lucha tan dura.
La lucha en las montañas Chingkang (25 de noviembre de 1928), Obras Escogidas, tomo I.
El trabajo político del VIII Ejército se rige por tres principios fundamentales.
Primero, el principio de unidad entre oficiales y soldados, que significa erradicar las
prácticas feudales en el ejército, prohibir los castigos corporales e insultos,
implantar una disciplina consciente y crear un modo de vida en que oficiales y soldados
comparten penas y alegrías. Gracias a esto, todo el ejército se encuentra estrechamente
unido. Segundo, el principio de unidad entre el ejército y el pueblo, que supone observar
una disciplina que proscribe hasta el más leve perjuicio a los intereses del pueblo,
hacer propaganda entre las masas, organizarlas y armarlas; aliviar sus cargos económicas,
y reprimir a los traidores a la patria, que causan daño al ejército y al pueblo. Así el
ejército se halla estrechamente unido con el pueblo y es bien acogido en todas partes.
Tercero, el principio de desintegrar a las tropas enemigas y tratar con indulgencia a los
prisioneros de guerra.
Nuestra victoria no depende únicamente de las operaciones militares de nuestras tropas,
sino también de la desintegración de las tropas enemigas.
Entrevista con el corresponsal inglés James Bertram (25 de octubre de 1937), Obras
Escogidas, t. II.
Nuestras tropas deben atenerse a los principios correctos que rigen sus relaciones con el
pueblo, con el gobierno y con el Partido, así como las relaciones entre los oficiales y
los soldados, entre el trabajo militar y el político y entre los cuadros; jamás deben
contaminarse con el caudillismo militar. Los oficiales deben preocuparse por sus soldados
y no mostrarse indiferentes hacia ellos ni recurrir a castigos corporales. El ejército
debe preocuparse por el pueblo y no perjudicar nunca sus intereses; debe respetar al
gobierno y al Partido y jamás independizarse de ellos.
Organicémonos (29 de noviembre de 1943), Obras Escogidas. t. III.
Nuestra política hacia los prisioneros capturados a las tropas japonesas, títeres o
anticomunistas es ponerlos en libertad a todos, excepto a los que hayan incurrido en el
odio profundo de las masas, que no merezcan otra cosa que la pena capital y cuya sentencia
haya sido ratificada por las autoridades superiores. Debemos ganar para el servicio de
nuestras fuerzas a gran número de los que han sido obligados a incorporarse a las fuerzas
reaccionarias y que en mayor o menor grado se sienten inclinados hacia la revolución, y
al resto de los prisioneros, dejarlos en libertad. Si vuelven a caer prisioneros, les
daremos otra vez la libertad. No debemos insultarlos, ni despojarlos de sus efectos
personales ni arrancarles confesiones, sino tratarlos sincera y afablemente. Esta es
nuestra política con respecto a todos ellos, no importa cuán reaccionarios sean. Este es
un media muy eficaz para aislar al campo reaccionario.
Sobre la política (25 de diciembre de 1940), Obras Escogidas, t. II.
Las armas son un factor importante en la guerra, pero no el decisivo. El factor decisivo
es el hombre, y no las cosas. Determinan la correlación de fuerzas no sólo el poderío
militar y económico, sino también los recursos humanos y la moral. El poderío militar y
económico es manejado por el hombre.
Sobre la guerra prolongada (mayo de 1938), Obras Escogidas, t. II.
La bomba atómica es un tigre de papel que los reaccionarios norteamericanos utilizan para
asustar a la gente. Parece terrible, pero de hecho no lo es. Por supuesto, la bomba
atómica es un arma de matanza en vasta escala, pero el resultado de una guerra lo decide
el pueblo y no uno o dos nuevos tipos de armas.
Conversación con la corresponsal norteamericana Anna Louise Strong (agosto de 1946),
Obras Escogidas, t. IV.
Los soldados constituyen los cimientos de un ejército. Si el ejército no está imbuido
de un espíritu político progresista, si no se realiza, con este objetivo, un trabajo
político progresista, será imposible alcanzar una auténtica unidad entre oficiales y
soldados, despertar al máximo su entusiasmo por la Guerra de Resistencia y proveer una
buena base para que nuestra técnica y nuestra táctica pongan en pleno juego su eficacia.
Sobre la guerra prolongada (mayo de 1938), Obras Escogidas, t. II.
El punto de vista puramente militar está muy difundido entre una parte de los camaradas
del Ejército Rojo. Se manifiesta en lo siguiente:
1. Estos camaradas consideran los asuntos militares y la política como opuestos entre sí
y se niegan a reconocer que los asuntos militares representan tan sólo uno de los medios
para cumplir las tareas políticos. Algunos llegan hasta afirmar que si lo militar marcha
bien, lo político naturalmente marchará bien; si lo militar no marcha bien, tampoco
marchará bien lo político, así van tan lejos que conceden a los asuntos militares una
posición rectora sobre la política.
( . . .)
Sobre la rectificación de las ideas erróneas en el Partido. (diciembre de 1929), Obras
Escogidas, t. I.
La educación ideológica es el eslabón clave que debemos empuñar firmemente en la labor
de unir a todo el Partido para la gran lucha política. De no proceder así, el Partido no
podrá cumplir ninguna de sus tareas políticas.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas, t. III.
En los últimos tiempos, se ha debilitado la labor ideológica y político entre los
intelectuales y jóvenes estudiantes, y han surgido algunas tendencias malsanas. A los
ojos de algunos, ya es innecesario preocuparse de la política, del futuro de la patria o
los ideales de la humanidad, y el marxismo, que estaba antes tan de moda, ya no lo está
tanto. Para contrarrestar estas tendencias, debemos ahora intensificar nuestra labor
ideológica y político. Tanto los intelectuales como los estudiantes deben estudiar con
ahínco. A la par del estudio de sus especialidades, tienen que progresar ideológica y
políticamente, y para eso deben estudiar el marxismo y los problemas políticos y de
actualidad. No tener una justa concepción política equivale a no tener alma. (...) Todos
los departamentos y organizaciones deben responsabilizarse de la labor ideológica y
político. Esto se aplica al Partido Comunista, a la Liga de la Juventud, a los
departamentos gubernamentales encargados de esta labor y con mayor motivo, a los
directores y profesores de los centros docentes.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (27 de febrero
de 1957).
Gracias a la educación político, los soldados del Ejército Rojo han adquirido
conciencia de clase y conocimientos elementales en lo que atañe a cómo distribuir la
tierra, establecer los órganos del Poder, armar a los obreros y campesinos, etc. Saben
que están luchando para sí mismos, para la clase obrera y el campesinado. Por lo tanto,
soportan sin quejarse las penalidades de la dura lucha. Cada compañía, batallón o
regimiento tiene su comité de soldados, que representa los intereses de éstos y realiza
el trabajo político y de masas.
La lucha en las montañas Chingkang (25 de noviembre de 1928), Obras Escogidas, tomo I.
El correcto desarrollo de la campaña de narración de los sufrimientos (sufrimientos
infligidos al pueblo trabajador por la vieja sociedad y por los reaccionarios) y de las
tres verificaciones (del origen de clase, del cumplimiento del deber y de la voluntad de
lucha), elevó en gran medida la conciencia política de los mandos y combatientes de todo
el ejército en la lucha por la emancipación de las masas trabajadoras explotadas, por el
cumplimiento de la reforma agraria en todo el país y por la destrucción de la pandilla
de Chiang Kai-shek enemigo común del pueblo. Al mismo tiempo, fortaleció
considerablemente la ya firma cohesión de todos los mandos y combatientes bajo la
dirección del Partido Comunista. Sobre esta base, el ejército adquirió un mayor grado
de pureza, fortaleció la disciplina, desplegó un movimiento de adiestramiento masivo de
las tropas y siguió desarrollando, con una dirección eficaz y en completo orden, la
democracia en los terrenos político, económico y militar. De esta forma, el ejército se
ha unido como un solo hombre, aportando cada uno sus ideas y sus esfuerzos; no teme
ningún sacrificio, sabe vencer las dificultades materiales y da prueba de intrepidez y
heroísmo colectivos en la destrucción del enemigo. Semejante ejército será invencible.
Sobre la Gran victoria en el Noroeste y el movimiento de educación ideológica de nuevo
tipo en el Ejército de Liberación (7 de marzo de 1945), Obras Escogidas, t. IV.
En los últimos meses, casi todas las unidades del Ejército Popular de Liberación han
utilizado los intervalos entre las batallas para emprender un vasto trabajo de
adiestramiento y consolidación. Esta labor se ha llevado a cabo con una dirección
eficaz, en complete orden y de manera democrática. Con ello se ha estimulado el fervor
revolucionario de las grandes masas de mandos y combatientes, se les ha hecho comprender
con claridad el objetivo de la guerra, se han eliminado las tendencias ideológicas
incorrectas y los fenómenos indeseables existentes en el ejército, se ha educado a los
cuadros y combatientes y ha crecido enormemente la capacidad de combate del ejército. De
ahora en adelante, debemos continuar realizando este nuevo tipo de movimiento democrático
de masas para la educación ideológica en el ejército.
Discurso pronunciado en una conferencia de cuadros de la región liberada de
Shansi-Suiyuán (1. de abril de 1948), Obras Escogidas, t. IV.
La política educacional del Instituto Militar y Político Antijaponés es: firme y justa
orientación política, abnegación y sencillez en el trabajo, flexibilidad y agilidad en
la estrategia y la táctica. Estos son los tres elementos indispensables para la
formación de un soldado revolucionario antijaponés, y es en concordancia con ellos como
el personal del Instituto enseña y los alumnos estudian.
Ser atacado par el enemigo no es una cosa mala sino una cosa buena (26 de mayo de 1939).
Nuestra nación ha tenido siempre un estilo de lucha tenaz, que debemos desarrollar. (...)
El Partido Comunista, en particular, ha propugnado siempre una firme y justa orientación
política, (...) Esta orientación es inseparable del estilo de lucha tenaz. Sin una
orientación política firma y justa, no es posible promover ese estilo de lucha. Y sin un
estilo así, tampoco es posible aplicar una firma y justa orientación político.
Discurso en el acto público de Yenán en celebración del Día Internacional del Trabajo
(1. de mayo de 1939).
Unidad, dinamismo, seriedad y vivacidad.
Lema para el Instituto Político y Militar Antijaponés.
Lo que realmente cuenta en el mundo es ser concienzudo, y el Partido Comunista se esfuerza
por ser el más concienzudo.
Conversación con estudiantes y practicantes chinos en Moscú (17 de noviembre de 1957).
XIII. RELACIONES ENTRE OFICIALES Y SOLDADOS
Nuestro ejército se adhiere invariablemente a dos principios: el primero, debemos ser
implacables con el enemigo, aplastarlo y aniquilarlo; el segundo, debemos ser bondadosos y
unirnos con los nuestros, con el pueblo, los camaradas, nuestros superiores y
subordinados.
Discurso en la recepción ofrecida por el Comité Central del Partido en honor de la
delegación de militares modelo en el estudio de las Unidades de Retaguardia (18 de
septiembre de 1944).
Venimos de todos los rincones del país y nos une un objetivo revolucionario común. (...)
Nuestros cuadros deben preocuparse por cada soldado, y todos los que integran las filas
revolucionarias deben cuidarse, tenerse afecto y ayudarse mutuamente.
Servir al pueblo (8 de septiembre de 1944), Obras Escogidas, t. III.
Hay que desplegar, en cada unidad del ejército, un movimiento de apoyo a los cuadros y
preocupación por los soldados, llamando a los cuadros a preocuparse por los soldados y a
éstos a apoyar a los cuadros. Unos y otros deben hacerse ver de manera franca los
defectos y errores, y corregirlos rápidamente. De este modo se obtendrá una excelente
unidad interna.
Las tareas para 1945 (15 de diciembre de 1944).
Muchos creen que son los métodos erróneos los que provocan tirantez en las relaciones
entre oficiales y soldados, y entre ejército y pueblo; pero yo siempre les he dicho que
la cuestión reside en la actitud fundamental (o el principio fundamental), que debe ser
de respeto a los soldados y al pueblo. De esta actitud nacen la política, los métodos y
las maneras apropiados. Si nos apartamos de esta actitud, la política, los métodos y las
maneras serán inevitablemente erróneos, y no se lograrán en modo alguno buenas
relaciones entre oficiales y soldados y entre ejército y pueblo. Nuestro trabajo
político en el ejército tiene tres principios cardinales: primero, unidad entre
oficiales y soldados; segundo, unidad entre ejército y pueblo, y tercero, desintegración
de las fuerzas enemigas. Para aplicar eficazmente estos principios, hay que partir de la
actitud fundamental de respeto a los soldados, al pueblo y a la dignidad humana de los
prisioneros de guerra que hayan depuesto las armas. Quienes piensan que no se trata de una
actitud fundamental sino de una cuestión técnica están muy equivocados y deben corregir
su error.
Sobre la guerra prolongada. (mayo de 1938), Obras Escogidas, t. II.
Al actuar entre los trabajadores, los comunistas deben emplear el método democrático de
persuasión y educación y en ningún caso adoptar una actitud autoritaria o recurrir a la
coacción. El Partido Comunista de China observe fielmente este principio
marxista-leninista.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (27 de febrero
de 1957).
Nuestros camaradas deben comprender que la reeducación ideológica supone un trabajo
prolongado, paciente y minucioso, y no pueden pretender que, con unas cuantas conferencias
o reuniones, la gente cambie su ideología formada a lo largo de décadas de vida. La
única forma de convencer es la persuasión, no la coacción. Esta última jamás logrará
convencer a nadie. Es inútil todo intento de convencer por la fuerza. Semejante método
puede utilizarse con el enemigo, pero de ningún modo con camaradas o amigos.
Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido Comunista de China sobre el Trabajo de
Propaganda (12 de marzo de 1957).
Debemos trazar una línea divisoria entre el enemigo y nosotros, y no adoptar una
posición antagónica hacia nuestros camaradas tratándolos como a enemigos. Al hablar,
debemos hacerlo con el ardiente deseo de defender la causa del pueblo y de elevar su
conciencia política, y en ningún momento ridiculizarlo o atacarlo.
Ibíd.
XIV. RELACIONES ENTRE EJERCITO Y PUEBLO
Ej ejército debe fundirse con el pueblo, de suerte que éste vea en él su propio
ejército. Un ejército así será invencible. (...)
Sobre la guerra prolongada (mayo de 1938), Obras Escogidas, t. II.
Hay que hacer comprender a cada camarada que, si nos apoyamos en el pueblo, creemos
firmemente en el inagotable poder creador de las masas populares y, por lo tanto,
confiamos en el pueblo y nos identificamos con él, podremos superar toda dificultad, y
cualquier enemigo, en vez de aplastarnos, será aplastado por nosotros.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas, t. III.
Dondequiera que vayan, nuestros camaradas deben establecer buenas relaciones con las
masas, preocuparse por ellas y ayudarlas a vencer sus dificultades. Deben unirse con las
masas populares, y cuanto más numerosas sean las masas con las que se unan, tanto mejor.
Sobre las negociaciones de Chungching (17 de octubre de 1945). Obras Escogidas, tomo IV.
En las regiones liberadas, el ejército debe apoyar al gobierno y preocuparse por el
pueblo, y los órganos del Poder democrático, por su parte, deben dirigir al pueblo en su
esfuerzo por apoyar al ejército y preocuparse por las familias de los combatientes de la
Guerra de Resistencia. De esta manera, se harán aún mejores las relaciones entre
ejército y pueblo.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas, t. III.
En el ejército debe efectuarse un trabajo ideológico entre todos los mandos y
combatientes para que comprendan cabalmente la importancia de apoyar al gobierno y
preocuparse por el pueblo. Si el ejército cumple bien este deber, los órganos del Poder
locales y la población mejorarán, a su vez, sus relaciones con el ejército.
Orientación de nuestro trabajo para 1946 en las regiones liberadas (15 de diciembre de
1945), Obras Escogidas, t. IV.
En las campañas de apoyar al gobierno y preocuparse por el pueblo y de apoyar al
ejército y preocuparse por las familias de los combatientes de la Guerra de Resistencia,
las unidades del ejército y los organismos del Partido y del gobierno deben examinar a
fondo sus respectivos defectos y errores cometidos en 1943, y corregirlos resueltamente en
1944. De ahora en adelante, en el primer mes de cada año lunar, se desarrollarán en
todas las bases campañas como éstas. En el curso de ellas, se procederá a leer una y
otra vez los compromisos de apoyar al gobierno y preocuparse por el pueblo, y de apoyar al
ejército y preocuparse por las familias de los combatientes de la Guerra de Resistencia,
y se efectuarán repetidas autocríticas ante las masas por toda arbitrariedad que hayan
cometido las tropas en las bases de apoyo contra los cuadros del Partido y del gobierno o
contra los civiles, y por las insuficiencias en la atención de éstos hacia las tropas
(cada parte se criticará a si misma y no a la otra), para que estos defectos y errores se
enmienden definitivamente.
Desplegar en las bases de apoyo las campañas de reducción de arriendos, de aumento de la
producción y de apoyo del ejército al gobierno y preocupación por el pueblo (1. de
octubre de 1943), Obras Escogidas, t. III.
XV. DEMOCRACIA EN LOS TRES TERRENOS PRINCIPALES
Es preciso practicar en un grado apropiado la democracia en el ejército. Lo principal es
abolir la práctica feudal de castigos corporales e insultos, y velar porque oficiales y
soldados compartan penas y alegrías en la vida cotidiana. Una vez que esto se consiga,
será alcanzada la unidad entre oficiales y soldados, aumentará extraordinariamente la
capacidad combativo del ejército y no habrá motivo para inquietarse por nuestra
capacidad para sostener esta larga y encarnizada guerra.
Sobre la guerra prolongada (mayo de 1938), Obras Escogidas, t. II.
Pese a las duras condiciones de vida y los frecuentes combates, el Ejército Rojo se
mantiene tan firme como antes; esto lo explica, además del papel del partido, la
práctica de los principios democráticos en el ejército. Los oficiales no golpean a los
soldados; oficiales y soldados reciben trato igual; estos últimos gozan de libertad de
reunión y de palabra; se ha terminado con las formalidades inútiles, y las finanzas se
manejan a la vista de todos. (...) En China, la democracia la necesita no sólo el pueblo,
sino también el ejército. El sistema democrático en el ejército es un arma importante
para destruir aquellos rasgos propios de los ejércitos mercenarios feudales.
La lucha en las montañas Chingkang (25 de noviembre de 1928), Obras Escogidas, tomo I.
La orientación del trabajo político en nuestro ejército consiste en desplegar sin
reservas la actividad de los soldados, los mandos y el resto del personal, a fin de
lograr, mediante un movimiento democrático bajo una dirección centralizada, tres
objetivos principales: alto grado de unidad política, mejores condiciones de vida y un
nivel superior de habilidad militar y preparación táctica. Las tres verificaciones y las
tres rectificaciones* que actualmente se llevan a cabo con entusiasmo en las unidades de
nuestro ejército, se orientan a lograr los dos primeros objetivos a través de la
práctica de la democracia en lo político y económico.
La democracia en lo económico requiere que se asegure a los representantes elegidos por
los soldados el derecho de secundar al mando de la compañía (sin pasar por encima de su
autoridad) en la administración de las vituallas y otras provisiones.
La democracia en lo militar requiere que se realice, en los períodos de adiestramiento,
una instrucción mutua entre oficiales y soldados y entre los mismos sóldados, y que, en
los períodos de combate, las compañías celebren reuniones grandes y pequeñas en el
frente mismo. Bajo la dirección del mando de la compañía, hay que estimular a los
soldados a discutir la manera de atacar y tomar las posiciones enemigas y de cumplir otras
tareas del combate. Cuando la lucha se prolonga par algunos días, hay que celebrar varias
de tales reuniones. Semejante democracia en lo militar fue practicada con gran éxito en
la batalla de Panlung, Norte de Shensí, y en la batalla de Shichiachuang, región de
Shansí-Chajar-Jopei. Se ha probado que esta práctica sólo acarrea beneficios y no causa
perjuicio alguno.
[* Las tres verificaciones y las tres rectificaciones constituyeron un importante
movimiento para la consolidación del Partido y el reforzamiento de la educación
ideológica en el ejército, que nuestro Partido efectuó en conexión con la reforma
agraria durante la Guerra Popular de Liberación. Las tres verificaciones significaban, en
las organizaciones locales del Partido, verificar el origen de la clase, la ideología y
el estilo de trabajo y, en el ejército, verificar el origen de clase, el cumplimiento del
deber y la voluntad de lucha. Las tres rectificaciones significaban la consolidación de
la organización, el fortalecimiento de la educación ideológica y la rectificación del
estilo de trabajo.]
El movimiento democrático en el ejército (30 te enero de 1948), Obras Escogidas, t. IV.
El Partido Comunista de China, que está empeñado en una grandiosa lucha, exige a todos
sus organismos dirigentes, miembros y cuadros que desplieguen al máximo su iniciativa;
sólo así será posible la victoria. Esta iniciativa ha de manifestarse concretamente en
el poder creador de los organismos dirigentes, los cuadros y los miembros del Partido, en
su sentido de la responsabilidad, en el vigor que pongan en el trabajo, en la audacia y
habilidad con que planteen los problemas, expongan sus opiniones y critiquen los defectos,
así como en la supervisión camaraderil que ejerzan sobre los organismos y cuadros
dirigentes. De otro moda, la iniciativa carecerá de contenido. No obstante, el despliegue
de dicha iniciativa depende del grado de democracia existente en la vida del Partido. Sin
suficiente democracia en la vida del Partido, resulta imposible desplegar esta iniciativa.
Sólo en un ambiente democrático puede formarse una gran cantidad de hombres capaces.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre te 1930), Obras
Escogidas, t. II.
A quienquiera, siempre que no sea un elemento hostil ni recurra a ataques virulentos, hay
que permitirle hablar, y no importa que se equivoque. Los dirigentes a todos los niveles
tienen la obligación de escuchar a los demás. Es necesario observar dos principios: 1)
decir todo lo que se sabe y decirlo sin reservas, 2) no culpar al que habla sino tomar sus
palabras como una advertencia. A menos que se observe auténtica y no falsamente el
principio de no culpar al que habla, será imposible lograr que se diga todo lo que se
sabe, y sin reservas.
Las tareas para 1945 (15 de diciembre de 1944).
Dentro del Partido hay que educar a los militantes en los problemas de la democracia para
que comprendan qué se entiende por vida democrática , cuál es la relación entre la
democracia y el centralismo y cómo poner en práctica el centralismo democrático. Sólo
de este modo se puede desarrollar efectivamente la democracia en el seno del Partido y, al
mismo tiempo, evitar el ultrademocratismo y la tendencia a dejar pasar las cosas,
tendencia que socava la disciplina.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre de 1938), Obras
Escogidas, t. II.
Tanto en el ejército como en las organizaciones locales, la democracia interna del
Partido debe servir para fortalecer la disciplina e incrementar la capacidad combativa, y
no para debilitarlas.
Ibíd.
Debemos extirpar las raíces del ultrademocratismo en el plano teórico. Es preciso
señalar, en primer lugar, que el ultrademoctatismo es peligroso porque daña e incluso
resquebraja por completo la organización del Partido y debilita e incluso destruye
totalmente la capacidad combativa del Partido, imposibilitándolo para cumplir sus tareas
de lucha y causando, por consiguiente, la derrota de la revolución. En segundo lugar, es
indispensable destacar que el ultrademocratismo tiene su origen en la aversión
individualista de la pequeña burguesía a la disciplina. Esta aversión, una vez
introducida en el Partido, se traduce en ideas ultrademocráticas en lo político y lo
orgánico, ideas absolutamente incompatibles con las tareas de lucha del proletariado.
Sobre la rectificación de las ideas erróneas en el Partido (diciembre de 1929), Obras
Escogidas, t. I.
XVI. EDUCACION Y ADIESTRAMIENTO MILITAR
Nuestra política educacional debe permitir a todos aquellos que reciben educación
desarrollarse moral, intelectual y físicamente y convertirse en trabajadores cultos y con
conciencia socialista.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (27 de febrero
de 1957).
En lo relativo a la educación de los cuadros en el trabajo o en las escuelas para
cuadros, se establecerá la política de tomar como centro el estudio de los problemas
prácticos de la revolución china y como guía los principios fundamentales del
marxismo-leninismo, y se ha de descartar el método de estudiar el marxismo-leninismo de
manera estática y sin conexión con la vida.
Reformemos nuestro estudio (mayo de 1941), Obras Escogidas, t. III.
Lo más importante para una academia militar es elegir el director y los instructores y
establecer los principios de enseñanza.
Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China (diciembre de 1936), Obras
Escogidas, t. I.
Si en una escuela de cien personas no hay un grupo dirigente de varias personas o una
docena o más, formado de acuerdo con las circunstancias reales (y no reunido
artificialmente) y compuesto de los profesores, empleados y estudiantes más activos,
rectos y despiertos, esa escuela ha de marchar mal.
Algunas cuestiones sobre los métodos de dirección (1. de junio de 1943), Obras
Escogidas, t. III.
Todos los mandos y combatientes de nuestro ejército deben perfeccionar su arte militar,
avanzar valientemente en esta guerra que será coronada con nuestra victoria, y liquidar a
todos los enemigos en forma resuelta, definitiva, cabal y completa.
Manifiesto del Ejército Popular de Liberación de China (octubre de 1947), Obras
Escogidas, t. IV.
Se atribuirá igual importancia a los aspectos político y militar del programa de un año
de consolidación y adiestramiento que acaba de iniciarse, y se integrarán ambos
aspectos. Al comienzo, se hará hincapié en el aspecto político, el mejoramiento de las
relaciones entre oficiales y soldados, el fortalecimiento de la unidad interna y la
promoción de un elevado entusiasmo en los cuadros y los combatientes. Sólo así se
realizarán con facilidad la consolidación y el adiestramiento militares y se alcanzarán
mejores resultados.
Las tareas para 1945 (15 de diciembre de 1944).
En cuanto al método de adiestramiento, es indispensable desplegar el movimiento de
adiestramiento de masas en el cual el oficial le enseña al soldado, el soldado le enseña
al oficial y el soldado le enseña al soldado.
Orientación de nuestro trabajo para 1946 en las regiones liberadas (15 de diciembre de
1945), Obras Escogidas, t. IV.
Nuestra consigna en el adiestramiento de las tropas es: El oficial le enseña al soldado,
el soldado le enseña al oficial y el soldado le enseña al soldado. Los soldados tienen
mucha experiencia práctica de combate. Los oficiales deben aprender de ellos, y
aumentarán su capacidad hacienda suya la experiencia ajena.
Charla a los redactores del Diario de Shansí-Suiyuán (2 de abril de 1948), Obras
Escogidas. t. IV.
En cuanto al programa de adiestramiento, el objetivo principal sigue siendo mejorar las
técnicas de tiro, de cargo a la bayoneta, de lanzamiento de granadas, etc., y el objetivo
secundario, elevar la preparación táctica; hay que prestar particular atención a los
ejercicios de combate nocturno.
Orientación de nuestro trabajo para 1946 en las regiones liberadas (15 de diciembre de
1945), Obras Escogidas, t. IV.
XVII. SERVIR AL PUEBLO
Debemos ser modestos y prudentes, prevenirnos contra el engreimiento y la precipitación,
y servir de todo corazón al pueblo chino. (...)
Dos destinos posibles de China (23 de abril de 1945), Obras Escogidas, t. III.
Servir de todo corazón al pueblo, sin apartarnos de las masas ni por un instante; partir
en cada caso de los intereses del pueblo y no de los intereses de ningún individuo o
pequeño grupo, e identificar nuestra responsabilidad ante el pueblo con nuestra
responsabilidad ante los organismos dirigentes del Partido: tal es nuestro punto de
partida.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas, t. III.
Los organismos estatales practican el centralismo democrático; deben apoyarse en las
masas populares y su personal debe servir al pueblo.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (27 de febrero
de 1957).
El espíritu del camarada Bethune, su total dedicación a los demás sin la menor
preocupación de sí mismo, se expresaba en su infinito sentido de responsabilidad en el
trabajo y en su infinito cariño por los camaradas y el pueblo. Cada comunista debe seguir
su ejemplo.
( . . . )
Todos debemos aprender de su desinterés absoluto. Quien tenga este espíritu puede ser
muy útil al pueblo. La capacidad de un hombre puede ser grande o pequeña, pero basta con
que tenga este espíritu para ser hombre de elevados sentimientos, hombre íntegro y
virtuoso, hombre desprovisto de intereses triviales, hombre de provecho para el pueblo.
En memoria de Norman Bethune (21 de diciembre de 1939), Obras Escogidas, t. II.
Nuestro Partido Comunista, así como el VIII Ejército y el Nuevo 4. Cuerpo del Ejército
dirigidos por el Partido, son destacamentos de la revolución. Estos destacamentos
nuestros están dedicados por entero a la liberación del pueblo y trabajan totalmente por
los intereses del pueblo.
Servir al pueblo (8 de septiembre de 1944), Obras Escogidas, t. III.
Todos nosotros, los cuadros, en cualquier puesto que estemos, somos servidores del pueblo,
y cuanto hacemos va en servicio del pueblo. Cómo, entonces, podemos ser reacios a
deshacernos de nuestros defectos?
Las tareas para 1945 (15 de diciembre de 1944).
Tenemos el deber de ser responsables ante el pueblo. Ser responsables ante el pueblo
significa que cada palabra, cada acto y cada medida política nuestros deben concordar con
los intereses del pueblo, y si cometemos errores, debemos corregirlos.
La situación y nuestra política después de la victoria en la Guerra de Resistencia
contra el Japón (13 de agosto de 1945), Obras Escogidas, t. IV.
Allí donde hay lucha, hay sacrificios, y la muerte es cosa corriente. Pero, para
nosotros, que tenemos la mente puesta en los intereses del pueblo y en los sufrimientos de
la gran mayoría, es una muerte digna morir por el pueblo. No obstante, debemos reducir al
mínimo los sacrificios innecesarios.
Servir al pueblo (8 de septiembre de 1944), Obras Escogidas, t. III.
Todos los hombres han de morir, pero la muerte puede tener distintos significados. El
antiguo escritor chino Sima Chien decía: Aunque la muerte llega a todos, puede tener más
peso que el monte Taishan o menos que una pluma. Morir por los intereses del pueblo tiene
más peso que el monte Taishan; servir a los fascistas y morir por los que explotan y
oprimen al pueblo tiene menos peso que una pluma.
Ibíd.
XVIII. PATRIOTISMO E INTERNACIONALISMO
Pueden los comunistas, que son internacionalistas, ser al mismo tiempo patriotas?
Sostenemos que no sólo pueden sino deben serlo. El contenido concreto del patriotismo
está determinado por las condiciones históricas. Existe el patriotismo de los agresores
japoneses y de Hitler, y existe el patriotismo nuestro. Los comunistas deben oponerse
resueltamente al patriotismo de los agresores japoneses y de Hitler. Los comunistas
japoneses y alemanes son derrotistas con respecto a las guerras sostenidas por sus
países. Recurrir a todos los medios posibles para hacer fracasar las guerras de los
agresores japoneses y de Hitler, corresponde a los intereses de los pueblos japonés y
alemán, y cuanto más completa sea la derrota, tanto mejor. (...) Esto se explica porque
las guerras desatadas por los agresores japoneses y Hitler perjudican a los pueblos de sus
propios países de la misma manera que a los demás pueblos del mundo. El caso de China es
distinto, porque ella es victima de la agresión. Por consiguiente, los comunistas chinos
debemos unir el patriotismo con el internacionalismo. Somos a la vez internacionalistas y
patriotas, y nuestra consigna es, Luchar en defensa de la patria contra los agresores.
Para nosotros, el derrotismo es un crimen, y luchar por la victoria en la Guerra de
Resistencia contra el Japón, un deber ineludible. Porque solamente luchando en defensa de
la patria podremos derrotar a los agresores y lograr la liberación nacional, y, sólo
logrando la liberación nacional, el proletariado y los demás trabajadores podrán
conquistar su propia emancipación. La victoria de China y la derrota de los imperialistas
invasores constituirán una ayuda para los pueblos de los demás países. De ahí que el
patriotismo sea la aplicación del internacionalismo en las guerras de liberación
nacional.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre de 1938), Obras
Escogidas, t. II.
Qué espíritu impulsa a un extranjero a entregarse desinteresadamente a la causa de la
liberación del pueblo chino como a la suya propia? El espíritu del internacionalismo, el
espíritu del comunismo, del cual todos los comunistas chinos debemos aprender. (...)
Debemos unirnos con el proletariado de todos los países capitalistas, con el proletariado
de Japón, Inglaterra, Estados Unidos, Alemania, Italia y demás países capitalistas;
sólo así se podrá derrocar al imperialismo, liberar a nuestra nación y a nuestro
pueblo y liberar a las otras naciones y pueblos del mundo. Este es nuestro
internacionalismo, el internacionalismo que oponemos al nacionalismo estrecho y al
patriotismo estrecho.
En memoria de Norman Bethune (21 de diciembre de 1939), Obras Escogidas, t. II.
Para conquistar su completa liberación, los pueblos oprimidos deben apoyarse ante todo en
su propia lucha y, sólo en segundo lugar, en la ayuda internacional. Los pueblos que
hemos conquistado la victoria en nuestra revolución, debemos ayudar a los que aún están
luchando por su emancipación. Este es nuestro deber internacionalista.
Conversación con amigos africanos (8 de agosto de 1963).
Los países socialistas son estados de un tipo enteramente nuevo, donde las clases
explotadoras han sido derribadas y el pueblo trabajador tiene en sus manos el Poder. En
las relaciones entre estos países se aplica el principio del internacionalismo unido con
el patriotismo. Estamos estrechamente ligados por intereses e ideales comunes.
Discurso en la reunión del Soviet Supremo de la URSS en conmemoración del 40.
aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre (6 de noviembre de 1957).
Los pueblos de los países del campo socialista deben unirse; los pueblos de los países
de Asia, Africa y América Latina deben unirse; los pueblos de todos los continentes deben
unirse; todos los países amantes de la paz deben unirse; todos los países sometidos a la
agresión, control, intervención o atropello de Los EE.UU. deben unirse, para formar el
más amplio frente único contra la política de agresión y guerra del imperialismo
norteamericano y en defensa de la paz mundial.
Declaraciones de apoyo al pueblo panameño en su justa lucha patriótica contra el
imperialismo norteamericano (12 de enero, de 1964).
Las cosas se desarrollan sin cesar. Han transcurrido sólo 45 años desde la Revolución
de 1911, pero el aspecto de China ha cambiado por completo. Al cabo de otros 45 años,
esto es, para el año 2001, a comienzos del siglo XXI, China habrá experimentado cambios
aún mayores. Será un poderoso país industrial socialista. Y así debe ser. Con una
superficie de 9.600.000 kilómetros cuadrados y una población de 600 millones de
personas, China debe hacer una contribución comparativamente grande a la humanidad.
Durante un largo periodo, su aporte ha sido muy reducido, y esto nos apena.
Pero seamos modestos, no sólo ahora, sino también después de 45 años. Seamos modestos
siempre. En nuestras relaciones internacionales, los chinos debemos liquidar toda
manifestación de chovinismo de gran potencia en forma resuelta, definitiva, cabal y
completa.
En memoria del Dr. Sun Yat-sen (noviembre de 1956).
Nunca debemos adoptar una actitud altanera de chovinismo de gran potencia, ni envanecernos
por la victoria de nuestra revolución o por los éxitos logrados en la construcción.
Toda nación, grande o pequeña, tiene sus aspectos positivos y negativos.
Discurso de apertura en el VIII Congreso Nacional del Partido Comunista de China (15 de
septiembre de 1956).
XIX. HEROISMO REVOLUCIONARIO
Este ejército tiene un espíritu intrépido; está decidido a vencer a todo enemigo y
jamás se dejará someter. Sean cuales fueren las dificultades y penalidades, mientras
quede un hombre, continuará luchando.
Sobre el gobierno de coalición. (24 de abril de 1945) Obras Escogidas t. III.
Poner en pleno juego nuestro estilo de lucha; valentía en el combate, espíritu de
sacrificio, desprecio a la fatiga y tenacidad en los combates continuos (es decir,
entablar combates sucesivos en un corto lapso y sin tomar reposo).
La situación actual y nuestras tareas (25 de diciembre de 1947) Obras Escogidas t. IV.
Miles y miles de mártires han ofrendado heroicamente su vida en aras de los intereses del
pueblo. Mantengamos en alto su bandera y avancemos por el camino teñido con su sangre!
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945) Obras Escogidas t. III.
Ser resuelto, no temer a ningún sacrificio y superar todas las dificultades para
conquistar la victoria.
El Viejo Tonto que removió las montañas (11 de junio de 1945) Obras Escogidas tomo III.
En el momento decisivo del avance de la Expedición al Norte, la traidora y antipopular
política de depuración del partido y represión sangrienta adoptada por las autoridades
del Kuomintang destruyó este frente único nacional--frente único formado por el
Kuomintang, el Partido Comunista y todos los sectores del pueblo y que encarnaba la causa
de la liberación del pueblo chino--y toda su política revolucionaria. (...) Desde
entonces, la unidad fue reemplazada por la guerra civil, la democracia por la dictadura y
la China luminosa por una China sumida en tinieblas.
Pero el Partido Comunista de China y el pueblo chino no fueron amedrentados, sometidos ni
exterminados. Se pusieron de pie, se limpiaron las manchas de sangre, enterraron a los
camaradas caídos y volvieron a la lucha. Enarbolando la gran bandera de la revolución,
iniciaron la resistencia armada, y, en vastas zonas del territorio chino, establecieron
órganos del Poder popular, llevaron a cabo la reforma agraria, crearon un ejército
popular--el Ejército Rojo de China--y conservaron y aumentaron las fuerzas
revolucionarias del pueblo chino.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945) Obras Escogidas t. III.
Ustedes tienen muchas buenas cualidades y han rendido grandes servicios, pero recuerden
siempre no caer en el engreimiento. Todo el mundo los respeta, y lo merecen; sin embargo,
esto lleva fácilmente a la presunción. Si miran por encima del hombro, si abandonan la
modestia y el esfuerzo y si pierden el respeto a los demás, a los cuadros y a las masas,
dejarán de ser héroes y trabajadores modelo. Ha habido gente así en el pasado, y espero
que ustedes no sigan su ejemplo.
Aprendamos a hacer el trabajo económico (10 de enero de 1945) Obras Escogidas tomo III.
En la lucha por aniquilar al enemigo y por restablecer y desarrollar la producción
industrial y agrícola, ustedes han superado muchas dificultades y penalidades y han dada
muestras de inmenso coraje, sabiduría e iniciativa. Son modelo para toda la nación
china, columna vertebral en el avance victorioso de la causa popular en los distintos
terrenos, seguro sostén del Gobierno Popular y puente que une al Gobierno Popular con las
grandes masas.
Mensaje de salutación en nombre del Comité Central del Partido Comunista de China a la
Reunión Nacional de Representantes de los héroes de Combate y Trabajadores Modelo (25 de
septiembre de 1950).
Nuestra nación, la nación china, tiene coraje para combatir al enemigo hasta la última
gota de sangre, determinación para recobrar con sus propias fuerzas cuanto ha perdido, y
capacidad para levantarse sobre sus propios pies entre las demás naciones.
Sobre la táctica de la lucha contra el imperialismo japonés (27 de diciembre de 1935)
Obras Escogidas t. I.
XX. CONSTRUIR NUESTRO PAIS CON LABORIOSIDAD Y ECONOMIA
Debemos velar porque todos nuestros cuadros y todo nuestro pueblo tengan siempre presente
que China es un gran país socialista, pero al mismo tiempo un país económicamente
atrasado y pobre, y que esto es una contradicción muy grande. Para convertir nuestro
país en país rico y poderoso, se requieren varias decenios de intensos esfuerzas, que
suponen, entre otras cosas, la observancia de un riguroso régimen de economías y la
lucha contra el despilfarro, o sea, la aplicación de la política de construir nuestro
país con laboriosidad y economía.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (27 de febrero
de 1957).
Hay que administrar con laboriosidad y economía las fábricas, los establecimientos
comerciales, las empresas estatales y cooperativas así como las demás empresas e
instituciones. Hay que observar el principio de laboriosidad y economía en todas las
actividades. Este principio de economizar es uno de los fundamentales en la economía
socialista. China es un país grande, pero todavía muy pobre. Llevará décadas hacer de
ella un país próspero. Aún entonces, tendremos que seguir aplicando el principio de
laboriosidad y economía. Pero, es en las próximas décadas, en el periodo de los
primeros planes quinquenales, cuando debemos promover particularmente la laboriosidad y la
economía, dedicar una atención especial al régimen de economías.
Nota de introducción al artículo Administrar las cooperativa, con laboriosidad y
economía (1955). El auge socialista en el campo chino.
Allí donde estemos, debemos utilizar con la mayor economía nuestros recursos humanos y
materiales, y de ningún modo ver sólo el momento presente, ni tolerar la dilapidación y
el despilfarro. Donde nos encontremos a partir del primer año de trabajo hemos de pensar
en los muchos años venideros, en la guerra prolongada por sostener, en la contraofensiva
y en la reconstrucción después de expulsado el enemigo. Debemos, por un lado, guardarnos
de la dilapidación y el despilfarro y, por el otro, esforzarnos por desarrollar la
producción. En el pasado, algunas regiones pagaron caro el no haber hecho cálculos a
largo plazo, el no haber prestado atención a la utilización económica de los recursos
humanos y materiales, ni al desarrollo de la producción. He aquí una lección que debe
llamar nuestra atención.
Aprendamos a hacer d trabajo económico (10 de enero de 1945). Obras Escogidas, tomo III.
Con el objeto de acelerar la restauración y el desarrollo de la producción agrícola,
así como la producción industrial en los poblados, debemos, en el curso de nuestra lucha
para abolir el sistema feudal, esforzarnos al máximo por preservar, hasta donde sea
posible, todos los medios de producción y de subsistencia utilizables, tomar medidas
enérgicas contra quienes los destruyan o malgasten, combatir los excesos en las comidas y
observar una economía estricta.
Discurso pronunciado en una conferencia de cuadros de la región liberada de
Shansi-Suiyuán. (1. de abril de 1948), Obras Escogidas, t. IV.
En lo que concierne a los gastos gubernamentales, debemos atenernos al principio de
economía. Es necesario hacer comprender a todo el personal de los organismos
gubernamentales que la corrupción y el despilfarro son crímenes gravísimos. La lucha
contra la corrupción y el despilfarro ha dado ya algunos resultados, pero todavía se
requieren nuevos esfuerzos. Economizar cada moneda para las necesidades de la guerra, para
la causa revolucionaria y para nuestra construcción económica: tal es el principio que
ha de orientar nuestra contabilidad.
Nuestra política económica (23 de enero de 1934), Obras Escogidas, t. I.
Entre muchos de nuestros cuadros crece ahora una tendencia peligrosa: negativa a compartir
alegrías y penas con las masas y preocupación por la fama y el provecho personales. Esto
es muy malo. En el curso de la campaña por aumentar la producción y practicar economía,
debemos simplificar nuestras organizaciones y transferir cuadros a los niveles inferiores
a fin de que un número considerable de los cuadros se reincorpora a la producción. Esta
es una manera de vencer esa tendencia peligrosa.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (27 de febrero
de 1957).
Las labores productivas realizadas por el ejército con miras a autoabastecerse no sólo
han mejorado sus condiciones de vida, aliviado la cargo del pueblo y posibilitado con eso
la ampliación del ejército, sino que, además, han dada de inmediato muchos
subproductos:
1) Mejoramiento de las relaciones entre oficiales y soldados. Al trabajar juntas en la
producción, han llegado a una intimidad fraternal.
2) Una actitud más consciente hacia el trabajo. (...) Desde que el ejército comenzó la
producción para su autoabastecimiento, se ha hecho más consciente su actitud hacia el
trabajo y se han eliminado los hábitos del ocio.
3) Fortalecimiento de la disciplina. La disciplina del trabajo en la producción no
debilita sino que fortalece la disciplina de los soldados en el combate y en su vida
cotidiana.
4) Mejoramiento de las relaciones entre el ejército y el pueblo. Cuando las propias
tropas empiezan a llevar la casa, disminuyen y hasta desaparecen los abusos contra los
bienes de la población civil. En el proceso de la producción, el ejército y la
población civil intercambian trabajo y se ayudan mutuamente, y la amistad entre ellos se
ve fortalecida.
5) Menos quejas en el ejército respecto a los órganos del Poder y mejores relaciones
mutuas.
6) Impulso a la gran campaña popular por el desarrollo de la producción. Cuando el
ejército toma parte en la producción, resulta más evidente la necesidad de que también
lo hagan los organismos gubernamentales y otros, y lo hacen con mayor energía. De igual
moda, como es natural, resulta más evidente la necesidad de una amplia campaña, que
comprenda a todo el pueblo, para aumentar la producción, y esa campaña también se lleva
adelante con mayor energía.
Sobre la producción en el ejército para su autoabastecimiento y la importancia de los
dos grandes movimientos por la rectificación del estilo de trabajo y por el desarrollo de
la producción (27 de abril de 1945), Obras Escogidas, t. III.
Algunos sostienen que si las fuerzas armadas se ocupan de la producción, no podrán
combatir ni adiestrarse, y que si los organismos gubernamentales y otros también lo
hacen, no podrán realizar su propia labor. Este argumento es falso. En los últimos
años, nuestras fuerzas armadas de la región fronteriza, entregándose a actividades
productivas en gran escala, se han provisto de suficientes alimentos y vestuario; al mismo
tiempo, han realizado, con mejores resultados que antes, su adiestramiento y sus estudios
políticos y culturales, y han fortalecido más la unidad, tanto dentro de sus filas como
con el pueblo. El año pasado, en las regiones del frente, no obstante llevarse a cabo una
campaña por la producción en gran escala, se registraron enormes éxitos en el combate y
se inició una campaña extensiva de adiestramiento. Y gracias a la producción, el
personal de Los organismos gubernamentales y otros ha mejorado sus condiciones de vida y
trabajo con mayor dedicación y eficiencia. Esto ocurre tanto en la región fronteriza
como en las regiones del frente.
Aprendamos a hacer el trabajo económico (10 de enero de 1945), Obras Escogidas, t. III.
XXI. APOYARSE EN LOS PROPIOS ESFUERZOS Y TRABAJAR DURO
Sobre qué base debe descansar nuestra política? Debe descansar en nuestra propia fuerza,
y eso significa robustecernos mediante nuestros propios esfuerzos. No estamos solos; todos
los países y pueblos del mundo que se oponen al imperialismo son nuestros amigos. Sin
embargo, hacemos hincapié en apoyarnos en nuestros propios esfuerzos. Apoyándonos en las
fuerzas que nosotros mismos organicemos, podemos derrotar a todos los reaccionarios chinos
y extranjeros.
La situación y nuestra política después de la victoria en la Guerra de Resistencia
contra el Japón (13 de agosto de 1945), Obras Escogidas, t. IV.
Somos partidarios de apoyarnos en nuestros propios esfuerzos. Esperamos obtener ayuda
extranjera, pero no debemos depender de alla. Confiamos en nuestros propios esfuerzos, en
el poder creador de todo el ejército y de todo el pueblo.
Aprendamos a hacer el trabajo económico (10 de enero de 1945), Obras Escogidas, tomo III.
Triunfar en todo el país es sólo el primer paso de una gran marcha de diez mil li. (...)
La revolución china es grandiosa, pero después de la revolución, el camino será aún
más largo y nuestra tarea aún más grandiosa y ardua. Es éste un punto que hay que
explicar desde ahora en el Partido, para que los camaradas sigan siendo modestos,
prudentes y libres de arrogancia y precipitación en su estilo de trabajo, y perseveren en
su estilo de vida sencilla y lucha dura.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central elegido en el VII Congreso
Nacional del Partido Comunista de China. (5 de marzo de 1949), Obras Escogidas, t. IV.
Hay que eliminar por completo toda idea existente entre nuestros cuadros de lograr
victorias fáciles por obra de la buena suerte, sin una lucha dura y acerba, sin sudor y
sangre.
Crear sólidas bases de apoyo en el Nordeste (28 de diciembre de 1945), Obras Escogidas,
t. IV.
Debemos realizar entre el pueblo una propaganda constante sobre los progresos del mundo y
su futuro luminoso, para que adquiera confianza en la victoria.
Al mismo tiempo, debemos hacer saber al pueblo y a los camaradas que nuestro camino es
zigzagueante. Hay todavía muchos obstáculos y dificultades a lo largo del camino de la
revolución. El VII Congreso de nuestro Partido supuso que las dificultades serian muchas,
porque preferimos suponer más dificultades de las que pudieran surgir. A algunos
camaradas no les gusta pensar mucho en las dificultades. Pero las dificultades son una
realidad, debemos reconocer cuantas haya, y no adoptar una política de no reconocimiento.
Debemos reconocer las dificultades, analizarlas y combatirlas. No existen caminos rectos
en el mundo; debemos estar preparados para seguir un camino zigzagueante y no tratar de
conseguir las cosas a bajo precio. No hay que imaginar que una buena mañana todos los
reaccionarios caerán de rodillas por propia voluntad. En una palabra, las perspectivas
son luminosas, pero el camino es zigzagueante. Aún tenemos ante nosotros muchas
dificultades, que no debemos pasar por alto. Uniéndonos con todo el pueblo en un esfuerzo
común, podremos sin duda alguna vencer todas las dificultades y lograr la victoria.
Sobre las negociaciones de Chungching (17 de octubre de 1915), Obras Escogidas, t. IV.
Quien ve sólo el aspecto brillante, sin ver las dificultades, no puede luchar eficazmente
por el cumplimiento de las tareas del Partido.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas, t. III.
La riqueza de la sociedad es creada por los obreros, campesinos e intelectuales
trabajadores. Si ellos toman su destino en sus propias manos, siguen una línea
marxista-leninista y, en vez de eludir los problemas, adoptan una actitud dinámica para
resolverlos, no habrá en el mundo dificultad insuperable para ellos.
Nota de introducción al artículo El secretario del Partido toma la dirección y todos
los miembros del Partido ayudan a administrar las cooperativas (1955), El auge socialista
en el campo chino.
Todos los miembros del Partido deben tener plenamente en cuenta todo esto y estar
preparados para vencer sistemáticamente toda dificultad con una voluntad indomable. Las
fuerzas reaccionarias tienen sus dificultades, y nosotros, las nuestras. Pero las
dificultades dé las fuerzas reaccionarias son insuperables, porque son fuerzas
moribundas, sin porvenir. Nuestras dificultades pueden ser vencidas porque somos una
fuerza naciente y con un brillante futuro.
Saludemos el nuevo ascenso de la revolución china (1 de febrero de 1947), Obras
Escogidas, t. IV.
En tiempos difíciles, debemos ver nuestros éxitos, ver nuestra brillante perspectiva y
aumentar nuestro coraje.
Servir al pueblo (8 de septiembre de 1944), Obras Escogidas t. III.
Toda cosa nueva experimenta dificultades y reveses en su crecimiento. Sueña quien crea
que el socialismo es como coser y cantar, empresa de éxito fácil en la que no se
tropieza con dificultades ni se sufren reveses ni se requieren inmensos esfuerzos.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (27 de febrero
de 1957).
En ciertas épocas de la lucha revolucionaria, las dificultades prevalecen sobre las
condiciones favorables y constituyen, entonces, el aspecto principal de la contradicción
mientras las condiciones favorables forman el aspecto secundario. Sin embargo, los
revolucionarios pueden, mediante sus esfuerzos, superar gradualmente las dificultades y
crear una situación nueva, favorable; así, una situación difícil cede su lugar a una
situación favorable.
Sobre la contradicción (agosto de 1937), Obras Escogidas, t I.
Qué significa trabajar? Trabajar significa luchar. En esos lugares, hay dificultades y
problemas que debemos vencer y resolver. Vamos allí a trabajar y luchar para vencer esas
dificultades. Buen camarada es quien está más ansioso de ir allí donde las dificultades
son mayores.
Sobre las negociaciones de Chungching (17 de octubre de 1945), Obras Escogidas, tomo IV.
Hay una antigua fábula china llamada El Viejo Tonto que removió las montañas. Cuenta
que hace mucho tiempo vivía en el Norte de China un anciano conocido como el Viejo Tonto
de las montañas del Norte. Su casa miraba al Sur y frente a ella, obstruyendo la pasada,
se alzaban dos grandes montañas: Taijang y Wangwu. El Viejo Tonto tomó la decisión de
llevar a sus hijos a remover con azadones las dos montañas. Otro anciano, conocido como
el Viejo Sabio, los vio y dijo riéndose: Qué tontería! Es absolutamente imposible que
vosotros, tan poca gente, logréis remover montañas tan grandes. El Viejo Tonto
respondió: Después que yo muera, seguirán mis hijos; cuando ellos mueran, quedarán mis
nietos, y luego sus hijos y los hijos de sus hijos, y así indefinidamente. Aunque son muy
altas, estas montañas no crecen y cada pedazo que les sacamos las hace más pequeñas.
Por qué no vamos a poder removerlas? Después de refutar la idea errónea del Viejo
Sabio, siguió cavando día tras día, sin cejar en su decisión. Dios, conmovido ante
esto, envió a la tierra dos ángeles, que se llevaron a cuestas ambas montañas. Hoy,
sobre el pueblo chino pesan dos grandes montañas, una se llama imperialismo y la otra,
feudalismo. El Partido Comunista de China hace tiempo que decidió eliminarlas. Debemos
perseverar en nuestra decisión y trabajar sin cesar; también nosotros conmoveremos a
Dios.
Nuestro Dios no es otro que las masas populares de China. Si ellas se alzan y cavan junto
con nosotros, por qué no vamos a poder eliminar esas montañas?
El Viejo Tonto que removió las montañas (11 de junio de 1945), Obras Escogidas, tomo
III.
XXII. METODOS DE PENSAMIENTO Y DE TRABAJO
La historia de la humanidad es la historia del continuo desarrollo del reino de la
necesidad al reino de la libertad. Este proceso no tiene término. En las sociedades en
que existen clases, la lucha de clases no tiene fin. En la sociedad sin clases, jamás
terminará la lucha entre lo nuevo y lo viejo, y entre lo justo y lo erróneo. En los
terrenos de la lucha por la producción y de la experimentación científica, la humanidad
está en constante progreso y la naturaleza en constante desarrollo; nunca se quedan en un
nivel determinado. Por lo tanto, el hombre necesita sintetizar constantemente sus
experiencias, y descubre, inventa, crea y avanza. Todas las ideas en favor del
estancamiento, el pesimismo, la inercia o la complacencia son erróneas. Lo son porque no
corresponden ni a los hechos históricos del desarrollo de la sociedad humana a lo largo
de cerca de un millón de años, ni a los hechos históricos de la naturaleza conocidos
par nosotros hasta la fecha (por ejemplo, la naturaleza tal como se refleja en la historia
de los cuerpos celestas, de la tierra, de la vida y de otros fenómenos naturales).
Pasaje citado en el Informe del Primer Ministro Chou En-lai ante la I Sesión de la
Asamblea Popular Nacional (tercera legislatura) sobre la labor del Gobierno (21 y 22 de
diciembre de 1964).
Las ciencias naturales son una de las armas del hombre en la lucha por su libertad. Con el
fin de lograr la libertad dentro de la sociedad, el hombre utiliza la ciencia social para
comprenderla, transformarla y realizar la revolución social. Con el objeto de lograr la
libertad en la naturaleza, el hombre utiliza las ciencias naturales para comprenderla,
conquistarla y transformarla, y así logrará la libertad en alla.
Discurso en la reunión inaugural de la Sociedad de Investigaciones de Ciencias Naturales
de la Región Fronteriza de Shensi-Kansú-Ningsia (5 de febrero de 1940).
La filosofía marxista --el materialismo dialéctico-- tiene dos características
sobresalientes. Una es su carácter de clase: afirma explícitamente que el materialismo
dialéctico sirve al proletariado. La otra es su carácter práctico: subraya la
dependencia de la teoría respecto a la práctica, subraya que la práctica es la base de
la teoría y que ésta, a su vez, sirve a la práctica.
Acerca de la práctica (julio de 1937) Obras Escogidas, t. I.
La filosofía marxista considera que el problema más importante no consiste en comprender
las leyes del mundo objetivo para ester en condiciones de interpretarlo, sino en aplicar
el conocimiento de esas leyes para transformar activamente el mundo.
Ibíd.
De dónde provienen las ideas correctas del hombre? Caen del cielo? No. Son innatas en su
cerebro? No. Provienen únicamente de la práctica social, de los tres tipos de práctica
social: la lucha par la producción, la lucha de clases y la experimentación científica.
De dónde provienen las ideas correctas? (mayo de 1963).
El ser social del hombre determine su pensamiento. Las ideas correctas características de
la clase avanzada, una vez dominadas por las masas, se convierten en una fuerza material
que transforma la sociedad y el mundo.
Ibíd.
En su práctica social, el hombre sostiene toda clase de luchas y extrae ricos
experiencias tanto de sus éxitos como de sus fracasos. Innumerables fenómenos del mundo
exterior objetivo se reflejan en el cerebro del hombre por media de los órganos de los
sentidos--la vista, el oído, el olfato, el gusto y el tacto--. Al comienzo, el
conocimiento es sensorial. Al acumularse suficiente conocimiento sensorial, se produce un
salto al conocimiento racional, es decir, a las ideas. Este es un proceso en el
conocimiento. Es la primera etapa del proceso global del conocimiento, etapa que conduce
de la materia objetiva a la conciencia subjetiva, de la existencia a las ideas. En esta
etapa, aún no se ha comprobado si la conciencia o las ideas (incluyendo las teorías,
principios políticos, planes y medidas) reflejan correctamente las leyes del mundo
exterior objetivo, aún no puede determinarse si son acertadas o no. Luego, viene la
segunda etapa del proceso del conocimiento: la etapa que conduce de la conciencia a la
materia, de las ideas a la existencia, etapa en que se aplica a la práctica social el
conocimiento obtenido en la primera etapa para ver si esas teorías, principios
políticos, planes o medidas consiguen los éxitos esperados. En términos generales, lo
que obtiene éxito es correcto, y lo que fracasa, erróneo; esto sucede especialmente en
la lucha del hombre con la naturaleza. En la lucha social, las fuerzas que representan a
la clase avanzada a veces sufren reveses, no porque sus ideas sean incorrectas, sino
porque, en la correlación de las fuerzas en lucha, no son, por el momento, tan poderosas
como las fuerzas reaccionarias; en consecuencia, fracasan temporalmente, pero han de
triunfar tarde o temprano. A través de la prueba de la práctica, se produce otro salto
en el conocimiento del hombre. Este es más importante que el anterior, porque sólo éste
puede probar si es acertado o erróneo el primer salto en el conocimiento, o sea, las
ideas, teorías, principios políticos, planes o medidas formuladas en el curso de la
reflexión del mundo exterior objetivo. No hay otro medio de comprobar la verdad.
Ibíd.
A menudo, sólo es posible llegar a un conocimiento correcto después de muchas
repeticiones del proceso que conduce de la materia a la conciencia y de la conciencia a la
materia, es decir, de la práctica al conocimiento y del conocimiento a la práctica. Esta
es la teoría marxista del conocimiento, la teoría materialista dialéctica del
conocimiento.
Ibíd.
Quien quiera conocer una cosa, no podrá conseguirlo sin entrar en contacto con ella, es
decir, sin vivir (practicar) en el mismo media de esa cosa. (...) Si quieres conocer,
tienes que participar en la práctica, en la transformación de la realidad. Si quieres
conocer el saber de una pera, tienes tú mismo que transformarla comiéndola. (...) Si
quieres conocer la teoría y los métodos de la revolución, tienes que participar en la
revolución. Todo conocimiento auténtico nace de la experiencia directa.
Acerca de la práctica (julio de 1937). Obras Escogidas, t. I.
El conocimiento comienza por la práctica, y todo conocimiento teórico, adquirido a
través de la práctica, debe volver a la práctica. La función activa del conocimiento
no solamente se manifiesta en el salto active del conocimiento sensorial al racional,
sine, lo que es más importante, también debe manifestarse en el salto del conocimiento
racional a la práctica revolucionaria.
Ibíd.
Es bien sabido que, al realizar una cosa, cualquiera que sea, a menos que comprendamos sus
circunstancias reales, su naturaleza y sus relaciones con otras cosas, no conoceremos las
leyes que la rigen, ni sabremos cómo hacerla, ni podremos llevarla a feliz término.
Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China (diciembre de 1936), Obras
Escogidas, t. I.
Si el hombre quiere culminar su trabajo con éxito, es decir, lograr los resultados
esperados, tiene que hacer concordar sus ideas con las leyes del mundo exterior objetivo;
si no lo consigue, fracasa en la práctica. Después de sufrir una derrota, extrae
lecciones de ella, modifica sus ideas para hacerlas concordar con las leyes del mundo
exterior y, de esta manera, convierte el fracaso en éxito: he aquí lo que se quiere
decir con la derrota es madre del éxito y cada fracaso nos hace más listos.
Acerca de la práctica (julio de 1937), Obras Escogidas, t. I.
Somos marxistas, y el marxismo nos exige que al examinar cualquier problema, partamos de
los hechos objetivos y no de definiciones abstractas, y que formulemos nuestra
orientación, política y medidas sobre la base del análisis de estos hechos.
Intervenciones en el Foro de Yenán sobre Literatura y Arte (mayo de 1942), Obras
Escogidas, t. III.
El método fundamental de trabajo que todos los comunistas debemos tener bien presente,
consiste en determinar nuestra línea de trabajo en función de las condiciones reales. Si
examinamos las causas de nuestros errores, veremos que todos se deben a que nos apartamos
de las condiciones reales existentes en un momento y lugar dados y trazamos subjetivamente
nuestra linea de trabajo.
Discurso pronunciado en una conferencia de cuadros de la región liberada de
Shansi-Suiyuán (1. de abril de 1948), Obras Escogidas, t. IV.
El idealismo y la metafísica son las cosas más fáciles del mundo porque permiten a la
gente que disparate a gusto, sin basarse en la realidad objetiva ni someterse a la prueba
de ésta. En cambio, el materialismo y la dialéctica requieren esfuerzos. Se fundamentan
en la realidad objetiva y se someten a su prueba. Si uno no hace esfuerzos, caerá en el
idealismo y la metafísica.
Nota de introducción a Materiales sobre la camarilla contrarrevolucionaria de Ju Feng
(mayo de 1955).
Al tratar una cosa, debemos examinar su esencia y considerar su apariencia nada más que
como guía que conduce a la entrada. Y una vez que cruzamos el umbral debemos aprehender
la esencia de la cosa. Este es el único método de análisis seguro y científico.
Una sola chispa puede incendiar toda la pradera (5 de enero de 1930), Obras Escogidas, t.
I.
La causa fundamental del desarrollo de las cosas no es externa sino interna; reside en su
carácter contradictorio interno. Todas las cosas tienen contradicciones en su interior,
de ahí su movimiento y su desarrollo. El carácter contradictorio interno de una cosa es
la causa fundamental de su desarrollo, en tanto que su interrelación e interacción con
otras cosas son causas secundarias.
Sobre la contradicción (agosto de 1937), Obras Escogidas, t. 1.
La dialéctica materialista considera que las causas externas constituyen la condición
del cambio y las causas internas, su base; además, considera que las causas externas
actúan a través de las internas. A una temperatura adecuada, un huevo se transforma en
pollo, pero ninguna temperatura puede transformar una piedra en pollo, porque sus bases
son diferentes.
Ibíd.
La filosofía marxista entiende que la ley de la unidad de los contrarios es la ley
fundamental del universo. Esta ley tiene validez universal, tanto en la naturaleza y en la
sociedad humana, como en el pensamiento del hombre. Los contrarios en una contradicción
forman una unidad a la vez que luchan entre sí, lo cual impulsa el movimiento y el cambio
en las cosas. En todas partes existen contradicciones, pero tienen diverso carácter
según sea la naturaleza de las cosas. En cualquier cosa concreta, la unidad de los
contrarios es condicional, temporal, transitiva y, por eso, relativa, mientras que la
lucha entre los contrarios es absoluta.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (27 de febrero
de 1957).
El método analítico es dialéctico. Por análisis entendemos analizar las
contradicciones en las cosas. Ningún análisis acertado es posible sin un conocimiento
intimo de la vida ni una comprensión real de las contradicciones de que se trata.
Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido Comunista de China sobre el Trabajo de
Propaganda (12 de marzo de 1957).
Lenin dice que el análisis concreto de la situación concreta es lo más esencial del
marxismo, el alma viva del marxismo. Muchos de nuestros camaradas, poco acostumbrados a
pensar en forma analítica, no quieren analizar y estudiar repetida y profundamente las
cosas complejas, sino que prefieren formular conclusiones simplistas que son absolutamente
afirmativas o absolutamente negativas. (...) Desde ahora, debemos remediar este estado de
cosas.
Nuestro estudio y la situación actual (12 de abril de 1944), Obras Escogidas. t. III.
La manera como estos camaradas enfocan las cuestiones es errónea. En vez de considerar
sus aspectos esenciales o principales, destacan los no esenciales o secundarios. Es de
señalar que hay que tratar estos últimos aspectos uno por uno sin subestimarlos, mas no
debemos considerarlos como esenciales o principales, pues, de lo contrario, nos
desorientaremos.
Sobre el problema de la cooperativización agrícola (31 de julio de 1955).
Las cosas en el mundo son complejas y las deciden diversos factores. Debemos examinar los
problemas en sus diferentes aspectos y no en uno solo.
Sobre las negociaciones de Chungching (17 de octubre de 1945), Obras Escogidas. t. IV.
Sólo quienes abordan los problemas de manera subjetiva, unilateral y superficial dictan
órdenes presuntuosamente apenas llegan a un nuevo lugar, sin considerar las
circunstancias, sin examinar las cosas en su totalidad (su historia y su situación actual
en conjunto) ni penetrar en su esencia (su naturaleza y las relaciones internas entre una
cosa y otras). Semejantes personas tropiezan y caen inevitablemente.
Acerca de la práctica (julio de 1937), Obras Escogidas. t. I.
Al estudiar un problema, debemos guardarnos de la subjetividad, la unilateralidad y la
superficialidad. Por subjetividad se entiende no saber abordar los problemas
objetivamente, es decir, no saber abordarlos desde el punto de vista materialista. Ya he
hablado de esto en mi trabajo Acerca de la práctica. Por unilateralidad se entiende no
saber abordar los problemas en todos sus aspectos. (...) O puede llamarse ver la parte y
no el todo, ver los árboles y no el bosque. De esta manera, no es posible encontrar el
método para resolver las contradicciones, ni cumplir las tareas de la revolución, ni
llevar a buen término el trabajo encomendado, ni desarrollar correctamente la lucha
ideológica en el seno del Partido. Cuando decía Sun Wu en su exposición del arte de la
guerra: Conoce a tu adversario y conócete a ti mismo, y podrás librar cien batallas sin
correr ningún riesgo de derrota, se refería a las dos partes beligerantes. Wei Cheng, de
la dinastía Tang, también comprendía lo errónea que era la unilateralidad cuando
decía: Si escuchas a ambas partes, se hará en ti la luz; si escuchas a una sola,
permanecerás en tinieblas. Pero nuestros camaradas a menudo examinan los problemas de
manera unilateral y, por este motivo, dan con la cabeza en el muro.
(...) Lenin dijo: Para conocer realmente un objeto hay que abarcar y estudiar todos sus
aspectos, todos sus vínculos y mediaciones. Esto jamas lo conseguiremos por completo;
pero la exigencia de estudiar las cosas en todos sus aspectos nos previene contra los
errores y la rigidez. Debemos recordar sus palabras. Por superficialidad se entiende no
considerar ni las características de la contradicción en su conjunto ni las
características de cada uno de sus aspectos, no reconocer la necesidad de ir al fondo de
una cosa y estudiar minuciosamente las características de su contradicción, sino
limitarse a mirar de lejos y, después de una ojeada a los contornos generales de la
contradicción, tratar inmediatamente de resolverla (responder una pregunta, zanjar una
disputa, conducir un asunto o dirigir una operación militar). Semejante forma de proceder
lleva inevitablemente a consecuencias funestas. (...) La unilateralidad y la
superficialidad son también subjetividad, porque todas las cosas objetivas se hallan en
realidad ligadas unas con otras y se rigen por leyes internas; sin embargo, hay personas
que, en lugar de reflejar las cosas tal como son, las consideran de modo unilateral o
superficial, e ignoran sus relaciones recíprocas y sus leyes internas; por tanto, su
método es subjetivista.
Sobre la contradicción (agosto de 1937), Obras Escogidas, t. I.
Unilateralidad significa pensar en términos absolutos, es decir, enfocar los problemas
metafísicamente. En la valoración de nuestro trabajo, es unilateral considerarlo o todo
positivo o todo negativo. (...)
Considerarlo todo positivo es ver sólo únicamente los elogios y no las críticas:
Presentar nuestro trabajo como si fuera bueno en todos sus aspectos es contradecir los
hechos. No es cierto que todo sea bueno; todavía existen deficiencias y errores. Tampoco
es cierto que todo sea malo; pensar así también contradice los hechos. De ahí la
necesidad de analizar. Negarlo todo es creer, sin ningún análisis que nada se ha hecho
bien y que la grandiosa empresa de la construcción socialista, la gran lucha en que
participan centenares de millones de personas, es un embrollo sin nada digno de elogio.
Estos puntos de vista son sumamente erróneos y perjudiciales, y sólo pueden desalentar a
la gente, aunque muchas de las personas que los sostienen se distinguen de las que son
hostiles al sistema socialista. En la valoración de nuestro trabajo, es erróneo tanto el
punto de vista de que todo es positivo, como el de que todo es negativo.
Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido Comunista de China sobre el Trabajo de
Propaganda (12 de marzo de 1957).
Al examinar cualquier cuestión, los marxistas deben ver no sólo las partes sino también
el todo. Una rana en el fondo de un pozo dice: El cielo no es mayor que la boca del pozo.
Esto no es cierto, porque el cielo no es del tamaño de la boca de un pozo. Estaría en lo
cierto si afirmase que una parte del cielo es del tamaño de la boca del pozo, porque ello
corresponde a la realidad.
Sobre la táctica de la lucha contra el imperialismo japonés (27 de diciembre de 1935),
Obras Escogidas, t. I.
Debemos aprender a examinar las cuestiones en todos sus aspectos, a ver no sólo el
anverso de las cosas sino también su reverso. En determinadas condiciones, una cosa mala
puede conducir a buenos resultados, y una cosa buena, a resultados malos.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (27 de febrero
de 1957).
Junto con reconocer que, en el curso general del desarrollo histórico, lo material
determina lo espiritual y el ser social determina la conciencia social, también
reconocemos y debemos reconocer la reacción que ejerce lo espiritual sobre lo material,
la conciencia social sobre el ser social y la superestructura sobre la base económica.
Esto no va en contra del materialismo, sino que, justamente, evita el materialismo
mecanicista y defiende el materialismo dialéctico.
Sobre la contradicción (agosto de 1937), Obras Escogidas, t. I.
En una guerra, los mandos no pueden pretender ganarla traspasando los límites impuestos
por las condiciones objetivas, pero dentro de tales límites sí pueden y deben poner en
pleno juego su actividad consciente en la lucha por la victoria. El escenario de acción
para los mandos en una guerra debe construirse dentro de lo que permiten las condiciones
objetivas, pero sobre este escenario pueden dirigir magníficas acciones de épica
grandiosidad.
Sobre la guerra prolongada (mayo de 1938), Obras Escogidas, t. II.
El hombre debe adaptar su pensamiento a las condiciones que han cambiado. Claro está que
nadie debe dejarse llevar por la fantasía, ni elaborar planes de acción a despecho de
las condiciones objetivas, ni pretender lo que en realidad es imposible. Pero el problema
actual es que las ideas conservadoras de derecha aún ocasionan funestos trastornos en
muchos terrenos e impiden que el trabajo en esos terrenos marche a tono con el desarrollo
de las circunstancias objetivas. El problema actual es que muchos consideran imposible lo
que podrían cumplir si se esforzaran.
Prefacio a 'El auge socialista en el campo chino' (27 de diciembre de 1955).
Debemos utilizar el cerebro y pensar cada cosa cuidadosamente. Como dice el refrán:
Frunce el entrecejo y se te ocurrirá una estratagema. En otras palabras, la mucha
reflexión engendra sabiduría. Para deshacernos del hábito de actuar a ciegas, tan
difundido en nuestro Partido, debemos alentar a nuestros camaradas a pensar, aprender el
método analítico y cultivar el hábito del análisis.
Nuestro estudio y la situación actual (12 de abril de 1944), Obras Escogidas, t. III.
Si en un proceso hay varias contradicciones, necesariamente una de ellas es la principal,
la que desempeña el papel dirigente y decisivo, mientras que las demás ocupan una
posición secundaria y subordinada. Por lo tanto, al estudiar cualquier proceso complejo,
con dos o más contradicciones, debemos esforzarnos al máximo por encontrar su
contradicción principal. Una vez aprehendida la contradicción principal, todos los
problemas se resuelven fácilmente.
Sobre la contradicción (agosto de 1937), Obras Escogidas, t. I.
De los dos aspectos contradictorios, uno ha de ser el principal y el otro, el secundario.
El aspecto principal es el que desempeña el papel dirigente en la contradicción. La
naturaleza de una cosa está determinada fundamentalmente por el aspecto principal de la
contradicción, aspecto que ocupa la posición dominante.
Pero esta situación no es estática; el aspecto principal y el no principal de una
contradicción se transforman el uno en el otro y, en consecuencia, la naturaleza de la
cosa cambia.
Ibíd.
No basta con plantear tareas; hay que resolver, además, el problema de los métodos para
cumplirlas. Si nuestra tarea es cruzar un río, no podremos hacerlo sin un puente o una
embarcación. Mientras no se resuelva el problema del puente o la embarcación, será
ocioso hablar de atravesar el río. Mientras la cuestión de los métodos no esté
resuelta, será inútil hablar de las tareas.
Preocupémonos por el bienestar de las masas, prestemos atención a nuestros métodos de
trabajo (27 de enero de 1934), Obras Escogidas, t. I.
En relación a cualquier tarea, si no se hace un llamamiento general, será imposible
movilizar a las amplias masas para la acción. Sin embargo, si los dirigentes se limitan a
lanzar un llamamiento general --si no se ocupan personal y concretamente, en algunas
organizaciones, de la ejecución cabal del trabajo que llaman a realizar, abren una brecha
en algún punto y adquieren allí experiencias para orientar a las demás entidades--, no
podrán comprobar si es justo el llamamiento general ni enriquecer su contenido, y además
correrán el peligro de que el llamamiento quede en letra muerta.
Algunas cuestiones sobre los métodos de dirección (1. de junio de 1943), Obras
Escogidas, t. III.
Ningún dirigente puede dar orientación general a las entidades a su cargo, a menos que
obtenga experiencia práctica de parte de determinados individuos y de ciertos asuntos en
una entidad subordinada específica. Este método debe ser generalizado para que los
cuadros dirigentes a todos los niveles aprendan a aplicarlo.
Ibíd.
En ningún lugar puede haber al mismo tiempo muchas tareas centrales. Sólo puede
realizarse, en un lapso determinado, una tarea central, complementada por otras de segundo
y tercer orden. Por lo tanto, el responsable principal de una localidad debe tener en
cuenta la historia y circunstancias actuales de la lucha allí, y ordenar apropiadamente
las diferentes tareas. No debe actuar sin plan propio, saltando de una tarea a otra según
le lleguen de los organismos superiores, pues de lo contrario se verá enfrentado a una
multitud de tareas centrales y sumido en la confusión y el desorden. Ninguna
organización superior debe tampoco asignar simultáneamente muchas tareas a una
organización inferior, sin indicar su importancia y su urgencia relativas ni especificar
cuál es la tarea central, porque este modo de proceder llevará desorden al trabajo de la
organización inferior y le impedirá conseguir los resultados previstos. El dirigente
debe tener en cuenta la situación en su conjunto, elaborar su plan general a la luz de
las condiciones históricas y las circunstancias existentes en cada localidad, decidir con
justeza el centro de gravedad y el orden de ejecución de los trabajos para cada periodo,
realizar con tenacidad lo decidido y asegurar el logro de determinados resultados: esto es
parte del arte de dirigir.
Ibíd.
Debe mantenerse (cada buró o subburó del Comité Central del Partido) constantemente al
corriente de la marcha del trabajo, intercambiar experiencias y corregir los errores; no
debe esperar varios meses, medio año o un año antes de celebrar reuniones de balance
para hacer una revisión general y una rectificación general de los errores. Dilatar
conduce a grandes pérdidas, mientras que corregir los errores apenas surgen, reduce las
pérdidas.
Sobre la política concerniente a la industria y el comercio (27 de febrero de 1948).
Obras Escogidas. t. IV.
No dejen que los problemas se acumulen y causen muchas complicaciones antes de
resolverlos. Los dirigentes tienen que marchar al frente del movimiento y no a la zaga.
Nota de introducción al artículo El contrato estacional (1955), El auge socialista en el
campo chino.
Lo que necesitamos es un estado de ánimo entusiasta pero sereno, un trabajo intense pero
ordenado.
Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China (diciembre de 1936), Obras
Escogidas, t. I.
XXIII. INVESTIGACION Y ESTUDIO
Todos aquellos que se encarguen de un trabajo práctico deben investigar las condiciones
en las bases. Semejante investigación se hace especialmente necesaria para quienes tienen
conocimientos teóricos pero no se hallan al corriente de las condiciones reales; de otro
modo, no podrán vincular la teoría con la práctica. Quien no ha investigado no tiene
derecho a hablar. Aunque esta afirmación mía ha sido ridiculizada como empirismo
estrecho, hasta la fecha no me arrepiento dé haberla hecho; al contrario, sigo
insistiendo en que sin haber investigado nadie puede pretender el derecho a hablar. Hay
muchos que, apenas descienden de su carroza, comienzan a vociferar, a lanzar opiniones,
criticando esto y censurando aquello; pero, de hecho, todos ellos fracasan sin excepción,
porque sus comentarios o críticas, que no están fundamentados en una investigación
minuciosa, no son más que cháchara. Incalculables son los daños que han causado a
nuestro Partido semejantes enviados imperiales, a los que encontramos aquí y allá, casi
en todas partes. Con razón dice Stalin que la teoría deja de tener objeto cuando no se
halla vinculada a la práctica revolucionaria. Y con razón agrega que la práctica es
ciega si la teoría revolucionaria no alumbra su camino. Sólo se puede acusar de
empirismo estrecho a los prácticos, que andan a tientas y carecen de perspectiva y
previsión.
Prefacio y epilogo a 'Investigación rural' (marzo y abril de 1941), Obras Escogidas, tomo
III.
Tomar esta actitud (la marxista-leninista) significa buscar la verdad en los hechos. Por
hechos entendemos todas las cosas que existen objetivamente; por verdad entendemos las
relaciones internas de las cosas objetivas, es decir, las leyes que las rigen; y por
buscar entendemos estudiar. Debemos partir de las condiciones reales dentro y fuera del
país, la provincia, el distrito o el territorio, y deducir de ellas, como guía para
nuestra acción, las leyes inherentes a esas condiciones y no leyes imaginarias, es decir,
debemos encontrar las relaciones internas de los acontecimientos que suceden a nuestro
alrededor. Y para esto debemos basarnos en los hechos, que existen objetivamente, y no en
nuestra imaginación subjetiva, ni en un entusiasmo momentáneo, ni en la letra muerta de
los libros; debemos apropiarnos del material en detalle y, a la luz de los principios
generales del marxismo-leninismo, extraer de este material conclusiones correctas.
Reformemos nuestro estudio (mayo de 1941), Obras Escogidas, t. III.
Proceder como un hombre que caza gorriones con los ojos cerrados o como un ciego que coge
peces a tientas, tratar las cosas superficialmente sin penetrar en los detalles,
entregarse a una verborrea jactanciosa y contentarse con conocimientos fragmentarios mal
asimilados: tal es el estilo de trabajo, extremadamente malo, que aún se observa entre
muchos camaradas de nuestro Partido, un estilo totalmente opuesto al espíritu fundamental
del marxismo-leninismo. Marx, Engels, Lenin y Stalin nos enseñan que es necesario
estudiar concienzudamente la situación, partir de la realidad objetiva y no de los deseos
subjetivos. Pero muchos de nuestros camaradas actúan en forma diametralmente contraria a
esta verdad.
Ibíd.
No puede usted resolver un problema? Pues bien, póngase a investigar su situación actual
y sus antecedentes! Cuando haya investigado cabalmente el problema, sabrá cómo
resolverlo. Toda conclusión se saca después de una investigación, y no antes.
Unicamente un tonto se devana los sesos, sólo o unido a un grupo, para encontrar una
solución o elaborar una idea sin efectuar ninguna investigación. Debe subrayarse que
esto no conducirá en absoluto a ninguna solución eficaz ni a ninguna idea provechosa.
Contra el culto a los libros (mayo de 1930).
La investigación se asemeja a los largos meses de gestación, y la solución del
problema, al día del nacimiento. Investigar un problema es resolverlo.
Ibíd.
Con la actitud marxista-leninista, una persona aplica la teoría y el método
marxista-leninistas a la investigación y estudio sistemáticos y minuciosos de la
situación. En vez de trabajar solamente a dictado del entusiasmo, combina, como dice
Stalin, el ímpetu revolucionario con el sentido práctico.
Reformemos nuestro estudio (mayo de 1941), Obras Escogidas, t. III.
El único media para conocer una situación es hacer una investigación social, una
investigación sobre las condiciones reales de las diversas clases sociales. Para quienes
están encargados del trabajo directivo, el método esencial para conocer la situación es
elegir, de acuerdo a un plan, algunas ciudades y aldeas para realizar allí una serie de
minuciosas investigaciones, utilizando el punto de vista fundamental marxista, es decir,
el método de análisis de clases.
Prefacio y epilogo a 'Investigación rural' (marzo y abril de 1941). Obras Escogidas, tomo
III.
Una reunión de investigación no necesita ser muy numerosa; basta con la presencia de
tres a cinco, o siete u ocho personas. Para cada reunión es necesario destinar suficiente
tiempo, preparar de antemano un cuestionario y, además, hacer personalmente preguntas,
anotar las respuestas y discutir con los asistentes. Esto quiere decir que sin un gran
entusiasmo, sin la decisión de dirigir la mirada hacia abajo, sin la sed de conocer, sin
la disposición a despojarse de toda presunción para ser alumna modesto, será imposible
realizar ninguna investigación o hacerla bien.
Ibíd.
Toda disposición correcta de un mando emana de su decisión justa; la decisión justa
emana de su juicio justo sobre la situación, y el juicio justo emana de un reconocimiento
circunstanciado e indispensable y de un examen cuidadoso y sistemático de todas las
informaciones recogidas a través del reconocimiento. El mando emplea todos los medios de
reconocimiento posibles y necesarios, y examine las informaciones así recogidas acerca
del enemigo, desechando la cáscara para quedarse con el grano, descartando lo falso para
conservar lo verdadero, pasando de un aspecto a otro y de lo externo a lo inferno; luego,
considerando las condiciones de su propio campo, hace un estudio comparativa de la
situación de ambas partes y de sus relaciones mutuas; de este modo, forma su juicio, toma
su decisión y elabora su plan. Este es el proceso completo del conocimiento de una
situación, proceso que debe recorrer un jefe militar antes de formular su plan
estratégico, de campaña o de combate.
Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China (diciembre de 1936), Obras
Escogidas, t. I.
XXIV. AUTOEDUCACION IDEOLOGICA
Y aunque lográramos éxitos inmensos en nuestro trabajo, no tendríamos ningún
fundamento para volvernos engreídos y presuntuosos. La modestia contribuye al progreso, y
el engreimiento conduce al atraso. Debemos tener siempre presente esta verdad.
Discurso de apertura en el VIII Congreso Nacional del Partido Comunista de China (15 de
septiembre de 1956).
Con la victoria, pueden surgir dentro del Partido ciertos estados de ánimo: el
engreimiento, la presunción de ser hombre meritorio, la inercia y la falta de deseo de
progresar, la afición a los placeres y la aversión a continuar una vida dura. Con la
victoria, el pueblo nos estará agradecido y la burguesía se presentará a adularnos. Ya
está probado que el enemigo no puede vencernos por la fuerza de las armas. Sin embargo,
la adulación de la burguesía puede vencer a los débiles de carácter que haya en
nuestras filas. Es posible que existan entre los comunistas algunos que el enemigo no ha
podido vencer con las armas y que frente a él se han hecho merecedores del título de
héroes, pero que, incapaces de resistir a los proyectiles almibarados, caerán derrotados
por ellos. Debemos estar prevenidos contra esto.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central elegido en el VII Congreso
Nacional del Partido Comunista de China. (5 de mano de 1949), Obras Escogidas, t. IV.
Muchas cosas pueden convertirse en fardos, en cargas, si nos aferramos a ellas ciega e
inconscientemente. Por ejemplo: quien haya cometido errores, puede sentirse
irremediablemente agobiado por ellos y caer en el abatimiento; el que no haya incurrido en
errores, puede creerse irreprochable y volverse vanidoso. La falta de éxitos en el
trabajo puede provocar pesimismo y depresión, en tanto que los éxitos pueden engendrar
arrogancia y altanería. Un camarada que tenga corta historia de lucha puede con ese
pretexto eludir responsabilidades, y un veterano puede considerarse infalible por su largo
pasado de lucha. Los camaradas obreros y campesinos, orgullosos de su origen de clase,
pueden mirar a los intelectuales por encima del hombro, y los intelectuales, por poseer
algunos conocimientos, pueden menospreciar a los camaradas obreros y campesinos. Quien
posea conocimientos especializados puede considerarlos como capital para envanecerse y
despreciar a los demás. Hasta la edad podría servir de motivo para presumir: un joven
que se tenga por inteligente y capaz, podría despreciar a los viejos, y un viejo, por su
rica experiencia, podría despreciar a los jóvenes. Todas estas cosas se convierten en
cargas, en fardos, si se carece de espíritu critico.
Nuestro estudio y la situación actual (12 de abril de 1944). Obras Escogidas, t. III.
Algunos camaradas en el ejército se han vuelto arrogantes y se comportan de manera
arbitraria con los soldados, el pueblo, los organismos gubernamentales y las
organizaciones del Partido. Siempre reprochan a los camaradas encargados del trabajo local
y nunca se reprochan a sí mismos. Sólo ven sus propios éxitos, pero no sus
deficiencias. Sólo quieren escuchar lisonjas, y no críticas. (...) el ejército debe
esforzarse por erradicar estos malos hábitos.
Organicémonos (29 de noviembre de 1943) Obras Escogidas, t. III.
Un trabajo duro es como una carga que, colocada frente a nosotros, nos desafía a
echárnosla al hombro. Algunas cargas son livianas, otras, pesadas. Hay quienes prefieren
las cargas livianas a las pesadas; escogen para sí las primeras y dejan las segundas para
los demás. Otros camaradas actúan de manera diferente: dejan las comodidades a los
demás y toman sobre sus hombros las cargas pesadas, son los primeros en soportar las
penalidades y los últimos en disfrutar de las comodidades. Estos son buenos camaradas.
Todos debemos aprender de su espíritu comunista.
Sobre las negociaciones de Chungching. (17 de octubre de 1945), Obras Escogidas, t. IV.
No pocas personas se muestran irresponsables en su trabajo, prefieren lo liviano a lo
pesado dejan las cargas pesadas a otros y escogen para sí ;as livianas. En cada ocasión,
piensan en sí mismas antes que en los demás. Cuando llegan a hacer alguna pequeña
contribución, se hinchan de orgullo y la pregonan temiendo que alguien quede sin saberlo.
No sienten cariño hacia los camaradas y el pueblo, y los tratan con frialdad indiferencia
y apatía. En realidad, esas personas no son comunistas, o, al menos, no pueden ser
consideradas como verdaderos comunistas.
En memoria de Norman Bethune (21 de diciembre de 1939), Obras Escogidas, t. II.
Los que pretenden independizarse así, generalmente se aferran a la doctrina del yo
primero y se equivocan en la cuestión de las relaciones entre un militante y el Partido.
Aunque respetan de palabra al Partido, en la práctica se colocan a sí mismos en primer
término y relegan el Partido al segundo. Qué buscan? Fama, posición y oportunidad de
lucirse. Seimpre que se les encarga de alguna sección de trabajo, procuran
independizarse. Para este fin, engatusan a algunos, desplazan a otros y recurren, entre
camaradas, a la jactancia, las lisonjas y la adulación, introduciendo en el Partido
Comunista el estilo filisteo de los partidos políticos burgueses. Es su deshonestidad lo
que les hace pasarlo mal. Creo que debemos trabajar honestamente, porque sin una actitud
honesta nada se puede realizar en el mundo.
Rectifiquemos el estilo de trabajo en el Partido (1. de febrero de 1942), Obras Escogidas,
t. III.
Los comunistas deben comprender el principio de subordinar las necesidades de la parte a
las del todo. Si una proposición es factible para una situación parcial pero no para la
situación en su conjunto, es necesario subordinar la parte del todo. A la inversa, si la
proposición no es factible para la situación parcial, pero sí para la situación en su
conjunto, es precise igualmente subordinar la parte al todo. Esto es lo que se entiende
por tomar en consideración los intereses del todo.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre de 1938), Obras
Escogidas, t. II.
Búsqueda de una vida cómoda. En el Ejército Rojo existen no pocas personas cuyo
individualismo se manifiesta en sus ansias de comodidades. Esperan que su unidad marche a
las grandes ciudades. Quieren ir allí no a trabajar sino a pasarlo bien. Lo que más les
desagrada es trabajar en las regiones rojas, donde la vida es dura.
Sobre la rectificación de las ideas erróneas en el Partido (diciembre de 1929). Obras
Escogidas, t. I.
Hay que combatir la tendencia al seccionalismo, tendencia a preocuparse sólo par la
propia sección, sin atender a los intereses de los demás. Seccionalista es quien
permanece indiferente ante las dificultades de los demás y no quiere ceder a ningún
cuadro que le piden otras secciones o, como el que tome el campo del vecino como
desaguadero, cede sólo a los cuadros mediocres, sin mostrar la menor consideración hacia
las demás secciones, localidades o personas. Quien precede así ha perdido totalmente el
espíritu comunista. Se caracteriza por su falta de consideración por la situación en su
conjunto y su total indiferencia hacia las demás secciones, localidades o personas.
Tenemos que redoblar nuestros esfuerzos para educar a tales individuos y hacerles ver en
el seccionalismo una tendencia sectaria, que se volverá peligrosa si se la deja cundir.
Rectifiquemos el estilo de trabajo en el Partido (1. de febrero de 1942), Obras Escogidas,
t. III.
El liberalismo se manifiesta en diferentes formas:
Tener clara conciencia de que una persona está en un error, pero como se trata de un
conocido, paisano, condiscípulo, amigo íntimo, ser querido, viejo colega o antiguo
subordinado, no sostener una discusión de principios con ella y dejar pasar las cosas a
fin de preservar la paz y la amistad. O bien, en el deseo de mantenerse en buenos
términos con esa persona, tratar superficialmente el asunto en lugar de ir hasta el
fondo. Así, tanto la organización como el individuo resultan perjudicados. Este es el
primer tipo de liberalismo.
Hacer críticas irresponsables en privado en lugar de plantear activamente sugerencias a
la organización. No decir nada a los demás en su presencia, sino andar con chismes a sus
espaldas; o callarse en las reuniones para murmurar después. No considerar para nada los
principios de la vida colectiva, sino dejarse llevar por las inclinaciones personales.
Este es el segundo tipo.
Dejar pasar todo lo que no le afecte a uno personalmente; decir lo menos posible aunque se
tenga perfecta conciencia de lo que es erróneo; ser hábil en mantenerse a cubierto y
preocuparse únicamente de evitar reproches. Este es el tercer tipo.
Desobedecer las órdenes y colocar las opiniones personales en primer lugar; solicitar
consideraciones especiales de la organización, pero rechazar su disciplina. Este es el
cuarto tipo
Entregarse a ataques personales, armar pendencias, desahogar rencores personales o buscar
venganza en vez de debatir los puntos de vista erróneos y luchar contra ellos en bien de
la unidad, del progreso y del buen cumplimiento del trabajo. Este es el quinto tipo.
Escuchar opiniones incorrectas sin refutarlas, e incluso escuchar expresiones
contrarrevolucionarias sin informar sobre ellas, tomándolas tranquilamente, como si nada
hubiera pasado. Este es el sexto tipo.
Al hallarse entre las masas, no hacer propaganda ni agitación, no hablar en sus
reuniones, no investigar ni hacerles preguntas, sino permanecer indiferente a ellas, sin
mostrar la menor preocupación por su bienestar, olvidando que se es comunista y
comportándose como una persona cualquiera. Este es el séptimo tipo.
No indignarse al ver que alguien perjudica los intereses de las masas, ni disuadirlo o
impedir su acción, ni razonar con él, sino dejarlo continuar. Este es el octavo tipo.
Trabajar descuidadamente, sin plan ni orientación definidos; trabajar sólo para cumplir
con las formalidades y pasar los días vegetando: mientras siga siendo monje, tocaré la
campana. Este es el noveno tipo.
Considerar que se ha rendido grandes servicios a la revolución y darse aire de veterano;
desdeñar las tareas pequeñas pero no estar a la altura de las grandes, ser descuidado en
el trabajo y flojo en el estudio. Este es el décimo tipo.
Tener conciencia de los propios errores pero no intentar corregirlos, tomando una actitud
liberal consigo mismo. Este es el undécimo tipo.
Contra el liberalismo (7 de septiembre de 1937). Obras Escogidas, t. II.
En una colectividad revolucionaria, el liberalismo es extremadamente perjudicial. Es una
especie de corrosivo, que carcome la unidad, debilita la cohesión, causa apatía y crea
disensiones. Priva a las filas revolucionarias de su organización compacta y su estricta
disciplina, impide la aplicación cabal de la política y aleja a las organizaciones del
Partido de las masas que éste dirige. Se trata de una tendencia sumamente perniciosa.
Ibíd.
Los adictos al liberalismo consideran los principios del marxismo como dogmas abstractos.
Aprueban el marxismo, pero no se muestran dispuestos a practicarlo o a practicarlo
cabalmente; no intentan sustituir su liberalismo por el marxismo. Tienen su marxismo y
también su liberalismo: hablan del marxismo pero practican el liberalismo; el marxismo es
para los demás y el liberalismo para ellos mismos. Llevan ambos en su bagaje y encuentran
una aplicación para cada uno. Así es como piensa cierta gente.
Ibíd.
El Estado popular protege al pueblo. Sólo cuando existe un Estado popular, el pueblo
puede, en todo el país y con participación de cada uno, educarse y transformarse par
métodos democráticos, y desembarazarse así de la influencia de los reaccionarios
internos y externos (influencia aún muy fuerte en la actualidad y que subsistirá largo
tiempo y no puede ser eliminada rápidamente), librarse de los malos hábitos e ideas
adquiridos en la vieja sociedad, evitar dejarse descarriar por los reaccionarios, y
continuar avanzando, avanzando hacia la sociedad socialista y la comunista.
Sobre la dictadura democrática popular (30 de junio de 1949). Obras Escogidas, t. IV.
Para nadie resulta difícil hacer una cosa de provecho. Lo difícil es hacer cosas de
provecho durante toda la vida sin hacer jamás nada malo; actuar siempre en interés de
las grandes masas, de la juventud y de la revolución, y empeñarse durante décadas en
una lucha ardua sin ceder nunca. Esto es lo más difícil de todo!
Mensaje de salutación al camarada Wu Yuchang en su 60. cumpleaños (15 de enero de 1940).
XXV. UNIDAD
La unificación de nuestro país, la unidad de nuestro pueblo y la unidad de todas
nuestras nacionalidades constituyen las garantías fundamentales para la victoria segura
de nuestra causa.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo. 27 de febrero
de 1957).
Solamente con la unidad del Partido Comunista se podrá alcanzar la unidad de toda la
clase (obrera) y de toda la nación; solamente con la unidad de toda la clase y de toda la
nación se podrá vencer al enemigo y dar cima a la revolución nacional y democrática.
Luchemos para incorporar a las masas por millones al frente único nacional antijaponés
(7 de mayo de 1937), Obras Escogidas, t. I.
Uniremos sólidamente a todas las fuerzas de nuestro Partido bajo los principios de
organización y disciplina del centralismo democrático.. Nos uniremos con todo camarada
que esté dispuesto a observar el Programa, Los Estatutos y Las decisiones del Partido.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas, t. III.
En 1942 resumimos este método democrático de resolver las contradicciones en el seno del
pueblo en la fórmula unidad--crítica--unidad. Esto, expresado en forma más detallada,
significa partir del deseo de unidad, resolver las contradicciones mediante la crítica o
lucha y conseguir una nueva unidad sobre una nueva base. Según nuestra experiencia, éste
es el método correcto para resolver las contradicciones en el seno del pueblo.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (27 de febrero
de 1957).
Nuestro ejército ha alcanzado una excelente unidad dentro de sus propias filas y con
aquellos que están fuera de ellas. En el orden interno, existe unidad entre oficiales y
soldados, entre los niveles superiores e inferiores y entre el trabajo militar, el
político y el de los servicios de retaguardia. En el orden externo, existe unidad entre
el ejército y el pueblo, entre el ejército y los organismos gubernamentales y entre
nuestras tropas y las tropas amigas. Todo lo que perjudique a la unidad debe ser
eliminado.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas, t. III.
XXVI. DISCIPLINA
En el seno del pueblo, la democracia es correlativa al centralismo, y la libertad, a la
disciplina. En ambos casos se trata de dos aspectos opuestos de un todo único,
contradictorios y a la vez unidos; no debemos destacar unilateralmente uno de ellos,
negando el otro. En el seno del pueblo, no se puede prescindir de la libertad, ni tampoco
de la disciplina; no se puede prescindir de la democracia, ni tampoco del centralismo.
Esta unidad de democracia y centralismo, y de libertad y disciplina, constituye nuestro
centralismo democrático. Bajo este sistema, el pueblo disfruta de amplia democracia y
libertad, pero al mismo tiempo debe mantenerse dentro de los límites de la disciplina
socialista.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (27 de febrero
de 1957).
Es necesario reafirmar la disciplina del Partido, que consiste en: 1) la subordinación
del militante a la organización; 2) la subordinación de la minoría a la mayoría; 3) la
subordinación del nivel inferior al superior, y 4) la subordinación de todo el Partido
al Comité Central. Quien viola estas reglas de disciplina, socava la unidad del Partido.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre de 1938), Obras
Escogidas, t. II.
La disciplina del Partido exige, entre otras cosas, que la minoría se someta a la
mayoría. La minoría, si su opinión ha sido rechazada, debe apoyar la decisión aprobada
por la mayoría. Si lo estima necesario, puede volver a presentar el asunto a la reunión
siguiente para su consideración, pero de ningún modo debe actuar en contra de la
decisión ya adoptada.
Sobre la rectificación de las ideas erróneas en el Partido (diciembre de 1929), Obras
Escogidas, t. I.
Las Tres Reglas Cardinales de Disciplina son las siguientes:
1. Obedecer las órdenes en todas las acciones.
2. No tomar a las masas ni una solo aguja ni una solo hebra de hilo.
3. Entregar todas las cosas capturadas.
Las Ocho Advertencias son las siguientes:
1. Hablar con cortesía.
2. Pagar con honradez lo que se compre.
3. Devolver toda cosa solicitada en préstamo.
4. Indemnizar por todo objeto dañado.
5. No pegar ni injuriar a la gente.
6. No estropear los sembrados.
7. No tomarse libertades con las mujeres.
8. No maltratar a los prisioneros.
Instrucciones del Alto Mando del Ejército Popular de Liberación de China sobre la nueva
promulgación de Las Tres Reglas Cardinales de Disciplina y Las Ocho Advertencias (10 de
octubre de 1947), Obras Escogidas, t. IV.
Deben elevar (los oficiales y soldados de nuestro ejército) su sentido de la disciplina
y, en forma resuelta, cumplir las órdenes, aplicar nuestra político, observar las Tres
Reglas Cardinales de Disciplina y las Ocho Advertencias y fortalecer la unidad entre el
ejército y el pueblo, entre el ejército y el gobierno, entre los oficiales y los
soldados, y la unidad de todo el ejército; no será tolerada ninguna infracción de la
disciplina.
Manifiesto del Ejército Popular de Liberación de China (octubre de 1947), Obras
Escogidas, t. IV.
XXVII. CRITICA Y AUTOCRITICA
El Partido Comunista no teme la crítica porque somos marxistas, la verdad está de
nuestro lado y las masas básicas, los obreros y campesinos, están con nosotros.
Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido Comunista de China sobre el Trabajo de
Propaganda (12 de marzo de 1957).
Los materialistas consecuentes son intrépidos; esperamos que todos los que luchan a
nuestro lado asuman valientemente sus responsabilidades, superen las dificultades y no
tengan miedo a los reveses o las burlas, ni vacilen en criticarnos a nosotros, los
comunistas, y brindarnos sus sugerencias. Quien no teme morir cortado en mil pedazos, se
atreve a desmontar al emperador: éste es el espíritu intrépido que necesitamos en
nuestra lucha por el socialismo y el comunismo.
Ibíd.
Tenemos el arma marxista-leninista de la crítica y la autocrítica. Podemos deshacernos
del mal estilo y conservar el bueno.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central elegido en el VII Congreso
Nacional del Partido Comunista de China (5 de marzo de 1949), Obras Escogidas, t. IV.
La concienzuda práctica de la autocrítica es otro rasgo que distingue a nuestro Partido
de los demás partidos políticos. Hemos dicho que la habitación se debe limpiar
regularmente, porque de otra manera se amontonará el polvo, y que tenemos que lavarnos la
cara regularmente, porque de otra manera se nos cubrirá de mugre. La mente de nuestros
camaradas y el trabajo de nuestro Partido pueden cubrirse de polvo y deben ser limpiados y
lavados. El agua corriente no se corrompe y a los goznes de la puerta no los carcomen los
gusanos. Este proverbio expresa cómo el movimiento constante impide el ataque de los
microbios y otros organismos. Revisar regularmente nuestro trabajo, desarrollar durante el
proceso de revisión el estilo democrático de trabajo, no temer a la crítica ni a la
autocrítica y aplicar aquellas máximas populares chinas tan buenas como di todo lo que
sepas y dilo sin reservas, no culpes al que hable, antes bien, toma sus palabras como una
advertencia y corrige tus errores, si los has cometido, y guárdate de ellos si no has
cometido ninguno: he aquí la única forma eficaz de evitar que el polvo y microbios
políticos infecten la mente de nuestros camaradas y el cuerpo de nuestro Partido.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas, t. III.
Dentro del Partido se producen constantemente oposición y lucha entre diferentes ideas.
Esto es un reflejo, en el Partido, de las contradicciones entre las clases y entre lo
nuevo y lo viejo en la sociedad. Si en el Partido no hubiera contradicciones ni luchas
ideológicas para resolverlas, la vida del Partido tocaría a su fin.
Sobre la contradicción (agosto de 1937), Obras Escogidas, t. I.
Estamos por la lucha ideológica activa, pues ella es el arma que garantiza la unidad
interna del Partido y demás organizaciones revolucionarias en beneficio de nuestro
combate. Todos los comunistas y revolucionarios deben empuñar esta arma.
Pero el liberalismo rechaza la lucha ideológica y propugna una paz sin principios, dando
origen a un estilo decadente y filisteo, que conduce a la degeneración política de
ciertas entidades y miembros en el Partido y demás organizaciones revolucionarias.
Contra el liberalismo (7 de septiembre de 1937), Obras Escogidas, t. II.
Al luchar contra el subjetivismo, el sectarismo y el estilo de clisé del Partido, debemos
tener presentes dos principios: primero, sacar lecciones de los errores pasados para
evitarlos en el futuro, y segundo, tratar la enfermedad para salvar al paciente. Hay que
poner al descubierto, sin tener consideraciones con nadie, todos los errores pasados, y
analizar y criticar en forma científica todo lo malo en el pasado, para que en el futuro
el trabajo se realice más cuidadosamente y mejor. Eso es lo que quiere decir sacar
lecciones de los errores pasados para evitarlos en el futuro. Pero, al denunciar los
errores y criticar los defectos, lo hacemos, igual que un médico trata un caso,
únicamente para salvar al paciente y no para matarlo. Una persona con apendicitis se
salvará si el cirujano le extrae el apéndice. Si una persona que ha cometido errores no
oculta su enfermedad por temor al tratamiento, ni persiste en sus errores hasta hacerse
incurable, sino que, honesta y sinceramente, desea curarse y enmendarse, debemos acogerla
y curarle la enfermedad para que se convierta en un buen camarada. Jamás podremos lograr
éxito si nos dejamos llevar por un impulso momentáneo y la fustigamos sin mesura. No se
puede tratar con imprudencia enfermedades ideológicas o políticas; hay que adoptar el
único método adecuado y eficaz: tratar la enfermedad para salvar al paciente.
Rectifiquemos el estilo de trabajo en el Partido (1. de febrero de 1942), Obras Escogidas,
t. III.
Con relación a la critica en el seno del Partido, es preciso mencionar otro punto:
algunos camaradas, al hacer críticas, pasan por alto las cuestiones importantes y limitan
su atención a las mezquinas. No comprenden que la tarea principal de la crítica es
indicar los errores políticos y de organización. Por lo que respecta a los defectos
personales, a menos que estén vinculados a errores políticos y de organización, no hay
que censurarlos demasiado para no sumir a los camaradas en el desconcierto. Además, si
semejante crítica se desarrolla la atención de los miembros del partido se concentrará
exclusivamente en defectos de poca monta, y todos se volverán tímidos y cautelosos y
olvidarán las tareas políticas del Partido. Esto es un grave peligro.
Sobre la rectificación de las ideas erróneas en el Partido (diciembre de 1929), Obras
Escogidas, t. I.
En la critica en el seno del Partido, debemos guardarnos del subjetivismo, los juicios
arbitrarios y la banalización de la crítica; toda afirmación debe fundarse en hechos y
toda crítica debe tener sentido político.
Ibíd.
La crítica dentro del Partido es un arma para fortalecer sus organizaciones y aumentar su
capacidad de combate. Sin embargo, en la organización del Partido en el Ejército Rojo,
la crítica no siempre tiene este carácter: a veces se convierte en ataque personal. A
consecuencia de ello, no sólo se perjudica a los individuos, sino también a la
organización del Partido. Esta es una manifestación de individualismo pequeñoburgués.
El método para corregirla es ayudar a los miembros del Partido a comprender que la
critica tiene por objeto aumentar la capacidad de combate del Partido a fin de lograr la
victoria en la lucha de clases, y que no debe utilizarse para realizar ataques personales.
Ibíd.
Porque servimos al pueblo, no tememos que se nos señalen y critiquen los defectos que
tengamos. Cualquiera, sea quien fuere, puede señalar nuestros defectos. Si tiene razón,
los corregiremos. Si lo que se propone beneficia al pueblo, actuaremos de acuerdo con
ello.
Servir al pueblo (8 de septiembre de 1944), Obras Escogidas, t. III.
Los comunistas chinos, que en todas nuestras acciones partimos de los intereses supremos
de las grandes masas del pueblo chino, estamos convencidos de la completa justicia de
nuestra causa, no nos detenemos ante ningún sacrificio personal y estamos dispuestos en
todo momento a dar nuestras vidas por esta causa, cómo podríamos entonces ser reacios a
desprendernos de las ideas, puntos de vista, opiniones o métodos que no respondan a las
necesidades del pueblo? Cómo podríamos alegrarnos de que el polvo y microbios políticos
ensucien nuestros limpios rostros e infecten nuestros sanos cuerpos? Incontables mártires
revolucionarios han ofrendado sus vidas por los intereses del pueblo, y a los vivos se nos
llena de dolor el corazón cada vez que les recordamos. Habrá interés personal que no
podamos sacarificar o error que no podamos superar?
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas. t. III.
Nunca debemos sentirnos satisfechos con nuestros éxitos. Debemos refrenar la
autosatisfacción y criticar constantemente nuestros defectos, al igual que nos lavamos la
cara y barremos el suelo diariamente para quitar el polvo y mantenerlos limpios.
Organicémonos (29 de noviembre de 1943), Obras Escogidas, t. III.
La critica debe hacerse a tiempo; no hay que dejarse llevar por el hábito de criticar
sólo después de consumados los hechos.
Sobre el problema de la cooperativización agrícola (31 de julio de 1955).
Aleccionados por los errores y reveses, hemos aguzado nuestro ingenio y manejamos major
nuestros asuntos. Es difícil para cualquier partido político o persona evitar los
errores, pero debemos tratar de cometer los menos posibles. Si cometemos un error, debemos
corregirlo, y cuanto más rápidamente y más a fondo, mejor.
Sobre la dictadura democrática popular (30 de junio de 1949), Obras Escogidas, t. IV.
XXVIII. COMUNISTAS
El comunista debe ser sincero y franco, leal y activo, considerar los intereses de la
revolución como su propia vida y subordinar sus intereses personales a los de la
revolución. En cualquier momento y dondequiera que esté, ha de adherirse a los
principios justos y luchar infatigablemente contra todas las ideas y acciones erróneas, a
fin de consolidar la vida colectiva del Partido y su ligazón con las masas; ha de
preocuparse más por el Partido y las masas que por ningún individuo, y más por los
demás que por sí mismo. Sólo una persona así es digna de llamarse comunista.
Contra el liberalismo (7 de septiembre de 1937), Obras Escogidas, t. II.
Hay que hacer comprender a cada camarada que el criterio supremo para juzgar las palabras
y actos de un comunista reside en precisar si éstos concuerdan con los más altos
intereses de la abrumadora mayoría del pueblo y se granjean su apoyo.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas, t. III.
En ningún momento y bajo ninguna circunstancia, puede el comunista poner en primer lugar
sus intereses personales; al contrario, debe subordinarlos a los intereses de la nación y
de las masas populares. De ahí que el egoísmo, la flojera, la corrupción, el afán de
figurar, etcétera, sean lo más despreciable, mientras que la entrega abnegada, el
entusiasmo y la energía en el trabajo, la dedicación de todo corazón al deber público
y el esfuerzo concienzudo y tenaz merezcan respeto.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre de 1938), Obras
Escogidas, t. II.
Los comunistas deben ester dispuestos en todo momento a perseverar en la verdad, porque la
verdad concuerda con los intereses del pueblo; los comunistas deben estar dispuestos en
todo momento a corregir sus errores, porque todo error va en contra de los intereses del
pueblo.
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas. t. III.
Los comunistas tienen que preguntar el porqué de todas las cosas y valerse de su propio
juicio para examinar cuidadosamente si corresponden a la realidad y si están bien
fundadas; no deben en absoluto seguir ciegamente a otros ni preconizar la obediencia
servil.
Rectifiquemos el estilo de trabajo en el Partido (1. de febrero de 1942). Obras Escogidas,
t. III.
Debemos alentar a los camaradas a tener plenamente en cuenta los intereses del todo. Cada
miembro del Partido, cada rama de trabajo, cada palabra y cada acción deben tener como
punto de partida los intereses de todo el Partido. No se tolerará en absoluto violar este
principio.
Ibíd.
Los comunistas deben ser ejemplares tanto por su sentido práctico como por su previsión
y clarividencia, porque únicamente el sentido práctico les permitirá cumplir las tareas
asignadas, y sólo la previsión y la clarividencia les impedirán extraviarse en el
avance.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre de 1938). Obras
Escogidas, t. II.
Los comunistas deben ser los más perspicaces, los más dispuestos a sacrificarse, los
más firmes y los más capaces de apreciar las situaciones sin ideas preconcebidas; tienen
que apoyarse en la mayoría de las masas y conquistar su apoyo.
Las tareas del Partido Comunista de China en el periodo de la resistencia al Japón (3 de
mayo de 1937), Obras Escogidas, t. I.
Los comunistas deben asimismo dar ejemplo en el estudio. En todo momento, deben ser
alumnos de las masas populares a la vez que sus maestros.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre de 1938), Obras
Escogidas, t. II.
Los comunistas, al trabajar en los movimientos de masas, deben comportarse como amigos de
masas populares y no como sus superiores, como sus maestros infatigables y no como
politiqueros burócratas.
Ibíd.
Los comunistas jamás deben separarse de la mayoría de las masas, ni dirigir sólo a unos
cuantos contingentes progresistas en un avance temerario, sin tener en cuenta la
situación de la mayoría; deben preocuparse por forjar estrechos vínculos entre los
elementos avanzados y las grandes masas. Esto es lo que significa pensar en la mayoría.
Ibíd.
Los comunistas somos como la semilla y el pueblo como la tierra. Dondequiera que vayamos,
debemos unirnos con el pueblo, echar raíces y florecer en él.
Sobre las negociaciones de Chungching (17 de octubre de 1945), Obras Escogidas, t. IV.
En todo lo que hacemos, los comunistas debemos saber vincularnos con las masas. Si los
miembros de nuestro Partido se pasan la vida entre cuatro paredes, a cubierto de la
tempestad y apartados del mundo, podrán servir para algo al pueblo chino? No, en
absoluto; no necesitamos semejantes personas como miembros del Partido. Los comunistas
debemos salir al encuentro de la tempestad y enfrentar el mundo: la poderosa tempestad y
el gran mundo de la lucha de masas.
Organicémonos (29 de noviembre de 1943), Obras Escogidas, t. III.
El papel de vanguardia de los comunistas y su ejemplo tienen una importancia vital. En el
VIII Ejército y el Nuevo 4. Cuerpo de Ejército, los comunistas deben sentar un ejemplo
de valentía en el combate, un ejemplo en la ejecución de las órdenes, la observancia de
la disciplina, la realización del trabajo político y el afianzamiento de la cohesión y
la unidad internas.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre de 1938), Obras
Escogidas, t. II.
El comunista nunca debe creerse infalible ni comportarse en forma altanera, pensando que
sobresale en todo mientras los demás no tienen nada bueno; jamás debe encerrarse en su
pequeña habitación, ni fanfarronear, ni actuar como tiranuelo.
Discurso pronunciado ante la Asamblea de Representantes de la Región Fronteriza de
Shensi-Kansú-Ningsia. (21 de noviembre de 1941), Obras Escogidas, t. III.
Los comunistas deben escuchar las opiniones de las personalidades no pertenecientes al
Partido, y darles oportunidad de expresarse. Si lo que dicen es correcto, debemos
aplaudirlo y aprender de sus puntos fuertes; incluso si no tienen razón, debemos dejarles
terminar sus palabras y, luego, darles con paciencia las explicaciones necesarias.
Ibíd.
A aquellos que han cometido errores en su trabajo, salvo los elementos incorregibles, los
comunistas no deben dejarlos de lado, sino al contrario, deben persuadirlos para que se
transformen y emprendan un nuevo camino.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre de 1938). Obras
Escogidas, t. II.
Los comunistas no deben desdeñar o menospreciar a las personas políticamente atrasadas,
sino acercarse a ellas, unirse con ellas, convencerlas y alentarlas a progresar.
Ibíd.
XXIX. CUADROS
Para asegurar que nuestro Partido y nuestro país no cambien de color, debemos no sólo
tener una linea y una política correctas, sino también preparar y forjar decenas de
millones de continuadores de la causa revolucionaria del proletariado.
El problema de la formación de continuadores de la causa revolucionaria del proletariado
se refiere, en el fondo, a si la causa revolucionaria marxista-leninista iniciada por los
revolucionarios proletarios de la vieja generación contará con quienes la sigan llevando
adelante, si la dirección de nuestro Partido y nuestro Estado seguirá en manos de los
revolucionarios proletarios, si nuestros descendientes proseguirán avanzando por el justo
camino trazado por el marxismo-leninismo, esto es, se refiere a si podremos precavernos
con éxito contra la aparición del revisionismo jruschovista en China. En una palabra, se
trata de un problema importantísimo que afecta al destino, a la misma existencia de
nuestro Partido y nuestro Estado. Se trata de un problema de importancia fundamental para
la causa revolucionaria del proletariado de aquí a cien, mil e incluso diez mil años.
Basándose en Los cambios operados en la Unión Soviética, los agoreros imperialistas
depositan sus esperanzas de evolución pacífica en la tercera o cuarta generación del
Partido chino. Haremos fracasar completamente este agüero imperialista. En todas partes,
desde las organizaciones más altos hasta la base, debemos prestar constante atención al
problema de preparar y forjar continuadores de la causa revolucionaria.
Qué requisitos han de llenar los continuadores de la causa revolucionaria del
proletariado?
Deben ser verdaderos marxistas-leninistas, y no, como Jruschov, revisionistas disfrazados
de marxista-leninistas. Deben ser revolucionarios que sirven de todo corazón a la inmensa
mayoría de las masas populares de China y del mundo, y no individuos como Jruschov, que
sirve a los intereses de una exigua capa social burguesa privilegiada en su país, y a los
intereses del imperialismo y la reacción en el plano internacional.
Deben ser políticos proletarios capaces de unirse con la inmensa mayoría para trabajar
con ella. No sólo deben unirse con quienes compartan sus opiniones, sino también saber
unirse con los que sostengan opiniones diferentes e incluso con los que se hayan opuesto a
ellos y cuyos errores hayan sido probados por la práctica. Sin embargo, deben estar
especialmente vigilantes contra los arribistas y conspiradores como Jruschov, y evitar que
tales malvados usurpen, sea al nivel que fuere, la dirección del Partido y del Estado.
De ben aplicar de modo ejemplar el centralismo democrático del Partido, dominar el
método de dirección basado en el principio de de las masas, a las masas, cultivar un
estilo democrático de trabajo y saber escuchar la voz de las masas. No deben minar el
centralismo democrático del Partido, ser despóticos, organizar ataques por sorpresa
contra los camaradas, ni actuar de modo arbitrario y dictatorial, como lo hace Jruschov.
Deben ser modestos y prudentes, guardarse de la arrogancia y la precipitación, estar
penetrados del espíritu autocrítico, ser valientes para corregir las deficiencias y
errores en el trabajo. Jamás deben encubrir sus errores, atribuirse a sí mismos todos
los méritos e imputar a otros todas las culpas, como lo hace Jruschov.
Los continuadores de la causa revolucionaria del proletariado nacen de la lucha de masas y
crecen y se forjan en las grandes tempestades revolucionarias. Hay que probar y valorar a
los cuadros y seleccionar y formar a los continuadores en el curso de la prolongada lucha
de masas.
Pasaje citado en 'Acerca del falso comunismo de Jruschov y sus lecciones históricas para
el mundo' (14 de julio de 1964).
Nuestro Partido debe extender sus organizaciones a todo el país, formar conscientemente a
decenas de miles de cuadros y disponer de centenares de dirigentes de masas de primera
calidad. Deben ser cuadros y dirigentes versados en marxismo-leninismo, perspicaces en lo
político y competentes en el trabajo, imbuidos del espíritu de sacrificio, capaces de
resolver independientemente los problemas, indoblegables ante las dificultades y fieles en
su servicio a la nación, a la clase y al Partido. Apoyándose en ellos, el Partido se
asegurará los vínculos con sus militantes y las masas, y apoyándose en la firma
dirección de ellos sobre las masas, el Partido logrará vencer al enemigo. Ser ajenos al
egoísmo, al heroísmo individualista y la ostentación, a la indolencia y la pasividad y
al sectarismo altanero, y ser desinteresados héroes de su nación y de su clase: he aquí
las cualidades y el estilo de trabajo que se exige de los militantes, cuadros y dirigentes
de nuestro Partido.
Luchemos para incorporar a las masas por millones al frente único nacional antijaponés
(7 de mayo de 1937), Obras Escogidas, t. I.
Una vez determinada la linea política, los cuadros constituyen un factor decisivo. Por
consiguiente, es nuestra tarea de lucha preparar planificadamente una gran cantidad de
nuevos cuadros.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre de 1938), Obras
Escogidas, t. II.
El criterio que debe aplicar el Partido Comunista en su político de cuadros es ver si
éstos llevan adelante con firmeza la línea del Partido, observan su disciplina,
mantienen vínculos estrechos con las masas, poseen la capacidad de orientarse
independientemente en el trabajo y son activos, empeñosos y desinteresados. Esto es lo
que significa designar a la gente según sus cualidades.
Ibíd.
Hay que persistir firmemente en el sistema de la participación de los cuadros en el
trabajo colectivo de producción. Los cuadros de nuestro Partido y nuestro Estado son
trabajadores comunes y no señores que cabalgan sobre el pueblo. Participando en el
trabajo colectivo de producción, Los cuadros mantienen los vínculos más amplios,
constantes y estrechos con el pueblo trabajador. Esta es una medida cardinal y de
importancia fundamental en el sistema socialista, una medida que contribuye a superar el
burocratismo y a prevenir el revisionismo y el dogmatismo.
Pasaje citado en Acerca del falso comunismo de Jruschov y sus lecciones históricas para
el mundo (14 de julio de 1964).
Debemos saber valorar a los cuadros. No los juzguemos únicamente por un breve periodo de
su actividad o un solo hecho en su vida, sino también par todo su pasado y todo su
trabajo. Este es el método principal para valorar a los cuadros.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre de 1938), Obras
Escogidas, t. II.
Debemos saber utilizar a los cuadros. En resumen, el dirigente tiene dos responsabilidades
principales: formular ideas y utilizar a los cuadros. Hacer planes, tomar decisiones, dar
órdenes y directivas, etc., entran en el concepto de formular ideas. Para poner en
práctica las ideas, el dirigente tiene que unir a los cuadros e impulsarlos a la acción.
Esto entra en el concepto de utilizar a los cuadros.
Ibíd.
Debemos saber preocuparnos por los cuadros. El método para hacerlo es el siguiente:
Primero, orientarlos en su trabajo. Esto implica dejarlos desplegar su iniciativa en el
trabajo para que se atrevan a asumir responsabilidades y, al mismo tiempo, darles
indicaciones oportunas para que, a la luz de la línea político del Partido, puedan poner
en pleno juego su espíritu creador.
Segundo, elevar su nivel. Esto significa brindarles la oportunidad de estudiar y
educarlos, de modo que eleven su preparación teórica y su capacidad para el trabajo.
Tercero, controlar su trabajo y ayudarles a sintetizar sus experiencias, a desarrollar sus
éxitos y a corregir sus errores. Confiarles una tarea sin controlar su ejecución, y
prestarles atención sólo cuando cometen errores graves: ésta no es la forma de
preocuparse por los cuadros.
Cuarto, emplear, en general, el método de la persuasión con los cuadros que hayan
cometido errores y ayudarles a corregirlos. Sólo se puede recurrir al método de la lucha
con los que hayan cometido errores graves y rechacen toda guía. En todo esto, la
paciencia es necesaria. No es correcto calificar a la ligera de oportunista a la gente ni
empezar precipitadamente a organizar luchas contra ella.
Quinto, ayudarles en sus dificultades. Cuando un cuadro cae enfermo o tropieza con
dificultades materiales, familiares, etc., tenemos que prestarles toda la atención
posible.
Así es cómo hemos de preocuparnos par los cuadros.
Ibíd.
Un grupo dirigente, verdaderamente unido y vinculado con las masas, sólo puede formarse
gradualmente en el proceso de la lucha de masas, y no al margen de ella. En el curso de
una gran lucha, la composición del grupo dirigente no debe ni puede, en la mayoría de
los casos, permanecer enteramente invariable en las etapas inicial, media y final. Es
necesario promover constantemente a los activistas surgidos en el curso de la lucha, para
sustituir a los miembros originales del grupo dirigente que resulten inferiores en
comparación con ellos o que hayan degenerado.
Algunas cuestiones sobre los métodos de dirección (1. de junio de 1943), Obras
Escogidas, t. III.
Si nuestro Partido no cuenta con una plena cooperación entre las amplias masas de cuadros
nuevos y los viejos cuadros, nuestra causa se detendrá a media camino. Por eso, todos los
viejos cuadros deben acoger con gran cariño a los cuadros nuevos y mostrarles la mayor
solicitud. Es cierto que los cuadros nuevos tienen sus defectos. Como no hace mucho que
participan en la revolución, les falta experiencia y es lógico que algunos de ellos
conserven rastros de la viciosa ideología de la vieja sociedad, residuos de la ideología
individualista pequeñoburguesa. Pero esos defectos pueden ser eliminados gradual mente a
través de la educación y el temple en la revolución. Las cualidades de los nuevos
cuadros residen, como señaló Stalin, en que tienen un agudo sentido de lo nuevo y, par
lo tanto, poseen un gran entusiasmo y una gran actividad, cualidades de que carecen
algunos cuadros viejos. Los cuadros, nuevos y viejos, deben respetarse mutuamente,
aprender los unos de los otros, superar las debilidades propias aprendiendo de las
cualidades de los demás, para mantenerse unidos como un solo hombre en bien de la causa
común y prevenir las tendencias sectarias.
Rectifiquemos el estilo de trabajo en el Partido (1. de febrero de 1942), Obras Escogidas,
t. III.
Tenemos que preocuparnos no sólo por los cuadros del Partido, sino también por los que
no militan en él. Fuera del Partido hay muchas personas capaces, y los comunistas no
podemos ignorarlas. Es deber de cada comunista deshacerse de toda presunción, saber
trabajar junta con los cuadros que no militan en el Partido, proporcionarles una sincera
ayuda, tratarlos con color como a camaradas y orientar su actividad hacia la gran causa de
la guerra contra los agresores japoneses y de la construcción del país.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre de 1938), Obras
Escogidas, t. II.
XXX. JOVENES
El mundo es de ustedes, y también de nosotros; pero en última instancia, es de ustedes.
Los jóvenes, plenos de vigor y vitalidad, se encuentran en la primavera de la vida, como
el sol a las ocho o nueve de la mañana. En ustedes depositamos nuestras esperanzas. ( . .
. )
El mundo les pertenece. El futuro de China les pertenece.
Conversación con estudiantes y practicantes chinos en Moscú (17 de noviembre de 1957).
Es necesario hacer comprender a toda la juventud que nuestro país es todavía muy pobre,
que esta situación no se podrá cambiar radicalmente en un plaza breve y que sólo
mediante los esfuerzos mancomunados, que desplieguen la joven generación y todo el pueblo
trabajando con sus propias manos, se podrá convertir a China en un país próspero y
poderoso en el curso de varios decenios. La instauración del sistema socialista nos ha
abierto el camino que conduce a la sociedad ideal, pero para que ésta se haga realidad
tenemos que trabajar duramente.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (27 de febrero
de 1957).
Una buena parte de la juventud, por falta de experiencia política y social, no sabe
comparar la nueva China con la vieja; no le resulta fácil comprender a fondo ni las
incontables penalidades que nuestro pueblo ha experimentado en su lucha para liberarse de
la opresión del imperialismo y de la reacción kuomintanista, ni el largo periodo de
arduo trabajo necesario para construir una bella sociedad socialista. He aquí por qué
debemos realizar constantemente una educación política viva y eficaz entre las masas,
decirles siempre la verdad sobre cualquier dificultad que surja y estudiar con ellas la
manera de resolverla.
Ibíd.
La juventud es la fuerza más activa y vital de la sociedad. Los jóvenes son los más
ansiosos de aprender, y los menos conservadores en su pensamiento. Así son especialmente
en la época del socialismo. Esperamos que las organizaciones del Partido en todos los
lugares en colaboración con las organizaciones respectivas de la Liga de la Juventud,
estudien con atención la forma de desplegar en particular la energía de los jóvenes, y
que no los traten como cualquier persona ni pasen por alto sus características
peculiares. Desde luego que los jóvenes tienen que aprender de los viejos y demás
adultos y hacer todo lo posible para emprender, con el consentimiento de éstos, toda
clase de actividades útiles.
Nota de introducción al artículo Una brigada juvenil de choque de la Cooperativa de
Producción Agrícola N. 9 del cantón de Sinping, distrito de Chungshan (1955), El auge
socialista en el campo chino.
Cómo juzgar si un joven es revolucionario? Cómo discernirlo? Sólo hay un criterio: si
está dispuesto a fundirse, y se funde en la práctica, con las grandes masas obreras y
campesinas. Es revolucionario si lo quiere hacer y lo hace; de otro modo es
no-revolucionario o contrarrevolucionario. Si se identifica hoy con las masas obreras y
campesinas, es hoy revolucionario; si mañana deja de hacerlo o pasa a oprimir a la gente
sencilla, se transformará en no-revolucionario o en contrarrevolucionario.
La orientación del movimiento juvenil (4 de mayo de 1939). Obras Escogidas. t. II.
Mientras no se han incorporado de todo corazón a las luchas revolucionarias de las masas
y no se deciden a servir a los intereses de las masas y a fundirse con ellas, los
intelectuales tienden a menudo al subjetivismo y al individualismo, y se muestran poco
prácticos en su pensamiento y vacilantes en su acción. Por consiguiente, aunque la gran
masa de intelectuales revolucionarios de China desempeñan un papel de vanguardia y sirven
de puente con las masas, no todos continúan siendo revolucionarios hasta el fin. Una
parte de ellos abandonan las filas revolucionarias en los momentos críticos y se hunden
en la pasividad, mientras que un pequeño número incluso se convierten en enemigos de la
revolución. Los intelectuales sólo pueden superar estos defectos en la misma lucha
prolongada de las masas.
La revolución china y el Partido Comunista de China (diciembre de 1939), Obras Escogida,
t. II.
Además de continuar coordinando sus actividades con la tarea central del Partido, la Liga
de la Juventud debe realizar su propio trabajo, que responde a las características de los
jóvenes. La Nueva China debe pensar en la juventud y preocuparse por el crecimiento de la
joven generación. Los jóvenes tienen que estudiar y trabajar, pero, como se hallan en
edad del crecimiento físico, debemos prestar atención tanto a su trabajo y estudio como
a sus actividades recreativas y deportivas y a su descanso.
Directivas dadas en la recepción al Presidium del II Congreso Nacional de la Liga de la
Juventud (30 de junio de 1953).
XXXI. MUJERES
En China, los hombres viven dominados generalmente por tres sistemas de autoridad (la
autoridad política, la del clan y la religiosa --N. de la Red.), (...) En cuanto a las
mujeres, además de estar sometidas a estos tres sistemas de autoridad, se encuentran
dominadas por los hombres (la autoridad marital). Estas cuatro formas de autoridad
--política, del clan, religiosa y marital--encarnan la ideología y el sistema
feudal-patriarcales en su conjunto y son cuatro gruesas sagas que mantienen amarrado al
pueblo chino, en particular al campesinado. Se ha descrito más arriba cómo los
campesinos derriban la autoridad política de los terratenientes en el campo, que
constituye el pilar de los demás sistemas de autoridad. Con el derrocamiento de la
autoridad política de los terratenientes, comienzan a tambalearse la autoridad del clan,
la religiosa y la marital. (...) En lo que concierne a la autoridad marital, siempre ha
sido comparativamente débil en las familias de los campesinos pobres porque las mujeres
de estas familias, por necesidad económica, tienen que hacer más trabajo físico que las
mujeres de las clases acomodadas y, en consecuencia, tienen mayor derecho a hablar y
decidir en los asuntos familiares. En los últimos años, con la creciente ruina de la
economía rural, se ha minado la base de la dominación del hombre sobre la mujer. Y
recientemente, con el surgimiento del movimiento campesino, las mujeres han comenzado en
muchos lugares a organizar asociaciones femeninas rurales; ha llegado para ellas la hora
de levantar la cabeza, y la autoridad marital es sacudida día a día. En una palabra, con
el crecimiento del poder de los campesinos, están tambaleando la ideología y el sistema
feudo-patriarcales en su conjunto.
Informe sobre la investigación del movimiento campesino en Junán (marzo de 1927), Obras
Escogidas, t. I.
Uníos, tomad parte en la producción y las actividades políticas para mejorar la
situación económica y política de la mujer.
Epígrafe para la revista Mujeres de la Nueva China, N. 1, 20 de julio de 1949.
Proteger los intereses de la juventud, la mujer y la infancia--prestar ayuda a los
estudiantes refugiados; ayudar a los jóvenes y las mujeres a organizarse para participar,
en pie de igualdad con los demás, en todas las actividades que contribuyan a la guerra de
resistencia contra los invasores japoneses y al progreso social; asegurar la libertad de
matrimonio y la igualdad entre el hombre y la mujer, y dar a los niños y jóvenes una
educación útil; (...)
Sobre el gobierno de coalición (24 de abril de 1945), Obras Escogidas, t. III.
Nuestra tarea fundamental en la producción agrícola es reajustar en forma organizada el
empleo de la fuerza de trabajo y alentar a las mujeres a participar en la producción.
Nuestra política económica (23 de enero de 1934), Obras Escogidas, t. I.
Con el fin de construir una gran sociedad socialista, es de suma importancia movilizar a
las grandes masas de mujeres para que se incorporen a las actividades productivas. En la
producción, hombres y mujeres deben recibir igual salario por igual trabajo. Sólo en el
proceso de la transformación socialista de la sociedad en su conjunto se podrá alcanzar
una auténtica igualdad entre ambos sexos.
Nota de introducción al artículo Las mujeres se integran al frente de trabajo (1955), El
auge socialista en el campo chino.
Después dé consumada la cooperativización agrícola, muchas cooperativas se encuentran
con escasez de mano de obra. Se ha hecho necesario movilizar a la gran masa de mujeres que
no han trabajado en la tierra para incorporarlas al frente laboral. (...) Las mujeres
chinas constituyen una importante reserva de fuerza de trabajo, reserva que debe ser
movilizada para la lucha por construir un gran país socialista.
Nota de introducción al artículo Se ha solucionado la escasez de mano de obra
movilizando a las mujeres para la producción (1955), El auge socialista en el campo
chino.
Toda mujer capaz de trabajar debe ocupar su puesto en el frente laboral según el
principio de a igual trabajo, igual salario, exigencia que debe realizarse lo antes
posible.
Nota de introducción al artículo El programa de la Federación de Mujeres Democráticas
del distrito de Singtai para el trabajo entre las mujeres en el curso del movimiento de
cooperativización agrícola (1955), El auge socialista en el campo chino.
XXXII. CULTURA Y ARTE
En el mundo actual, toda cultura, toda literatura y arte pertenecen a una clase
determinada y están subordinados a una linea político determinada. No existe en
realidad, arte por el arte, ni arte que esté por encima de las clases, ni arte que se
desarrolle paralelo a la político o sea independiente de ella. La literatura y el arte
proletarios son parte de la causa de la revolución proletaria en su conjunto; son, como
decía Lenin, engranajes y tornillos del mecanismo general de la revolución.
Intervenciones en el Foro te Yenán sobre Literatura y Arte (mayo de 1942), Obras
Escogidas, t. III.
La cultura revolucionaria es una poderosa arma revolucionaria para las grandes masas del
pueblo. Antes de que se produzca la revolución, prepara ideológicamente el terreno, y
durante ella, constituye una parte necesaria e importante del frente general de la
revolución.
Sobre la nueva democracia (enero de 1940), Obras Escogidas, t. II.
Nuestra literatura y nuestro arte sirven a las grandes masas del pueblo, y en primer lugar
a los obreros, campesinos y soldados; se crean para ellos y son utilizados por ellos.
Intervenciones en el Foro de Yenán sobre Literatura y Arte (mayo de 1942), Obras
Escogidas, t. III.
Nuestros trabajadores de la literatura y el arte tienen que cumplir esta tarea; tienen que
cambiar de posición, pasarse gradualmente al lado de los obreros, campesinos y soldados,
al lado del proletariado, adentrándose en ellos, incorporándose a la lucha práctica y
estudiando el marxismo y la sociedad. Sólo así podremos crear una literatura y un arte
verdaderamente al servicio de los obreros, campesinos y soldados, una literatura y un arte
verdaderamente proletarios.
Ibíd.
Nuestro propósito es asegurar que la literatura y el arte encajen bien en el mecanismo
general de la revolución, se conviertan en un arma poderosa para unir y educar al pueblo
y para atacar y aniquilar al enemigo, y ayuden al pueblo a luchar con una misma voluntad
contra el enemigo.
Ibíd.
La critica literaria y artística tiene dos criterios: el político y el artístico. (...)
Hay un criterio político y hay un criterio artístico. Cuál es la relación entre ellos?
La político no equivale al arte, ni una concepción general del mundo equivale a un
método de creación y critica artísticas.
No sólo negamos que haya ningún criterio político abstracto y absolutamente invariable,
sino que también negamos que haya ningún criterio artístico abstracto y absolutamente
invariable; en toda sociedad de clases, cada clase tiene sus propios criterios político y
artístico. Pero todas las clases, en todas las sociedades de clases, siempre colocan el
criterio político en el primer lugar y el artístico en el segundo. (...) Lo que exigimos
es la unidad de la política y el arte, la unidad del contenido y la forma, la unidad del
contenido político revolucionario y el más alto grade posible de perfección de la forma
artística. Una obra de arte que carece de valor artístico, por progresista que sea en lo
político, no tiene fuerza. Por eso nos oponemos tanto a las obras artísticas que
contengan puntos de vista políticos erróneos como a la tendencia a crear obras al estilo
de cartel y consigna, obras acertadas en su punto de vista político, pero carentes de
fuerza artística. En el problema de la literatura y el arte, tenemos que sostener una
lucha en dos frentes.
Ibíd.
Que se abran cien flores y compitan cien escuelas de pensamiento es la orientación para
promover el desarrollo del arte y el progreso de la ciencia, para hacer florecer la
cultura socialista de nuestro país. Pueden desarrollarse libremente distintas formas y
estilos en el arte, y competir libremente diferentes escuelas en la ciencia. Consideramos
que es perjudicial al desarrollo del arte y de la ciencia recurrir a medidas
administrativas para imponer un particular estilo de arte o escuela de pensamiento y
prohibir otro. El problema de lo correcto y lo erróneo en el arte y en la ciencia debe
resolverse mediante discusiones libres en Los círculos artísticos y científicos, a
través de la práctica del arte y de la ciencia, y no de manera simplista.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (27 de febrero
de 1957).
Un ejército sin cultura es un ejército ignorante, y un ejército ignorante no puede
derrotar al enemigo.
El frente único en el trabajo cultural (30 de octubre de 1944), Obras Escogidas, t. III.
XXXIII. ESTUDIO
En la transformación de la China agraria y atrasada en una China industrializada y
avanzada, se nos plantean tareas arduas, y nuestra experiencia es muy reducida. Por eso,
es preciso que sepamos aprender.
Discurso de apertura en el VIII Congreso Nacional del Partido Comunista de China (15 de
septiembre de 1956).
Las condiciones cambian permanentemente, y para adaptar su pensamiento a las nuevas
condiciones, uno debe aprender. Incluso quienes tienen una mayor comprensión del marxismo
y se mantienen comparativamente firmes en la posición proletaria, deben continuar
aprendiendo, asimilar cosas nuevas y estudiar problemas nuevos.
Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido Comunista de China sobre el Trabajo de
Propaganda (12 de marzo de 1957).
Podemos aprender lo que ignorábamos. No sólo sabemos destruir el mundo viejo, sino que
también sabemos construir uno nuevo.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central elegido en el VII Congreso
Nacional del Partido Comunista de China (5 de marzo de 1949), Obras Escogidas. t. IV.
Hay dos maneras de aprender de otros. Una es la dogmática, que significa copiarlo todo,
sea o no aplicable a las condiciones de nuestro país. Esta no es una buena actitud. La
otra es hacer funcionar nuestras cabezas y aprender lo que se adapte a nuestras
condiciones, es decir, asimilar cuanta experiencia nos sea útil. Esta es la actitud que
debemos adoptar.
Sobre el tratamiento correcto de las contradicciones en el seno del pueblo (27 de febrero
de 1957).
La teoría de Marx, Engels, Lenin y Stalin es aplicable universalmente. No hay que
considerarla como un dogma, sino como una guía para la acción. Estudiar el
marxismo-leninismo no es simplemente aprender su terminología, sino estudiarlo como
ciencia de la revolución. No sólo hay que comprender las leyes generales establecidas
por Marx, Engels, Lenin y Stalin como resultado de su estudio extensiva de la vida real y
de la experiencia revolucionaria, sino también aprender la posición y el método que
adoptaban al examinar y resolver los problemas.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre de 1938), Obras
Escogidas, t. II.
Si tenemos una teoría justa, pero nos contentamos con hacer de ella un tema de
conversación y la dejamos archivada en lugar de ponerla en práctica, semejante teoría,
por buena que sea, carecerá de significación.
Acerca de la práctica (julio de 1937), Obras Escogidas, t. I.
Hay que dominar la teoría marxista y saber aplicarla; dominarla con el único objetivo de
aplicarla. Si usted puede aclarar uno o dos problemas prácticos desde el punto de vista
marxista-leninista, merecerá elogios y podrá decirse que ha logrado algunos éxitos.
Mientras más problemas aclare y más amplia y profundamente lo haga, mayores serán sus
éxitos.
Rectifiquemos el estilo de trabajo en el Partido (1. de febrero de 1942), Obras Escogidas,
t. III.
Cómo unir la teoría marxista-leninista con la práctica de la revolución china? Dicho
en lenguaje corriente, esto se logra disparando la flecha en el blanco. Cuando uno dispara
una flecha, tiene que apuntarla a un blanco. La flecha es al blanco como el
marxismo-leninismo a la revolución china. Algunos camaradas, sin embargo, disparan sus
flechas sin ningún blanco, o tiran al azar; esas personas pueden perjudicar fácilmente a
la revolución.
Ibíd.
Los que tienen experiencia en el trabajo práctico deben estudiar la teoría y leer
concienzudamente. Sólo así podrán sistematizar y sintetizar sus experiencias para
elevarlas al nivel de la teoría, y no tomarán sus experiencias parciales por verdades
universales, ni caerán en el error del empirismo.
Leer es aprender; practicar también es aprender, y es una forma más importante de
aprender. Nuestro método principal es aprender a combatir en el curso mismo de la guerra.
Una persona que no ha tenido oportunidad de ir a la escuela también puede aprender a
combatir, aprender en el curso mismo de la guerra. La guerra revolucionaria es una empresa
del pueblo; en ella ocurre con frecuencia que la gente, en vez de combatir después de
haber aprendido, comienza por combatir y después aprende. Combatir es aprender.
Problemas estratégicos de la guerra revolucionaria de China (diciembre de 1936), Obras
Escogidas, t. I.
Entre un civil corriente y un militar hay cierta distancia, pero no una Gran Muralla, y
esta distancia puede ser eliminada con rapidez. Participar en la revolución y en la
guerra: he aquí cómo eliminarla. Al decir que aprender y aplicar no es fácil, nos
referimos a que no es fácil aprender a fondo y aplicar con habilidad. Al decir que los
civiles pueden convertirse con rapidez en militares, nos referimos a que no es difícil
cruzar el umbral. Para resumir estas dos afirmaciones, recordemos la vieja sentencia
china: Nada en el mundo es difícil para el que se propone hacerlo. Iniciarse en el arte
de la guerra no es difícil y perfeccionarse también es posible; sólo se necesitan celo
y habilidad para aprender.
Ibíd.
Debemos aprender de todas las personas entendidas (sean quienes fueren) a trabajar en el
terreno económico. Debemos estimarlas como maestros, aprendiendo de ellas respetuosa y
concienzudamente. No aparentemos saber cuando no sabemos.
Sobre la dictadura democrática popular. (30 de junio de 1949), Obras Escocidas, t. IV.
El conocimiento es problema de la ciencia y no admite la menor deshonestidad ni la menor
presunción; lo que exige es ciertamente lo contrario: honestidad y modestia.
Acerca de la práctica (julio de 1937), Obras Escogidas, t. I.
La complacencia es enemiga del estudio. Si queremos realmente aprender algo, debemos
comenzar por deshacernos de la complacencia. Nuestra actitud hacia nosotros mismos debe
ser aprender sin sentirnos jamás satisfechos, y hacia los demás, no cansarnos de
enseñar.
El papel del Partido Comunista de China en la guerra nacional (octubre de 193&), Obras
Escogidas. t. II.
Algunos han leído unos cuantos libros marxistas y se creen muy doctos, pero, como lo que
han leído no les ha penetrado ni prendido en la mente, no saben utilizarlo y sus
sentimientos de clase siguen como antes. Otros son muy engreídos y, habiendo aprendido
algunas frases librescas, se hacen pasar par notabilidades y se hinchan de orgullo, pero,
cada vez que se levanta una tormenta, toman una posición muy diferente de la de los
obreros y la mayoría de los campesinos. Vacilan mientras éstos permanecen firmes, se
muestran equívocos mientras éstos son francos y directos.
Discurso ante la Conferencia Nacional del Partido Comunista de China sobre el Trabajo de
Propaganda. (12 de marzo de 1957).
Para adquirir una verdadera comprensión del marxismo, hay que aprenderlo no sólo de los
libros, sino principalmente a través de la lucha de clases, del trabajo práctico y del
contacto íntimo con las masas obreras y campesinas. Si, además de leer libros marxistas,
nuestros intelectuales logran cierta comprensión del marxismo a través del contacto con
las masas obreras y campesinas y de su propio trabajo práctico, hablaremos todos el mismo
lenguaje: no sólo tendremos el lenguaje común del patriotismo y del sistema socialista,
sino que podremos también tener el lenguaje común de la concepción comunista del mundo.
En este caso, todos trabajaremos mucho mejor.
Ibíd.