Escritos sobre ESTRATEGIAS Y TACTICAS
Mao Tse Tung
PRINCIPIOS MILITARES
He aquí nuestros principios militares:
1. Asestar golpes primero a las fuerzas enemigas dispersas y aisladas, y luego a las
fuerzas enemigas concentradas y poderosas.
2. Tomar primero las ciudades pequeñas y medianas y las vastas zonas rurales, y luego las
grandes ciudades.
3. Tener por objetivo principal el aniquilamiento de la fuerza viva del enemigo y no el
mantenimiento o conquista de ciudades o territorios.
El mantenimiento o conquista de una ciudad o un territorio es el resultado del
aniquilamiento de la fuerza viva del enemigo, y, a menudo, una ciudad o territorio puede
ser mantenido o conquistado en definitiva sólo después de cambiar de manos repetidas
veces.
4. En cada batalla, concentrar fuerzas absolutamente superiores (dos, tres, cuatro y en
ocasiones hasta cinco o seis veces las fuerzas del enemigo), cercar totalmente las fuerzas
enemigas y procurar aniquilarlas por completo, sin dejar que nadie se escape de la red.
En circunstancias especiales, usar el método de asestar golpes demoledores al enemigo,
esto es, concentrar todas nuestras fuerzas para hacer un ataque frontal y un ataque sobre
uno o ambos flancos del enemigo, con el propósito de aniquilar una parte de sus tropas y
desbaratar la otra, de modo que nuestro ejército pueda trasladar rápidamente sus fuerzas
para aplastar otras tropas enemigas.
Hacer lo posible par evitar las batallas de desgaste, en las que lo ganado no compensa lo
perdido o sólo resulta equivalente. De este modo, aunque somos inferiores en el conjunto
(hablando en términos numéricos), somos absolutamente superiores en cada caso y en cada
batalla concreta, y esto nos asegura la victoria en las batallas. Con el tiempo,
llegaremos a ser superiores en el conjunto y finalmente liquidaremos a todas las fuerzas
enemigas.
5. No dar ninguna batalla sin preparación, ni dar ninguna batalla sin tener la seguridad
de ganarla; hacer todos los esfuerzos para estar bien preparados para cada batalla, hacer
todo lo posible para que la correlación existente entre las condiciones del enemigo y las
nuestras nos asegure la victoria.
6. Poner en pleno juego nuestro estilo de lucha: valentía en el combate, espíritu de
sacrificio, desprecio a la fatiga y tenacidad en los combates continuos (es decir,
entablar combates sucesivos en un corto lapso y sin tomar repose).
7. Esforzarse por aniquilar al enemigo en la guerra de maniobras. Al mismo tiempo, dar
importancia a la táctica de ataque a posiciones con el propósito de apoderarse de los
puntos fortificados y ciudades en manos del enemigo.
8. Con respecto a la toma de las ciudades, apoderarse resueltamente de todos los puntos
fortificados y ciudades débilmente defendidas por el enemigo. Apoderarse, en el momento
conveniente y si las circunstancias lo permiten, de todos los puntos fortificados y
ciudades que el enemigo defienda con medianas fuerzas. En cuanto a los puntos fortificados
y ciudades poderosamente defendidos por el enemigo, tomarlos cuando las condiciones para
ello hayan madurado.
9. Reforzar nuestro ejército con todas las armas y la mayor parte de los hombres
capturados al enemigo. La fuente principal de los recursos humanos y materiales para
nuestro ejército está en el frente.
10. Aprovechar bien el intervalo entre dos campañas para que nuestras tropas descansen,
se adiestren y consoliden. Los períodos de descanso, adiestramiento y consolidación no
deben, en general, ser muy prolongados para no dar, hasta donde sea posible, ningún
respiro al enemigo.
Estos son los principales métodos que emplea el Ejército Popular de Liberación para
derrotar a Chiang Kai-shek. Han sido forjados por el Ejército Popular de Liberación en
largos años de lucha contra los enemigos nacionales y extranjeros, y corresponden
completamente a nuestra situación actual. (...) Nuestra estrategia y táctica se basan en
la guerra popular y ningún ejército antipopular puede utilizarlas.
La situación actual y nuestras tareas. (25 de diciembre de 1947),
Obras Escogidas, t. IV
OBJETIVO DE LA GUERRA
El objetivo de la guerra no es otro que conservar las fuerzas propias
y destruir las enemigas (destruir las fuerzas enemigas significa desarmarlas o privarlas
de su capacidad para resistir, y no significa aniquilarlas todas físicamente).
La defensa tiene como objetivo inmediato conservar las fuerzas propias, pero al mismo
tiempo es un media de complementar el ataque o prepararse para pasar al ataque. La
retirada pertenece a la categoría de la defensa y es una continuación de ésta, en tanto
que la persecución es una continuación del ataque.
Hay que señalar que la destrucción de las fuerzas enemigas es el objetivo primario de la
guerra y la conservación de las fuerzas propias, el secundario, porque sólo se puede
conservar eficazmente las fuerzas propias destruyendo las enemigas en gran número.
Por lo tanto, el ataque, como media principal para destruir las fuerzas del enemigo, es lo
primario, en tanto que la defensa, como media auxiliar para destruir las fuerzas enemigas
y como uno de los medios para conservar las fuerzas propias, es lo secundario. Es cierto
que en la práctica de la guerra, la defensa desempeña el papel principal en muchas
ocasiones, mientras que en las demás lo desempeña el ataque, pero si la guerra se
considera en su conjunto, el ataque sigue siendo lo primario.
Sobre la guerra prolongada (mayo de 1938), Obras Escogidas, t. II.
SORPRESA
Sin preparación, la superioridad de fuerzas no es superioridad real ni puede haber
tampoco iniciativa. Sabiendo esta verdad, una fuerza inferior pero bien preparada, a
menudo puede derrotar a una fuerza enemiga superior mediante ataques por sorpresa.
Sobre la guerra prolongada. (mayo de 1938), Obras Escogidas, t. II.
GUERRA Y POLITICA
La guerra es la continuación de la política. En este sentido, la
guerra es política, y es en sí misma una acción política. No ha habido jamás, desde
los tiempos antiguos, ninguna guerra que no tuviese un carácter político. (...)
Pero la guerra tiene sus características peculiares, y en este sentido, no es igual a la
política en general. La guerra es la continuación de la política por otros medios.
Cuando la política llega a cierta etapa de su desarrollo, más allá de la cual no puede
proseguir por los medios habituales, estalla la guerra para barrer el obstáculo del
camino. (...) Cuando sea eliminado el obstáculo y conseguido nuestro objetivo político,
terminará la guerra. Mientras no se elimine por completo el obstáculo, la guerra tendrá
que continuar hasta que se logre totalmente el objetivo. (...) Se puede decir entonces que
la política es guerra sin derramamiento de sangre, en tanto que la guerra es política
con derramamiento de sangre.
Sobre la guerra prolongada (mayo de 1938), Obras Escogidas, t. II.
Todos los comunistas tienen que comprender esta verdad: El Poder nace del fusil.
Problemas de la guerra y de la estrategia (6 de noviembre de 1938),
Obras Escogidas, tomo II.
LA VICTORIA
La victoria de ningún modo debe hacernos relajar la vigilancia. Quienquiera que relaje la
vigilancia quedará desarmado políticamente y se verá reducido a una posición pasiva.
Discurso pronunciado en la Reunión Preparatoria de la Nueva
Conferencia Consultiva Política (15 de junio de 1949), Obras Escogidas, t. IV.
Luchar, fracasar, volver a luchar, fracasar de nuevo volver otra vez a luchar, y
así hasta la victoria
Desechar las ilusiones, prepararse para la lucha (14 de agosto de
1949), Obras Escogidas, t. IV.
Los mandos y combatientes de ningún modo deben relajar ni en lo más mínimo su
voluntad de combate; toda idea que tienda a relajar la voluntad de combate o a subestimar
al enemigo, es errónea.
Un jefe militar no puede pretender ganar la guerra traspasando los limites impuestos por
las condiciones materiales, pero si puede y debe esforzarse para vencer dentro de tales
límites. El escenario de acción para un jefe militar está construido sobre las
condiciones materiales objetivas, pero en este escenario puede dirigir magnificas acciones
de épica grandiosidad.
Informe ante la II Sesión Plenaria del Comité Central elegido en
el VII Congreso Nacional del Partido Comunista de China (5 de enero de 1949), Obras
Escogidas, t. IV.
________________________________________
BIOGRAFIA
(Shaoshan 1893-Pekín 1976) Estadista chino. A pesar de que su familia prosperó y pudo
enviarlo al colegio, él nunca olvidó su modesto origen campesino. Así fue como dentro
del Partido Comunista representó el sector que se apoyaba en el campesinado, en contra de
la mayoría que se inclinaba por el proletariado urbano.
China se desgarraba en una guerra civil que enfrentaba al Partido Nacionalista, dirigido
por Chang Kai-shek, con el Comunista; en 1934 Mao propuso que los comunistas se
trasladaran al norte: es la famosa Larga Marcha de más de 10.000 km. que protagonizaron
50.000 hombres (sólo llegarían 15.000) durante 368 días.
Los diez años siguientes fueron de maduración doctrinal para este ex estudiante de
derecho y de la filosofía política de los SS. XVIII y XIX, así como de combate, esta
vez hombro con hombro con los nacionalistas, contra la invasión japonesa.
Su matrimonio (1920) con Yang Gaihui había fracasado; el líder comunista reincidió en
esos años, casándose con Ho Sizhen y más tarde con la actriz Langbing. Al finalizar la
II Guerra Mundial, el Ejército ruso dejó Manchuria en poder de los comunistas chinos;
desde allí, y al cabo de tres años de lucha, éstos vencieron al ejército nacionalista
de Chang Kai-shek. En octubre de 1949 se proclamó en Pekín la República Popular China,
y Mao, secretario general del partido, fue nombrado presidente, cargo que abandonó en
1958 para convertirse en presidente del comité central del partido. Mao se propuso
modernizar su país; para ello debía conducir desde el Estado la formación ideológica
del pueblo (la «revolución cultural») paralela a las reformas económicas.
Una de las armas de que se valió Mao Tse Tung para hacer triunfar su revolución cultural
y política fueron sus escritos: su doctrina política, conocida como maoísmo, había
aparecido en el estudio «Sobre una investigación del movimiento campesino de Hunan»
(1927); ésta y sus obras posteriores se condensaron en el famoso «Libro rojo». Pero la
enemistad con sus antiguos aliados soviéticos y con el mundo occidental condenó a China
al aislamiento.