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Recinto
ferial de Madrid (IFEMA). Febrero 2002

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Sin esperarlo,
me cayó del cielo una invitación gratis total (gracias,
David) para la mega-feria de arte contemporáneo también
conocida como ARCO.
Bien, me dije, vamos a ver qué encontramos por ahí
Armado de todo
tipo de prejuicios, esperando encontrarme al ejército cultureta
en pleno -gafas de pasta negra, boinas de marca, y el resto del
disfraz-, me personé en la feria dispuesto a contemplar macarradas
sin tasa y a pasar un rato divertido.
Una vez más
quedó demostrado lo inane de mis prejuicios. Había
pijo-culturetas, pero pocos, y alguna macarrada que otra, sobre
todo las de la rama "instalación", pero
no eran mayoría. La mayor parte del público eran estudiantes
de las artes bellas, curiosos, e incluso había gente con
pinta de ¡estar dispuesta a comprar! ¡Había olvidado
que se trata de una feria!
En cuanto a
lo expuesto, además de artistas consagrados tiempo ha (Picasso,
Braque, Úrculo, Arroyo, Chillida, etc.),
mi desconocimiento casi total de todo lo que se cuece en el mundillo
me permitió asombrarme una y otra vez, al pasar de una galería
a la siguiente, hasta llegar al punto de saturación y reparar
sólo en las chorradas. Resumo mis conclusiones:
- Como sigo
en contra de malgastar un solo ciclo de procesador en interpretar
"abstracciones" ajenas, me limité a valorarlas
estéticamente. Frecuentemente encontré magníficas
combinaciones de formas y colores.
- Me temo
que la escultura no está muy viva
- Es impresionante
lo que se hace en fotografía. Grandes ideas, expresadas
con suma perfección técnica. En mi humildísima
opinión, la vencedora de la lucha entre las bellas artes.
- Varias galerías
presentaban creaciones que estarían mejor en una feria
de artesanía. Recuerdo en concreto unas marionetas de papel
maché
vendían mucho, eso sí.
- Las mayores
salvajadas, en las galerías japonesas. Esa gente está
muy enferma.
- Muchas galerías
brasileñas, y con muy buenas
cosas.
Es muy probable
que el año que viene repita, ¡incluso pagando!. Eso
sí, llevaré la cámara de fotos, porque esas
calaveras cubiertas de escarabajos harían unas postales estupendas
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