| Tratamiento
exquisito -pero realista- a una dolorosa historia real |
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Dirección:
Alejandro Amenábar
España,
2004
125
minutos |
Mar
adentro
Mil veces comentada, alabada y bendecida por todos los medios de
comunicación patrios dentro de una campaña de publicidad
que no ha perdonado ningún medio, salida del armario incluida,
Mar Adentro daba verdadera pavura al que esto escribe, por eso tardó
tanto en atreverse. La historia de Ramón Sampedro, bastante
fresca en la memoria de casi todos, es terreno minado, pudiendo
utilizarse para la sensiblería más ñoña
siguiendo el más puro estilo Hollywood/telefilm de las cuatro
de la tarde.
Para alivio de todos, no ha sido así. Amenábar,
Bardem y los demás han preparado una hermosa película,
sin hurtar la carga emocional que indudablemente tiene, pero también
sin exagerar, metiendo al espectador en medio de la vida cotidiana
de Ramón, su familia y amigos, recorriendo tanto los últimos
meses como los momentos cruciales de su pasado, y tratando sin eufemismos
tanto la dura vida del inválido como el enfrentamiento con
el suicidio. Ese remedio que, según dicen, la prensa se resiste
tanto a publicar, no sea que se haga demasiado popular.
Lo que le falta a Mar Adentro para ser perfecta: la escena de
la visita del cura parapléjico, que queriendo ser cómica
no pasa de ridícula; y el arbitrario oscilar del habla de
los personajes entre el castellano y el gallego. Lo que compensa
con creces sus fallos: el tratamiento de la familia de Ramón,
hermano, cuñada y sobrino; tres personajes soberbiamente
caracterizados e interpretados. Dentro de mis retorcidos criterios
personales, Amenábar asciende a la categoría de "valor
seguro".
17/10/2004 |
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| Idealismo
idealizado |
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Dirección:Walter
Salles
EEUU-Alemania-Argentina,
2004
128
minutos |
Diarios
de motocicleta
Un Che Guevara jovencito, a punto de terminar la carrera de medicina,
se junta con un amigo unos años mayor, se suben a una moto
e inician un largo viaje por toda la América Latina. La moto
dura poco, el viaje, mucho más. Por supuesto, es un viaje
de iniciación, en el que el Che, entre impresionantes paisajes
y divertidas aventuras, descubre la pobreza y la injusticia por
los caminos de Chile y del Perú. Para que no haya duda, la
cámara se detiene en las víctimas, y la imagen se
torna en blanco y negro: esto indica muy bien la estima que tienen
los autores de la película de la inteligencia de sus espectadores.
Condescendiente, llena de buenas intenciones, cultivadora de la
lágrima fácil, Diarios de motocicleta no es más
que un producto dirigido al segmento de mercado XVIII-bis, llamado
“Simpatizantes de la izquierda romántica, añorando
causas perdidas”. Pero flojo, muy flojo: salí con la
sensación de haber perdido el tiempo miserablemente.
1/11/2004 |
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| Pesadilla
—en todos los sentidos |
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Dirección:Brad
Anderson
España,
2004
102
minutos |
El
maquinista
Un tío muy flaco que trabaja en una fábrica como
operario de unas máquinas muy ruidosas no es capaz de dormir,
lo cual es lógicamente todo un problema. Con repercusiones
en su salud y en su rendimiento laboral, accidentes, mucha paranoia,
visiones y gente que aparece y desaparece y que no sabemos si son
reales o imaginados.
Odio las películas en las que la confusión entre
sueño y vigilia, amnesia y recuerdo o entre imaginación
y realidad sirve de hilo conductor, donde no hace falta que nada
tenga causa ni efecto porque es real o imaginado según le
apetezca al jefe. Esta es una historia fea, chirriante, que no logró
interesarme y que en la traca final que supuestamente liquida el
embrollo, explicándolo todo, consiguió cabrearme.
Además del ridículo de que en una película
rodada en Barcelona los personajes hablen en inglés, tengan
nombres ingleses y digan que están en Los Ángeles.
Mi entretenimiento, mientras esperaba pacientemente que llegara
el final, consintió en fijarme en las señales de tráfico,
modelos y matrículas de coches que delatan una película
tan chapuceramente rodada.
30/1/2005 |
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| Amélie
II |
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Dirección:Jean
Pierre Jeunet
Francia-EEUU,
2004
134
minutos |
Largo
domingo de noviazgo
(Un long dimanche de fiançailles)
Amélie gustó a mucha gente. Una película
original, amable, divertida, que deja en la cara del espectador
una sonrisa; arrasó en Europa y tuvo bastante éxito
en Estados Unidos, para ser un film extranjero.
Pues bien, repetimos: cojamos al director y a los actores, demos
a Audrey Tatou un papel protagonista de chica soñadora pero
enérgica y busquemos un argumento, que el dinero llegará
seguro.
Y de eso se trata: Amélie se llama hoy Mathilde, es coja
y ha perdido a su novio, guapo y tímido, quien fue castigado
a una misión suicida por la tierra de nadie. Estamos en 1919,
se firma el armisticio y Mathilde, última en resignarse,
remueve Roma con Santiago para conocer el paradero del pobre chico.
Viaja, pregunta, escribe cartas, visita, indaga y va reconstruyendo
los trágicos últimos días de los integrantes
del pelotón de castigo.
A pesar de ser una película bastante cursi, uno sólo
se da cuenta de ello una vez fuera del cine. No faltan guiños
simpáticos y personajes secundarios para disimular el almíbar
y para que las dos horas largas se pasen volando. Le doy un aprobado,
aunque cuando aparezca Amélie III, que aparecerá,
esperaré a lo que me cuenten otros.
6/2/2005 |
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