| Pegando
sustos por ahí |
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Pixar Studios
Dirección:
Pete Doctor, David Silverman, Lee Unkrich
88 minutos
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Monstruos,
S.A. (Monsters, Inc.)
Otro prodigio de
animación por ordenador de los estudios Pixar, los creadores de
Toy Story. Más medios, mejores algoritmos, y máquinas más
avanzadas consiguen que el espectador pueda olvidarse de la técnica
y se sumerja en la acción, aunque en este caso esté rodeado
de bichos con tres ojos, babosas gigantes, ogros peludos y demás
compañía.
El argumento es sencillo:
la rutina de Monstruos SA, compañía dedicada a la extracción
de energía a partir de los berridos que pegan los niños
al ver a sus empleados, se ve catastróficamente alterada al colarse
una niña pequeña en su grotesco mundo. El desarrollo, aunque
con constantes guiños al espectador adulto, peca de ñoñería;
¿por qué monstruos que disfrutaban tanto pegando sustos
se ponen a hacer el payaso para que los enanos se rían?, y es donde
más pierde respecto a sus predecesoras (ambas partes de Toy Story).
De los personajes, mejor no hablar: vamos camino de horrores en plan Disney,
con héroe buenísimo et nobilísimo, amigo graciosón,
malo malísimo
Hacen que todavía
valga la pena ir a verla: la descripción de la corporación
sin alma, con sus fieles empleados, constante burocracia y dirección
sin escrúpulos; las escenas de acción, como el descenso
en trineo de Sully y la persecución por el almacén de puertas,
algo impresionante; y el elaborado sistema por el que los engendros localizan
y se plantan en los dormitorios de sus víctimas.

Mi personaje favorito, la secretaria de la planta de sustos.
El espectador puntual
disfrutará de un buen corto de propina, en el que salen unos pájaros.
Vuelan y eso.
5/3/2002
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| Cuando
no hacer nada equivale a tomar partido |
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Danis Tanovic
Francia/Bosnia-Herzegovina,
2001
98 minutos
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En
tierra de nadie (No Man's Land)
Antes de cantar las
excelencias de la película, dediquemos unas palabras a los cines
Alphaville de Madrid: son para ir solamente si no hay alternativa.
Pantalla raquítica, película mal enfocada (algo terrible
para leer los subtítulos), pero costando lo mismo que un cine de
verdad. Menos
mal que En tierra de nadie hace olvidar rápidamente las
penurias materiales.
Estamos en el frente
de Tuzla, Bosnia: por azares de la guerra de trincheras, una patrulla
serbia y otra bosnia acaban compartiendo agujero en la tierra de nadie
que hay entre ambas líneas. Sobreviven tres milicianos, heridos,
dos bosnios y un serbio. Uno de los bosnios no puede moverse, pues si
lo hace estallará la mina que le pusieron debajo. Entre los otros
dos se desarrolla una extraña partida de ajedrez para dirimir quién
se hace dueño de la situación, pero pronto llegan a un bloqueo
mutuo: tablas. Es evidente que necesitan ayuda externa: ¡los cascos
azules! Obviamente, la situación se desmadra. Pero no voy a largarlo
todo aquí...
La película
se desarrolla con muy pocos personajes y en un escenario muy reducido;
podría haberse tratado perfectamente de una obra de teatro. Participan
todos los personajes de la guerra de Bosnia, no sólo los combatientes,
sino también las fuerzas de Naciones Unidas y la prensa. Me ha
parecido muy honrada: sin tomar partido por bando alguno (los milicianos
son todos bien sanguinarios, como corresponde), dirige la crítica
contra los representantes de Occidente en el conflicto. Crítica
despiadada, pero merecida, a aquellos que asistieron a masacres horrendas
mirando hacia otro lado y especialistas en tratar por igual a víctimas
y verdugos. La prensa tampoco se libra (ah, cómo disfruto).
A pesar de lo crudo
del trasfondo, En tierra de nadie mantiene un tono de humor negro,
recalcando lo principal: lo absurdo, ridículo si se mira desde
cierta distancia, que es la guerra. Me reí mucho.
Probablemente, esta
película es de lo mejor que hay en cartel por estas fechas. Eso
sí, casi nadie se enterará de su existencia, mientras "Daño
colateral" y mierdas semejantes acumulan millones de espectadores.
6/4/2002
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| El
peluquero lacónico |
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Joel &
Ethan Coen
Estados
Unidos, 2001
116 minutos
Blanco y
negro.
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El
hombre que nunca estuvo allí (The man who wasn't there)
1949. La historia,
narrada por el protagonista, de un hombre que habla muy poco. No le gusta
su trabajo y su mujer se la está pegando con un personaje muy repelente.
Casualmente, se le presenta algo identificable como oportunidad;
al intentar aprovecharla, las cosas se tuercen, entrando de lleno en el
universo del cinéma noir: chantaje, crimen, perdedores...
un ambiente subrayado al haber rodado la película en blanco y negro.
Aunque no trata de
ser excesivamente original, el guión (también de los hermanos
Coen, como de costumbre) mantiene perfectamente el interés del
espectador, desmadrándose un tanto al final; pero más destacable
es el magnífico tratamiento de los personajes. Resulta increíble
cómo el protagonista (Billy Bob Thornton, en la foto) mantiene
su laconismo ante la verborrea pertinaz del resto de personajes masculinos,
con qué fatalismo acepta el suceder de los acontecimientos y su
fracaso al intentar corregir, con un par de golpes de timón, su
vida. También el papel de su mujer, interpretado por Frances McDormand,
está a la altura. Pocas actrices son capaces de decir tanto con
una mirada. Y el resto de personajes, convincentes aunque un tanto estrambóticos,
y muy bien interpretados. Que no es poco.
Los hermanos Coen
vuelven con otra gran película, muy cuidada y mejor aderezada,
muy entretenida y que además da que pensar. Son una garantía
de calidad.
13/4/2002
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