Explorando los límites del
mal (del mal cine)
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Dirección: Zhang Yimou
China, 2002
96 minutos
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Happy Times
Qué horror. Desde los anuncios -no se libra uno ni en los cines
de versión original- hasta los títulos de crédito.
Tremendo dramón, cruce entre las truculencias de Dickens y las
de los cuentos de los hermanos Grimm, con malvada madrasta, Cenicienta
ciega y simpático, pobre y mentiroso protagonista, esta película
es un despropósito de principio a fin. ¿Refleja la sociedad
china actual? Sí, algo se deja ver, cuando nos dejan los horribles
personajes. ¿Conmueve? No. Imposible creerse nada de lo que aparece
en la pantalla. Y sin verosimilitud, no hay historia que valga.
Argumento: el protagonista, deseoso de casarse pero ya próximo
a la jubilación, quiere echar el lazo a una gorda asquerosa que
ejerce de cruel madrastra de una pobre ciega. Sin dinero, no hay boda,
y el viejo es encima tan tonto y tan buena persona, que le endosan a la
infeliz criatura, y durante hora y media de sufrimiento intenta construir
a su alrededor una ficción de felicidad y riquezas. Hay también
momentos cómicos, ahogados por la truculencia general, que no sirven
de nada.
¿Esto lo ha hecho el mismo director de El camino a casa?
Pues sí que ha caído bajo. Y un servidor, que creía
que la receta versión original + director famoso + país
exótico era un refugio seguro, ya no sabe qué hacer.
No fiarse de la prensa, para empezar.
11/11/2002
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Sátira divertida del Horrendo
Tirano
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Dirección: Charles Chaplin
EEUU, 1940.
129 minutos
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The Great Dictator
Visto el deplorable estado actual de la cartelera, yo pensaba que
había que elegir entre ver la última de James Bond
o quedarme en casa, optando sin dudarlo por la segunda opción.
Pero hete aquí que, caminando por la calle, veo un cartel
similar al de la izquierda pero en blanco y negro. Poco tiempo después,
ya estaba en el cine viendo las andanzas de los dos personajes interpretados
por Chaplin: el terrible dictador Adenoid Hynkel, y el pacífico
barbero judío.
Aunque había visto secuencias y había oído
hablar mucho de ella, nunca había visto esta película:
ni siquiera sabía que era sonora. Y Chaplin aprovecha bien
el medio, el discurso que suelta en un dictatorial y creíble
pseudoalemán le sale bordado. Además del cruel pero
merecido retrato del megalómano, tiene las clásicas
escenas de persecuciones y brochazos en la cara, y la delirante
visita del dictador Napoloni de Bacteria, alguien sospechosamente
parecido a otro estadista de la misma época. Nada mejor que
la risa para poner en evidencia la locura y la crueldad.
¿Por qué estaría prohibida durante 40 años
en España? ¿Se vería alguno demasiado bien
retratado?
24/11/2002
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Comedia inteligente, como de costumbre
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Dirección: Woody Allen. EEUU, 2002.
114 minutos
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Un final made in Hollywood
(Hollywood Ending)
Domingo de cine, cartelera no demasiado atractiva. Tarde salvada
por la película anual de Woody Allen: no será lo mejor
que ha hecho, pero es lo bastante buena como para disfrutar plenamente
de las dos horas en el cine. Guión original, diálogos
brillantes, actores solventes... sabemos lo que vamos a encontrarnos.
Allen interpreta a un director de cine de culto neoyorquino, neurótico
e hipocondríaco en grado sumo (las tres cosas). Prácticamente
acabado, le rescata de su patética vida un encargo de su
ex-mujer: dirigir una película de gran presupuesto para un
estudio de Hollywood -cómo no, el productor es su nuevo marido-.
Pese a sus maldiciones, nuestro protagonista no tiene más
remedio que aceptar el encargo. Y, por si fuera poco, sus neuras
le provocan una ceguera psicosomática al comenzar el rodaje...
Mi personaje favorito: el intérprete del cámara (un
chino que no habla inglés). El mayor fallo que veo en la
película: la relación del protagonista con su hijo,
y sus consecuencias.
1/12/2002
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