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Dirección:
Javier Fesser
España,
2002
105
minutos
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La
gran aventura de Mortadelo y Filemón
Una de las
pocas veces que el que esto escribe estaba convencido de tener
que ver una película. Tantas horas leyendo la mala vida de
Mortadelo y de su jefe, tantos tebeos escondidos entre los deberes
o en el pupitre de la escuela acaban pasando factura. Pueden convencerme
de su nulidad artística, de su cutrez, monotonía,
de lo que quieran; y es cierto, las raras veces que doy con un tebeo
de Mortadelo y Filemón, no aguanto ni diez páginas.
Pero lo que nadie me podrá quitar son los miles de carcajadas
ganadas a costa de los descalabros, atropellos y explosiones sufridas
por mis héroes.
Y esta película
no es otra cosa, eso sí, una adaptación casi perfecta.
Con generosidad de medios técnicos y económicos, la
troupe de Javier Fesser (El milagro de P. Tinto) acompañada
de Benito Pocino, un desconocido actor que es el mismo Mortadelo,
recrean la TIA todavía recuerdo el significado de tan
importantes siglas con el señor Super, el profesor
Bacterio, Ofelia la gorda, y los malos. No faltan ni Rompetechos
ni el tendero del 13 de la Rue del Percebe. Y a atizarse tocan,
amigos. Menos mal que las explosiones de dinamita en plena cara
se curan pronto.
La película
peca incluso de los mismos defectos del tebeo original: guión
demasiado largo que causa reiteración de gags, pero
se perdona, igual que antes, porque uno no para de reír.
17/2/2003
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