| Cinema
d'auteur a
la japonesa |
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Dirección:
Takeshi Kitano
Japón,
2002
113
minutos
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Dolls
Tres historias
de amor trágico enlazadas casualmente. Dos mendigos caminan
unidos por una cuerda roja, como expiación de los pecados
de él; un capo yakuza reencuentra a su novia de juventud,
quien sigue esperándole los sábados en el parque;
y un fan llega a extremos insospechados con tal de acercarse a la
estrella del pop a quien idolatra.
Todo ello narrado
morosamente, con abundancia de bellas imágenes y metáforas
visuales. La lentitud no le sienta mal a la película... hasta
que deja de tener sentido y se convierte en una tortura para el
a estas alturas sufrido espectador: la última media hora,
que no aporta absolutamente nada, se convierte en una lenta sucesión
de imágenes casi estáticas, bonitas pero inútiles.
Algunas caen en lo más kitsch: la secuencia de las rosas,
con planos sincronizados con las notas del piano, es realmente espantosa.
Dolls me
ha dejado tan mal sabor de boca que no puedo recomendarla.
1/3/2003
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| Recreación
histórica más que digna |
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Dirección:
Paul Greengrass
Gran
Bretaña/Irlanda, 2002
107
minutos
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Bloody
Sunday
Una película
de las que te hacen salir cabreado del cine. Pero contra el mundo,
no contra el director y los actores. Rodada en plan documental,
cámara en mano, reproduce los hechos que llevaron a la masacre
del Domingo sangriento en Derry el 30 de enero de 1972, cuando
la intervención de paracaidistas británicos con armas
y entrenamiento de guerra en una manifestación pacífica
acabó con 13 muertos.
Relata muy
bien los hechos, introduciendo perfectamente a los espectadores
en mitad de la acción, tanto en la preparación de
la manifestación dos escenarios en paralelo: los manifestantes
y el estado mayor como en el desarrollo y trágico desenlace
de ésta: la confusión, la salvajada, la negación
de lo evidente que se convierte en verdad oficial.
En los créditos
finales, cómo no, la canción de U2. Me gusta.
19/3/2003
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| Vitriólico
análisis de la sociedad norteamericana |
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Dirección:
Michael Moore
Estados
Unidos, 2002
123
minutos
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Bowling
for Columbine
Documental
cámara en mano, de ritmo trepidante, presentado por el propio
Michael Moore, un tipo gordo, barbudo y que nunca se quita la gorra.
Comienza abriendo una cuenta de ahorro en un banco ¡que regala
un rifle!, magnífica ocasión para estudiar la relación
que tienen los norteamericanos con las armas de fuego, relación
que les está matando.
Columbine es
un instituto que se hizo famoso por una masacre llevada a cabo por
dos de sus alumnos. Dos días más tarde, ya estaba
allí Charlton Heston dando un mitin de la todopoderosa National
Rifle Association. Moore va analizando las posibles causas de
la violencia que causa estragos en Estados Unidos, acumulando testimonios
y anécdotas por todo el país, tanto en zonas deprimidas
como en los ricos suburbios. Sus entrevistas destilan una mala leche
sólo comparable a la maldad que pretende combatir, el terror
inducido por la derecha, los medios de comunicación y los
fabricantes de armas. La argumentación resulta bien fundamentada,
intenta llegar a las razones últimas de tanta barbarie, de
tan modo que las conclusiones son perfectamente asumibles por un
espectador que ha disfrutado de cada minuto de película:
una sociedad que en lugar de aterrorizar tanto a sus ciudadanos
se preocupara más de su bienestar sería un lugar mucho
más agradable para todos.
El resultado
es el que cabría esperar de alguien que pone todos los recursos
del medio al servicio de una idea: convincente, quizá un
poco manipulador, pero magnífico. Aprender deleitándose,
como con los mejores maestros.
9/4/2003
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