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Curling
Legs. 2003 |
Come
Shine
In
Concert (with the Norwegian Radio Orchestra)
Una colección
de standards soberbiamente cantados, acompañados por
un conjunto de jazz y por una orquesta que se mantiene en un discreto
segundo plano, con lo que todos salimos ganando: refuerza en lugar
de ahogar.
La voz de Live
Maria Roggen es preciosa, acariciada por el piano y por la sección
de cuerda; la versión de Somewhere over the Rainbow,
inolvidable.
21/12/2003 |
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Columbia.
1971
Bill
Evans: piano
Eddie Gómez: bajo
Marty Morell: batería |
Bill
Evans
The
Bill Evans Album
Según
dicen algunos (yo no me pronuncio por razones obvias), uno de los
mejores discos del gran pianista, que participó en el sin
igual Kind of Blue. Piano
“acústico” y también un poco de teclado
electrónico, para darle un sonido que en tiempos debió
de ser modernillo. Pero con buen gusto, pues es lo dominante en
el disco, sereno y sin estridencias. Melodías siempre cambiantes
que se entretejen y que es un placer seguir, dejándose mecer,
sin hacer otra cosa. Pero cuidado: esto no es música
de ascensor precisamente.
Mi pieza favorita:
Waltz for Debby.
20/2/2004 |
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Columbia.
1960 |
Miles
Davis
Sketches
of Spain
Otro disco de mi trompetista favorito. Pero, a diferencia de Birth
of the Cool, y sobre todo, de Kind
of Blue, este disco no estará entre los elegidos.
Las
razones: demasiada orquestación, énfasis en un tipismo
que rechazo con conocimiento de causa: para mí no resulta
nada exótico escuchar los tambores y trompetas de las procesiones
de Semana Santa, por no hablar de los arreglos a base de castañuelas.
Hay pasajes hermosos donde Davis demuestra su maestría con
la trompeta, pero desgraciadamente su magia dura poco, al entrar
la orquesta con unos arreglos pasados de moda y asemejarse la música
a una banda sonora del montón.
Si alguien
espera encontrar algo parecido a los incomparables Flamenco
Sketches de Kind of Blue,
acabará tan decepcionado como un servidor. Qué le
vamos a hacer.
2/12/2005 |
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ECM.
1975 |
Keith
Jarrett
The
Köln Concert
El 24 de enero de 1975, Keith Jarrett se sentó delante de
un piano e improvisó durante más de una hora. Dominado
por una inspiración inagotable, sus manos tejieron una urdimbre
sobre la que la melodía crece, se desarrolla, llega a exaltadas
cumbres, baja de intensidad, se vuelve solemne, da paso a un ritmo
rápido y repetitivo, cambia de nuevo.
Música en transformación continua, cuyas transiciones
genialmente resueltas hacen que cada pocos minutos estemos escuchando
un pasaje que, germinando a partir del anterior, ha cambiado por
completo. Keith Jarret, como buen narrador, controla los tiempos
y el desarrollo de la trama, construyendo lo que sin duda es una
obra maestra.
Por suerte para todos,
decidieron grabar y publicar el concierto.
18/02/2007 |
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