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Mark Driver:
“Just Another Empire”
(Otro imperio más)

Cómo nos hicieron esclavos.
 

Escrita con trazas de novela histórica, Just another empire relata las aventuras de Beauregarde du Spoiler, personaje sumamente pijo y malcriado, al que sus calaveradas acaban metiéndole en un barco con destino a la recién creada colonia de Nueva Orleans.

Estamos a finales del siglo XVII. La vida en las colonias americanas es dura y corta, los pioneros se enfrentan a una naturaleza brutal prácticamente sin recursos, por los que sus huesos suelen acabar blanqueándose al sol. Pero a cambio disfrutan de una libertad inconcebible en la vieja Europa semifeudal de la época, llena de señores, obispos, reyes y demás calaña. Abunda la novela en el tópico colonizador, rebosante de libertarianismo naïf, tan popular en Norteamérica, el mismo que canta Dire Straits en “Telegraph Road”. Al igual que en la canción, en cuanto los pioneros han logrado establecerse mínimamente, llega la civilización y todo se va al carajo:

Then came the churches then came the schools
Then came the lawyers then came the rules

Triste y cruel. Los bravos pioneros, sufriendo tanto para acabar esclavizados por la burocracia real, la policía y las grandes empresas que pronto han monopolizado todo. Y si esta novela tratase sólo de eso, sería la bazofia menos original del universo mundo. Pero, como veremos, lo supera:

Paralelamente a la historia de Beauregarde, sus juergas y sus sufrimientos bajo los acharolados zapatos de los chupatintas, el narrador, mediante abruptas digresiones, nos cuenta su propia vida, en el Seattle de principios del siglo XXI: la transformación, rápida y siguiendo las convenciones del “descenso a los infiernos”, desde el estado de oficinista limpio, responsable y dócil, al de parado anarquizante, nihilista y mucho más libre, pero que no puede encontrar trabajo ni de camarero. Lo que al principio parecen interrupciones graciosas a una narración que ni el propio autor se toma en serio, van alineándose con la historia principal, hasta la resolución de ambas en los últimos capítulos.

Atocha
Estación de Atocha. Madrid, marzo de 2004.

Este libro empezó siendo toda una incógnita. Tras un comienzo flojo, embarullado y pesado de leer, consigue absorber el interés del lector: la trama se libera de complicaciones inútiles, la prosa se simplifica, librándose de ese preciosismo adjetivesco tan de moda en Estados Unidos, y que tan poco me gusta. Cuando me quise dar cuenta, estaba disfrutando de “Just another empire”, de su humor negro al describir las mil alienaciones a que estamos sometidos en esta “vida moderna”, tan extraña, tan falsa y en la que tan poco depende de nuestro esfuerzo personal.

No está libre de defectos: creo que el principio es innecesariamente farragoso y hay veces en que el autor se deja llevar demasiado por las digresiones sin cuento, pero en conjunto considero que los aciertos superan a los fallos, conclusión a la que no llegan muchas novelas de autores consagrados, quizá con muchos recursos técnicos, pero con muy poca originalidad, sentido del humor y amor al arte que dicen practicar. Desde aquí, deseo a Mark Driver el éxito suficiente para que le merezca la pena seguir escribiendo.

Por si alguien está interesado en hacerse con el libro, la única forma posible es pedirlo directamente al autor: www.blindwino.com/book/index.html.

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Última actualización: 28-03-2004

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