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Lorenzo Silva:
“La reina sin espejo”

Paso corto, vista larga y mala leche.
 

De forma un tanto irregular y sin habérmelo propuesto, he seguido la trayectoria de Lorenzo Silva desde aquella 'Lolita' madrileña de los 90 de su primera novela, "La flaqueza del bolchevique", obra de la que recuerdo un desarrollo excelente que, a pesar de un desenlace decepcionante, consiguió dejarme una buena impresión y muchas ganas de que el autor siguiera publicando. También me gustó "Del Rif al Yebala", un libro de viajes por el norte de Marruecos lleno de evocaciones de aquella guerra subnormal en la que tanta carne de cañón fue despedazada para que algunos criminales tuvieran su ascenso y otros se forraran haciendo negocietes con la intendencia. Con "Noviembre sin violetas" me despaché a gusto en esta reseña, para qué hurgar en la herida.

Así mismo he leído alguna de las novelas de la serie que nos ocupa, una serie policiaca protagonizada por el sargento de la Guardia Civil Bevilacqua y la cabo Chamorro, en la que "La reina sin espejo" hace la cuarta o quinta entrega; probablemente sea ya la tercera en mi cuenta particular.

Las novelas de la serie siguen el guión, tan clásico, en que una pareja de investigadores son llamados a resolver un crimen. Siguen pistas, interrogan a testigos y sospechosos y, con grandes dosis de lógica deductiva y un pelín de acción, al final de la novela acaban descubriendo al asesino. Por supuesto, además de los métodos policiales, al seguir tan de cerca el progreso de los protagonistas, somos testigos también de sus problemas y desgracias privadas, en lo cual suele consistir buena parte del interés de la novela.

Castilla profunda
Narros de Saldueña (Ávila), julio 2005.

En nuestro caso, Lorenzo Silva ha elegido la nada glamourosa Guardia Civil para dar empleo a los protagonistas de su serie policiaca: el sargento Bevilacqua, de origen uruguayo, psicólogo reconvertido, divorciado, culto y ya bastante vapuleado por la vida, y la cabo Chamorro, más joven, menos quemada pero no por eso menos inteligente que su superior. Asignados a una unidad especial de investigación que se ocupa de los casos más difíciles, cada vez les toca trabajar en un lugar muy distinto, algo ideal para que el autor busque variedad en la localización de sus novelas.

En "La reina sin espejo", el cadáver encontrado en un pueblo de Aragón pertenece a una famosa presentadora catalana de televisión, lo cual obliga al dúo protagonista a tomar precauciones extraordinarias, y a desplazarse a Barcelona para investigar el entorno vital de la asesinada. La investigación policial tiene la suficiente cantidad de búsquedas infructuosas, descripciones de testigos y descubrimientos inesperados para que el lector tenga difícil dejar el libro para atender otro tipo de quehaceres, tal es el destino, contrario a la lectura reposada, del 'thriller'; pero lo que hace destacar la serie Bevilacqua del inmenso stock de literatura policial en el mercado es lo accesorio a la trama.

Son sus personajes, originarios del Mundo Real, de un país donde no gana dinero quien trabaja ni quien comercia, sino quien roba. Obligados a trabajar por un sueldo miserable, ven demasiado claro en qué tipo de sociedad se mueven, buscando razones para seguir participando en el juego. Lorenzo Silva huye tanto del tópico benemérito como de la idealización heroica, realizando el esfuerzo de tratar a cada personaje -no sólo a los protagonistas- como individuo, cada cual con su carácter y defectos.

Las reflexiones vitales del sargento -narrador de la serie- y su complicada relación con su compañera, y la competición intelectual con el marido de la asesinada, un escritor de culto, son pasajes que añaden mucho valor a la mera trama policial. El estilo que emplea el autor, basado en un lenguaje simple que huye de la afectación, también me parece un punto a su favor.

Para concluir, creo que Lorenzo Silva está construyendo una serie más que digna, muy recomendable, que va más allá del mero entretenimiento a que parece condenado el género. Lo seguiré con interés.

Otras obras de Lorenzo Silva en mic-culturilla: Noviembre sin violetas.

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Última actualización: 15-08-2006

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