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Leí por primera
vez esta obra hace ya unos años, durante un verano en que devoré
todas las existencias de Orwell que encontré en la biblioteca pública,
con desigual aprovechamiento; no la olvidé por completo, pero tampoco
estaba precisamente presente en mis oraciones diarias. Volví a
dar con ella de la forma más curiosa, tanto que merece la pena
contarla aquí:
Un día, por
motivos que no vienen al caso, estaba buscando en Internet la receta de
la caipirinha; gracias a Google,
la búsqueda se vio recompensada con éxito inmediato. Me
entretuve recorriendo las páginas del sitio, Rogov's
Ramblings, una colección de artículos sobre el buen
comer y mejor beber. Más tarde me enteré de que Rogov es
crítico gastronómico en el diario Ha'aretz
de Tel Aviv, y que, además del Burdeos, la langosta y la Guiness,
recomienda leer Down and out in Paris and London a todo aquel interesado
en la gastronomía.
El efecto en mi corrupta
base de datos fue inmediato: recordando que alguna vez lo había
leído, y que pocos libros en el mundo habrá más alejados
de las glosas del buen Rogov, me lancé a leerlo.
Descubrí un
librillo muy bien escrito y de completa actualidad, a pesar de haber transcurrido
casi 70 años desde su aparición. Se nos cuentan las peripecias
del autor durante varios meses, peripecias divertidas a veces, amargas
otras, pero todas relacionadas con el verdadero Leitmotiv del libro:
la pobreza.
La narración
comienza en el momento en que el autor, por entonces habitante de una
pensión muy cutre en un sórdido barrio parisino, constata
que le queda muy poco dinero y que tiene que arreglárselas con
el equivalente a un par de euros al día. Junto con su amigo Boris
busca trabajo desesperadamente, empeñando todas sus posesiones,
hasta que se ocupa como plongeur, una especie de pinche, en un
hotel de lujo. Luego pasa a desempeñar tareas similares en un restaurante
de reciente apertura, donde el nivel de explotación es tal que,
ayudado por un amigo, Orwell viaja (huye) a Londres, donde tiene que esperar
un mes hasta poder incorporarse al trabajo prometido. Sin dinero, vive
de la caridad pública, y es víctima de las leyes británicas
que le obligan a vagabundear de un albergue al siguiente, sujeto a todo
tipo de humillaciones.

París
a principios del siglo XX, por Edvard Munch.
Orwell emplea un
estilo ágil, ameno, con capítulos incluso divertidos; pero,
acertadamente, evita el enfoque bohemio, de alabanza
de la vida al margen de la sociedad, libre de la tiranía de los
bienes materiales, etcétera. Todo lo contrario: la pobreza es dura
y brutal. Supone ausencia de futuro, porque pasarse todo el día
buscando cuatro cuartos para comer impide planificar o preparar nada;
aburrimiento, falta de alternativas, embrutecimiento, expulsión
real de la sociedad
es imposible encontrar nada positivo en la miseria.
Pueden distinguirse
claramente dos partes en Down and out
: en la primera, mientras
Orwell vive en París, abundan los episodios divertidos. Son inolvidables
las páginas en que describe el funcionamiento del lujoso hotel
en que trabaja, las condiciones laborales extraordinariamente duras, la
higiene inexistente y el riguroso sistema de castas que rige entre los
empleados. En cambio, tras la llegada a su patria, el tono del libro se
hace más amargo. Los personajes y ambientes que describe son más
sórdidos si cabe, pues carecen del más mínimo rasgo
positivo y se les trata como a verdaderos criminales. Aquí se encuentran
los únicos pasajes que se hacen un poco pesados, dedicados a analizar
la germanía de los bajos fondos londinenses.
Publicado en 1933,
es fácil reconocer la situación de desempleo masivo posterior
al crash de 1929. Podemos pensar que hoy en día, en la rica
Europa de la protección social, estamos a salvo de todo eso; los
pocos que tuvimos la suerte de nacer con derechos, que por otra parte
cada vez están menos de moda. Para los menos afortunados, la vida
sigue siendo muy parecida a la del plongeur o, aún peor,
la del tramp.
Una vez más,
como en la receta de la caipirinha, hay que seguir el consejo de
Rogov y leer este libro. Esta vez, a diferencia de los restaurantes que
recomienda, está al alcance de cualquiera.
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