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Furio Colombo :
“Últimas noticias sobre el periodismo”

Análisis, no siempre muy clarividente, sobre los problemas que aquejan al periodismo de finales del siglo XX.

 

El hecho de ponerme a leer este libro es enteramente fruto de la casualidad, de haber posado la mirada en cierto estante de una biblioteca de barrio. Pero, una vez en mis manos, le doy el mismo trato que al libro más caro: lo leo. Y lo primero que leo no me gusta nada: un primer capítulo, a modo de introducción, con los peores vicios a que son tan proclives muchos textos de ciencias sociales: generalizaciones gratuitas, palabras rimbombantes y pocos hechos que las respalden.

Por suerte, este ensayo no es tan malo. Tampoco es bueno del todo; dejémoslo en “irregular”. Para empezar, de internacional tiene poco: se queda en dos países, Italia y Estados Unidos, cuyo periodismo poco menos que idolatra. Por cierto, al traductor habría que recordarle que 'América' comprende un continente entero, desde Canadá a la Tierra del Fuego. Más irritante resulta el continuo goteo de palabras y expresiones en inglés: si don Furio nos quiere dar la impresión de hallarse rendido ante el poder de una cultura superior (a él), lo ha conseguido.

Casa japonesa

Nada mejor para ilustrar esta reseña que una Naturaleza Muerta de Juan Gris.

Ya que he empezado con lo peor del libro, seguiré con lo simplemente malo: su admiración por el periodismo norteamericano lleva al autor a afirmaciones cuanto menos discutibles, como subrayar la imparcialidad de la CNN durante la Guerra del Golfo. Y tiene algunos capítulos que son para tirar directamente a la basura: la interminable y pedante disquisición sobre el periodismo fotográfico, las leyendas urbanas (llamadas metropolitanas por un traductor poco enterado), el periodismo de guerra —limitándose ¡a contarnos una película del archifamoso director Marcel Ophuls!—, y algún otro que por fortuna olvidé nada más leerlo. Demuestra, por ejemplo, una especial clarividencia en el capítulo, al final del libro, en el que hace sus predicciones sobre los medios de comunicación —los media, cómo no— del futuro: obviamente, estamos siendo testigos del triunfo arrollador de la televisión interactiva. De Internet habla lo justo para demostrar que no tiene ni la más remota idea de qué es ese extraño invento; pudiendo ser honrado y cerrar el pico, nos aburre estirando la metáfora de las autopistas de la información hasta provocar el dolor, estaciones de servicio, peajes y hasta baches incluidos.

Sin embargo, hay otros capítulos que, aunque no me hagan recomendar la lectura de tan iluminado autor, sí salvan a estas Últimas noticias del periodismo del calificativo, rotundo y fatal, de verdadera mierda. Se trata de los capítulos centrales, en los que evita las reflexiones elevadas y se dedica a examinar a fondo aspectos prácticos del trabajo del periodista: cómo nacen y —sobre todo— cómo mueren las noticias, las trampas a que lleva la falsa separación entre hechos y opiniones, trucos y abusos de las entrevistas, particularidades de las noticias económicas y científicas, y la mayor trampa de todas: la exclusiva.

Demuestra Furio un avisado sentido crítico, presentando costumbres perversas, pero reconocibles en casi todos los periódicos, radios y televisiones que conozco; pero mejor que eso —pues tan inocentes ya no somos— son los consejos para aguzar la desconfianza, única protección que tenemos ante el bombardeo constante de falsedades y manipulaciones que nos toca aguantar todos los días.

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Última actualización: 19-06-2002

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