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Robertson Davies:
“El quinto en discordia”

Aquel personaje que sin ser el héroe o heroína, o tampoco el confidente o villano, es igualmente importante para el desenlace de la trama.

 

La figura dramática de "quinto en discordia", hay que decir un tanto secundaria, describe fielmente al protagonista y narrador de esta novela, Dunstan Ramsay, eterno perdedor frente a su brillante amigo y rival. Es un profesor gris y chapado a la antigua, apodado "Achorchado" por sus alumnos, cuya única afición conocida es la recopilación de vidas de santos, un actividad bastante exótica para un protestante.

La excusa sobre la que se construye la narración es un largo informe que el profesor Ramsay se siente impelido a escribir, dirigido al director del centro donde ha enseñado durante más de 40 años, para justificar la decisión de jubilarse y con el propósito de vindicar su larga carrera, defendiéndose de quienes sólo ven en él un viejo aburrido. El informe se convierte en una verdadera autobiografía, cronológicamente ordenada, y proporciona al lector elementos de juicio no sólo sobre los sucesos más recientes, sino sobre toda una vida.

pájaros tomando el sol
Ávila, agosto de 2007

Ya en la infancia de Dunstan conoceremos a los principales personajes: la desgraciada señora Dempster, su hijo Paul, y Percy Boyd 'Boy' Staunton, acaudalado triunfador cuya sombra hace parecer diminuto al narrador.Todos ellos viven en Deptford, comunidad agrícola en la provincia de Ontario, cuyo rasgo más destacable es el gran peso de la religión en la vida de sus habitantes. Lo primero que se nos dice de cada familia es la iglesia a la que acude (metodista, baptista, presbiteriana...), y un puritanismo de lo más exagerado encorseta las costumbres de la población, precipitando más de una desgracia.

Nada más empezar la novela, en la tercera página, un desgraciado accidente con una bola de nieve provoca el nacimiento prematuro de Paul y un sentimiento de culpa en Dunstan, a modo de pecado original, que será una de las constantes de toda la obra. El ambiente irrespirable de dureza moral y represión de costumbres se describe de forma magistral en los primeros capítulos.

La Primera Guerra Mundial es aprovechada por el protagonista para escapar de aquel infierno. Convertido en un adulto, condecorado y con una pierna menos regresa al Canadá, eligiendo el mundo académico para buscarse un porvenir. Dirige sus esfuerzos al estudio de la historia, al más puro estilo de erudito ratón de biblioteca. Los demás personajes también crecen y evolucionan, aunque para no desvelar demasiado de la trama me detendré aquí. Queda lo mejor por contar: magia, locura, culpabilidad y redención, vidas de santos y personajes geniales como la fea y sabia Liesl, o un jesuita navarro, tragaldabas y excéntrico poseedor de un método infalible para asegurarse el sitio en el tren.

El quinto en discordia es una novela bien construida, con una trama precisa donde ningún detalle es innecesario. Consigue que el lector pronto se interese por las andanzas de los personajes, y el autor no defrauda, regalándonos capítulos soberbios, cocinados a base de imaginación y sabiduría narrativa.

La única crítica que me atrevo a hacer se refiere a la forma: el texto fluye torpemente, no acaba de cuajar, las frases no suenan lo bien que debieran. Probablemente sea achacable a la traducción (Natalia Cervera), aunque, sin tener delante el original en inglés, se queda en mera hipótesis. Sin embargo, es un reparo mínimo que no empaña las muchas virtudes de la obra. La recomiendo sin reservas.


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Última actualización: 17-09-2007

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