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J.J. Grandville, J.P. Hetzel: “Vida privada y pública de los Animales”

Sátira de la sociedad francesa de 1840, a través de los ojos de los animales.

 

Hartos de siglos de opresión, los animales se reúnen en el Jardín Botánico de París y conspiran para sacudirse el odioso yugo del dominio humano. Tras un minuto de silencio en honor de La Fontaine, deciden guardar garras y colmillos y luchar con las armas más queridas del enemigo: el ingenio y las letras. Organizan así una publicación, dirigida por los señores Redactores Jefes, el Mono y el Loro, en la que los animales tendrán la oportunidad de narrar sus aventuras, exponer su visión del mundo y demostrar su excelencia literaria.

Garza médica

Este personaje es un médico, visto por Grandville

Pronto comienzan a llegar las colaboraciones: una anciana Liebre nos cuenta sus aventuras en el París de la revolución de Julio; una Gata inglesa, sus cuitas amorosas y su lucha contra el spleen; un Cocodrilo, sus contrariedades en la fría Europa... así, hasta llenar un volumen.

El segundo tomo comienza con una sangrienta revolución, lucha fratricida entre animales que aprovecha hábilmente un zorro para convertirse en el monarca absoluto Zorro I, y decidir quién publica y qué se permite escribir. No obstante, Animales entusiastas siguen enviando capítulos: un Mirlo blanco, su excepcional historia; una Abeja obrera, su amor platónico por un Zángano; otra Gata, esta vez francesa, describe sus cuitas... llenando páginas y más páginas de amores, desgracias, críticas y denuncias de la penosa situación del Mundo Animal.

Ciertamente, una obra en la que han colaborado tantos y tan distintos autores, de pelaje, plumaje y escamas de muy diferentes colores, va a tener muchos altibajos.

Mis investigaciones indican, por desgracia, que en realidad la Vida privada y pública de los Animales fue una iniciativa de un editor alsaciano, Pierre-Jules Hetzel, que, además de escribir casi la mitad de los capítulos, encargó a lo más granado de los escritores de la época sus colaboraciones. Encontramos así las firmas de J-P Stahl (el seudónimo de Hetzel), Balzac, George Sand, Franklin, Stendhal... y otros muchos que mi ignorancia no reconoce.

La obra mantiene una cierta unidad, gracias al propio Hetzel y sobre todo al ilustrador J. J. Grandville, autor de magníficos grabados como los que adornan esta reseña. La edición es muy generosa con las ilustraciones, prácticamente hay una cada dos páginas, y merece la pena detenerse en ellas.

Muerte de un Animal

Los últimos momentos de un Animal arrepentido. Por Grandville.

Los relatos son de temática muy variada, aunque, como cabría esperar, predomina la sátira de la sociedad francesa de los tiempos de la monarquía burguesa de Luis Felipe; también pueden encontrarse ataques feroces a los movimientos literarios romántico y realista, al socialismo utópico, a los ingleses, a la medicina... pocas cosas quedan a salvo.

El estilo es necesariamente variado, oscila desde lo ágil a lo más acartonado. Quizá la obra sea demasiado larga, acaba uno cansado de los amores de la Corneja o de las opiniones filosóficas de un Pingüino. Sin querer alabarla en exceso, si recomendaría su lectura. No creo que esté en una lista de “obras maestras”, pero se ha conservado dignamente tras siglo y medio. Que no es poco.

Mis relatos favoritos han sido: las Últimas palabras de una Efímera, de Benjamin Franklin, y el Viaje de un Gorrión de París, por George Sand.

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Última actualización: 24-04-2002

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