libros
 

Richard Burton (ed.):
“Vikram and the Vampire.
Classic Hindu tales of adventure, magic and romance

(Vikram y el vampiro)

Colección de antiquísimos cuentos de la India.
 

El Baital-Pachisi es la historia de un espíritu malvado que de vez en cuando se entretiene en habitar un cadáver de persona o animal. Escrito originalmente en sánscrito, contiene 25 cuentos, que de un modo u otro han acabado permeando la literatura occidental, a través de la árabe. Según M. de Riquer y J.M. Valverde (Historia de la Literatura Universal), fueron escritos por un tal Sivadasa en el siglo XII, con el título de Vetalapañcavimshatika, las veinticinco historias de Vetala. Sir Richard Burton, famoso explorador (fuentes del Nilo, etc) y oficial colonial inglés, seleccionó once de ellos y los tradujo; su compilación, editada en 1870, es la que ha llegado hasta mis manos.

Comienza con la historia del gran rey Vikramaditya el Bravo, su educación, cómo distribuía su tiempo en las tareas de gobierno y la beneficiosa influencia que sobre él tenía el consejo formado por las Nueve Gemas de la Sabiduría —da la impresión que las continuas alusiones irónicas a las Gemas son de la cosecha de Burton—. Los viajes por el extranjero, de incógnito mendicante, y de cómo recuperó su reino, regido por el inepto de su hermano, forman un hermoso cuento. Un gigante agradecido le avisa de un peligro relacionado con un malvado ermitaño (otro cuento). Para evitarlo, Vikram tiene que pasar por una prueba terrorífica, consistente en llevar un cadáver al ermitaño.

En compañía de su hijo, Vikram cruza un cementerio que parece una imagen del infierno, descuelga el cadáver de un árbol y lo mete en un saco. Cómo no, el cadáver está habitado por un espíritu diabólico o Baital, el vampiro del título. Es imposible capturarlo a no ser que él se deje, y así acaba imponiendo sus condiciones: se dejará llevar, siempre que el rey esté calladito y no responda a las preguntas, chanzas o provocaciones que se le hagan.

La lucha entre el orden y la hiedra
Vendedora de cántaros. Hyderabad, agosto 2004.

El vampiro, desde dentro de su saco, no calla. Empieza a desgranar historias: hombres que engañan a mujeres, la guerra entre los sexos contada por dos pájaros parlantes (la mejor), un ladrón que llora, la educación de los hijos... así hasta once. Al terminar cada una, el vampiro pregunta la moraleja, o escandaliza demasiado al rey, de modo que éste, incapaz de permanecer callado, responde, protesta, o da un par de palos al saco, y el vampiro regresa a su árbol entre grandes carcajadas.

Los cuentos son buenos, de argumento complicado, con narraciones engastadas en la principal; en todos hay príncipes o princesas, brahmanes y ladrones, bobos o malvados, criaturas mágicas, destierros y viajes. Pero lo mejor, sin duda, es la interacción entre el vampiro, Vikram y su hijo, cómo responden a los relatos, los comentan, reaccionan con pescozones y protestas, hasta que el gran rey aprende a tener un poquito de humildad gracias a las lecciones del vampiro, ágil y sabio.

El peor cuento es a mi juicio el undécimo, una profecía en la que unos hombres de piel clara con extrañas armas conquistan los dominios del rajá. Me temo que mister Burton no pudo resistirse a la tentación de adaptar un tanto libremente el sánscrito a las características del ejército de la reina Victoria. Pero no es suficiente para contrarrestar las virtudes de Vikram, la fantasía de los cuentos y la particular relación de un gran rey y de su hijo con un genio diabólico. Los comentarios de Vikram, para evitar que ciertas descripciones vampirescas perjudiquen la recta educación de su hijo, no tienen precio.

Vikram and the Vampire, como tantos otros libros cuyos derechos de autor caducaron, está disponible en la web del Proyecto Gutenberg. Proyecto para el que todas las alabanzas se quedan cortas, y demostración práctica de la tontería que hicimos al permitir que los malos aprobaran la ley que extiende los derechos de autor a 70 años tras la muerte del autor.

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Última actualización: 13-09-2004

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