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vencejos en vuelo

Apus Apus

(Vencejo)

Los vencejos son unos pájaros que poca gente puede observar en detalle. No porque se escondan, sino porque son más rápidos que nuestra vista. Verdaderos habitantes del cielo, una vez abandonan el nido sólo se posan para incubar los huevos y criar a la descendencia. Aves migratorias, normalmente las asociamos a las golondrinas y los aviones, aunque pertenecen a un orden distinto (no es el de los pájaros).

 

Estos bichos tan veloces siempre han sido los protagonistas del verano en mi ciudad, un lugar vetusto del centro de España. De tan ubicuos, pasarían desapercibidos, de no ser por sus continuos (y no muy armoniosos) chillidos.

Encontrando entre mis manos una cámara de fotos algo mejor que el material a que estoy acostumbrado, decidí hacer un experimento: enroscar un largo catalejo, subir a la muralla y tratar de capturar la imagen de algún integrante de la horda que al retirarse los fríos sitia la ciudad.

¿Por qué elegir un sitio así para la observación ornitológica? Porque los sujetos no son amigos de volar muy bajo, y, dadas las dificultades de la operación, convenía tener la mayor cantidad de ventajas en mi mano. Además, nada como un paredón alto, fuerte y lleno de huecos para hacer nidos y vida social.

Comprobé que, como me temía, no resulta nada fácil conseguir la imagen de un vencejo en pleno vuelo. El mayor porcentaje de instantáneas lo fueron del azul del cielo, un azul purísimo, sin ningún pájaro que lo estropease.

Una buena cantidad fueron fotos del vencejo parcial, subespecie que siempre evita mostrar todo su cuerpo en el mismo plano. Éste de la derecha fue particularmente generoso.

 

Pero el género más numeroso ha sido, ciertamente, el vencejo desenfocado. Ya es bastante esfuerzo subirse a la muralla, buscar un buen puesto de observación, esconderse tras una almena para evitar ser visto (si no, el enjambre, aparentemente caótico, evitará atravesar por donde esté la potencial amenaza), pero, si no conseguimos acertar con el enfoque, le tendremos presente en todos nuestros fotogramas.

vencejo desenfocado

La solución, difícil, consistió en una mezcla de perseverancia e ingenio. Enfocando a un objeto situado entre 10 y 20 metros (utilidad de las almenas, con esos merlones puestos a intervalos regulares), puse la cámara en modo enfoque manual, y a disparar como un paparazzo. Total, el revelado lo subvenciona la National Geographic. Así que, a partir de ahora, hacen su aparición los vencejos nítidos, tanto surcando el cielo como haciendo arriesgadas maniobras a pocos centímetros de la pared, ganándose su nombre inglés (swift, como Jonathan, quiere decir “raudo”).

Entrecerrando los ojos y acercando la nariz a la pantalla, se adivinan algunos detalles anatómicos. Por ejemplo, yo sería capaz de asegurar que tienen dos alas. Confirmemos:

Acercándome a la muralla, veo más acrobacias aéreas que en la peor película de la Batalla de Inglaterra que ustedes se puedan imaginar:

vencejo en la murallavencejo en la muralla

vencejo en la muralla

Finalmente, el líder, capaz de ir rozando las piedras con la punta del ala. Probablemente, mientras se lía un canutito y tararea un Lied de Schubert...

vencejo en la muralla

rey de los vencejos

A pesar de no ser el más nítido, éste es mi favorito: el rey de los cielos, protector de los campos que se adivinan allá abajo. Como un águila poco amiga de aparecer en los escudos de los asesinos.

Publicación: 7-07-2005

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