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¿Qué esconde un walkman?

Tras largos años de satisfactorio cumplimiento del deber, el radio casette estéreo AIWA modelo HS-T19 fue retirado del servicio activo por una triste razón: tremenda degradación de la relación señal a ruido, que convertía cualquier audición en un suplicio. El descubrimiento de que las pilas habían soltado sus líquidos internos no hizo sino apresurar el final. Antes de dar con sus restos en algún cementerio de animales, se decidió investigar el contenido de su pequeña carcasa. El resultado de dichas pesquisas está ante ustedes.

 

Armado de unos alicates y de un par de destornilladores, me puse manos a la obra. Lo que iba a ser tarea de cinco minutos se prolongó durante más de una hora: no paraban de salir piezas de una caja tan pequeña. He aquí una breve exposición de los hallazgos, clasificados un tanto arbitrariamente y acompañados de un humilde céntimo de euro, por cuestiones de escala.

Tapa

Estas tres capas, pegadas, son las que mejor identifican al difunto walkman. Tenía hasta Super Bass, el pobre.
La capa de la derecha, tan arrugada, es de fina chapa.

tapa

Carcasa

Complicadísimas piezas de plástico, las más castigadas del aparatejo. La parte de la derecha esconde una pegatina que me niego a mostrar en esta página.

 

Placas de circuito impreso

El corazón del radiocasette. Resistencias, condensadores, bobinas, transistores y algún circuito integrado (por la parte de atrás). La placa pequeña estaba en la tapa y contiene el circuito Super Bass, probablemente un simple filtro paso bajo.

Más piezas de plástico

La tapa de las pilas, una pieza complicadísima que sujetaba casi todas las poleas y engranajes del motor, y una pieza auxiliar que estaba por ahí.

Heavy metal

Toda esta chapa, bien engarzada entre sí, controla el funcionamiento del casette. Lo que más costó desenmarañar, sin duda.
Dediquemos un pensamiento al que tuvo que diseñar todo esto, más el orden de ensamblado y cómo mecanizarlo. Un japonés, sin duda.

Dispositivos especiales

El motor, la cabeza de lectura y el núcleo de ferrita - antena de AM. Tres elementos con valor por sí mismos.

Interfaz de usuario

Teclas del casette, conmutadores varios (AM/FM, mono/stereo, on/off), y, a la izquierda de todos, ¡el interruptor del super bass!

Poleas

Junto con las correas de transmisión, transfieren la potencia del motor a los engranajes que mueven la cinta. Dura tarea, cuando sólo se dispone de un par de pilas.

Engranajes

¡Muchos más de los que esperaba encontrar! El curioso engranaje blanco de la izquierda mueve la aguja blanca del dial, en la tapa del walkman. Los demás son suficientes para construir un robot asesino.

Muelles y resortes varios

¡Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo! Si añadimos unos cuantos alambres retorcidos, el mundo rebotará y el efecto será mucho más interesante. ¿De verdad eran necesarios tantos?

 

Ejes

De buen acero inoxidable, ya que todo depende de ellos. Nunca fallaron.

Pequeñas piezas auxiliares de plástico

Se puede reconocer el cabrestante de la cinta, y una de las piezas que mueven los carretes. El pequeño cuadrado de plástico apareció misteriosamente en mi mano.

Arandelas

De metal, de plástico y de fieltro.

Tornillos

Humildes pero imprescindibles, el que haya tantos da idea de la complejidad del montaje.

Resumen Final
Una sencilla tabla con todas las piezas que han salido del pequeño ingenio mecánico:

Tapa
3
Carcasa
2
Placas de circuito impreso
2
Piezas auxiliares de plástico
3
Piezas de acero
10
Dispositivos especiales
3
Teclas, conmutadores
8
Poleas y correas de transmisión
6
Ruedas dentadas, engranajes
11
Muelles y resortes
10
Ejes de acero inoxidable
4
Diminutas piezas de plástico
5
Arandelas
5
Tornillos
14
Total
86

Los componentes electrónicos montados en las placas no han sido tenidos en cuenta, pues que hubiera muchos era de esperar. Y probablemente algún muellecito y un par de arandelas ruedan todavía por el suelo.

Descanse en paz, HS-T19.

Conclusión
Resulta increíble no sólo la cantidad, sino también la complejísima disposición de tantos elementos; más aún teniendo en cuenta el bajo precio a que se pueden comprar aparatos similares al protagonista de este estudio (que costó menos de 5.000 pesetas allá por el año 1992, y que durante mucho tiempo fue mi walkman, cadena de música y hasta fuente de señal en las prácticas de electrónica). Un ejemplo de walkman con radio, gama baja y de la misma marca cuesta 17 dólares en Amazon.com.
No me gustaría estar en el pellejo del chino que ensambla semejantes cosas...

Publicación: 21-09-2002

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