Relatos - La página de MillerNov




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La Estrella de los Tiempos ~ Varios Autores ~ Fantasía
 ~ Capítulo XII ~ por Ariadna ~
Rowina hizo al fin una parada dentro de aquel laberinto porque estaba exhausta, pero sobre todo porque aquella mezcla de rabia e impotencia ya no le dejaba pensar con claridad. Apoyó su espalda contra la pared deslizando lentamente el cuerpo hasta quedar en cuclillas y agachando la cabeza sintió como una oleada de lágrimas le inundaba los ojos. Aunque el silencio era estremecedor en aquel pasadizo, en su cabeza retumbaban risotadas, las risas que el patán de Peuttiger, asesino de asesinos, había provocado con sus bromas hacia ella en la taberna poco antes de su partida para enfrentarse a Shàsera, pero lo que más le dolía todavía era la mirada de Edgar clavada en el suelo incapaz de encontrarse con la de ella, porque es bien sabido que hiere más el silencio de un amigo que la ofensa de un enemigo.

Edgar fiel compañero y camarada de su padre prometió prepararla para su cometido, y juntos pasaron largas jornadas, en las que le enseñó a manejar la espada como el más avezado de los asesinos, hasta que sus brazos fueron tan fuertes que hubiera podido ahogar a un hombre con una sola mano, a vencer el miedo, a apartar el dolor de su mente, en fin se lo había enseñado todo. Pero llegada la hora de la verdad pocos eran los que creían que aquella muchacha seria capaz de vencer a la bruja que ya había acabado con su abuelo y su padre, y tenía a toda la comarca bajo su poder, y lo peor de todo es que ella también empezaba a dudar, si no, no había mas que ver en que situación se encontraba, rescatada a la primera de cambio de una muerte segura por un viejo mago y envuelta en un grupo de dragones, magos, monjes, ladrones, en el que había pasado de ser protagonista a una mera comparsa.

Pero las lágrimas fueron como un bálsamo que la ayudó a recomponerse, y el recordar la dureza de su entrenamiento le imprimió de nuevo valentía. Al fin y al cabo su vida hacía demasiado tiempo que se había convertido en triste y oscura; había renunciado a demasiadas cosas propias de su edad como para ahora echarse atrás y dejarse manejar por gente a la que nada le unía y que se traicionaban entre ellos, como ya habían demostrado. Se levantó de un salto y se dijo a sí misma que había llegado la hora de salir de allí, y justo cuando iba a echar a andar cogiendo como guía los pequeños respiraderos enrejados que tenían de tanto en tanto los pasillos, oyó un pequeño chasquido, justo en la esquina derecha que acababa de dejar atrás. Desenvainó su espada y con el valor y la furia que sentía en ese momento se propuso traspasar aquel cuerpo, fuera humano o no...

Pero Danae debió presentirlo porque no le dio tiempo a girar, y con la calma que le producía haber escuchado el llanto de Rowina momentos antes, gritó-: Asesina, no des un paso más, quiero que hablemos. Soy consciente de la hostilidad mutua que nos tenemos, pero debemos unirnos. Iremos juntas a por Shàsera, con mi magia y tu fuerza, salvaremos el honor de tu padre y la vida del mío...

 Capítulo XI    Capítulo XIII